Luego de lo sucedidó con el pequeño demonio Anna regresó al templo seguida por Yoh, una vez allá se encontraron con Kino.
-Eso fue rápido-. Dijo la anciana
-Lo hizo bastante bien, hasta pudo deshacerse de un demonio-. Comentó con emoción Yoh, a lo cual a cara de Kino mostró su asombro.
-Use la supresión-.
- Es sorprendente que recordaras una técnica tan avanzada… y bien, ya recordaste como identificar las esencias de espíritus malignos?-.
-Si sensei, ¿qué es lo siguiente que debo hacer?-.
-Sería una pérdida de tiempo seguir con lo básico, claramente sigues siendo una excelente sacerdotisa aunque hayas dejado de usar tus habilidades por tanto tiempo. Yoh trae los libros que sacamos de la biblioteca el otro día-.
Yoh obedeció rápidamente y trajo los dos enormes y viejos libros. Anna tomó uno de ellos y lo empezó a ojear.
-Tienen el símbolo del templo Tsu-. Opinó la rubia.
-Así es, en estos libros está consignado todo el conocimiento impartido en ese templo, incluyendo como mandar un alma al descanso eterno. Todas estas lecciones tú las conoces Anna, porque todas te las enseñe en su momento; tu instinto hace que tus poderes vuelvan de forma bastante rápida, creo que cuando leas y estudies lo que contienen los libros se te será más fácil aún-.
-Pensé que usted creía que aun me faltaba un poco para llegar a tales conocimientos, que era… peligroso-. Le recordó la chica.
-Lo es, pero no podemos perder más tiempo y confió en que lo harás bien, en todo caso aquí tienes toda la ayuda que puedes necesitar si las cosas se te salen de las manos-.
Anna miró a Yoh, de seguro era por el que Kino lo decía, sin querer perder más tiempo la rubia tomó los libros, aún quedaba un poco de luz del día para leerlos.
-Si está de acuerdo sensei mañana podremos partir al templo Tsu-
-Entre más rápido mejor, en mi época tomaba tres días llegar allá, pero eso era porque el camino debía ser recorrido a pie, si toman el tren temprano podrán ir y volver en un día-. Opinó Kino.
-Bien, les avisare a los chicos, saldremos de aquí mañana temprano-. Dijo Yoh.
Tal como acordaron a la mañana siguiente los tres shamanes y Anna salieron muy temprano de Osore, la chica había alcanzado a leer gran parte de los libros el día anterior,pero eran extensos y complicados, aún así había empezado con lo más relevante como, conjuros básicos, aquellos que recordaba que eran más útiles y alguna información sobre el templo Tsu. En cuanto abordaron el tren los cuatro se sentaron, iban en un pequeño compartimiento para 4 personas; Yoh observaba por la ventana el paisaje, Horo dormía, Len mantenía los ojos cerrados mientrad meditaba, y Anna, que había llevado uno de los libros consigo, leía atentamente. Dos horas después los chicos empezaban a impacientarse, estaban cerca de su destino. Los muchachos veían como Anna estaba totalmente concentrada, de seguro lo que fuera que estuviera leyendo era muy interesante.
-¿ Y…. ya recordaste más de lo que sabias?-. Preguntó Horo no pudiendo mantenerse más en silencio.
- ajamm-. Afirmó Anna sin despegar su mirada del libro.
-¿Ese libro, es del templo Tsu?- Preguntó Len vendo que tenía el mismo símbolo que el medallón.
-Así es-. Respondió nuevamente la chica sin romper su concentración.
-¿Y tiene información útil sobre el templo?- Preguntó Horo
Anna se cansó, leer con ellos observándola y haciendo constantemente preguntas era imposible! Cerró el libro de un golpe y respondió -Si, pero si quieres saberla ten, puedes leerlo tú-
El aniu apenas y rechazo el libro con temor - Nunca me ha gustado tanto leer-.
-Será mejor alistarnos, la siguiente parada es la nuestra-. Confirmó Len.
Todos miraron rápidamente por la ventana antes de levantarse, el sitio no era muy diferente a Osore, aire frio y lúgubre, oscuro, definitivamente el tipo de sitio donde podría haber un templo. Tan pronto bajaron del tren Yoh sacó el mapa, Kino le había dado indicaciones sobre cómo llegar al antiguo templo Tsu. Se pusieron en marcha, pero no paso mucho tiempo antes de que los chicos empezaron a conversar.
- Vaya esto me recuerda los viejos tiempos! Como cuando estábamos en Norte América en búsqueda de la aldea Apache-. Rememoró Horo. - ¿Creen que algún día volvamos allá?-
-¿A la aldea apache?- Cuestionó Len
-Si- Afirmó el aniu. -Eso me gustaría! Aunque esta vez quisiera viajar un poco por Norte América! Esa vez nos devolvimos muy rápido!-
-JIJIJI bueno es que no era un viaje de placer precisamente, pero que te gustaría conocer allá?- Opinó Yoh
-¿Conocer!? Lo que quiero es comer! Durante todo el torneo Chocolove no dejó de hablarme de todo lo que comen en Nueva York-. Explotó Horo.
Anna no ponía mucha atención a la conversación, pero ante la mención de la ciudad en que ahora vivía no pudo evitarlo.
-JIJI si podríamos visitar a Choco, siempre me pareció interesante Nueva York por lo que el nos contaba-. Comentó Yoh
-Yo he estado allí algunas veces, es una ciudad en verdad impresionante-. Agregó Len
Yoh viendo que Anna ponía atención a la conversación y trato de incluirla. - ¿Que dices tú Anna, no te gustaría conocer Nueva York?-
-No suena muy interesante en realidad-. Respondió la chica, no queriendo tener que volver a verlos después de salir de allí.
-Bromeas! Es una de las ciudades más populares del mundo!- Replicó el shaman de la nieve, a lo cual Len adicionó. -Por primera vez estoy de acuerdo con Horo, es un sitio muy distinto a lo que estamos acostumbrados-.
-¡ Bueno ya! Podemos hablar de algo que no sea Nueva York? Como cuanto falta para llegar al templo!?-. Dijo fastidiada la chica.
Los tres shamanes la miraron con extrañeza, Anna parecía molesta sin razón alguna.
-mmm si, claro-. Respondió Yoh mirando el mapa. -Aun faltan unos cuantos kilómetros más-.
Luego de eso ninguno volvió a hablar hasta que llegaron al sitio que buscaban. Tal como lo dijo Kino encontraron el templo, o bueno las ruinas de uno al menos. El sitio definitivamente estaba abandonado, la mayoría se había derrumbado y las partes que no parecía que pronto lo harían.
El templo era muy parecido al de Osore pero mucho más pequeño; tenía una casa de dos pisos, frente a esta una especie de patio central en piedra frente a estos dos anteriores un pequeño templo para orar. Tanto Yoh como Anna no pudieron evitar imaginarse a Kino más joven allí, era muy interesante para ellos ver una parte del pasado de ella, y más ahora que sabían lo importante que había sido para esta.
-Bueno no creó que nos tome mucho tiempo, pero lo mejor será empezar por el templo, luego la casona y por último los patios- Estableció el joven Asakura.
Todos estuvieron de acuerdo, el camino estaba lleno de maleza y escombros tenían que ser cuidadosos.
-¿Alguien detecta algo extraño?-. Preguntó Len.
Yoh y Horo negaron enseguida, no sentían nada fuera de lo normal allí. Sin embargo, Anna no quiso opinar, ella no había sentido nada tampoco, pero eso podía deberse a que sus sentidos aun no estaban totalmente afinados. Los chicos empezaron por el templo, este claramente había sido desocupado, solo unos pocos estantes de madera, más allá de eso no encontraron nada.
Prosiguieron a revisar la casona, era lo que en peor estado estaba, varias paredes y pedazos del piso se habían caído. Subieron con cuidado al segundo nivel, allí solo había habitaciones pero a diferencia de las de Osore estas eran largas y con varios camarotes.
Se separaron dentro de la misma habitación, cada uno observaba con detalle algo; Len veía el símbolo del templo Tsu tallado en los camarotes y en algunas vigas, trataba de encontrar algún tipo de patrón o secuencia; Horo leía los nombres en las camas, Yoh revisaba los armarios mientras Anna se acercó a la ventana, la vista daba de frente al patio con piso de piedra y al templo, empezó a recordar la historia sobre la pelea de Kino y Mei, podía imaginarse a las demás sacerdotisas reunidas y a las dos chicas en el centro del patio.
No supo cuando dejó imaginar y empezó a ver en realidad algo, allí en la mitad del gran patio de piedra había una mancha negra, como una sombra pero mucho más grande. La chica parpadeo varias veces y se restregó los ojos, pero aun así la gran sombra seguía allí quieta, estática.
-¿Anna sucede algo?- Preguntó Yoh acercándose a la chica.
La rubia giró por un segundo a mirar a Yoh pero cuando volvió su vista a la ventana no encontró nada.
- No, no es nada-. Respondió alejandose del sitió - Debió de ser mi imaginación-. Pensó la chica para si al no haber sentido ningún tipo de presencia, además los chicos seguramente tampoco habían sentido nada o de seguro habrían dicho algo. No encontraron nada fuera de lo común en el segundo piso así que fueron al primero; en este encontraron una sala, un largo comedor, una cocina, y unas habitaciones que a diferencia de las de arriba estas parecían ser para una sola persona.
- ¿Crees que una de estas allá sido la habitación de tu abuela Yoh?- Preguntó Horo
-ummm, no lo sé-
-No- Intervino la rubia. -Las habitaciones especiales debían ser una de la sacerdotisa principal del templo y las otras para huéspedes e invitados importantes, de seguro Kino dormía en los camarotes de arriba con las demás-.
-Pero no vi su nombre en ninguna de las camas de arriba, tampoco el de la tal Mei?-. Dijo Horo Horo.
-Por si no lo notaste la mayoría de las camas no tenían nombre-. Respondió Len.
-Tal vez se cayeron-. Comento el joven castaño.
-Tal vez alguien los quitó-. Dijo Anna
La tensión empezaba a extenderse entre ellos.
-Debe ser extraño crecer en un templo-. Comentó Horo
-No si no conoces otro tipo de vida-. Dijo enseguida la rubia.
Los chicos se sintieron un poco mal, la vida de las sacerdotisas no parecía ser nada fácil.
-Bien, voy a echar un último y rápido vistazo arriba, porque en realidad no he detectado ni visto nada extraño-. Estableció el joven chino, mientras el shaman de la nieve lo seguía.
-Te acompaño-.
Tan pronto los dos chicos subieron Anna se dirigió a una de las habitaciones individuales, Yoh queriendo darle su espacio volvió a lo que era el comedor.
Anna empezó a detallar la habitación, trataba de imaginar como hubiera sido vivir allí. La habitación era pequeña pero cómoda, tenía tan solo una cama y un mueble con varios cajones y un espejo. Empezó a abrir cada uno de los cajones, allí dentro había alguna ropa pero era tan vieja que parecían trapos, nada fuera de lo común, revolvió la ropa pero aun así no encontró nada. Soltó un largo suspiro, de seguro sería un viaje perdido, se levantó y miro el espejo, sorprendiendose cuando vio en el reflejo, justo detrás de ella… una sombra.
Giro rápidamente pero apenas y pudo ver como la sombra salía por la ventana, decidió no perder el tiempo y seguirla. La ventana daba al respaldo de la casa donde luego de un pequeño jardín descuidado y llenó de maleza empezaba un bosque.
Yoh estaba en el comedor revisando por su lado, cuando vio desde la ventana de ese cuarto como Anna salía corriendo, le pareció extraño y sin pensarlo también salió por la ventana y empezó a seguirla.
La chica trataba de no perder de vista a la sombra, pero en cuanto llego al bosque se hizo más difícil seguirla ya que empezaba a mezclarse con las sombras naturales de los arboles, de pronto la sombra choco contra un árbol desapareciendo en él. Anna frenó frente al árbol y empezó a estudiarlo, era un poco robusto por lo cual comenzó a rodearlo, no parecía tener nada fuera de lo normal, hasta que vio como en uno de sus costados, tallado en la corteza decía "LA GRAN SACERDOTISA MEI" y debajo de esto lo que parecía ser un dibujo tallado de una chica.
-¿Anna porque te fuiste de esa forma?- Preguntó al alcanzarla.
Cuando el castaño se acerco más vio como Anna observaba el bosque frente a ella con extrañeza, un segundo después su cara se encontraba igual que la de la rubia, desde esa perspectiva se podía ver en varios árboles figuras de chicas talladas, una por cada árbol, y sobre ellas clavado un papel con sus nombres.
-Son los papeles que deberían estar en las camas, con los nombres de las chicas-. Dijo Anna reconociendo el papel.
-De seguro lo hizo Mei, ya que es único nombre tallado en la madera, además que se auto proclamo como la gran sacerdotisa del templo-. Dedujo Yoh. -¿Como fue que encontraste todo esto?-.
-Vi una de las sombras cuando estaba revisando la habitación del primer piso, la seguí pero deapareció al llegar al árbol en que esta Mei-.
A Yoh le pareció muy extraño, ¿porque una de esas sombras los guiaría hasta allá? Pero sus pensamientos fueron cortados por un extraño viento que empezó a soplar, Anna también lo percibió, no era frio normal. Los ojos tallados en el árbol con la figura de Mei empezaron a brillar de un color rojo intenso, momentos después como si hubiera cobrado vida, la silueta de la chica se desprendió del árbol, saliendo y separándose totalmente de él, era una sombra con la forma de la figura tallada de Mei.
Yoh y Anna se pusieron en guardia, esa sombra se veía mucho más fuerte que las que habían enfrentado antes, podían sentirlo.
La sombra se abalanzó sobre los muchachos, por lo cual Yoh levantó su espada posesionada esperando que esto la detuviera pero no fue así en absoluto, la sombra siguió derecho pero no los golpeo sino que entro al cuerpo del muchacho.
-Yoh!- Gritó Anna al ver lo sucedido.
En seguida Amidamaru abandono la espada para auxiliar a su amo.
-¡Amo Yoh! Se encuentra bien?-
El castaño apenas cayó de rodillas al suelo, parecía ser que le dolía su pecho ya que se lo sujetaba con fuerza al tiempo que comenzaba a sudar mucho, haciendo un gran esfuerzo logró hablar. -Anna vete de aquí…-.
La rubia se agacho frente al muchacho. -Estas loco no te voy a dejar asi-
-¡VETE!- Gritó con dificultad el Asakura.
Pero Anna no lo hizo seguía frente al chico tratando de entender que le pasaba, pocos momentos después parecía que Yoh se calmaba. -¿Yoh, te sientes bien?-
El cuerpo del muchacho se levantó con calma al tiempo que recogía la espada
-¿Amo Yoh?- Lo llamó el espadachin. Pero cuando este levantó su rostro, no era el mismo de siempre, sus ojos eran rojos y su sonrisa macabra. Sin decir nada más el chico levantó la espada en posición de ataque, esta enseguida se empezó a tornar de color negro como si hiciera una posesión.
-¿Amo Yoh que sucede!?-
-Esta poseído-. Afirmó con seriedad y un tanto de temor Anna
Sin que pasara otro segundo el cuerpo de Yoh comenzó a atacar a Anna con la espada, la chica apenas y podía escapar de los ataques, por suerte el cuerpo del muchach no parecía actuar tan rápido como lo hacía normalmente sino de seguro ya hubiera sido su fin.
-YOH! Reacciona! Tienes que retomar el control!- Le pedía la chica esquivando las embestidas.
Parecía un juego del gato y el ratón en el bosque ya que Anna trataba de ocultarse entre los árboles mientras el cuerpo del chico cazaba, la sacerdotisa estaba asustada, no sabía que hacer, además no quería lastimar a Yoh.
-¡SEÑORITA ANNA CUIDADO!-. Gritó Amidamaru. La rubia estaba escondida, de espaldas contra un árbol pero al parecer Yoh la había encontrado y se acercaba sigilosamente de forma que cuando estuvo lo bastante cerca lanzó un ataque con la espada; había estado muy cerca, demasiado, la espada había rosado la mejilla de Anna y provocado una cortada que empezaba a sangrar. Pero esto no era todo, por la fuerza con la que Yoh atacó la espada estaba atorada en el árbol, pero esto no fue suficiente para detenerlo, Yoh había sujetado de un brazo a Anna de forma que no pudiera escapar más. Mientras el chico sostenía con una mano a la sacerdotisa, con la otra desatasco la espada.
-SUELTAME! YOH! YOH!-.
El castaño levantó la espada, con temor Anna pensó que ese sería su fin, cerró los ojos esperando que no fuera muy doloroso, pero el golpe nunca llegó, dudando abrió los ojos pero se encontró con que el cuerpo de Yoh empezaba temblar con intensidad, no paso mucho antes de que soltara la espada y cayera a un lado; Anna aprovechó la oportunidad y se soltó del agarre del chico.
La esencia de Yoh empezaba a sentirse muy fuertemente, demasiado.
-Esta expulsando demasiado poder espiritual!- Dijo preocupado Amida.
Anna no sabía que hacer, el chico comenzaba a gritar, parecía estar en mucho dolor, además podía ver como una energía oscura empezaba a salir del cuerpo del chico, pero no lo hacia del todo. -Esta intentando deshacerse de la sombra-.
Anna tomo el rosario entre sus manos y empezó a hacer unos rezos muy rápidos. Horo y Len llegaron en ese momento, la repentina forma en que Yoh comenzó a elevar y expulsar su poder espiritual los había alertado de que algo pasaba. El rosario empezó a brillar, la luz que salió de este aprisionó por un momento el cuerpo de Yoh, pero el resplandor enseguida comenzó a retirarse llevando consigo un aura oscura; cuando esa oscuridad abandono el cuerpo Yoh este enseguida cayó inconsciente al suelo.
Horo y Len no dejaban de observar preocupados la escena, Anna parecía estar esforzándose demasiado para controlar lo que había atrapado con su rosario, la sombra se retorcía con fuerza tratando de liberarse. La chica estaba por eliminar la sombra de la misma forma que había suprimido al demonio el día anterior, pero esta fue más rápida y escapo del agarre, y no de cualquier forma, se había dividó en tres!
Las 3 sombras nuevas parecían sombras de personas comunes y corrientes.
-Volvieron a su forma original, ahora es que debemos acabar con ellas!-. Dijo Anna.
Horo y Len no esperaron más, cada uno se encargó de una sombra mientras Anna terminó con la tercera usando nuevamente la supresión como había planeado en un principio. En cuanto terminaron con ellas se acercaron para revisar a Yoh con mucha preocupación.
-¿Que le sucedió?!- Preguntó un preocupado Horo.
-Fue poseído por esas sombras- Respondió la chica tomando el pulso y revisando la respiración del chico.
-¿Pero por qué libero todo ese poder de golpe!? Pudo haber muerto el muy descuidado!-
Anna se preguntaba lo mismo, pero se daba una idea. -Solo se encuentra inconsciente, pero aun así está muy débil-.
-¿Entonces que haremos? Como podemos ayudarlo?-. Pregunto Len
-Debemos dejarlo descansar al menos por unas horas, el desgaste más que físico es espiritual, libero demasiada energía; la única forma de que la reponga es con el tiempo. No se preocupen, esta fuera de peligro-.
Len y Horo parecieron tranquilizarse. Anna observaba con detenimiento a Yoh, la había asustado mucho, además el que el Asakura la atacara era muy extraño, aunque sabía que no había sido culpa del chico.
Len sacó un pañuelo de su bolsillo y se lo ofreció a Anna sacándola de sus pensamientos, ella se encontraba absorta mirando al castaño descansar. -Tu mejilla, esta lastimada-.
-aaa, si gracias-. Aceptó la chica recordando lo sucedido y aceptando el pañuelo.
Mientras Yoh descansaba Anna les contó todo lo sucedido a los muchachos, que viendo que no había mucho que pudieran hacer por Yoh en el momento fueron a examinar los arboles donde estaban las sacerdotisas talladas y sus nombres.
- - - - MANSIÓN - - - -
-AAA! COMO PUEDE SER! Destruyeron tres!-. Gritó una joven muchacha
-Mantén la compostura-. Le respondió con calma una anciana.
-¡COMO QUIERES QUE LA MANTENGA! CUANDO ESTAN ARRUINANDO TODO! Y CASI QUE TE PISAN LOS TALONES!-.
La anciana se acercó lentamente a la chica y con una fuerte bofetada en la cara hizo que se calmara. -Eso no importa, aun nos queda mucho por hacer, además tengo un as bajo la manga-.
-Yo diría una carta salvaje… -. Dijo la chica sobandose la mejilla. -No se qué esperas que haga, desde hace mucho dejo claro que no quiere nada que ver con todo esto… ni contigo-.
-Es porque no sabe lo que le conviene, pero estoy segura que una vez esté allí lo sabrá-.
-Como sea, ¿y yo? ¿Cuál es mi siguiente tarea?-.
-Jummm… si lo que quieres son más sombras olvídalo, no son ilimitadas y ya pronto tendrás algo mucho mejor que hacer, créeme-.
- - - - OSORE - - -
Un golpeteo en la puerta hizo que Kino saliera de sus pensamientos. - ¿Una visita? Qué extraño-
- Señora Kino ha llegado un muchacho-. Anunció una de las aprendices a su maestra.
-¿quien es y que quiere?-
-No lo sé, dice que se llama Michael y que busca a la señorita Anna-.
-Hazlo pasar-.
- - - TEMPLO TSU - - -
Anna cuidaba de Yoh mientras Horo y Len terminaban de revisar el templo, al tenerlo tan cerca y estar inconsciente la chica no pudo evitar detallarlo, no lo había hecho muy bien desde que había llegado, pero ahora que tenia la oportunidad notaba como los años lo habían cambiado; sus rasgos eran más fuertes y pronunciados, sin embargo, aun podía ver en el niño que un día conoció. Además no quería aceptárselo ni a ella misma, pero se había vuelto mucho más apuesto, se veía en verdad muy bien, pero algo hacía falta… sin darse cuenta Anna levantó la mano y la llevó hasta el rostro del muchacho.
-Su sonrisa-. Dedujo la chica diciendolo suavemente y poniendo la mano sobre la mejilla de Yoh.
Yoh pareció reaccionar ante esto, ya que empezo a moverse, por lo cual Anna retiro rápidamente su mano.
-¿Que sucedio, dónde estoy?- Preguntó el Asakura al volver en sí. Lo primero que Yoh vio fue a Anna, por lo cual sonrió mientras reconocía. - Debo estar soñando-.
-No, lo siento no es un sueño, tan solo soy yo- Dijo la rubia mirando hacia otro lado.
-Entonces si es un sueño-. El comentario logró que la chica se sonrojara. - Anna ¿ te encuentras bien?- le preguntó el muchacho sentandose con esfuerzo y recordando lo sucedido.
- si, mucho mejor que tu-.
Yoh vio el corte en la mejilla de Anna y se sintió fatal, había sido él con su espada. Anna se dio cuenta de esto y trato de desviar la atención de Yoh. -Sabes fue muy peligroso lo que hiciste-.
-¿ A que te refieres?-
- A liberar toda esa energía, pudiste haber muerto-.
-Aaaa eso-.
-¿Porque lo hiciste?- Le reclamo la rubia.
-¿un simple descuido?-
-Yoh…-
-Bueno, ¿y que más querías que hiciera? No podía controlar mi cuerpo, lo único que logre hacer fue manejar mi energía-.
-Debiste pensarlo mejor, todo pudo haber terminado muy mal-.
-Peor hubiera terminado si no hacía algo-. Respondió el chico levantando su mano y tocando con cuidado la herida en la mejilla de Anna.
El chico mantuvo su mano en el sitio y Anna tampoco hizo algo para alejarlo, sus ojos se encontraron por lo que pareció una eternidad. Anna estaba molesta, pero conmovida por lo que había hecho Yoh para salvarla, la verdad pudo haberle costado la vida, pero parecía no importarle al chico. Eljoven shaman estaba aliviado de que Anna estuviera bien, había luchado con todo su ser por detener a su cuerpo, pero cuando vio que no era posible, no le importaron las consecuencias tenía que salvar a Anna así fuera a costa de sí mismo.
-Has cambiado mucho Anna, pero tus ojos siguen siendo los mismos-. Dijo el chico
-Tú también has cambiado, y parece que para bien-.
El momento fue interumpido por la llegada de sus compañeros. -Bueno ya terminamos de revisar el templo y sus alrededores, no encontramos nada más-.
Anna e Yoh se separaron rápidamente antes de que Len o Horo siquiera los vieran, aun así ninguno podía dejar de sentir la calidez que generó el contacto entre ellos, ni olvidar la mirada que habían compartido.
-Bueno iré a echar un rápido vistazo en lo que me falto a mí para estar totalmente seguros y luego de eso nos iremos-. Dijo la rubia levantandose con afán. Anna se fue tan rápido que no les dio la oportunidad de responder algo.
-¿Y a esta que mosca le pico?-. Cuestionó Horo
-Más bien y ahora que hiciste Yoh- Pregunto Len con una mirada burlona
Yoh solo se quedo viendo el sitio por el que Anna se había marchado, nunca pensó que Anna lo volvería a mirar de esa manera, ¿habría sentido lo mismo que él? Una sonrisa se empezó a formar en su rostro, finalmente veía una pequeña luz de esperanza y no la dejaría escapar.
La sacerdotisa camino con rapidez, necesitaba alejarse de Yoh y de los demás, sentía sus mejillas rojas, además esa mirada de Yoh, no podía olvidarla! -Que demonios está mal conmigo? Como puede ser que después de tanto tiempo aun sienta algo así por alguien como él!- Se preguntó molesta dandose un golpe con la palma en la frente.
No queriendo pensar más en eso Anna revisó lo que le faltaba, aun así poco antes de que acabara los chicos la alcanzaron.
-¿Y bien? Encontraste algo más?-. Pregunto Len
-No, o no del todo…síganme-. Anna llevo a los muchachos hasta la mitad del patio de piedra. -¿Ven algo extraño?-
Los muchachos miraron a su alrededor, no parecía haber nada fuera de lo normal a simple vista
-El suelo-. Dijo Yoh después de un momento. - Las baldosas, en este punto están más desgastadas que las demás-.
-Y un poco sueltas-. Confirmó Len moviéndolas con el pie levemente
-Así es-. Anna se agacho y levantó totalmente la baldosa que Len acababa de mover con su pie-
-¿Esas son?... cuentas rotas?- Pregunto sorprendido Horo mientras Anna tomaba uno de los pedazos con su mano.
-Cuentas de un rosario-.
-De varios- Confirmó Yoh tomando otra de un color diferente.
-¿Por qué creas que sea?- Preguntó Len
-No lo sé, romper las cuentas de un rosario es muy difícil, solo he visto que sucede cuando intercepta demasiada energía, más de la que puede contener-. Respondió Anna.
-Es decir que no es algo muy normal que pase aun en un templo lleno de sacerdotisas con rosarios?-.
-En mi vida solo vi que pasara una vez, cuando use el rosario de los 1080 contra Hao, me hace cuestionarme, que clase de energía tenían que estar canalizando aquí para que eso sucediera… repetidas veces-.
Los chicos se quedaron pensándolo, si en verdad era muy extraño. Luego de eso partieron de regreso a Osore. Tan pronto Anna se subió al tren sacó nuevamente su libro.
-Iremos por algo de comer al comedor, ¿quieres ir?-. La invitó Horo.
Anna observó a Yoh quien estaba sentado a su lado contra la ventana, se encontraba totalmente dormido, no sería una molestia. -No estoy bien, gracias-. Respondió retomando su lectura.
Luego de que Horo y Len salieran del compartimiento, Anna esperó unos minutos y cuando estuvo segura de que se habían marchado totalmente bajó el libro. Enseguida su mirada se volvió hacia donde Yoh, no podía sacar de su mente el recuerdo de sus ojos y del contacto de su mano sobre su mejilla. Eso la enfurecía consigo misma, arrugó un poco la nariz, frunció el ceño y decidió volver a lo suyo, no pensaría más en eso! Pero en cuanto lo hizo Yoh comenzó a moverse al parecer entre sueños, dentro de ese movimiento la mano del chico se quedó sobre la mano de la chica.
Cuando Anna sintió la mano de Yoh, pensó en quitarla enseguida, pero luego vio al chico durmiendo tranquilamente de forma que se contuvo. Ese simple contacto era tan reconfortante, ¡diablos! Cada contacto con Yoh por mínimo que fuera tenía un gran efecto en ella, la chica dio un largo suspiro y cerró sus ojos no queriendo pensar en ello.
Cuando Horo y Len volvieron a sus asientos encontraron al par totalmente dormidos. Ninguno de ellos notó como la mano de Yoh se encontraba sobre la de la chica, ya que estaban cubiertas por el libro de Anna, ni tampoco la sonrisa de Yoh mientras descansaba.
Eran casi las 8 de la noche cuando regresaron al templo en Osore, el camino desde la estación había sido corto pero extraño, Anna se sentía apenada pero trataba de disimularlo, al fin y al cabo nadie debía de saber por qué lo estaba; Yoh iba con una gran sonrisa que no pasaba desapercibida para los demás, menos para Horo y Len que hace años no lo veían sonreír así.
Cuando llegaron a la puerta de la casa los recibió una aprendiz. -Buenas noches jóvenes, señorita, la señora Kino los está esperando en el comedor-.
-Gracias-. Contestó un muy feliz Yoh siguiendo derecho. -La abuela debe estar impaciente por que le contemos lo que averiguamos-.
-Si, pero espero que ella le vea algo de sentido y el viaje no haya sido en vano-. Replicó Len un tanto molesto.
Yoh fue el primero en entrar al comedor, seguido de Len, Horo y por ultimo Anna.
-Abuela ya regresamos! uyy…perdón no sabía que tenias visitas-. Exclamo el peli castaño al ver que había un joven a la mesa con Kino.
-Está bien, los estábamos esperando-. Replicó la anciana con calma. Kino estaba por presentar al muchacho cuando Anna entró y lo vio allí.
-¿Michael?¿Qué haces aquí?-
- ¡Anny! ¡Me tenias muy preocupado! -. Exclamó el chico recien llegado levantándose y yendo hasta donde la rubia.
Michael se acercó a Anna para darle un beso a forma de saludo, pero ella lo detuvo antes de que pasara. Yoh y sus amigos miraban al muchacho con duda; ¿quién era él? ¿Estaba allí por Anna?¿Como había llegado ahí?
-¿Quién eres tú?-. Preguntó Yoh
El rubio giró enseguida y mirando a Yoh de arriba para abajo antes de presentarse respondió. -Soy Michael, el novio de Anna. Un placer-.
Todos los demás quedaron en silencio, estaban analizando lo recién dicho por el chico, era… algo muy difícil de procesar.
-¡¿Dijo novio? ... Yoh Asakura, el placer es mío ...¿?-. Yoh respondió el apretón de manos ofrecido porMike, pero aun así le dedico una mirada Anna llena de duda que ella parecía ignorar por completo.
-Len Tao-
-Horokeu Usui-.
Se presentarón los otros chicos estrechando de la misma forma la mano del novio de Anna.
-Estamos tomando el té, por si quieren acompañarnos-. Los invitó Kino.
Yoh, Horo y Len miraron la mesa como considerándolo. Pero fue Anna quien terminó respondiendo.- Muchas gracias, pero tengo algo importante que discutir con Michael, ahora-.
-jeje creo que terminare el té más tarde, con permiso-. Se excusó el rubio saliendo detrás de Anna.
-Uyyy como que está en problemas jeje-. Se burlo el aniu sentándose a la mesa.
-Su presencia es ordinaria, será una molestia, sin mencionar que estará en un gran riesgo si se queda aquí-. Dijo Len sentándose también.
-Nadie ha dicho que vaya a quedarse-. Contestó la anciana
-¿Entonces solo vino a saludar a Anna?... el no parece de por acá-.
-Ese no es nuestro problema, Anna tiene que resolverlo. Yoh toma asiento, y cuéntenme, como les fue en Tsu?-. Ordenó la matriarca de los Asakura.
Por su parte Mike siguió a Anna hasta afuera de la casa, ella parecía estar muy molesta.
-Anny espera, que no piensas si quiera saludarme bien?- Dijo acercandosele con una pequeña sonrisa.
Sin emabargo, Anna lo detuvo en el sitio. -¿Michael que haces aquí?-
-¿Michael? Que estoy en problemas? - Dijo con inocencía el chico. Mike miró el semblante de Anna, estaba en verdad muy enojada, cambiando el suyo a uno más a tono. -Bien, vine porque estaba muy preocupado por ti y porque quería verte-.
-Te dije que estaría bien-.
-Si, se nota-. Replicó el muchacho tocando con cuidado el corte en la mejilla de Anna, a lo cual la chica reaccionó alejando la mano del chico
-¿Como supiste que estaba aquí?-.
-Tu misma me dijiste que estarías en Osore-.
-Me refiero a aquí en esta casa exactamente-.
-No me lo creerás pero no hay muchas chicas con cabello rubio y que cuadren con tu descripción en este lugar. Todo el pueblo sabe quién eres y donde vives, o bueno donde vivías-. Dijo el chico con una mirada acusadora. -¿Por qué no me dijiste que la persona que necesitaba tu ayuda fue la mujer que te crió y que venias al sitio donde creciste?-.
-¡Disculpa, pero como es que yo paso a deberte explicaciones cuando eras tú el que las estaba dando!?-
-No tengo más explicaciones que dar, te extrañé y me preocupé mucho por ti así que vine hasta acá-
-¡¿Hasta Japón!?
-¿Que tiene de malo? Tu viniste por personas que no ves hace al menos 5 años, por que no puedo venir yo por ti?-
-¡Suficiente! Michael… tú… no puedes estar aquí-.
-¿y por qué no?-.
-Porque este sitio… es peligroso-.
-¡Con más razón, como quieres que simplemente me vaya y te deje aquí! Anna la única forma de que yo me vaya de aquí es contigo-.
-Yo no voy a ir a ningún lado, tengo mucho que hacer aún-.
-Bien entonces me quedo contigo hasta que termines de hacer tus cosas-. Estableció el chico cruzando sus brazos y sentando su postura.
-¡Claro que no!-
-¿Por qué no? ¿Anna ya dime por qué te molesta tanto que haya venido?-.
-¡Ya te lo dije, porque este sitio es peligroso y … no quiero que te pase nada¡-.
-¡Pues entonces entenderás que yo siento lo mismo y por eso no pienso dejarte aquí sola!-
-¡Eres imposible!-.
-¡Mira quien lo dice!-.
Anna tuvo que tomar aire para calmarse, pelear con Mike no iba a solucionar nada. - Mike por favor entiende este no es un sitio para ti-.
-¿Y si lo es para ti? Anna entiéndelo de una vez, no te voy a dejar aquí! De ningún modo-.
-Tienes que irte-.
- ¿por qué? ¿Qué es tan importante para que me trates así?, para que lo prefieras sobre nosotros y nuestra relación?, porque eso es lo que estás dando a entender Anna, que lo que quiera que sea que estés escondiendo acá, está por encima de todo eso!-.
-¡Yo no estoy diciendo eso! Y no estoy escondiendo nada!-.
-¿Entonces por qué no puedo quedarme, que tanto vas a hacer?-.
Anna miró la cara suplicante de Mike, no sabía porque pero siempre terminaba sintiéndose culpable por como lo trataba.
-No es nada malo, solo son cosas que no entenderías, cosas de mi vida pasada-. Dijo la chica dándole la espalda. A lo cual el muchacho reaccion enseguida deteniendola y haciéndola girar nuevamente.
-Anna no importa lo que sea yo quiero estar aquí, contigo. Lo que te dije antes de que te marcharas en Nueva York, no lo dije porque si, esas dos palabras son una promesa, de lo que siento por ti y de que no es algo pasajero sino algo que quiero que crezca y que mejor forma que conociéndote mejor a ti, tu pasado-.
No dudaba de las palabras de Mike, eran muy sinceras. Sin embargo, -Mi pasado es, complicado… muy complicado-.
-No importa, al fin y al cabo te llevó a ser la maravillosa persona que eres ahora, Anna si lo que temes es que sea lo que sea que aprenda en esta casa me va a espantar o alejar de ti, no va a ser así. Sé que has sido muy reservada con tu pasado y por algo será, pero eso no cambia el presente ni el futuro que quiero que tengamos; por favor dame la oportunidad de estar a tu lado-.
El rubio empezó a acercarse peligrosamente a Anna, ella no sabía qué hacer, Mike no lo entendería, lo sobre natural era algo demasiado complicado, no quería perderlo, el era la única constante en su vida desde hace 5 años y había demostrado en más de una ocasión que siempre estaría con ella y para ella.
Viendo las dudas en el rostro de la chica, Mike tomo los labios de Anna con un suave beso, la sacerdotisa empezo a sentirse tranquila, ese era el gran efecto que su novio tenía en ella, por lo cual devolvió el beso sin querer pensar más. El beso fue largo y profundo, se sentía tan bien, pero a la vez no podía evitar sentir que algo estaba fuera de lugar, una pequeña molestia.
-ejemmm ejemm-. Anna y Mike se separaron, alguien carraspeaba su garganta para hacer clara su presencia, cuando Anna vio de quien se trataba sintió como todas sus preocupaciones volvían a caerle encima como un baldado de agua fría. -Lamento interrumpir, pero la abuela quiere verlos-.
Era Yoh.
-Si, gracias-. Respondió sin ganas la chica entraando de nuevo a la casa, sentía la mirada acusadora de Yoh sobre ella de forma que quiso evitar si quiera mirarlo, Mike por su parte tomó la mano de la chica mientras la seguía. Yoh se quedo viéndolos desde atrás por unos momentos se sentía roto, decepcionado al ver tal escena y el efecto que tenía el rubio en la sacerdotisa.
-Que estúpido, como pude pensar que una mujer como Anna iba a estar sola y más aún que tendría si quiera una oportunidad con ella después de reprochó a si mismo.
Mientras tano en el comedor solo quedaba Kino.
- Lamento la tardanza, teníamos cosas que arreglar-. Se excusó Anna al llegar a donde su maestra.
- No te preocupes hija, los muchachos ya me informaron como les fue hoy. Por favor tomen asiento-.
Anna se sintió un tanto intranquila, no sabía que diría Kino ni que diría Mike o si quiera que tanto habían hablado antes de que llegará. Mike por el otro lado se sentó en completa confianza y tranquilidad.
- ¿Entonces ustedes dos son pareja?-. Indagó la anciana sabiendo de antemano la respuesta.
- Así es sensei-.
-Y si no te molesta que pregunte, ¿hace cuanto?-.
-No es molestia-. Contesto con tranquilidad Mike. -Nos conocimos hace 5 años aproximadamente cuando ambos iniciamos la universidad y llevamos juntos 2, como debe saber con Anna todo es de tiempo y dedicación jeje-.
-Ya veo… es bastante tiempo, entonces me imagino que Anna te habrá comentado un tanto de la situación aquí-.
-No, solo le conté que vine a ayudar y que no era nada prudente que él estuviera aquí-.
-Ya veo, entonces...-.
-Sensei déjeme terminar por favor, sin embargo, Mike… bueno Michael, insiste en que no se ira de aquí hasta que yo no me vaya-.
-Un tanto atrevido e impositivo de tu parte no lo crees muchacho-. Opinó Kino.
-Lo sé y me disculpo por eso-. Respondió el rubio con total franqueza. -Pero quiero que entienda que Anna es muy importante para mí y si este sitio es tan peligroso como ella lo dice no hay forma en que me marche dejándola aquí-.
La anciana escuchó con sumo cuidado cada palabra del chico, algo de él era extraño, no le cuadraba, pero no podía encontrar el que por qué de ese sentimiento; aun así, podía sentir que la preocupación e intensiones de Michael para con Anna eran totalmente genuinas. Debía de confiar en el criterio de su aprendiz, ella siempre supo tomar buenas decisiones, así la había educado.
-Anna…-. Inició Kino, pero la chica la interrumpió.
-Lo conozco, el es tan obstinado como usted y yo…-. Reconoció La rubia
-¿Entonces que quieres hacer?-.
-Quisiera pedirle que lo deje quedarse unos días-.
-Sabes que pasara si eso sucede… tendrás que informarle sobre la situación entera-.
-Lo sé y está bien porque es algo que tal vez debí hacer hace mucho-.
Kino se extrañó mucho por las palabras de Anna, ¿ en verdad tanta confianza le tenía al muchacho?
-Estará en riesgo, al igual que las demás, tal vez un poco más-. Razonó la sacerdotiza mayor.
-Yo me encargaré de que nada le suceda-.
-No podrás descuidar tus demás obligaciones ni mucho menos distraerte-.
-Si sensei-.
-Bien, confió en que sabes lo que haces-. Aceptó finalmente Kino poniéndose de pie. -Sígueme muchacho te mostrare tu habitación-.
-Muchas gracias señora, pero podría quedarme con Anna al fin y al cabo nosotros vivimos juntos hace un tiempo-. Respondió Mike.
-¡De ninguna manera!, no sé cómo serán las cosas en donde ustedes vivan, pero aquí nadie comparte habitación antes de que se haya celebrado una boda!-. Protestó Kino.
-Lo sé sensei y no intento molestarla, pero sería peligroso que se quedará solo y más en las noches-.
-Por eso no te preocupes, tengo los compañeros de cuarto indicados para el-.
Anna ya se imaginaba quienes, "los" solo habían tres hombres más en el sitio, maldecia el día en que se decidió volver a Osore.
Yoh, Horo y Len compartían una habitación, era bastante espaciosa así que no les molestaba en absoluto, además que solo iban allí a dormir. Los chicos estaban un poco pensativos después de todo lo ocurrido en el día.
-Aun no puedo creer que ese chico sea el novio de Anna-. Comento Horo rompiendo el silencio.
-Era apenas natural, han pasado ya mucho años y ella no es …fea ni desagradable-. Compartió Len.
-¡QUE!? Ahora me vas a decir que Anna te parece atractiva!?-.
Yoh se mantenía sentado en su futón, alejado y distante de la conversación mientras pensaba en lo sucedido, no podía sacar de su mente la imagen de Anna y el muchacho besándose ni de los dos entrando tomados de la mano.
Todo esto fue interrumpido por la intempestiva entrada de Kino. -Esta será tu habitación-.
Los tres muchachos miraron con duda como Kino entraba seguido del chico nuevo y de Anna.
-¿¡QUE¡? ¿El se va a quedar? ¿Y más aún... se va a quedar aquí!?-. Exclamó Horo.
- Así es- respondió con molestia Anna. -¿Acaso tienes algún problema con eso!?-.
-Jeje, no para nada-. Contestó enseguida con temor a las represalias que podía tomar la rubia.
-Bien los dejo para que se acomoden-. Ordeno Kino mientras se retiraba del sitio. -Anna recuerda que tienes que levantarte muy temprano y volver a la cascada-.
Había un tanto de tensión en la habitación, era obvio. Anna se acercó al armario y sacó un futón luego volvió a donde Mike. -Aquí no hay camas como las que conoces, deberás dormir en esto-. Dijo entregandoselo.
-¿Un sleeping?-. Respondió el rubio estudiando lo que le había entregado Anna.
Una pequeña sonrisa se formó en la cara de la chica ante la ingenuidad de su novio. -No tonto, es un futón, pero es muy parecido-.
-Aaaa ya veo… ¿y tu donde dormirás?-.
-Mi habitación esta en el corredor de al frente, pero no te preocupes nos veremos mañana en el desayuno-.
Horo y Len observaban con atención la escena mientras Yoh parecía ignorarla por completo, la rubia se sentía muy incomoda así que decidió que lo mejor era marcharse por ahora.
-Espera-. Intento detenerla Mike sujetandola del brazo. Anna viendo que la intensión del chico de besarla lo detuvo con cuidado y mirándolo muy fijamente le dio a entender que no lo haría frente a ellos. Mike sabía como era Anna, así que lo dejo pasar por el momento. -Tienes mucho que explicar-
-Mañana, lo prometo. Descansa-.
-Tu igual-.
Anna salió cerrando la puerta detrás de ella, en cuanto estuvo afuera tomo una gran bocanada de aire, no podía creer que su vieja vida estaba alcanzando a la nueva ¿o era al revés?
Mike observó a sus compañeros de cuarto con un tanto de duda, pero enseguida puso su mejor sonrisa, si iba a estar esos días allá lo mejor sería llevar la fiesta en paz. -Jeje creo que seremos compañeros de cuarto por un tiempo-.
-Eso parece-. Respondió Len estudiandolo con la mirada. -Y dime Michael, ¿exactamente qué es lo que haces aquí?-
-Vine por Anna,¿ que no es obvio?-
-Claro, ya que eres… ¿su novio?-
-Así es, ¿que tiene algo de malo?-
-jeje no, es solo que es algo extraño ...conociendo a Anna-. Interpuso Horo
- ¿Que ustedes la conocen mucho?-. Cuestionó el recien llegado.
- Lo suficiente-. Respondió el shaman de china.
- Que extraño, en todo el tiempo que la he conocido nunca los mencionó-
-¿Y hace cuanto se conocen?-.
-Un poco más de 5 años-.
La cara de sorpresa de los chicos no se hizo esperar, era casi el mismo tiempo en que Anna se había ido, y era bastante. Yoh había estado pendiente de todo aunque no lo parecía, pero decidió intervenir en ese momento. -Vaya es … bastante tiempo…y … como es que se conocieron?-
Mike no era de los que le gustará andar contando sus cosas y menos las de Anna, pero en este caso haría una excepción. -Fue bastante curioso en realidad, yo estaba comenzando la universidad al igual que Anny para esa entonces, todo el primer día en la universidad la vi y me la encontré en cada clase que entré. Luego de clases fui a mi dormitorio en el campus, allí estaba ella de nuevo, al parecer su habitación estaba a tan solo unas cuantas puertas de la mía, por un momento pensé que me estaba persiguiendo jijiji pero luego lo reconsidere, no era posible que una chica tan linda persiguiera a alguien y menos como yo; pero bueno, cuando llegué a mi cuarto mi compañero de habitación y yo decidimos ir a una cafetería cercana a tomar algo y hablar un poco de nuestro primer día, estaba listo para ordenar cuando la camarera se acerco por detrás y dijo " Vas a ordenar algo o viniste solo a seguir acosándome?", en seguida voltee a mirar y hay estaba ella! Jeje, respondí lo único que se ocurrió en ese momento…. "solo tráeme un café latte cada hora de aquí hasta que se acabe tu turno"-
-wow vaya, suena mucho como Anna-. Dijo Horo sorprendido por el relato.
-Un tanto arriesgado en mi opinión-. Se burlo Tao por lo bajo. -Ya me imagino lo que sucedió después-.
-Termine con un latte en la cabeza ese día, pero aun así seguí yendo a esa cafetería seguido a verla, aunque en realidad la primera vez que tuvimos una conversación normal fue en clase (...)-
- - - FLASH BACK - 5 AÑOS ANTES - -
-Bien entonces espero que hayan entendido todo muy bien ya que deberán hacer un trabajo en grupo que valdrá el 40% de su nota final del semestre-. Explicaba el profesor.
-¿Grupos de a cuantos?- Preguntó Alice levantando la mano.
-De a 3-.
-ummm, parece que vamos a necesitar un integrante más-. Concluyó Alice mirando alrededor y hablando a su compañera que era Anna.
-Como sea- Respondió la rubia. -Empezaré hacer el trabajo tu encárgate de eso-.
-¡Hola! No pude evitar escuchar que necesitan una persona más para su grupo-. Exclamó Michael llegando a donde las chicas.
-¡No! de ninguna manera-. Se opusó en seguida la rubia.
-Pero..- Intentaba razonar el muchacho.
-¡No de ningún modo, el chico es un acosador!- Repusó Anna mirando a Alice.
-Creo que no tenemos más opción-. Dijo la chica viendo que ya todos estaban en grupos.
-mmmm… aggg… ¡como sea¡, solo mantente al margen y alejado de mi si!-. Amenazó Anna mientras se alistaba sus cosas.
-Esta bien…. No vemos hoy de 4 a 9pm!-. Se despidió Mike de Anna mientras esta lo miraba con ganas de asesinarlo y se marchaba del sitio.
-¿De 4 a 9? Por qué?- Cuestionó Alice.
-A esa hora tiene turno en el café-. Dijo con una enorme sonrisa el rubio.
-Vaya creo que si eres un acosador como ella decía-.
- - - FIN DEL FLASH BACK - - -
-WOW! no sabía que Anna había ido a la universidad! ¿Donde?¿que estudio?-. Preguntó un emocionado Horo
-Ambos estudiamos administración de negocios, en NYU-.
-Bastante impresionante al decir verdad, tiene sentido es muy del perfil de Anna, siempre le gusto ser la jefa-. Repusó Len.
-¿ENTONCES ANNA ESTUVO TODO ESTE TIEMPO EN NUEVA YORK!?-. Cayó en cuenta Horo recordando la conversación de esa mañana.
-Si, allá vivimos, pensé que la conocían lo suficiente?- Dijo con duda Mike.
-La conocimos antes, no habíamos sabido de ella en un largo tiempo-. Estableció el shaman de China.
-Desde que se fue a Nueva York me imagino-.
Len apenas asintió
- ¿Y ustedes saben por qué se fue?-. Preguntó Mike dedicando una mirada especial a Yoh.
Los chicos se miraron entre si y luego a Yoh.
-Me imagino que para cambiar de aire… ¿no es así? -. Concluyo el pelinegro mirando a Mike-
-En realidad ella nunca me lo ha dicho, a ella no le gusta hablar de su vida aquí en Japón, pero espero que ahora que estoy aquí lo haga-.
Finalmente Yoh decidió unirse a la conversación. -Anna es una persona muy reservada, conociéndola si no te lo contó antes tal vez nunca lo haga-.
-Eso pudo ser la antigua Anna-. Repusó su novio. -Conociéndola como yo la conozco puede que solo estuviera esperando el momento indicado-.
Yoh dio un largo suspiro, si Anna le contaba todo lo sucedido a Mike significaba que le tenía mucha confianza, de seguro más que a el, más que la que alguna vez le pudo haber tenido.
-Ya es tarde y estoy muy cansado-. Dijo de repente el castaño acostándose en su futón. -Buenas noches-.
No pasó mucho tiempo para que los demás siguieran el ejemplo de Yoh, y se acostarán en sus futones a pensar en los acontecimientos del día y en lo que vendría mañana.
