Una razón

Summary: Cuando no te queda nadie, vivir o morir no tiene importancia, sin embargo, por alguna razón que no comprendes estás aquí, respirando y con una vida que, aunque no deseas te fue otorgada. No lo entiendes y sólo te queda esperar a que esa razón no sea una estupidez… [IN pedido por Nochedeinvierno13-Friki.] [Foro "Hasta el final de la pradera"]


Disclaimer: Todos los personajes son de Suzanne Collins. Esta historia es para el Intercambio Navideño del foro "Hasta el final de la Pradera" a petición de Nochedeinvierno13-Friki. Espero les guste y que te guste. Saludos!...

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Una razón

VI.

Desde el día en que fuimos rescatados de manos de Snow no me había detenido a pensar mucho en Peeta. Su sola mención me hacía regresar a esos fatídicos días en los que intentaron terminar de romperme. No necesitaba escuchar sus gritos ni mucho menos su agonía volviendo a mi cabeza porque ya tenía suficiente con mis propios recuerdos llenos de malos momentos. Sin embargo, mientras camino hacia su habitación, no puedo ignorar que el Amante Trágico del Distrito 12 y yo compartimos más cosas de las que quiero admitir y que casi, en su totalidad, son cosas que quiero olvidar.

Esta mañana, en cuanto vi llegar a Plutarch seguido por Haymitch al pabellón médico, entendí que algo no iba bien. La descerebrada no nos bendecía con su abrumadora presencia y si no venían con ella entonces veían por mí.

Durante algunos días, los doctores de Peeta, según me explicaron, estuvieron deliberando sobre a quién más deberían traer para medir el impacto del veneno en el sistema del rubio y al parecer, por el lugar a dónde soy llevada, yo fui su opción desafortunada.

Al llegar noto que su habitación está reforzada y aislada. No me extraña, después de lo que le hizo a la descerebrada su estado no ha mejorado según las palabras de mi conspirador favorito: Plutarch.

– No lo alteres, ¿está bien? –dice Haymitch ante la puerta.

– Creo que ya está bastante alterado sin mi ayuda, ¿no lo crees?

– Déjame terminar, Johanna. Solo queremos que hables con él.

– No entiendo por qué piensan que soy una buena opción, según mi "placa de identificación" estoy mentalmente desorientada.

– No lo eres. Es solo que… si tú le dices que le mintieron, quizás puedas sembrarle la duda. Estuviste con él y eso puede ser de ayuda para intentar que vuelva.

– No estoy segura de eso.

– Ni los doctores, pero no puede estar peor de lo que está ahora. Hoy parece un buen día y quizás hablar con alguien sea de ayuda. –dice y a pesar de que no le creo por completo, acepto intentarlo.

Las luces lastiman mis ojos al entrar. Al principio no lo podía distinguir por completo, pero cuando mis ojos se acostumbraron a la luz, un hombre atado me miraba con curiosidad intentando descifrar si era real o una alucinación.

– ¿Johanna? –pregunta.

– Sí. Soy yo. –respondo. – ¿Qué tal tu servicio al cuarto? El mío es un asco.

Un destello de sonrisa se vislumbra entre el sufrimiento. Me reflejo en su rostro y sé que él también se refleja en el mío. No dice nada durante de unos minutos. Solo me observa, estudiándome, pero después de un tiempo que parece eterno dice:

– El mío también lo es.

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¡Hola!

Voy volando a intentar cumplir con la meta. :D Tengo actitud, tienen que admitirlo. Ya hice una planeación y cuántos drabbles serán y como siemrpre me salieron más de la cuenta. Mañana les traigo otro, por lo pronto, aquí está la Sexto "viñeta – drabble"

A todo aquel que se tope con esto espero que sea de su agrado. *-*

Besos, Lauz.