Chicos lamento el retraso, la escuela se puso un poco exigente, en fin, me alegra que les haya gustado el capítulo pasado, espero que este sea igual.
Capítulo 11. Un visitante inesperado
Holly se encontraba acostada en su cama viendo el techo. Ese día era su cumpleaños y parecía que ninguno de sus amigos se había acordado. De hecho en todo el tiempo que había estado en Privet Drive ninguno de sus amigos había hecho el esfuerzo de contactar con ella. Tampoco había tenido noticias de su padrino, aunque supuso que aún estaba arreglando todos los asuntos que tenía pendientes antes de ir a buscarla. Holly estaba impaciente por irse de esa casa.
De pronto la puerta de su habitación comenzó a abrirse.
"Estoy en silencio" dijo con irritación recordando lo que su tío estuvo diciéndole insistentemente todo el día. Hoy tenía una cena muy importante para su empresa y no quería que ella lo arruinara.
Pero quien entro a su cuarto no era su tío, sino una pequeña criatura, tenía grandes orejas, parecidas a las de un murciélago, y unos ojos verdes saltones de tamaño de pelotas de tenis, estaba vestido con lo que parecía un almohadón viejo con agujeros para sacar los brazos y las piernas. Se adentró en el cuarto haciendo profundas reverencias mientras Holly se sentaba lentamente en la cama.
"Holly Potter" dijo con una voz tan aguda que Holly estaba segura que se había escuchado en el piso de abajo, "hace mucho tiempo que Dobby quería conocerla, señorita... Es un gran honor..."
Holly no estaba segura de porque esta pequeña criatura quería conocerla. "¿Quién es usted?" le pregunto intentando no sonar muy grosera.
"Dobby, señorita. Dobby a secas. Dobby, el elfo doméstico" Holly no sabía que era un elfo doméstico, pero supuso que sería lo primero que investigaría una vez que recuperara sus libros, o en su defecto cuando volviera a la escuela.
"¿Y a qué ha venido?" lo cuestiono.
"Dobby ha venido a decirle, señorita..., no es fácil, señorita... Dobby se pregunta por dónde empezar..."
"¿Por qué no se sienta?" dijo mientras le señalaba la silla frente a ella.
En ese momento el elfo comenzó a llorar estrepitosamente.
"¡Sen-sentarme!" gimió. "Nunca, nunca en mi vida..."
"Lo siento" murmuró, "no quise ofenderle".
"¡Ofender a Dobby!" repuso el elfo con voz disgustada. "A Dobby ningún mago le había pedido nunca que se sentara..., como si fuera un igual".
"Se ve que no ha conocido a muchos magos educados" dijo Holly, intentando animarle.
Dobby negó con la cabeza. A continuación, sin previo aviso, se levantó y se puso a darse golpes en cabeza contra la ventana, gritando: « ¡Dobby malo! ¡Dobby malo!»
"No..., ¿qué estás haciendo?" Holly dio un grito ahogado, se acercó al elfo de un salto y tiró de él hasta volver a sentarlo en la silla. Hedwig se acababa de despertar dando un fortísimo chillido y se puso a batir las alas furiosamente contra las barras de la jaula.
"Dobby tenía que castigarse, señorita" explicó el elfo. "Dobby ha estado a punto de hablar mal de su familia, señorita".
"¿Su familia?"
"La familia de magos a la que sirve Dobby, señorita. Dobby es un elfo doméstico, destinado a servir en una casa y a una familia para siempre".
"¿Y saben que está aquí?" preguntó Holly con curiosidad.
Dobby se estremeció.
"No, no, señorita, no... Dobby tendría que castigarse muy severamente por haber venido a verle, señorita. Tendría que pillarse las orejas en la puerta del horno, si llegaran a enterarse".
"Pero ¿no se darán cuenta que se ha pillado las orejas en la puerta del horno?"
"Dobby lo duda, señorita. Dobby siempre se está castigando por algún motivo, señorita. Lo dejan de mi cuenta, señorita. A veces me recuerdan que tengo que someterme a algún castigo adicional".
"Pero ¿por qué no los abandonas? ¿Por qué no huyes?"
"Un elfo doméstico sólo puede ser libertado por su familia, señorita. Y la familia nunca pondrá en libertad a Dobby... Dobby servirá a la familia hasta el día que muera, señorita".
Holly lo miró fijamente.
"Y yo que me consideraba desgraciada por tener que pasar unos cuantos días más aquí" dijo. "Lo que me cuenta hace que los Dursley parezcan incluso humanos. ¿Y nadie puede ayudarte? ¿Puedo hacer algo?"
Dobby se deshizo de nuevo en gemidos de gratitud.
"Por favor" susurró Holly desesperada," por favor, no haga ruido. Si los Dursley le oyen, si se enteran de que está usted aquí..."
"Holly Potter pregunta si puede ayudar a Dobby... Dobby estaba al tanto de su grandeza, señorita, pero no conocía su bondad..."
Holly se ruborizo por los cumplidos de este pequeño elfo. "No creo que sea para tanto" dijo con timidez.
"Holly Potter es humilde y modesta" dijo Dobby, respetuoso. Le resplandecían los ojos grandes y redondos. "Holly Potter no habla de su triunfo sobre El-que-no-debe-ser-nombrado.
"¿Voldemort?" preguntó Holly.
Dobby se tapó los oídos con las manos y gimió:
"¡Señorita, no pronuncie ese nombre! ¡No pronuncie ese nombre!"
"¡Perdón!" dijo rápidamente pero no entendía como las personas (o en este caso criatura) no soportaban escuchar ese nombre. ¡Era solo un nombre! De hecho pensó, además de ella, solo había escuchado pronunciarlo al profesor Dumbledore y a Sirius.
"Dobby ha oído" dijo el elfo con voz quebrada, "que Holly Potter tuvo un segundo encuentro con el Señor Tenebroso, hace sólo unas semanas..., y que Holly Potter escapó nuevamente".
Holly asintió con la cabeza, y a Dobby se le llenaron los ojos de lágrimas.
"¡Ay, señorita!" exclamó, frotándose la cara con una punta del sucio almohadón que llevaba puesto. "¡Holly Potter es valiente! ¡Ha afrontado ya muchos peligros! Pero Dobby ha venido a proteger a Holly Potter, a advertirle, aunque más tarde tenga que pillarse las orejas en la puerta del horno, de que Holly Potter no debe regresar a Hogwarts".
Hubo un silencio, sólo roto por el tintineo de tenedores y cuchillos que venía del piso inferior, y el distante rumor de la voz de tío Vernon.
"¿Qué-qué?" tartamudeó Holly. "Pero si tengo que regresar; el curso empieza el 1 de septiembre. Eso es lo único que me ilusiona. Usted no sabe lo que es vivir aquí. Yo no pertenezco a esta casa, pertenezco al mundo de Hogwarts, además mi padrino vendrá por mí en cualquier momento".
"No, no, no" chilló Dobby, sacudiendo la cabeza con tanta fuerza que se daba golpes con las orejas. "Holly Potter debe estar donde no peligre su seguridad. Es demasiado importante, demasiado buena, para que la perdamos. Si Holly Potter vuelve a Hogwarts, estará en peligro mortal".
"¿Por qué?" preguntó Holly sorprendida.
"Hay una conspiración, Holly Potter. Una conspiración para hacer que este año sucedan las cosas más terribles en el Colegio Hogwarts de Magia" susurró Dobby, sintiendo un temblor repentino por todo el cuerpo. "Hace meses que Dobby lo sabe, señorita. Holly Potter no debe exponerse al peligro: ¡es demasiado importante, señorita!"
"¿Qué cosas terribles?" preguntó inmediatamente Holly. "¿Quién las está tramando?"
Dobby hizo un extraño ruido ahogado y acto seguido se empezó a golpear la cabeza furiosamente contra la pared.
"¡Está bien!" gritó Holly, sujetando al elfo del brazo para detenerlo. "No puedes decirlo, lo comprendo. Pero ¿por qué has venido a avisarme?" Un pensamiento repentino y desagradable la sacudió. "¡Un momento! Esto no tiene nada que ver con Vol..., perdón, con Quien-usted-sabe, ¿verdad? Basta con que asientas o niegues con la cabeza" añadió apresuradamente, porque Dobby ya se disponía a golpearse de nuevo contra la pared.
Dobby movió lentamente la cabeza de lado a lado.
"No, no se trata de Aquel-que-no-debe-ser-nombrado, señorita".
Pero Dobby tenía los ojos muy abiertos y parecía que trataba de darle una pista. Holly, sin embargo, estaba completamente desorientada.
"Él no tiene hermanos, ¿verdad?"
Dobby negó con la cabeza, con los ojos más abiertos que nunca.
"Bueno, siendo así, no puedo imaginar quién más podría provocar que en Hogwarts sucedieran cosas terribles" dijo Holly. "Quiero decir que, además, allí está Dumbledore. ¿Sabe usted quién es Dumbledore?"
Dobby hizo una inclinación con la cabeza.
"Albus Dumbledore es el mejor director que ha tenido Hogwarts. Dobby lo sabe, señorita. Dobby ha oído que los poderes de Dumbledore rivalizan con los de Aquel-que-no-debe-ser-nombrado. Pero, señorita" la voz de Dobby se transformó en un apresurado susurro, "hay poderes que Dumbledore no..., poderes que ningún mago honesto..."
Y antes de que Holly pudiera detenerlo, Dobby saltó de la silla, cogió la lámpara de la mesa de Holly y empezó a golpearse con ella en la cabeza lanzando unos alaridos que destrozaban los tímpanos.
En el piso inferior se hizo un silencio repentino. Dos segundos después, Holly, oyó que tío Vernon se acercaba, explicando en voz alta:
"¡Dudley debe de haberse dejado otra vez el televisor encendido, el muy diablillo!"
"¡Rápido! ¡En el ropero!" dijo Holly, empujando a Dobby, cerrando la puerta y acostándose en la cama en el preciso instante en que giraba el pomo de la puerta.
"¿Qué demonios estás haciendo?" preguntó tío Vernon rechinando los dientes, su cara espantosamente cerca de la de Holly. "Acabas de arruinar el final de mi chiste sobre el jugador japonés de golf... ¡Un ruido más, y desearás no haber nacido, mocosa!"
Holly prefirió o decirle nada para ahorrarse el sermón, pero si le dirigió una mirada de frialdad a su tío, la cual él no vio.
Cuando Holly dejo de escuchar los pasos de su tío dejo salir a Dobby del armario.
"¿Ves por qué debo volver a Hogwarts? Es el único lugar donde tengo..., bueno, donde creo que tengo amigos.
"¿Amigos que ni siquiera escriben a Holly Potter?" preguntó maliciosamente.
"Supongo que habrán estado... ¡Un momento!" dijo Holly, frunciendo el entrecejo. "¿Cómo sabe usted que mis amigos no me han escrito?"
Dobby cambió los pies de posición.
"Holly Potter no debe enfadarse con Dobby. Dobby pensó que era lo mejor..."
"¿Has interceptado mis cartas?"
"Dobby las tiene aquí, señorita" dijo el elfo, y escapando ágilmente del alcance de Holly, extrajo un grueso fajo de sobres del almohadón que llevaba puesto. Holly pudo distinguir la esmerada caligrafía de Hermione, los irregulares trazos de Ron, un garabato que parecía salido de la mano de Hagrid, el guardabosques de Hogwarts, la desorganizada escritura de los gemelos y la elegante letra que supuso sería de Sirius.
Dobby, inquieto, miró a Holly y parpadeó.
"Holly Potter no debe enfadarse... Dobby pensaba... que si Holly Potter creía que sus amigos la habían olvidado... Holly Potter no querría volver al colegio, señorita. Además Dobby creyó que si ella pensaba que si padrino no le había escrito no querría irse a vivir con él por ahora."
Holly no escuchaba. Se abalanzó sobre las cartas, pero Dobby la esquivó.
"Holly Potter las tendrá, señorita, si le da a Dobby su palabra de que no volverá a Hogwarts. ¡Señorita, es un riesgo que no debe afrontar! ¡Dígame que no irá, señorita!
"¡Iré!" dijo Holly enojada. "¡Dame las cartas de mis amigos!"
"Entonces, Holly Potter no le deja a Dobby otra opción" dijo apenado el elfo.
Más tarde esa noche, Holly se encontraba deprimida acostada en su cama. Después del desastre ocurrido con el postre de tía Petunia y de la carta enviada del ministerio, su tío había decidido dejarla encerrada en su habitación hasta que su padrino fuera a buscarla.
Ni si quiera las cartas que le habían enviado sus amigos, las cuales aparecieron en su cuarto después de que Dobby se hubiera ido pudieron mejorar su estado de ánimo.
Paso toda la noche leyéndolas. Las cartas de Ron, Hermione, Fred y George se volvieron más ansiosas a medida que paso el tiempo sin contestarlas y las de Sirius parecían más tristes a medida que continuaba preguntándole si aún quería irse a vivir con él y ella no contesto.
Holly solo podía desear que su padrino fuera a buscarla lo más pronto posible.
