Gracias por sus reviews! Jpach07 y Alice! :) Aquí les traigo otro capitulo, en este las cosas se ponen un poco más, como decirlo intensas jeje ;P Disfruten!
Anna compartió con Michael el tiempo restante antes de tener que reunirse con los demás. La chica le pidió que ahora que le había dicho todo se fuera por el riesgo que podía correr allí, pero él volvió a dejar clara su posición de que no se iría sin ella; le aclaró que no debía preocuparse por él en todo caso y que se dedicara a hacer lo suyo lo mejor y más rápido posible para volver a Nueva York, donde su amiga Alice había quedado encargada de todo.
- - - Reunión con Kino - - -
-Bien es momento de tomar decisiones-. Anunció la anciana
-Me imagino que los muchachos le informaron todo lo que ocurrió y lo que encontramos en Tsu-. Preguntó Anna.
-Así es, y debo decir que me ha dejado aun más preocupada-.
-¿Porqué lo dice?- Cuestionó Len
-Porque entre más lo pienso la única persona que tiene relación con ese templo y que puede querer dañar a este es Mei; además, la aparición en Tsu de esas sombras, las mismas de los ataques de acá, no es coincidencia-.
-¿ A que cree que se deban los rosarios rotos?-. Preguntó ahora Anna
-Como tú sabes Anna para que un rosario sufra tal daño es porque se está canalizando una energía demasiado poderosa, entonces si fue Mei debió estar buscando un aliado fuerte, alguien que le diera el poder que ella no tenia-.
-¿Bueno en todo caso eso de que nos sirve en el problema que tenemos acá? Como saber eso impedirá que sigan siendo llevadas más muchachas y a encontrar las que ya no están?-. Preguntó Horo Horo
-Un paso a la vez muchacho. Primero que todo le envíe el medallón a Tamao a Izumo, ella podrá encontrar la esencia de la persona que lo poseía y por lo tanto su ubicación; afortunadamente entre mis cosas pude encontrar algo que perteneció a Mei en su tiempo, también se lo envié a Tamao-.
-Ya veo, quiere saber si coinciden-. Dedujó el joven Tao
-Claramente-. Respondión Kino.
- ¿Y después? ¿Qué sucede si coincide y que sucede si no?-. Cuestionó Yoh
-Bueno de cualquiera forma tendremos la ubicación de quien esté detrás de los ataques, si coincide con Mei al menos tendremos el motivo y podremos elaborar una estrategia en base a eso y a las capacidades que sabemos que tiene como sacerdotisa; si por el otro lado no coincide tendremos que arriesgarnos con el responsable sin saber mucho sobre este-.
-¿Y mientras tanto? No creo que el anterior ataque haya sido el último-. Comentó la rubia
- Mientras tanto estaremos pendientes y tu seguirás entrenando, eres la única que ha podido detener los ataques de las sombras-.
-Pero debe haber algo que pueda enseñarle a las demás, para que tengan como protegerse en cualquier caso-.
-Ya lo he considerado y creo que eso también debe ser parte de tu trabajo aquí Anna, no solo porque te ayudara a reforzar tus habilidades sino porque yo estaré ocupada haciendo otras cosas-.
Todos miraron a la anciana con duda, que podía ser más importante que eso para que ella delegara su principal función en el sitio.
Sintiendo el silencio incomodo y el aire un poco tenso la matriarca continuó. -Lo haría yo misma pero tengo algo que realmente importante que hacer si quiero ayudar en algo-.
Nadie dijo nada, ninguno sentía la suficiente autoridad o valentía para cuestionar a Kino.
-MMmmm… bueno y nosotros?-. Preuntó con algo de temor Horo.
-También deben seguir entrenando-. Afirmó Kino
-¿Más?
-No existe tal cosa como suficiente entrenamiento muchacho, deberías saberlo-.
La reunión terminó poco después de eso y de que Kino le explicara más a fondo a Anna que tanto sabían las demás sacerdotisas para saber que podía enseñarles. La rubia salió de allí rápidamente pero aun así no lo suficiente, ya que Len Tao la alcanzó en seguida.
-¿Y bien?- Preguntó el chino, como si de algo obvio se tratara.
-¿Bien qué?-. Respondió Anna sin detenerse o disminuir su paso.
-¿que vas a hacer con el tal Michael?-
-Eso no es de tu incumbencia-
-Vamos Anna sabes a lo que me refiero, el no puede quedarse aquí, es peligroso para alguien como él-.
-Entonces dile tú que se vaya-.
-Ese no es mi lugar-.
-Asi es, asi que no te metas-.
-Anna ¿que va a hacer el aquí? Tu tienes demasiadas obligaciones-.
-Él lo sabe, si lo que te preocupa es que las descuide porque el está aquí no tienes por qué hacerlo-.
-No es solo eso-.
El cambio en el tono del pelinegro hizo que Anna finalmente se detuviera, al parecer Len quería decirle algo más pero no se atrevía.
-Tao tengo mucho que hacer habla de una buena vez y ya-.
Len pareció sopesar lo que diría y sus consecuencias por un segundo, aun así se decidió a hablar
-Es incomodo-.
-¿A que te refieres?-
-Sabes perfectamente a lo que me refiero… Yoh y ese sujeto-.
Anna lo pensó por un momento, ¿que había pasado algo la noche anterior?, cuando Mike le contó que había charlado un poco con los chicos no dijo qué hubiera pasado nada relevante o fuera de lo común.
- No veo por qué tenga que serlo y si lo es, es problema de Yoh-.
- No pensé que te importara tan poco-
- Pues ahora lo sabes, yo vine hasta acá como un favor especial a Kino, que Yoh este acá y que pueda sentirse incomodo no es de mi más mínimo interés, ahora si me disculpas-. Dijo la chica retomando su caminoy dando por terminada la conversación.
Len no tuvo más que decir y la dejo ir, sin embargo Anna no pudo evitar sentirse un tanto mal por el Asakura, el ya no era su persona favorita y hasta le guardaba cierto resentimiento por todo lo que sufrió, pero no por eso significaba que le deseara el mal ni menos que estuviera en una situación como la que podía estar viviendo, pero que podía hacer ella? Solo una cosa, terminar cuanto más rápido con todo eso y marcharse.
La rubia volvió a la cascada a hacer el proceso de purificación, era importante que la retomara hasta que volviera a ser casi que natural para ella. En el momento que anocheció tomo su camino de regreso a la casona cuando algo llamo su atención. En lo alto de un árbol alguien parecía dormir, y no cualquier persona, Mike. Anna nunca había visto a Michael desenvolverse en un ambiente tan campestre o natural como ese, era extraño ver lo bien que parecía sentarle. Tras unos segundos de observarlo de lejos decidió seguir su camino, pero antes de que terminara de entrar en la casa Michael reaccionó.
-¿Como estuvo… el ritual de purificación?-.
Anna no se movió pero no se dio vuelta, así como Mike tampoco abrió los ojos ni cambio de pose en el árbol.
-¿Sabias lo que era?-. Cuestionó la chica.
-Emmm, quisiera decir que no, pero si lo sé-.
-Sabes empiezo a tener muchas dudas acerca de esas partes de tu vida que no me has contado y que tiene que ver con el mundo de los shamanes-.
El rubio se levantó lentamente y de manera tranquila dio un saltó desde lo alto del árbol quedando situado frente a Anna.
-Que bueno- Respondió con su tipica y enorme sonrisa. -Por fin podré traer algo de misterio a esta relación-.
-Lo digo enserio Michael-.
-Te prometí que te lo contaría algún día, y lo haré. Solo que no hoy-.
Anna quería confiar en él, sentía que era en verdad lo único fijo en su vida y dudar de él era dudar de gran parte de su futuro, además Michael nunca le había dado razones para hacerlo.
-Iré a cambiarme, nos veremos en la cena-.
El rubio vio a Anna alejarse con una pequeña sonrisa que segundos después cambio a un semblante de preocupación. La cena no fue tan rápida como hubieran deseado algunos, la rubio notaba la tensión en el ambiente, de seguro Len tenía razón, pero aun así no era algo que ella pudiera cambiar.
-Ya les notifiqué a las chicas que mañana a las 8 am empezaran las lecciones contigo-. Dijo Kino rompiendo el incomodo ambiente.
-Muy bien-. Contestó Anna.
- ¿Nosotros podemos asistir? Puede que aprendamos algo que nos sirva-. Preguntó el aniu
- Pueden hacerlo, pero dudo que les sirva de algo-
-¿Por ser cosas de sacerdotisas?-. Cuestionó ahora Len a la rubia.
-No necesariamente, en todo caso no quiero molestias-.
La inminente pelea se vio interrumpida por el comentario de Kino -Y tu muchacho ¿y tú que vas a hacer?-. Le preguntó a Michael llamando la atención de todos allí. -¿Vas a estar de inútil todo este tiempo mientras Anna hace sus cosas?-.
-En realidad señora, tengo bastante que hacer, traje un poco de trabajo conmigo; pero aun así si necesita que haga algo en especial no dude en decírmelo-.
Anna siguió comiendo tranquila, mientras Horo, Len e Yoh miraban al rubio casi con lástima, se acaba de ofrecer a ser el esclavo de Kino sin saberlo, ya lo lamentaría.
- Ahora que lo mencionas, el templo podría usar la mano de un hombre, ¿qué tal te consideras en labores manuales de reparación y mantenimiento?-.
Mike pareció pensarlo por un segundo pero luego respondió con una sonrisa. - Bastante bueno-
-Fantástico necesitamos arreglar unas cuantas goteras, poner unos estantes además de pintar algunas paredes. Yoh te mostrará donde puedes encontrar todo lo necesario mañana a primera hora-.
-Será un place-. Respondió con la mejor actitud el nuevo huesped de Osore.
A la mañana siguiente mientras Anna terminaba su ritual de purificación, Yoh llevó a Mike al cobertizo para buscar las herramientas que necesitaría. Aun cuando los dos eran personas amables y relajadas en cierta manera por naturaleza se hacía presente una pequeña tensión entre ellos.
El Asakura había visto al rubio interactuar con las otras sacerdotisas, con sus amigos y hasta con Anna, la verdad el chico era agradable pero no terminaba de gustarle, debía de reconocer que eso podía deberse a una cuestión de celos, cosa de la que no se sentía muy orgulloso.
Mike por su parte no le agradaba a Yoh en absoluto y definitivamente sus razones tenía, el había lastimado mucho a Anna, además sentía que aunque ella no quisiera aceptarlo fácil y abiertamente la presencia del muchacho aún la afectaba.
-Bueno aquí tienes todo tipo de herramientas, sierra, martillo, serrucho-. Dijo Yoh entregándole una caja a Michael.
-Tu abuela menciono algo de unos estantes, hay algún taladro de casualidad?-.
-No lo sé, déjame buscar-. Respondió el castaño trepándose a un pequeño altillo en busqueda de los materiales.
-¿entonces... Anna te lo dijo?- Preguntó Yoh de forma casual mientras buscaba.
Aun así no hubo respuesta por parte del rubio.
-El por qué se fue de Japón-. Aclaró el Asakura, intentando seguir la conversación.
Mike parecía un poco molesto y pensativo aunque Yoh no pudiera verlo. -Si, lo hizo-.
La respuesta desanimo bastante al castaño, que pensaba que la razón de Anna para marcharse era porque se sentía inconforme con su vida junto a el, sin embargo, mientras Mike sabia la verdad, ya que Anna se lo había confesado en su conversación.
-ya veo. Fue muy difícil sabes… el que ella partiera-. Repusó el castaño. Michael solo guardo silencio, es decir, ¿que se supone que debía responder ante eso al culpable de que lo hiciera?. -Pero en cierto modo fue lo mejor, ella merece ser feliz y a lo mejor acá no lo hubiera sido-.
-Es cierto-. Afirmó con seriedad el rubio
Yoh bajó de nuevo para entregarle los demás materiales a Mike, sin embargo, no pudo contenerse y siguió indagando. - ¿Puedo preguntarte algo?-. Mike no dijo nada solo lo observo, por lo cual este prosiguió. -¿Ella… es… feliz?-.
La cara del rubio pasó de la seriedad a la duda, no entendía a que quería llegar con eso el shaman.
-¿a qué te refieres?-
-Quiero decir ¿si ella está contenta con su vida en Nueva York?, ¿con lo que hace?, ¿contigo?-
-Creo que quieres saber si es más feliz de lo que era acá…y para serte franco no lo se-
Ahora el que se veía con duda era Yoh
El rubio soltó un gran suspiro mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho. -Cuando conocí a Anna ella recién había llegado a América, parecía estar muy molesta y muy seria siempre, a medida que paso el tiempo ella no cambio en ese aspecto. Pero entre más la fui conociendo más me di cuenta de que eso era simplemente lo que ella reflejaba y tal ves eso nunca cambiaría, pero no porque así se sintiera en realidad ella, sino porque esa su fachada, la imagen que ella pone ante el mundo y en la que todo aquel que no la conoce realmente cae. Por lo tanto para saber si ella era en realidad feliz entonces debía haberla conocido en ese tiempo y muy bien-.
Yoh estaba impresionado por las palabras de Mike, definitivamente conocía a la sacerdotisa. Le entristecía saber que tal vez ahora más que el, quien siempre pensó que era el único que la entendía.
-¿Ella te hablo de su vida en Japón?-. Preguntó nuevamente el Asakura
-Si, si lo hizo-.
- Y ... ¿te dijo… algo sobre mi?-.
Mike estaba bastante serio, Yoh estaba empezando a preguntar de forma bastante directa, pero si eso era lo que él quería, le respondería de la misma forma, con franqueza.
-Solo lo importante…-. Yoh se sintió más pequeño que una hormiga, ¿que era lo importante sobre él para Anna?. -Me contó que estuvieron comprometidos, porque así lo dispuso tu familia; también me contó que como resulto la situación…-.
-¿Es decir que te contó por que terminó el compromiso?-.
-Claro que lo hizo, era obvio que me contará el porque no está casada después de conocer la situación en que se encontraba y más siendo ella mi novia-.
Cada vez que la palabra novia o novio salía a relucir para describir la relación entre Anna y Mike algo dentro de Yoh hacia que quisiera golpear algo, o tal vez a alguien con fuerza; pero aun así debía controlarse. El pensar que Mike conocía una situación tan bochornosa, triste y confusa para él lo inquietaba bastante ya que el nunca se la había comentado a nadie.
-Las cosas no son como Anna cree-.
- Es decir que no la engañaste con otra chica y luego dijiste ni siquiera recordarlo?-. Contrarrestó con notorio tono de desaprobación el rubio.
Ahí estaba, Mike lo sabía, lo sabía todo.
-¡Yo no la engañe!-
-Mira Yoh no está en mí juzgar cosas que solo hacen parte del pasado, y menos de uno que no me concierne en absoluto. Lo único que podría importarme de eso es como afecta a Anna, y ya que se que no lo hace, no me interesa-. Yoh estaba empezando a enojarse no solo por que Mike supiera todo eso, cosas que eran en verdad muy privadas y personales sino porque el sintiéndose por años como una basura y en menos de dos días comprobaba que para Anna todo lo sucedido era menos que insignificante, o al menos eso le hacia creer a los demás. - Aunque ya que podemos hablar y tú mismo sacaste el tema quiero aclararte algo, para mi Anna no es una de mis prioridades sino que es MI MAYOR Y UNICA PRIORIDAD, no voy a decir que lamento que las cosas entre ustedes no funcionaran, porque no es así, gracias eso yo tenga la oportunidad que estoy teniendo con ella y yo si NUNCA haría algo para lastimarla en lo más mínimo y por eso mismo tampoco voy a dejar que NADIE, sea quien sea lo haga-.
-Yo nunca lastimaría a Anna si eso es a lo que te refieres, yo solo quiero… que ella esté bien-.
-Si eso es cierto entonces sabes lo que debes hacer, debes dejarla en paz y respetar que ella ya tiene su vida hecha, en Nueva York, conmigo. Si ella hubiera preferido la vida que tenia aquí simplemente hubiera vuelto hace mucho tiempo. Y te lo digo porque no creas que no me doy cuenta de cómo la miras, como intentas acercarte a ella…yo sé claramente cuáles son tus intensiones-.
Yoh no podía discutir eso.
-Yo no intento nada, simplemente Anna fue una persona muy importante en mi vida y el que ella volviera…-.
-Como lo dices FUE, el que ella volviera no cambia nada; ella no volvió por ti-.
Yoh lo sabia Anna se lo había aclarado perfectamente.
-No voy a alejarme de Anna si eso es lo que buscas, puede que lo mío con ella haya terminado pero yo le tengo un afecto muy especial, ella siempre será una gran parte de mi vida-.
-En eso tienes razón, y no hay nada que yo pueda decir o hacer para cambiarlo. Nunca iría tan lejos como prohibirte que te acerques a ella, menos por la situación que están atravesando todos aquí, solo te digo que para mi, nada respecto a ella pasa desapercibido y que si veo que ella se empieza a sentirse algo tan solo como incomoda… no dudaré en hacer algo para solucionarlo, sin importar lo que sea-.
Yoh veía la seriedad en la mirada del chico, pero no por eso el iba a dejar de sentir lo que sentía ni de ser quien era.
-Anna siempre ha sabido cuidarse sola, no necesita que alguien solucione sus problemas-.
-Tal vez porque antes nunca tuvo en quien confiar para eso-.
El joven Asakura le entregó las herramientas restantes al rubio sin bajar la mirada, y sin decir más se marchó. Mike quedó muy serio, la conversación con Yoh era algo que veía venir en especial por cómo veía que los miraba a él y a Anna cuando estaban juntos, se alegraba al menos que no hubiera terminado de una peor manera, pero ahora que veía cada vez más claras la intensiones del castaño no podía dejar de un lado la pequeña pizca de preocupación que iba creciendo lentamente en el.
Por su parte, Anna acababa de cambiarse después de hacer por horas la ceremonia de purificación, se dirigía a dar su clase a las chicas del templo cuando se cruzó en el pasillo con un muy enojado Yoh. La última conversación que había tenido con el chico aunque había terminado en una fuerte pelea, la había dejado un tanto pensativa, por lo que veía y entendía Yoh aunque culpable de que ella se marchara, se había sentido peor que pésimo los últimos años por lo sucedido, ella se sentía aun muy lastimada, pero el estar cerca del muchacho había hecho que volviera a desarrollar cierta empatía por él, y más después de que Len Tao le había dejado muy claro como podía afectar a Yoh la presencia de Mike allí.
-Que raro es verte sin tu típica cara de "todo está bien"-. Dijo Anna mientras pasaba de largo a Yoh.
Aunque Anna tuviera empatía seguía faltándole tacto, lo que ella quería decir era: ¿que que podía estar mal para que él estuviera así?. Apenas Yoh notó la presencia de la rubia se detuvo y la miró, ella imitó la acción deteniendose enseguida de forma que sus miradas se encontraron, el joven shaman parecía estar lleno de ira, mientras Anna mantenía su frío temple de siempre.
-Sabes en verdad me alegra que hayas podido encontrar todo lo que no pudiste encontrar conmigo-. Soltó con desden el muchacho
Anna apenas y levantó una ceja en señal de duda, ¿de que diablos hablaba Yoh?
-Me refiero a que claramente nunca fui más que un estúpido que creyó que algo significaba en tu vida, o que al menos en algo había hecho la diferencia-.
-Ahora si que te volviste loco- Concluyó la rubia continuando su camino.
Tal vez Anna tenía razón, tal vez Yoh se había vuelto loco por que apenas la chica se dio la vuelta la detuvo sosteniéndola con fuerza de la muñeca.
-Suéltame, me estas lastimando-. Susurró la chica sin querer mirarlo
-¿Yo lastimarte a ti? ¿Es eso siquiera posible? Sabes Anna todo este tiempo creí que lo que veía en tus ojos cuando los miraba hace años era una chispa…como si tuvieras algún tipo de sentimientos por mi pero que por alguna razón no pudieras exteriorizarlos-. La voz y el agarre de Yoh le generaban un sentimiento de incertidumbre, ya que casi podía sentir su odio a través de estos. - Sin embargo aquí estas de vuelta ahora, con tu …novio, besandose en sitios públicos, caminando de la mano, mostrando TODAS ESAS MUESTRAS DE AFECTO y muchas más que nunca pensé que viera viniendo de ti y aun así de alguna u otra forma, durante años, nunca deje tener la esperanza de que algún día compartiéramos-.
Si Anna se sentía incomoda antes, había llegado a un nuevo nivel donde la palabra incomoda estaba quedando muy corta.
-Solo...suéltame-.
-No… aun no puedo creer que todo lo que vivimos no significará nada para ti-.
Yoh había tenido más que suficiente! Años y meses de pensar en ella, preguntarse ¿dónde estaba? ¿Cómo? ¿Y si lo pensaría al menos una milésima parte de cómo él lo hacía?; para que luego apareciera de repente y lo tratara como si él no existiera o fuera lo peor en el planeta, sumándole esos pequeños momentos que aunque efímeros le decían que así ella no lo aceptará, volver a verlo había significado para ella tanto como para él, y luego saber que nada de lo anterior importaba porque ella ya tenía otra vida, una sin él y con otro hombre.
Sin saber de dónde o como el Asakura jaló a su ex prometida hacia él logrando que que girara y quedarán frente a frente, aun sosteniendo con fuerza una de sus muñecas. Anna nunca había visto una mirada tan intensa como la de Yoh en ese momento, estaba tan nerviosa que podía escuchar su corazón empezar a latir con fuerza y velocidad casi que en sus oídos; el castaño por su parte buscaba en los ojos de la chica la menor reacción, un poco de esa chispa que solía ver y cuando la encontró no pudo simplemente dejarla ir.
Sin pensarlo más el joven castaño cerró la poca distancia que había entre los dos poniendo sus labios sobre los de la chica. Anna había quedado en shock, nunca se esperó algo así de Yoh, por lo cual al sentir como los labios del muchacho empezaban a moverse sobre los suyos no pudo ni responder ni cerrar los ojos. Yoh por su parte sintió como los deseos de su niñez y de gran parte de su adolescencia se cumplían, los labios de Anna, su ex prometida, siempre había sido una meta tan cercana pero aun así tan inalcanzable y ahora que lo pensaba tal vez había sido por su propia cobardía de hacer algo así cuando pudo.
La intensidad del beso por parte de Yoh no disminuía sino que aumentaba, el chico tomó con su mano libre la otra mano de la rubia y con su cuerpo la llevó contra la pared de forma que ella quedo casi que inmovilizada y clavada allí por las manos del muchacho sobre las suyas y la presión de sus labios contra los de ella.
Anna no supó porque ni cuándo, pero al sentir la intensidad que transmitía el muchacho en sus movimientos termino cediendo, cerró sus ojos y lentamente empezó a mover sus labios devolviendo el beso, Yoh se sintió muy sorprendido al notar el cambio de la sacerdotisa no solo respondía el beso, sino que sus manos ya no eran prisioneras de las de él y que ahora se cerraban de forma que quedaban entrelazadas. El beso fue tan largo como pudo sin embargo Yoh se separó con pesar y casi que con miedo de que terminara cuando el aire le empezó a faltar, disfruto hasta el último momento de los labios de Anna para luego con mucho cuidado y aun sin abrir los ojos posar su frente sobre la de la chica.
La chica tampoco abrió sus ojos, sintió la cercanía de Yoh después del beso y la permitió mientras trataba de ordenar sus ideas y recuperar el aliento. Así estuvieron casi que por 5 minutos hasta que el castaño decidió romper el silencio.
-Yo- Empezó el chico aun con los ojos cerrados y su frente sobre la de la chica. - Lo siento, no sé qué fue lo que…-
Sin embargo y muy para su sorpresa se vio interrumpido, por los labios de la rubia, quien había iniciado otro beso tan apasionado o más que el primero; ahora que sus manos estaba libres Yoh las posó sobre la cintura de la sacerdotisa buscando acercarla lo más posible a él; Anna parecía hacer lo mismo sujetando del cuello del chico y acercándolo lo más posible ya que él era más alto.
De forma rápida Yoh a Anna sin alejarla de él para deslizar la puerta sobre la que ella estaba recostada y abrirla suavemente, lentamente el chico dirigió con su cuerpo el de la muchacha hacia adentro del cuarto sin que sus labios dejaran lo que hacían y cerrando la puerta detrás de ellos.
El cuarto al que entraron era pequeño y estaba totalmente vacío. El poco espacio entre los dos cuerpos era cada vez menor, Yoh acariciaba casi que con desesperación el cuerpo de la sacerdotisa aunque fuera sobre su ropa, mientras ella había encontrado su camino metiendo sus manos por debajo de la camisa del muchacho y acariciando desde su espalda hasta sus pectorales. Para Yoh los labios de la chica ya no eran suficientes, de forma que tomó su cuello llenándolo de pequeños besos y mordiscos. Anna mantenía los ojos cerrados mientras disfrutaba, era algo difícil de creer pero nunca había sentido tanto placer.
La respiración de los dos era bastante acelerada, sus mentes ya no estaban al mando y sus cuerpos simplemente les pedían más. Con temor Yoh bajó su mano hasta el borde de la camisa de la chica y lentamente introdujo su mano dentro de esta de forma que pudo sentir la piel del abdomen de Anna, cuando vio que la sacerdotisa no lo impedía, su mano empezó a recorrer todo el contorno de su abdomen y su espalda, rápidamente su otra mano se unió a la cruzada por el cuerpo de la chica. Las manos de Yoh se sentían fuertes y muy calientes sobre la piel de la rubia, cada roce la hacía querer más, especialmente cuando Yoh se atrevió a sentir aun sobre el brasier uno de sus atributos. El chico ya no la tocaba con temor sino con fuerza y determinación y fue ahí cuando Anna lo supo, ya no había vuelta atrás.
La chica comenzó a desabotonar la camisa de Yoh, en un segundo la prenda estuvo en el piso, mientras el castaño empezaba a subir la camiseta de la chica que al poco tiempo también había desparecido de la vista; la luz era poca pero sus ojos se habían acostumbrado para entonces a la oscuridad. El shaman pudo ver el cuerpo de la sacerdotisa, y aunque la chica solo se había quitado la camisa podía apreciar su perfección. Anna abrió los ojos ya que sentía que Yoh había disminuido la marcha y sentía su mirada clavada en ella; cuando abrió los sus ojos y se encontró con el cuerpo de su ex prometido tan cerca sintió algo parecido a lo que él sentía en ese momento, que ningún cuerpo seria más perfecto para ellos que aquel que tenían en frente.
Los ojos de Anna y de Yoh se encontraron, tantas dudas, miedo, ira escritos en ambos, pero aun así algo más fuerte que a pesar de todo los mantenía allí. El chico dio un largo respiro y con cuidado deslizo sus manos sobre el cuerpo de la rubia desde donde estaban cuando se detuvo para luego dejarlas caer a los lados. La chica también alejo lentamente sus manos del pecho del castaño pero tampoco bajo su mirada.
-Lo siento, por todo Anna, en verdad. Si alguna vez te hice daño, si alguna vez si quiera hice que te sintieras triste, infeliz, incomoda, de verdad lo siento. Y no solo por lo que hice, sino por todo lo que no hice; tal vez si hubiera sido más valiente y más… abierto con lo que sentía por ti hace todos esos años, hubieras tenido más razones para quedarte que para irte-.
Anna no podía dejar de mirarlo, además ahora su corazón le empezaba a doler, todos esos sentimientos que había enterrado y de los que había escapado todos esos años estaban más presentes que nunca, y el ignorarlo por tanto tiempo solo aumentaba ese dolor.
-Eso ya está en el pasado-.
-No, no lo está; no para mí. Anna no creas que lo que acaba de pasar no significa algo, porque si lo hace. Para mi estar contigo, tenerte cerca se siente… de una forma que nunca más creí volver a sentirme-.
La chica bajó la mirada, ella sentía exactamente lo mismo, lo que sentía por Yoh era único y siempre lo sería y aunque nunca pensó que volviera a suceder por el tiempo y las circunstancias seguía allí, consumiéndola totalmente.
El castaño levantó con mucho cuidado el mentón de Anna para que lo mirara de nuevo, mientras que con su otra mano situaba una de las manos de la chica sobre su corazón. -Anna por favor dime que en algo sientes esto, asi sea en lo más mínimo-.
La rubia veía como los ojos de Yoh rogaban una respuesta, una afirmativa y ella tampoco podía mentirle, no ahora.
-yo… no lo sé, las cosas son… muy complicadas-.
-Dime qué debo hacer para que no lo sean y lo haré, haré todo para que tu estés bien, para que tu y yo estemos bien-.
La determinación en los ojos del muchacho hacía que se viera más fácil de lo que era.
-Yoh yo no quiero…. salir lastimada-. Respondió con sinceridad la rubia desviando su mirada para evitar la del muchacho.
-No lo harás, lo prometo-.
El joven Asakura se acercó lentamente y besó nuevamente a su ex prometida, pero a diferencia de antes el beso fue lento, suave y transmitía un enorme sentimiento entre ambos.
En ese momento Anna pareció volver en si, alejando a Yoh cuidado y poniendo en orden su ropa con afán. -Lo siento debo irme-.
-Aun no terminamos de hablar-
-Tengo que... dar una clase-. Se excusó con prisa la chica mientras salía del sitio.
Yoh se quedó en silencio con una pequeña sonrisa, la chica se había ido, pero la esperanza dentro de él se había quedado. Anna caminó con rapidez, no para llegar a la clase en realidad sino queriendo escapar de sus problemas, podía sentir aun el sabor del castaño en su boca, escuchar su propio corazón ir a millones de revoluciones por minuto y hasta sentir el calor de aquel encuentro.
¿En que diablos estaba pensando? ¿Cómo dejo que todo eso sucediera? ¿Y por que esperaba que sucediera de nuevo!? Rápidamente se encontró frente al sitio donde la debían estar esperando las demás sacerdotisas, miro su reloj, iba 20 minutos tarde, genial, la peor primera impresión como maestra; organizó su ropa y su cabello lo mejor que pudo, dio un gran suspiro y entró.
-Llegas tarde-. Afirmó Len tan pronto la chica llegó, ganandospe una mirada de molestia por parte de la rubia.
-Tenía otras cosas que hacer-.
Anna sentía varias miradas sobre ella, y era obvio todos allí esperaban su llegada.
-A mí no me importa que llegaras tarde, jeje más tiempo para nosotros antes de empezar clases-. Dijo con su tipico infantilismo el aniu tratando de romper la tensión.
-Lamento el retraso-. Anunción Anna a las demás chicas e ignorarndo a los amigos de Yoh. -No volverá a ocurrir-.
Habían varias sacerdotisas y varias aprendices, pero entre todas no debían ser más de 15, las únicas que quedaban después de todo. Algunas eran ciegas, la gran mayoría pero otras no, otras eran simplemente chicas sin un hogar y que no habían tenido otro sitio en el mundo a donde ir.
-Ya que no todas aquí son sacerdotisas -. Empezó Anna mirando de medio lado a Len y a Horo. - y que el objetivo de estas clases es dotarlos de los instrumentos necesarios para combatir el mal que acecha al templo empezaremos por algo básico y útil para tal caso-.
La rubia les mostró la técnica que había usado días antes en la montaña después de que se había desmayado y de que Yoh la había encontrado luchando contra una de las sombras, la invocación de la luz. No era un hechizo tan básico como Anna lo pensó en un principio al ver el trabajo que le costaba a todos, incluso a Len y Horo.
-Esto será más difícil de lo que pensé-. Dijo si misma Anna con preocupación. - Bien nos dividiremos en grupos de forma que entre todos puedan evaluar como lo hacen sus compañeros y ustedes mismos, al final de la lección cada grupo escogerá quien considere que es el mejor y tendremos una competencia-.
-Grupos de a cuantos?- Preguntó con emoción Horo, haciendo que Anna no pudiera dejar de recordar a su amiga de la universidad.
Aun así eso no fue lo que distrajo a Anna en el momento, sino la puerta abriendosé de forma inesperada.
-¡HOLA! lamento la tardanza. -Anunció Yoh entrando con notoria alegria. -¿De que me perdí?-
-De la mitad de la clase-. Contestó con sarcasmo Len.
-JIJI lo siento, estaba atendiendo unas cosas… muy importantes-. Respondió el Asakura sin poder evitar que su mirada y sonrisa se dirigieran a Anna.
La rubia sintió que su estomago se revolvía más que todo con verguenza por lo acontecido con Yoh, por lo cual decidió esquivar la mirada de este y simplemente proseguir.
-Bien, tres grupos serán más que suficientes, dos de 6 y uno de 5-.
-Annita pero somos 19-. Objetó Yoh contando rápidamente a todos en el salón.
Len y Horo miraron a su amigo con extrañeza, Anna con enojo; ese nombre "Annita" había llamado la atención de más de uno ya que era la forma en que Yoh se refería a la sacerdotisa en el pasado, era extraño que volviera a hacerlo.
-Primero que todo es ANNA-. Lo corrigió la chica. -Y segundo, solo 17 personas participaran, ya que tu llegaste tarde a la lección, no puedes hacerlo y yo no puedo competir porque soy la maestra-.
-JIJI dejame competir, yo aprendo rápido y creo que la abuela quiere que yo también aprenda este tipo de cosas para poder defender a cualquiera de los presentes dada la situación-.
La rubia empezaba a exasperarse, el castaño volvía a ser el mismo de siempre, el de mucho antes que ella se fuera.
-Haz lo que quieras, yo ya les explique y te lo perdiste, si alguien quiere explicarte y te acepta en su grupo puedes participar-.
-Gracias Annit...-. Pero la mirada asesina de la rubio lo hizo corregir su error enseguida. -… Anna-.
Mike había terminado de arreglar las goteras del templo, no habían sido tantas como pensó pero aun así tenía varias cosas más por hacer, iba por los demás materiales cuando vio en una gran sala a casi todos los de la casa reunidos. Parecían estar en grupos practicando algo, mientras Anna simplemente estaba sentada en el marco de la ventana observando hacia afuera a la nada, parecía que lo que fuera que estuviera en sus pensamientos la mantenían muy lejos de allí por lo cual se decidió entrar.
-Espero que digas que estabas pensando en mí sino empezaría a preocuparme-. Dijo llegando y tomando por sorpresa a la rubia.
Cuando Anna escuchó a Michael se dio cuenta que sus problemas eran peor de lo que pensaba ahora que recordaba la existencia del chico, su novio!
-No era nada importante-. Respondió la rubia dándose la vuelta mientras el chico se sentaba junto a ella.
-¿Estás segura? Mejor informaselo a tu rostro-. Se burlo con amabilida del rubio
Anna empezaba a preocuparse, ¿debía decirle a Michael lo ocurrido o no?, se sentía de lo peor viéndolo y mintiéndole en su cara con algo como eso, diciéndole que todo está bien cuando en realidad nada lo estaba.
Por su parte, Yoh que se había unido a un grupo, estaba practicando con las chicas cuando vio que Anna, ya no encontraba sola, estaba con Mike y el parecía sonreírle, lo cual le molesto un poco. Pero aún así vio la cara de Anna, ella parecía estresada y un poco asustada, se preguntó si seria a causa de lo que había ocurrido entre ellos, y más importante aún, ¿se lo diría?, esperaba que ella lo hiciera, asi estaría 100% seguro de que lo que paso había significado tanto para ella como para el. Pero luego vio como Anna cambiaba rápidamente de semblante y le sonreía levemente a Michael, hasta le acariciaba levemente la mano.
La rubia había decidido que no valía la pena preocupar a Michael por ahora, ella necesitaba tiempo para pensar, se lo diría, en verdad lo haría; tan pronto pudiera al menos aclarar en su mente que diría; de seguro Michael la odiaría, estaría muy enojado, y ella sabía que tendría suficientes razones para hacerlo, si bien entre Yoh y ella las cosas no habían pasado a mayores sabía que de no haberse detenido Yoh el en el momento que lo hizo de seguro hubiera pasado mucho más, y peor aun, sabia que Michael lo sabría cuando lo hablarán. Necesitaba aclarar su mente sobre todo para saber qué le diría y que haría después.
-Eres un tonto-. Le dijo Anna con ternura acariciando suavemente la mano de su novio y dándole una pequeña sonrisa.
-¿Y bien como van las clases?-.
-Definitivamente no estamos entrenando para que alguien se vuelva el shaman King o la Shaman Queen aquí, pero al menos sabrán que hacer si llegan a estar en peligro-.
-Tan optimista como siempre-. Soltó a modo de burla el rubio. -¿y que están aprendiendo?-.
-Pensé que no querías saber nada al respecto de esos temas-.
-Asi es, es solo que me gustaría saber en qué tanto gastas tu tiempo, mientras yo me dedico a ser el conserje del templo-.
Esto pareció sacar una mayor sonrisa a la chica. -No me digas que ya te arrepentiste? ¿Entonces a quien debo llamar cuando tenga una gotera en mi apartamento?-
El chico respondió con una mayor sonrisa. -No vas a tener que llamar a nadie, porque allí estaré siempre para arreglar las goteras, cambiar los bombillos y matar las arañas, y hacer todos los trabajos no son aptos para una dama-.
-A quien engañas los dos sabemos que solo uno de los dos le tiene pánico a las arañas y no soy yo-.
-Bueno pero los bombillos y las goteras no me asustan jeje-. Respondió Mike tomando la mano de Anna y besándola. -Espero que tengas de vez en cuando un poco de tiempo para mi mientras estamos aquí, se que estas ocupada y lo entiendo, solo que a veces es difícil tenerte cerca y no poder hacer algo al respecto-.
Anna se sintió muy culpable en ese momento, ¿por que Mike tenía que ser asi de… perfecto!?Definitivamente no lo merecía, el era lo mejor que le había pasado en mucho tiempo y ella de seguro lo peor que le había pasado a él.
-Mike tenemos que…-
Sin embargo, la frase no pudo ser terminada debido a la interrupción de Yoh. -¡Annita ya estamos listos!-
Mike y la rubia miraron al shaman con duda por su inesperada llegada y no solo eso, Michael lo miraba con notoría molestia, ¿desde cuando Yoh le decía de esa forma a su Anny? Además, era el o Yoh estaba actuando muy extraño?
-Ok.- Dijo Anna girando de nuevo a donde Mike. -Nos veremos en un rato, tengo que acabar la lección-.
-Esta bien ANNY, espero que termines pronto-.
Mike se acerco y le dio un pequeño beso en la mejilla a Anna, pero fue más que claro para la rubia y el shaman que más que una muestra de afecto, Michael estaba amrcando su territorio. Yoh sonrío aun cuando por dentro sintió de nuevo ese instinto asesino que quería salir, era una suerte que el rubio se hubiera marchado.
Michael salió molestó, Anna estaba extraña de cierta manera, Yoh estaba acercándose cada vez más a ella o era impresión suya?, en fin, algo no estaba bien. Se dirigía al cuarto donde estaban las herramientas y materiales que necesitaría para seguir haciendo las demás cosas que Kino le había pedido, cuando le pareció ver una sombra moviéndose dentro.
El chico frunció el ceño, eso era algo extraño; sacó de la caja de herramientas una gran llave con la cual defenderse de ser necesario y entró de manera cuidadosa. -¿Quien está allí?-
Aun cuando nadie respondió pudo sentir una presencia detrás de él de modo que giro rápidamente, pero de nuevo nada.
-Debe ser mi imaginación-. Se dijo asi mismo mientras bajaba la guardía. Sin embargo, su tranquilidad no duro mucho ya que sintió como un peso caía sobre sus hombros y lo apretaba en lo que parecía ser un…¿abrazo?
-MICKEY! HERMANITOOO!-. Gritaba con felicidad una chica colgada en los hombros de Michael.
-¿Que demonios? bájate! Y ya te dije que no me digas así… mi nombre es Michael y no soy tu hermano!-. Refutó con enojo el muchacho tratando de zafarse del agarre.
-Mamá tenía razón lo amargado es contagioso… hablando de amargados, ¿como está Anna?- Dijo la chica soltandose de la espalda de Mike con una sonrisa burlona.
La burla de la recien llegada no le hizo gracia, el hecho que ella estuviera allí solo le causaba una enorme molestia. -¿Que diablos quieres Miyu?-
- Que no es obvio!? Vine a saludarte!. Mamá me contó que te habías animado a venir después de su pequeña visita en Nueva York; tenía que ver con mis propios ojos que en verdad estabas aquí, de vuelta en Japón, después de todo dijiste que no volverías mientras nosotras estuviéramos por acá-.
-¿Que te molesta que haya vuelto o te venga a reclamar todo lo que es mio? ¿Es esa la razón de tu nada grata visita?-
-Jajaja siempre tan… bueno tu… como crees si fuera por eso el tipo de visita que te haría seria de otra naturaleza... de una más letal- Dijo la chica susurrando lo último casi que al oido del rubio.
Michael se movió al sentir la cercanía de Miyu, no le gustaba en lo más minimo. -Como digas. Bueno si eso era todo ya puedes largarte de una buen vez-.
-Esta bien, ya que veo que te encuentras bien y …bastante ocupado al parecer, me iré... de momento-.
-No vuelvas-.
-Lo creas o no eso no depende de ti - Contestó la chica desapareciendo del sitio con una sonrisa malvada - Te juro que si vuelvo no será por visitarte a ti. Dale mis saludos a Anna!-.
-¡Maldita sea!-. exclamo Michael dando un cansado suspiro. -No quiero tener que involucrarme, pero si es necesario, lo haré.-.
