Una razón
Summary: Cuando no te queda nadie, vivir o morir no tiene importancia, sin embargo, por alguna razón que no comprendes estás aquí, respirando y con una vida que, aunque no deseas te fue otorgada. No lo entiendes y sólo te queda esperar a que esa razón no sea una estupidez… [IN pedido por Nochedeinvierno13-Friki.] [Foro "Hasta el final de la pradera"]
Disclaimer: Todos los personajes son de Suzanne Collins. Esta historia es para el Intercambio Navideño del foro "Hasta el final de la Pradera" a petición de Nochedeinvierno13-Friki. Espero les guste y que te guste. Saludos!...
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Una razón
VII
Mi entrevista con Peeta no salió tan bien como esperaba.
En un primer momento, mi única intención era hacer lo que ellos querían, sin embargo, después de unas cuantas palabras las cosas se me salieron de control.
Ni en mi más loca alucinación era mi intención recordar lo que nos hicieron, aunque, ahora que lo veo en retrospectiva, era necesario. Él necesitaba escuchar, de alguien que fue testigo, las atrocidades de las que fue víctima. Tenía que saberlo aunque le doliera. De igual manera, intenté hacerle saber que muchas de las cosas que le dijeron mientras estuvo cautivo fueron mentira pero él no me creyó. Sus palabras se hicieron duras hacia mí y para el final de nuestro pequeño encuentro, terminó retorciéndose y gritándome que me alejara porque no quería escuchar más de mí.
Creí que lo había arruinado.
Al volver a la habitación junto a Haymitch, me esperaba un maldito discurso de cómo fue una mala idea permitirle verme. No les iba a dar el gusto, por supuesto. Tenía un contrataque para hacerles ver que los idiotas eran ellos por llamarme, sin embargo, no fue así lo que sucedió.
Al encontrarme con el equipo que cuidaba de Peeta me explicaron que, aunque lo alteré, al menos no intento asesinarme. Y por extraño que parezca, lo tomaron como un avance, aunque en mi opinión yo no lo consideraba de esa manera.
No vi a Haymitch por varios días después de eso y siendo sincera me alegraba por eso.
Las cosas habían transcurrido con cierta normalidad. La descerebrada continuaba dejándome tomar toda la medicina que necesitaba y a veces incluso más. Después de mi entrevista con Peeta las noches se hicieron más duras y el medicamento me ayudaba a sobrellevarlas.
Una tarde, mientras regresaba al pabellón médico. Katniss pasó corriendo hecha una furia. No entendía que le había ocasionado esa reacción, pero luego, cuando recordé que ella estaba loca todo me cuadro.
– ¿Me extrañaste, Johanna? –Pregunto una voz en cuando crucé la puerta.
– Ahora lo entiendo. –Dije al reconocerlo. –Eres es mensajero de las malas noticias, ¿no es así?
– No por mi voluntad.
– Dispara, Haymitch, ¿Ahora qué quieren haga? ¿Una entrevista? –pregunté con ironía.
– No. Vine a informarles una decisión que, como pudiste darte cuenta por la reacción del Sinsajo, no te va a gustar.
– Sin más rodeos. Dime a lo que has venido y terminemos con esto.
– Está bien. –susurra y sé que está nervioso de decírmelo. – No irás al Capitolio a luchar.
– ¡No pueden dejarme fuera de la batalla! –grité mientras sientía que la furia se apodera de mí.
– No es mi decisión, Johanna. En el comando se tomó esa medida y ni tú ni Katniss irán.
– ¡No puede hacernos esto esa maldita bruja! Es mi derecho. ¡Es mi maldito derecho! ¡No pueden arrebatármelo! No después de todo lo que hice por ellos.
– Escucha. –dice intentando calmarme. –No has ido a un solo entrenamiento pese a que ya fuiste informada que tenías que asistir. Ellos no te consideran un soldado y entonces, si no lo eres, no irás a luchar al Capitolio.
– ¿Un soldado? –pregunto entre risas. –Yo soy una Vencedora, no necesito ser un soldado.
– Ellos no lo ven así.
– ¡Me importa un completo rábano lo que ellos crean! Y escúchame bien, Haymitch. ¡Yo iré al maldito Capitolio así sea lo último que haga!
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¡Hola!
Sigo con actitud. Aquí está la Séptima "viñeta – drabble"
A todo aquel que se tope con esto espero que sea de su agrado. *-*
Un beso y un abrazo, Lauz.
