- - - - VUELTA A LA ACTUALIDAD - - -

Todos se hallaban en silencio en la mesa, Kino había terminado su relato y acariciaba lentamente con su mano el medallón.

-¡Entonces la persona detrás de esos ataques de seguro es esa tal Mei!-. Exclamó Horo Horo luego de escuchar la historia de Kino.

Todos miraron a Horo con duda.

-Puede ser, pero no hay que saltar a conclusiones precipitadas… no nos consta que ella haya vuelto y tomado el medallón que dejo la señora Kino-. Explicó Len.

-Entonces del medallón deduce que necesariamente los ataques son por parte de alguien que tiene una relación con el templo?-. Dijo Anna tratanto de encontrarle un sentido a la situación.

Kino asintió levemente, se podía ver la tristeza en su rostro, algo que pocos habían visto y no muchas veces.

-El… bueno Len… tiene razón no necesariamente tiene que ser Mei, alguna otra sacerdotisa o descendiente de estas pudo haber vuelto tomado el medallón y ser la responsable-. Concordó la rubia.

-Pero sea como sea los ataques son… por mi culpa, la persona que esta llevándose a las sacerdotisas de seguro me culpa como Mei por el cierre del templo Tsu-.

En eso todos estaban de acuerdo, era la única relación que no daba lugar a diferente interpretación.

El semblante de Yoh era de entendimiento absoluto, asi que con una pequeña sonrisa llena de amabilidad expresó: -Hiciste lo que consideraste mejor para todas abuela, no debes sentirte culpable al respecto; además bien lo dijiste el templo esta donde están sus estudiantes y enseñanzas, el templo Tsu sigue contigo-.

Anna no pudo evitar mirar con algo de recelo a Yoh su sonrisa, ella pensaba lo mismo además era muy tierno verlo animar a su abuela.

-Bien, ¿entonces cual es el siguiente paso?-. Retomó el heredero de los Tao mirando a Kino y luego a Anna.

-Bien sería bueno ir y echar un vistazo en el viejo templo, eso podría darnos alguna pista o idea-. Dijo Kino, haciendo que Len se sobresaltara un poco.

-¿Y porque no nos lo dijo antes? Pudimos hacerlo mientras… esperábamos que llegara la ayuda-. Enunció mirando despectivamente a Anna.

-Porque para que su visita a templo sirva de algo necesitaran de una sacerdotisa que pueda detectar las cosas que simples shamanes no pueden-.

Len empezaba a impacientarse, ¿que tanto podía hacer Anna que el no! por que Kino le tenía tanta fe?

-Anna empezaremos con tu entrenamiento mañana-. Expresó la matriarca de los Asakura.

-¿QUE? ENTRENAMIENTO PENSÉ QUE YA ESTABA LISTA?-. Soltó con veneno e incredulidad el Tao.

Kino sintió bastante molestia por la forma de hablar de Len, estaba lista para responder pero Anna ni corta ni lenta se le adelantó. -Pues lamento decepcionarte Tao, a diferencia tuya yo no he pasado los últimos años de mi vida solo pensando pelear y entrenando!-.

Yoh observaba a Anna, seguía teniendo un carácter fuerte, además cualquier cosa que decía era información para él sobre su vida.

Len y Horo miraban a la rubia con un tanto de molestia, no les gustaba su actitud, no les gustaba depender de ella y peor no les gustaba que Yoh se sintiera intranquilo como era obvio que sucedía con su presencia; a decir verdad ellos no sabían porque Anna se había marchado o por que había terminado el compromiso, o único que sabían era que Yoh había sufrido mucho y había cambiado después de todo eso.

-¿entonces que tanto estuviste haciendo?-. Respondió con hostilidad Tao

La pelea hubiera escalado rápidamente si no fuera por la intervención de Kino -SUFICIENTE!- Exclamó levantándose de la mesa y volteando hacia a los tres muchachos… -Anna solo vino aquí ayudar, ella no tiene por qué dar explicaciones de ningún tipo… a nadie-. Luego de esto giro hacia donde Anna y con algo de calma completó. -Anna se que estas cansada, ve y descansa, te espero temprano en la mañana para iniciar con el entrenamiento, una vez ella esté lista hablaremos de los siguientes pasos-.

La joven muchacha dio una pequeña reverencia ante Kino y sin mirar a los chicos ni decir nada más se marchó. Cuando escucharon que no estaba cerca la conversación se retomo.

-No entiendo porque no nos dijo que Anna era la persona que se refería con "ayuda"?-. Reclamó nuevamente Len.

-¿Que diferencia haría? Ayuda es ayuda-. Contesto la anciana ya dentro de sus cabales y típica indiferencia

La conversación se detuvo abruptamente debido a la petición de Yoh. -Muchachos si no les molesta, necesito hablar con mi abuela… a solas-.

Horo y Len se miraron entre ellos, miraron a Yoh y luego a Kino; no tenían otra opción más que salir de la habitación.

-como sea, espero que avancemos en algo pronto, por el bien de las sacerdotisas y aprendices a su cuidado-. Dijo Len saliendo del recinto, seguido por un tambiénofuscados y confundido Horo.

-Abuela… ¿por qué…-.

-Yoh, ¿en verdad importa de quien venga la ayuda? Lo importante es proteger a las demás chicas del templo-.

-Lo sé y eso no es lo que quería preguntarte, ¿por qué en todo este tiempo cuando te pregunte por Anna nunca me dijiste nada y ahora que está ni siquiera me avisaste que así sería?-.

-Yoh escúchame y escúchame muy bien, Anna solo vino aquí porque se siente en deuda conmigo y con el templo, y créeme que si en verdad no necesitáramos su ayuda no la haría pasar por esto, ni a ella ni a ti. No quiero que la molestes o que te acerques a ella más de lo necesario-.

-¿Entonces todos estos años… no me dijiste nada porque no querías que la molestara y no porque no lo supieras?-.

-Las dos cosas. Solo tú y Anna saben los motivos por los que su relación termino como lo hizo, pero yo que la conozco desde pequeña se que algo muy grave debió de ser, por eso cuando ella me escribió hace años pidiendo terminar con el compromiso, no la detuve y tampoco iba a dejar que nadie lo hiciera, ni siquiera tú-.

El joven shaman no sabía que decir, solo Manta sabía los verdaderos motivos, era algo que lo avergonzaba y mucho, tal vez Kino tenía razón entonces y la tendría ahora, pero aun así algo dentro de él hacía que darle la razón fuera muy difícil.

-Bueno entonces al menos dime, como es su vida ahora? Ella es….feliz?-.

A Yoh le costaba preguntar, porque en su corazón esperaba que lo fuera, aunque le pasaba saber que podía ser feliz sin él, ya que el ciertamente no había podido ser tan feliz como lo fue con ella.

-Eso ni yo lo sé, como sabes ella no solo me pidió terminar el compromiso sino cualquier relación con la familia Asakura, es un milagro que haya aceptado venir-.

-¿entonces como la encontraste?-

-Yoh…- Dijo la anciana dando un largo y cansado suspiro. -Eso no es importante, ya es muy tarde… tengo mucho que hacer, hasta mañana-.

Dando por terminada la charla la anciana se marchó. Yoh se quedo en el comedor por un pequeño rato, necesitaba pensar y estar solo; el siempre había soñado con el momento en que la volviera a ver, pero ahora que había llegado no era nada como lo imagino, no solo Anna no le había dirigido ni la mirada sino que veía que la situación seguía siendo tan imposible como el día que la vio por última vez hace un poco más de 5 años. Por el otro lado, ella parecía estar bien, se veía tan radiante como siempre y había crecido para ser una mujer muy hermosa como era de esperarse.

Por su parte, la rubia no volvió a su habitación sino que espero frente a la de Kino, se sentía irritada por la situación, ella había aceptado ir y ayudar y ¿así era como le pagaba? ¿Con una emboscada?

-Aun no me acostumbro a que tu presencia sea tan…¿leve?-. Dijo la anciana llegando al sitio.

-Eso no interesa, ¿sensei por que no me dijo que Yoh estaría aquí?… si lo hubiera sabido yo...-

-No habrías aceptado venir-.

-...-

-Entonces por qué me preguntas si ya lo sabes-.

-Yo vine porque quiero ayudarla, a las sacerdotisas y al templo; pero no tengo por qué soportar algo así!-.

-Se los dije en la cena, el que no esté dispuesto a ayudar nadie le impide que se marche-.

Anna lo estudio la cara de Kino por un momento, estaba muy tranquila, ¿¡que tanto creía que no la abandonaría!?

-Anna... si estar cerca de mi nieto te afecta tanto no te voy a obligar a que te quedes-.

-¡No lo hace! Solo es…una molestia-.

-Bien, entonces piensa ¿qué es más importante, una pequeña molestia o la vida y seguridad de las chicas del templo?-. La tenia, Anna entendía por qué Kino estaba tan tranquila, las dos sabían que la chica no las abandonaría así no más. -Bien, entonces nos veremos mañana a la misma hora en el mismo lugar que cuando eras niña-.

Kino simplemente siguió de largo hasta su habitación bajo la muy enojada mirada de Anna.

No muy lejos de ahi, dentro de la misma casona el joven Asakura había salido del comedor con rumbo a su habitación, pero aun así la habitación de Anna estaba en el camino. El chico se imaginó que la rubia estaba adentro lo cual hizo que se detuviera en el corredor, no sabía si golpear y entrar si quiera si saludarla o hablar con ella, pero todos sus pensamientos fueron interrumpidos por un pequeño sonido proveniente de la pieza.

El castaño pegó su oído a la puerta, una pequeña melodía sonaba insistentemente.

-Anna-. Llamó Yoh golpeando la puerta. -¿estas ahí?-.

Pero no hubo respuesta; el muchacho no espero más y entró a la pieza de Anna, había entrado allí varias veces en los días anteriores cuando nadie lo observaba, ciertamente la chica había movido algunas cosas a su llegada. Lo que más llamó su atención fue que sobre la mesita de noche un celular alumbraba y sonaba con intensidad, ese era el sonido que había escuchado en el pasillo, casi que por instinto Yoh tomó el celular en sus manos, apenas y pudo ver la pantalla cuando alguien rapó el pequeño aparato de entre sus manos.

-¿Que demonios haces aquí?- Inquirió la rubia con bastante enojo.

Anna miró la pantalla del celular y presiono el botón de silencio, no iba a tomar esa llamada en ese momento y luego de encontrar a Yoh allí.

-Yo… lo siento es solo que..-

-No recuerdo haberte dado permiso para entrar a mi habitación y mucho menos para tocar mis cosas-.

-Perdona escuche el timbre sonar varias veces, pensé que podía ser algo importante-. Declaró el castaño mirando con extrañeza a Anna.

-Sea lo que sea no es de tu incumbencia así que apreciaría que no te metas conmigo ni en mis cosas-. Dijo la chica con rudeza señalándole la puerta.

Yoh estaba un poco asustado, sabía que Anna estaba enojada con él, pero no se dio cuenta sino hasta ese momento que de seguro también lo odiaba.

-Anna yo quiero..-

-Fuera-.

-Pero ni siquiera me has..-

-¡Fuera!-

-Pero..-

-¡FUERA!-

El joven Asakura decidió que alterar a la chica era lo peor que podía hacer en el momento así que sin más salió de la habitación, Anna no espero y cerró con fuerza la puerta tan pronto el estuvo en el corredor.

-¿Quien demonios es Mike?-. Se cuestionó el muchacho a si mismo mientras regresaba a su habitación. -¿Y por que se ve tan cercano a Anna en la foto del celular?-.

- - - - NUEVA YORK - - -

-¡Hola Mike! Vine a ver cómo iba todo por aquí-. Saludo Alice entrando al restaurante.

Michael ni siquiera se inmuto por la entrada o el saludo de la chica, seguía observando su teléfono como esperando que sonara.

-Yohooo… tierra llamando a Mike?-. Intentó nuevamente la recién llegada pasando su mano frente al chico.

- aaa… Hola Alice, eres tu-.

-Si soy yo, ¿que sucede? ¿Por que la cara larga?-.

-emmm… es solo que..-. Dijo el rubio suspirando con pesadez.

-La extrañas jejeje, solo lleva ausente dos días! Creo que tienes un problema-. Lo molesto su amiga.

-¡Claro que la extraño! Pero eso no es todo!... Anny me dijo que llegó a Japón bien, pero luego debía tomar un auto por varias horas a un sitio remoto, y no lo sé, no sé si llego bien porque hace horas debió haberlo hecho pero no me ha escrito ni llamado.-

-Bueno si es un sitio tan remoto a lo mejor no tiene muy buena señal de celular ¿no?, además sabes que cuando uno esta de viaje tiene que estar pendiente de muchas cosas no solo de estar llamando a reportarse cada 5 minutos en casa-.

En ese momento el celular de Mike empezó a sonar. El chico miró la pantalla junto con Alice

-¡Wow! ...¿tu madre!? No sabía que tuvieras una-.

-Todos tenemos una-. Dijo con chico con una gotita en la cabeza

-jeje solo digo que nunca he escuchado hablar de ella-.

-Es porque no hay mucho que decir-. Respondió Mike rechazando la llamada.

- - - - OSORE –JAPÓN- - - - -

Anna consideró devolver la llamada que estaba entrando cuando Yoh vio el celular, era Mike; debía estar preocupado, pero rápidamente el cansancio le ganó y se quedo dormida.

A la mañana siguiente la rubia se despertó con el llamado del gallo, hace mucho no lo escuchaba, se levantó, abrió la ventana y respiró el aire de Osore, era frío pero puro, algo que extrañaba a veces al vivir en una ciudad como Nueva York. -Bien, hora de empezar-.

La joven rubia se vistió con su ropa de invierno, el clima estaba bastante frío y pesado, aun ni terminaba de amanecer. Sin pensarlo mucho llegó a la cascadas donde solía entrenar cuando pequeña, junto a esta estaba Kino esperándola, con algo en la mano.

-Buenos días Anna-.

-Bueno días sensei-. Respondió mientras detallaba la bolsa que llevaba Kino consigo.

-Esto es para ti-. Dijo la anciana entregándole la bolsa.

-emmm… gracias no se hubiera molestado-.

-jaja al contrario supuse que la necesitarías-.

Anna abrió la bolsa y dentro encontró una bata blanca y entonces lo recordó, si estaba en la cascada era porque iba a empezar a hacer la purificación y si iba a purificarse tendría que entrar a la cascada en bata. La chica observó la cascada, no recordaba que fuera tan imponente, tampoco que el frío fuera tan penetrante.

-¿Sucede algo?-. Cuestionó la mujer mayor al escuchar y sentir que Anna no se movía.

-No… no es nada-. Respondió la rubia pasando grueso mientras tomaba la bata con si e iba a cambiarse.

Kino empezaba a impacientarse hasta que la chica finalmente volvió. -Bien Anna, como no has usado tus poderes en un largo tiempo debemos empezar desde lo más básico, estoy segura que recuerdas el proceso de purificación-.

-Si sensei, deberé permanecer en la cascada hasta que mi mente encuentre paz y equilibrio-.

-Y más de ser posible, para re construir la fortaleza-.

La rubia dio un largo suspiro, tendría que hacerlo no era momento para retractarse, además ella no era de las que huían de los retos. Apenas puso su pie derecho en el agua sintió como se entumecía, el agua debía estar en una temperatura bajo 0 y la única razón por la que no se había congelado era la fuerza de la corriente que descendía. Lentamente y con sumo cuidado Anna comenzó a avanzar y acercarse a la cascada, no recordaba como lo hacía antes que simplemente entraba como si fuera a un baño de agua tibia, ahora le dolía solo caminar.

Kino sabía que aunque le costara al principio lo lograría, tenía toda su fe puesta en ella, como siempre lo había hecho. La anciana espero frente a la cascada por unas cuantas horas, Anna constantemente caía de la roca en que estaba por la presión de agua y le costaba tras de eso reincorporarse por el frío, pero aun así la chica no se rendía.

La anciana comenzó a escuchar ruidos dentro de la casona, de seguro la sacerdotisas habían terminado sus rezos y se alistaban para desayunar.-Volveré a ver tu progreso más tarde-. Anunció esta marchandose a cumplir con sus labores.

Anna perdió la poca concentración que había podido mantener al escuchar a Kino y volvió a caer al agua.

-Maldita sea!-. Dijo molesta y soltando un largo respiro cuando por fin pudo salir a flote.

Yoh, Horo y Len se habían levantado horas después que Anna, habían ido a la cocina y observado a las sacerdotisas y aprendices que quedaban desayunar, los tres se preguntaban lo mismo aunque ninguno lo expresaba -¿Dónde se encontraba Anna?-

La matriarca de los Asakura entró a la cocina, las muchachas hicieron una pequeña reverencia en forma de saludo, sin detenerse mucho la mujer se dirigió directamente a su nieto Yoh.

-Bien, pónganse a entrenar-

-Lo haremos una vez terminemos de desayunar jiji-. Dijo Yoh sin más. Aunque Kino era ciega Yoh sentía su dura mirada. -Emmm... este...¿Algo más abuela?-

-Ya te lo advertí, no quiero que molestes a Anna-.

El joven castaño no sabía si Kino lo decía por lo que había sucedido la noche anterior o solo en general, pero no dijo nada y salió de la cocina seguido por sus amigos.

Los chicos caminaron un poco dentro de la montaña, no querían que nadie saliera lastimado por uno de sus ataques cuando entrenaban, no llevaban mucho practicando cuando un fuerte sonido llamó su atención.

-¿Escucharon eso?-. Dijo Horo frenando en seco.

-Suena como agua-. Expresó Len deteniéndose de la misma manera.

-De seguro es solo la cascada que hay aquí cerca-. Respondió el Asakura volviéndose a poner en pose de ataque.

Uno minutos después…

-Ese ruido de nuevo-. Reafirmó Horo

-Ya te dije que es una cascada-.

-Horo tiene razón, es algo más como si alguien cayera dentro-. Dijo Len

Los chicos se miraron entre si con preocupación y fueran a ver qué era lo que sucedía. Cuando llegaron allí se dieron cuenta de que algo de razón habían tenido, había una cascada, sí; alguien había caído dentro de ella, si; pero definitivamente no era una persona en problemas que necesitara su ayuda.

-Tan solo es Anna-. Espetó Len ahora con desinterés viendo la chica salir del agua y tratar de recuperar el aliento.

-Parece cansada-. Comentó Horo.

-No solo eso, parece tener problemas con algo tan básico como la purificación-. Dijo con una dura mirada Len.

El Asakura por su parte se mantenía en silencio y solo observaba. No entendía porque Anna no podía hacer algo que según entendía hacia diariamente durante horas cuando era mucho más joven.

-Bien, sigamos con el entrenamiento-. Declaró Len dando la espalda a la cascada para alejarse de allí.

-Ustedes adelántesen-. Pidió el castaño sin poder dejar de ver a la chica.

Horo viendo por donde iba la cosa le recordó -Yoh tu abuela te dijo que no la molestaras, y mírala en verdad necesita toda la concentración posible, no es una buena idea-.

-no voy a molestarla, solo quiero… cerciorarme de algo-.

Len y Horo se miraron, Yoh era un chico grande, no podían impedirle nada así que simplemente se fueron. El castaño observó a Anna las siguientes dos horas; constantemente él iba haciendo más notoria su presencia y su furyoku, pero aun así la rubia no parecía percibirlo en absoluto, ¿qué era lo que sucedía?

Anna comenzaba a cansarse, pero aun así en algo había avanzado, ahora podía al menos permanecer en la roca por unos minutos, pero sabía que eso no era el verdadero reto sino lograr calmar su mente una vez su cuerpo estuviera donde debía.

Rápidamente llegó la noche, Anna había estado todo el día en la cascada, no había comido nada y el frio era en verdad muy fuerte. Kino fue y la observo por un tiempo, la chica no había avanzado casi nada, no quiso interrumpirla ni decir nada y se fue para que siguiera practicando.

Dentro de la casona los chicos comían, habían entrenado gran parte del día era de su festín. Kino llego a comer al tiempo que ellos y le indico a una sacerdotisa que retirara el plato a su derecha.

-¿ Que Anna no va a comer con nosotros?-. Preguntó Yoh al ver esto.

-Esta ocupada por ahora-.

-¿Sigue practicando?-. Soltó con notoria preocupación su ex prometido.

-Vaya, en verdad le está poniendo ganas; pero tiene que descansar y más si su cuerpo no está acondicionado-. Opinó el aniu.

La anciana no dijo nada ante los comentarios y empezó a comer. Tan pronto como la cena termino los tres chicos fueron a la cascada ya que al parecer la chica aun no había vuelto, llevaban consigo una gran manta y algunas cosas de comer, de seguro las necesitaría.

-No entiendo porque vamos a interrumpirla, si ella no ha querido volver es porque sabe que necesita la práctica tanto como pueda-. Estableció con fastidio Len.

-Bueno no es como si fuéramos a decirle que no practicará más, solo a cerciorarnos que se encuentra bien-. Dijo Horo recordando lo cansada que se veía no más en la mañana.

-Yoh, alguna vez nos vas a contar que sucedió con Anna?-. Soltó de repente Len deteniéndose y haciendo que Horo e Yoh también lo hicieran. -La verdad por lo mal que estabas cuando ella se marcho pensé que ella, no sé, te había hecho algo a ti; pero luego de ver como tu abuela te pide que no la molestes y como actúa ella contigo y tu con ella, empiezo a creer que el que hizo algo fuiste tu-.

Yoh miró a su amigo a los ojos, sabía que Len no era entrometido sino que tal vez quería ayudarlo, pero aun así para el castaño hablar de eso no era nada sencillo.

-Eso… ya no es importante, pero si deben saberlo si fue mi culpa, Anna se marchó por algo que yo hice-.

Horo y Len no podían creerlo, no creían que Yoh tuviera siquiera la capacidad de hacerle algo malo a alguien y menos a alguien como Anna. El Asakura no dijo más y retomo su camino, estaba muy preocupado por la chica.

Cuando los tres muchachos llegaron a la cascada se preocuparon al no ver a la muchacha sobre la roca como debería ser, pero sus preocupaciones fueron rápidamente borradas cuando la vieron sentada en el pasto a unos metros de la cascada observando las estrellas. Lentamente se acercaron a ella, pero ella parecía no determinarlos.

-emmm… este...hola Anna…-. Dijo Horo rompiendo el incomodo silencio.

La chica ni siquiera los miro, solo siguió mirando el cielo. Parecía tener mucho en su mente.

El joven shaman de china se aclaró la garganta como intentando llamar su atención -Pensamos que podrías querer algo de esto-. Completó arrojando la cesta de comida y la cobija cerca de la chica.

Pero aun así, nada, para ella era como si no existieran, los chicos se miraron entre si, no sabían que debían hacer si irse quedarse, intentar hablarle, quedarse en silencio; pero Len fue el primero que opto por una de las opciones.

-Parece ser que tienes problemas con la purificación… si quieres podemos... ayudarte-.

Anna bajó su cabeza y fijo la mirada en el, con mucha duda… ¿que acaso el gran Len Tao le estaba ofreciendo ayuda y más después de su comportamiento el día anterior?... extraño. El pelinegro sintió la fría mirada de Anna y como no queriendo perder el impulso continuo… -Creo que debes tener mucho en tu mente por lo que se ve en tu semblante, si no alejas todos esos pensamientos nunca lo lograras-.

Anna lo sabía, pero no era tan fácil ahora para ella como Len lo quería hacer ver.

Por su parte Horo decidió acercarse también e intentarlo. -Sabes algo que me pasa mucho a mi era que me preocupaba tanto por cómo llegar y mantenerme sobre la piedra que perdía la mitad de mi concentración en eso haciéndolo imposible… no sabes cuantas veces termine con un gran chichón en mi frente por tantas caídas jejeje-.

Anna observó de la misma manera fría a Horo; la verdad a ella no le agradaba ni le desagradaban, era simplemente que eran parte de un pasado con el que no quería tener que lidiar; y allí fue que lo notó, no había podido lograrlo por eso mismo! se encontraba en un sitio, en una situación con gente que no aceptaba más como parte de su vida, ella misma estaba rechazando el simple hecho de estar ahí y eso hacía que su mente no pudiera ni siquiera concentrarse.

Como estudiando la situación Anna miro de nuevo a Len y luego a Horo, ellos parecían esperar cualquier respuesta por parte de ella, asi que lentamente levantó su mano, tomo la cobija y la uso para cubrirse y suavemente contestó..-Gracias-.

Len y Horo le dieron una pequeña sonrisa, luego miraron hacia atrás, Yoh ya no estaba.

El castaño había vuelto a la casona, había visto el intento de sus amigos para hablar con Anna y como este había funcionado, le pesaba pensar que así el siendo quien más quería que ella le hablara nunca lo conseguiría.

Mientras tanto, Anna decidió volver con Horo y Len, necesitaba descansar después de todo, matarse entrenando no iba a ayudar a nadie, en el camino de regreso habían intercambiado unas pocas palabras amables entre los tres, a los chicos les costaba creer lo amable que podía ser Anna ahora, pero bueno ellos no la habían visto en más de 7 años y el día anterior no habían sido muy amables con ella tampoco.

El Tao le contó un poco sobre Jun y su familia, así como Horo le habló de Pilika;sin embargo Anna no les contó mucho sino es que nada de su vida, simplemente que había estado bien todos esos años, ya que era más que claro que ellos sabían que el compromiso había terminado hace mucho.

No teniendo más que decir de regreso a la casona Horo despidió a la chica -Bueno, espero que descanses y que mañana te vaya mejor-.

-Si, yo también-.

-Si podemos ayudarte en algo háznoslo saber... no es divertido estar solo esperando aquí mientras tú te llevas toda la diversión-. Dijo con amabilidad Len.

La chica les dio una pequeña sonrisa y entró a su cuarto, increíblemente se sentía, ¿un poco más tranquila?. Había especulado y pensado tantas veces lo horrible que sería volverlos a ver y volver a tener cerca algo de su antigua vida pero ni siquiera pensó en darle una oportunidad hasta ese momento. Len y Horo no eran tan terribles, no todo iba a tener que ser sufrimiento mientras estuviera allí, o al menos eso parecía.

La joven rubia se dejo caer en su futón, era algo duro, extrañaba su cama en Nueva York, rápidamente tomó su celular y lo prendió de nuevo, ¿como había podido olvidársele llamara a Mike? De seguro estaría muy preocupado.

15 llamadas perdidas y 10 mensajes nuevos…. Estaba en problemas

Sin levantarse de su sitio Anna intentó marcar pero la señal allí no era muy buena, de seguro un poco más afuera de la casa sería mejor. Por lo cual poniéndose su abrigo salió con su celular en la mano, veía las rayitas que indicaban como la señal aumentaba a medida que se acercaba a la puerta de la casona...¡Al fin!¡Tenía señal!

-¿Aló?-. Dijo Anna cuando al fin salió la llamada.

Al otro lado del teléfono se podía escuchar un muy aliviado Mike -¡Anna gracias al cielo! No sabes lo preocupado que me tenias!-.

-Lo sé y lo siento, es solo que… he estado un tanto ocupada-.

-¿¡Tanto para ni siquiera responder un mensaje!?-

-Lo lamento la señal no es muy buena en donde me encuentro-.

El rubio soltó un suspiro de alivio desde el otro lado de la linea, mientras retomaba su buena actitud. -Esta bien te perdono esta vez… pero al menos cuéntame ¿llegaste a ese sitio… Osore?-.

-Si, así es-

-¿Y como está todo? ¿Cómo va todo con…tu amiga?-

-sin novedades-

-Es decir… que aun no sabes cuánto vas a tardar-. Expresó con algo de tristeza el chico mientras se le escapaba un largo suspiro.

-Lo siento Mike, estoy intentando hacer todo lo más rápido posible, pero también tengo que hacerlo bien sino de nada sirve que allá venido hasta acá-.

-Está bien… oye ...¿si no estoy mal ya es muy tarde allá en Japón? No me digas que otra vez estas teniendo pesadillas?-.

Una pequeña sonrisa se formó en el rostro de la chica -No, solo que es el único momento libre que he tenido desde que llegue; además gracias al regalo de mi gallardo príncipe las pesadillas ya no me preocupan-.

Mike rió levemente -Me alegra que funcione, no sabes lo difícil que fue abrir tu maleta en tan solo unos segundos! Pero quería que te llevaras algo que te acordara de mí-.

-No seas tonto, como podría olvidarme de ti… si mi apartamento y mi negocio están en tus manos-.

-¡Muy buenas manos!, solo para que estés tranquila por aquí todo anda bien-.

-Me alegra… y …¿tu como estas?-

-Un tanto triste, la inconsciente de mi novia se fue de viaje sin mi! Lo bueno es que estoy ahogado en un mar de trabajo así que no tengo tiempo para pensar mucho en eso jeje-

-Que caballero tan moderno, trabajando mientras su damisela viaja-.

-jemmm… ella siempre ha sido así, una mujer libre e independiente, por eso no me puedo quejar-.

Anna se rió un poco sus conversación con Mike eran siempre le sacaban una sonrisa, empezaba a extrañarlo.

-No te preocupes, por muy independiente y libre que sea siempre necesitara un hogar al que volver-.

La conversación de Anna empezó a entrecortarse, la señal se perdía de nuevo lo cual le pareció extraño ya que no se había movido ni un milímetro y la señal era casi perfecta hace unos segundos.

-Estúpido celular- Espetó Anna mirando su celular con fastidio, la llamada de había cortado.

Segundos después la chica sintió un gran escalofrío y escucho un fuerte ruido dentro de la casa por lo cual se apresuró a entrar. Se sorprendió de sobre manera al ver a Yoh, el estaba frente a una de las habitaciones. El chico rápidamente abrió la puerta, al hacerlo el ruido aumentó y se escucharon los sollozos de una chica.

Dentro de la habitación una aprendiz era casi que succionada por un enorme agujero en el piso, debajo de ella solo se podía ver una sombra que la devorada. Yoh al ver esto se lanzó para sostener la mano de la chica, no podía dejar que lo que fuese esa cosa se la llevara. El Asakura tomó a la chica con una mano y con la otra la puerta para no ser arrastrado también, pero aun así la fuerza con que los jalaba era demasiada. Cuando Anna llegó a la habitación y vio lo que sucedía quedo en shock, no solo por la escena sino por qué lo que esta le provocaba la hacía revivir el sueño que había tenido durando casi dos semanas.

El castaño miró a Anna quien tan solo observaba la escena perpleja.

-¡Anna tienes que hacer algo! ¡Sino nos vas a llevar a los dos!-.

La joven rubia salió de sus pensamientos, Yoh tenía razón tenía que hacer algo y salvarlo a el y a la pobre chica. Anna observo rápidamente la habitación necesitaba algo que la ayudara, pero un gran rugido proveniente de la puerta hizo volviera a ver a Yoh, la parte de la que se sostenía el muchacho empezaba a ceder. La rubia no lo pensó y tomó la mano de este rápidamente, y vaya que lo hizo a tiempo, otro segundo y la joven aprendiz junto con Yoh hubieran sido arrastrados, pero aun así el peligro no cesaba, ahora los tres eran succionados por la fuerza de la sombra que cada vez aumentaba más.

La joven Kyoyama vio como la chiquilla tenía en su mano un objeto muy familiar para ella, un rosario. La chica era tan solo una aprendiz, aun no una sacerdotisa de seguro no sabía muy bien cómo usarlo y la mejor oportunidad la tenia ella.

-DAME EL ROSARIO!- Dijo Anna intentando que la escucharan dentro de toda la conmoción del momento.

La sombra parecía absorber el sonido así que era difícil escuchar así estuvieran cerca.

-¿QUE?-

-¡NECESITO EL ROSARIO!-

La aprendiz no parecía escuchar estaba demasiado asustada, solo había una forma. Anna jaló la mano de Yoh que tenia sujetada con mucho esfuerzo y lo llevo hasta la esquina de la que ella se sostenía. Yoh pensó que Anna lo había hecho con la intención de darle un mayor agarre, pero cuando vio que Anna soltaba su propio agarre y corría directamente hacia la sombra que los absorbía se dio cuenta que no era así.

-¡ANNA!-. Gritó con total temor el Asakura al verla realizar un acto suicida.

La rubia se lanzo pero no hacia la mancha o sombra que los succionaba hacía el piso, sino que hacia el rosario en la mano de la aprendiz, apenas Anna tuvo el objeto entre sus manos sintió como si algo que había estado dormido mucho tiempo dentro de ella se despertaba de golpe, casi como si la llenará una extraña energía.

El castaño no daba crédito a lo que acababa de ver, Anna se había lanzado casi que de cabeza y ahora solo podía ver su brazo ya que el resto de su cuerpo estaba dentro de la sombra. Pero de repente el rosario empezó a brillar con fuerza y tanto la aprendiz, como Yoh y Anna fueron arrojados con fuerza contra la pared.

Tan pronto Yoh se recuperó del golpe vio como la sombra se levantaba del piso y pasaba a tener una apariencia mas humana, aunque no del todo. Anna intentaba levantarse, veía como la sombra caminaba hacia ella y como lo que pisaba está en su camino se rompía, esa no era una sombra o espíritu normal! Podía afectar la materia en el mundo real, lentamente la rubia levantó el rosario, pero antes de que pudiera hacer cualquier movimiento la sombra la había sujetado por el cuello y ahora la estaba levantando.

La joven Kyoyama intentaba soltarse, pero el agarre del monstruo era demasiado fuerte, empezaba a asfixiarla; Yoh se levantó rápidamente y con la pata de una silla hizo la posesión de objetos golpeando con fuerza a la sombra que enseguida se desvaneció. Los demás habitantes de la casa llegaron, habían escuchando unos duros golpes por lo cual fueron de prisa.

Anna cayó en el piso fuertemente mientras tocia con fuerza e intentaba recuperar el aliento.

-¡Anna! ¿te encuentras bien?-. Dijo un afanado Yoh mientras se agachaba a ayudarla.

La chica simplemente asintió con su cabeza mientras recuperaba el aliento. En seguida Kino llego y se abrió paso entre los demás espectadores.-¿Que fue lo que sucedió aquí?-

Viendo que todos estaban relativamente bien la anciana envió a sus camas a las demás sacerdotisas que habían llegado ante la conmoción. Tan pronto estuvieron presentes solos los tres chicos, Anna y ella, Yoh les relato lo sucedido.

-Ya veo, entonces no me equivoque, Anna tu eres la única que puede ayudarnos-. Dijo una satisfecha Kino

-Es cierto! La primera vez que podemos evitar que se lleven a una de las chicas! Bien hecho! felicito Horo Horo.

Anna, Yoh y Len parecían pensativos ante las palabras de los anteriores

-No lo entiendo, ¿como es que ella no puede hacer un simple ritual de purificación y de repente puede detener un ataque como ese?-. Cuestionó con Len con escepticismo.

Yoh también se cuestionaba lo mismo y en parte Anna, aunque lo que en verdad preocupaba a la chica era la similitud de sus sueños con la realidad.

La anciana observaba a la joven Kyoyama, ella estaba demasiado distraía, mientras los demás esperaban una respuesta a la pregunta de Len.

-Anna creo que deberías ir y descansar-. Propuso Kino poniendo una mano sobre el hombro de la chica y llamando finalente su atención.

La rubia levantó su mirada, todos la observaban pero no sabía por que.

-¿Disculpe Sensei dijo algo?-.

-Que por favor descanses, tienes mucho trabajo el día de mañana-.

Anna apenas asintió y se fue, se sentía un tanto extraña, como no lo hacía en mucho tiempo. Los chicos solo la vieron irse, ella actuaba de manera rara.

Viendo que no tendría otra opción Kino decidió hablar con los chicos. -Bueno creo que hay algo que deben saber, y que les ayudara a entender mejor las cosas; la razón por la que Anna actúa de esa manera, la razón por la que ustedes están aquí, es la misma por la que Anna no puede hacer algo tan básico como una purificación-. Los tres chicos no entendían de que hablaba Kino, ¿que tenían que ver las tres cosas?. -Verán como ustedes saben la vida de Anna es todo un misterio para nosotros después de que termino su compromiso con Yoh; les aclaro que no se desde hace cuando, ni por qué, pero Anna ya no es una sacerdotisa-.

Los chicos no sabían a que se refería Kino, ¿que acaso si se era sacerdotisa no era algo para toda la vida?

-¿A que se refiere?-. Soltó Len

-Verán, nuestros sentidos sobre naturales son un regalo, algunas personas nacen con ellos y otras los adquieren a través del tiempo y sus experiencias; sin embargo no significa que todo el mundo quiera tener "nuestro don"… el don de interactuar con lo sobrenatural. Cuando una persona que sabe usar este don tiene un fuerte deseo de abandonarlo puede llegar a suprimirlo, en verdad es algo triste desde mi punto de vista ya que se niegan una gran parte de quienes son-.

-¿Entonces Anna ha estado suprimiendo sus poderes?-. Dijo con incredulidad Yoh.

-Así es, es por eso que no puede realizar cosas que para nosotros son muy sencillas y que para ella en su tiempo lo fueron-.

-Pero entonces-. Reflexionó Yoh recordando cuando la chica saltó directo a la sombra para salvarlo. -¡Es muy arriesgado que ella este acá!-.

-Sino empieza a retomar sus poderes puede llegar a serlo-. Contestó su abuela

-¿Y ella lo sabe?-. Indado Tao

-Si-

-¿Usted cree que… sus poderes vuelvan totalmente? Es decir a cómo eran antes?-. Preguntó ahora Horo.

-Eso... solo depende de ella-.

-Creo que Anna no debería estar acá-. Expresó con seriedad Yoh, haciendo que tanto Kino como los dos chicos se extrañaron por el comentario, ya que parecía que si alguien estaba feliz por que ella hubiera regresado era él. -Ella corre un gran peligro al no contar con sus poderes, además...- Continuo dando un gran suspiro...-ella ya tiene una vida hecha, no tiene sentido que la arriesgue por ayudar a personas que no ha visto en media década y que de seguro si fuera por ella no volvería a ver-.

Kino sabía que en algo tenía razón el chico, sin embargo... -Yo le pedí su ayuda porque es importante, pero la decisión de venir y quedarse es de ella, ella sabe el riesgo que corre en este mundo-.

-Bueno ¿y que tenemos que ver nosotros con que Anna suprima sus poderes?-. Preguntó Len tratando de volver al tema principal.

-Que como sucedio el día de hoy, ella va a necesitar un poco de ayuda mientras sus poderes se restablecen, Anna hubiera podido acabar ella sola con esa sombra en otros tiempos, pero hoy con suerte y pudo hacerla volver a su forma original, si Yoh no la hubiera destruido, esa sombra hubiera asesinado a Anna-.

Los tres chicos se tensionaron, no querían ser un simple equipo de apoyo, pero tampoco querían que nada malo le pasara a Anna, menos cuando como Yoh lo dijo ella se estaba arriesgando de tal forma.