LA PRIMERA NOCHE
— ¿Tú?... — Preguntó Tokaku un tanto sorprendida, al reconocer el olor de la persona que estaba escondida detrás de los árboles.
— ¿Quién es Tokaku-san? — Cuestionó Haru, preocupada pegándose más a ella.
— Es Nio… — Respondió seriamente, esperando a que la chica en la oscuridad de los árboles diera la cara al verse descubierta.
Pocos segundos después poco a poco, saliendo de las sobras apareció Nio, con su típica sonrisa de gato y los ojos entrecerrados, al parecer la situación le parecía gracioso.
— Hola Tokaku- san, Haru… estaba pasando por aquí y…
— ¿Qué estás haciendo por aquí? ¿Acaso no puedes dejar a Ichinose en paz? — Expreso Tokaku muy molesta, pensando que Nio venía a terminar su trabajo, haciendo que Haru se posicionara atrás de ella.
— ¡Oh! Tokaku-san das miedo… — Dijo Nio tranquilamente acercándose a ellas. — No, eso quedó en el pasado, ya no tengo ninguna razón por la que quiera matar a Haru.
— Entonces… ¿qué estás haciendo aquí Nio? — Preguntó Haru, relajándose un poco.
— Hacen muchas preguntas… — Respondió Nio sin dejar de sonreír.
— Entonces contéstalas. — Ordenó Tokaku, cada vez más enojada.
Nio, dejo de sonreír mirando a las dos chicas que se encontraban completamente a la defensiva, entonces se puso sería y macabra.
— Tengo un anuncio para Ichinose Haru, por parte de la directora… — Hizo una pausa, y miro a Haru con la misma mirada macabra, pero esta vez sonriendo.
— ¿qué…? — Preguntó asustada Haru, mientras Tokaku pensando lo peor, no dejaba de mirar a Nio, quien ya se estaba tardando en dar el anuncio.
— ¡Nada! — Gritó Nio riendo, causando un desconcierto en las chicas. — ¡Debieron ver sus caras! — Reía Nio, causando un coraje mayor en Tokaku quien entendió que todo había sido una broma por parte de Nio.
— ¿Por qué te ríes Nio? — Cuestionó Haru, sorprendida.
— Todo fue una estúpida broma de ella… — Dijo Tokaku girando al frente del camino con los ojos cerrados, intentando controlar su enojo.
— ¡Así es! — Dijo Nio volviendo a poner su sonrisa de gato. — Lo que pasa es que por alguna razón termine equivocándome de camino, entonces las vi y pensé en saludarlas, además de que no tengo a donde ir, porque a esta hora ya no pasa transporte.
— Básicamente lo que quieres decir, es que quieres venir con nosotras. — Comentó Tokaku aun con los ojos cerrados, provocando una sonrisa en Haru y Nio.
— ¡Correcto!
— No. — Dijo Tokaku fríamente, si bien a la única que dejaría entrar a la casa del clan Azuma, sería a Haru.
— Tokaku-san, no creo que haya ningún problema en dejar a Nio quedarse una noche con nosotros. — Dijo Haru, intentando convencer a su amiga, de dejar a Nio.
— No. ¿Qué te hace pensar que no intentará matarte como la última vez? — Fulminó con la mirada a Haru, estaba completamente en desacuerdo.
— Ya no hay razón para asesinarme, la directora dijo que ahora podía vivir tranquilamente. — Se defendió Haru.
— ¡Sí!, además Tokaku-san, después de todo tú estás ahí para protegerla ¿o no? — La reto Nio con sus palabras, pegándole de algún modo en su "orgullo" de asesina.
— Está bien. — Contestó Tokaku con un suspiro resignado, causando una sonrisa en Haru y Nio.
De esta manera ahora eran tres chicas las cuales se dirigían a la casa de los Azuma, pero para desgracia de Tokaku el camino se hizo más largo debido a que Haru y Nio, iban jugando a los "ninjas", cosa que a Tokaku le parecía absurdo, pero a las otras dos chicas era algo sumamente gracioso. Después de diez minutos, por fin llegaron a la casa de Tokaku, aunque era de noche y apenas se podía distinguir la casa, para Haru y Nio, era más que obvio que era una casa grande, quizá no tanto como una mansión, pero si grande.
De esta manera Tokaku se dirigió a la puerta y la abrió tranquilamente. — Pasen.
— ¡Jooh! Tu casa da miedo Tokaku-san, así como tú. — Bromeó Nio, entrando, seguido por Haru, que aunque no lo dijera, seguramente pensaba lo mismo.
Tokaku se dirigió a una parte de la pared, y prendió la luz principal de un pasillo. Si bien su casa era grande, pero era tradicionalista, tenía muchos cuartos y pasillos, todos de madera y con puertas del mismo material deslizables. Así Tokaku solo se limitó a prender las luces del pasillo y el primer cuarto.
— Esto es muy diferente a la academia Myōjō…— Comentó Haru, entrando a ese cuarto.
— Claro que lo es, los del clan Azuma, siempre han sido tradicionalistas, tanto que algunas cosas pueden llegar a aburrir. — Dijo Nio a Haru, en forma de susurro, para que Tokaku no las escuchara.
— Tokaku- san, ¿tendrás un poco de agua? — Pregunto Haru a Tokaku, al parecer todo el camino hizo que le diera sed.
— Sí, es por acá, sígueme.
— Tokaku-san tú casa es increíble… — Hablaba Haru, adelantándose un poco al paso de Tokaku, estaban por un pasillo sin luz, lo que ocasiono que Haru no viera un pequeño escalón, causando que se tropezará, haciendo que por instinto Tokaku se lanzará a atraparla.
Así Tokaku logró con una gran habilidad característica de ella, amortiguar la caída de Haru con su propio cuerpo, terminando así las dos en el suelo, pero Haru encima de Tokaku.
— ¡Tokaku-san! Lo siento yo… — Se disculpó Haru, pero entonces se dio cuenta que Tokaku la estaba mirando fijamente, causando que un pequeño rubor se marcara en ella, ambas sin decir nada, se miraron a los ojos, se podía sentir la concentración que tenía Tokaku en los ojos de Haru, y era por eso que por parte de Haru se podía sentir el nerviosismo, Haru no entendía que pasaba, pero era como si la mirada de su amiga, no la dejara moverse, y sin más Tokaku abrazó a Haru, más que un abrazo, llevo sus brazos a la espalda y cintura de Haru, sin hacer mucha presión, causando que un leve sonido saliera de los labios de Haru.
— Oigan ¿qué están haciendo? — Preguntó Nio, encendiendo la luz del pasillo, causando que ambas chicas en el suelo reaccionaran, Tokaku reaccionó tan rápido que se paró de golpe aventando a Haru hacia atrás.
— Acá es la cocina. — Dijo Tokaku un poco desconcertada, entrando al cuarto que estaba de inmediato, siendo esa la cocina, seguida por Nio.
Haru por otra parte aún estaba en el suelo un tanto ruborizada, tardo unos segundos más en reaccionar y fue a la cocina donde Tokaku y Nio.
Después de que las tres tomaron un vaso de agua, regresaron al cuarto donde Tokaku bajo las camas, eran aproximadamente las 11 de la noche, y era la primera noche que Haru se sentía casi por completo segura de que no sufriría ningún ataque durante esa noche ni al día siguiente. Por otro lado Tokaku no podía bajar la guardia con Nio acostada en el mismo cuarto que ellas, por lo que había decidido no dormir durante toda esa noche, sin embargo Nio ya se había quedado profundamente dormida tan tranquila, al parecer realmente no tenía, por esta vez otras intenciones.
