Epilogo

La torre del kazekage se estaba llenando de gente; ese día los líderes de clan tenían reunión con este para comentar algunos puntos, y si bien eso era rutina, para Gaara no significaba no estar atento y haber estudiado lo que consideraba, su gente necesitaba. Shikamaru a su lado y para asombro de los ayudantes del pelirrojo enumeró los puntos que habían discutido los dos en su casa.

–Bien –dijo Gaara al término del resumen de Shikamaru.

Uno de los ayudantes del pelirrojo, con la confianza de haber estado a su servicio desde que se convirtió en Kazekage, opinó.

–Nara-san debería exponer todo lo que ha dicho en este momento, nunca antes había escuchado algo tan sensato y bien pensado.

Gaara sonrió orgulloso ante el comentario, sin embargo Shikamaru declinó.

–No podría intervenir estando los líderes de Suna, no deseó que se creen confusiones por ser yo un shinobi de Konoha.

–Es una lástima.

Dijo el mismo concejero.

Gaara negó con un movimiento de mano.

–No te preocupes, Shikamaru me ayuda a repasar el trabajo que llevo a casa.

El Nara suspiró, pero no negó lo dicho por su pareja.

La conversación concluyó, pues los líderes fueron entrando y tomando su lugar en la mesa.

Por supuesto que las propuestas del Nara se tomaron en cuenta y fueron las que se llevarían a cabo, no en vano Shikamaru era el hombre más inteligente de las tierras ninja.

Cuando la reunión concluyó; Gaara y Shikamaru salieron para ir en busca de Shikadai a la academia y no es que fuesen diario, pero cuando tenían la oportunidad lo hacían. Para orgullo paternal de ambos; el pequeño, que en su tiempo en Konoha, parecía tener la misma serenidad de los Nara para actuar, dio un leve cambio en Suna, pues según sus profesores era un niño genio que pronto podía hacer el examen Chūnin.

Gaara opinaba que Shukaku tenía mucho que ver en la actividad de su hijo y es que si bien el tanuki no era muy activo, si le agradaba la competencia y que mejor que su jinchūriki fuese uno de los mejores shinobis o… el mejor.

Al parecer los Nara se iban ganando un lugar en Suna y Gaara se vanagloriaba de no haber ayudado en nada, sino que ellos lo habían hecho solos.

Al llegar a la academia; ya muchos niños estaban fuera y entre ellos Shikadai que al verlos se despidió de sus amigos y se unió a ellos.

–¡Hasta mañana Shika-chan!

Gaara se rió discreto al ver como su hijo agitaba la mano en dirección de la niña que se había despedido de ese modo de él.

El Kazekage suspiró y vio hacia el cielo…

–Son hermosas –dijo Shikamaru.

–Oh si –rió Gaara– y es genial poder verlas acompañado de mi familia.

Shikamaru tomó de la mano de su hijo y se acercó a su pareja rozando los dedos con los de este.

–Podemos esperar para darle un hermanito a Shikadai.

–Solo deseó esperar un poco y disfrutar de nuevo a mi hijo.

–Lo que tú desees Gaara.

Shikadai se soltó de su padre y se abrazó a la cintura del Sabaku no.

Esos pequeños momento eran los que disfrutaban en familia, sobrado derecho tenían después de esos años de mentiras.

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La oficina –menos llena de pergaminos que en esos últimos años– se quedó en silenció. Sasuke agarró su barbilla en signo de estar pensando, pero no mucho. El rubio miraba al mensajero con curiosidad, luego se giró y vio a su pareja:

–¿No es broma?

–Parece que no.

–¿Que no lo tomaron en serio?

–No veo porque, dobe.

–…

Pakkun sentado frente al escritorio del rubio Nanadaime, se removió molesto por el fastidioso escrutinio de esos dos.

–¿Tomaran el pergamino o no?

–Oh claro.

Aseguró Naruto, pero Sasuke lo detuvo y fue el que se acercó al ninken y agarró el pergamino, y así Pakkun se retiró.

–Pues dice que con una aplastante mayoría de votos, los líderes no consideran necesario el tiempo de prueba y te regresan el puesto de Hokage sin traba alguna.

–Oh, pues al ver cómo nos trataban en la calle lo esperaba, pero no que me lo enviaron con un ninken.

–Como lo veas, también es un ninja.

–… Si, Sasuke. Entonces no es porque ninguno quiso perder el tiempo al traerlo.

–Si le tocó a nuestro antiguo maestro, seguro que era mejor que Pakkun viniera, por lo menos él no llegó tarde.

Naruto se rascó la nuca, Sasuke suspiró y acarició la cabellera rubia ya crecida.

–Por lo menos tenemos tiempo de sobra para ir por Menma y llegar a la cita.

–Cierto.

El rubio se incorporó y se estiró, luego brincó un poco tratando de estirar sus músculos.

–No hagas eso, dobe.

–Oye… no es seguro que…

–Lo dijo Orochimaru.

–Pero ese viejo ya no sabe que…

Dobe, si el creé que esperas otro hijo, es porque ya notó algo en ti.

–No lo sé… –Naruto vio a su pareja y acusó– ¡No lo niegues, teme estás feliz!

Sasuke sonrió sin negar nada.

–Sí, es niño por fin podré ponerle Itachi.

–¡Sobre mi cadáver!

–Bueno se pueden hacer arreglos… después de que nazca.

–¡Desgraciado!

Sasuke sonrió de lado y sabiendo que el rubio se lanzaría atacarlo, lo esperó con su brazo extendido.

–Te amo, dobe.

Y el Nanadaime saboreó esa frase, pues era casi imposible que el Uchiha demostrara sus emociones. Se besaron por un bueno tiempo y al separarse sus miradas prometían algo más esa noche.

La pareja salió de la torre y caminó a su casa. Al llegar, vieron que Tsunade ya estaba en esta. Menma los saludó al igual que la rubia que los guió a donde se llevaría a cabo el regreso de Jiraiya.

Todos llegaron al lugar cerca del hospital, pero en zona boscosa.

–¿Esto es seguro? –preguntó el rubio.

–Debe ser así, de aquí nos iremos al Monte Myōboku.

Menma vio que con el cuerpo –como bien dijeron los sennin– conservado en óptimas condiciones, se encontraba Mitsuki y Orochimaru. El menor saludó cortés, pero en su sonrisa se dibujaba mucha esperanza.

El trio de shinobis y la rubia arribaron y en cuanto saludaron, el grupo desapareció, por obra del Gran Sapo Sabio, pues fue este el que los recibió.

El rubio saludó a sus conocidos amigos y por supuesto presentó a Menma que solo agitó la mano.

A pesar de ser muy parecido a Naruto, en cuanto a su chakra y poder, Menma había elegido invocar serpientes y halcones como su padre… más sospechaba que por las miradas de los sapos…

–¿Firmaras contrato con nosotros? –preguntó Gamakichi a Menma.

El moreno no supo cómo responder por lo que el Gran Sapo Sabio comentó hacia sus sapitos:

–Dejen al chico en paz.

Sasuke se acercó a su retoño y los sapos los miraron largamente cuchicheando y señalando a Orochimaru, Sasuke y por ultimo… Menma.

La molesta Shima puso orden a las murmuraciones.

–Sí, son contratistas de las serpientes, pero el Gran Sapo Sabio ya ha dado el permiso y recuerden que hacemos esto por Jiraiya-chan.

Mitsuki vio el intercambio de palabras y se giró a ver a su papá:

–Ellos son divertidos.

Los sapos dirigieron su vista hacia el pequeño, pero fue el Gran Sapo Sabio el que afirmó:

–Es hijo de Jiraiya.

Orochimaru miró al hablante y afirmó.

–Lo es, pero él no lo conoce.

Shima se acercó al niño y se presentó mirándolo con cariño…

Tu cabello es como el de él. Mitsuki se soltó de su papá y se acercó a la pequeña anfibia, de ese modo los otros, curiosos también fueron con él para conocerlo.

Tsunade se colocó a lado de la camilla y llamó a su compañero de proyecto.

Los presentes vieron como los dos médicos quitaron varios cables y alejaron los aparatos. El cuerpo quedó listo y sin nada que impidiera que este tomara la fuerza que necesitaría.

El Gran Sapo Sabio vio que los preparativos concluían y advirtió:

–Si su tiempo ya pasó, saben que él no despertara.

El sennin de las serpientes respondió:

–Y en ese caso, lo aceptaremos.

Menma fue llamado por la rubia y este caminó no sin que sus padres fueran con él.

A una señal del Gran Sapo, los demás anfibios se acercaron haciendo un círculo alrededor de Jiraiya.

Como si la misma naturaleza supiera que se le necesitaba, las flores y plantas se movieron con un viento sereno.

Fukasaku sonrió al recordar esa técnica y el apretón de Shima en su mano le dijo que ella también recordaba que por ello, lo tenía a su lado.

Menma unió sus manos y susurró…

Gedo Rinne Tensei No Jutsu

Algo como un suspiró…. Pasó en medio de los presentes para entra en el cuerpo inmóvil. Naruto corrió para ver que Menma no hubieses sufrido ningún percance, más la sonrisa –mostrando los colmillos– en su hijo calmaron cualquier pesar, Kurama estaba con él.

El cuerpo del sennin de los sapos se movió mininamente, mas Orochimaru se acercó con un aparato midiendo las pulsaciones de su corazón y si bien las de este eran erráticas…

Los sapos se concentraron y enviaron su fuerza al durmiente, con ellos la naturaleza misma arropó a Jiraiya y le dio un beso de vida…

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Kurama regresó a descansar y al ver a su jinchūriki salir… dijo:

–Un día, cachorro.

–Lo vale si hay una familia que lo necesitaba.

Kurama se enroscó…

–Te haré vivir cien años y ese día ni lo echarás de menos.

Menma sonrió y salió a donde Jiraiya ya tenía los ojos abiertos y se preguntaba qué había sucedido.

Orochimaru lo miró y si bien, Jiraiya le regresó una mirada suspicaz, la presencia de Tsunade apaciguó cualquier desconfianza.

Sasuke al terminar de revisar a su hijo, fue por Mitsuki y lo cargó, pues esta esperaba expectante a conocer a su padre.

Entre algunas preguntas difíciles para los sennin restantes, Jiraiya comprendió y si bien no recordaban del otro lado, más que algunas imágenes que se iban difuminando, este suspiró, notó su brazo perdido y se tocó la gran cicatriz que reposaba en su pecho…

–¿Naruto…?

El rubio se acercó…

–Aquí estoy, ero-sennin.

–Mocoso…

El de cabello blanco miró detrás de su alumno y sonrió divertido.

–Vaya, si hiciste regresar a ese mocoso Uchiha.

El rubio se giró y estiró la mano en dirección de Sasuke y Menma.

–Lo hice regresar y… hasta hice renacer su clan.

Dijo muy campante el Nanadaime.

–¡¿Qué?! –exclamó el de cabello blanco.

Menma saludó…

–Soy Menma Uchiha Namikaze. Jiraiya no pudo articular palabra alguna, pues estaba en shock.

Tsunade se cruzó de brazos.

–Este mocoso fue el que te hizo regresar.

Jiraiya viró al moreno menor…

–Yo…

El sennin de los sapos no supo cómo continuar, más al ver al niño en brazos de Sasuke, sonrió con picardía.

–Y el otro pequeño como se llama.

Sasuke mostró a Mitsuki bajándolo y este se acomodó su ropa…

–Soy… soy…

El niño se puso nervioso y mordiéndose los labios miraba al mayor y luego a Orochimaru que llegó hasta él. El sennin pelinegro tomó de los hombros a su hijo…

–Jiraiya este es Mitsuki… nuestro hijo.

–¡¿Queee?!

Mitsuki brindó al escuchar ese gritó y la rubia al ver eso, exclamó molesta.

–¡No grites, idiota!

–Es que… ¿Cómo? Dicen que tengo años de estar… ya saben.

Orochimaru rodó los ojos.

–Y lo estuviste, pero ¿recuerdas nuestro plan?

–…. –El de cabello blanco, pareció recordar– Oh ya veo…

Jiraiya se movió e intento bajarse…Más los otros sennin los detuvieron.

–No te muevas. –regañó Tsunade.

–Pero quiero…

Mitsuki se acercó y Jiraiya lo agarró mirándolo largamente; luego recorrió con un dedo las facciones finas de este.

–Es perfecto y… se parece a ti Maru.

–Jiraiya… –masculló el pelinegro.

Con eso el sennin de los sapos, le dio la bienvenida a su nueva vida.

Tiempo más tarde, los sapos tuvieron que ver partir a su amigo, mas este prometió regresar y muy discretamente también prometió que su hijo firmaría contrato con ellos.

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Con Jiraiya reponiéndose sin que este quisiera que su hijo se alejara de él. Konoha supo que su tercer sennin había estado perdido y sin memoria, por eso no había regresado a la aldea, dándolo por muerto, más la noticia de su recuperación alegró a todos.

El secreto de como este realmente regresó solo se quedaría en unos pocos.

El tiempo inexorable continuó. El grupo de visitantes de Konoha entró por la puerta principal y de inmediato se mandó un aviso a la torre del Hokage.

Los de Suna antes de visitar a sus conocidos y familia, tenían que ir con el Nanadaime. Gaara, Shikamaru, Kankurō y Shikadai subieron por las escaleras. Entraron a la oficina y un feliz rubio los recibió.

Naruto se levantó de su silla y caminó hasta ellos. Sasuke le siguió de inmediato.

Gaara tuvo que retener la risa al ver a su amigo caminar como pato. Más se abstuvo de decir algo.

El rubio saludó al igual que Sasuke y como planeaba conversar un buen rato con ellos, opinó.

–Shikadai ¿Por qué no vas al bosque Uchiha? Menma, Sarada y Boruto están ahí entrenando.

El Nara asintió y salió veloz, mas Kankurō fue con él.

Las dos parejas se fueron a sentar a uno sillones y fue Shikamaru el que afirmó…

–Otro pequeño.

Naruto se tocó el estómago.

–Si. Según los análisis, varón.

–Los felicito ¿Y no hubo problemas? –comentó Gaara.

Sasuke fue el que respondió:

–Nos miraron curiosos un tiempo, pero ya pasó; y en cuanto a los problemas, solo el ex suegro del dobe gritó un poco, pero nadie le hizo caso, mucho menos nosotros.

Gaara asintió y Shikamaru aun veía con extrañeza al rubio. Hasta que mencionó su duda…

–¿Seguro que es uno?

Naruto lo fulminó con la mirada.

Gaara codeó a su pareja, pero con la risa del Uchiha todo se calmó.

–¡Eso le dicen siempre!

Naruto golpeó al moreno, pero se unió poco después a él, al igual que Gaara y Shikamaru.

Todo regresaba a su cauce, con esas familias unidas y reales, con niños sin odios y rencores. Con los sennin mimando a Mitsuki que exigía otro hermanito.

Con Konoha y Suna confiadas en la fuerza de las nuevas generaciones, pero sin olvidar los pilares que eran las anteriores, el porvenir era prometedor…

Fin

¿Shikadai para Chūnin?

Está listo.

Porque no, después de todo Sarada y Boruto también lo están, pues Menma es su instructor.

¿Lo harías conmigo?...

Curar las cicatrices y cambiar las estrellas

¿Lo harías por mí?...

Liberar mi paraíso interno…

Te llevaré lejos de aquí…

Fragmento de la canción Ever Dream de Nightwish.

Con esto nos despedimos de este fic. Muchas gracias por seguir y comentarlo, si se ha plasmado más de mi parte, es porque no he podido contactar a Pitiizz desde hace un tiempo.

Gabycha, sakura1402, Lunatica Drake Dark, Ying Fa Malfoy de Potter, Guest –Muchas gracias por llegar hasta aquí–, Moon-9215, Karolita –Ese Hiashi nunca me ha caído bien y sip Naruto y Sasuke tendrán otro nene- y jennitanime.

¡Mil Gracias!