La noche fue tranquila para muchos, pero no para todos. Tan pronto Anna volvió a su habitación intentó conciliar el sueño pero no le fue fácil, tenía mucho en su mente. Tan pronto vio el atrapa sueños de Mike, lo tomó en sus manos, observandolo con tristeza, era algo que representaba en gran medida su situación actual, algo de su vida actual y aun así su antigua vida, podría ser Mike de la misma forma? podría lidiar con todo ello, o lo mejor sería terminar las cosas antes de que algo saliera mal?.
Llevaban un poco más de dos años juntos, Mike era la promesa de una vida en Nueva York, una vida que disfrutaba de cierta manera, en la que tenía todo bajo control; además Mike había sido la primera persona en acercarse de esa manera a ella, además de Yoh, solo que su relación con el rubio era una relación madura, en todos los sentidos. Poco fue lo que logró dormir esa noche entre tantas dudas, por lo cual terminó levantándose a las 4 de la mañana para entrenar.
Por su parte Yoh tampoco había podido dormir mucho, no podía creer todo lo que había sido de la vida de Anna desde que se había marchado, le molestaba haber tenido que escuchar tantas cosas tan importantes de la boca del novio de Anna y no por ella misma, además pensar que la chica tenía un novio y no cualquiera, sino una persona de muy buena apariencia y actitud, alguien con quien llevaba tanto tiempo y tenia tanto en común, hacía que el castaño no pudiera evitar pensar si Michael era todo lo que Anna siempre quiso que él fuera?
No eran más de las 5 de la mañana cuando Yoh decidió levantarse, miró alrededor, los otros tres muchachos aun dormían por lo que salió en forma muy silenciosa, sin pensarlo mucho se dirigió a la cascada, sabiendo que allí encontraría a la persona que le robaba el sueño.
Apenas llegó allá vio a Anna haciendo el proceso de purificación, parecía muy concentrada, pero no era así en verdad, la rubia apenas y había logrado enfocarse cuando sintió la presencia de Yoh acercándose, sabía que la observaba y esperaba que se fuera al verla ocupada pero tampoco fue así. Pasó casi media hora, la chica no pudo soportarlo más, perdió la concentración y cayó al agua. No se apresuró en salir, sabía lo que le esperaba una vez lo hiciera.
-Lamento interrumpir tu entrenamiento- Anunció el Asakura con seriedad acercandose al agua y sin perderla de vista.
-Si en verdad lo hicieras simplemente te marcharíaa de una buena vez-. Contestó de mala gana la rubia saliendo del agua congelada, a decir verdad la extraña actitud del muchacho la hacía sentir un tanto nerviosa.
-Tal ves… pero hay algo que quiero preguntarte-
-No te das cuenta que estoy muy ocupada-
-Es importante-. Dicho esto la mirada de Yoh se volvió un poco más suave. Anna dio un suspiro y cruzo sus brazos esperando a que hablara el muchacho.-¿Porqué Nueva York?-
-Veo que estuvieron hablando con Mike-. Dedujo con molestia la chica.
-Asi es, el nos comentó un poco acerca de tu vida, tu nueva vida-
-No es mi nueva vida, es mi vida y punto, la que he estado viviendo todos estos años-
-Eso no responde mi pregunta, ¿por qué te fuiste a Nueva York? ¿Fue por … lo que paso conmigo?-
Anna se sentía muy enojada, no había querido hablar de su vida ni darles la menos información, aún eso eso no había impedido que llegara Mike y en una par de horas les contara varias cosas. En cierto modo le parecía extraño, su novio no era del tipo de persona que fuera tan abierta con otros, especialmente con quienes para el eran totales desconocidos, ya hablaría con él, ya que en ese momento Yoh esperaba por una respuesta.
-¡Por todos los cielos Yoh! el mundo no gira alrededor tuyo, me fui porque era lo que quería, quería viajar, conocer sitios nuevos, tener nuevas experiencias, buscar algo más…-
-¿Algo más?-
-Si, algo más-. Confirmó Anna soltandó un largo y cansado suspiro.
-¿Es decir que fuera como fuera, e independiente de lo que pasará… te hubieras marchado, yo… no era lo suficiente para ti?-
La cara de Yoh mostraba una enorme tristeza, empezaba a pensar cada vez más que Anna se había ido por su culpa pero de una manera diferente a la que siempre pensó. La rubia por su parte sabia la verdad, ella había decidido irse de Japón solo por el incidente de Miyu; la chica había recibido gracias a la intervención de uno de sus maestros de la escuela una invitación junto con una beca para la universidad de Nueva York meses antes del suceso con la chica, pero ni siquiera había considerado tomarla hasta que había sucedido… el incidente. Pero no, ella nunca lo reconocería y menos ante Yoh, ya que parecería un acto de cobardía por su parte.
-Lo siento Yoh pero así son las cosas-
-¿Y si es así, porque eres así conmigo? Todo este tiempo pensé que te habías marchado por… lo que paso! Y por eso mismo estabas enojada!-
-Que no entonces crees que debí marcharme solo por… eso… para tener una verdadera razón para estar enojada?-
-¡NO! PERO NO SABES CUANTO TIEMPO Y DOLOR ME HUBIERAS AHORRADO DE HABERLO SABIDO! Tu… tú no sabes lo que sentí cuando descubrí que te habías ido, y más cuando la abuela me dijo que te habías ido para no volver- Expresó el castaño con profunda tristeza. -Estaba seguro que era por mi culpa y nunca me lo he podido perdonar-
-Independiente de la razón por la que me haya ido, lo que hiciste estuvo MUY mal… y si es INPERDONABLE!-
-PRIMERO YA TE LO HABIA DICHO, YO NO HICE NADA!-
-QUE NO LO "RECUERDES" ES DIFERENTE!-
-Y SEGUNDO! NO ENTIENDO NI POR QUE TE IMPORTA TANTO, AL FINAL DE CUENTAS TE HUBIERAS LARGADO IGUALMENTE! SOLO QUE PREFERISTE IRTE Y DEJARME PENSAR TODO ESTE TIEMPO QUE FUE POR MIIII CULPA!-
-¿¡ESTAS LOCO!?-
-CLARO QUE NO! PORQUE AQUÍ SOLO HAY DOS POSIBILIDADES, TE FUISTE POR QUE LO QUE PASÓ EN VERDAD TE AFECTÓ, O TE FUISTE PORQUE ASI LO QUERIAS Y ENTONCES NO TIENES RAZONES PARA ESTAR SIQUIERA ENOJADA CONMIGO POR QUE NUNCA QUISISTE ESTAR CONMIGO!-
Anna quedó perpleja, una era una verdad muy dolorosa, y la otra una mentira en que ella misma había caído; no sabía cuál era peor. Tenía que salir de ahí!
-ESTO ES RIDICULO! NO TENGO POR QUE SOPORTAR TUS ESTUPIDAS SUPOSICIONES, NO TIENE NINGUN SENTIDO NI HACEN NINGUNA DIFERENCIA, YO ME FUI Y ESO ES TODO!- Refutó empezando a marcharse.
Sin embargo, Yoh no lo permitiría a deternla del brazo. -SI HAY UNA DIFERENCIA, ANNA… por favor, necesito saberlo… para poder saber en qué fue que me equivoque tanto-.
Los ojos del castaño suplicaban una respuesta, lo cual pareción calmar a la chica quien dejó de intentar zafarse. -Yo...me fui… por que así lo deseaba-.
Yoh sintió como su corazón era partido en dos, Anna nunca se hubiera quedado con el, simplemente no quería.
-Entonces nuestro… compromiso… nuestra relación, ¿no eran importante para ti?
-No lo suficiente…-
El chico soltó el brazo de la rubia, sentía que la fuerza lo abandonaba, quería desaparecer.
-Bien, al menos eso queda aclarado-.
-Bien, espero que no me molestes más con…ese tema-.
-No te preocupes, pero entonces al menos espero que reconozcas que no tienes una verdadera razón para… seguir enojada-.
La ira regreso de golpe a la chica! Como podía dejar de estar enojada si lo que había pasado era lo que más le había dolida en la vida! Iba a responderle pero alguien los interrumpió.
-¡Buenos días!- Saludo Michael llegando al sitio.
Yoh y Anna lo miraron, aun había molestia en sus caras y tensión en el ambiente, cosa que no pasó desapercibida para Mike.
-Horo Horo me dijo que estarías aquí-. Dijo dirigiendosé a Anna. -¡Woww! pero estas empapada, ¿qué sucedió? te caíste en esa cascada?-
-algo así- Respondió por lo bajo la chica, mientras Mike se quitaba su chaqueta para cubrirla.
-No quiero que pesques un resfriado-
Anna apenas y volvió la mirada al rubio mientras retomaban el camino a la casona bajo la mirada inquisitiva de Yoh. La chica se cambio rápidamente y fue a desayunar, en la mesa estaban comiendo Kino, Horo y Len.
-Buenos días Anna, ¿has visto a Yoh? No lo encuentro en ningún lado-. Saludó Horo Horo
-Esta por la cascada-. Respondió con molestia la rubia
-¿qué tal te fue esta mañana?-. Indagó su ex maestra.
-Me hubiera ido mejor si Yoh no hubiera estado molestando-.
-Hablare con él-. Afirmó la anciana. -En todo caso… tenemos que hablar de cuál será el siguiente paso, aunque no haya pasado nada en la últimas noches no podemos quedarnos esperando y menos sin saber donde están las demás-.
Anna miraba de reojo a Mike, el se veía bastante tranquilo comiendo junto a ella para no estar enterado de la situación, pero conociéndolo estaba escuchando cada palabra y tratando de encontrarle un sentido.
-¿Podríamos reunirnos en un par de horas, tengo algo importante que hacer-. Preguntó Anna a la anciana Asakura.
-¿Que es más importante que esto?-
-Por favor sensei le prometo que solo es esta vez-
Aun cuando la mujer se molestó por el retraso de sus planes no tuvo más opción que aceptar, al fin y al cabo sabía que había sido un milagro que Anna hubiera no más accedido a ir hasta allá.
Tan pronto abandonaron el comedor la rubia llevó a Mike a un sitio un poco apartado de la gran casona donde había una vista completa de la montaña y el pueblo, aunque el sitio seguía siendo lúgubre era algo especial a su manera.
-Bien me imagino que no vinimos hasta aquí solo por la vista-. Dijo el muchacho
-Así es-.
-¿Me vas a decir que es lo que sucede?¿y porque tanto misterio?-
Anna dio un largo suspiro, ya había tomado una decisión, no era fácil pero la llevaría a cabo.
-Recuerdas hace unas semanas cuando comencé a tener esos extraños sueños, no podía dormir, se sentían muy…reales-. El rubio solo asintió mirandola fijamente. - Esos sueños no solo se sentían reales, eran reales. Se que sonará un poco... extraño, pero hay muchas cosas en este mundo, que pueden no tener una explicación lógica, y que por ende no parecer reales, pero no por eso dejan de serlo. El sueño que tuve durante tantas noches no era una simple pesadilla, era un premonición de lo que sucedía aquí, en Osore-.
El chico estaba al tanto de los terribles y vividos sueños que había experimentado su novia desde hace tiempo, por lo cual le llamaba la atención que tan reales podían llegar a ser.
-¿Es decir que esas chicas que pedían ayuda y esa cosa que te atrapaba y te llevaba...?-
-Son reales-. Completó Anna. -Y aunque no sucedieron en la realidad tal como en mi sueño, si sucedieron; pero eso es solo una parte de lo que te quiero decir. Mike como lo dijiste ayer, este sitio fue el sitio en donde crecí, y la señora Kino, fue quien me crió ya que como sabes yo fui abandonada por mis padres de muy pequeña, pero ellos me abandonaron por una razón en particular-.
Mike sentía la enorme tensión invadiendolo, Anna nunca había compartido nada de su pasado con el, era un momento importante, se limitaría a escuchar en lo posible.
La chica dio un suspiró largo, casi como si estuviera alistandose para arrojarse al mar desde un acantalidad, y sin pensarlo más prosiguió. -La razón por la que me abandonaron, y por la que me crie en un lugar como este, es… porque tengo… digámoslo de esta manera un don, que pocos tienen. El don de percibir el mundo sobrenatural-.
-¿Que quieres decir con eso?-.
Anna estaba muy nerviosa y mas por la mirada de Mike, sentía que cada segundo que pasaba lo perdía más pero tenía que ser valiente, había decidió no huir como lo hizo con Yoh, y en ese caso significaba afrontar que Mike estuviera allí y que ya sea por las circunstancias o el destino, debía conocer la verdad, su verdad.
-Eso quiere decir que… puedo comunicarme con los espíritus y manejar ciertas fuerzas de la naturaleza-.
El rubio apenas y volteó a mirar la vista del pequeño pueblo frente a ellosm parecía estar analizando y considerando todas las posibilidades de la situación, era la misma cara que hacia cuando estaban a punto de cerrar un negocio o tomar una decisión importante.
-Mike…-
El muchacho volteó a mirarla lentamente aun con muchas dudas al parecer en su rostro. - Es decir que puedes ver fantasmas y cosas como esas?-.
La chica apenas asintió.
-¿Y tus sueños… predicen el futuro?-.
-No es algo muy común ni que supe que pudiera hacer hasta hace poco-.
-¿Entonces vivías en este templo porque aquí aprendías el manejo de todo eso?-
-Así es, yo conviví con las sacerdotisas porque yo también soy… bueno era una, ellas como sabrás en la cultura oriental tienen un vinculo con el otro mundo-.
-¿Y que sucedió? ¿No te gustaba esta vida, es por eso que decidiste marcharte de Japón?-
Anna respiró muy hondo, venia el segundo tema delicado, cada parte de esa conversación era en verdad terreno muy peligroso.
-No precisamente, como verás, la maestra de este templo es la señora Kino Asakura; ella hace parte de una familia muy importante en el mundo sobrenatural. Cuando yo era muy pequeña ella me entrenó con mucha dedicación y esfuerzo de forma que llegué a ser su mejor estudiante. Ella tenía, bueno tiene un nieto…-
-¿Asakura Yoh?-
-Así es, los Asakura necesitaban alguien que tuviera poderes sobre naturales como Yoh para… que formara parte de su familia y así seguir con su legado y tradición-. La cara de Mike pasó de duda a desconfianza, Anna por su parte sentía que se iba a desmayar, nunca pensó que tener una conversación con tacto fuera tan difícil y menos que llegará a tener una así de sería y complicada con Mike. -El punto es que, ya que yo era la mejor estudiante de Kino y tenía casi la misma edad que Yoh, me volví la mejor opción, por lo cual decidieron unirnos a través de un compromiso-
-¿Compromiso?-
-De matrimonio-. Aclaró Anna.
La cara de desaprobación de Mike no se hizo esperar -¿COMPROMETIDOS? ¿PERO COMOO! CUANDO?-
-Cálmate, eso fue hace mucho tiempo, nosotros aun éramos muy jóvenes-.
-¿Es decir que tú aceptaste casarte con él?-
-Algo así-
-¿Algo así? ¿es decir si o no?-.
Con algo de resignación la rubia respondió. -Si, era algo necesario entonces, Yoh necesitaba alguien que lo ayudara en una misión y yo pues no tenía muchas opciones-.
-¿Y tu…lo querías?-
Anna se sintió muy incómoda, esa era una pregunta que no quería responder ante nadie, tal vez ni ante ella misma.
- ¡Que dices, yo apenas y era una niña!-
-Eso no responde la pregunta-.
-Era un compromiso arreglado, solo eso...-
-¡Anna!-
-Yo… no lo sé...-
Mike miró a la rubia con duda, la conocía bien y algo le ocultaba.
- Anna pensé que esta conversación se trataba de que fueras completamente honesta conmigo-.
- Y lo estoy siendo! O crees que ando contándole al mundo entero lo que te acabo de decir!?-
-Entonces respóndeme, conociéndote dudo mucho que te haya comprometido siendo o no una niña solo porque tú dices-.
La chica guardó total silencio, sentía que la habían atrapado.
-¡ANNA!
-DEJA DE GRITAR!-
Mike se sintió mal enseguida, estaba siendo grosero, pero le enojaba mucho que ella tratara de ocultarle cosas tan importantes. -Esta bien, lo siento… pero por favor explícame, ¿Qué sucedió con Yoh? Por qué aceptaste casarte con él y… por qué no lo hiciste?-
- Bien -. Aceptó la chica con un largo suspiro de derrota. -Pero esto es algo solo entre tu yo-.
-Lo prometo, puedes confiar en mí-.
La sacertdotisa le contó todo sobre su relación con Yoh, como Yoh la ayudó cuando era joven con el reishi, como habían convivido juntos por años en la pensión y como él había traicionado su confianza.
-Entonces, ¿fue por eso que decidiste dejar Japón?
La rubia apenas y asintió. Hubo un silencio incomodo entre ambos, Anna no tuvo que decirle a Mike que en verdad ella había querido a Yoh, sus relatos lo decían todo, era obvio que lo que fuera que hubiera habido entre ellos había sido intenso aun por jóvenes que fueran.
La sacerdotisa se veía muy triste, contarle a Mike había vuelto a abrir un poco más la herida, casi tanto como haber vuelto a ver a Yoh o la discusión que habían tenido esa mañana.
-Entonces… que sentiste… me refiero cuando lo volviste a ver?-. Indagó con genuino interes el muchacho.
Anna salió de sus pensamientos, como podía ser que de todo lo que le había contado a Mike eso era lo único que le causaba dudas?
-molestia, qué más podía ser-.
-Anna…-.
-A decir verdad, fue toda una sorpresa, yo no sabía que él estaría aquí, de otra forma nunca hubiera aceptado venir; me sentí, no lo sé… molesta, enojada-.
-Entiendo, lo que me contaste fue algo… fuerte-.
-Así es, en todo caso eso resume mi vida antes de llegar a Nueva York, creo que ahora entiendes porque no me gusta hablar de eso-.
- Si, tenias razón al decir que era algo… complicado-.
-Bueno ¿y?-
-¿y qué de que?-. Preguntó con duda el chico mirando el temple serio de la rubia.
-¿no crees que estoy loca… o que algo está muy mal conmigo y todos los que estamos aquí?-
Mike dio unos pasos acercandose a su novio, mientras que con cuidado tomaba sus manos en las de él. - A decir verdad Anna, no hubiera esperado nada menos de ti, siempre supe que eras… como decirlo, especial -.
-¿Que quieres decir con eso?-.
-No te lo tomes a mal, claro que lo que me dices sobre fantasmas y cosas sobre naturales sorprenderían a cualquiera; pero aun así yo sé cuando me mientes y cuando no y que no lo haces-.
-Entonces, ¿en verdad me crees?-.
-No veo razón alguna para que me mientas en algo así, la única seria que quieras que me asuste y me vaya. - Se burló de buena manera el chico, mientras la acercaba así para abrazarla. -Pero no … no pienso darte ese gusto-. Anna no podía creer la naturalidad con la que Mike estaba tomando las cosas, era extraño, demasiado extraño. El rubio separó lentamente de la sacerdotisa para verla a los ojos.
-Además, ahora que hablas de eso hay algo que debes saber de mi-. Anna sabia que algo estaba mal desde el momento en que Mike tomo esas noticias tan deportivamente. - Tú tienes tu pasado complicado y yo he respetado eso todo este tiempo, hasta que quisiste compartirlo conmigo-.
-En realidad, viniste hasta Japón y eso es gran parte de por qué tuve que contártelo-. Replicó con molestía la rubia.
-Bueno pero nunca te obligue ni te presione a nada sino hasta ahora que sabía que estabas en peligro, lo que quiero decir, es que no creas que me tomo lo del mundo sobrenatural de forma tan tranquila solo porque tú me lo digas, sino porque... yo también tengo un pasado que tiene algo que ver con eso… con shamanes-.
Anna estaba perpleja, nunca había detectado nada extraño en Michael, ni siquiera cuando lo conoció y en esa entonces sus poderes estaban en el pico de su funcionalidad.
Tan pronto volvió en si la sacerdotisa se solto del agarre de Michael. -¿qué?¿Que quieres decir? ¿Por qué nunca me lo dijiste?-
-Al igual que para ti, esas cosas ya no hacen parte de mi vida, no lo hacen desde mucho antes de conocerte-.
-Eso explicaría porque nunca sentí nada extraño en él-. Pensó para si la chica antes de seguir indagando. -¿Pero qué relación tenías con los shamanes?-
-Es una larga historia y te prometo que te la contaré, pero por ahora te puedo decir que crecí en un hogar donde nunca hicieron falta los espíritus ni ese tipo de cosas, pero la verdad eso es algo que simplemente no es para mí-.
-¿Entonces tu sabias que yo…?-
-Anna como te dije para mí eso es algo que hace muchos años no está en mi vida, simplemente deje de notar todas esas cosas-.
La rubia veía la seriedad en el muchacho, parecía ser un tema mucho más serio para el que para ella.
Aun asi volviendo a su buena actitud de siempre, el chico opinó. -Debo reconocer que el hecho que crecieras en un templo me desconcertó un poco, porque empecé a pensar que ese era el gran secreto que guardabas y mira que no estaba tan mal-.
Anna se relajo un poco, pero no del todo. -Mike, ese atrapa sueños que me diste… no es normal, ¿lo sabías, verdad?-
-Claro que lo sabía, porque te daría algo que no funciona?-. Afirmó sin temor. -La verdad aunque no me gusta nada de esas cosas como conjuros y demás me preocupaba mucho el efecto que esas pesadillas estaban teniendo en ti, así que le pedí a una vieja conocida que hiciera algo que ayudara al respecto-.
-¿Vieja conocida?, ¿el hada madrina?- Preguntó Anna recordando su conversación cuando había recibido el regalo.
-jeje, es una forma de verlo porque hizo un conjuro mágico que te ayudo ¿o no?-.
-¿Entonces ese atrapa sueños me lo diste por qué..?-
-Pensé que eran solo pesadillas y quería ayudarte, pero nunca creí que tus pesadillas fueran premoniciones-.
-No puedo creerlo, todo este tiempo..-.
- Y me lo dices a mi! Al parecer tenemos más cosas en común de lo que creíamos. Cada vez estoy más seguro que el destino quería que estuviéramos juntos-. Exclamó con alegría el muchacho mientras abrazaba nuevamente a su novia, quien pudo sentir un rápido alivio, que desafortunadamentr no duró mucho, pues ahora no podía dejar de pensar qué más podía estar ocultándole Michael y tan bien para que ella no lo notara.
