¡Hola! Nada más mencionándoles que Pitiizz estuvo en el hospital, ya salió, por eso este capítulo con buenos deseos de su servidora y espero que de los lectores, es para ella ;)

Capítulo VI

Shikadai se encontró dentro de una cueva sin oscuridad. Los rayos de la luna iluminaban esta.

–¿Hola? –llamó, mas nadie respondió– ¿Dónde estoy?

Una sombra cubrió la luz de la luna y el niño alzó la cabeza para que observar...

Wow ¡Eres tú! –exclamó el niño al ver la mole que era el Tanuki.

–Hola cachorro.

Una risita se escuchó y detrás del gran Ichibi, apareció alguien más...

–Hola... Shikadai, te esperaba… para conocerte. Soy Karura...

–¡Abuela! –Murmuró asombrado el pequeño abrazándola–, pero ¿cómo?

Cuestionó desde los brazos de aquella mujer que le había dado la vida a su papá.

–Una proyección. Shukaku me trajo para al fin platicar contigo, eres idéntico a tú padre, Shikaku se pondrá orgulloso. –Rió la castaña acariciando sus cabellos.

El niño sonrió orgulloso al responder.

–Sí, padre dice que el abuelo estaría muy contento de que nos parecemos. Verte, solo me confirma que… ahora comprendo que soy muy querido.

Karura suspiró acariciando a su nieto.

–Siento que Temari no pudiera olvidar y ser mejor, más créeme que vi a Gaara el tiempo que estuviste en su vientre y al hablarte, leerte libros y...

–Oh si fue un cursi de primera.

Masculló el Ichibi y Karura lo vio feo, ignorándolo.

–Te esperaba con mucho anhelo, más no sólo él, ese Nara parecía bobo cuando estaba a su alrededor.

Shikadai no creía su buena estrella, de considerar que no encajaba en ningún lado, ahora era parte de una gran familia y hasta siendo un jinchūriki.

–Tus padres te esperaban con mucho amor, cachorro aunque se veían un tanto melosos –Bostezó el tanuki.

–Y mírate ahora se te nota muy orgulloso de tus orígenes. Un jinchūriki querido por su bijū –dijo la castaña. El Ichibi sólo sonrió.

–Sí bueno, Gaara no fue tan malo, el malo era yo, que no lo dejaba dormir… –por fin aceptó el tanuki.

Shikadai esperó más de ese relato y Karura intuyéndolo, lo guió hasta una duna donde ambos se sentaron y sintieron que Shukaku los imitaba.

Ahí conversaron mucho y los mayores respondieron las incógnitas del niño.

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Fuera. Los padres de Shikadai se sentaban a hablar.

Shikamaru suspiró acercándose al pelirrojo, e hincándose agarró con delicadeza las manos de este...

–Cada día lejos de ti, fue una tortura.

–Yo...no… –Gaara vio a esos ojos negros y no pudo seguir torturándolo y torturándose– Lo fue.

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La torre del Hokage quedó atrás y los tres shinobis se separaron en una de las calles. En ese momento, Sasuke preguntó al rubio.

–¿Estarás bien?

–Si. Lo difícil ya lo he pasado, –Naruto vio a Menma– ahora que me has perdonado –dijo a este– Hablar con Hinata sólo es mero formulismo, y eso por algo que nunca existió. –Una duda rondaba en la mente del rubio y la hizo ver– ¿Y Sakura...?

El Uchiha mayor se cruzó de brazos y lo tranquilizó.

–Ella sabía o incluso esperaba que recapacitaras.

–Es nuestra mejor amiga, supongo que por eso nos conoce tan bien.

Los pelinegros concordaron con Naruto y estrechando a este en un emparedado de Uchiha, se despidieron.

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La esposa de Nanadaime estaba preparando la cena. Hinata conocía la situación de las familias. Su clan y padre presionaron al rubio para llegar a eso que tenían por mera fachada, sin embargo ella cooperó y a pesar de todo reconoció que estaba más que feliz al principio, más todo cae por su propio peso y estar con el rubio fue como una misión para este y ella…. Perdió las ilusiones de niña, enfrentándose a la realidad de no ser amada, ni vista como algo más que un compromiso.

No era tan inocente y esperaba que un día Naruto le dijera que volvería con el vengador, que intentaría recuperar a su familia, aun así se alegraba al escucharlo llegar, como todas las noches a su casa.

–¡Hinata! –llamó Naruto, cerrando la puerta y yendo a la cocina.

La Hyūga sin dejar de vigilar el guiso saludó:

–Bienvenido Naruto –Le recibió con amabilidad.

El rubio se armó con un caparazón para ese corazón tan débil que poseía y es que ya no debía poner la felicidad de otros sobre la suya y la de su verdadera familia.

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Los pelinegros llegaron al barrio Uchiha y de ahí a su casa. Entraron en esta y Sarada corrió a recibirlos. Sakura los observó y suspiró tranquila, algo en el rostro de esos dos le indicaba que esa farsa llegaba a su fin.

Sasuke llegó hasta ella y la saludó con un beso en la frente...

–Gracias... por todo.

Dijo, y eso le confirmó las sospechas de la mujer de cabello rosa.

Sakura no deseaba que los Uchiha se sintieran mal o culpables de nada y por eso siguió su rutina como siempre.

–Cenemos y luego hablaremos, aunque yo solo quiero desearles felicidad.

Menma fue hasta la de cabello rosa y la abrazó.

–Siempre serás mi madre.

Sarada que orgullosa de su madre la deseó imitar, se unió al abrazo y aseguró.

–Y yo tu imouto favorita.

–¡Por supuesto!

Por años la familia Uchiha no había compartido una comida como esa, con alegría y sinceridad.

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En otra de las casas de la aldea. En la sala de esta, Naruto e Hinata hablaban.

–Menma lo sabe ya.

–¿Si?

–Sí y lo ha comprendido.

–¿Y Sasuke-kun...? ¿Crees que te perdone fácilmente?

El rubio se rascó la nuca, acción que ya no realizaba desde hacía mucho tiempo.

–Sé que aún está enojado, pero... ¡Lo voy a conquistar ttebayo!

Hinata sintió las lágrimas correr por sus mejillas, esa sonrisa y actitud natural en el rubio sólo el poseedor del Sharingan podía hacerla regresar. Ella –en ese tiempo compartido con el rubio– ni siquiera se acercó a hacerlo. La Hyūga se limpió y recomponiéndose, dijo:

–Es mejor que llame a los niños. Ellos deben saber que te vas con los Uchiha

–… Oye, así dicho se oye mal.

–Lo siento –dijo la de cabello azul y deseó por una vez ser valiente por los demás y no por su egoísmo– No te preocupes, yo te ayudaré a explicarles.

El Nanadaime exhaló aire y se alistó para lo que seguía. No podía negar que Boruto y Himawari no habían recibido mucho del amor –que consideraba– poseía como padre, más el hecho de no poder hacer los mismo con Menma, lo hacía sentirse culpable y por eso no se acercó mucho a estos. Con el término de todo eso, debía componer y construir puentes que el mismo había derribado.

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Shikamaru no fue rechazado al contacto de las manos, más sabía que no sería fácil, ni rápido que Gaara confiara en él.

El pelirrojo se levantó y opinó.

–Ya es tarde. Shikadai... sigue igual de dormilón como cuando era un bebé.

Shikamaru se rió divertido.

–Me temo que sí.

–Lo dejaré dormir otro poco, pero sólo hasta la hora de la cena.

El Nara asintió, deseando creer que esa convivencia, era como si fuesen ya una familia del todo.

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Naruto le sonrió a la que aún era su esposa, lucharía con todas sus fuerzas para recuperar lo que el mismo había dejado ir por sus miedos y agradecía que Hinata no fuese un contratiempo; pues si se era sincero, no estaba dispuesto a permitir que nadie y era nadie, se interpusiera entre los Uchiha y él.

–Su padre y yo debemos decirles algo… –inició la Hyūga.

Las explicaciones sencillas para que fuesen comprendidas por el par de infantes, se dieron y ahora esperaban las reacciones de estos, más que nada del rubito que era el mayor y comprendía, más las cosas.

Boruto aún estaba abrazado a sus piernas intentando comprender que aquel shinobi que muchas veces detestó por ser tan perfecto, era su hermano.

–¿Realmente es….tu hijo?

–Lo es. –aseguró Naruto y se sintió tan poderoso al decirlo en voz alta.

Boruto miró de soslayo a su madre y vio el rastro de lágrimas en esta.

–Y eso en que cambia… si quiere verlo no hay problema, pero no creo que tengamos que…

El rubio Hokage paró la verborrea del menor.

–Yo… amo a Sasuke y a Menma, no puedo seguir...

–¡¿Y mamá?! –exclamó el rubito.

Hinata habló serenamente buscando como explicar lo que a ella la hacía avergonzarse.

–Boruto, tu padre…. Se casó conmigo porque mi padre y clan consideraron que una promesa que hizo a mi difunto primo se cumplía de ese modo y le advirtieron que si deseaba ser Hokage debía… tener una familia normal.

El pequeño miró a la Hyūga y negó, pues no era tonto y sabía lo que eso significaba, los Hyūga obligaron a su padre a casarse con su madre, más ¿Y ella?

–¿Y tú? ¿No hiciste nada?

Hinata se armó de valor y enfrentó a los que consideraba eran su peor juez… su hijo.

–Yo acepté, porque… me convenía.

Boruto se sintió morir, pues todo su familia era solo algo que los otros había planeado como una obra de teatro y la verdad cruda y real lo dejó al borde de las lágrimas, al darse cuenta que se podía decir, le había robado a su padre a Menma… Sus ojos se llenaron de lágrimas y Naruto corrió hasta él abrazándolo y consolándolo:

–Lo siento hijo.

–No… yo lo siento… He tratado tan mal, a Menma… al que es o pudo ser mí... aniki, que seguramente me odiara.

Murmuro el pequeño, mordiéndose los labios.

–No llores mi niño, los menos culpables son ustedes y yo sé que no pequeño, él no te odia, solo deben conocerse y saber más del otro. –opinó el rubio

Hinata observaba la escena en silencio, era una kunoichi fuerte, seguro que podría salir adelante por sus hijos. Era hora de vivir por sus propios medios como adulto; por ella y no por las expectativas de su clan o padre… o sus infantiles anhelos. Ya había hecho mucho daño y lo peor de todo… a quienes amaba.

Himawari era muy pequeña y no comprendía del todo lo que sucedía, sin embargo se unió al abrazo de Naruto a Boruto.

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La noche estaba avanzando y Gaara fue a recostar a Shikadai. Shikamaru miró la sala y se preguntó cómo haría para que el pelirrojo no le echara...

Gaara regresó y al ver aún al Nara ahí, suspiró:

–Kankurō y mi gente llegan esta noche. No creo que verte a aquí sea de su agrado.

–Muy cierto, nunca me estimó mucho.

–No aceptaba mis... gustos, más estuvo conmigo cuando sufrí está pérdida y poco a poco comprendió.

–Vaya... ¿Me odia?

El de ojos claros se encogió de hombros, al contestar:

–Un poco.

–Ya. Puedo esperar a que descansen está noche y mañana hablaré con él. También debo ver lo de Temari... piénsalo y si cambias de opinión acerca de su encarcelamiento, me avisas.

–¿Tanto te importa? –preguntó algo molesto Gaara.

Shikamaru negó vehementemente.

–Me importas tú, que al hacerle eso a alguien de tu familia te traiga molestias, no quiero que nada te afecte.

El Sabaku no, asintió:

–Lo pensaré, si le afecta a mi hijo la decisión, púes fue él quien tuvo que soportar su indiferencia.

El Nara estuvo de acuerdo y muy convencido se dirigió a la puerta, esperando una invitación del pelirrojo, más como esta no llegó, al arribar a la puerta de entrada, se giró hacia Gaara...

–Me voy a sentir sólo sin Shikadai...

–¿Estás utilizando a nuestro hijo para quedarte a dormir? –El kazekage sonrió esperando la respuesta, pero la cara de Shikamaru se lo confirmó, el moreno no quería dejarlos solos.

–Permítame eso Lord Kazekage, he pasado demasiadas semanas lejos de mi familia, que aunque sea unas horas, juntos, serán una gloria.

–Vaya que eres romántico cuando te lo propones –rió muy suave el de ojos verdes, acercándose al Nara, dándole un beso en la frente a este– quédate, pero te irás antes de que Kankurō llegue.

–Lo prometo.

Shikamaru estaba exultante de felicidad. Gaara no pensó mucho en que dirían, si alguien notaba al Nara con ellos. Ya no le interesaba la opinión de la gente.

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En casa de los aún, Uzumaki Hyūga, el rubio menor no podía dormir, daba vueltas en la cama, aun pensando en lo que Menma pensaba de ellos; según comprendía, su papá iba a hacer una familia con él y su padre, más eso no se dio por la presión de la gente y fue ahí donde su mamá intervino, y no es que la culpara, pero si hubiese deseado que el amor entre sus padres no sólo fuera un mentira o chantaje.

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Las puertas de Konoha se abrieron para que el grupo de shinobis de Suna entrarán, Kankurō notó la hora y vio que habían hecho buen tiempo y llegaron antes.

–Creí que Gaara ya estaría aquí –murmuró Kankurō, observando la entrada vacía, retiró a la escolta y con pasos lentos se dirigió a la posada que su hermano ocupaba en sus visitas.

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Shikamaru no podía ocultar su felicidad, la estampa que observó al despertar le alegró el corazón, su hijo siendo abrazado por su gestante, durmiendo tranquilamente.

–Te conquistare –susurró, acariciando los cabellos rojizos de aquel lord que le robó el sueño por muchos años.

Demasiado ensimismado en admirar a su familia, Shikamaru no notó a quien entraba...

–¡¿Qué demonios haces aquí?!

Shikamaru brincó del susto, más no fue el único, Shikadai despertó asustado y con eso el chakra del Ichibi protegiéndolo.

Gaara se levantó y al ver quién era el recién llegado, su ceño se frunció. Estaba por gritarle a su hermano, cuando se giró a tranquilizar a Shikadai; a esos intentos se le unió Shikamaru.

–Tranquilo bebé. –calmó Gaara tomando al pequeño en brazos, acariciando las hebras negras, ya que el menor estaba adormilado y el susto no pudo evitarse.

El Ichibi sintiendo la intranquilidad del cachorro, también estaba molesto porque despertaron a este de mala manera.

–¿Qué haces aquí? –repitió el marionetista sin bajar mucho la voz, sin dejar de ver a Shikamaru. El rostro de Kankurō de muy mal talante y con el rencor grabado en sus pupilas.

–Kankurō baja la voz. –siseó Gaara, la prioridad era su hijo, quien no estaba acostumbrado a que el chakra de Shukaku saliera de él y se sentía más que incómodo y desorientado– No estás ayudando con tus gritos.

Shikadai se sentía extraño, como si estuviera entre sueños, más algo le molestaba y eso era un aura enojada. El latido del corazón de su gestante lo estaba calmando, sin embargo echó de menos la serenidad de...

–Padre...

Shikamaru se acercó a Gaara y abarcó al pelirrojo y al niño entre su brazos, dejando que le flujo de su chakra saliera y los envolviera como una capa de serenidad.

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Naruto vio la luna brillando e iluminando Konoha y sintiéndose libre, se le ocurrió salir a dar un paseo, a su lugar favorito, las montañas de los Hokages. Subió a la cima y ahí se sentó mirando la aldea.

Oba-chan no estará feliz de saber que le oculté todo...

–No, no lo estará, pero sabe siempre serás un dobe, te perdonará.

Sasuke llegaba para sentarse a lado del rubio.

–¿Que, me sigues?

–No, sólo es coincidencia.

Naruto vio con suspicacia al moreno. Más lo pensó y se dijo que tenía suerte y la iba a aprovechar.

–Yo creo, que eres un acosador, pero te lo perdono… ¡porque estás muy bueno, ttebayo!

–¡Dobe!

Chilló indignado el Uchiha, el jinchūriki se rió divertido y por casualidad se acercó un poco más a su acompañante.

–¿Recuerdas cuando veíamos está misma luna por los bosques antes de que Menma naciera? –preguntó el moreno observando el cielo.

–Sí, escondidos cenando entre los bosques, un poco huraño el asunto… como todo lo tuyo –masculló el rubio con una sonrisa que le costó un cariñoso golpe del vengador.

–Claro, debía cuidarme, pues he tenido un acosador…, desde mi infancia, que no dudó en ir por mí.

–Fui por ti hasta al fin del mundo y lo volvería hacer para recuperarte –El rubio agarró los dedos de Sasuke.

–Esta vez no la tendrás tan fácil.

–Lo sé, pero verás que volveremos a hacer una familia, con mis hijos y tú hija.

–Y nuestro hijo Menma… pensándolo bien, tienes mucho que ganarte.

El rubio sonrió zorrunamente.

–¿Cuando me he dado por vencido?

Sasuke no pudo refutarle eso a Naruto. Y levantándose, se encaminaron para bajar a la aldea.

Los dos siguieron caminando hacia el barrio donde residía el rubio.

–Ya pensaste en los Hyūga o como siempre actúas y luego piensas… –dijo el moreno.

–…

–Ya veo. ¿Sabes qué?

–¿Qué?

–Lo siento por la aldea o por el Hogake, pero el Uchiha que estaba con sentido de culpa y que aceptó esas decisiones del pasado… ya no existe y esta vez sí se oponen… conocerán al que llamaron Vengador.

Teme… –susurró Naruto, pues solo el Uchiha para hacer esas declaraciones de amor y solo él para comprenderlas y amarlas.

–…

–Bueno, yo tampoco dejare que me separen de ustedes de nuevo. –afirmó el rubio.

–¿La luna y el sol juntos? –rememoró el de Rinnegan.

–Siempre.

–… Aunque hubo rumores de que alguien era la luna en vez de…

–No hagas caso a rumores tontos, teme. –masculló Naruto.

Cortó el Hokage y mejor se acercó más al Uchiha, ahora que este no se hacia el huraño.

Muchas gracias a todos y todas por comentar. ¡Un abrazote de parte de Pitiizz y mío!

Alba marina, Hikari-Riza-chan, Karolita –Muchas gracias y ya vimos un poco de eso–, Ying Fa Malfoy de Potter, Rin SN, jennitanime, sakura1402, kane-noona y Moon-9215.