¡Viernes de actualización!

Como prometí, aquí esta el siguiente capítulo. Gracias a todos por sus comentarios.

Aquí les tengo una gran sorpresa, dejen un comentario para decirme si les gusto o que les pareió.


Capítulo 7. El bosque prohibido y un extraño en el colegio

Durante la siguiente semana Malfoy se mantuvo enviándoles sonrisitas de suficiencia a Holly, Ron y Hermione, lo cual los tenía con un constante sentimiento de preocupación. Intentaron hacer entrar en razón a Hagrid, pero se mantenía ignorándolos.

"He decidido llamarlo Norberto —dijo Hagrid, mirando al dragón con ojos húmedos—. Ya me reconoce, miren. ¡Norberto! ¡Norberto! ¿Dónde está mamá?"

Ron y Hermione voltearon a verse con una expresión que decía claramente que pensaban que Hagrid se había vuelto loco, pero Holly estaba más entretenida alimentando al pequeño dragón, acercandole un pequeño plato que tenía brandy y sangre de pollo, y acariciandolo levemente cuando Norberto comenzó a comer.

No sabían que hacer para convencerlo de que no podía mantener al dragón en su cabaña.

"Ron, ¿no dijiste que Charlie trabaja con dragones?" le pregunto la pelirroja a su amigo mientras alejaba su mano del dragón cuando intentó morderla, "podríamos mandarle a Norberto", dijo aunque un poco deprimida por la idea de que el prequeño dragón se fuera, aunque estaba de acuerdo con sus amigos que si se quedaba podría meter en problemas a su amigo semigigante.

"Tienes razón, Charlie puede cuidarlo, ¿no quieres que Norberto viva en libertad Hagrid?" intento convencerlo.

Hagrid parecía indeciso, pero al final acepto, así que le enviaron una carta a Charlie para pedirle su ayuda.


"¡Me mordió!" exclamo horrorizado Ron cuando llego junto a sus amigas. Había pasado una semana desde que Hagrid accedió a pedirle ayuda a Charlie. "Y después Hagrid dijo que había asustado a su dragón y me saco. Mientras antes se vaya ese dragón mejor".

Un golpe en la ventana lo distrajo de seguir quejándose. Hedwig había regresado con la carta de Charlie.

Querido Ron:

¿Cómo estás? Gracias por tu carta. Estaré encantado de quedarme con el ridgeback noruego, pero no será fácil traerlo aquí.

Creo que lo mejor será hacerlo con unos amigos que vienen a visitarme la semana que viene. El problema es que no deben verlos llevando un dragón ilegal. ¿Podríais llevar al ridgeback noruego a la torre más alta, la medianoche del sábado? Ellos se encontrarán contigo allí y se lo llevarán mientras dure la oscuridad.

Envíame la respuesta lo antes posible.

Besos,

Charlie

Después de leer la carta decidieron que podían usar la capa de invisibilidad para llevar al dragón a la torre, el problema era que solo podía cubrir a dos de ellos.

"Tal vez deberíamos ir Holly y yo" dijo Hermione, "somos más pequeñas así que la capa podría cubrirnos mejor".

Ron estuvo de acuerdo mientras dirigía la vista a su mano, empezaba a sentir punzadas, así que no estaba seguro de que podría sostener al dragón.

A la mañana siguiente la mano de Ron se había inflamado el doble de su tamaño y tomo un color verdoso, así que tuvo que ir a la enfermería.

Una vez terminadas las clases Holly y Hermione fueron a verlo.

"No es sólo mi mano" susurró "aunque parece que se me vaya a caer a trozos. Malfoy le dijo a la señora Pomfrey que quería pedirme prestado un libro, y vino y se estuvo riendo de mí. Me amenazó con decirle a ella quién me había mordido (yo le había dicho que era un perro, pero creo que no me creyó). Además se llevó el libro en donde estaba la carta de Charlie".

"No te preocupes Ron" intento tranquilizarlo Holly, "solo tendremos que tener cuidado".


El sábado por la noche Holly y Hermione cargaban la caja en donde se encontraba Norberto mientras se mantenían escondidas bajo la capa. Con gran dificultad lograron llegar a la torre de astronomía y esperaron por un momento hasta que los cuatro amigos de Charlie aterrizaron junto a ellas.

Los amigos de Charlie eran muy simpáticos. Enseñaron a Holly y Hermione los arneses que habían preparado para poder suspender a Norberto entre ellos. Todos ayudaron a colocar a Norberto para que estuviera muy seguro, y luego Holly y Hermione estrecharon las manos de los magos y les dieron las gracias. Los observaron hasta que fueron puntos difusos en el cielo.

Cuando estaban bajando escucharon el sonido de pisadas dirigiéndose hacia ellas.

"Se lo juro profesora los escuche hablando de llevar un dragón a la torre de astronomía" dijo la voz de Malfoy.

Holly y Hermione se vieron entre ellas nerviosas, no tenían en donde ocultarse y no les daría tiempo de sacar la capa del bolsillo de la túnica de Holly.

"¡Pshhh!" escucharon desde atrás de un cuadro, para después ver aparecer las caras de Fred y George.

"¡Aquí, rapido!" las apresuro Fred mientras movía un poco el cuadro dejándolas pasar.

Esperaron en silencio mientras escuchaban los pasos dirigirse a la torre y después regresar.

"Que gran mentira señor Malfoy, esto le costara veinte puntos a tu casa. Y ten por seguro que hablaré con el profesor Snape sobre este comportamiento tuyo de intentar meter en problemas a tus compañeros. ¡Ahora regresa a tu cama!".

Esperaron hasta que los pasos se alejaron para poder respirar con tranquilidad.

"¿Por qué siempre se están metiendo en problemas?" fue lo primero que pregunto George mientras salían de su escondite.

"Es un don" le respondió Holly, haciendo reír a los gemelos.

"¿Y que fue eso de un dragón?" las cuestiono Fred cuando se dirigían juntos hacia la sala común.

Hermione les conto todo una vez que llegaron a la sala común.

"Ustedes nunca se aburren ¿verdad?" les sonrieron al mismo tiempo, pero no hicieron más preguntas, así que Holly y Hermione solo se encogieron de hombros y se dirigieron a su dormitorio.


Al día siguiente decidieron visitar a Hagrid para contarle como había ido todo. Así que antes de que anocheciera, Hermione y Holly se dirigieron a la cabaña (Ron todavía no salía de la enfermería).

Cuando se acercaron lo suficiente pudieron ver a Hagrid dirigiéndose hacia el bosque prohibido con una ballesta en las manos. Tenía una expresión deprimida.

Lo siguieron por el bosque mientras le contaban todo lo que había pasado la noche anterior.

A medida que avanzaban los árboles se encontraban cada vez más juntos hasta que llegaron a un punto en el que ningún rayo de sol pasaba a través de las altas copas.

"Espero que Norberto sea feliz" dijo con un pequeño sollozo.

"No te preocupes Hagrid, estoy segura que Norberto estará contento viviendo con más dragones" intento alegrarlo Holly. "Pero cambiando de tema, ¿Qué hacemos aquí?" le pregunto cuando se dio cuenta de en donde estaban.

"Estaba buscando eso" dijo mientras apuntaba un pequeño charco de una sustancia plateada. "Es sangre de unicornio. Hay algo aquí matándolos".

"Tal vez deberíamos regresar" sugirió Hermione, que había palidecido considerablemente.

"Sería peligroso mandarlas de regreso solas" dijo Hagrid, "será mejor si se mantienen junto a mí."

Así que las dos chicas no tuvieron de otra más que seguirlo. Siguieron el rastro unos cuantos metros, cuando Holly vio algo brillando por el rabillo de su ojo.

Se detuvo un momento y se acercó a inspeccionar. Era un pequeño rastro de sangre plateada que Hagrid pudo haber pasado por alto, ya que era apenas visible en la oscuridad del bosque.

Volteo indecisa hacia donde Hagrid y Hermione seguían caminando sin notar su ausencia, así que decidió que bien podría seguir ese rastro unos cuantos metros para estar segura que estuvieran siguiendo el camino correcto. Con eso en mente comenzó a seguir el pequeño rastro.

A medida que se adentraba más en el bosque, este parecía cada vez más aterrador, los pequeños ruidos característicos de los pequeños animales dejaron de escucharse, pronto el único sonido que era capaz de escuchar fue su propia respiración. Varias veces estuvo a punto de regresar pero el pequeño rastro que estaba siguiendo comenzó a hacerse más grande, por lo que continúo caminando.

Holly pudo ver un prado, más adelante, a través de las enmarañadas ramas de un viejo roble. Al caminar unos cuantos pasos alcanzo a distinguir algo de un blanco puro en el centro del claro. Las patas del unicornio estaban dobladas en ángulos extraños por su caída y su melena blanco perla estaba desparramada sobre las hojas secas.

Pudo ver como el unicornio dio unos cuantos resoplidos para después quedarse completamente inmóvil. Cuando intento acercarse, escucho agitarse un arbusto del otro lado del claro, para después distinguir una figura negra deslizarse hacia donde se encontraba el cuerpo del unicornio. Alcanzo a ver como agachaba la cabeza y comenzaba a beber la sangre del blanco animal.

Se mantuvo así por un momento. Holly intento retroceder en silencio, pero en el momento en que dio un paso atrás, su pie piso unas cuantas hojas secas.

El ruido distrajo a la figura encapuchada, la cual levanto la cabeza en su dirección. En ese momento la golpeo un fuerte dolor de cabeza, haciéndola caer, mientras la figura comenzó a acercarse a ella. Cuando casi estaba sobre ella oyó el sonido de cascos y pudo distinguir una enorme figura saltando hacia la cosa que estaba acechándola, la cual se alejó hacia la espesura del bosque rápidamente.

Cuando pudo volver a enfocar, levanto la vista para centrarse en el centauro frente a ella. Parecía joven, tenía cabello rubio muy claro, un cuerpo pardo y cola blanca.

"¿Estas bien?" le pregunto, mientras la ayudaba a levantarse.

"Si, gracias. ¿Qué ha sido eso?"

El centauro no le contestó. Tenía ojos asombrosamente azules, como pálidos zafiros. La observó con cuidado, centrándose en la cicatriz en su frente.

"Eres la chica Potter" dijo. "Es mejor que regreses con Hagrid El bosque no es seguro en esta época en especial para ti. ¿Puedes cabalgar? Así será más rápido... Mi nombre es Firenze" añadió, mientras bajaba sus patas delanteras, para que Holly pudiera montar en su lomo.

Del otro lado del claro llegó un súbito ruido de cascos al galope. Dos centauros aparecieron velozmente entre los árboles, resoplando y con los flancos sudados.

"¡Firenze!" Rugió uno de ellos, tenía el cabello y el cuerpo negro. "¿Qué estás haciendo? ¡Tienes un humano sobre el lomo! ¿No te da vergüenza? ¿Es que eres una mula ordinaria?"

"¿Te das cuenta de quién es?" dijo Firenze. "Es la chica Potter. Mientras más rápido se vaya del bosque, mejor".

"¿Qué le has estado diciendo?" gruñó el centauro negro. "Recuerda, Firenze, juramos no oponernos a los cielos. ¿No has leído en el movimiento de los planetas lo que sucederá?"

El otro centauro, que tenía el cabello y barba rojizos, del mismo color que su cola, dio una patada en el suelo con nerviosismo.

"Estoy seguro de que Firenze pensó que estaba obrando lo mejor posible" dijo, con voz sombría.

"¡Lo mejor posible! ¿Qué tiene eso que ver con nosotros? ¡Los centauros debemos ocuparnos de lo que está vaticinado! ¡No es asunto nuestro el andar como burros buscando humanos extraviados en nuestro bosque!"

De pronto, Firenze levantó las patas con furia y Holly tuvo que aferrarse para no caer.

"¿No has visto ese unicornio?" preguntó Firenze molesto. "¿No comprendes por qué lo mataron? ¿O los planetas no te han dejado saber ese secreto? Yo me lanzaré contra el que está al acecho en este bosque, con humanos sobre mi lomo si tengo que hacerlo."

Y Firenze partió rápidamente, con Holly sujetándose lo mejor que podía, y dejó atrás a los dos centauros, que se internaron entre los árboles.

Holly no entendía lo sucedido.

"¿Por qué está tan enfadado?" preguntó. "Y a propósito, ¿qué era esa cosa de la que me salvaste?"

"Holly Potter, ¿sabes para qué se utiliza la sangre de unicornio?"

"No" dijo Holly, asombrada por la extraña pregunta. "En la clase de Pociones solamente utilizamos los cuernos y el pelo de la cola de unicornio."

"Eso es porque matar un unicornio es algo monstruoso" dijo Firenze. "Sólo alguien que no tenga nada que perder y todo para ganar puede cometer semejante crimen. La sangre de unicornio te mantiene con vida, incluso si estás al borde de la muerte, pero a un precio terrible. Si uno mata algo puro e indefenso para salvarse a sí mismo, conseguirá media vida, una vida maldita, desde el momento en que la sangre toque sus labios."

"Pero ¿quién estaría tan desesperado?" se preguntó en voz alta. "Si te van a maldecir para siempre, la muerte es mejor, ¿no?"

"Así es" estuvo de acuerdo Firenze, "a menos que lo único que necesites sea mantenerte vivo el tiempo suficiente para beber algo más, algo que te devuelva toda tu fuerza y poder, algo que haga que nunca mueras. ¿Holly Potter, sabes qué está escondido en el colegio en este preciso momento?"

"¡La Piedra Filosofal! ¡Por supuesto... el Elixir de Vida! Pero no entiendo quién..."

"¿No puedes pensar en nadie que haya esperado muchos años para regresar al poder, que esté aferrado a la vida, esperando su oportunidad?"

Fue como si un puño de hierro la hubiera golpeado, sacándole el aire de golpe. Recordó lo que Hagrid le había dicho la noche en que se conocieron: «Algunos dicen que murió. En mi opinión, son tonterías. No creo que le quede lo suficiente de humano como para morir».

"¿Quieres decir" dijo con voz ronca Holly "que era Vol...?"

"¡Holly! Holly, ¿estás bien?" Hermione corría hacia ellos seguida por Hagrid. "Te estuvimos buscando desde que nos dimos cuenta que habías desaparecido."

"Estoy bien" dijo Holly, casi sin saber lo que contestaba. "El unicornio está muerto, Hagrid, está en ese claro de atrás."

"Aquí es donde te dejo" murmuró Firenze, mientras Hagrid corría a examinar al unicornio. "Ya estás a salvo."

Holly se deslizó de su lomo.

"Buena suerte, Holly Potter" dijo Firenze. "Los planetas ya se han leído antes equivocadamente, hasta por centauros. Espero que ésta sea una de esas veces." Se volvió y se internó en lo más profundo del bosque.

Después de un momento Hagrid regreso con una expresión abatida. Nadie dijo nada mientras caminaban de regreso al castillo.

Cuando regresaron a la sala común, Ron ya se encontraba ahí, sentado en uno de los sillones frente a la chimenea. Holly les conto en voz baja todo lo que había sucedido en el bosque.

"¿Entonces Snape intenta robar la piedra para Quien-tú-sabes?" preguntó Hermione un poco escéptica.

Holly asintió, pero no estaba completamente segura de que fuera el profesor Snape.

"Pero Dumbledore está aquí" intento consolarlas Ron, aunque se veía un poco pálido. "Así que Snape no intentara nada".

Después de un momento, los Hermione y Ron se fueron a su dormitorio, pero parecían un poco sombríos mientras pensaban en todo lo que había pasado.

Holly se acercó a Fred y George, que parecían estar haciendo sus deberes.

"¿Chicos tienen un momento?" les pregunto cuando se dieron cuenta de su presencia. Cuando ambos asintieron demostrando que le estaban poniendo atención continuo. "No vayan a entrar al bosque prohibido."

"¿Por qué?" le cuestiono Fred extrañado.

Así que Holly les conto todo lo que había sucedido con el unicornio y la extraña figura encapuchada. Después de un momento de duda Fred y George le prometieron que no iban a acercarse al bosque prohibido por el resto del ciclo escolar.

Holly dio un suspiro aliviado mientras se dirigía a su dormitorio, contenta de que por lo menos Fred y George se mantendrían un poco más a salvo.


"George ven a ver esto" llamo Fred a su gemelo mientras se inclinaba sobre el mapa del merodeador. Ambos se encontraban en su dormitorio.

"Por última vez Fred, no me interesa saber lo que está haciendo Angelina."

"No se trata de eso" dijo sonando ofendido, pero George podía ver como las puntas de sus orejas se ponían rojas.

Suspiró y se acercó a ver lo que tenía a su gemelo tan concentrado. Fred tenía abierto el mapa en la parte de la torre de Gryffindor.

"Dime ¿qué ves?" le preguntó Fred.

George iba a darle una respuesta sarcástica cuando lo vio.

"¿Quién es ese?" pregunto mientras observaba la pequeña marca con el nombre de Peter Pettigrew en el dormitorio de los chicos de primer año.

"No lo sé, pero no creo que sea un estudiante."

"¿Deberíamos decirle a alguien?"

"Tendríamos que contar como supimos que estaba aquí" le recordó Fred.

"¿Y si es un mortifago? ¿Y si es la persona que está matando a los unicornios?" intento razonar con su hermano, "está en el dormitorio de Ron, ¿qué pasa si le hace daño?"

Fred lo pensó por un momento.

"Te diré lo que haremos, vamos a investigarlo, y si tu suposición es correcta le diremos al profesor Dumbledore, ¿te parece?"

George asintió. "¿Crees que papá sepa quién es?"

"Vale la pena preguntarle" acepto Fred mientras sacaba un trozo de pergamino, una pluma y un frasco de tinta.

Después de escribir la carta, la guardaron para poder enviarla al día siguiente. Ambos se acostaron en sus camas con un sentimiento de inquietud mientras intentaban dormir.