Sinopsis: La venganza o la oportunidad para salvar a los inocentes... Una complicada decisión que Samuel, un chico de 20 años, tendra que tomar... Un obscuro pasado lleno de dolor y deseos de venganza, un sangriento presente que otorga una luz a los inocentes, son los materiales que forjaron su destino, una guerra incesante contra criaturas sobrenaturales u anormales denominadas "Creepypastas".

Notas del texto:

Una nueva versión reeditada de los primeros capitulos de mi antigua obra: "Samuel: El Cazador de creepypastas".

Espero sea del agrado tanto de antiguos como nuevos lectores.

PD: SERIE CREEPYPASTA.

Capitulo 1: El Genesis de un Cazador (Parte 1/2).

Notas pre-episodio:

Bueno... Un gusto volver a verlos. Hoy les traigo una reedición del primer episodio de "Samuel: El Cazador de Creepypastas" (Titulo que igual cambio con esta reedición).

Esta mejora al episodio ocupa la misma trama y personajes y piensa continuar con el punto en que la serie se corto (Capitulo 11).

El episodio fue dividido en dos partes debido a lo extenso que se volvio, asi que no se preocupen por la segunda mitad ya que se subira instantes despues de la primera. (La segunda parte es algo mas dinamica y obscura que el primer fragmento del episodio).

Espero sea del agrado de ustedes y... ¡Sin mas preambulos...! ¡Comenzemos!

Historía:

"Toda venganza, todo ideal, conlleva un gran sacrificio... Esta historia no es la de un chico encontrando la belleza de la vida ni mucho menos la de un sujeto harto de la misma. Esta historia es la de un cazador... La historia de un chico que cuya cobardía fue consecuente a la destrucción indiscriminada de aquellos a los que el tanto amaba, este relato... Es mi génesis, mi cruel y sombrío testimonio de como por mi egoísmo lo perdí todo, forzando mis últimos fragmentos de luz a luchar eternamente con sombras y penurias... Con seres destructivos, los cuales expanden como una enfermedad el temor y el sufrimiento a las personas, seres que yo... Me encargo de exterminar sea de día o de noche... Esta es una historia de venganza y deseos, es la historia de un cazador."
Los recuerdos siguen impregnados en mi memoria de manera nítida y bastante detallada; a pesar de todo el tiempo transcurrido, para mi, solo ha sido hace unos cuantos días... Cuando el sufrimiento se clava en el corazón humano, sin duda es capaz de hacer parecer las mayores torturas un elemento eterno e infinito...
Es imposible olvidar aquella luminosa y poderosa luz que traspasaba el cristal de mi ventana en un común día de verano... La luz impactaba y contactaba con mi rostro, iluminando la exquisita obscuridad que mis parpados cerrados me otorgaban. A pesar de tratarse de un día común y corriente, existía un hecho que transformaba lo que para cualquier ser humano era un día entre muchos en uno realmente especial... Este peculiar hecho no era nada más y nada menos que las grandiosas y relajantes vacaciones de verano, aquel periodo en donde las preocupaciones se convertían en lejanas memorias y las diversión refrescaba las mentes por medio de alegría y divertidos momentos ante un candente Sol... A pesar de aquello, el cansancio corporal recorría todo mi ser, pero... El molesto y responsable reloj digital sonó alertándome con total apatía que el tiempo ya había acabado, la jodida prisión denominada: "Escuela" me esperaba y aquella alerta solo podía significar que mi tiempo para llegar se estaba cortando poco a poco y aunque aquel maldito hecho no me importara en lo absoluto, a otras dos personas si que les importaba la puntualidad... Mi madre y mi padre, sin duda personas responsables que velaban por mi bien y formación humana; claro, en aquel entonces no valoraba esas cosas, así que rápidamente y casi de manera instintiva, presione un botón rojo que contenía el reloj digital ubicado en mi pequeño mueble de madera el cual se encontraba al lado de mi amplia y reconfortante cama con el fin de apagarlo, logrando esto con éxito, se borro de manera fugaz el maldito dato numérico que indicaba: "7:30 am"; tras eso como todo un gran actor, cerré mis ojos y estire mis brazos y piernas simulando estar descansando. Para lastima mía, mis intenciones de continuar descansando fueron interrumpidas por incesantes golpes emitidos tras la puerta de mi habitación...
-¡Sam! ¡Abre la puerta!- Dijo la voz de mi padre tras la habitación.
-¡Por favor papá! ¡Hoy no tengo deseos de ir a esa maldita prisión!- Respondí en son de protesta.
-¡Faltar no es una opción! ¡Tu misión es aprender valores y dignarte a regirte por responsabilidades! ¡Yo no crie a un vago así que te levantaras a la fuerza!- Exigió este mientras entraba con total impotencia a mi habitación.
-Deja de gritar... Iré, iré, pero... ¡Deja ya el maldito tema de las responsabilidades!- Me queje mientras tomaba con mis manos las blancas sabanas de mi cama, lanzándolas hacia adelante.
-Te lo repetiré hasta que lo entiendas Sam.- Menciono mi padre con un tono autoritario mientras salía de mi cuarto.
Me levante con calma, pensando simplemente en la increíble tortura de tener que soportar aquella maldita institución... Sin duda prefería una exquisita, amplia y reconfortante cama a tener que ir allá, pero ante la presencia de mi padre, hombre fuerte, alto, con gran sentido de la responsabilidad y con mi mismo color de cabello... Negro, no me quedaban muchas opciones.
Mientras observaba la luz solar por medio del ventanal de mi habitación el cual se ubicaba en posición paralela a la puerta dando hacia el jardín de mi hogar, yo agitaba sabanas y las colocaba con cuidado para que así, quedaran estiradas y estéticamente "Bien", ya que esa era una de las leyes dentro de mi casa... "Nunca debe quedar nada en desorden".
Cuando me encargaba de aplicar los últimos retoques a mi cama, sin tiempo de respirar, me dirigí a toda velocidad hacia mi closet el cual se encontraba al lado de la puerta que daba hacia mi amplio cuarto, este estaba pintado de blanco y se componía de una angosta pero alta puerta con una pequeña manija fabricada de madera, gracias a esto, hacía una hermosa combinación con las paredes de la habitación las cuales se encontraban pintadas de un llamativo color rojo claro. Como iba mencionando, rápidamente tome la manija del closet y lo abrí, sacando de este alguna vestimenta decente con la cual ir a la escuela... Opte por unos jeans azules nada llamativos u extravagantes en conjunto con una camiseta negra sin diseño alguno...
Tras vestirme procure darle con total rapidez, un ultimo vistazo a mi habitación... Sus rojas paredes, la blanca cama, el ventanal adornado con unas hermosas y profundas cortinas de color negro las cuales se encontraban corridas con el fin de observar la luz solar, el piso conformado de incontables baldosas de color blanco, el pequeño mueble de madera al lado de la cama y la esplendida televisión de pantalla plana de color negro colgada a la pared que daba frente a mi colchón... Sin duda una habitación que cumplía con todo esplendor los requisitos para llamarse "cómoda".
Tras contemplar por ultima vez mi cuarto, tome mi mochila, la cual había dejado en el suelo el día anterior y abrí la puerta de mi habitación, saliendo de mi hogar a la mayor velocidad posible... Pase por el pasillo tapizado de blancas baldosas y baje a una velocidad increíble los escalones de madera que llevaban al comedor de la casa... Ahí, me esperaban mis padres, observando de manera maniaca el reloj de muñeca que cada uno de ellos portaba, teniendo estos, una expresión un poco desagradable en el rostro...
-Vas a llegar tarde si no apresuras el paso...- Menciono mi padre algo resignado ante mi nuevo retraso.
-Calma... La profesora seguramente ya se ha acostumbrado a aquello...- Dije con una sonrisa que expresaba la ironía en mi mensaje.
-¡Sam, no es chistoso!- Exclamo mi madre con una expresión de seriedad sin duda forzada.
-Bien... Si no les molesta, desearía comer mi cereal tranquilo antes de lar...- Estaba yo diciendo mientras me dirigía hacia la cocina ubicada a la izquierda del comedor, pero fui interrumpido de golpe por mi padre...
-¡No hay tiempo! ¡Ve ahora mismo a la escuela!- Exclamo este bastante enojado.
-Como quieras... Mientras no me jodas después por el hecho de que no desayuno, no habrá problema- Mencione con un poco de ironía mientras caminaba hacia la puerta de salida de mi casa.
Toda la casa estaba tapizada por baldosas blancas bastante claras y mientras caminaba pensaba en el exquisito desayuno que pude haber consumido en una amplia y cómoda mesa de cristal, acompañada de unos asientos nada cómodos pero funcionales, hechos con una base de cuero sintético y un soporte de lo que parecía ser acero...
Mientras pensaba en comida y mesas, salí a paso calmado por la puerta de salida, esta estaba hecha de algún tipo de madera, bastante lisa debido a la capa de barniz que esta portaba... Cuando ya me encontraba fuera de la misma, solo me restaban unos cuantos pasos por un jardín para nada cuidado para llegar al portón que me dejaría oficialmente "fuera de casa". Caminaba a paso desanimado, observando el cementerio de flores el cual hacia presencia en el muerto y vacío jardín de mi hogar y cuando ya me encontraba frente al portón de rejas negras con todo los implementos de estudio, abrí con desgano este mismo y salí con una expresión de muerto viviente, claro, no sin antes haber cerrado el portón.
El camino hacia mi escuela no era largo, pero si agotador, sobretodo aquel día especial... Aquel día final en el que nada se hace, ese día en que solo vas a la escuela como mero adorno floral... Estaba bastante concentrado en mi mismo como para contemplar el conjunto de casas y construcciones monótonas que rodeaban cada vereda u calle por la que caminaba, realmente me sentía furioso con mis padres ya que odiaba aquella prisión llamada "escuela" y ellos lo sabían bastante bien... Sin duda me consideraba un profundo negativita en cuanto a códigos de honor u responsabilidad se tratara. Chicos estúpidos, profesores estrictos, cuatro paredes asfixiantes, pizarras vacías de significado... Realmente no entendía porque la responsabilidad conllevaba sacrificios tan molestos... Jamás lo entendí hasta ahora...
Recuerdo que mientras caminaba y indagaba en mis pensamientos de lo absurda que era la escuela, de golpe me encontré en frente de esta; sin darme cuenta había cruzado ya unas cinco o siete cuadras. Mi escuela se llamaba "Saint James", un instituto pequeño pero aceptable... Se componía de un patio relativamente grande, rodeado por bloques de pequeños edificios en los cuales se ubicaban las respectivas salas de clase u otras instalaciones para fines educativos, como laboratorios, salas computacionales, etc... Era compacto pero funcional.
Con respecto a la entrada, se presentaba en la calle una gran estructura de color café claro con una forma rectangular y angosta, la cual portaba dos grandes puertas de vidrio las cuales otorgaban a la estructura un estilo moderno pero para nada imponente. Arriba de las puertas se encontraban unas letras de color dorado que indicaban el nombre del instituto... Nada que me llamara la atención, pero me dispuse a entrar, a aquellas horas ya no había nadie entrando y yo ya estaba atrasado por aproximadamente quince minutos...
Cuando abrí las puertas me encontré con el portero, un señor de unos cincuenta años aproximadamente, este se llamaba Marco y a pesar de tener un cabello blanqueado por el paso del tiempo, físicamente se mantenía bastante bien...
-Sera mejor entres rápido antes que algún funcionario te encuentre... Dirígete directo a tu sala que si saben que te deje entrar no serás tu el único afectado.- Me dijo Marco entre susurros mientras me miraba con una expresión de seriedad.
-Claro... Gracias de nuevo- Le respondí con el mismo tono de voz mientras corría hacia mi salón de clases.
Corrí por el extenso patio tapizado en baldosas grises y lustradas preocupado de evitar me encontrara algún inspector u encargado y para mi suerte o mejor dicho desgracia... No me encontré con ninguno. Me dispuse a entrar a la sala en donde me tocaba mis clases... Gire con mucho nervio la manija de bronce que separaba el infierno de la tierra, pero ya no había vuelta atrás, así que solo abrí...
Al entrar, la profesora me observaba con gran enfado mientras mis "compañeros de curso" se fijaban específicamente en mi, riéndose o balbuceando cosas sin sentido... Odiaba la compañía de otros y me molestaba tener que convivir, por lo que siempre intentaba permanecer lo más alejado posible de mis compañeros de clase... Entre el gran conjunto de mesas en aquel pequeño salón pintado de color amarillo crema, la suerte me sonreía levemente... Había una mesa desocupada, esta era vieja y fabricada con madera y barrotes de fierro... Nada cómoda pero era preferible eso a tener que convivir con idiotas. Esta mesa se encontraba posicionada al fondo del salón, pegada a una de las tres ventanas encontradas en la muralla paralela a la de entrada... Era una mesa solitaria pero que cumplía con lo que deseaba... De repente esa suerte fue fulminantemente cortada.
-Buenos días Samuel o... ¿Acaso debo decir buenas noches?- dijo mi profesora en tono irónico mientras los chicos se reían de la broma vacía de cualquier gracia que esta "docente" había dirigido a mi persona.
-Ojala fuera noche... Así me saltaría este estúpido día...- Susurre a mi mismo con un tono de cansancio.
-¿Dijo algo señor Samuel?- Me pregunto la profesora en tono amenazante mientras se levantaba de su pequeño escritorio ubicado en frente de la blanca pizarra.
-Nada...- Mentí con poco animo.
Me dirigí entre las mesas repletas de personas huecas de inteligencia a paso rápido con el fin de llegar lo antes posible a mi pequeña y solitaria mesa de madera. Mientras pasaba lograba detectar los leves susurros y comentarios nada simpáticos hacia mi persona, pero... Realmente aquellas imbecilidades no eran de mi importancia, solo uno de los estúpidos sacrificios que conllevaba ser "responsable".
Cuando por fin llegue a mi pupitre, coloque mi mochila con lentitud en el asiento y me senté con la mayor cautela posible. Tras sentarme observe atentamente la ventana, para esto corrí las azules cortinas que cubrían a esta, al hacerlo, la relajante luz solar proyectada por aquella ventana la cual daba hacia la calle me abrazaba, calmando así mis preocupaciones...
Mientras me concentraba en aquello, sentía como la profesora balbuceaba códigos sin sentido que realmente no me interesaban para nada, pero parece ser que la docente se dio cuenta de esto...
-¡Samuel! ¡Si no le interesa esta clase hágame el favor de retirarse!- Exclamo esta con total furia.
-Ojala pudiera hacer lo que usted dice profesora, pero... No depende de mi- Le dije con leve ironía mientras dejaba de contemplar la ventana para dirigir mi vista hacia ella.
-¡Pues ahora depende de mi! ¡Sal de mi clase ahora Sa...- Exclamo la profesora pero... El ruidoso sonido de la campana marcaba la hora de recreo... Por lo visto mirar hacia la ventana me había hecho perder la noción del tiempo.
-Con gusto profesora- Le mencione entre falsas risas con el fin de provocarla.
-¡Samuel! ¡A la vuelta recibirás un castigo por tu mal comportamiento!- Me amenazo la docente.
Yo no conteste, simplemente me levante de mi pupitre; por suerte no tenia nada que guardar por el hecho de que durante la clase no me digne a sacar ningún implemento de estudio... Tras eso me perdí entre la molesta masa de chicos y chicas que salían de manera desesperada del salón de clases...
Mientras salía, contemple el grandioso y extenso patio de grises baldosas el cual contenía un pequeño negocio de alimentos en una esquina ubicada cerca de la salida de la institución. Como no tenia nada que hacer y mucho menos poseía dinero para comprar algo con el fin de alimentarme, opte por dar vueltas en aquella extensa área gris pensando en la claridad y esplendor del cielo, el cual estaba tintado en un hermoso y profundo celeste acompañado de esponjosas y blancas manchas...
Mi pequeño entretenimiento visual por lastima se vio interrumpido por un peculiar espectáculo... Unos molestos gritos resonaban en el ambiente bastante cerca de mi, lo que me obligo a ver de que se trataba... Baje mi vista hacia el entorno y logre ver de que se trataba... Dos chicos de aparentemente catorce años, se encontraban amenazando y abusando de un pequeño niño posiblemente de 3 años menos que yo...
Yo aunque no fuera un esplendido estudiante ni mucho menos el mejor hijo del planeta, tenía un valor o mejor dicho instinto estúpido el cual había desarrollado de manera innata, este era... El impulso de ayudar a otros, impulso que arrastro mis nervios y me forzó a ayudar a aquel niño pequeño. Aquellos chicos no eran detenidos por nadie, parecía que todos los presentes en aquel patio preferían ignorar el acto antes de hacer algo, cosa que explica porque me vi forzado a ayudarlo...
-¡Ustedes! Suelten al niño...- Les dije a los brabucones mientras me acercaba a ellos.
-¡Pero miren! ¡Tu eres el pendejo imbécil de la sala 18!- Exclamaron en son de burla mientras uno de ellos tomaba del cuello al niño...
El chico que se encontraba agrediendo al pequeño era bastante robusto, de piel blanca y con una cabellera rubia bastante destartalada, también llevaba una camiseta verde musgo bastante grande y estirada la cual cubría un poco sus piernas, estas estaban cubiertas por unos pantalones azules recortados hasta las rodillas. El segundo era mas delgado, llevaba una chaqueta negra y una camisa del mismo color la cual tenia un estampado de lo que parecía ser un cráneo, también llevaba un pantalón verde bastante suelto y un peinado bastante cuidado... Realmente me asombraban que fueran amigos.
-Suelta al niño o veras de que soy capaz estúpida mierda!- Le grite al chico robusto.
-¡No me hagas reír! ¡Te voy a matar maldita escoria!- Grito el rubio y robusto agresor del menor mientras lo soltaba, tras esto se dirigió hacia mi...
El niño se encontraba empapado en lagrimas, su cabellera castaña se encontraba desordenada y algo moreteado debido a los abusos de aquellos chicos... Le ordene al pequeño mediante señas que se largara y luego fije mi vista con mis castaños ojos hacia los contrincantes.
-¡Desgraciado infeliz!- Grito el chico robusto mientras corría hacia mi...
Yo me mantuve calmado y espere su llegada, este sin medir sus fuerzas intento propinarme un golpe en el rostro, pero con mucha agilidad me agache evadiendo su gancho, tras esto impulse mi brazo hacia su estomago, provocándole así un gran dolor debido al impacto del golpe...
-¡Hijo de...! ¡Esto no ha acabado!- Grito entre quejas el agresor, pero...
-¡Imbécil! ¡Muere como la mierda que eres!- Me exclamo el chico de negro mientras dirigía un golpe sorpresa hacia mi...
Sentí un agudo dolor en la cabeza debido al impacto sorpresa que propino aquel maldito cobarde, pero a pesar de estar adolorido y algo mareado por el golpe, rápidamente y con bastante energía me mantuve en pie y le devolví el ataque... Propinándole un golpe directamente en el rostro... Este, ante el golpe se derrumbo al instante, quedando plantado en el suelo, con un poco de sangre saliendo desde las fosas nasales debido a mi ataque...
¡No ha terminado pendejo!- grito el tipo robusto mientras intentaba atacarme sin lograr mucho...
-Sera mejor dejes las hamburguesas maldita bola de grasa!- Le exclame mientras evadía con facilidad sus lentos golpes simplemente retrocediendo...
Este se veía cada vez mas agotado y cuando planeaba darle el golpe de gracia, sentí como alguien me tomaba el brazo y lo forzaba hacia atrás con fuerza...
-¡Explíquenme que es lo que pasa aquí!- Exclamo una autoritaria voz la cual pertenecía al inspector...
-Estos chicos estaban agrediendo a un niño pequeño...- Mencione excusándome con bastante cansancio.
-¡¿Es eso verdad?!- Dijo dirigiendo su mirada al robusto chico con el cual me había enfrentado.
-Deje de joder...- Menciono fastidiado el agresor mientras se acercaba a mi...
-¡Alto ahí! Ustedes dos deben acompañarme.- Nos dijo el inspector mientras caminaba hacia una pequeña construcción de un solo piso ubicada al norte del patio.
-Si te vuelvo a ver te matare bastardo de mierda...- Me susurro el chico con furia.
Mientras caminaba logre divisar como el chico que deje tendido en el suelo estaba siendo atendido por profesores, espectáculo el cual estaba siendo observado por todos los estudiantes ubicados en el patio... Todavía no puedo entender como nadie hiso nada en aquel momento...
Ya cuando llegamos a la pequeña construcción de un solo piso fabricada con lo que parecía ser ladrillo, el Inspector abrió la manija de bronce y rápidamente todos entramos... Se trataba de su oficina, bastante formal, un escritorio de madera barnizada con un computador de ultima generación, murallas grises acompañadas por una lámpara de forma cubica de color blanco y unas baldosas negras bastante lustradas y brillosas...
El inspector se sentó con seriedad y apunto como un revolver su mirada hacia nosotros...
-El señor John esta en enfermería tras el golpe- Menciono el inspector aquel dato y continuo hablando.
-Debería expulsarlos a los dos, pero no sin antes me expliquen que fue lo que paso- Dijo observándonos.
-Un niño pequeño de aproximadamente nueve años estaba siendo agredido por estos chicos...- Le dije a este formal señor con el fin de defenderme.
-Ya se me informo de aquello, el niño fue enviado a un hospital para revisar las heridas me avisan desde mi teléfono... ¿Algo que decir al respecto Frank?- Dijo mirando con seriedad a el chico agresor.
-¡Termine ya con esta mierda y expúlseme!- Dijo furioso largándose de la oficina.
-Claro que eso hare...- Menciono este a sus adentros.
-Señor Samuel, puede irse... Eso si, si este acto se repite no tendrá la misma suerte...- Dijo el formal señor con seriedad mientras me daba el permiso para irme.
-Gracias...- Dije casi en susurro.
Salí de la oficina y para mi sorpresa tocaron el timbre que le daba fin a la jornada... Para haber sido un día final de clases realmente me sorprendía que haya sido tan molesto y aburrido.
Camine por el patio y me dirigí a la recepción con el fin de salir de aquella institución denominada "Saint James"... Pero mientras me acercaba a las puertas de salida, alguien me hablo...
-Veo que te peleaste jovencito.- Me sorprendió Marco, el portero.
-Pues... Fue por una buena causa, supongo.- Le explique algo apresurado.
-No te vuelvas a meter en problemas, te veo el próximo año.- Me dijo en son de despedida... Una despedida que para mi lastima, se tuvo que extender a mucho mas de un año...
Mientras salía, pensé en mis agresores... Yo en aquel entonces tenia solo doce años de edad pero a pesar de eso, tenia un talento innato para el combate, no importaba que fueran mayores que yo, siempre había tenido un buen gancho con el cual defenderme de las posibles amenazas... En la actualidad, aquello contiene un pequeño grado de ironía...
Recuerdo que mientras pensaba y meditaba, alguien me hablo de improvisto.
-¡Hey! Tu debes ser ese chico distraído de la clase 18.- Me menciono un extraño chico de cabellera negra y ordenada, excesivamente delgado al punto que su chaqueta café y camiseta blanca le quedaban como simples sabanas colgando de su esquelético aspecto.
-Dime...- Respondí sin expresar mayor interés.
-Pues me llamo Franco, soy de la clase 17- Menciono presentándose.
-Si vienes a hablar de la pelea, prefiero sigas tu camino...- Le explique con seriedad.
-Ah, no era eso... Es que nunca te había prestado atención antes... Eres bastante callado y raro en clases.- Mintió intentado cambiar de tema.
-No me queda tiempo como para hablar, adiós.- Le dije a Franco alzando mi brazo en son de despedida mientras llevaba mi ligera mochila.
-Adiós... ¡Buena pelea!- Respondió.
Al finalizar el dialogo con Franco, salí lentamente del instituto y tras abrir las grandes y finas puertas de cristal que me separaban de la calle, continúe mi caminata por la ciudad con el fin de llegar a mi hogar.
Mientras pasaba por las calles repletas de construcciones, me sumergía en mis pensamientos... Realmente no me esperaba que un día final de clases llegara a ser tan agitado e incomodo, me encontraba cansado tras el conflicto con aquellos chicos sin cerebro, por suerte, aquello significo ayudar a alguien que no fuera yo mismo... Aunque mi reacción conflictiva solo hubiera sido instintiva, en aquel momento me sentía bien conmigo mismo por haberla efectuado a pesar del mal rato que me había hecho pasar.
Continuaba con mi extensa caminata cuando de repente, unos pensamientos mucho mas preocupantes llegaron a mi mente... Conociendo las inevitables tradiciones familiares de las cuales mis padres me habían vuelto participe, estos ya estarían pensando en unas molestas e improvisadas vacaciones sorpresa con las cuales interrumpir mis ideas de un largo descanso, al pasar por mi mente tal pronostico, rápidamente empecé a borrar de mi cabeza la idea de postrarme en la cómoda cama de mi habitación... Mis padres eran unos auténticos aventureros improvisados en lo que a tiempos de descanso respecta... Preparaban sus días libres antes de que yo terminara mi periodo escolar, todo para forzarme obligatoriamente a acompañarlos a unas aburridas vacaciones en algún lugar del mundo.
Mientras meditaba sobre mi aburrido futuro, lograba divisar como el cielo se anaranjada levemente, adoptando así un color cremoso bastante agradable a la vista, el cual se acompañaba por unos débiles rayos solares provenientes de un alejado Sol escondiéndose en el horizonte; ante aquel espectáculo se encontraban los diversos edificios y casas de múltiples materiales y colores, los cuales juntos con el gris pavimento, se oscurecían profundamente debido a el alejamiento inminente de la luz natural. Iba a paso lento con la finalidad de sentir la brisa que acompañada al paisaje ya descrito se hacia presente, realmente esta lograba calmar mi ser provocando una impagable sensación de paz y calma...
Mientras mas cerca me encontraba de mi hogar, mis ganas de llegar se opacaban considerablemente debido al posible panorama y la casi asegurada llamada del inspector a mis padres para explicarles lo acontecido durante la mañana en clases... A pesar que mi animo se desmantelaba debido a aquello, de repente el destino me ilumino con una salida algo funcional... Dos calles se abrían paso desde mi ubicación, las dos con el mismo destino pero con una considerable diferencia de llegada a lo que tiempo respecta... Si iba por el camino alternativo demoraría más y aprovecharía de tomar algo de aire.
Ya decidido, cruce las calles sin problemas debido al trafico aparentemente despejado a aquellas horas y fui por aquel camino alargado... Mientras mas paseaba por aquellas calles prácticamente nuevas para mi al no ser mi ruta natural, me arrepentía un poco de mi decisión debido a que a pesar de todo, ya había extendido bastante el recorrido al ralentizar mi caminata... Lo que en un día común me tomaría llegar a mi casa ya se había extendido un triple y de seguro me recibiría una dura reprimenda de parte de mi padre y madre. Aunque mis miedos instintivos inundaban mi mente de inseguridades, opte por ignorarlos y continuar mi caminata por aquellas calles... Aquellos parajes se caracterizaban por sus edificios, los cuales dominaban todas las cuadras por las cuales pasaba... No podía identificar materiales pero si colores; los edificios se encontraban pintados en su mayoría por colores como gris u negro, eran edificios de unos 6 pisos aproximadamente, nada grandes pero bastante visibles a simple vista.
Tras una hora de lenta caminata, llegue a mi hogar bajo un cielo a aquella hora, azulado y obscuro. Saque las llaves de mi mochila y me dispuse a encajarlas en la cerradura para abrir el portón... Al cerrarlo cruce por el viejo y descuidado jardín de mi casa, pero mientras mas cerca me encontraba de la puerta de entrada, mi corazón mas se impulsaba, como alertándome a gritos que algo no seria cómodo para mi...
Al abrir la puerta de entrada la cual para mi sorpresa se encontraba sin seguro, me encontré con la estricta mirada de mis dos tutores legales... Me observaban de manera apática y completamente cortante, como si estuvieran dispuestos a matarme con el fin de liberar aquella rabia que esas incomodas miradas ocultaban. De repente el incierto silencio se volvió sonoro...
-Es hora de que expliques porque llegaste tan tarde.- Dijo mi madre con una voz para nada furiosa pero bastante autoritaria la cual sin duda no era fingida.
-Y que nos des buenos argumentos para no castigarte por tu linda pelea hoy en la escuela.- Acoto mi padre con el fin de complementar los molestos reclamos de mi madre.
-¡En primer lugar, simplemente deseaba tomar un poco de aire y evitarme esta maldita conversación... En segundo lugar, supongo que el inspector ya les explico que fue lo que paso!- Mencione furioso ante el bombardeo de acusaciones ante mi persona.
-¡No debías maltratar a dos chicos para proteger al niño! ¡La violencia trae violencia y ante esos casos debe...!- Intento explicar mi madre pero la interrumpí con furia.
-¡¿Debería llamar al Inspector mientras se que el pobre chico terminaría peor al ser golpeado brutalmente por esos dos pendejos de mierda!?- Grite casi en cólera mientras subía por las escaleras hacia mi habitación con una gran furia liberada... Realmente no deseaba seguir hablando.
-¡Sam! ¡No le grites así a tu madre!- Exclamo mi padre antes de que yo cerrara la puerta de mi cuarto.
Al entrar en mi dormitorio y cerrar la blanca puerta de el mismo, me agache contactando mis manos con las frías baldosas que cubrían el suelo de mi habitación y deslice mi brazo derecho bajo la cama, con el fin de sacar mi pequeño y útil portátil para así distraerme después de un fastidioso y agitado día...
Cuando ya tenia el portátil afirmado por la palma de mi mano, lo deslice hacia fuera y lo lance a la cama, acto seguido, realice esa misma acción y abrí el dispositivo tecnológico para encenderlo. Cuando encendí el computador portátil por medio de un circular y diminuto botón, espere impacientemente a que sus respectivas opciones para darme acceso al mismo cargaran y tras unos segundos, lo logro... Mi mente revuelta en aquellos momentos solo deseaba despegarse de la realidad y entrar a mundos de fantasías utópicas, así que había optado por entretenerme un rato por medio de uno de mis pasatiempos favoritos, "La literatura sobrenatural", un mundo siniestro y obscuro que te hacia pensar por un momento que tu no eres la persona mas miserable dentro del extenso mundo en el cual vives...
Tras un buen rato transcurrido, me sentía levemente mejor, más calmado tras sumergirme en la web y sus encantos únicos, y... Aunque deseaba seguir con mi exquisito pasatiempo, mi vista se sentía ligeramente cansada, lo que me forzó a apagar el dispositivo y cerrarlo; tras aquello, lo deje ubicado en la cama y me recosté en esta para así descansar un poco... Cosa que realmente necesitaba.
Tras un rato, unos incesantes golpes provenientes de la puerta de mi cuarto, me despertaron como si de un molesto pájaro se tratara... Mi ventana estaba cerrada lo que me impedía sentir la característica brisa que aquel día había inundado a la ciudad.
Me levante de la cama algo somnoliento con el fin de averiguar de quien eran los golpes...
-¡Entre!- Levante la voz mientras me volvía a recostar.
La puerta se abrió levemente y apareció mi padre tras ella... Con una actitud mas relajada y animada, actitud que reflejaba por completo que mi pronostico anterior era una completa realidad...
-Admito que estaba algo alterado, pero...- Menciono con un tono arrepentido mi padre mientras entraba a mi cuarto.
-No sigas disculpándote, no es importante.- Le dije intentando cortar rápido el tema de las disculpas.
-Por cierto...- Iba a explicarme mi padre, pero lo interrumpí al saber de que se trataba.
-Si, los acompañare de vacaciones... Después de todo el "Sr. Dante" siempre se ha caracterizado por ser improvisado...- Le dije a mi padre en tono sarcástico.
-Me da algo de gracia cuando me nombras por mi nombre, Sam.- Me dijo mi padre con una leve sonrisa en su rostro.
-Felicitaciones.- Le mencione a mi padre con ironía.
-Mejor será que prepares tus maletas que ya estamos por irnos.- Dijo Dante mientras salía de mi habitación.
Me aguante forzosamente las rabietas y me dispuse a prepararme a un aburrido viaje "familiar".
Me levante con esfuerzo de mi cama y empecé a dar ilógicas vueltas por la habitación pensando en que objetos necesitaría para no aburrirme en un jodido viaje familiar... Me dirigí hacia el closet de mi habitación y con delicadeza, tome su manija con el fin de abrirlo; en el closet habían diversas prendas de ropa y considerando que mi padre y madre podrían sorprenderme con cualquier tipo de lugar vacacional exótico, opte por sustraer de este, diversas vestimentas con el fin de prepararme ante cualquier posible inconveniente. Lance toda la ropa a la cama y con gran agilidad, me dispuse a buscar un viejo bolso que usaba para vacacionar; recordaba que lo había dejado guardado en la área inferior de mi pequeño pero útil mueble de madera ubicado al lado de mi blanca cama... Cerré el closet y me dirigí con bastante energía hacia el mueble, el cual se componía de dos cajones, uno superior con forma rectangular y bastante diminuto y otro el cual era algo mas grande con una forma mas cuadrada; ya al frente de este objeto de madera, abrí rápidamente la área inferior del mismo sacando de ahí, mi arrugado y maltratado bolso de color negro.
Ya con el bolso en mano y la ropa desparramada por mi cama, procedí a meterla toda por montones dentro del viejo bolso, el cual en unos segundos quedo completamente repleto de objetos dentro. Con gran esfuerzo cerré el bolso por medio de su cierre, el cual a duras penas logro llegar al otro extremo de la cremallera. Ya con el bolso listo, me dirigí nuevamente al mueble de madera y abrí su sección superior para sacar algunos juegos para computador que guardaba ahí. Ante la ausencia de bolsos en los cuales guardar los discos que cabe destacar se encontraban protegidos por sus respectivas cajas promocionales las cuales estaban enfundadas con las caratulas correspondientes a cada videojuego, opte por dejarlos también en la cama mientras buscaba una forma de llevarlos.
-¡Sam! ¡¿Ya guardaste tus cosas?!- Exclamo mi padre desde el primer piso de la casa.
-¡Necesito una bolsa o algo para guardar unas cosas de mi equipaje!- Le respondí a mi padre alzando la voz con el fin de que me ayudara un poco.
Sentí sus pasos por las escaleras tras unos momentos y a los segundos después, este abrió la blanca puerta de mi cuarto...
-Ahí tienes; no tienes tiempo para ducharte así que empaca esos juegos y dirígete al auto, yo y tu madre ya tenemos el auto preparado para partir con el equipaje dentro.- Me menciono mi padre intentando apresurarme mientras me lanzaba una gran bolsa plástica.
-¿Como empacaron tan rápido?- Pregunte algo atónito.
-Recuerda que ya nos encontrábamos preparando todo mientras tu boxeabas en la escuela.- Me dijo mi padre con sarcasmo.
-Bien... En unos minutos bajo.- Le respondí.
Sin mucho cuidado, me dirigí a mi cama y lance juego por juego dentro de la gran y flexible bolsa plástica completando así el proceso de "preparar el equipaje".
Ya con todo preparado, colgué en mi muñeca la bolsa con videojuegos y tras eso, me coloque el bolso negro en el hombro del mismo brazo llevando así todo lo que necesitaba. Antes de salir de mi habitación la cual se encontraba iluminada gracias a un pequeño destello proveniente de la lámpara ubicada en el centro del techo, di mi ultimo avistamiento hacia el ventanal, logrando ver solo un puro color negro debido a la hora que ya era tras todo el agitado día que yo había tenido... Presione el interruptor para apagar la lámpara ubicado justamente al lado derecho de la puerta de mi habitación, logrando así, dejar la pieza a oscuras, después de aquello simplemente salí con mi equipaje del cuarto y cerré sin bastante potencia la puerta de mi habitación.
Ya fuera de mi cuarto, me dispuse a pasar por el pasillo de blancas baldosas con bastante cuidado, ya que la casa se encontraba a obscuras, lográndose ver simples y poco nítidas siluetas de las estructuras de la casa; ya frente a la escalera que llevaba hacia el primer piso, camine a paso lento pero firme debido a la obscuridad y el peso que cargaba en mi hombro izquierdo y cuando al fin logre llegar al primer piso, me dirigí hacia la salida de mi hogar la cual lograba divisar gracias a los potentes focos del automóvil de mi padre el cual reflejaba desde fuera... Extrañaba aquel vehículo de color plata con gran motor y diseño, ya que como mi casa carecía de un estacionamiento, Dante había dejado este, un tiempo en la casa de un amigo de el, lo que llevo como resultado que no viera nunca mas aquella nave de color plata hasta aquel momento.
Ya en la puerta de salida, la abrí rápidamente logrando así llegar a el deteriorado patio de mi hogar... Cerré la puerta de entrada y tras eso salí por el portón que protegía el jardín, el cual se encontraba abierto debido a que mis padres lo dejaron así para el momento en que saliera... Estos se encontraban dentro del vehículo con clara expresión de aburrimiento, pero mi padre al ver que salí con mi equipaje, salió del auto y se dispuso a ayudarme.
-Bien, ya era hora que salieras.- Me dijo Dante algo serio.
-Todo hubiese sido mas simple si me hubieses ayudado.- Le respondí con ironía.
-Bueno, ahora lo estoy haciendo.- Respondió con una sonrisa bastante leve en el rostro mientras tomaba mi equipaje dejándolo en la maleta del auto plateado la cual cabe destacar se encontraba abierta.
-Supongo en ese caso que ya debemos partir.- Dije para mi mismo.
-Claro, así que súbete al auto rápido, Sam.- Menciono mi madre algo aburrida de la espera.
-¡Todo listo!- Exclamo mi padre mientras cerraba la maleta del coche con gran energía.
Mi madre se encontraba en los asientos delanteros, específicamente en el de copiloto ya que quien dirigiría el vehículo a unas "divertidas" vacaciones iba a ser mi enérgico y autoritario padre...
Tras un leve respiro ante la obscura y fría noche la cual contactaba mis desnudos brazos, subí lentamente al vehículo, ubicándome en los asientos traseros, tras esto mi padre se coloco al volante y cerro la puerta de su respectivo asiento, encendiendo tras aquello el ligero motor por medio de unas viejas pero claramente funcionales llaves.
El auto empezó a moverse adquiriendo cada vez una velocidad mayor a medida que recorría calles u pasajes. Yo contemplaba desde mi asiento, las diversas casas iluminadas por luces artificiales y los pequeños pero pintorescos edificios que se alzaban a la vista publica en plena noche los cuales hacían conjunto perfecto con la hermosa y esplendorosa luz lunar que cubría a todo el mundo con una extraña aura de calma y paz...
-Estamos a unos pocos minutos de salir de la ciudad.- Menciono mi padre en son de aviso.
-Eso ya lo se.- Dije con una actitud un poco aguafiestas.
-No seas antipático Sam.- Respondió mi madre con el fin de defender a Dante.
Yo seguí contemplando el paisaje, los edificios y casas que pasaban con fugacidad por mi limitada vista realmente me llamaban la atención, cada uno de ellos era un mundo distinto, una vida y una gran historia que uno simplemente ignora u desconoce.
Mientras meditaba sobre vidas y historias, sin darme cuenta las construcciones urbanas cada vez se volvían mas escasas, ahora solo se lograba divisar una gran autopista iluminada por dispositivos fosforescentes rodeada de una vista bastante verdosa, la cual se encontraba presente en la área junto a ciertas zonas cubiertas de tierra las cuales con suerte se lograban divisar gracias a los focos del coche, todo esto con un simbólico cartel de metal pintado en un opaco color verde que decía:
"Usted esta saliendo de
Ciudad Flashlight"
Mientras mas nos alejábamos de la área urbana, mas bellezas naturales se alzaban a la vista, lo que pareciera para cualquier ser vivo una simple carretera, para mi en aquellas estancias se volvía un verdadero viaje turístico por tierras prácticamente vírgenes. Mientras contemplaba los prados repletos de flores tintadas de negro por la obscura noche y grandes áreas naturales repletas de altos y gruesos arboles u extensos terrenos de tierra fresca, el tiempo transcurría con fugacidad, llegando a pasar casi de manera instantánea.
Tras ya una media hora aproximadamente contemplando el paisaje, lógicos pensamientos llegaron a mi mente... ¿A donde me llevarían mis padres? ¿Cual seria nuestro lugar para vacacionar? A pesar de mi hambrienta curiosidad y el sin fin de interrogantes que envolvían a mi mente, opte por seguir observando el paisaje y despejar mi cabeza de ideas u preocupaciones...
-¿Vas cómodo Sami?- Me pregunto de improvisto mi madre.
-Si... Me encuentro bien, algo aburrido pero no puedo quejarme de mi salud.- Le respondí con un pequeño nivel de ironía.
-¡Les encantara! ¡Se los aseguro!- Interrumpió el dialogo mi padre con bastante animo.
-¿Te pasa algo papa?- Le pregunte extrañado a Dante debido a la incoherente oración que alzo a los cuatro vientos.
-No, estoy refiriéndome al lugar en donde vacacionaremos.- Explico este entre risas.
-¿Y en donde se supone que nos hospedaremos?- Pregunte algo curioso.
-Es sorpresa, pero te puedo mencionar que es un hermoso lugar para vacacionar.- Me respondió mi padre con atmosfera misteriosa.
-Vamos Dante, cuéntale a tu hijo en donde pasara sus días de aburrimiento.- Interrumpió mi madre bajo una ráfaga de carcajadas.
-Bien... Iremos a un bosque ubicado al sur...- Me informo mi padre con una extraña seriedad.
-¿Porque no me contaste? Esta bien que siempre me sorprendas con vacaciones aleatorias pero por lo general sueles mencionarme el destino turístico en el momento que entramos al auto.- Interrogue algo curioso a mi padre.
-No deseaba contarte debido a que no mucha gente suele ir a ese bosque... Supersticiosos...- Me respondió mi padre con esa misma atmosfera de seriedad.
-¿A que te refieres con "supersticiosos"?- Pregunte algo inseguro.
-Los habitantes de esa área rumorean que hay un asesino suelto o algo por el estilo... Aun así nada se ha confirmado o verificado.- Me explico mi padre con total frialdad y seriedad.
-Pero no tienes porque preocuparte Sami, es solo una excusa de los habitantes de la área para evitar que el bosque se vuelva un área turística llena de personas.- Menciono mi madre con el fin de calmarme.
-Claro, y yo nací ayer de seguro...- Respondí casi en susurro.
-No te obligamos a que nos creas- Me respondió mi madre.
La noticia realmente me dejo pensativo... A los 12 años uno no creía ni mucho menos confiaba en el escepticismo, todo podía ser real y aquello me llenaba de un extraño pánico... A pesar de que sensaciones incomodas invadían mi ser de inseguridad y miedo a lo desconocido, ignore estos instintos naturales y me auto-convencí de olvidar aquel innecesario dialogo con mis padres... Todavía me arrepiento de haberlo hecho, jamás me perdonare por aquello...
-Se te nota nervioso Sam, cálmate un poco ya que nada malo pasara.- Me menciono mi padre intentando calmarme.
-Estoy calmado...- Mentí.
"Calmado" fue la mentira que use... La sucia mentira que me lo arrebato todo cambiándolo por un sombrío mundo lleno de penurias y muerte... Solo bastaba un berrinche, un ataque de pánico fingido... ¡Solo bastaba decir la verdad y nada hubiese acontecido..! Una vida ignorante, ciega, sin pensar en el mundo que nos rodea... Eso fue lo que perdí, junto al amor y la felicidad, solo por... Una leve mentira...
La oscuridad a pesar de estar al tope, solo erradicada por los luminosos focos del coche plateado en el que me encontraba, cada vez se volvía mas y mas profunda, mas constante y agotadora... En el camino ya solo se divisaban arboles y áreas forestales, las cuales en conjunto con las misteriosas y tétricas sombras, creaban una atmosfera de incomodidad y suspenso, la cual al mezclarse con mi cansancio y agotamiento mental tras tanto observar y meditar sobre el ambiente y los rumores que rondaban sobre la área en donde vacacionaría, me producían unas profundas ganas de dormir.
Como mis motivaciones u necesidades para mantenerme despierto disminuían constantemente, opte por recostarme en los asientos de cuero traseros del vehículo de manera disimulada para así evitar que mis padres se enteraran que no portaba un cinturón ante cualquier emergencia o accidente...
-Parece que el viaje será un poco mas largo de lo previsto...- Menciono mi padre algo cansado.
-¿Hay alguna estación para recargar bencina o algún lugar para descansar por este camino?- Le pregunto mi madre a Dante con una voz que también expresaba cansancio.
-Para nada... Solo queda manejar hasta llegar al destino.- Explico mi padre con seriedad.
Tras aquellos diálogos intente cerrar los parpados con la finalidad de reposar un poco y ante aquella acción, poco a poco, mis energías empezaron a esfumarse adentrándome cada vez con mayor profundidad al mundo del descanso, pero... Un extraño acontecimiento volvió lo que parecía un exquisito minuto de reposo, en una gran pesadilla...

Notas Post-Episodio:

Bueno, antes de despedirme, deseo dejar unos cuantos mensajes:

Mensajes para viejos lectores:

.Un gusto tenerlos nuevamente aqui, como pueden notar la trama es absolutamente igual solo que mejorada y extendida considerablemente...

.Gracias por si estan leyendo esto y recuerden comentar tambien, ya sea para presentarse como "viejos lectores" o simplemente para criticar esta primera mitad de episodio.

Mensajes para nuevos lectores:

.Bueno, ¿Una serie creepypasta? (O mejor dicho anti-creepypasta)... Si, suena a algo trillado y ocupado y claro... Lo es jaja. Espero el episodio les haya gustado; recuerden comentar y dejar sus "criticas constructivas" para ayudar a mi desarrollo como escritor.

¡Muchas gracias!

Mensajes para todos:

.El episodio fue dividido en dos partes para que sea mas comodo a la vista y menos cansador; a pesar de aquello la segunda parte estara disponible una media hora despues de la salida de este episodio, para asi concluir con el mismo con el objetivo de que puedan entender el episodio y leerlo por completo...

.Esta primera parte fue algo lenta y cotidiana, pero la segunda es mas obscura y siniestra para aquellos que esperan un poco de acción... Sin mas spoilers o cosas relacionadas... ¡Me despido!