Capítulo XIV
...
En el festejo, Shikamaru se había acercado lentamente al pelirrojo, tomando sus dedos acariciándolos.
Shikadai sonreía al ver a sus padres juntos, aun cuando su padre no viviera con ellos, todavía, el Nara los visitaba diariamente.
El Ichibi se acercó al menor:
–Te dije, cachorro, que tus padres se arreglarían.
–Sí, pero aún no están juntos –murmuró el niño de ojos esmeralda.
–Debes de ser paciente, ellos lo lograrán –explicó el tanuki viendo a donde su jinchūriki lo hacía.
–Sólo me queda esperar, Shukaku-sama –concluyó el menor, alzando a su bijū.
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Con los adultos, Gaara correspondió el gesto del Nara entrelazando los dedos y sin dejar de ver a los invitados, murmuró...
–Quédate...
–No me voy, aún está la fiesta y...
–No. No me refiero a eso... Quédate con nosotros, conmigo, como mi pareja...
Shikamaru tuvo que recordarse que no estaban solos, para no gritar y saltar de alegría... Gaara le estaba dando esa tan ansiada oportunidad.
–No te defraudaré –prometió Shikamaru sonriendo y apretando los dedos del Kazekage.
–Lo sé, y espero que seamos felices como una verdadera familia. Pues si nadie en Suna se opuso a lo nuestro, no debemos ser nosotros los que pongamos barreras.
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Shukaku se llevó a fuera a Shikadai a observar la luna llena, que se veía radiante.
–Sabes Shikadai. La relación que tuve con Gaara no siempre fue la buena, espero que contigo sea mucho mejor, cachorro.
El niño se rascó la nuca.
–Haré mi mejor esfuerzo, también.
Shukaku se cruzó de brazos en actitud altanera:
–¡Y le demostraremos a Kurama, que no sólo él y su cachorro hacen buen equipo!
Shikadai asintió, aunque más que competir con Menma, deseaba ser como él... Un gran jinchūriki y shinobi.
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Ya muy entrada la noche; los invitados a la fiesta del Kazekage, poco a poco fueron saliendo de la casa de este, dejando solo a la familia Nara Sabaku no.
Con menos gente en el lugar, se notó como cierto Ichibi revisaba si aún había botellas con sake.
–Gaara ¿Me escondiste las botellas? –cuestionó poco contento.
El de ojos verdes suspiró resignado al responder:
–Shukaku. Shikadai es muy pequeño para que te vea ebrio.
El Tanuki miró fieramente al pelirrojo:
–¡¿Y lo ves aquí?!
–...
No, el pequeño no estaba por ahí.
–No, no está, ya lo llevé a dormir. Así que dame esas botellas y si tú y ese flojo son inteligentes, aprovecharían que el cachorro duerme tranquilamente.
Shikamaru captó la idea del Shukaku de inmediato y caminó veloz a la despensa, regresando con...
El Tanuki se relamió el hocico al ver que el Nara le daba una botella grande de sake.
–¡Shikamaru! –exclamó Gaara.
–Es que... tiene razón –Se defendió el pelinegro– Shikadai puede tener el sueño muy pesado... ¿Aprovechamos?
El Kazekage se sonrojó, más consideró que bien podría darles la razón a esos dos, después de todo, su hermano también se había desaparecido no hacía mucho y no solo.
Gaara caminó veloz rumbo a su habitación y solo se giró un poco para ver significativamente a Shikamaru…
Shukaku se encogió de hombros y se acomodó en uno de los sillones.
–Serán problemáticos.
Masculló el tanuki imitando al Nara. Retomó su forma humana y comenzó a beber aquel delicioso néctar.
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Era una casa tradicional y es que a pesar de que Naruto estaba acostumbrado la modernidad de su tiempo, quiso ceder a darles gusto a esos Uchiha que deseaban retomar el poderío de su clan y es que Menma dibujando los kanjis Uchiha, Uzumaki y Namikaze en la entrada demostraba que ese, su clan, era el de ellos tres unidos; con toda la fuerza que englobaban las sangres de sus antecesores shinobis.
Por eso su casa era su remanso de paz y el lugar donde Menma, Sasuke y él se sentían a gusto. Por supuesto era tan grande como para albergar habitaciones para todos los niños cuando les tenían por ahí.
Por eso cuando era visitado por ajenos, en días fuera de su oficina, le era muy agradable y se sentía orgulloso, al menos casi todas las veces, pues en esa ocasión…
–¡Es una locura, pero yo apoyo a la mami! –decía una rubia de coletas, tomando de su vaso.
–Vieja… –gruñó el aludido.
Esos invitados discutían sin que el cerebro del rubio pudiese terminar de comprender lo que pedían; mas para su alivio, no estaba solo…
–¡¿Es su cuerpo realmente?! –cuestionó Sasuke.
–Sí, lo es. –confirmó Tsunade, sirviéndose mas sake.
Orochimaru la vio feo y le advirtió:
–Deja de tomar, que van a decir que lo que les pedimos, solo es una locura de ebrios.
–¡¿Y no lo es?! –se burló un poco, Sasuke.
Menma no intervenía, más se rió de lo que su padre dijo.
Naruto por fin reaccionó y acotó sereno…
–Me están diciendo que lograron rescatar el cuerpo de mi sensei y que este… estaba bien conservado… –El rubio lo pensó un poco más– podrían ser que usó en el último instante el Sennin Mōdo, y tomar de la naturaleza… algo…, sin embargo. Está muerto.
–Técnicamente… –dijo la rubia.
–Un poco, pero no… –comentaba Orochimaru.
–Lo está. Si quieren que Menma use el Gedō—Rinne Tensei no Jutsu* –terminó Naruto que ya conocía esa técnica, al haber sido testigo de esta en el ataque a Konoha.
–Me llevó mucho tiempo encontrar su cuerpo y si soy sincero, solo deseaba darle… una sepultura; sin embargo cuando lo vi… ¡Fue impresionante, era como si solo estuviera dormido!
Casi gritó el sennin de las serpientes. El rubio miró con suspicacia a este.
–E imagino que has hecho que se conserve de ese modo. –mencionó el de ojos azules.
La rubia carraspeó y confesó.
–No solo él, yo he ayudado.
Sasuke se cruzó de brazos, pues todo eso le parecía irreal, sin embargo su mente analítica barajeaba todo el asunto, al ver a esos dos genios… loco genios, unidos por algo.
El Nanadaime sonrió con melancolía al recordar a su sensei, mas negó categóricamente:
–Saben que yo sería el primero en ser feliz si eso pudiese ser, de hecho siempre creí que no debió morir; pero no arriesgaría a mi hijo por nada… ni por nadie. Y pueden juzgarme como egoísta y malagradecido, pues no solo él, sino ustedes dos han hecho mucho por mi familia y por mí.
Sasuke exhaló aire y asintió apoyando en eso a su pareja.
Orochimaru se removió inquieto y Tsunade lo codeó…
–Si esta técnica necesita de algo de vida de…del que la invoca, sin embargo, no se los pediríamos sino supiéramos que Menma no estará en peligro… ni dará nada que el afecte, solo debe canalizar. –explicó el de cabello largo.
–¿Como? –cuestionó Menma ya sin poder quedarse callado.
Tsunade tomó la palabra, dejando su vaso en la mesita de centro, de la sala donde se encontraban.
–Cuando lo dejamos… en optimas condiciones, pedimos opinión de… los sapos y ellos al saber todo consideraron que solo necesita una chispa que lo haga despertar y el mismo se alimentara de la naturaleza con el Sennin Mōdo. Es ahí donde tú Naruto, puede guiarlo con ayuda del sabio Gamma. Y debe hacerse en el Monte Myōboku.
Menma miró a sus padres y en sus ojos que portaban el Rinnegan, se notaba que deseaba hacerlo.
Sasuke y Naruto se vieron y luego el rubio cuestionó a su primogénito:
–¿Tú quieres hacerlo?
–Sí, papá.
Sasuke no intervino, por lo que Naruto soltó el aire y…
–¿Seguros que Menma no perderá nada?
–Seguro, hemos hecho todos los ajustes. Menma tomará la fuerza de algunos sapos que se habían ofrecido para el primer chispazo y lo que Jiraiya deba tomar, lo hará de plantas, aire, lluvia… la naturaleza… –dijo la rubia.
–Sabemos que tal vez no sea mucho, pero… lo que sea el tiempo que este aquí… –decía Orochimaru, pero no termino la frase.
Naruto por fin movió la cabeza en un asentimiento y en ese momento en la sala se sintió una conocida presencia salir del moreno menor…
–Mi jinchūriki no necesita de nadie más, para eso tiene mi chakra ilimitado, yo le daré lo que necesite para ese primer paso.
Kurama se colocó a lado de Menma y miró con arrogancia a los presentes, que no discreparon en esa decisión.
Ya era tarde, cuando con los preparativos listos, los dos sennin se retiraron. Sasuke y Naruto mandaron a dormir a Menma y este –contrario a lo que siempre hacia– no se negó.
Sasuke se levantó del sillón y fue a la cocina donde preparó té y fue con este de regresó a donde el rubio seguía sentado sin decir nada.
Naruto tomó al tacita ya servida y la bebió al mismo tiempo que su lagrimas brotaban.
Sasuke se acercó y lo abrazó sin decir palabra, sabía que tanto había afectado –para bien– ese acontecimiento a Naruto.
–Lo puede creer Sasuke… él puede regresar…
–Si.
–Me hizo tanta falta su guía.
El Uchiha asintió en silenció y dejó que Naruto permitiera salir su felicidad mezclada con melancolía.
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En la habitación principal de la casa del Kazekage. Gaara esperaba a su esposo, estaba algo nervioso ya que sería la primera vez que lo hicieran desde que volvieran a Suna.
La puerta de la habitación fue abierta por el moreno. Shikamaru al entrar notó el nerviosismo de su amante.
–¿Yo... yo, puedo pasar? –preguntó el de Konoha.
Gaara inhaló aire para darse valor. Estiró su brazo derecho en muda invitación, hacia Shikamaru.
El mayor caminó lentamente en su dirección y tomó la mano que le era ofrecida.
–Para siempre.
Juró el Nara. Y selló esa promesa con un beso.
Los cuerpos se atrajeron como si fuesen imán y metal; con ellos las pieles se fueron mimetizando cuando las ropas desaparecieron.
Poco después el vaivén de caderas y jadeos fue lo único que reinó en esa habitación.
El sudor de ambos se combinó al igual que sus alientos y con eso no había vuelta atrás, pues era una entrega total y consiente.
Los dos iniciaban una era de vida en conjunto, guiando a su hijo y quién sabe si… a otro más.
…
* Jutsu de la Reencarnación de Samsara (外道 輪廻天生の術, Gedō — Rinne Tensei no Jutsu) es un jutsu, en el cual, un usuario poseedor del Rinnegan es capaz de revivir a las personas fallecidas a cambio de la vida del usuario.
Muchísimas gracias por seguir este fic, Pitiizz y yo estamos felices. Ya estamos casi en el final jejeje
Ying Fa Malfoy de Potter, Moon-9215, jennitanime, gabycha.
