Capítulo XI
Las calles se quedaban vacías y es que los aldeanos de Konoha iban a descansar. Naruto se quedó parado cerca de su casa y con él, los dos pelinegros.
Menma miró al rubio y aun con algo de curiosidad, cuestionó:
–¿Seguirás viviendo aquí? –señaló la casa del rubio.
Naruto miró el lugar y se rascó la nuca con vergüenza.
–A decir verdad no pase mucho tiempo en este lugar.
Sasuke miró en la misma dirección del rubio…
–Pero es tu casa, dobe.
–Supongo que sí, pero no es mi hogar… ¿soy un desgraciado por pensar de ese modo?
Los dos morenos se miraron y fue el mayor el que respondió.
–Creo que tú mismo te condenaste a esta cárcel de vida y tú mismo decidiste salir de ella.
–Bueno de todo eso… tengo a mis hijos…
Sasuke alzó la ceja, al notar como ese tema tabú, había sido sacado.
–No preguntes como. –dijo el Nanadaime. Menma se sonrojó, más el rubio agitó la mano– No hijo, no de ese modo –Sonrió apenado, Naruto– fue… ¡Oh por kami! Ellos son también de tu padre… según mi opinión.
Menma no pudo resistirse y comenzó a reírse al ver a sus padres sonrojados hasta las orejas y es que sospechaba, que si ambos pensaban de ese modo, Sarada era hija del rubio también.
Al terminar de desahogarse el menor aseguró:
–Yo voy a casa. Y ustedes… tárdense lo que quieran.
Menma se retiró saltando por los tejados dejando a esos dos apenados adultos que no deseaban verse a la cara…
–Bueno, si pensé todo el tiempo en ti, cuando ya sabes… –medio decía el rubio aún muy sonrojado.
–No, no comprendo –se burló el moreno.
–¡No me hagas repetirlo, teme!
Sasuke sonrió de lado y abrazó al otro.
–No te enojes, dobe. Yo también pensé en ti; no solo en ese momento, sino… siempre.
Naruto casi ronroneó en el abrazo, degustando esa frase romántica en su siempre parco Sasuke.
–Pero no me mirabas cuando me entregabas los reportes o… –comentaba.
–…
Naruto golpeó juguetonamente el brazo del otro.
–Claro, el orgullo Uchiha.
Sasuke chasqueó la lengua y acotó:
–Vamos a tu oficina y ahí descansas….
–¿Descansamos?
El rostro maduro del rubio se veía ilusionado y el moreno no pudo negarse a esa invitación.
Caminaron hasta la torre y ahí subieron pasando por la oficina del rubio que…
–¡¿Cómo tienes tanto trabajo acumulado?!
–Bueno… quería ver cómo les iba a Menma y a Boruto…
El Uchiha negó…
–Mañana lo terminas.
–¡Si ttebayo!
–Muy temprano.
–…
Hubo un atisbo de diversión en la sonrisa del moreno y Naruto supo que esa noche, no descansarían mucho.
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Muy temprano al otro día.
En la oficina del Hokage ya se notaba movimiento, lo cual no sería extraño, puesto que Naruto desde que obtuvo el puesto, se volvió un adicto al trabajo, sin embargo, esa madrugada –en opinión de este.
–¡Ya me aburrí, teme!
El aludido respondió sin voltear:
–No me interesa, sino hubieses insistido en ir a espiar a nuestros hijos, hubieses terminado antes.
El rubio bufó, pero siguió trabajando al escuchar...
–Sólo revisa esos que tienes en el escritorio, que la falta de descanso no te hace bien. Y debemos darles los buenos días a nuestros hijos
Y como había vaticinando Shikamaru. Naruto regresó a su viejo yo, sin caretas ni mentiras y por supuesto de la mano de su Luna.
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El sol apenas se asomaba en el horizonte. La familia Nara Sabaku no, ya estaba de pie y es que Shikamaru debía dejar avisado de todos los pendientes a Sasuke; y por supuesto despedirse del rubio.
En las primeras horas de la mañana, los Kages de Suna y Konoha se felicitaban y prometían volver a verse pronto para saber cómo les iba con sus respectivas familias.
–Cualquier cosa, me mandas un mensaje que estaremos ahí para ayudarte –aseguraba Naruto.
Gaara asintió agradecido, sin embargo dudaba que en Suna rechazaran a Shikadai, pues él no lo permitiría además, se alegrarían de saber que este era un jinchūriki… que el mismo Shukaku buscó.
Shikamaru vio al Uchiha y si bien ya había entregado el puesto…
–No lo dejes trabajar mucho.
–Oh no lo hará, no me gusta que nadie ni un trabajo nos quite a mi hijo… a nuestro hijos y a mí, la atención de mi… pareja.
–Eso suena problemático para Konoha, pero creo que es mejor que tengan en cuenta que de ese modo tú ya no saldrás tanto y Menma… estará feliz. Dos Uchiha contentos y en Konoha, es buena ganancia.
Sasuke negó ante la lógica del Nara, sin embargo tenía razón.
Los de Suna por fin terminaron con las despedidas y Gaara envolvió a su familia en una nube de arena iniciando su viaje de vuelta a casa.
Kankurō se quedaría un tiempo más, para resolver el trasladó de Temari.
Shikadai no aguantó el trayecto quedándose dormido. El tanuki en su interior también se durmió dándole oportunidad de descansar a su pequeño cachorro.
Shikamaru cargó al pequeño.
–No será un viaje tan largo –explicó Gaara.
–Lo sé y estoy ansioso de volver a casa contigo.
Se amaban y ese era el principal paso para ser una familia feliz, además contaban con la protección de cierto Bijū, si es que alguien deseaba intervenir en su vida.
…
En un lugar sin dirección, en otro plano. Una figura estaba sentada sobre sus cuartos traseros y sintió la otra presencia que llegaba y se dejaba caer a su lado.
El zorro de nueve colas miró al Tanuki que acababa de llegar.
–Dejaste a tu cachorro sólo. –regañó el zorro.
–No. Está con sus padres y durmiendo.
El Ichibi tomó una alforja y bebió de ella. El Kyūbi sólo chasqueó la lengua:
–¡Ya estás borracho!
–¡Oe, estoy celebrando!
–Si claro.
–Celebro que tuve razón...
Kurama no respondió.
–Te dije que Gaara no soportaría más y que en su lucha...
–Sí, sí, y que obligaría a mi rubio atarantado a pelear también.
–¡Eshacto!
El zorro se dejó caer y se estiró perezoso al terminar:
–Que hayas tenido razón, no se te suba a la cabeza.
El Tanuki se rió y... siguió celebrando.
Se lo merecía, se dijo Kurama, pues la fuerza de Menma se notaba mucho más equilibrada al estar con sus padres y sin el peso de esas mentiras que rodeaban su existencia.
…
La llegada a Suna, como predijo Gaara no fue tardada y para esa noche el grupo de guardias y la pequeña familia del Kazekage, arribaron.
–Pueden retirarse –ordenó el pelirrojo.
Shikamaru vio marchar a los guardias.
–¿Iremos a… tu casa?
–Como mi huésped… sí; pero no quiero dejar todo para después. Antes debo ver a los del concejo.
–¡¿Ahorita?!
–Mientras más pronto, mejor.
Gaara sintió como Shikadai despertaba y aun tallándose los ojitos, miró a su alrededor.
–¡Wow es… genial!
El Sunaense sintió como el niño deseaba ser bajado y lo dejó.
–¡¿Podemos dar una vuelta?! –preguntó emocionado el pequeño.
–Ya es tarde, hijo –dijo el de coleta.
Gaara asintió y muy a regañadientes Shikadai fue guiado a la casa del pelirrojo. Ahí, este llevó al niño hasta la habitación que desde antes de hacer, le pertenecía.
–Esta es…
–Mi habitación –terminó Shikadai recorriendo el lugar– ¡El bosque Nara! –Gaara sonrió– Es… perfecta. Gracias papá.
El Kazekage creyó que Shikadai se resistiría a dormir de nuevo y es que deseaba salir a esa reunión de inmediato, más la genética se mostró de nuevo, cuando notó como el niño pedía que lo arropara y se quedaba dormido casi al instante.
Shikamaru aguardaba en la sala, dejando que ese momento especial fuese solo vivido por Gaara.
–Dejare a un guardián cuidándolo. ¿Vamos? –dijo el pelirrojo en cuanto llegó con él.
–Claro.
Los dos hombres salieron hacia la torre del Kage. La seriedad y puntualidad de los de Suna no era cuestionada y cuando el Kazekage entró el salón de juntas, notó que todos los consejeros ya estaban en el lugar.
El kazekage no se anduvo por las ramas…
–Los cité a esta hora, porque acabo de regresar e Konoha y en esa visita hubo muchas cosas que debo compartir con ustedes. La primera y la razón de que Nara Shikamaru este de nuevo aquí, es la más importante… Shikadai Nara es mi hijo, yo lo gesté… –El silencio se extendió entre los oyentes, por lo que Gaara prosiguió– Temari y nosotros urdimos un plan porque… –Gaara relató todo y al terminar– el motivo fue el temor de que, como en mi niñez mi hijo fuese rechazado o peor aún, usado como arma…
–¡¿Es un jinchūriki?! –cuestionó Ikanago.
Gaara suspiró resignado.
–Sí, más lo es por voluntad de Shukaku.
–¡¿Cómo es eso?! –exclamó Sajō.
–El Ichibi, le ofreció su protección y de ese modo estar dentro de él.
El murmullo se extendió. Si bien Los consejeros seguían siendo ancianos, no por ello se quedaron con ideas antiguas, por lo que… El líder respondió:
–No nos parece extraño que no hay confiado en Suna y en nosotros para cuidar de su hijo, Kazekage; sin embargo aún sobre nosotros y nuestras ideas el Ichibi es nuestro símbolo y guardián, su decisión no se discute o cuestiona. Su familia y usted no deben temer por el rechazo o toma de represalias en su contra.
Shikamaru miró detenidamente a esos hombres y se sintió sereno y si bien estos no eran la mayoría de los aldeanos de Suna, si eran los representantes. Con eso ya tenían un buen camino recorrido para no ser molestados por ser lo que eran… una familia.
…
Muchísimas gracias por seguir leyendo.
Gabycha, Alba marina, kane-noona, Narusempai –Totalmente de acuerdo, esa mocosa no debería ni de existir jajaja-, Moon-9215 y Ying Fa Malfoy de Potter.
¡Un saludo de parte de Pitiizz y mío!
