Capítulo XII

Temari y Kankurō –custodiando a esta–, llegaron a Suna un par de días más tarde, sin embargo daño ya no podía recibir la familia del Kazekage; pues el concejo había ya informado a sus cercanos de la realidad. Con eso que se fueran, enterando en todo el lugar no fue difícil.

Suna –casi en su mayoría– para la tarde del segundo día, sabían acerca de Shikadai y el real origen de este, mas también que este paseaba en la aldea conociéndola, guiado por… un tanuki muy sobre protector.

000

Ya era tarde, más en esa ocasión ambos –concejero y Hokage– se encontraban laborando.

Sasuke colocó las hojas en el escritorio y esperó a que el rubio las leyera.

–Estás listo ¿no? –preguntó el Uchiha.

–Si.

–Las enviare en cuanto las selles.

–Bien.

Era hora. Lo que era Menma y los verdaderos padres de este, debían darse a conocer.

Debían manejar cautelosamente esa información, aunque a la larga todo se conocería por las otras aldeas –si no era necesario– el secreto se quedaría en Konoha.

–Naruto –habló serio Sasuke.

–¿Si?

–Solo serán las personas y clanes más importantes.

–Está bien, tampoco quiero que Menma esté luchando constantemente, solo porque alguien de fuera se enteró de lo que es. Sabes que a lo mejor debemos dejar este lugar.

–Yo lo sé, ¿tú lo aceptarías?

–Sasuke, mis padres lo hicieron y no me fue muy bien en mi niñez, no le haría eso a mi hijo… digo ya se lo hice antes. Boruto y Himawari no me perderán, pero tampoco sacrificare de nuevo a Menma por ellos.

Sasuke asintió sabiendo que era lo mismo con él o a lo mejor no, pues Sakura era más fuerte para no dejarse influenciar para alejarlo de su hija.

Vio el desafío de antaño en los ojos azules y sonrió internamente. Estaban en ese barco los tres.

–Mañana llegaremos a la torre juntos, espérenme.

–No comprendo– dijo el Uchiha.

–Iré a su casa por ustedes.

Sasuke no dijo más, pero consideró que el rubio deseaba hacer eso.

Si Naruto necesitaba dar a conocer a su familia…; pues que lo hiciera, después de todo, para llegar al barrio Uchiha debías recorrer casi todo Konoha y de ese modo, casi todos les verían.

000

El mensaje arribó al barrio Hyūga. Hiashi lo leyó y lo dejó a su lado.

–Es hora de saber cómo enfrentaran todo…

Eso decía sin dejar de ver a Hinata y Himawari conversando en el patio.

Si bien el hombre ya no había puesto obstáculos a lo referente a la separación de Naruto y su hija, aun no se resignaba.

Y ese era otro punto en el que Hiashi estaba más que sorprendido, pues Naruto se movilizó realmente rápido y el divorcio se hizo en menos de veinticuatro horas; con eso y ahora esa reunión que organizaron en la torre del Hokage. El Hyūga tuvo que reconocer que Naruto estaba siendo una persona que ellos no conocían, alguien que ponía sobre su puesto, a… su familia.

000

En todas las casas principales de los clanes importantes, el mensaje enviado en calidad de Importante, llegaba puntual.

En una casa donde dos amigos cenaban, uno de ellos leyó el pergamino y miró al otro.

–El Nanadaime quiere verme mañana. –dijo Kakashi.

–¡Oh, a lo mejor quiere más concejos! –exclamó divertido Gai.

Kakashi asintió, sin darle mucha importancia al hecho, aunque era muy extraño que solo por concejos, Naruto le enviara un mensaje tan formal.

000

No creía que el motivo de ese mensaje le llegara a él fuese porque estaba en la aldea en ese momento. No, estaba seguro de que su ex alumno tenía mucho que ver en eso.

Orochimaru sonrió divertido, si conocía al Uchiha como lo conocía, se dijo que esos dos por fin dirían acerca de Menma…

El sennin de las serpientes caminó hasta la habitación donde Mitsuki dormía y lo miró antes de regresar a la sala para acomodar sus notas.

–Por fin podré, presumirle a la vieja que yo he sido el médico de Menma desde… que nació.

El de cabello oscuro; al acomodar sus investigaciones vio que en ese pergamino también había algunos apuntes de ese otro proyecto. Ese que con un Hokage menos cerrado de ideas, podría escucharle; debía hablar con Sasuke y con el Hokage, y puede que este no estuviese de acuerdo, por haber sido esa persona tan importante para él.

Sin embargo el sennin no podía rendirse en ese proyecto no cuando por fin había terminado de limpiarlo y dejarlo ya sin nada del líquido donde… Aunque tenía que aceptar que esa especie de protección que tenía el proyecto fue lo que ayudó a que fuese viable… traerlo.

000

En la casa Uchiha –ahora solo Haruno. Sakura acomodaba con parsimonia la poca ropa de Sasuke.

Sarada se acercó y llevaba en las manos, una fotografía donde Menma, Sakura y ella, saludaban a la cámara.

Sakura la notó y vio a su hija…

–¿Quieres dársela?

–Si, después de todo la hicimos para papá y de ese modo no… Nos olvidara.

–Él no nos olvidara, ni dejaras de verlo. –aseguró la de cabello rosa.

–Lo sé, lo comprendí cuando Menma y papá lo dijeron, pero… quiero dársela de todos modos.

Sakura asintió y guardó la foto en la maleta. Abrazó a su hija y dijo…

–Estoy muy orgullosa de ti.

La niña sonrió alegre:

–¡Ahora hagamos la de aniki! pero como la de papá, no toda su ropa, pues vendrá a quedarse algunas veces, ¿no, mamá?

–Así es.

Y no es que Sakura se quisiera deshacer de los Uchiha, sino que era alguien que no se andaba con rodeos y estaba segura de que esos dos deseaban más que nada vivir todos juntos con Naruto.

000

En esa ocasión, Gaara regresaba acompañado de Kankurō a su casa. Iban avanzando por el camino de entrada cuando un olor muy agradable les llegó a su nariz.

–No me digas que el Nara cocina. –dijo incrédulo Kankurō.

Gaara asintió aunque un poco dudoso.

–Supongo…

Los hermanos entraron al lugar y vieron como los dos Nara acomodaban la mesa. Shikamaru saludó cortés y Shikadai…

–¡Papá!

Por supuesto estiró los brazos en dirección del pelirrojo, que de inmediato lo alzó.

–Oh claro y para el tío ni un saludo. –se quejó amargamente el marionetista.

–Buenas noches tío Kankurō.

–Buenas noches Shikadai. ¿Ustedes cocinaron?

–Sí, fue un poco problemático, pero lo hicimos –dijo el niño.

Shikamaru se encogió de hombros, cuando las miradas de los de Suna lo enfocaron.

–A ver qué tal quedó.

Kankurō entró y se sentó sin poner pegas.

–Veamos que tan bien cocinaron con esa pereza que es genética.

El Nara mayor no se tomó a mal la broma de su cuñado, pues este por lo menos ya no lo veía tan mal y no se opuso a que él fuera invitado permanente en la casa, a pesar de que este aun no lo aceptaba del todo.

Más Gaara, con esos pequeños detalles y al ver tan amoroso al Nara mayor, estaba –a pesar de si– cediendo ante la perspectiva de ser una familia en todo el sentido de la palabra.

000

Menma miró a sus padres con ojitos dulces, sin embargo estos no cedieron. Naruto volvió a ordenar.

–Ve a dormir, que mañana no estarás listo para la junta.

–Si lo estaré, soy un shinobi. –dijo tozudo Menma.

Sasuke negó.

–También los shinobis necesitan dormir. Ve con Sakura y tu hermana, ellas deben esperarte para cenar.

–¿Vendrás?

Sasuke asintió.

–Sí. Tu papá quiere ir por nosotros para venir a la torre.

El rubio se sonrojó pensando que Menma lo vería como un ridículo, más la sonrisa del menor desmintió cualquier duda.

–Bien, entonces me voy. Hasta mañana papá. Nos vemos en un rato padre.

Los aludidos se despidieron de su hijo y vieron como este corría veloz hacia el barrio Uchiha.

–Hey, Teme, tenemos un hijo muy tierno. –dijo ilusionado el rubio.

El moreno sonrió divertido.

–Si dobe, lo es… o así lo ve su familia.

–¡¿Qué insinúas?! Mi hijo es tierno y punto.

Sasuke suspiró resignado y mejor no le comentó al rubio consentidor; que su hijo podía ser un más que letal shinobi y siendo lo que era… aún más, pero en fin que Naruto no deseaba ser desmentido.

El moreno se acercó y besó al rubio que por supuesto correspondió. Cuando el gesto terminó el Uchiha suspiró…

–Vamos a descansar, dobe, que debemos estar listos y bien alertas mañana.

El rubio no estaba muy de acuerdo en alejarse del moreno, sin embargo debía aceptar que él era el más interesado en que todos supieran la verdad, para de ese modo poder estar con su familia completa.

000

La cena fue todo un éxito y para ese momento Shikadai ya descansaba en su habitación y Kankurō ya se había retirado a su casa.

Shikamaru terminó de lavar los trastes y se sentó en la sala donde Gaara estaba.

–¿Cómo fue hoy?

–Todo tranquilo. –dijo el pelirrojo.

–Shikadai ya quiere entrar en la academia.

–Lo se… la verdad es que deseaba tenerlo un poco más con nosotros todo el día, pero… –Shikamaru asintió algo divertido, pues Gaara solo se alejaba lo necesario de su hijo– Mira solo me fui un par de horas y ya cocina.

–Bueno, solo puso la mesa.

–¡Pero lo hizo!

El de coleta abrazó al otro:

–Aunque crezca y sea un adulto con familia, seguirá siendo tu bebé, nuestro bebé.

El de ojos verdes suspiró y asintió dejando que Shikamaru lo apretara contra sí y lo besara.

000

Las maletas estaban hechas y con ello, las dos féminas se alistaban para cenar.

La puerta de la casa se escuchó y con un alegre.

–¡Buenas noches!

Menma saludó y fue recibido por un par de sonrisas de bienvenida.

000

Fuera de la torre y camino a la casa del rubio; este comentó algo cohibido:

–No quiero que Sakura-chan se ofenda su voy por ustedes.

–¿Y eso te detendría? –preguntó no muy convencido Sasuke.

–No. Dije que no quiero que se ofenda, mas no pienso no hacerlo.

–Ya. Si te tranquiliza, no creo que se ofenda; ella no es una mujer ilusa.

–Oh, eso lo sé.

Al llegar a la entrada del departamento del rubio Nanadaime… –su antigua casa.

–Sasuke…

–¿Si?

–¿Crees… crees que Menma quiera que vivamos todos juntos?

El Uchiha lo pensó un poco, pues si bien su hijo parecía muy receptivo a estar cerca de ellos, no sabía que tanto lo estaría con sus medios hermanos.

–Le preguntare, dobe.

Los dos hombres se despidieron y es que si bien ambos deseaban estar juntos, aun no era su hora… o eso temían.

000

Minutos más tarde el Uchiha arribaba a su antigua casa. Entró y vio a Sakura sentada en la sala.

–Hola.

–Hola.

–Menma, dijo que vendrías y te esperé. ¿Qué sucede?

–Naruto envió un mensaje a los clanes más importantes y algunas personas.

–Ya lo decidió. –aseguró más que preguntar, Sakura.

–Si. Hablará con todos, sobre Menma.

–Vaya, desearía estar ahí.

–Debes de… –Sakura asintió y se levantó del sillón donde estaba sentada para dirigirse a su habitación, sin embargo– Sakura…

–¿Si?

–Naruto vendrá mañana para que vayamos con él, Menma y yo.

–Bueno, no esperaba menos de él.

Dijo la mujer sonriendo y si retiró por fin.

Sasuke hizo lo mismo y caminó con dirección a su cuarto, pensando en que el rubio estaba nervioso por nada.

000

La mujer de cabello rosa, en cuanto traspasó la puerta de su cuarto se dejó caer…

Ella supo desde un principio que eso que tenían con Sasuke solo era una fantasía y este se lo dejó muy claro desde que se ofreció a ser su esposa ante la sociedad; mas ya que se había terminado, solo podía pensar en que le dolía no poder llegar a ser ni un poco amada por Sasuke como lo era el rubio; sin embargo como buena kunoichi y mujer, debía levantarse y seguir adelanté, ya no por otros si no por ella misma, pues su gran orgullo era Sarada y el saber que ella no cazó al Uchiha sino fue su amiga y cómplice, le ponía muy contenta. Por eso ellos siempre –al igual que Naruto– la tendrían en muy alta estima y de ese modo, su dignidad no fue pisoteada por su inmadurez... como…

Era mejor no pensar en la esposa de Naruto.

Antes que nada estaba su hija y ella, que en esos momentos no podía ser consuelo de nadie.

000

En diferentes puntos de la aldea Oculta de la Hoja, las personas se alistaban para iniciar sus labores y muchas otras estaban buscando sus mejores atuendos formales para esa reunión en la Torre.

000

Naruto se asombró de no haber necesitado el reloj despertador para levantarse, y es que la ansiedad y nervios reemplazaron a este.

El Nanadaime se alistó perfectamente y por último se colocó el sombrero de Hogake.

El rubio salió de su departamento y con los ánimos renovados, recorrió casi todo Konoha para llegar al barrio Uchiha.

Caminó por las calles del barrio, notando con alegría que de ese oscuro pasado del lugar, ya no quedaba mucho, pues ya existían muchas, nuevas y renovadas viviendas.

La puerta de la casa a la que iba, se vio ya cercana. Naruto se detuvo, exhalando aire para continuar y tocar en esta.

La puerta se abrió y el rubio sonrió…

–¡Buenos días Sakura-chan!

La aludida sonrió y devolvió la sonrisa…

–Buenos días Naruto. Pasa. Ellos ya no tardan.

–Gracias.

–… Desayunemos que seguro hasta eso se te olvidó.

–Oh…, no quiero molestar…

–Nada, nada.

Sakura lo guió dentro de la casa y los Uchiha saludaron, con un cabeceo el mayor y el menor fue hasta este y lo abrazó.

–Buenos días, papá.

–Buenos días hijo.

Los adultos desayunaron y al terminar. Naruto se dirigió a Sakura.

–Bien, pues…

–No, Naruto esta vez no voy con ustedes.

–Pero…

–Solo dejare a Sarada con mi madre, pero aun ella no despierta. En cuanto lo haga, les alcanzó, por supuesto estaré en la junta… apoyándolos.

–Sakura-chan… –dijo el rubio y abrazó a su amiga– siempre serás la mejor amiga que haya existido.

La aludida soltó algunas lágrimas, pero se las secó y…

–Si Naruto, demostremos porque fuimos el mejor equipo, ¡Shānnarō!

–¡Si, ttebayo!

Sasuke solo negó al ver a eso dos comportándose como adolecentes.

–Es hora.

El moreno avanzó a la salida y Menma se le unió, no sin antes decir:

–Vamos, papá.

El trio salió de la casa y avanzó por el barrio donde ya algunos aldeanos, los veían con curiosidad, sin embargo muchos de ellos no veían raro eso, pues parecían dos shinobis custodiando al Nanadaime.

Naruto lo sabía y por eso cuando pasaron por el centro de la aldea atrajo a Menma colocando un brazo sobre los hombros de este.

000

En el barrio Hyūga; Hiashi salió de este. Hinata estaba enterada de la reunión; sin embargo el líder, para asombro de ella, no le pidió que le acompañara.

Mas Hiashi no era líder por pocos años y por ningún motivo permitiría que la historia de cómo llegó el rubio a ser su yerno fuese ventilada y menos que su hija lo aceptara ante los otros clanes y personas.

000

Era un nuevo día en Suna y Shikadai estaba aun durmiendo cuando Shukaku decidió salir un momento para dar un paseo o eso pretendía…

–¡Oigan ustedes!

La pareja que se besaba en la sala, se separó asustada.

–¡Shukaku-sama! –exclamó Shikamaru.

Gaara solo se cruzó de brazos algo molesto.

El tanuki sonrió burlón y salió muy campante por la puerta. Shikamaru se giró a ver al pelirrojo y este lo imitó:

–Será mejor que preparemos el desayuno.

–Si.

–Hoy debo hacer varias visitas, en la parte más alejada de la aldea. Vienen conmigo –dijo Gaara.

El Nara asintió y entre los dos prepararon el desayuno para cierto pelinegro de siete años que apenas se levantaba bostezando.

–¡Buenos días papá, padre!

000

La sala ya estaba lista. Sasuke y Naruto se ponían de acuerdo en los últimos detalles, en lo que Menma miraba por la ventana…

–Ya viene todos. Wow también vine Orochimaur-sama.

Naruto se giró a ver a su hijo.

–¿Orochimaru-sama?

–Papá, él es mi médico.

El rubio miró al moreno mayor.

–Lo conoce desde que nació. –dijo Sasuke.

El de marquitas asintió, recordando que el sennin realizó la operación para que su hijo naciera.

No pasó mucho tiempo antes de que la puerta se abriera y fueron entrando los asistentes.

Los clanes Yamanaka, Inuzuka, Akimichi, Hyūga, Abúrame, Nara, etc. Con ellos Tsunade, Kakashi, Orochimaru y alguno Anbu que llevaba su máscara puesta.

Muchísimas gracias por esperar:

Gabycha, Moon-9215, kane-noona, Ying Fa Malfoy de Potter y Nekomy.