Anna caminaba por las calles de Nueva York, cuando salió horas antes de su trabajo tenía un pequeño y muy normal problema; y ahora empezaba a tener otro no tan "mundano"; la mancha o sombra que había visto en el restaurante no había sido su imaginación, ella lo sabía porque no solo pudo casi que verla sino que sentirla. Iba tan distraída que no se dio cuenta cuando llego a su apartamento. La chica dio un largo suspiro antes de abrir la puerta, recordando el primer problema con el que había comenzado esa tarde; sintió un pequeño alivio cuando al entrar no encontró a nadie más allí, Mike no había llegado aún.
Lentamente se cambio de ropa y fue a la cocina, debía comer algo para que absorbiera el alcohol que había tomado aunque fuera poco, se dirigió hacia la nevera y la abrió; pero en cuanto lo hizo algo llamó su atención enseguida asustandola.
La misma mancha que había visto en el restaurante salió volando de la nevera y parecía haber enloquecido ya que daba vueltas por toda la casa; Anna la miraba con asombro, no esperaba que algo así sucediera definitivamente, intentó cerrando los ojos varias veces, pero aun así la mancha seguía allí dando vueltas como loca por el apartamento, atravesando todo sin en realidad tocarlo.
-¿¡Quien demonios eres!? ó saber la chica, con lo que la mancha pareció calmarse un poco y empezó a acercarse a Anna lentamente.
-¡no! ¡Aléjate!-. Exigió ahora la rubia poniendo sus manos al frente casi que en pose de defensa y cerrando sus ojos. La mancha se detuvo pero solo por un minúsculo momento para luego seguir acercándose. -NO! VETE! Aléjate! Vete!-
La extraña escena fue interrumpida con la llegada de alguien más. -¿Anny te encuentras bien?- Dijo Mike entrando con varias bolsas en sus manos y mirándola con duda por la pose en que estaba,
Anna abrió los ojos lentamente, la mancha ya no estaba, solo ella y un muy confundido Mike. Así que tratando de retomar lo que mejor pudo la compostura simplemente contestó.-Si estoy bien, solo que me pareció ver un insecto que se dirigía directamente hacia mi-.
-¿Un insecto? ¿Qué clase de insecto? No sabía que les tuvieras miedo-. Preguntó con duda y casi incredulidad el chico.
-NO LO SE, UN INSECTO Y YA SI!-
-Bueno cálmate. Traje algunas cosas para preparar la cena-
Anna se sintió mal enseguida, Mike no tenía la culpa de su mal humor, el solo estaba allí como siempre, tratando de estar bien con ella. -Lo siento, es solo que estoy un poco cansada, tu sabes la falta de un buen sueño-.
-Bueno princesa! No te preocupes más que para eso llego tu príncipe encantado!-. Exclamó el rubio abriendo una de sus bolsa y sacando algo. -Y no vino solo! Taran! Trajo un regalo especial-.
Mike le había traído a Anna un hermoso atrapa sueños rojo, la chica lo miró con ternura y agradecimiento, era agradable tener a alguien que se preocupara por ella hasta en los mínimos detalles.
-Es muy hermoso, gracias-. Dijo dándole un pequeño beso en la mejilla
-Jeje, no hay de que. Espero que funcione, lo pondré en tu cuarto ahora mismo-.
-Nuestro cuarto-. Respondió con simpleza Anna. Mike volteó enseguida a mirarla con duda, que ¿acaso había escuchado mal? Una pequeña sonrisa se formó en la cara de la rubia mientras completaba. -Dijiste que no te negarías si te lo pidiera no es así?-
-Bueno tampoco es como si me lo hubieras pedido-. Arremetió el chico a modo de broma.
-Ashh pero ya sabemos que voy a decir y que vas a responder no podemos simplemente..-
La sonrisa de Mike no se hizo esperar, amaba molestar a su novia -No-.
-Ni quien te aguante- Respondió con algo de molestia la chica, aunque dispuesta a seguir el juego… -Mike..
-Michael-
-Bien… Michael… quieres mudarte conmigo?-
-Woww tus dulces palabras me han llegado a lo más profundo de mi corazón y me han convencido jeje-. Afirmó con una enorme sonrisa el chico acercándose a Anna y abrazándola por la cintura. -Claro que si Anny, me encantaría mudarme contigo-.
La joven rubia recibió el abrazo, ahora que lo había dicho no había sido tan difícil como pensaba; tal vez el problema en cuanto a Michael estaba tan solo en su imaginación. Sin embargo cuando volvió a abrir los ojos vio uno que definitivamente si estaba allí y no era para nada imaginario; la mancha había vuelto y estaba contra la pared tan solo observándolos, y lo sabía porque ahora podía ver que tenía ojos.
Michael fue a la habitación y colgó el atrapa sueños mientras Anna guardaba y alistaba las cosas para la cena, ella sabía que si ignoraba por suficiente tiempo lo que fuera que la estuviera persiguiendo eventualmente se iría, así lo había hecho antes y así lo haría ahora.
La pareja preparo junta la cena, comieron, terminaron sus trabajos pendientes y finalmente fueron a la cama. Michael tenía ciertas... intensiones no tan inocentes para la hora de dormir, y Anna hubiera seguido el juego de no ser porque allí en su dormitorio estaba aun esa horrible mancha observándolos fijamente.
-Sabes estoy en verdad muy cansada-. Se excusó Anna quitando con cuidado a Mike de encima de ella.
-Pero hoy es una noche especial, la primera noche que vivimos juntos-. Intentaba convencerla el chico dándole suaves besos en el cuello.
La rubia se sentía mal pero en realidad no podía y menos con esa presencia allí a tan solo unos pasos. -Te lo repondré, lo prometo-. Dijogirándose para apartarlo definitivamente
Mike dio un largo suspiro, se sentía molesto pero no quería pelear además la entendía en realidad llevaban varias noches sin dormir bien. Anna intentaba conciliar el sueño, miraba el hermoso atrapa sueños que le había comprado Michael, eso la ayudo a distraerse de la presencia en su alcoba, y así por fin logro quedarse dormida.
-¡BIP BIP BIP BIP!-. Sonó la alarma del despertado, sacando a Anna de sus sueños, eran las 7; la chica no podía creerlo! por fin había podido dormir una noche entera sin pesadillas luego de dos terribles semanas! Se sentía renovada y fuerte! Miró al apuesto joven que dormitaba junto a ella, la noche de sueño también le había sentado de maravilla a él, pero aun asi era hora de ir a trabajar.
-¿Adivina qué hora es?-. Preguntó con una voz algo picara Anna, posesionándose sobre Mike con cuidado para despertarlo.
-Hora de dormir un poco más?-. Preguntó Mike abrazando a la chica sin quitarla.
-Seguro y te desperté para decirte eso-. BufóAnna mientras comenzaba a besar el cuello de Mike de la misma forma que el lo habia hecho la noche anterior. El chico empezaba a sonreír entre sueños disfrutaba la cercanía con su novia.
-¿Momento de que me repongas lo de anoche?-
Anna rio ante la suposición de Mike, pero no por ahora no sería. -No… eso aun tendrá que esperar; es momento de levantarse!-
El rubio abrió los ojos y miró el reloj incrédulo. -¿Eso quiere decir… que dormiste bien toda la noche?-.
-Creo que tu atrapa sueños en verdad funciono-. Confirmo la chica dándole un beso y levantándose de la cama.
-Buuu… eso quiere decir que vas a prescindir de mis servicios de acompañante?-.
-Si, por ahora la única posición vacante que hay para ti es la de compañero de apartamento, la cual si no recuerdas te fue otorgada ayer-.
Michael sonrió aun en la cama mientras Anna entraba a la ducha y se arreglaba, era bueno despertar de esa manera, de tan buen humor.
La chica se duchó y vistió rápidamente, estaba en el baño aun terminando de arreglarse cuando vio como detrás suyo en el espejo la misma sombra del día anterior aparecía, pero ahora no solo tenía ojos sino que era más pequeña y amarilla.
Anna intentó ignorarla, pero esta no se lo haría tan fácil ya que empezaba a pasar a gran velocidad cerca de la chica, haciendo imposible que se pudiera maquillar. La rubia se dio por vencida y dejo el baño.
-Te deje listo el desayuno, si quieres adelantarte el día de hoy tengo que recoger unas cosas en el mercado antes de ir al restaurante-. Expresó Mike tan pronto la vio salir.
De mala gana Anna aceptó, sabía que entre más tiempo estuviera sola la mancha o bueno la presencia más intentaría llamar su atención, ya que al parecer cuando estaba con Mike no era tan agresiva.
- - - OSORE – JAPON - - -
-¿Abuela cuando llegara Tamao?-. Preguntó Yoh a Kino.
-¿Tamao?-
-Si, dijiste que solo una persona podría ayudar y llamaste a Tamao ¿no es asi?-
-Si... claro… ella puede que aun tarde unos días por desgracia-
Len Tao, quien permanecía atento a la charla entre nieto y abuela no pudo evitar preguntar. -Unos días? No teme que para entonces sea ya muy tarde? Cada día desaparecen más sacerdotisas y más seguido-.
Aunque Kino no lo demostrara también le preocupaba mucho la situación, pero no había nada que pudiera hacer por ahora.-No hay mucho que podamos hacer por el momento muchacho; pero si ustedes quieren pueden irse, nada se los impide además que no son de mucha ayuda por el momento-.
El rudo comentario de la anciana hizo que Horo-Horo no pudiera simplemente quedarse callado por más tiempo. -¡¿COMO?! SI VINIMOS A AYUDARLA! LO MENOS QUE PUEDE HACER ES AGRADECER!-.
-¿Agradecerle por qué? Lo único que han hecho ha sido comerse la comida y ser una molestia, son muy ruidosos!-. Espetó Kino casi que con aburrimiento pero sin dejar su rudeza de lado.
-JIJII calma, calma; la abuela tiene razón chicos si quieren pueden ir..-
-Y dejarle a Tamao toda la diversión? Jaaa… ni pensarlo-. Interrumpió Len al castaño. Horo y Len sabían que Yoh no dejaría a su abuela hasta que el problema estuviera solucionado y por su parte ellos no abandonarían a Yoh con un problema, nunca.-En todo caso, si no podemos ser de ayuda por ahora al menos podemos quedarnos, vigilar la situación y entrenar-.
-Eso suena como algo más sensato, que su ayuda no sea necesaria ahorita no significa que no lo pueda ser después-. Remató Kino dejando a los chicos para que hicieran lo suyo.
- - - NUEVA YORK - - -
La presencia había seguido a Anna todo el día, entre más trataba de ignorarla más molesta se volvía y entre más difícil era ignorarla una forma más definida empezaba a tener. La rubia había vuelto a su apartamento, para su mala suerte Mike había ido a traer más cosas que necesitaba del suyo por lo cual se encontraba nuevamente sola con la mancha amarilla.
-!Bueno esta bien! Ya! ¿Qué demonios quieres!?-.
La molesta mancha dejo de revolotear y se situó frente a Anna; la chica miraba con expectativa parecía querer decirle algo, pero era difícil para ella entender o enfocar bien la forma de ese ser. Se concentró lo que más pudo ya que hace años no lo intentaba, es más todo ese tiempo había intentado bloquear cualquier presencia sobrenatural que se acercara a ella, pero ahora que no lo hacía más la mancha tomó una forma que ella reconoció inmediatamente.
-¿Pero como… Konchi?-
El pequeño espíritu acompañante de Tamao parecía feliz! Anna al fin lo había podido ver y reconocer!
-Señorita Anna! es un placer verla y saludarla!-
Anna no sabía que responder ante tal comentario, para ella no era un placer en lo más mínimo.-¿Qué es lo que quieres aquí?-. Respondió con molestia y cruzando los brazos frente a su pecho. Ahora si se parecía más a la Anna que Konchi temía y recordaba.
-La señora Kino me envió, necesita comunicarse con usted de manera urgente-.
La chica analizó las palabras del espíritu por un momento, si Kino la había buscado debía ser algo en realidad muy importante, ya que cuando Anna decidió marcharse la anciana prometió no entrometerse en su vida y hasta ahora lo había cumplido bastante bien.
-¿Por qué? Que es lo que quiere?-
-Eso yo no lo sé, solo sé que es acerca de un problema en Osore-
-¿En Osore?-
-Así es-
-¿Y por qué no envió el mensaje entero contigo?-
-Dijo que quería comentárselo ella … personalmente-.
-Jaaaa… ¿personalmente? ¿Que cree que voy a ir hasta Japón solo para hablar con ella?-. Konchi miró con duda a Anna, en su época la chica nunca hubiera desobedecido una orden de Kino, nadie lo hacía. -Dile que si quiere hablar conmigo tendrá que ser por teléfono, ya que me encuentro muy lejos; pero me imagino que eso ella ya lo sabe-.
El espíritu asintió y desapareció en un abrir y cerrar de ojos, para luego volver con otra razón.-La señora Kino pide que si puede por favor llamarla inmediatamente a Osore-.
Anna miró a Konchi por un largo rato, el pobre espíritu se ponía cada vez más nervioso, ya se imaginaba lo que pasaría si la joven rubia no accedía, de seguro el mensajero, ósea el, terminaría pagando los platos ratos.
-Esta bien, pero no tengo mucho tiempo-. Dijo finalmente Anna mirando el reloj
-¿Sabe el numero de teléfono?-
-mmmm… lo tengo en algún lado anotado; sirve de algo mientras lo busco y llamo; vigila que nadie venga-.
-¿Lo dice por ese hombre, el rubio…?-
La mirada de Anna denotaba una furia que Konchi temía bastante en el pasado. - Así es, y ni una palabra de él ni de nada concerniente a mi vida a nadie en Japón… entendido?-.
-Si señorita Anna-. Dijo el espíritu asustado desapareciendo del sitio.
- - - OSORE - - -
-RING RING RING-. El ruido del teléfono despertó a varios de los huéspedes de la casona.
-¿que? ¿El teléfono a estas horas?-. Pensó Yoh mirando el reloj, en Japón eran cerca de las 3 de la mañana.
-Parece que alguien ya atendió-. Externalizó Len más volviendo a dormir.
-Si…ZzZzzZz….zZzZz-. Fue lo único que pudo responder el castaño antes de volver a dormir también.
Por su parte Kino había atendido en seguida la llamada, no había más tiempo que perder. Anna se había armado de valor, cualquier roce o cercanía con su pasado era algo que la inquietaba de sobre manera; aun así Kino había sido como una madre para ella y aunque hace mucho tiempo no hablaban o se contactaban Anna siempre le tendría un gran aprecio.
-Buenas noches-. Saludó con respeto Anna cuando el teléfono dio tono.
-Aquí son Bueno días Anna, es un gusto escucharte después de tanto tiempo-.
-Gracias sensei, recibí su… mensaje, pero no tengo mucho tiempo podría decirme que es lo que sucede?-
-Al grano, como siempre, no has cambiado mucho Anna-.
La chica solo permaneció en silencio, no tenía ganas de socializar con Kino, menos de hablar sobre que tanto había cambiado o no.
-Bien, el templo de Osore está siendo amenazado por un enemigo muy poderoso-.
-¿Quien?-
-Eso aún no lo sé, solo sé que pertenece a una antigua orden de sacerdotisas, las sacerdotisas Tsu, las has escuchado?-
Anna pensó y pensó, le sonaba en algo.- Si, creo-.
-Bien, lo importante aquí es que sepas que esas sacerdotisas son la corriente de la que descienden todas las enseñanzas que practicamos aquí en Osore-.
-¿Y? que tiene que ver eso conmigo?-.
-Tiene que ver por que para vencer a este enemigo necesitamos una persona que conozca y maneje bien todo lo aprendido en Osore en especial lo proveniente del templo Tsu-.
-Por eso, ¿no puede ser otra sacerdotisa?-.
-No, porque a la única a la que le he transmitido ese conocimiento puro es a no lo entendía, pensó que Kino le enseñaba lo mismo a todas sus aprendices, por que hacer distinciones con ella?. -Es una larga historia pero debes ser tu Anna, sabes que de no ser necesario no te molestaría en tu nueva vida-.
-Lo sé, pero no se dé que tanta ayuda pueda serle; la verdad es que hace años no practico el arte del shamanismo-.
-Eso también lo sé; pero es más fácil que tú retomes el arte a tener que enseñar a una nueva recluta y más en la situación en que estamos-.
-De que situación habla?-.
Kino dio un largo suspiro antes de responder.- Las sacerdotisas y las aprendices de Osore están siendo tomadas una por una-.
-¿A que se refiere con tomadas?-.
-Algo o alguien se las está llevando, no tenemos la menor idea de cómo, porque ni a donde, pero lo cierto es que cada día desaparecen más y más-.
-¿Entonces por qué no evacuan el templo y ya?-.
-Porque estoy segura que eso es lo que nuestro enemigo quiere, acabar con las enseñanzas y tradiciones de nuestro templo y tu como sacerdotisa de Osore debe entender mejor que nadie lo que eso significa-.
Anna lo consideró por un momento, lo sabía; la misión del templo en Osore era mantener como muchos denominaban esas zona, las puertas del infierno cerradas. Además quedaban cada vez menos sacerdotisas reales en el mundo, era casi como un exterminio acabar con Osore y su tradición.
-¿Y ya intento… solucionar el problema por otros medio?-
-Si a lo que te refieres es que si Yoh ya intento solucionarlo; si lo hizo, pero no hubo nada que pudiera hacer al respecto. Las técnicas usadas por quienes se llevan a las sacerdotisas no son simples para ser detectados o detenidos por un shaman cualquiera; es trabajo de una sacerdotisa y por lo cual solo puede ser contra restado por otra-.
-¿Otra que conozca el mismo tipo de técnicas, las del templo Tsu?-.
-Asi es-.
La chica sabia a donde iba eso y no quería, no no podía permitir que pasara, tenía que hacer todo lo posible para evitar volver a Japón y más a un sitio como lo era Osore para ella.-Con todo el respeto sensei, no es posible que usted…-.
-Anna si me vas a decir que por que no detengo yo todo esto me vas a hacer reír hasta la muerte; yo ya estoy muy vieja niña, mis poderes ni fuerza son lo que solían ser-.
La rubia dio una largo suspiro, no se le ocurria nada más
-Se que es lo que menos quieres ahora Anna y más por tu actitud pero necesito que vuelvas y me ayudes a salvar el templo-.
Anna no podía negarle ayuda a Kino, no después de todo lo que había hecho por ella y menos cuando se la pedía de una forma tan directa y mucho menos aún sabiendo que el que corría el riesgo era el templo; puede que la chica no amara vivir en Osore, pero aun así había sido su hogar por mucho tiempo; y pensándolo a fondo, era el hogar de muchas niñas que como ella no tenían otro lugar a donde ir.
-Esta bien sensei, estaré allá en cuanto pueda-.
-Cuento contigo Anna, cada día que pasa más niñas son tomadas de Osore-.
Dicho esto la rubia colgó el teléfono. Se sentía insegura, un tanto nerviosa y asustada por lo cual fue y se recostó en su cama, necesitaba descansar un momento para poder afrontar todo lo que sucedía y lo que sucedería.
-Señorita Anna el muchacho…-. Anunció Konchireapareciendo.
-Está bien-. Contestó enseguida la chica. -Ya terminé de hablar con Kino. Vete y ya sabes… ni una palabra de nada a nadie-.
El pequeño espíritu apenas dio un pequeño asentimiento antes de desaparecer.
-!YA LLEGUE AMOR!-. Gritó Mike entrando al sitio. -Jeje siempre quise decir eso-.
El buen humor del chico se vio olvidado cuando encontró a Anna en su cama acostada sobre las cobijas con las luces apagadas y sus brazos cubriendo su cara. -¿Esta todo bien?-.
La chica se levantó lentamente quedando sentada sobre la cama y lo miró antes de responder. -Si, y no…-
El rubio se asustó más al ver el temple de Anna. Sin perder un segundo más se sentó en la cama junto a ella. -¿Que sucede?-.
-Recibí una llamada de… una vieja amiga-.
-¿Vieja amiga? ¿Te refieres a… una amiga de Japón?-. Anna apenas asintió, poco le había contado a Mike sobre su vida antes de llegar a América. Lo único que había compartido con él era que no tenía padres, ni familia y que venía de Japón. Eso era todo, Michael sabía que su vida allá atrás no era una que la hiciera feliz, es más sabía que ella se había marchado escapando de esa vida, lo podía ver cada vez que algo de su pasado salía a colación. -¿Y que quería?-.
-Ella tiene… un problema algo grande y quiere, mejor dicho necesita que…yo vaya y la ayude-.
-¿Regresar a Japón? Ummm… no se qué tan cercana sea tu amiga o que tan grande sea su problema pero no crees que es demasiado? No es como si Japón quedara aquí a la vuelta de la esquina-.
-Lo se-.
-Y tu… ¿qué le dijiste?-.
-La verdad no tengo deseos de ir en lo más mínimo, pero no puedo dejarla sola, ella fue una persona que me ayudo mucho en mi infancia y gran parte de lo que soy, bueno de lo que fui se lo debo a ella-.
-¿entonces… piensas ir?-.
-Asi es-.
-¿Estas segura? Tal vez si me cuentas cual es su problemas podamos pensar juntos una mejor solución, una que no implique que viajes medio mundo-.
-Lo siento, es algo muy personal y créeme que fui la primera en buscar otras soluciones pero no las hay, voy a tener que ir-.
-Anna no quiero sonar como un pesado pero tu tienes muchas obligaciones aquí que no puedes simplemente abandonar así de un día para otro-.
-Lo se, no te preocupes dejare todo organizado antes de irme, es más le pediré un poco de ayuda a Alice para no dejarte sobre cargado de trabajo en cualquier evento-.
-Pero no solo es eso Anna, que hay con las demás cosas?-.
La rubia miró con cariño a Mike, su cara lo decía todo. -¿Demás cosas? ¿Por qué simplemente no me dices que no quieres que me marche?-.
-¿Serviría para que te quedaras?-.
-No, lo siento es algo que debo hacer-.
-Bien-. Aceptó el chico con algo de molestia. -¿Y por cuánto tiempo será?-.
-En realidad… no lo se-.
-Vamos Anna al menos dame un aproximado, 5 días, una semana?-.
-Tal vez un poco más que eso-. Respondió la rubia sintiendo la culpabilidad.
-¿¡DOS SEMANAS!?-
-...-.
-¿¡TRES!?- Dijo Mike parándose muy molesto de la cama. -Entonces casualmente el día que decidimos mudarnos juntos tú decides irte del país por tres semanas!... o más!-.
-Una cosa no tiene que ver con la otra, cuando te pedí que te mudaras conmigo no sabía que esto iba a suceder!-. Se defendió la chica.
-Bien tal vez sea así, pero no te veo con afán alguno de volver a mí, a casa! A nuestra casa! Es más como si quisieras prolongar tu estadía lejos lo más que puedas, ¿o dime qué clase de problema puede durar tanto en solucionarse?-. Espetó el rubio con una mirada acusadora.
Anna sabía que si se lo contaba no lo entendería, es más no le creería; de seguro pensaría que estaba loca, ¿fantasmas?¿chamanes?¿sacerdotisas secuestradas? Sonaba muy loco en realidad ahora que ella vivía en el mundo ordinario.
-Michael no voy a pelear por esto, es una decisión tomada y punto-. Estableció Anna con seriedad.
El chico la miró de la misma forma retadora que ella lo hacía, definitivamente cuando se enojaban los dos tenían el peor de los caracteres.
-¿Bien… y cuando partes?-.
-Mañana en la noche-.
- - - OSORE - - - -
Kino había bajado a la vieja biblioteca tan pronto colgó el teléfono, palpaba los libros con sus manos, pero parecía estar teniendo un poco de dificultad por lo viejos y descuadernados que estos estaban.
-Abuela-. La llamó Yoh llegando al sitio aun muy dormido y sosteniendo una pequeña vela para alumbrar en algo.-¿eres tu?-.
-¿Que haces despierto a esta hora Yoh?-. Cuestionó Kino sin dejar su tarea de lado.
-Lo siento abuela, escuché el teléfono y poco después unos pasos fuera de la habitación; tenía que averiguar quién era o si alguien estaba en peligro… pero veo que eres tu… necesitas ayuda?-.
La anciana se alejó un poco del estante. -Ya que estas aquí, estoy buscando dos libres muy grandes y antiguos. En su portada tienen el mismo símbolo que el medallón-. Le explicó al chico sacándolo y dándoselo a él.
El medallón era el que había quedado atrás tras la desaparición de una de las aprendices del templo, eso hizo levantar varias dudas en Yoh.
-¿El símbolo del templo que mencionaste antes?-. Cuestionó el joven castaño.
-Así es, el del templo Tsu-.
-¿Y porque tienes aquí libros de ese templo abuela?-.
-Porque mucho antes de ser Kino Asakura y la maestra en Osore, yo era un sacerdotisa más del templo Tsu-.
- - - NUEVA YORK - - -
Mike y Anna se fueron a la cama enojados, ninguno quería ceder en su posición y lo peor es que era la misma, ninguno quería que Anna fuera pero sabían que si el deber la llamaba no había nada que ella pudiera hacer al respecto.
La rubia se levanto más temprano de lo normal ese día, tenía bastantes cosas que hacer y muy poco tiempo, pero sabía que cada día que tardaba habían nuevas víctimas en Osore y eso no la dejaba tranquila. Se reunió muy temprano con Alice, le pidió que la ayudara por unos días, ella como buena amiga acepto ya que quedaba solo de apoyo para Mike, el seria el principal encargado. No faltaron las dudas de ¿a dónde iba? y ¿porque de esa forma tan intempestiva?, pero bueno Anna manejo el tema de forma que Alice supiera solo lo necesario.
Luego de eso la rubia pasó toda la tarde visitando los locales y en reuniones con varios bancos y distribuidores, tenía que dejar todo en orden para que el trabajo fuera lo menos pesado posible para Mike. El día paso de forma muy rápida, apenas y le dio tiempo para comprar el tickete de avión y alistar su ropa de invierno ya que como recordaba en Osore siempre hacia frio y la mayoría del año nevaba. Llego a su apartamento cargada de cosas, tenía apenas unas horas para alistarse y empacar maleta, pero en cuanto entró percibió un delicioso aroma. Anna bajó todas las bolsas apenas entró y frente a ella pudo ver en el comedor una deliciosa cena, a la luz de las velas con varias rosas alrededor del apartamento y Mike muy elegante esperándola.
-Empezaba a pensar que me estabas evitando y por lo cual te irías sin despedirte-.
-Seria difícil ya que ahora vivimos en el mismo apartamento y todas mis cosas y maletas están aquí-. Respondió con algo de humor Anna.
-Bueno, ¿crees que tengas algo de tiempo antes de marcharte?-.
La chica miró el reloj, bueno si empacaba rápido y no levantaba el desorden del apartamento lo tendría. -Un poco, aunque lamento no estar vestida para la ocasión-.
Mike se acercó y empezó a quitarle el saco a Anna. -A mi me parece que estas perfecta-.
La cena fue un tanto rápida, lo que siguió después no tanto. El chico no espero ni un segundo a que Anna bajara su plato cuando se acercó y le dio un gran y apasionado beso, la rubia se sorprendió un poco pero aun así entendía lo que sentía su novio, estarían separados por un largo tiempo, ella también lo extrañaría.
-Me queda un poco de tiempo, ya sabes para reponerte lo de la otra noche-.
La sonrisa de Michael no se hizo esperar, levantó a la chica de la silla con cuidado sin dejar de besarla mientras la llevaba hacia la habitación, en donde una vez en la cama que ahora compartían disfrutaron el uno del otro, tratando de compensar un poco el tiempo que no estarían juntos.
Anna se levantó lentamente, no quería despertar a Mike, miró su reloj apenas tenía tiempo para un rápido baño y empacar unas cosas en la maleta. Tan pronto termino llamo un taxi, iba a despedirse del rubio, pero este se le adelantó ya que cuando ella volvía a la pieza a hacerlo él la esperaba sentado al borde de la cama.
-Me alegra que estés despierto, quería despedirme-.
-Lo se, espero que tengas un buen viaje y que vuelvas pronto Anny-. Respondió el chico parándose para besarla.
Anna recibió el beso y miró su celular, el taxista ya la esperaba abajo.
-Volveré pronto, no te preocupes-.
Pero antes de que Anna soltara del abrazo Mike, este la detuvo para decirle un suave pero muy seguro. -Te amo-.
La chica se quedo tiesa, ellos nunca se habían dicho esas palabras, bueno nunca nadie se las había dicho a ella ni ella a nadie en su vida, escucharlas viniendo del hombre con el que ahora compartía su hogar era algo muy serio.
Mike estudiaba la reacción de Anna, el se sentía listo para decirle esas palabras hace mucho tiempo, pero no quería asustarla, más conociendo su personalidad. Pensó que ese sería un buen momento ya que hace poco habían dado un paso más en su relación al empezar a vivir juntos, pero ahora dudaba por la reacción de la chica.
-Debo irme… cuídate-. Dijo Anna con cuidado safandoze del agarre y de la situación. Salió rápidamente del apartamento con su maleta y se subió al taxi, todo el camino hasta el aeropuerto no pudo dejar de pensar en lo que acababa de ocurrir, y una vez más se sentía terrible por no poder responderle a Mike como el lo merecía. Sin embargo esos pensamientos pasaron a un segundo plano, asi como su vida en Nueva York una vez despego el avión con rumbo a Japón.
Anna no podía evitar pensar en todo lo que había vivido allí, lo bueno, lo malo y lo que la impulsó a irse definitivamente.
- - - 5 AÑOS ATRAS - - -
Desde la interrupción del torneo de chamanes, Yoh y sus amigos habían retomado sus vidas cotidianas volviendo a sus hogares con sus familias y en el caso de Yoh, Anna y Manta volviendo a la escuela.
Los tres volvían a la pensión como siempre después de un día más de clases.
-Wow Yoh! Estuviste increíble en el partido de soccer! Anotaste casi todos los goles!-. Exclamó con emoción Manta.
-Jijiji gracias peque, pero todo el equipo lo hizo muy bien en realidad-.
-eeee a quien quieres engañar jeje todos sabemos que tu eres la super estrella…-. Siguió con sus halagos el pequeño, aunque en un volumen más bajo viendo que Anna aún estaba lejos, pero no tanto. -En especial las porristas-.
Yoh simplemente rio ante el comentario de su amigo, para el esas cosas no eran importantes, e realidad le gustaba jugar soccer y ser parte de un equipo independiente de la victoria y reconocimiento que eso le diera ante los demás.
Anna iba unos pasos más atrás hojeando un libro, no era de su interés escuchar las alabanzas a Yoh por otro gran partido, a ella le agradaba que el castaño se divirtiera y sobresaliera, solo que a veces no le gustaba mucho la clase de atención que eso provocaba y menos últimamente. Ella había notado muy bien como la capitana del equipo de porristas, Miyu, animaba y apoyaba MUY especialmente a Yoh, eso era una gran molestia pero ella simplemente no era de las que se dejaban llevar por sus emociones, además ella confiaba 100% en su prometido.
Para muchos, sino es que para todos en la escuela, Anna e Yoh eran dos conocidos más, tal ves ni siquiera amigos, de seguro vecinos ya que todos habían visto que llegaban juntos en la mañana y se marchaban juntos en la tarde, casi siempre en compañía del joven Oyamada.
En la pensión su relación no era muy diferente ellos convivían juntos, compartían alguno que otro momento viendo televisión, comiendo o a veces hasta cocinando pero las cosas parecían muy normales hasta para Manta, quien pasaba la mayor parte de su tiempo allí con ellos.
Iban tan solo unas cuadras alejados de la escuela cuando una voz hizo que se detuvieran. -YOH! ESPERA!-. Era Miyu, la capitana del equipo de porristas que tanto le fastidiaba a Anna.
La chica venia corriendo tratando de alcanzarlos, Anna ni siquiera se inmuto cuando la vio pasar por su lado y detenerse frente a Yoh.
-Miyu que sorpresa, ¿sucede algo?-. Le preguntó Yoh con su típica amabilidad.
El chaman vio como Anna seguía derecho sin si quiera mirarlos, sabía que no le agradaba la animadora, aunque no entendía muy bien porque. Para el, Miyu era una chica alegre y simpática con mucha energía; nunca habían tenido problemas y siempre parecía alegrarse de verlo.
-No te preocupes no es nada grave, solo quería invitarte…-. Decía la chica viendo también a Manta. -Bueno invitarlos este viernes a mi casa, tendremos una celebración por la gran victoria de hoy y por la finalización del año escolar! Ya saben pronto terminaremos la preparatoria y que mejor momento para poder hacer buenos recuerdos y reforzar los lazos que hemos creado en estos años-.
-¡Genial! Allí estaré!-. Exclamó el pequeño con emoción.
-¡será muy divertido!, ¿tú qué dices Yoh?-. Repitió la chica pero ahora poniendo toda su atención en el Asakura.
Yoh lo pensó por un momento, el no era un chico de fiestas pero esta le parecía bien y más por las razones que le daba Miyu, la preparatoria acabaría en tan solo una semana y el no había ido nunca a ninguna fiesta.
-Suena bien, le preguntare a Anna si quiere ir-.
-¿Anna?... te refieres a Kyoyama?-. Cuestionó Miyu con notoria duda.
-Si… ¿por qué?¿Hay algún problema?-.
-Jeje no para nada, solo que no sabía que fueras tan amigo de ella… pero está bien todo el ultimo año está invitado!-.
No siendo más la chica retomó su camino así como Yoh y Manta.
Luego de caminar unas cuadras más Manta no pudo guardarse más la duda. -¿En verdad crees que Anna quiera ir?-.
-No lo sabremos hasta que le preguntemos-. Dijo como si fuera lo más normal el castaño.
-mmmm…. Espero que diga que si-. Agregó el pequeño con algo de desanimo, llamando la atención de su mejor amigo.
-¿Que sucede peque por qué esa cara?-
-Es solo que… si ella no va … de seguro tu no podrás ir y por lo tanto yo...-. Yoh se quedó mirando a Manta con duda, no entendía lo que quería decirle. -Bueno tu sabes que nunca he sido el más popular y no tenía muchos amigos antes de que tu llegaras, así que no es que reciba muchas invitaciones a fiestas como estas-.
-JIJI no te preocupes Manta es solo una fiesta, de seguro así nosotros no vayamos tú la pasaras muy bien-.
-mmm… la verdad no me gustaría ir solo, pero no te preocupes-. Dijo Manta intentando retomar el animo. - Además no sabemos que vaya a decir Anna, a lo mejor se anima también a ir!-.
-Jiji exacto. Preparamos una muy deliciosa cena hoy y se lo diremos entonces!, así no podrá negarse-.
-Jeje está bien, espero que diga que si, la verdad me gustaría mucho tener un buen recuerdo de lo que fue la preparatoria, lo que fue en este último año y no lo que era antes cuando era el niño solo que tomaba clases especiales-.
Yoh miró una última vez a Manta antes de cerrar el tema, podía ver que la fiesta significaba mucho para el pequeño. Esa misma noche el Asakura preparó la mejor cena que pudo, cosa que no paso desapercibida para Anna, estaba muy sorprendida por esfuerzo de su prometido.
-JIJI espero que sea de tu gusto Annita-.
La rubia apenas le dio una media sonrisa antes de comenzar a comer, no era mucho lo que expresaba pero para Yoh que la conocía tan bien sabía que no era cualquier cosa, la chica estaba de buen humor y le alegraba que fuera por su esfuerzo. La cena transcurrió de modo normal los muchachos hablaban mientras Anna tan solo comentaba un poco de vez en cuando. En cuanto la sacerdotisa estaba por terminar Yoh y Manta compartieron una mirada de complicidad, que no paso nada desapercibida para la chica.
-¿Bien que es lo que sucede?
-Jiji no se a que te refieres Annita-. Contestó Yoh sudando un poco, se sentía un tanto descubierto.
-¿La gran y elaborada cena? ¿Las miradas de complicidad?-. Espetó Anna levantando una ceja en señal de duda y molestia.
-este.. puesss….-. Intentaba articular el castaño, pensando en la mejor forma de decirlo, hasta que Manta se le adelantó.
-Lo que sucede es que… jee... este-.
O bueno al menos lo intentó.
La mirada de Anna los ponía cada vez más nerviosos, pero sabían que si no lo decían rápido mas se irritaría y menor posibilidad habría, por lo cual Yoh dejo de darle vueltas al asunto y concretó. -El viernes hay una fiesta para celebrar el partido de hoy y la terminación de la preparatoria; queríamos saber si… quieres ir?-.
La rubia estudió la cara de los chicos, parecían tener muchas ganas de ir. Pero aun así algo era extraño en su actitud.
-¿Y donde será esta dichosa fiesta?-.
Manta se alegró un poco al parecer Anna estaba en disposición de escucharlos, pero Yoh, el sabía mejor, sabía que cuando supiera que era en casa de Miyu las cosas solo irían cuesta abajo.
-En la casa de Miyu!-. Soltó el Oyamada sin más.
Anna se levantó de la mesa mientras respondía de forma tranquila. -No gracias, paso-.
- Pero… ¡¿por qué no?!-. Exclamó Manta un tanto exaltado.
La sacerdotisa se detuvo en la puerta, parecía empezar a estar molesta. -Simplemente no me apetece-. Pero viendo la cara de insatisfacción y enojo de Manta agregó. -Pero espero que tú vayas y la pases muy bien-.
Anna se fue a su habitación, Yoh no podía evitar sentirse mal por su amigo, el de verdad quería ir y sabía que no iría solo.
-No te preocupes Manta, hablare con ella-.
-Si… como sea, todos sabemos que una vez Anna decide algo no hay nada que la haga cambiar de opinión-.
Manta termino su comida y se fue a su casa. Yoh encontraba la situación un tanto incomoda, Manta quería ir, el en parte también quería ir y quería que Anna quisiera ir, pero sabía que eso estaba junto a lo imposible. De todas formas por que el hecho de que ella no quisiera ir lo hacía sentir que el no podía? El siempre parecía estar dispuesto a hacer todo lo que ella quisiera o necesitara pero ella parecía solo importarle sus propios caprichos, decidió que era hora de que tuvieran una charla, las cosas no podían seguir asi.
-¿Anna estas despierta?-. Preguntó Yoh llamando a su puerta
-¿Que quieres?-. Contestó de forma osca la chica después de un rato desde adentro de su pieza.
-Quiero… hablar contigo-.
-….-.
-Es…importante-. Aclaró el chaman con algo de molestia al ver que no había respuesta.
-Bien, sigue-.
En cuanto Yoh entró a la habitación de la chica la encontró sentada en el pequeño balcón que había en su habitación sentada observando las estrellas a la luz de la luna, era una imagen muy bella, el corazón del castaño se detuvo por unos segundos. En los últimos años tanto Anna como Yoh habían dejado de ser esos niños que se conocieron muy pequeños, y eso él lo tenía presente ya hace mucho tiempo, los sentimientos que le causaba su prometida eran confusos pero muy intensos.
-¿Que es eso tan importante que quieres decirme?-. Preguntó la chica sin dejar de mirar a las estrellas
-Emmm si…-. Contestó Yoh volviendo en si. -¿Anna quiero saber por que no quieres ir a esa fiesta?… es decir es solo eso una fiesta-.
-Por eso mismo si es solo una fiesta qué importancia tiene?-. Respondió la chica ahora si mirándolo.
-Es importante para Manta-.
-¿Y?... yo no le estoy prohibiendo que vaya-.
-El… no quiere ir solo-.
-¿Viniste a preguntarme porque no quiero ir a esa fiesta o si tu puedes ir?-.
La actitud de Anna era algo que el chaman no iba a aceptar, no en ese momento. -No, yo no tengo por qué pedirte permiso para ir-. Anna e Yoh mantuvieron sus miradas duras el uno al otro, era lo más cercano que habían tenido a una pelea en todo ese tiempo, no porque no tuvieran problemas sino porque el castaño siempre cedía fácilmente a la voluntad de la chica. -Solo que quería saber por qué no vas a ir con nosotros-.
-¿Entonces ya lo decidiste, vas a ir y eso es todo?-.
-No tiene nada de malo, así quieras que suene de esa forma, así que si voy a ir y ojala tú quisieras ir con nosotros a nuestra primera y última fiesta de preparatoria-.
Anna nunca había visto tanto enojo en la mirada de Yoh, además el nunca se había opuesto de tal forma a ella y eso le parecía extraño. El castaño sabía que se había sobrepasado en la forma de hablarle a su prometida, el en realidad no estaba molesto por la fiesta en si, estaba molesto porque Anna parecía no tenerlo en cuenta para nada, ni siquiera le importaba poder darle ese pequeño gusto, unas cuantas horas juntos en una fiesta.
-Pues lo siento, esas cosas no son de mi interés. Ahora si no te importa quiero descansar-. Le pidió la chica, el Asakura apenas y la miró duramente antes de retirarse a su propia habitación.
Los siguientes tres días transcurrieron de la peor forma, Anna e Yoh no hablaban en lo más mínimo, ella se iba muy temprano sola a la escuela y cuando se veían en la pensión en la tarde se ignoraban totalmente. El chico cocinaba la cena pero aun así no cruzaban palabra durante la comida.
Finalmente llegó el viernes...
-Entonces las cosas con Anna…?-. Preguntó Manta viendo la tensa actitud que mantenía Yoh.
-Siguen igual-. Respondió el chaman casi que con indiferencia.
El pequeño había sentido la gran tensión en la pensión esos días, Yoh le había comentado que Anna estaba un tanto enojada por lo de la fiesta pero aun así le dijo a su amigo que no se preocupara ya que de seguro era un capricho que se le pasaría.
-Tal vez lo mejor será no ir a la fiesta y ya… no lo crees?-. Espeto el Oyamada.
-¿Por que no? Suena divertido y no es como si tuviera algo de malo o si?-.
-Lo se, pero no quiero que tengas problemas con Anna por mi culpa-.
-No es tu culpa peque, hay cosas que yo quiero hacer y que ella no es algo normal. Además como te dije no es como si estuviéramos haciendo algo malo-.
Durante esos tres días después de la pelea Anna había tratado de ser razonable, a lo mejor Yoh tenía razón y solo era una fiesta, pero cuando estaban en la escuela veía a Miyu cerca del chico, su enojo volvía a resurgir! La sacerdotisa no sabía si era ella que estaba paranoica o solo muy enojada, pero la animadora parecía no querer despegarse de Yoh, además de buscar cualquier motivo para hacer contacto físico con el por más pequeño que fuera. Por un momento Anna comenzó a dudar si la razón por la que su prometido quería ir tanto a la dichosa fiesta era porque era la fiesta de Miyu.
Anna se encontraba en la cocina tomando un poco de leche cuando vio a Yoh bajar totalmente arreglado, en realidad se veía muy guapo. El castaño se había sentido toda la semana muy mal por estar peleando con la rubia así que antes de salir se dirigió a la cocina para verla.
-Ya me voy-.
La chica lo miró de pies a cabeza y siguió con dirección a las escaleras sin decir nada
-Anna… espera-. La sacerdotisa se detuvo aun de espaldas esperando a ver que diría el chico. -Esta pelea, es agotadora. No entiendo porque estás tan enojada en realidad solo es una fiesta y créeme que en verdad me gustaría mucho que fueras conmigo-.
La rubia volteó lentamente, podía ver en los ojos de su prometido que era sincero. -Esta bien, no soy… una gran fan de las fiestas…. Cuídate y pásala bien-.
Yoh le dio una gran sonrisa a Anna, estaba feliz de que ella entendiera y pareciera al menos importarle un poco su felicidad, aunque claro hubiera sido más feliz si ella fuera con el, pero tampoco podía pedir milagros
-Gracias Anita, volveré temprano-.
Actuando por impulso y emoción Yoh se acercó y le dio un beso en la mejilla a Anna; y sin más el chico se fue con una gran sonrisa en el rostro. Anna se quedó parada por unos minutos, el contacto de los labios de Yoh con su mejilla fue tierno y cálido. La rubia dejo una pequeña sonrisa escapar ya que nadie la veía y subió feliz a su habitación.
Tan pronto Yoh llego a la casa de Miyu encontró a Manta.
-Yoh! Amigo! Que bien te ves!-.
-JIJIJI tu también peque! Woww! Esta es la casa de Miyu!? Es más grande de lo que pensé!-.
-jeje lo sé, y al parecer es solo para ella ya que sus padres están de viaje hace un buen tiempo-.
La conversación de los chicos se vio interrumpida por la anfitriona de la fiesta. -Yoh! Viniste! Que alegría verte!-. Dijo una feliz Miyu abrazándolo con entusiasmo.
-JIJI si gracias por invitarnos-. Contesto el despistado de Yoh.
-mmm...pensé que vendrías con Kyoyama?-. Le cuestionó la chica.
-jiji desafortunadamente ella tenía…. Otros planes-.
-Bueno no te preocupes la vamos a pasar de lo mejor!-.
Entre más gente llegaba la fiesta más se animaba, el ambiente era vibrante y muy contagioso. Además no paso mucho tiempo cuando empezó a fluir el alcohol en las bebidas.
-JIP JIP! Pensé que era solo ponche jeje-. Gimoteó un muy rojo y algo mareado Manta.
-JIJI ya me parecía extraño que el ponche de repente supiera un tanto agrio-. Contestó Yoh tambaleándose un poco. -Espérame aquí debo… JIP JIP… ir al baño-.
El castaño llegó al baño después de mucho tropezar con las paredes y con varias personas en igual estado de ebriedad o peor que el. Una vez estuvo allí se hecho un poco de agua de en la cara y se miró al espejo como tratando de enfocarse y encontrarse en el. -¿Que estoy haciendo?, no me di ni cuenta cuando empecé a sentirme así de ebrio-. Pensó para si.
Yoh miró su reloj, las 12 de la noche, aun era temprano lo mejor era ir a casa en ese momento ya que aunque mareado aun se sentía capaz de sostener y llegar bien. Tan pronto salió del baño fue a buscar a Manta donde lo había dejado, pero se sorprendió mucho al ver varias personas alrededor de su amigo y más aun ver que este había perdido la consciencia totalmente, el no estaba tan mal cuando se fue, de ser así nunca lo hubiera dejado. -¿QUE SUCEDIÓ!?-.
-jeje parece que el pequeño bebió demás, pero no te preocupes estará bien, solo necesita descansar-. Le contestó Miyu sosteniendo la cabeza de Manta.
-Esta bien, yo lo llevaré a casa-. Afirmó el Asakura empezando a recobrar en algo sus sentidos.
-No… si lo mueves demasiado puede que se despierte y la verdad es que antes de caer así se sentía bastante mal, parecía que fuera a vomitar-. Yoh miro a su inconsciente amigo, el pequeño si que se veía pálido y sudoroso. -Si quieres puedo mostrarte una habitación en la que puedes ponerlo, estará cómodo hasta que se recupere o pueda irse-.
-Mmm... Esta bien-. Terminó por aceptar el chaman mientras alzaba con cuidado a Manta. Siguió a Miyu hasta al tercer piso de la enorme casa; al parecer allá todo estaba en silencio, tranquilo y vació.
-Vaya...tu casa es muy grande… y elegante-. Opinó Yoh admirando la enorme mansión.
-jeje gracias, me alegra que sea de tu agrado, eres bienvenido cuando lo necesites…Bien puedes ponerlo en esta habitación-. Señalo la chica abriendo una puerta.
El castaño vio con sorpresa la enorme habitación estaba muy bien decorada. -Woww esta es tu habitación?-
-jeje no, esta es de huéspedes. La mía esta a tan solo unas puertas de esta. Puedes acomodarlo mientras le traigo un vaso de agua para cuando se despierte-.
Yoh asintió y así hicieron las cosas hasta que Miyu volvió a los pocos minutos con dos vasos. -Te traje uno a ti también, te ves un poco cansado-.
-JIJI gracias-. Agradeció el castaño recibiendo el agua y bebiéndola de golpe. -Bueno, debo irme, me esperan en casa-.
-¿Vas a dejar a tu amigo asi no más?-. Dijo con sorpresa Miyu.
El castaño no sabía que hacer, la verdad no quería dejar a Manta solo, pero tampoco quería tener más problemas con Anna por la fiesta.
-Yo, dije que volvería temprano, no quisiera preocupar a…-.
-Podrías llamar y decir que te vas a demorar un poco más-.
-No lo se… no quiero tener problemas …-
-De seguro en tu casa entenderán si les dices que es por ayudar a tu amigo, además yo tengo que volver abajo y ver cómo va todo; no quisiera que Manta se despertara y se encontrara solo y asustado en un sitio desconocido-.
Yoh estudio las palabras de Miyu, sopesando la situación, parecía tener razón. De seguro si llamaba a Anna se enojaría pero cuando supiera que era por Manta tal vez lo entendería.
-Tienes razón, ¿podrías prestarme tu teléfono por favor?-.
La chica le dio regalo una enorme sonrisa a Yoh. El chico por un momento lo dudo, le parecía extraño lo feliz que se había puesto la chica solo por eso.
-Dos puertas a la derecha en mi cuarto hay un teléfono en la mesa de noche-. Salieron en silencio del cuarto donde estaba Manta. -Bueno, estaré abajo con los demás por si me necesitas-.
-Si… gracias-. Respondió Yoh viéndola ir en dirección opuesta.
El Asakura empezó a caminar hacia donde le dijo Miyu, abrió la puerta del cuarto lo analizo lentamente, sentía que el mareo y la fatiga volvían a el, pero de una forma más fuerte aun, ¿seria lo mismo que le habría sucedido a Manta?. El joven chaman se encamino al teléfono que estaba en la mesita junto a la cama, se sentó en la cama, descolgó el teléfono y…. todo se volvió oscuro.
En la pensión Anna trataba de conciliar el sueño, no podía dejar de pensar en el pequeño beso de Yoh, hacia mucho el no le demostraba cariño a ella y eso a veces la hacía dudar si el compromiso era la mejor idea o no; no se dio cuenta como paso el tiempo tan rápido hasta que vio el reloj en su pared, 3 am. La sacerdotisa se extrañó por la hora, el castaño le había dicho que volvería temprano y ya era bastante muy tarde, al principio la chica se sentía enojada, conforme avanzaba el tiempo empezó a sentirse preocupada; 5 de la mañana y aun no había señal alguna de Yoh.
La rubia no pudo esperar más y se levantó, no tenía el teléfono de Miyu y era muy temprano para llamar a casa de Manta.
-Tú-. Dijo Anna hablándole a un espíritu de la pensión. -Ve y encuentra a Yoh-.
El espíritu asintió y se fue; sin embargo tras una hora de esperar el espíritu volvió sin novedad alguna.
-¿Como puede ser? ¿¡Donde demonios es que vive esa niña Miyu!?-.Pensó Anna para si intentando recordar.
- - - CASA DE MIYU- - -
Eran cerca de las 6 de la mañana cuando Manta empezó a reaccionar y despertarse. -¿Donde estoy?¿que sucedió?-. Se cuestionó mirando alrededor. -Me duele mucho la cabeza-.
El Oyamada se levantó y vio que estaba en un sitio totalmente desconocido así que decidió salir con cuidado e investigar. Lo último que recordaba era sentirse un poco mareado, Yoh diciéndole que iría al baño y luego Miyu acercándose con una gran sonrisa a él. El pequeño salió de la habitación y se encontró con un largo corredor hacia lado y lado lleno de puertas cerradas, excepto por una, dos puertas a la derecha de la habitación de la que Manta había salido había una puerta medio abierta. El pequeño rubio se asomó con cuidado y casi que torpeza, estaba un poco adormilado aún pero lo que vio lo terminó de despertar, es más lo dejo en un estado de shock total. -No puede ser… no puedo creerlo… Yoh…-.
En la pieza perteneciente a Miyu, se encontraban ella e Yoh en la cama bajo las sabanas durmiendo, la ropa de ambos toda regada por el piso; eso solo significaba una cosa, Yoh estaba en una cama desnudo, con una chica; y esa chica no era su prometida.
Manta escuchó como unos pasos se acercaban desde el otro extremo del pasillo así que sin pensarlo mucho cerró la puerta de la habitación para que nadie los viera.
-Hey Oyamada! Que fiesta la de anoche no!-. Dijo uno de sus compañeros de clase llegando por el corredor seguido de otros más.
-Bueno es hora de irnos, pero antes queremos despedirnos de Miyu y agradecerle por todo ¿La has visto?-. Opinó otra de sus compañeras.
Manta estaba pálido y muy nervioso
-¿Que sucede Manta? ¿Te sientes bien? Nos asustaste un poco anoche cuando te desmayaste… de seguro necesitas un poco más de descanso-.
Dentro de la habitación Yoh empezaba a retomar la consciencia. El sol molestaba sus ojos asi que se levantó con cuidado hasta que sintió algo caliente cerca de el, un cuerpo. El castaño abrió rápidamente los ojos y cuando al fin estos se acostumbraron a la luz de la habitación pudo ver y lo que vio lo dejo helado; se encontraba totalmente desnudo acostado en una cama con Miyu, no entendía por que ni como habia llegado allí; intentó recordar pero unas voces fuera de la habitación lo distrajeron, podía escuchar a Manta hablar con unos muchachos; rápidamente Yoh se levantó y empezó a vestirse.
-¿Que horas son?-. Peguntó Miyu despertándose. -¿Que sucede?-.
-Yo… Miyu… este… nosotros-. Empezó a titubear Yoh, el pobre sentía que se iba desmayar en cualquier momento de la impresión.
La chica se estiró lentamente, y viendo la confusión del muchachole dio una leve y tierna sonrisa antes de tomarlo del brazo, jalarlo hacia ella y besarlo intensamente.
De repente la puerta de la habitación se abrió dejando a la vista de Manta y los otros chicos la escena entre un Yoh apenas en pantalones, una Miyu cubierta apenas por sabanas y al parecer un beso muy apasionado. El joven Asakura apartó rápidamente ala chica y al ver la cara de Manta y los demás cerró la puerta nuevamente con fuerza.
-Umm ya veo que Miyu está muy ocupada jeje, bueno será mejor dejarla por ahora, ya luego nos contará que tal le termino de ir-. Comentó una de las compañeras de escuela de los chicos.
Los demás se fueron mientras un asombrado Manta bajo lentamente, no podía creer lo que había visto, no sabía que a Yoh le gustará Miyu y peor aún no sabía que Yoh haría algo así en una fiesta, Anna no estaba muy lejos de sus pensamientos, sabría ella lo que Yoh sentía? Era por eso que no quería ir a la fiesta? Qué pensaría de lo sucedido?
Tan pronto Yoh cerró la puerta miró con enojo y duda a Miyu, todo era muy confuso -¿Por que hiciste eso!?
-no pensé que te molestara, después de... lo de anoche-.
Yoh miraba la cara de la chica, ella parecía feliz mientras él se sentía miserable y muy mal, el nunca había querido que algo así pasara, el no era de los que hacia ese tipo de cosas.
-¿Lo de anoche?-.
Miyu lo miro como diciéndole lo obvio. -Tu sabes… lo de anoche-.
-Miyu, yo... en verdad lo siento, pero no tengo la menor idea de que sucedió anoche… lo último que recuerdo es venir aquí para llamar a casa-.
-¡Como puedes decir eso Yoh!, tú mismo fuiste el que … busco todo esto-. Yoh no lo entendía, además parecía ser que Miyu empezaba a enojarse. -¡Pensé que eras diferente! Pero veo que eres como los demás un cobarde que apenas consigue lo que quiere se hace el desentendido-. Le reclamo la chica levantándose y empezando a vestirse.
-Miyu no es asi….-
La chica se detuvo de golpe y con ilusión preguntó. -¿Entonces… tu si me quieres?-. El Asakura se sintió muy incomodo, él estimaba y le agradaba Miyu, pero quererla era otra cosa. - Yoh dime la verdad, ¿yo te importo?-.
-Si… pero no de la manera que tu crees Miyu-.
-vete-.
-Pero Miyu…-.
-¡QUE TE LARGUES! QUE NO ENTIENDES! LARGATEEE!
Yoh trato de acercarse y calmar a la chica, pero ella no parecía tranquilizarse asi que simplemente tomó sus demás cosas y se fue. En el camino por el corredor escuchaba los sollozos de Miyu, se sentía de lo peor y no era para menos. Tan pronto salio de la casa vio a Manta, de seguro lo estaba esperando. Los dos tenían semblantes serios y tristes.
-Yoh…-
-No quiero hablar… de eso… ni de nada-.
Manta e Yoh caminaron cada uno con sus pensamientos en silencio, los dos intentando recordar cómo es que una simple fiesta se había vuelto el mayor de los desastres. Eran las 8 de la mañana cuando llegaron al frente de la pensión, rápidamente un pensamiento muy poderoso llego a la mente del castaño….-Anna-. Yoh se sentía mal consigo mismo, por Miyu pero saber que con sus acciones lastimaría a Anna era algo que no podía soportar.
-Espero que… todo se solucione-. Dijo Manta dejando a su amigo para tomar su propio camino.
Yoh estuvo frente a la pensión casi por una hora, sabía que Anna estaría molesta porque no había llegado temprano, es más no había llegado en absoluto; ojala eso fuera lo único por lo que tuviera por que estar molesta, no sabía que hacer, debía ser sincero, pero no era tan fácil y menos cuando ni si quiera el sabia como explicar lo que sucedió.
La sacerdotisa sintió a Yoh llegar y quedarse tan solo parado frente a la pensión por un largo tiempo, estaba muy molesta pero al menos el estaba bien y eso la aliviaba. De seguro Yoh no quería entrar porque no quería pelear con ella, así que queriendo calmar un poco las cosas ella simplemente se retiró a su habitación.
-Tadaima (ya llegue)-. Anunció el chico condesanimo cuando finalmente se decidió a entrar. Se quedó en la puerta esperando el regaño de Anna, pero esto no sucedió. Fue a la cocina, la sala, el patio y no la encontró. Sintió la presencia de su prometida, ella estaba en su propia habitación, sabía que estaría molesta y de seguro por eso se había encerrado. Reuniendo valor el chico se acercó con la intensión de tocar la puerta, pero cuando estuvo por hacerlo algo dentro de él no lo dejo; lagrimas empezaron a escapar de los ojos del moreno, quien en silencio se arrodilló frente a la habitación de la chica; recordaba lo cálido y feliz que se sintió el día anterior al salir y tener el valor de besar su mejilla, sabia que cuando le dijera a Anna lo que había pasado eso sería todo, el único grato recuerdo que tendría con ella y eso lo mataba.
La rubia escuchó a Yoh subir, detenerse frente a su alcoba, esperaba que el golpeara pero no lo hizo, es más minutos después el se retiró a su cuarto. Anna estaba más alla que molesta, el muy idiota no solo llegaba muy muy tarde, la mantenía preocupada en vela, sino que para colmo de descaros no pensaba saludar ni disculparse.
El sábado pasó lentamente en la pensión, ninguno de los chicos salió de sus habitaciones. El domingo Yoh se levantó muy temprano, en realidad casi no había podido dormir, había reflexionado sobre lo que había pasado, el no recordaba ni entendía cómo es que el había terminado allí en la cama de Miyu y peor por mucho que intentara no sabía si efectivamente había sucedido lo que Miyu y la situación daban a entender, pero aun así debía ser honesto y decirle a Anna lo que había pasado, sabía que no sería fácil pero le rogaría de ser necesario para que lo escuchara y aunque fuera imposible lo entendiera.
El joven chaman le preparó un gran desayuno a su prometida, el mejor que hasta ahora hubiera hecho en su vida y espero que la chica se levantara, sin embargo mientras esto sucedía alguien golpeó a la puerta.
-¿Quien será un domingo a estas horas?-. Pensó el chaman mientras iba a abrir, para encontrarse con nada más ni menos que su pequeño amigo. -¿Manta?, ¿que haces aquí? Tan temprano, ¿está todo bien?-
-Pues veras Yoh, me quede muy preocupado con….toda la situación, así que vine a ver como estabas y... como estaba Anna?-
Yoh miró el reloj de seguro Anna aun demoraría un poco en despertar, así que le dio una señal a su amigo para que salieran de la pensión y poder hablar mejor.
-Sé que no quieres hablar de…lo que sucedió, pero debes hacerlo o terminara carcomiéndote por dentro-. Dijo Manta viendo la cara estresada del castaño.
-Yo… yo… no se lo que sucedió Manta, se que suena absurdo pero no lo sé-
-Es decir...¿que no fue algo que quisieras, que buscaras que pasara?-
-¡No!¡por supuesto que no!-
El pequeño soltó un largo suspiro. - Eso pensé, bueno entonces ... de seguro fueron a causa del alcohol-.
-...-
-Aun así Yoh, debes afrontar lo sucedido-. El Asakura parecía devastado por el solo pensamiento, pero si por algo apreciaba a Manta era por su honestidad y franqueza. -Puede que tú no buscaras nada de lo que sucedió con Miyu, pero aun así lo que pasó es algo que va a tener repercusiones-.
-Te refieres a Anna-. Espetó Yoh con tristeza.
-Si, y también a Miyu… que tu no recuerdes lo que sucedió o no lo quisieras no significa que ella no ¿Ya hablaste con ella?-
-No, apenas y pude, cuando le dije que no recordaba nada y que las cosas no eran como parecían ella se enojo mucho y me pidió que me fuera-.
-Vaya...¿Y Anna, ya hablaste con ella?-.
-No he tenido la oportunidad, estaba esperando que despertara para hacerlo-.
- Ya veo… Yoh, dime algo a ti... te interesa Miyu?-.
El chaman miró con extrañeza a su amigo antes de decir con total firmeza. - No, por supuesto que no, yo estoy comprometido con Anna y Miyu es solo una amiga-.
-Te lo digo porque en este momento aun puedes salvar algo-.
-Mmm.. Si pudiera salvar algo, ese algo sería mi relación con Anna. Ella no es solo mi prometida, sino una de las personas más importantes en mi vida. Lo de Miyu fue un error, solo eso y nada más-.
Manta estaba un tanto sorprendido por las palabras de Yoh, el siempre había sido muy reservado en todo lo que tenía que ver con Anna, y por eso mismo le costaba creer que lo que había entre ellos dos era más que un compromiso arreglado.
- Lo siento Yoh, no pensé que…las cosas fueran asi. ¿Pero entonces que vas a hacer?-
Yoh volvió a su semblante triste, dio un largo suspiro antes de proseguir su conversación con Manta.
- - - DEL VUELTA EN LA PENSIÓN- - -
Tan pronto Anna se despertó bajó a desayunar, se sorprendió al ver el gran banquete que había preparado Yoh, se notaba el esmero, pero aun así el muchacho no estaba en ningún lado por lo que la chica decidió comer algo mientras el aparecía.
-TOC TOC TOC-
-¿Visita un domingo a estas hora? Debe ser Manta-. Pensó Anna, sin embargo cuandoabrió la puerta y para su desagradable sorpresa se encontró con…
-Miyu.. -. Soltó la rubia viendo a la recién llegada con molestia
-¿Kyoyama? ¿Pero que haces tu aquí? No se supone que esta es la casa de Yoh?-
Anna dio un largo suspiro de fastidio, de verdad esa niña le estaba ya llegando a los nervios. -Así es-
-Pero entonces ¿qué haces tú aquí?-
La rubia la miró con algo de duda y enojo, al parecer aunque Yoh y Miyu se llevarán tan bien él no le había dicho nada sobre ella, eso era... molesto.
-Es una larga historia-. Respondió la sacerdotisa girándose para entrar a su casa. -Yoh no se encuentra de momento, pero le diré que viniste-.
Aun así, Miyu no se iba a dar por vencida tan fácil. -Emmm… en verdad necesito hablar con el así que si no te molesta-. Exclamó mientras se abría camino dentro de la casa. -lo voy a esperar acá-. La cara de la rubia mostraba toda la molestia que sentía a causa de la impertinente niñita. -Y bien, puedes decirme… que haces en la casa de Yoh si es que el no está?-.
-Mmm...Esta también es mi casa, así que apreciaría si no volvieras a entrar de esa manera-.
-Jeje lo siento… UN MOMENTO COMO QUE TAMBIEN ES TU CASA! QUE TU E YOH VIVEN JUNTOS!?-. La rubia prosiguió al comedor, mientras Miyu solo la siguió esperando una respuesta. -¿Y bien! No piensas responderme!?-
- La respuesta es más que obvia, si esta es mi casa y es la casa de Yoh también obviamente vivimos juntos-.
-Pero, el nunca lo menciono!-.
-¿Que acaso tu le cuentas a todos con quien vives?-.
-Bueno no.-. La cara de sorpresa de Miyu cambio enseguida a una de extraña felicidad. -En todo caso, si viven juntos me imagino que ustedes son... un tanto cercanos-.
-Un tanto-. Respondió Anna con simpleza mientra seguía con su desayuno, pero sin perder de vista la extraña actitud de la chica.
-Entonces, ya que son cercanos y que lo conoces bien… me gustaría pedirte un consejo-.
Anna bajó el vaso para observar a la chica directamente, algo no le gustaba y si aun no la odiaba estaba a punto de hacerlo.
Yoh iba de regreso a la pensión de seguro su prometida ya estaría abajo desayunando, el sabía que el momento se acercaba, hablar con Manta lo había ayudado a terminar de aclarar aun más sus ideas; le diría la verdad a Anna ya que no quería que se enterara por alguien y aún más no quería tener secretos con ella, menos de ese tipo; le rogaría y suplicaría que lo entendiera y que lo perdonara, él no quería perderla y menos de esa manera.
-Ya llegue!-. Anunció el joven castaño entrando a la pensión. -Que extraño, ¿de quien serán esos zapatos?-. Pensó viendo el par extra en la entrada.
Yoh nunca estuvo tan pálido como cuando llegó al comedor y encontró a Anna hablando con Miyu. Cuando el entró las dos chicas lo miraron con seriedad; la primera en hablar fue Anna. -Que bueno que llegaste, Miyu… lleva bastante esperándote y de seguro tienen mucho de que hablar, los dejo-.
La rubia dijo esto de una forma un tanto forzada y extraña. Para Yoh que la conocía podía ver que aunque quisiera verse tranquila en la superficie, su voz y mirada denotaban una tormenta a nivel interno. La sacerdotisa se dirigía a la puerta de la sala para dejarlos solos, pero Yoh la detuvo sosteniéndola de la muñeca.
-Espera Anna-.
Está ni siquiera lo miro, tan solo se soltó del agarre del muchacho y salió cerrando la puerta con mucha fuerza. Yoh que temía lo peor, lentamente volteó hacía donde Miyu, que sonreía ampliamente al muchacho.
-¿Que haces aquí?-.
-Quería hablar contigo Yoh, ya sabes después de lo que sucedió-.
El chico la miraba con extrañeza la última vez que la vio ella estaba muy enojada, ¿Por qué ahora de repente estaba tan amigable? -Este no es el mejor momento... ni el lugar-. Aclaró Yoh mirando la puerta por la que acababa de salir su prometida.
Y como leyendole la mente Miyu espeto. -Si lo dices por Anna no te preocupes, ella ya lo sabe todo-.
El castaño se quedó helado de pies a cabeza. -¿Que… que dijiste?-.
-Bueno no todo todo, hay cosas que solo son entre tú y yo jeje. La verdad estaba muy nerviosa después de cómo te fuiste y pensé que de pronto no había actuado de la mejor manera ya que tu estabas un tanto extraño; así que cuando llegue aquí esta mañana y empecé a hablar con Kyoyama sobre ti, sobre cuánto te conocía ella, pensé que quien mejor que su compañera de casa para ayudarme a descifrar está situación…-. Decía la chica acercándose cariñosamente al castaño y con un leve sonrrojo. -Le conté que entre tú y yo había algo, y que habían pasado... algunas cosas pero que tal vez como fueron tan rápidas te habías podido sentir presionado y eso te podía asustar-.
Yoh no daba credibilidad a lo que sus oídos escuchaban, de seguro esta era una pesadilla y la peor de todas.-¿ Tu… le dijiste eso a Anna? -. Preguntó sudando mucho y sintiéndose mal... muy muy mal.
-Si, creo que se sorprendió un poco al principio, es decir no puedo creer que no lo supiera! Más viviendo contigo y yendo a la escuela con nosotros! Pero bueno, en todo caso ella me dio la razón en que podías estar un tanto presionado por la rapidez de las cosas ya que tú eras una persona muy relajada y laxa en cuanto a relaciones se trataba-.
Yoh no pudo escuchar más, no le interesaba; asi que salio del comedor y se dirigió a la habitación de Anna con rapidez, necesitaba hablar con ella aclarar las cosas, quiso abrir la puerta pero esta estaba cerrada con llave.
-¡ANNA! POR FAVOR ABRE! NECESITAMOS HABLAR!-.
Pero no había respuesta del otro lado; Yoh siguió insistiendo gritando y golpeando la puerta, no paso mucho tiempo antes de que Miyu subiera tras Yoh.
-¿Yoh que sucede? ¡Nosotros aun no terminamos de hablar!-.
Yoh se volteó con enojo y miro a Miyu con mucha molestia. -¡Tu y yo no tenemos nada de que hablar!-.
-Claro que si! Lo que paso..-.
-Mira Miyu-. Trató de razonar el chico con la poca paciencia que le quedaba. -Lo que paso fue un error, un accidente, yo ni siquiera entiendo que paso ni por qué; pero lo que sea que tu pienses que fue no lo es! Y no significa nada!-.
-Pero tu… yo, yo pensé que..-.
-No… y lo siento Miyu pero la única persona en mi vida que puede significar algo así para mi es Anna, ella …es mi prometida-.
Miyu empezó a llorar suavemente pero aun asi sus ojos eran de enojo y mucha ira
-ERES UN MISERABLE YOH ASAKURA, ME COMPADEZCO DE KYOYAMA, TENER UN PROMETIDO COMO TU!-
Luego de esto Miyu se fue mientras Yoh seguía golpeando la puerta de Anna. Habían pasado casi 5 horas cuando la puerta de la habitación de la chica se abrió, el castaño que estaba recostado contra esta casi se cae, pero se re incorporo rápidamente.-Anna! por favor escúchame-. Dijo con afán el muchacho.
El semblante de la rubia era el mismo de siempre; serio, frió, calculador. -No es de buena educación despedir así a tus visitas, menos a una tan importante para ti-. Espetó la chica con firmeza y casi que aburrimiento.
-No es así como tú crees… la cosas no son como ella te dijo-.
-Bien, entonces como son?-. Cuestionó recostándose en el marco de su puerta
-Solo déjame explicarte lo que sucedió, con Miyu…-
El solo nombramiento del nombre de esa descarada chica perturbaba a Anna, pero aun así lo escondió lo mejor que pudo esperando una explicación por parte de su prometido.
-Bueno, este...el viernes en la fiesta Manta y yo estábamos bebiendo ponche como todos los demás, luego de varios tragos nos dimos cuenta que el ponche tenía algo más... alcohol, no lo sé; el punto es que en cuanto sentí que estaba un poco mareado decidí que era tiempo de volver a casa sin embargo cuando fui a buscar a Manta el estaba muy mal, hasta se había desmayado y Miyu…-. Dijo Yoh con voz entre cortada, podía ver en los ojos de la chica el temor y el dolor que le impartía con cada palabra. -Ella ofreció darle una habitación en su casa para que descansara. Lo último que recuerdo es que pedí el teléfono para llamarte y decirte que tardaría-. La voz del castaño para entonces era rápida y difícil de entender, por lo cual tuvo que pasar saliva y retomar el aire para terminar su explicación. -Luego simplemente amanecí, en la habitación... de Miyu... con ella-.
Ese último comentario fue como un golpe a sangre fría para la sacerdotisa; claro que Miyu le dijo que entra ella e Yoh pasaba algo y le insinuó repetidas veces sobre un acercamiento entre ambos, pero nunca le dijo eso.
-En … la …habitación… de Miyu con ella...-. Las palabras de Yoh se repetían en la mente de Anna. En ese momento máscara de frialdad de la rubia se quebró.- Tu... tu...te acostaste con Miyu?-
Yoh vio la gran sorpresa y el inmenso dolor en los ojos de la chica.
-Yo, pensé que eso era lo que ella te había dicho-. Admitió el chaman con mucha vergüenza.
-No… ¡PERO ESO NO RESPONDE MI PREGUNTA!… ¿¡TE ACOSTASTE SI O NO CON MIYU!?-.
Yoh se quedó mudo de momento, nunca creyó que pudiera ver a Anna más enojada que en otras ocasiones, ni sentir el mismo tanta vergüenza y miedo como el que sentía en ese instante. -...-
-¿¡SI O NO!?-
-¡NO LO SE! ¡NO LO SE!, YO… no lo recuerdo-.
La sacerdotisa miraba a Yoh, juzgándolo y lo merecía, el lo sabía.
-Anna por favor perdóname, yo nunca quise nada de esto, yo no quiero lastimarte-.
-Jaaa entonces supongo que eso lo hace todo mejor, no sabes, no recuerdas y no fue tu intensión!... Por favor Yoh al menos asume la responsabilidad de tus actos-.
-¡ESO ES LO QUE INTENTO!-
-¡SI! ¡¿Y COMO!? ¿NEGANDOLOS?-.
-yo... no lo sé Anna solo … dime qué debo hacer y lo haré-.
-Quiero que regreses el tiempo y que nada de esto suceda-.
-Eso es… imposible-. Dijo con el mayor dolor el chico. -Por mucho que yo también lo desee… desearía no haber ido nunca a esa estúpida fiesta!-.
-ja… no me refiero a eso-. Yoh miró ahora a Anna con duda, ella parecía encontrar algo gracioso en lo que él dijo. -Me refiero a todo! A los últimos años que convivimos aquí, al estúpido compromiso a…-
Pero Anna se detuvo, no quería hablar demás y sabia que había perdido totalmente el control de sus emociones.
-Anna no digas eso por favor, aquí el único error fue el que yo fuera a esa fiesta-.
-¿Pero no que te acostaras con Miyu?-
-ANNA YO EN VERDAD NO LO RECUERDO! Y NO ERA ALGO QUE YO QUISIERA! YO NO..-.
-¿TU QUE, TU NO QUE!?-
-YO NO LO HICE!-.
-ENTONCES QUE FUE LO QUE SUCEDIÓ!?-.
-No… no lo sé-. La chica miro con lastima a Yoh, el se veía muy mal; pero aun así para ella lo que había sucedido era claro y más aun las consecuencias. -Anna por favor, di algo-.
-No tengo nada que decir-. Sin más la muchacha tomó su bolso y se dispuso a salir de la habitación, pero Yoh se atravesó en su camino.
-No hemos terminado de hablar-.
-Yo creo que sí, yo no tengo más que decir y francamente no es como si quisiera escuchar mucho de ti en este momento-.
-Anna no te vayas así-.
-DISCULPA! Si mal no recuerdo tú fuiste el primero que decidió que la opinión del otro no importa en absoluto en cuanto a que el otro se fuera cuando y a donde quisiera-.
El pobre chico no sabía que decir, cualquier cosa empeoraría la situación y era claro que esta se le había salido de las manos. -No es así-. Intentó negarse Yoh con la cabeza agachada mientras su cabello cubría sus ojos. -Anna no quiero perderte, por favor-.
-Eso lo debiste pensar antes-. Contestó Anna pasando de largo y saliendo definitivamente de la habitación y de la pensión.
La joven sacerdotisa deambuló por la ciudad, se sentía triste, sola, traicionada, como si el mundo para ella se le viniera encima; ella siempre confió en Yoh en todo momento y toda circunstancia; que de se había equivocado todo ese tiempo? Desde que lo conoció? No podía ser; Anna se sentó en el parque y con tristeza saco de su bolso lo único que llevaba, una carta. La leyó lentamente y luego se marcho, sabía lo que debía hacer.
Era muy tarde cuando la rubia regresó a la pensión, Yoh la esperaba en la puerta, los dos se observaron como tratando de reconocerse dentro de tanta tristeza e infelicidad que los embargaba a ambos en ese momento.
-Me alegra ver que esta bien, y de vuelta-. Dijo suavemente el chico, como si temiera que cualquier palabra pudiera espantar a la chica. Anna apenas y lo miró mientras se quitaba los zapatos y entraba. -Te prepare algo de com…-
-Ya, por favor-. Lo cortó enseguida la rubia. -Solo quiero irme a dormir; mañana será un largo día-.
Yoh la miro con duda, no sabia si dejar pasar el tema, pero viendo que Anna estaba más calmada tal vez era lo mejor, aun asi se sentía fatal.
La noche fue rápida y asi llego el día de la graduación. Yoh y Manta caminaron juntos a la escuela esa mañana. El pequeño trato de traer a colación el tema de Anna y Miyu, pero el Asakura simplemente lo evitaba de cualquier forma, por lo cual terminaron cambiaron de tema.
-No puedo creer que el día dela graduación finalmente haya llegado-. Opinó el Oyamada
-Ni yo jijiji… estos últimos días fueron…casi eternos-.
-Y eso que no estudiaste como los demás para los finales! Aun me parece un milagro que hayas podido pasar todas las materias jee-.
-que poca fe me tienes jijiji-
-Ya casi es hora de la ceremonia…-. Comentó Manta mirando al rededor. -¿Anna no ha llegado aún?-.
Yoh ya se había percatado de eso, pero sabía que la chica llegaría al fin y al cabo era su último momento en preparatoria. La ceremonia fue breve, un pequeño discurso, entrega de diplomas y una despedida a los alumnos que se graduaban. Pero durante todo ese tiempo ni la menor señal de Anna, más extraño aun fue para Yoh y Manta cuando el nombre de la chica no fue nombrado para recibir un diploma.
-¿Que Anna no logró graduarse? Siempre fue de las mejores de la clase-. Sopesaba Manta en voz alta.
-No lo se peque, por lo que se le fue muy bien en sus exámenes finales, por lo que no creo que sea el caso-. Contestó Yoh empezando a preocuparse.
El castaño vio al director de la escuela abandonando el auditorio, si alguien sabía algo era él, por lo cual no dudo en acercarsele.
-Joven Asakura, felicidades; por un momento pensé que no estaría entregándole un diploma el día de hoy-. Dijo de buen humor el hombre.
-JIJI gracias señor director. Disculpe pero quisiera saber ¿que sucedió con Anna? ella no fue nombrada-.
-La joven Kyoyama … mmm… pensé que lo sabría ya que su tutora legal es su abuela; la joven pidió que se le enviara su diploma ya que no podía atender a la ceremonia-.
-¿No podía atender la ceremonia? ¿Por qué?-
-Eso no lo sé, pero su abuela envió una carta confirmando que así era y avalándolo-.
Yoh no entendía que sucedía, asi que rápidamente decidió volver a la pensión; empezaba a mentalizar su día, en la mañana Anna no estaba cuando el salió, pero eso no era extraño, ella no solo estaba muy molesta, sino que muchas veces simplemente no lo esperaba porque él iba tarde, pero aun así no la vio cuando llego a la escuela; pensó que de seguro estaría haciendo algo importante en otro salón o hablando con un profesor ya que no era algo extraño en ella estar ocupada con actividades extracurriculares.
Tan pronto el chico llegó a la pensión empezó a buscar a Anna en todas las habitaciones, no había señales de ella, solo faltaba revisar un sitio, la pieza de la chica.
-¿Anna, estas ahí?- Dijo Yoh golpeando la puerta. Al no escuchar nada se aventuró y lentamente abrió la puerta. -¿Anna?-.
La habitación estaba totalmente vacía, solo quedaban los muebles. Yoh no había estado muchas veces allí pero sabia que por lo general Anna tenía unos cuantos libros en el escritorio y una que otra chaqueta en el perchero cerca de la puerta. Temiendo lo peor el castaño abrió el armario y buscó en los estantes, no había nada.
Yoh no podía entenderlo, o más bien no quería asimilarlo; recordando las palabras del director sobre que Anna sabia que no iria ese dia y su abuela habia avalado el permiso bajo rápidamente y llamo a Izumo donde sus abuelos, el teléfono no timbro no dos veces cuando ya alguien habia contestado.
-Yoh esperaba tu llamada-. Contestó del otro lado de la linea Kino Asakura.
-¿Abuela? Como sabes que… bueno eso no importa; Anna no … fue a la ceremonia de graduación hoy quería saber si sabes por que?-
-Ummm, ¿ y si le preguntas a ella directamente? Sería más fácil ¿no crees?-
-Pues… lo que sucede es que, no la encuentro por ningún lado-.
- Ya veo. Bueno muchacho, le pedí a Anna que hablara contigo pero veo que decidió no hacerlo asi que te lo diré directa y concisamente... Anna se fue-.
Las palabras de su abuela hicieron que algo en el interior de Yoh hiciera como un switch, CLIC! Y al tiempo un gran dolor en su pecho se activara. -¿Como que Anna se fue? ¿A donde? ¿Por que?-. Preguntó un desesperado Yoh
La anciana apenas y soltó un poco de aire en señal de cansancio antes de responder. -No puedes decirme que esto es una gran sorpresa para ti Yoh. En todo caso, lo mejor será hablarlo cuando estés aquí en Izumo-.
-¡No abuela por favor!
-Lo siento Yoh, hablaremos una vez estés aquí-.
Kino colgó enseguida, al otro lado de la línea el pobre chico no sabía ni que pensar. Algo grave pasaba y parecía ser que el era el único que no estaba al tanto. Regresó a la habitación de Anna, buscó en todas partes, una pista, una nota, cualquier cosa, pero no pudo encontrar nada; por lo cual empacó rápidamente unas pocas cosas antes de partir a Izumo.
- - - EN UN AVIÓN RUMBO A ESTADOS UNIDOS- - -
Anna miraba por la ventana, trataba de ser fuerte, no quería llorar sin embargo le estaba costando mucho, una lágrima se escapó y lentamente se deslizo por su mejilla hasta sus labios. Estaba cansada, el dolor, la tristeza no le daban tregua.
Ella había querido creer en el castaño, de verdad que si, pero los hechos en sí, las explicaciones de Yoh, no eran suficientes, sumado al historial de su relación; para Anna hasta ese momento no era un mal historial, sin embargo mirándolo desde una perspectiva más madura, diferente y realista del mundo, su pequeño romance de pequeños y su función encaminando a Yoh hacia el trono del shaman King eran insignificantes definitivamente irrelevantes ahora.
Todo ese dolor, todo ese tormento, todos los sacrificios, todo ese pasado se quedaba ese mismo día atrás.
