Gracias por los reviews! es bueno saber que no todos mis lectores son fantasmas jeje ;P. Espero que la historia sea de su agrado, estaré más pendiente de mi ortografía, es solo que aveces por mucho que revise se me siguen escapando errores y más cuando los capítulos son largos.


Anna regresó a su habitación una vez Kino le devolvió el atrapa sueños, se sentó en el futón con esté en sus manos y con gran suspiro empezó a analizarlo; aunque sus poderes hasta ahora estaban volviendo podía sentir algo extraño en el objeto. Después de mirarlo casi que media hora dio un largo suspiro y se dejó caer de espaldas, ¿por que todo tenía que ser tan complicado cuando se mezclaba lo sobre natural? Extrañaba la simpleza de su vida en Nueva York, donde lo más grave que podía pasar era que llegará tarde a su trabajo o que un negocio no saliera bien.

Rápidamente se recompuso, miró su tobillo, estaba mejor pero aun así tenia que descansarlo ese día para mañana poder estar en óptimas condiciones para ir a Tsu, pero eso no significaba que fuera a perder el día entero. Puso el atrapa sueños a un lado y se puso en pose de meditación, hace mucho no lo hacía, esperaba que no lo costará tanto como la purificación.

Luego de unos cuantos intentos, lo logró, pudo dejar su mente en blanco; la mantuvo así por un largo rato, hasta que empezó con lo siguiente que sabía que era importante, reconocer esencias. Dio un largo suspiro y trato de enfocar su mente en las presencias conocidas para ella. Horo, Yoh y Len se encontraban en la casona, definitivamente no habían salido a entrenar ese día, luego estaba una también muy poderosa, la de Kino, la anciana estaba un poco más retirada, de seguro en el templo; cerca a ella de seguro en la misma casa unas más pequeñas, las sacerdotisas y aprendices. Bien había podido identificar esencias de seres vivos, era un paso pero no realmente uno que le sirviera a donde iba. Movió un poco sus músculos, llevaba mucho tiempo en esa pose, dio un gran suspiro sin aun abrir los ojos y se concentro lo que más pudo, necesitaba encontrar otro tipo de esencias, la de un no vivo, es decir un espíritu, sabías que Osore era un sitio con muchas presencias pero necesitaba enfocarse para separarlas.

-Amidamaru…. Está en el techo-. Pensó para ella misma.

Anna conocía bien la presencia del espadachín, había vivido con el varios años, ahora que lo pensaba le parecía extraño no haberlo visto desde que llego, es más ahora que lo pensaba mejor no había visto ningún espíritu desde que llego, solo a las sombras y era porque eran presencias que se imponían a las malas.

-Tengo que dejar entrar esas presencias, no evitarlas-.

Anna sabía que su "ceguera espiritual" era parte de la negación en la que había vivido esos años, en los que al principio le costaba ignorar a los espíritus pero luego se había vuelto algo tan natural hasta que un día no los volvió a ver. Trataba de abrir su mente nuevamente a la existencia de ellos, y asi lentamente empezó a sentir nuevas presencias en la casa, muchas más que antes; al parecer Amidamaru si estaba en el techo, pero no estaba solo, estaba con dos presencias un tanto conocidas. -Bason y Koloro-

Anna sintió al menos otras 8 presencias en la casa, pero aun así no las conocía, debían ser espíritus ambulantes, no era extraño en ese lugar. Trato de mentalizar y recordar cómo se sentían ese tipo de presencias y luego decidió descansar. Miro el reloj de la pared, ya era un poco más de las 4! El tiempo había pasado muy rápido!

La chica se levantó, fue hasta su maleta y con cuidado sacó de ella una pequeña caja de madera; la observo con algo de nostalgia, la había llevado por qué sabía que si no era útil allí, no lo seria útil en ningún otro sitio. La abrió lentamente y con mucho cuidado sacó un objeto que siempre sería muy importante para ella, su rosario azul.

De la misma forma que sucedió con el rosario de la aprendiz hace unas noches, sucedió con su rosario, este reaccionó ante el contacto con Anna, así como el cuerpo de la sacerdotisa que apenas lo sostuvo en su mano sintió como si una parte de su ser volviera a ella, se sentía más fuerte, más completa.

Se sentó nuevamente pero ahora con el rosario en las manos, de seguro tendría que cargarlo consigo de nuevo a todas partes, bueno al menos mientras se encontraba allí, era la única forma de defenderse.

-Tal vez sea precipitado, pero si no presiono los limites nunca voy a avanzar-.

Poniendose de pie, dio un largo suspiro y comenzó con su rezo. - La primera simboliza mi madre, la segunda simboliza a mi padre-. Anna sentía que era un gran esfuerzo, sus manos temblaban, pero aun así no se detendría. -La tercera simboliza mis hermanos y mi pueblo, que están dispuestos a rezar conmigo… si algún alma me escucha manifiéstese-.

La rubia abrió los ojos con lentitud, todo se veía igual, seguramente no había funcionado. Sin embargo, no todos en la casa pensaban lo mismo. Kino y los muchachos habían sentido algo extraño en el aire

-Esa presencia...- Pensó Yoh para sí mismo.

-Es la de-. Analizó Horo

-¿Anna?-. Concluyó en su mente Len.

-La presencia de Anna está volviendo a ser lo que era-. Se alegró Kino mientras realizaba sus propios rezos.

Volviendo a la habitación con la chica, Anna miraba la habitación con algo de enojo, no había nada extraño, no había funcionado, pero luego vio como una pequeña mancha empezaba a formarse frente a ella, se veía un tanto borrosa.

-Es como cuando volvi a ver a Konchi hace unos días, tengo que concentrarme para poder ver su forma-.

Anna miraba con intensidad lo que estaba frente a ella, parecía un televisor mal sintonizado, pero cada vez tenía una forma más definida.

-HOLAAA! PUEDES OIRME!-. Gritaba la mancha que ahora veía claramente era un espiritu.

-Si, te escucho, no tienes por que gritar-. Respondió con molestia la rubia.

- Jejeje Lo siento, es que llevo mucho hablándote y no respondías!-. Se disculpó el espiritu.

Anna miró con intensidad al alma que se había manifestado, era una muchacha, por mucho tendría unos 16 años.

-Bueno como te decía, mi nombre es Riu, mucho gusto-

-Soy Anna, dime como llegaste aquí?-.

-¿Ammm? ¿Que no me llamaste? Por que digo recuerdo estaren mi casa cuando algo empezó a llamarme-.

-¿Y luego, que sucedio?-.

- JIJI no se simplemente vine, pero recuerdo claramente que era tu voz-.

-Ya veo, ¿y donde es tu casa?-

- No lo se jeje, la verdad es que solo recuerdo que llevo años allá sin salir-

-¿Y por que no sales?-.

-No se cómo hacerlo- Contesto con tristeza Riu.

-Ya veo, Riu no quiero que te asustes, pero hay algo que debes saber…. Tu estas muerta-.

-Claro que estoy muerta! De que otra forma podria atravesar muros y cosas-. Respondió el espiritu como si fuera lo más obvio del mundo.

Anna soltó un largo suspiro. -Bueno ya es algo que lo sepas, mucha gente no acepta la muerte y por eso no pueden seguir al otro mundo-.

-¿ El otro mundo? Que es eso?-

-El otro mundo es el lugar de destino de las almas que dejan este, si quieres puedo ayudarte a llegar alla-.

-Harías eso por mi!-. Dijo muy emocionado el espiritu. - En verdad estoy cansada de estar en esa casa sola, vaya a donde vaya, tiene que ser mejor-.

Anna miró con lastima a la chica. -Lo haré pero necesito que me des un poco de tiempo para hacer de la forma correcta-.

La sacerdotisa sabía que el que Riu llegara allí era una coincidencia, no podía darse el lujo de mandar su alma al sitio equivocado por no poder controlar bien sus poderes.

-¡Gracias Anna!-

-No hay porque, si quieres puedes ir y conocer el lugar en que estamos, pero no te alejes mucho, las almas tienes a perderse en la densidad de esta montaña-.

Riu asintió feliz y atravesó el muro para irse.

-Creo que voy a empezar a necesitar algo de ayuda-. Concluyó Anna poniéndose el rosario y saliendo de la habitación.

Riu miraba los alrededores de la casona, estaba muy emocionada! Por fin un cambio de panorama! Además saludo a varias chicas y sorprendentemente ellas le devolvieron el saludo! Por fin algo de contacto. Iba muy feliz por el corredor, cuando vio a tres guapos jóvenes dirigirse hacia donde ella estaba, se emociono mucho.

-¡HOLA!- Saludó el espiritu.

Los tres chicos la miraron, ella por un momento pensó que se asustarían, pero no fue así.

-Hola!- Respondió el castaño con su tipica sonrisa. -¿Como te llamas?-

-¡Soy Riu! ¿Y tu?-.

-Soy Yoh, y ellos son mis amigos Horo y Len-. Horo sonrió y Len apenas hizo un pequeño saludo con la cabeza. - Nunca te había visto por acá… vienes de la montaña?-

-No, vengo de mi casa-. Dijo la chica con total certeza, ganandose una mirada de duda de los tres.

-¿y donde es esta casa de la que vienes?-. Preguntó Horo

- jeje lo siento, debí explicarme mejor, no se donde está mi casa, solo que llevaba años en ella sin poder salir, pero llegue aquí gracias a Anna, la conocen?-

-¿Anna? … si, la conocemos, ¿tu vives con ella?- Preguntó Len

- No, la acabo de conocer hace unos minutos, solo que ella me llamó… no se con su collar o algo así... y ahora aquí estoy!-

Los chicos estaban muy intrigados, al parecer Anna la había invocado, pero ¿por que? ¿Y como? Definitivamente sus poderes estaban regresando a gran velocidad.

-Bueno Riu, cualquier amigo de Anna es amigo nuestro, siéntete como en casa, yo tengo algunas cosas que hacer, pero nos veremos luego- Se despidio el castaño retomando su camino con velocidad.

Anna fue a donde sintió la presencia de Kino, esperaba no equivocarse, y no lo hacía, la matriarca de los Asakura estaba dentro del templo ubicado en la parte posterior de la casona.

- Veo que has avanzado mucho hoy-. Dijo la anciana al sentirla llegar

-No tanto como quisiera-.

-¿Que es lo que quisieras?-

-Quiero que me vuelva a enseñar como darle a un espíritu al descanso eterno-.

Yoh se dirigió a donde sintió la presencia de Anna, era extraño volverla a sentir después de todo ese tiempo, al parecer estaba con su abuela.

-Lo siento Anna pero no puedo enseñarte nada hasta que termines el ritual de purificación, sería peligroso-.

-Pero…-

-Me alegra que tus poderes estén volviendo rápidamente, pero fue muy irresponsable de tu parte conectarte al mundo de los espíritus así, no sabes lo que pudiste haber traído aquí-.

Kino al saber que Anna no diría nada más simplemente se marcho. Yoh había escuchado la conversación sin querer, solo observó a Anna por un rato, se veía molesta. Se acercó a hablar con la chica, pero ella no le dio oportunidad alguna.

-Guárdatelo Yoh, tengo cosas más importantes con las que lidiar-. Dijo la chica yéndose.

Anna regreso a su habitación, afortunadamente su pie ya estaba bien, se cambio rápidamente y volvió a la lo que quedaba del día se dedico a lograr hacer el ritual de purificación. A la mañana siguiente los chicos se levantaron temprano, Kino les había informado que Anna estaría lista para ir al templo ese día, pero aun así no habían señales de la chica.

-Pues en su habitación no está-. Informó Len a Yoh y Horo.

-Tampoco en la cocina ni el comedor, y al parecer nadie la ha visto desde ayer… ustedes creen que se haya marchado sola al templo?-. Preguntó Horo.

-Lo dudo, ella sabe que sería muy arriesgado para ella ir sola aun-. Opinó el pelinegro.

-Será mejor ubicarla por su presencia-. Propuso el castaño ahora que sabía que no era tan leve como cuando había llegado.

Los tres muchachos se concentraron y unos segundos después… exclamaron al unisonó: LA CASCADA!, Se apresuraron a ir y cuando llegaron vieron a Anna en pose de meditación sobre la roca directamente bajo la cascada.

-¡Hola muchachos!- Los saludó Riu

-Hola… Riu.. como estas?- Preguntó Yoh sin dejar de observar a la rubia.

-Un poco aburrida, observar a Anna no es divertido-.

-JIJI ¿a no?-

-No, lleva toda la noche haciendo lo mismo-

-¿Quieres decir que no se ha movido de ahí en más de 8 horas!?- Exclamó con sorpresa Horo.

-Tal vez más-. Afirmó con aburrimiento el espiritu. -Intente hablarle y me ignoro totalmente-. Se quejo Riu.

-Bien, creo que la visita al templo queda aplazada por el día de hoy -. Dijo el shaman de China empezando a devolverse a la casona, seguido de Horo y Riu.

Yoh se quedo observando a Anna por un largo rato, ella se estaba esforzando mucho, en ese sentido no cambiaría nunca, además verla allí tan tranquila y pura, hizo que su corazón se estrujara fuertemente, debía aceptarlo los sentimientos que le causaban la sacerdotisa eran los mismos que en su infancia.

Anna mantuvo su pose de meditación hasta que sintió que el ritual estuvo completo, lo que la llevó a estar hasta casi medio día allí, luego se levanto con calma y de un salto salió de la cascada a tierra firme, afianzo su pie en la tierra, el tobillo ya no le molestaba, iba a comenzar su camino a la gran casona pero alguien la observaba a tan solo unos metros, Annala rubia no se molesto en detenerse y siguió.

-Estas avanzando muy rápido-. Dijo con animo Yoh empezando a seguirla.

- ... -

- Se que le pediste a la abuela que te enseñara a dar el descanso eterno por que quieres ayudar a Riu-.

- ... -

- Es algo muy noble de tu parte… Sabes si quieres yo te puedo ayudar..-

- No sabía que ahora tenías ese tipo de poderes-. Interrumpio finalmente Anna los parloteos de Yoh sin detenerse.

-JIJI No, no los tengo, pero puedo ayudarte en los demás pasos que la abuela querrá que hagas antes de enseñarte el arte de las sacerdotisas como tal-.

- No gracias, no necesito de tu ayuda, ni nada que venga de ti-.

Anna quisó perder más tiempo y fue enseguida a buscar a Kino.

-Ya hice el ritual de purificación-.

-El ritual no es cosa de unas cuantas horas-. Respondió la anciana.

-Empecé anoche cerca de las 9 de la noche y acabo de terminar-.

Kino voltio hacia donde Anna, era en verdad impresionante, ella confiaba en la rubia pero el primer día por un momento pensó que tal vez le tomaría un poco más de tiempo.

-Bien, lo siguiente no deberá ser muy difícil para ti, pero es algo que debes hacer de todas maneras-. Dijo la matriarca saliendo del templo en que se encontraba y siendo seguida por Anna. -Ahora que tu mente puede llegar a un estado de paz y calma sostenible, tendrás que usarlo para reconocer esencias-. Kino levantó su mano levemente como esperando recibir algo, en ese momento una hoja de árbol que estaba en el piso empezó a levitar suavemente hasta que cayó en ella, una vez hizo contacto con la mano de Kino de la hoja salió un pequeño espíritu azul, muy parecido a los que usaba Yomei. -Espero que recuerdes que las esencias de la naturaleza son las más puras, tienen la inocencia de un bebe recién nacido-.

La anciana puso al pequeño espíritu en la mano de Anna, la chica pudo sentir la calidez y lo liviano de este, era algo refrescante.

- Bien, estos espíritus se encuentran en todas partes, tu siguiente tarea será aprender a sacarlos de su escondite, pero debes tener cuidado, algunas esencias no tan puras pueden también responder a tu llamado y una vez las traigas será tu responsabilidad devolverlas a su sitio para que no causen daño, estoy segura que recuerdas que puede pasar cuando mucha energía negativa se deja libre por ahí-.

Anna recordó su pasado con los demonios y el reishi, definitivamente debía ser cuidadosa. No siendo más lo que tenía que decir Kino volvió al templo.

-Bien, que tan difícil puede ser, ya pude llamar a un espíritu mucho más grande como Riu-. Pensó para si Anna, sentándose en el piso con las piernas cruzadas. Efectivamente no le tomó mucho tiempo dominar la tarea impuesta por Kino, había sido fácil en realidad, había extraído espíritus de varias hojas caídas, de unas cuantas flores y al menos dos árboles; cada vez que veía un espíritu de la naturaleza se sentía feliz, sus almas eran cálidas y juguetonas, no recordaba que el mundo espiritual pudiera ser así.

Intentaría unos cuantos arboles más y volvería con su maestra, se topo con un gran árbol; era bastante imponente, debía tener al menos unos doscientos años, su energía era poderosa; Anna decidió que esa sería la prueba final. Puso su mano sobre el árbol y se concentro lo que más pudo, empezaba a sentir la energía del árbol entrando a su cuerpo, pero esta vez, algo era diferente, no era tan ligera como las demás. Anna separó enseguida su mano, a eso era lo que se refería Kino, las energías negativas ocultas; ahora podía sentirla claramente. Sin embargo era muy tarde un pequeño demonio había salido del árbol.

La rubia se sorprendió mucho al verlo, le trajo varios de sus peores recuerdos en Osore, el demonio la observó con una macabra y enfermiza sonrisa para luego lanzarse sobre la chica que apenas y pudo evitar la envestida del demonio.

Anna estaba en shock, el demonio saltó de vuelta contra la chica, pero antes de siquiera tocarla recibió un golpe que lo aparto un poco. Yoh había visto toda la escena y antes que el demonio pudiera lastimar a la chica se lanzo y le dio una gran patada.

-¿Anna estas bien?- Dijo el castaño ofreciéndole la mano para levantarse.

-¿Que demonios! Me estabas espiando!?-

-JIJIJ lo siento no pude evitarlo!-

El demonio se paró de nuevo, el daño había sido leve pero lo había enojado mucho. Se dirigió de nuevo hacia Yoh y Anna

-Creo que no es el momento de pelear por eso-. Opinó el castaño viendo. Yoh levantó una rama al no tener consigo su espada, no creyó que la necesitara estando tan cerca de la mansión y solo viendo a Anna practicar! -Amidamaru!-

-Aquí estoy amo Yoh!-

Amidamaru apareció, Anna pareció sorprenderse un poco, hace mucho no lo veía, rápidamente el espadachin posesionó la gran rama que Yoh había levantado. Sin embargo la rama no sería suficiente, la rubia estaba un tanto nerviosa por la situación, como Kino lo dijo era su responsabilidad cualquier esencia que llamara. Apretó con fuerza el rosario que colgaba de su cuello, y tras unos segundos recordó que ella también era capaz de luchar!

Anna se quitó el rosario y lo miró casi suplicándole que no le fallara, siguiendo su instinto lo lanzó sin soltar el otro extremo, con lo cual el rosario comenzó a briilar y a expandirse hasta llegar a donde se encontraba el demonio y a aprisionarlo.

Yoh detuvo su ataque, observó con sorpresa lo que sentía que era una situación muy conocida para el y por un momento se sintió como en los viejos tiempos, claro que la voz de Anna lo sacó de sus ensoñaciones.

-¿Bien y ahora qué?-. Preguntó la chica al tener al pequeño demonio aprisionado.

-¿¡COMO!? Me vas a decir que hiciste todo eso y no recuerdas como hacer lo demás?-

Anna miró al demonio en vuelto en su rosario, ciertamente lo sabia, su instinto se lo decía, pero temía un poco fallar. Yoh viendo la duda en Anna bajo la rama y deshizo su posesión.

-Estoy seguro que lo lograrás-. La animo con una sonrisa tranquila y comprensiva.

La chica no lo volteo a mirar, seguía concentrada en el pequeño demonio. Dio un largo suspiro, cerró sus ojos y como un suspiro dijo…-Supresión-. El rosario de Anna brilló hasta que el demonio desapareció.

-¡Ves! Eso estuvo muy bien!-. La animó Yoh

Aún así Anna se veía muy seria. La chica tomó su rosario y empezó a caminar lentamente de regreso al templo, pero no sin antes decir un pequeño y suave… -Gracias…-.

Yoh sonrío y la siguió de cerca, al menos la chica ya no parecía huir de él.

- - - - EN UN AVIÓN - -

Mike observaba por la ventana como el sol se escondía en el horizonte, llevaba apenas unas cuantas horas de vuelo, estaba preocupado por muchas cosas, pero todas respecto a lo que podría ocurrir con Anna. Apenas el sol se ocultó su rostro cambio a uno de enojo. Miró a su compañero de asiento, estaba totalmente dormido y volviendo a mirar a la ventana dijo suavemente -Que demonios quiere ahora?-

En la ventana no se veía el reflejo de Mike, sino apenas un par de ojos rojos que lo miraban, los ojos de una sombra.

-Tu madre entiende que te preocupes por tu novia-. Se burló la sombra. -Pero quiere que recuerdes que ella siempre será tu madre-.

Mike se sintió muy molesto y cerró con fuerza la pequeña persiana de la ventana.

- Como si me lo dejara olvidar alguna vez-.

El chico cerró sus ojos y espero que el vuelo fuera lo más rápido posible, tenía un muy mal presentimiento.