- - - EN UN LUGAR DESCONOCIDO - - -
Una mujer de avanzada edad se encontraba en una enorme mansión, parecía un tanto molesta. De pronto una joven muchacha aproximadamente de 20 o tal vez más entro a la habitación.
- Te lo dije, el no está haciendo su trabajo como debe!-. Se quejo estando muy enojada la joven
- No te preocupes, ya hablaré con el- respondió la anciana.
-¿Entonces que debemos hacer por ahora?-
En ese momento una gran sombra se formó detrás de la anciana y quien sonriendo ante su presencia decretó - Lo que veníamos haciendo hasta ahora, pero de una forma más eficiente-.
De la enorme sombra salieron volando tres más pequeñas, del tamaño de un humano con lo cual la joven muchacha sonrió con maldad y simplemente se retiró.
- - - DE VUELTA A OSORE - - -
A la mañana siguiente Anna volvió a levantarse temprano, se sentía recargada con una extraña energía, además el haber podido ayudar a la aprendiz le daba animo! Si se lo proponía podría salvar a más, pero para eso tenía que entrenar!
Empezó adentrandose nuevamente a la cascada, el frio era el mismo pero la determinación era mucho mayor. Tropezó varias veces, pero aun así pudo soportar mucho más tiempo que el día anterior.
Tan pronto los chicos se levantaron fueron a la cascada y tal como lo pensaron, Anna se encontraba allí meditando sobre la enorme roca sobre la cual caía con fuerza el agua.
-Creo que la situación de anoche hizo que sus poderes reaccionaran de alguna manera, a mejorado mucho en poco tiempo-. Opinó el joven Tao.
Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que Anna volviera a caer al agua. Cuando la rubia salió del agua parecía un tanto sorprendida de ver a los chicos allí.
-¿Te encuentras bien?- Pregunto el aniu ofreciendole una mano para ayudarla a salir del agua helada.
Anna lo miró con sorpresa, como si no lo hubiera visto en mucho tiempo antes de responder -Si, es solo que… No es nada, necesito un descanso-.
Los chicos apenas la observaron retirarse con mucho afán, pensaron que volvería a la casona para secarse y comer algo, pero no fue así. Anna estaba un poco acelerada, algo extraño le comenzaba a ocurrir, ella se había distraído al estar en la cascada por qué sentía algo extraño, como que alguien la observaba pero más intenso, le pareció una sensación bastante conocida, y por su mente pasaron los rostros de Yoh, Horo y Len; apenas abrió los ojos y los vio mirándola a lo lejos se dio cuenta que no era una simple impresión, ella los había sentido llegar!
A medida que la sacerdotisa avanzaba empezaba a sentir muchas miradas sobre ella, aun cuando estaba sola en el bosque, la sensación era tan sobrecogerdora que disminuyo el paso hasta que cayó arrodillada en el suelo, sentía mucho cansancio y escalofríos, no paso mucho tiempo antes de que entrara en estado de inconsciencia.
Los muchachos entrenaron por su parte todo el día y volvieron en la noche a la casa donde se encontraron a Kino hablando con otras sacerdotisas, parecían preocupadas.
-¿Sucede algo abuela?- Preguntó el joven Asakura limpiandose el sudor de la frente
-Me temo que si, alguien ha desaparecido-.
-¿Pero cómo?! no hemos sentido nada extraño en todo el día y hemos estado muy cerca pendientes-. Refuto Len.
-Lo sé y lo que más me preocupa es que quien desapareció fue… Anna-.
-QUE? PERO COMO!? Cuando fue la última vez que la vieron?-. Soltó Horo
-Yo la vi por última vez ayer cuando se fue a acostar, fui a buscarla a la cascada en la tarde porque asumí que estaría practicando allí, pero no había la menor señal de ella; las otras chicas no la han visto tampoco desde ayer-. contestó la anciana.
-Nosotros la vimos hoy en la mañana, ella estaba en la cascada, pero estaba algo extraña, dijo que necesitaba descansar y se retiro, pensamos que ya estaría acá-. Agregó el shaman de china.
Todos temían lo peor, que Anna hubiera sido atrapada por una de esas sombras, en especial por que no conocían el paradero de las demás chicas que habían sido atrapadas.
-Será mejor ir a buscarla-. Estableció con convicción Yoh
A lo que su abuela respondió -Ya la han buscado por toda la casa y sus alrededores-.
-Pero debe haber alguna forma de encontrarla!-
-Es complicado, la presencia de Anna aun es muy leve y no es fácil de detectar-.
Kino sentía la gran preocupación de su nieto, ella también lo estaba pero en Yoh era algo diferente y un tanto angustiante de ver.
-No me importa la buscare así tenga que recorrer toda la montaña-. Dijo el joven castaño
El shaman de China podía ver la angustía de su amigo, por lo cual con tristeza interpusó - ¿Yoh, pero que tal si fue una de las sombras?-
-Anna no se dejaría vencer tan fácil, yo lo sé! Ella no es de las que se da por vencida tan fácilmente-.
Horo y Len asintieron y miraron a su amigo, aun cuando todo estuviera en su contra lo ayudarían.
Los tres muchachos salieron y se dirigieron a la cascada, empezarían allí su búsqueda.
- Bien, Anna partió caminando hacia allá-. Estableció Yoh
- Podemos separarnos para cubrir mayor área de terreno más rápido-. Porpuso el joven Tao - Nos veremos en 2 horas en la casona-.
Y así lo hicieron, cada uno se encargaría de buscar junto con su espíritu acompañante una zona. Yoh no sabía cómo ni por que, pero estaba seguro de que Anna seguía en la montaña, aun así le preocupaba, ese no era un sitio común para andar en la noche.
La rubia empezaba a despertar, tenía un fuerte dolor de cabeza, miró a su alrededor, se encontraba en la mitad prácticamente de la nada, de seguro se había desmayado, dio un gran respiró y se levantó lentamente con cuidado de no perder el equilibrio, tenía mucho frio y casi no podía ver nada, estaba bastante oscuro. Observó a su alrededor, no sabía cómo pero tenía que volver a la casona, de seguro estarían preocupados por ella al ser tan tarde.
No había dado más de unos pasos cuando sintió como algo respiraba a sus espaldas, en seguida el sueño de Anna vinó a ella como un rayo, y no solo porque lo recordó, sino porque algo empezaba a jalarla con fuerza.
-DEJAME! DEJAME EN PAZ!- Gritaba la chica tratando de zafarse.
Entre más quería alejarse de lo que la jalaba, más fuerza ejercía sobre ella, Anna fue arrastrada varios metros, cuando miró hacia atrás vio que se trataba de una sombra tal y como la del día anterior. Generalmente esa era la parte del sueño en que Anna despertaba y todo estaba bien, pero no esta vez, esto no era un simple sueño.
Yoh había caminado casi una hora, aun no había señales de la rubia pero él no se rendiría, de repente escucho un extraño sonido, por lo cual empezó a correr y tras unos minutos pudo ver con dificultad dentro de la oscuridad a Anna, pero algo estaba mal, algo arrastraba a la chica. -¡ANNA!- Gritó el castaño. Tan pronto como llego hasta donde ella, el chico atacó a la sombra con su espada, pero parecía que esta no le hacía daño, la sombra no solo absorbía el golpe, sino que si no hacía algo en ese momento, Anna seria devorada por esa cosa en un santiamén.
La sacerdotisa trataba de librarse pero parecía ser imposible, la energía era demasiado poderosa, de seguro ese sería su fin. Yoh viendo la situación y sin saber que más hacer decidió que solo había dos opciones, salvar a Anna o ir con ella; con mucha fuerza enterró su espada en el suelo y con cuidado de no soltarla comenzó a acercarse a la chica, cuando estuvo a su alcance la sujetó de su brazo para empezar a jalarla fuera del alcance de la sombra.
Anna quien mantenía sus ojos cerrados con fuerza los abrió al sentir una cálida mano sobre su hombro, era como en su sueño, solo que generalmente eran las manos de Mike despertándola.
-Yoh?- Murmuró por lo bajo al ver de quien se trataba
Yoh le dio una de sus típicas sonrisas, quería tranquilizarla aun dentro de la situación en que se encontraban. El castaño empezó a jalar con todas sus fuerzas, pero la sombra se resistía a dejarla ir, es más empezaba a tener mayor poder de atracción.
-TIENES QUE SOLTARME O TAMBIEN TE LLEVARA!-
-ENTONCES NOS LLEVARA A AMBOS!- Gritó Yoh jalando con más fuerza.
Anna vio la determinación en el rostro del shaman, ella no podía darse por vencida y menos si significaba que hacerlo afectaría a alguien más, y menos a Yoh. Con gran esfuerzo levantó un poco una las manos con la que se aferraba al piso y la tierra, el joven Asakura temía que Anna fuera a dejarse ir como la última vez, así que la sujetó aun con más fuerza. Pero ese no era el caso la sacerdotisa sabía que era una posibilidad en un millón, y más después de tanto tiempo pero debía intentar algo. Con el dedo en la tierra Anna dibujo un extraño símbolo, luego de esto empezó a decir algo casi solo para si misma. El chico no entendía lo que sucedía, hasta que en realidad sucedió, el símbolo dibujado en la tierra empezó a brillar con gran fuerza e intensidad, dejando momentáneamente ciegos a los dos muchachos pero de paso haciendo que la sombra desapareciera.
Cuando la sombra desapareció Anna e Yoh cayeron al suelo.
-¿Te encuentras bien?- le preguntó el chico parándose lentamente.
-Si….estoy bien. Gracias-. respondió casi que en un susurro la muchacha.
-Será mejor volver, todos están muy preocupados por ti-
-Jumm… ¿que están preocupados de que me pasara lo que acabó de pasar?-
-JIJIJI Si, pero voy a decirles que ya no se preocupen, definitivamente lo tienes controlado-
Anna no pudo evitar sonreír antes el comentario y la calidez de Yoh, debía admitir que aunque odiara tenerlo cerca, lo había extrañado, y tal vez, solo talvez, no lo odiaba tanto.
Anna se intentó levantarse pero al hacerlo un pequeño gesto de malestar se formó en su rostro al tiempo que volvía a apoyarse totalmente en el piso.
-¿Que sucede? Te duele algo?- Preguntó Yo agachándose y acercándosele muy preocupado.
-No es nada grave, solo me lastime el tobillo-
Yoh examinó el tobillo de la chica Anna, estaba un tanto inflamado, debía guardar reposo sino podría ser peor, asi que agachandose frente a ella opinó -Lo mejor será que no camines, sino te dolerá más mañana-.
Anna analizaba las acciones de Yoh, parecía ser tan amable como antes y aunque no le gustará tenía que estar agradecida, el había estado dispuesto a todo con tal de salvarla hace unos momentos. Decidió que de todas formas manera no tenía otra manera de llegar a la casona, así que sin decir nada abrazo a Yoh por la espalda para que él pudiera cargarla.
El contacto entre los dos era cálido, ambos podían sentirlo, era como si con solo estar así naciera una nueva energía en el interior de cada uno, una que hacia parte de ellos y extrañaban. Yoh podía sentir el latir del corazón de Anna, esto lo hizo sonreír, no pensó ni en los mejores de sus sueños que la chica volvería a estar tan cerca de él.
-Sabes, me asuste mucho cuando te vi ahí- Comentó el chico. Anna no respondió nada, no porque la hubiera ayudado significaba que todo estaba bien. -Aun no entiendo cómo es que lo lograste, invocar… lo que sea que hayas invocado… la verdad es que la abuela nos conto… lo que sucedió con tus poderes-.
Yoh sintió como la chica se tensionaba . En realidad no era un secreto que algo sucedía con los poderes de Anna, pero a ella no le gustaba que hablaran de ella, es más no sabía que tanto sabía Kino o que tanto había podido compartirles.
-Bájame, yo puedo caminar-.
Yoh se detuvo ante la petición de la rubia, pero aun asi no la soltó enseguida
- Anna se que aun estas muy enojada conmigo…-
La sacerdotisa se soltó del agarre y como pudo se alejo del muchacho. Como era posible no llevaba ni una semana allí y una de sus más grandes pesadillas se volvía realidad, bueno otra además de la de ser succionada por algo. La chica empezó a caminar lentamente pero de la única forma que podía
-¡Anna no puedes solo ignorarme! Y menos si vamos a tener que luchar juntos y convivir aquí por quien sabe cuánto tiempo!-
La chica se detuvo, por primera vez en mucho tiempo Yoh tenía razón en algo.
-Está bien, entonces déjame aclararte algo de una buena vez-. Contestó finalmente volteándose y mirándolo fijamente. -El hecho de que tú y yo estemos aquí es totalmente accidental, si hubiera sabido que estabas aquí, desde un principio me hubiera rehusado a venir. Y ni pienses que estoy molesta por una estupidez que paso hace años! Lo que me molesta es tener que estar cerca de una persona como tú! A quienes todos le siguen la corriente y le comen el cuento del chico amable y despreocupado!-.
Las palabras de Anna eran duras aun viniendo de ella. La rubia empezó a caminar con su pie lastimado, aun faltaba un poco para llegar al templo y la casona.
-¿entonces así es como me ves?-. Preguntpó con tristeza el chico
-yo solo digo las cosas como son-.
Yoh no sabía que decirle a Anna, lo que temía era cierto, ella lo odiaba, tal vez seria la persona que más odiara en el mundo. Luego de un largo rato Yoh y Anna llegaron al templo, donde todos se aliviaron mucho al verlos.
- Yoh! Ya nos tenias preocupados! Quedamos de vernos hace media hora recuerdas!-. Le reclamo el shaman de la nieve
-Lo siento es solo que… tuvimos un pequeño percance-.
Len ayudaba a Anna a sentarse mientras algunas sacerdotisas traían lo necesario para curarla.
- No es nada grave, estarás bien en un par de días-. Confirmo Len al revisar el tobillo de la chica
Anna se veía decepcionada, sentía que esos días serían perdidos, no quería que alguien más saliera lastimado por su incapacidad.
- Y bien muchacha dinos, ¿que te sucedió? Pensamos que habías sido llevaba por una sombra-. Reclamo Kino
- En realidad fueron muchas cosas las que sucedieron-. Contesto por lo bajo la rubia bajo la mirada de todos los presentes.
Anna les conto todo lo ocurrido, si Kino ya les había contado todo sobre sus poderes no había sentido en esconderlo.
-¡Pero eso es fantástico!- Celebró la anciana. -Ya puedes sentir presencias de nuevo e invocar elementos naturales!-.
Aun así Anna no se veía tan complacida como Kino.
- ¿No entiendo cómo se te ocurrió lo de la luz? ¿Como sabias que acabaría con la sombra?-. Cuestionó Len
-La verdad fue un golpe de suerte, recordé sobre los ataques anteriores de los cuales me hablaron y en el que yo estuve involucrada; y me di cuenta que todos tenían algo en común, solo ocurrían en la noche-.
-¡Brillante!, pero porque siento que hay algo más que no nos dices?-. Cuestionó Kino.
Todos miraron a Anna, ella se veía un tanto contrariada, dejando escapar un largo suspiro la chica finalmente respondió -¿Los ataques empezaron hace exactamente 18 días verdad?-
Kino lo considero por un momento, antes de asentir
-¿Dentro de las chicas desaparecidas había una con cabello largo castaño, crespo y muchas pecas en sus mejillas?-. Indagó la rubia
-Si, así era la chica que desapareció pocos días antes de que llegaras-. Confirmó el joven Tao
Todos miraban a Anna asombrados, ¿como era posible que ella supiera esas cosas?
-Poco antes de llegar aquí, más exactamente desde hace 18 días, empecé a tener una pesadilla que se repetía todas las noches, pero era muy extraña, se sentía… muy real. En mi pesadilla algunas chicas, como la que les describí, me pedían ayuda, algo las perseguía, pero en cuanto llegaba a donde estaban ellas desaparecían, cuando ya no quedaba ninguna, sentía como había algo detrás mío, algo muy poderoso y oscuro, pero no lograba ver nada hasta que empezaba a succionarme… como lo hacen esas sombras-.
-¿y luego que sucedía?-. Preguntó la anciana Asakura.
-Nada, generalmente me despertaba entonces-.
-¿Y dices que las empezaste a tener prácticamente el día del primer ataque?-
Anna solo asintió.
-Tienes razón en creer que esas pesadillas no son normales-
A lo cual Len agregó - Muchas veces los sueños, bueno en este caso pesadillas pueden traer consigo premoniciones, por eso cualquier otro detalle que recuerdes puede ser importante-.
Anna intentó recordar lo que más pudo, observó a su alrededor esperando que algo tal vez hiciera reaccionar alguna parte de su memoria; y así fue, cuando vio a Yoh recordó como sus manos de sobre sus hombros se sentían cálidas como en sus sueños, pero aun así ella no estaba segura si eso hacia parte del sueño ya que siempre resultaban ser las manos de Mike.
-Eso es todo lo que recuerdo-
-mmm, y es la misma pesadilla todas las noches?-. Preguntó Kino
-En realidad hace casi 5 días que no he vuelto a tenerla-.
-Que extraño porque los ataques no han cesado, y no creo que el de hoy fuera el último-. Respondió la anciana
-La verdad es que no la tengo desde… que tengo un atrapa sueños-
Kino pensó que eso era extraño, los atrapa sueños por lo general eran solo una manualidad o artesanía pero no tenían poder propio en realidad.
-¿lo trajiste contigo?
Anna asintió
-¿Puedo verlo?-.
Siendo que Anna no podía caminar de momento una de las aprendices lo trajo de la habitación de la rubia
-¿Donde lo conseguiste?- cuestionó la anciana.
Anna mirando hacia otro lado haciéndose la desentendida -Fue…un regalo-.
-No es un regalo cualquiera-. Opinó Kino. - Tiene un fuerte hechizo-.
La rubia la miro con extrañeza, eso no era posible, se lo había dado una persona que podía considerarse como una persona normal, Michael, su Mike. Apenas Anna toco el atrapa sueños sintió como un poco de electricidad corría por su mano de forma que lo soltó, mientras lo recogía con cuidado del suelo lo miro con duda, como es que no se había dado cuenta antes?
-¿Quien te lo regalo?-.
Todas las miradas estaban de nuevo en Anna.
-Eso… no es relevante-. respondió mirando hacia la pared.
-Está bien, pero debes tener más cuidado con esa persona, no es una coincidencia que te diera un regalo como ese cuando más lo necesitabas-.
Anna no dijo nada, solo volvió a mirar el atrapa sueños en sus manos, no quería desconfiar de Mike. No, tenía que estar equivocada Mike era una persona normal, el no sabía nada sobre ese mundo, de seguro era un mal entendido o una coincidencia.
-Bien, creo que tus poderes por el momento son al menos lo suficientes para prestar una visita al templo Tsu-. Continuó Kino.
-Por fin! Algo de acción!- Exclamó el aniu.
-emm…Abuela no creo que sea posible por ahora-. Opinó Yoh mirando el tobillo vendado de Anna.
- Lo sé no me refería a mañana, pero en cuanto su tobillo este mejor, es decir en los siguientes días… por ahora tengo algo más que pedirte Anna-. La chica volvió su atención a Kino esperando que se pronunciara. - Quiero que duermas sin el atrapa sueños-.
La cara de Anna cambio de duda a una de un poco de miedo, no quería que las pesadillas volvieran, eran demasiado reales. Los chicos notaron la actitud de la chica, además por cómo les contó que eran sus sueños, no debía ser nada sencillo.
-Tal vez… no sea necesario, al fin y al cabo las cosas que ella soñó ya sucedieron-. Opinó Len
-Pueda que ahora vea algo más, lo siento Anna se que no es algo que quieras hacer, pero hazlo por las sacerdotisas del templo, podrías evitar que se lleven a otra de ellas si sabemos de antemano que va a suceder-.
La chica dio un largo suspiro antes de responder. -Esta bien, prometí ayudarlas y eso es lo que haré-.
-Se que son muchas las responsabilidades que están recayendo en ti Anna y de verdad lo lamento, piensa que una vez termines podrás volver a tu vida en paz-.
Terminando esa conversación Kino se llevó el atrapa sueños y todos se fueron a sus habitaciones a descansar, bueno todos menos Anna que sabía que si las pesadillas volvían no había forma de que eso sucediera.
La rubia se recostó en su futón, estaba agotada, aun cuando había pasado la mayor parte del día desmayada, según Kino porque su cuerpo estaba volviendo a acostumbrarse a sus poderes. Anna encendió su celular, llevaba varios días sin cargarlo, era un milagro que aun prendiera. Lo primero que salió en la pantalla era unas cuantas llamadas perdida y un mensaje de Mike…. otro tema que la molestaba, ¿era posible que el rubio supiera el verdadero poder de ese atrapa sueños? Y si lo hacia, ¿se lo había dado por ayudarla o por algo más?
Leyó el mensaje, al parecer Michael estaba preocupado por la forma en que su última conversación había sido cortada, por lo cual Anna empezó a responder el mensaje, solo que no sabía muy bien que decirle, -"Hola Mike, perdona que no te he llamado de vuelta pero la sombra de mis pesadillas me está atormentando en la vida real, además la alta concentración de almas y energías sobrenaturales hace que la señal en esta montaña sea una porquería, por cierto de dónde demonios sacaste ese atrapa sueños está encantado, con cariño, porque parece ser que no tengo la capacidad de Amar, Anna?"-
La chica se rio ante la posibilidad de enviar ese mensaje, sería algo muy raro, así que lo borró enseguida, solo que aunque fuera un mensaje extraño era lo que en verdad pensaba y sentía, eso le borró la sonrisa. Rápidamente antes de que la batería se acabara escribió: "Hey Mike, lamento no haber devuelto tu llamada, en verdad hay muy mala recepción aquí, espero que todo esté bien por allá, creo que no podré comunicarme en los siguientes días ya sabes, problemas con la batería de mi celular, un beso. Anna"
La rubia envió el mensaje y enseguida se quedo dormida. Tan pronto Anna cerró los ojos las pesadillas volvieron, exactamente la misma pesadilla que antes, pero esta vez no había quien la despertara.
En la pesadilla la sombra arrastraba a Anna con toda su fuerza, pero nadie la ayudaba, la chica era devorada por las sombra, una vez esto pasaba la sacerdotisa empezaba a sentir que se ahogaba, a donde quiera que la hubiera llevado la sombra parecía que no había aire. La joven intentaba moverse, avanzar buscando oxigeno, y lo lograba, al parecer la razón por la cual no había aire era porque estaba en el agua. Nadaba desesperadamente en búsqueda de la superficie, pero parecía no llegar a ninguna parte, empezaba a rendirse, no lo lograría, pero con su último aliento finalmente logró emerger del agua y cuando lo hizo se dio cuenta que estaba en un sitio bastante familiar para ella.
Anna se encontraba en la cascada de Osore donde había pasado horas si no es que días practicando, pero algo era diferente, el agua era totalmente negra, en el momento en que la chica empezaba a salir del agua, veía tres sombras a lo lejos solo observándola, una de estas se acercaba lentamente y le ofrecía la mano; Anna lo dudaba por un momento, no confiaba en ellas, sin embargo, esta no parecía querer hacerle daño. Cuando finalmente decidió aceptar su ayuda, la sombra caía dentro del agua junto con ella y empezaban a hundirse. Anna no podía soltar la mano de esta, al aprecer se hirian juntas el fondo, además de esto desde que había tocado la mano de la sombra su corazón le dolía de una forma muy intensa.
Cuando el aire se le acabo en su sueño Anna despertó de forma violenta y sudando. Miró alrededor, tardando un poco en ubicarse, y recordando que estaba en Osore, a salvo… pero aun así se sentía muy vulnerable. No pudo conciliar el sueño en lo que restaba de la noche por muy cansada que estuviera, no quería tener más pesadillas.
Esa mañana tan pronto como Yoh y sus amigos llegaron al comedor se encontraron a Anna, la chica tomaba café y aunque estaba allí de cuerpo parecía ausente de mente, el castaño la miró con cuidado, tenía grandes ojeras, de seguro no había dormido en absoluto, dio un largo suspiro y con la mejor de las actitudes la saluó.
-¡Buenos días Anna!-
La chica apenas lo miró antes de continuar con su café, no había notado si siquiera cuando habían llegado.
-Buenos días- Murmuró Len, al tiempo que Horo preguntaba. -Buenos días, ¿qué tal dormiste Anna? ¿Alguna pesadilla?-
-Nada que te importe- Respondió la chica de mala gana parándose y yéndose lentamente, pues aun tenía el pie lastimado.
-Alguien no es una persona mañanera-. Se burló el aniu. Medio segundo después Horo tenía una olla en la cabeza.
-Es bueno saber que algunas cosas no cambian-. Se burló el Tao tomando su leche de desayuno.
Yoh observo preocupado a la rubia, ese mal humor tenía algo más, ¿tendría que ver con sus pesadillas?
- - - - NUEVA YORK - - - -
Mike se encontraba en el restaurante, miraba su celular de nuevo, releyendo el mensaje de Anna, empezaba a preocuparse en verdad por la chica. La puerta de entrada se abrió pero el chico no voltio a mirar, acababa de entrar una mujer muy elegante pero de muy avanzada edad, ni siquiera le dio importancia sino hasta que ella estuvo frente a él y le habló.
- ¿Que tal un abrazo para tu madre, Michael?-
Mike levantó la mirada con algo de molestia, pero aun así hizo lo que esta pedía.- Bienvenida madre, ¿a que se debe tu visita?-.
La mujer lo miro con una pequeña sonrisa y se sentó en la mesa en que el estaba. De seguro no sería una visita corta.
- ¿Que no puede una madre pasar a saludar a su hijo?-
-¿Me vas a decir que viniste hasta acá desde tan lejos solo a saludarme?-. Cuestionó molesto el muchacho. -Difícil de creer-.
-Siempre hay una primera vez para todo ¿o no?-.
-Solo dime que es lo que quieres madre, estoy muy ocupado-.
-Quería saber cómo va tu vida …¿Los restaurantes?¿ tu novia?-
Mike miró de mala gana a la anciana, ya se imaginaba que por ahí iba la cosa. -Todo está bien-.
-¿Entonces cuando nos la vas a presentar?, tu hermana y yo estamos muy ansiosas por que no la presentes-.
-….-
-¿O a lo mejor las cosas no van tan bien para que lo hagas?-
-Ese no es tu problema, además sea como sea no pienso presentárselas, no quiero que alguien como ustedes se le acerquen-.
-Michael, Michael, Michael ¿por que eres así? Recuerda que si no fuera por mi y tu hermana nunca la hubieras conocido en primer lugar-.
-¿ Y crees que por eso les debo algo? No me hagas reír… está ciudad no es tan grande, pude haber conocido por mi cuenta-.
-Bueno eso ya no importa, al fin y al cabo por tus propios descuidos la vas a terminar perdiendo-. Mike cerró con fuerza sus puños, esa mujer podía en verdad sacar lo peor de él con tan solo unas cuantas palabras. - No te molestes conmigo, yo solo digo lo que veo… Es decir quién podría resistirse al estar conviviendo por semanas con su antiguo prometido y primer amor, bueno eso si no es que no ha sido en realidad el único-.
-Las cosas no son así, yo… confío en ella-.
-¿Y por eso la dejaste ir aún sabiendo a donde iba?... admirable… al menos heredaste la inocencia y el optimismo de tu padre-. Se burló la mujer
-Si solo viniste a decirme eso puedes irte de una buena vez, no quiero tener que hacer que te saquen de aquí a la fuerza-.
-Tendrías que hacerlo tú con tus propias manos, por que dudo que otro aquí pudiera. En todo caso no tiene que llegar a esos extremos, solo quería avisarte que como tú no pudiste contener a tu querida novia como debías me veré a obligada a sacarla yo misma del camino-. La madre de Mike se levanto para finalmente irse, no sin antes agregar. -Pero no digas que no te lo advertí-.
Mike se levantó rápidamente y sujeto a la anciana con fuerza por la muñeca y en voz baja le advirtió.
-Si llegas a tocarle un solo cabello…-
-¿Que vas a hacer? -, Respindió soltandose la mujer del agarre. -Por favor Michael, no olvides que te conozco mejor de lo que tú te conoces. Bien querido, es bueno ver que estas bien, le daré tus saludos a tu hermana-.
El rubio vio como la mujer a la que llamaba madre desaparecía entre los demás transeuntes, luego de eso y sin dudarlo sacó su celular y marco un número. - Quisiera reservar un boleto a Japón….sí, lo más cercano posible a Osore, para esta misma noche-.
- - - OSORE - - -
Anna se encontraba reunida con Kino, contandole acerca de su sueño.
-Los sueños son algo muy poderoso, no solo pueden ayudarnos a prever algo que va a pasar como en tu caso, sino que nos conecta con nuestro subconsciente, de forma que su significado es algo único que solo puede interpretar su dueño-. Opinó Kino luego del relato.
Aun así la rubia no entendía a ciencia cierta que quería decir.
-Anna yo podría decirte lo que significa tu sueño para mí, pero solo tú conoces todo lo que pasa por tu mente y la amplitud del significado de cada elemento que viste-.
-¿Es decir que mi sueño no va a pasar de la forma en que lo vi sino que las cosas que pasen van a ser en cierta forma parecidas?-
- Así es, tu primer sueño tenía varios elementos de la realidad pero no sucedió tal cual lo visto, ni siquiera en un mismo momento como lo soñaste-.
Anna temía, sabía que Kino tenía razón, lo que más le preocupaba era que todos los sentimientos y sensaciones que había experimentado en su primera pesadilla las había experimentado en la vida real en las situación similares a las de la pesadilla había previsto. En comparación con la segunda pesadilla la primera era un sueño, recordaba con claridad cómo se ahogaba, la angustia el desespero y por último el dolor en su corazón.
- No creo que sea necesario compartir mi sueño con los demás, no es como si en verdad nos diera algo para seguir o alguna ayuda-.
-Es tu sueño, si crees que no será de ayuda para los demás no tienes por que compartirlo-.
-Se lo agradezco sensei, por cierto… ¿quisiera saber si podría devolverme mi atrapa sueños?-
- Claro, pero dime algo… ¿es por las pesadillas o porque tiene un valor en especial para ti?-
Anna lo pensó por un momento, en realidad era una mezcla de ambas razones, pero eso no era algo que le incumbiera a nadie más que a ella.
- Por las pesadillas, necesito descansar bien esta noche, creo que mañana podemos ir al templo Tsu-.
