Capítulo IV

Shikadai caminaba rumbo a su casa, sin quitarle la vista de encima a Shukaku.

–Hey, me vas a desgastar. –se burló el Ichibi.

–Es que aún se me hace increíble que yo sea...–El niño no terminó la frase, pero su compañero la comprendió.

–Eres su hijo –murmuro el tanuki bostezando– aunque… cuando conozcas la historia de ellos, te pido que no los juzgues.

–¿Cómo es Suna? ¿Viví allí? –El menor detuvo su andar muy cerca de su casa, esperando las respuestas.

–Tenías un cuarto listo desde que solo eras una habichuela, Gaara te esperaba con ansia, hasta era un tanto meloso con eso –Shikadai sonrió, tal vez aún estaba a tiempo de tener una familia

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En el bosque de los Uchiha. Kurama observaba a su jinchūriki, quién se estaba acomodando en el tronco de un árbol para pensar.

– Menma, aún es tiempo, debes preguntar y saber la otra parte de lo sucedido.

El Uchiha suspiró aburrido.

–La que asegura que Naruto prefirió estar con esa Hyūga y dejarnos a mi padre y a mí.

–No sólo se resume a eso.

–Si claro.

–Le has abierto los ojos a ese niño, pero tú no tomas el concejo.

–Sakura no me ha tratado mal, sin embargo no puedo ignorar que ella reciente que padre me coloque antes que a todo...

–Sí, ese Uchiha no puede ocultar que eres su más grande orgullo.

–Sarada será fuerte...

Kurama no respondió, creía que aún si la niña lo fuera o incluso el otro medio hermano de Menma, Boruto lo fuera, ninguno igualaría al hijo de las reencarnaciones de Indra y Asura.

–Creo que pido demasiado –terminó Menma– mi padre me ama y me ha criado libre y orgulloso de mis raíces, no puedo pedir que el Hokage deje todo por mí.

Kurama suspiró abatido y optó por entrar en su jinchūriki, no sabía cómo explicarle a este, que el rubio que poseía su otra mitad, también lo amaba.

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La casa Nara pareció cimbrarse ante la furia de la kunoichi que no daba su brazo a torcer, amenazando.

–¡Veremos que dice el Hokage! ¡Yo exigiré que haga valer mis derechos!

Shikamaru rara vez perdía la calma, pero la rubia ya lo estaba llevando al límite y más porque temía que Naruto –por cubrirse– apoyara a Temari.

–El Hokage no tiene nada que ver en esto Temari, porque sí no los recuerdas, el niño es de Suna, nació allí en sus papeles consta como Shikadai No Sabaku, y yo como su gestante, además que no te estoy pidiendo permiso. Vengo por él –murmuro Gaara sin dejarla de ver seriamente-

–¡No te atrevas Gaara! –murmuró la rubia furiosa, posicionándose como si fuera atacar.

–Temari, es mi hijo, me lo llevare.

Sentenció el Kazekage dándole la espalda; comenzando a caminar hacia la salida. La rubia al ver está oportunidad, intentó atacarlo, pero fue inmovilizada por el maestro de las sombras.

–Temari… Nara… Acabas de cometer traición como ninja de Konoha, al intentar atacar a un Kage.

Susurró la sentencia, Shikamaru.

Los tres shinobis estaban en posiciones de ataque, cuando...

–¿Que sucede?

Shikadai preguntó, llevaba una bolsa de papel en las manos y los observaba. A su lado Shukaku exigió:

–¿Gaara, estás bien? –cuestionó el Bijū.

Los colores se fueron del rostro de Temari al reconocer al Tanuki.

–¿Es...Es...?

Shikadai miró a la rubia y luego a los dos varones y habló con firmeza.

–Es Shukaku-sama y yo soy su jinchūriki.

Temari vio eso como una oportunidad y la aprovechó hablándole a Gaara.

–Fuiste capaz de usar a Shikadai, como lo hizo nuestro padre contigo... –Luego imprimió todo el veneno para dirigirse a Shikadai– Lo ves hijo, ellos sólo te quieren usar y lo peor es que te quieren separar de mí, que soy tu madre.

Temari abrazó al niño y Gaara se sintió morir. Shikamaru estaba por arrancarla de los brazos de Shikadai y llevarla presa, más sabía que eso lastimaría al niño y los odiaría… ¿O no?

–Es extraño que me abraces... Antes, que no lo hicieras, me dolía, pero ahora no, comprendo que estás muestras de cariño sólo las dan las verdaderas madres o... gestantes.

El menor de los Nara, vio al Kazekage y este abrió los brazos en muda invitación, Shikadai se alejó –sin violencia– de la rubia y fue hasta Gaara... Este lo abrazó alzándolo y dejando fluir todo el amor que había retenido. Shikadai explicó:

–Shukaku-sama me lo contó todo y Menma me ayudó a comprenderlo.

Shikamaru corrió hasta su hijo y se colocó un dedo sobre los labios, nadie debía saber lo de Menma.

Dándoles un poco de privacidad a eso tres, Shukaku intervino encarando a Temari:

–No lo utilizó, rubia impertinente. Yo decidí quedarme con él, soy su guardián tal como fui de Gaara después de la guerra –Shukaku se interpuso entre la de coletas y los otros.

–Es cierto. –Murmuró Gaara, con su pequeño ya en brazos– Shukaku quiso quedarse de esa forma conmigo, y dentro de Shikadai solo hasta que este lo aceptara.

Shikadai estaba acomodado en los brazos de su papá, al fin se encontraba en paz entendiendo que ese era un verdadero abrazo de una madre, uno que le transmitía amor y seguridad.

–Tuviste la oportunidad de ser una verdadera madre, Temari, pero la desperdiciaste, pues estás llena de odio. –opinó Shikamaru.

–Pudiste ser… su madre –concluyó Gaara.

Temari terminó de ponerse furiosa y estalló:

–¡¿Una madre?! ¡¿De quién?! ¡De un niño que no era mío, de un niño que mi esposo amaba por ser tuyo! Y que ni siquiera pudo darme uno a mí... –La rubia lloró de impotencia– ¡Porque nunca me tocó!

Gaara miró al Nara mayor y supo que no sólo él vivió de recuerdos, también Shikamaru lo hizo. Esa mirada esperaban una explicación y el Nara mayor la dio:

–Te amo demasiado como para traicionarte.

Eso fue susurrado por el concejero del Ninidaime.

–Lo hablaremos después –Gaara le murmuró al moreno.

Debían aclarar ciertas cosas, y si bien le enterneció que Shikamaru le hubiera guardado fidelidad, aun eso no terminaba.

–Temari, aun así, cometiste traición, al atentar contra la vida de un Kage. Deberás ser juzgada.

Aclaró Shikamaru. La rubia seguía sollozando. Shikadai se compadeció de ella y susurró…

-Tía, gracias por intentar quererme, pero es momento que vaya con mi papá a Suna

Las cosas habían sido dichas, sólo restaba ir con el Hokage e informarle todo. Shikamaru agarró del brazo a su esposa y caminó rumbo a la torre. Gaara, Shikadai y Shukaku les siguieron.

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En el barrió Uchiha en casa de los Uchiha Haruno. Sakura terminaba de hacer la comida cuando escuchó a Sarada llamarla con desesperación:

–¡Mamá!

–¿Qué pasa? –salió la de cabello rosa a la sala.

–¡Tú lo sabías!

–¡¿De qué hablas?!

La niña parecía perdida en sus pensamientos, susurrados en voz alta:

–Por eso mi padre no me ve como una digna Uchiha...

Murmuraba la niña y la mujer la intentó calmar.

–Tranquilízate y explícame que sucede.

Sarada relató lo que había escuchado en el bosque con los dos jóvenes y los Bijū, y al terminar, Sakura se dejó caer en un sillón.

–Sasuke te quiere, eres su hija.

–Una que no es un genio.

–Eso no le importa.

–¡¿No?! Y como es que cuando ve a mi hermano, sus ojos brillan orgullosos.

La medicnyn negó. Se hincó y abrazó a su hija:

–Ya te dije que no es por lo fuerte que es Menma sino... –La mayor suspiró melancólica– Eso es porque en Menma ve el fruto de su amor. Lo siento hija por mi necedad infantil te condené a esto.

–...

–Yo no soy el amor de la vida de tu padre...

Sarda se separó y vio cómo su madre también lloraba, por lo que limpió las lágrimas de ambas y las tomó de las mejillas…

–Menma es hijo del Hokage ¿verdad? –murmuró la pequeña uchiha en los brazos de su madre.

–Sí. –La medininja afirmó. Con su pequeña en brazos se sentó en el sillón– Ellos se amaban, pero Naruto prefirió agradar a esta sociedad, enlazándose por una promesa y la presión de uno de los clanes más fuertes de Konoha. Más sé que está orgulloso de tu hermano. Veras cuando Menma aún era un bebé y a mí me enviaba de misión; él dejaba todo de lado y estaba aquí para velar el sueño de tú hermano.

La pequeña escuchó atenta, sintiéndose triste por todos esos adultos que no eran felices…

La falsa sociedad había destruido sueños.

–Es mi hermano, mi aniki… él me quiere... ¿verdad?

–Por supuesto, te quiere mucho al igual que Sasuke, más como ves los Uchiha no son buenos demostrando sus sentimientos.

Bromeó Sakura. Sarada ya más calmada, sonrió.

–Boruto dice que siempre hablo de Menma orgullosa, pero sabes..., creo que él haría lo mismo si supiera... ¡Qué más da! ¡Menma es mi aniki!

Sakura asintió, más sentía que el permitir que el hijo que le fue prestado supiera que era amado por su gestante debía ocurrir ya; sobre todo porque Menma era un chico amable que siempre la respetó a ella y cuidaba mucho de Sarada.

En esos momentos, la puerta de la calle se escuchó...

–¡Llegué, mamá, imouto!

Las dos féminas se limpiaron cualquiera rastro de lágrimas y se acomodaron para recibir al joven Uchiha.

–¡Bienvenido a casa aniki! –Sarada corrió a las piernas de su hermano, Menma alzó una ceja, extrañado al ser recibido con tanta efusividad.

–¿Me perdí de algo? –Mencionó acariciando la cabeza de su hermana.

–Larga historia –contesto Sakura– aunque podrías hacerme un favor, hay unos documentos que el Hokage debe revisar del hospital ¿podrías llevarlos?

Era extraño que Sakura le pidiera eso, pero Menma no se negó. Tomó lo que la medicnyn le daba y salió de nuevo.

Muchas gracias a todos (as) dde parte de Pitiizz y mías.

sakura1402, kane-noona, Alba marina, Goten Trunks5, Moon-9215, karo aoi chan, jennitanime. Guest –Gracias por comentar y la pareja que dices ShikaTema, pues ya la vimos en la historia.