¡Nuevo capítulo! :)

Lamento no haber actualizado ayer, se me paso por completo que era viernes. La desgracia de estar de vacaciones. Pero aqui esta la continuación.

Me alegra que les este gustando tanto, este capítulo esta dedicado a todos los que dejan comentario, tienen la historia en favorito y alerta.


Capítulo 5. Una criatura fantástica

Los siguientes días Hermione, Ron y Holly se la pasaron en la biblioteca intentando averiguar quién era Nicolás Flamel, las dos chicas estaban en su elemento revisando libro tras libro pero Ron parecía querer estar en cualquier otro lugar.

"Si leo un libro más me quedare ciego" exclamo cerrando el libro de golpe, obteniendo una mirada disgustada de la bibliotecaria, la señora Prince.

"No seas dramático" lo regaño Hermione mientras cambiaba de libro, "es solo tu segundo libro, no veo a Holly quejándose y lleva el triple que tu."

"¡Pero Holly es una pequeña nerd!" intento defenderse Ron.

Holly en lugar de ofenderse se rio, sabía que Ron no lo decía con ánimo de ofender.

"Creo que es mejor dejarlo por hoy" intervino la pelirroja antes de que sus amigos comenzaran una pelea.


A mediados de noviembre, Holly se encontraba sentada bajo un árbol cerca del lago, había decidido aprovechar antes de que la nieve comenzara a caer. Tenía un libro abierto en el regazo en el que estaba tan enfrascada que no se dio cuenta de las dos personas acercándose sigilosamente a ella, hasta que dos manos se posaron sobre sus ojos.

"¿Quién soy?" le pregunto una voz familiar, aunque parecía estar demasiado lejos como para ser la persona tras ella.

Tocó las manos sobre sus ojos como si intentara adivinar quién era.

"Son Fred y George" dijo mientras retiraba las manos de sus ojos.

"¿Qué pasa chicos?" les pregunto cuando se sentaron frente a ella.

"Nos preguntábamos que hacías aquí sola" le contesto George, mientras Fred le quitaba el libro de las manos y examinaba la portada.

"Planeaba disfrutar este día afuera antes de que empiece a nevar" les explico.

"Más criaturas" dijo Fred mientras le regresaba el libro, por lo regular siempre la veían con un libro referente a este tema.

Holly solo asintió.

"Si tanto le gustan las criaturas ¿no crees que deberíamos enseñarle eso?" le pregunto Fred a su gemelo.

"Definitivamente debemos enseñarle eso" estuvo de acuerdo George.

"¿No creen que deberían dejar de hablar como si no los estuviera escuchando?" les pregunto irónica Holly. "¿Y qué es eso que quieren enseñarme?"

Los gemelos no contestaron su pregunta, en su lugar la ayudaron a levantarse y se encaminaron hacia el bosque prohibido haciéndole señas para que los siguiera.

Holly solo dio un suspiro y los siguió esperando que nadie los viera.

"¿No se supone que está prohibido entrar aquí?" les cuestionó después de seguirlos en silencio por unos minutos.

"Te gustara" le sonrió Fred, "hace unos días lo encontramos en un prado cerca de aquí, aunque no pudimos acercarlos, lo entenderás cuando lo veas" le aseguro al ver la expresión de desconcierto de Holly.

Después de un momento llegaron a un prado en donde un animal blanco se encontraba recostado contra las hojas secas.

"¿Eso es un…?" les preguntó incrédula Holly.

"un unicornio" asintió Fred, "creímos que te gustaría verlo, ya que te gustan tanto las criaturas."

"Parece que se lastimo una pata y Hagrid lo está cuidando" le dijo George. "Nosotros no podemos acercarlos, porque no les gustan mucho los chicos. Pero creemos que a ti si te dejara acercarte, solo no hagas movimientos muy bruscos" la empujo levemente para que se acercara.

El unicornio al ver movimiento en la periferia, volteo a verlos. Holly levanto ambas manos mientras se acercaba, no podía apartar la vista, era realmente hermoso, su pelaje brillaba levemente en la penumbra del bosque y su crin blanco perla se agitaba con el ligero viento soplando a su alrededor.

Cuando Holly estuvo lo suficientemente cerca se detuvo para dejar que el unicornio se acostumbrara a su presencia, cuando el animal dejo de resoplar nervioso colocó una mano en su flanco acariciando levemente. El unicornio parecía disfrutar las leves caricias.

Después de unos cuantos minutos, u horas, Holly no estaba segura, le dio una última caricia al unicornio y se dirigió lentamente hacia donde se encontraban Fred y George para después emprender su camino de regreso al castillo.

"Gracias por traerme" les sonrió.

"No es nada" le restó importancia Fred.

"Sabíamos que te gustaría" dijo George.

"Pues me encanto" le dio a cada uno un beso en la mejilla y después se despidió de ellos mientras se dirigía a la biblioteca.


Unos días antes de comenzar las vacaciones la profesora McGonagall pasó con unas listas para que los estudiantes que iban a quedarse en el castillo se registraran.

Después de que Holly se registrara Ron y sus hermanos también anotaron sus nombres.

"Nuestros padres van a visitar a Charlie en Rumania" le explico el menor de los Weasley al ver su mirada interrogante.

Cuando las vacaciones comenzaron Hermione se despidió de ellos y les encargo seguir buscando.

Un día antes de navidad Ron y Holly se sentaron en la sala común jugando al ajedrez, se impresiono mucho cuando las piezas comenzaron a moverse solas y a destruirse unas a otras. Jugaron varias partidas pero Ron las gano todas rapidamente.

"Vayan a buscar sus abrigos" les dijo una voz desde atrás de ellos cuando habían terminado una de sus tantas partidas.

Ron y Holly voltearon para encontrar a Fred y George poniéndose unos guantes.

"¿Por qué?" les pregunto Ron.

"Vamos a tener una pelea de bolas de nieve, ¿no es obvio?" le respondió Fred mientras rodaba los ojos.

Ambos se dirigieron a sus respectivos cuartos para tomar sus abrigos, bufandas y guantes y después siguieron a los gemelos afuera del castillo.

"Muy bien, cada uno de ustedes puede elegir a uno de nosotros para que los equipos sean más parejos".

"Escojo a George" dijo Holly después de pensarlo un poco.

"Él no es George, es Fred" señalo el otro pelirrojo.

"No, estoy segura de que es George"

"¿Cómo lo sabes?" pregunto intrigado Fred. "Nadie nos había identificado antes"

Ron le dirigió una mirada asombrada, pero ella solo le dirigió una sonrisa confiada. No iba a decirles que se había dado cuenta de cómo las pecas de George eran unos tonos más claras, o sus ojos eran de un azul un poco más oscuro que los de su hermano.

Después de un momento los gemelos se encogieron de hombros y decidieron seguir jugando.

George y Holly estaban levantando su fuerte cuando el profesor Quirrell pasó unos cuantos metros más lejos de donde estaban, parecía estar susurrando para él mismo.

"Mira esto" le susurro George cuando apunto con su varita a unas de las bolas de nieve que habían hecho, haciéndolas que se estrellaran contra el turbante del profesor.

El profesor de defensa contra las artes oscuras dio un grito agudo mientras corría agitando las manos sobre su cabeza haciendo reír a los dos pelirrojos.

"¡Aquí están!" exclamo Fred mientras le arrojaba una bola de nieve a su gemelo, logrando darle en la cara.

Ron se rio sosteniéndose el estómago, solo para caer de bruces en la nieve cuando una bola impacto contra su nuca.

Después de levantarse persiguió a su amiga intentando arrojarle unas cuantas bolas de nieve.

Cuando comenzaron a sentir su cara congelada los cuatro decidieron regresar al castillo.

Esa noche Holly durmió con una sonrisa en el rostro.


A la mañana siguiente Holly despertó con el sonido de alguien tocando su puerta.

"¡Feliz navidad!" exclamo Ron cuando abrió la puerta.

"¡Feliz navidad!" le sonrió mientras se dirigían a la sala común. Ron se dirigió rápidamente a los regalos mientras ella se sentaba en uno de los sillones.

"¿No vas a abrir tus regalos?" le preguntó Ron cuando vio que no tenía la intención de levantarse del sillón.

Se dirigió extrañada al montón de regalos, dándose cuenta que efectivamente varios tenían su nombre.

Holly abrió el regalo que le había mandado Hagrid, era una flauta tallada, que cuando la sopló emitió un dulce sonido.

El siguiente paquete tenía añadida una carta.

Querida Holly

¡Feliz Navidad! Espero que te lo estés pasando bien en Hogwarts.

Ron, Fred y George me han hablado mucho de ti en sus cartas, espero que te guste el regalo.

Molly Weasley

Holly dejó la carta en una mesa cercana mientras abría el regalo.

"Mamá te envió un jersey" exclamó Ron cuando vio el grueso jersey verde esmeralda tejido a mano.

"Es muy amable de su parte" dijo mientras se lo ponía.

El regalo de Hermione era una gran caja de ranas de chocolate.

Cuando abrió el regalo de Fred y George dio un grito emocionado.

"En serio Fred y George te regalaron un libro" murmuró escéptico Ron.

"No cualquier libro, uno de pociones avanzadas" le contestó mientras abrazaba el libro contra su pecho, para después comenzar a ojearlo.

"Todavía te falta uno" Ron apunto con su dedo un regalo que aún estaba envuelto.

Holly dejo su libro junto a la carta de la señora Weasley y tomo el último regalo. Cuando lo desenvolvió noto que era una capa que se veía un poco vieja.

Ron se atraganto con la rana de chocolate que se estaba comiendo.

"¿Qué es?" le preguntó Holly al ver la mirada de reconocimiento en el rostro de su amigo.

"¡Es una capa de invisibilidad!" exclamo cuando Holly se la puso. Se dirigió al espejo solo para comprobar que su cuerpo no se veía.

"Tenía una nota" dijo Ron mientras se la pasaba.

Tu padre dejó esto en mi poder antes de morir. Ya es tiempo de que te sea devuelto. Utilízalo bien.

Una muy Feliz Navidad para ti.

Holly no podía dejar de pensar en lo extraño que era, mientras doblaba la capa, ¿quién la habría mandado?

Un momento después vieron a Fred y George bajar de su cuatro.

"¡Feliz Navidad!" exclamaron al unísono.

"Fred, George gracias por el libro" dijo Holly mientras los abrazaba.

"De nada," sonrió Fred mientras le daba unas palmaditas en la cabeza. "Mira George Holly también tiene un jersey Weasley" le dijo a su gemelo cuando vio el jersey que llevaba puesto.

"¿Por qué no te has puesto el tuyo, Ron?" quiso saber George. "Vamos, pruébatelo, son bonitos y abrigan".

"No me gusta el rojo oscuro" se quejó Ron mientras se lo ponía.

"No tiene la inicial en los suyos" observó George. "Supongo que ella piensa que no se van a olvidar de sus nombres. Pero nosotros no somos estúpidos... Sabemos muy bien que nos llamamos Gred y Feorge." Holly supuso que se habían puesto el jersey del otro.

"¿Qué es todo ese ruido?"

Percy Weasley asomó la cabeza a través de la puerta, con aire de desaprobación. Era evidente que había ido desenvolviendo sus regalos por el camino, porque también tenía un jersey bajo el brazo, que Fred vio.

"¡P de prefecto! Pruébatelo, Percy, vamos, todos nos lo hemos puesto, hasta Holly tiene uno".

"Yo... no... quiero" dijo Percy, con firmeza, mientras los gemelos le metían el jersey por la cabeza, tirándole las gafas al suelo.

"Y hoy no te sentarás con los prefectos "dijo George. "La Navidad es para pasarla en familia".

Cogieron a Percy y se lo llevaron de la habitación, con los brazos sujetos por el jersey.

Esa noche Holly se sentó con los Weasley en el gran comedor disfrutando de la cena de navidad rodeada de sus amigos, los gemelos hacían bromas, Percy los veía con desaprobación y Ron comía todo lo que sus brazos podían alcanzar. Era la mejor navidad de toda su vida.


Esa noche se encontraba sola en su cuarto ya que todas sus compañeras habían ido a casa para vacaciones. Tenía la capa en sus manos intentando imaginar quien se la había mandado.

Se levantó decidida de su cama sujetando la capa con fuerza, tenía que probarla. Solo daría una pequeña vuelta por el castillo, se dijo, volvería en un momento.

Se cubrió con la capa, bajo silenciosamente los escalones y salió por el agujero en la pared.

Camino por un tiempo sin rumbo abriendo las diferentes puertas con las que se encontraba pero solo eran aulas vacías. Cuando decidió regresar abrió una última puerta, adentro había sillas y pupitres, pero lo que llamo la atención de Holly fue un gran espejo con un marco dorado apoyado en unos soportes tallados como garras, con una inscripción en la parte superior: Oesed lenoz aro cut edon isara cut se onotse.

Se acercó intrigada, para después sorprenderse con lo que vio, parados a un lado de ella había dos personas, una era una mujer muy hermosa que le parecía familiar, tenía el cabello rojo oscuro y unos ojos verde esmeralda, después de un momento de dio cuenta que eran los mismos ojos que le devolvían la mirada todos los días frente al espejo. La otra persona era un hombre alto y delgado, con el cabello negro alborotado y unos ojos marrones que la observaban desde atrás de unos lentes. Nunca había visto una fotografía de sus padres pero ahora entendía porque todos decían que se parecía a ellos, tenía el mismo cabello y los ojos de su madre, pero su rostro era muy parecido al de su padre, incluyendo la forma ligeramente alborotada de su cabello.

Después de un tiempo se alejó del espejo a regañadientes pero decidió volver lo más pronto posible.


Ron, Fred y George estaban preocupados por Holly, habían pasado unos cuantos días desde que había encontrado el espejo, y ya no hacía nada más que sentarse frente a él a todas horas.

"¿Quieres jugar ajedrez?" le preguntó Ron.

"No" contestó mientras se dirigía a la salida de la sala común.

"Holly ¿quieres jugar un juego de quidditch?" le preguntó George mientras la detenían él y su gemelo a unos cuantos pasos de la entrada.

"No estoy de ánimos" dijo mientras seguía su camino, ignorando la mirada que le dirigieron los gemelos.

Cuando llego al aula en donde se encontraba el espejo escucho una voz viniendo de una de las esquinas.

"Entonces de vuelta otra vez, ¿no, Holly?" Sentado en uno de los pupitres estaba Albus Dumbledore. Se bajó del pupitre y se acercó a ella. "Veo que tú, como cientos antes que tú, has descubierto las delicias del espejo de Oesed".

"No sabía que así se llamaba"

"Pero espero que te habrás dado cuenta de lo que hace, ¿no?"

"Bueno... me mostró a mi familia".

"¿Puedes pensar qué es lo que nos muestra el espejo de Oesed a todos nosotros?"

Holly negó con la cabeza.

"Déjame explicarte. El hombre más feliz de la tierra puede utilizar el espejo de Oesed como un espejo normal, es decir, se mirará y se verá exactamente como es. ¿Eso te ayuda?"

Holly pensó. Luego dijo lentamente:

"Nos muestra lo que queremos... lo que sea que queramos..."

"Sí y no" dijo con calma Dumbledore. "Nos muestra ni más ni menos que el más profundo y desesperado deseo de nuestro corazón. Para ti, que nunca conociste a tu familia, verlos rodeándote. Sin embargo, este espejo no nos dará conocimiento o verdad. Hay hombres que se han consumido ante esto, fascinados por lo que han visto. O han enloquecido, al no saber si lo que muestra es real o siquiera posible. El espejo será llevado a una nueva casa mañana, Holly, y te pido que no lo busques otra vez. Y si alguna vez te cruzas con él, deberás estar preparada. No es bueno dejarse arrastrar por los sueños y olvidarse de vivir, recuérdalo.

Ahora ¿por qué no regresas con tus amigos, han estado muy preocupados por ti."

"Señor... profesor Dumbledore... ¿Puedo preguntarle algo?"

"Es evidente que ya lo has hecho" sonrió Dumbledore. "Sin embargo, puedes hacerme una pregunta más."

"¿Qué es lo que ve, cuando se mira en el espejo?"

"¿Yo? Me veo sosteniendo un par de gruesos calcetines de lana."

Holly lo miró asombrada.

"Uno nunca tiene suficientes calcetines" explicó Dumbledore. "Ha pasado otra Navidad y no me han regalado ni un solo par. La gente sigue insistiendo en regalarme libros."

Holly regreso a la sala común, dónde se encontraban los tres Weasley sentados.

"Lo siento si los hice preocuparse" Se disculpó mientras bajaba la mirada, solo para sentir tres pares de brazos rodeándola.

"Eso ya no importa" dijo Ron mientras la estrechaba un poco más fuerte.

El resto de las vacaciones la paso jugando ajedrez con Ron, riendo de las bromas de Fred y George, haciéndole una gran cantidad de preguntas a Percy sobre las clases de los próximos años y jugando en la nieve con los cuatro Weasley (cuando los gemelos lograban convencer a Percy de unírseles) y poco a poco fue olvidando al espejo de Oesed.