UN NUEVO SENTIMIENTO: CELOS
Eran las 11 de la mañana y a pesar de ser tan temprano hacía mucho calor por la ciudad, Tokaku y Haru estaban caminando por las calles; Haru muy divertida pensando que tienda irían primero y una Tokaku sería que no sabía cómo demonios había terminado accediendo en salir de compras en un día como ese.
— Tokaku-san… ¿deberíamos ir primero a comprar ropa? ¿O primero los zapatos? — Preguntaba Haru mirando a todos lados.
— A donde sea. — Contestó Tokaku indiferente.
— Vayamos por ropa… ven. — Haru tomo a Tokaku del brazo llevándola a una gran tienda de ropa que estaba frente a ellas.
Entraron y lo primero que Tokaku vio fue a mucha gente de todo tipo y edad, desde familias completas, grupos de amigas y parejas; ver toda esa gente junta le molestaba un poco, pero no dijo nada y solo siguió a Haru.
— Mira ¿no es hermoso? — Preguntó Haru, tomando un vestido moderno de color rosa pálido.
— ¿Cómo piensas pagar? — Interrogó Tokaku cerrando los ojos y cruzando los brazos, ella sabía que después de todo Haru no tenía dinero.
— Bueno… — Lo dudó por un momento. — Solo estaba viendo Tokaku-san, después de todo venimos por ropa para ti. — Se defendió dejando el vestido de lado.
— Yo no necesito ropa nueva. — Contestó Tokaku seria, a lo que Haru se desanimó bajando las manos. — Bueno, mejor vayamos al parque Tokaku-san… — Dijo Haru con una sonrisa un tanto apenada, entonces cuando estaban a punto de salir de la puerta, Tokaku se detuvo girándose de medio lado.
— Te compraré lo que quieras… — Comentó Tokaku.
— No te preocupes Tokaku-san, puedo esperar… conseguiré un trabajo. — Dijo Haru con una gran sonrisa, a lo que Tokaku la miró y sin decir nada tomó su mano levemente y la llevo de regreso a la tienda.
— No necesitas eso, además tengo mucho dinero entre lo que me dio Kaiba y lo que dejo mi familia. — Argumentó Tokaku sin mirarla a los ojos, pero de tal manera que Haru no tratara de poner otro pretexto.
— Solo con una condición Tokaku-san… — Habló Haru deteniéndose en seco.
— ¿Qué cosa?
— Que escojamos también ropa para ti. — Dijo con una gran sonrisa, Tokaku solo la miró y dio un suspiro asintiendo resignada a esa petición.
Tokaku nunca pensó que el día de compras pasaría tan lento y se volvería tan cansado estando con alguien como Haru, que ya llevaba varias cosas para ambas, desde playeras, pijamas, zapatos, lentes, blusas, pantalones, vestidos (solo para Haru, porque eso fue lo único que Tokaku no acepto comprarse), etc. Hasta que por fin Haru dejo su entusiasmo de comprar decidieron tomarse un respiro.
De esta manera terminaron en el parque con un helado Haru de sabor napolitano y Tokaku un agua de limón, se sentaron en una pequeña banca, Haru por un lado muy feliz y Tokaku seria y más relajada.
— ¡Oh! Tokaku-san se me antojaron unas crepas ¿puedo ir por unas? — Interrogó Haru, terminándose su helado.
— Después no vas a querer comer.
— Es que realmente se me antojaron unas crepas… — Decía Haru, mientras miraba el puesto con deseo, intentando controlarse.
— De acuerdo, ve… yo cuido las cosas. — Contestó Tokaku, tomando otro trago a su bebida.
— ¿Tu no quieres?
— No.
Haru se levantó y fue corriendo al puesto de crepas que si bien no estaba muy cerca, podía verse desde donde estaba sentada Tokaku, por si pasaba cualquier cosa. Mientras Haru iba y llegaba al puesto, Tokaku no la perdía de vista, si bien Tokaku podría considerarse una persona sobreprotectora, pero no permitiría que nadie se le acercará a su Haru, o eso pensaba. Entonces fue cuando se dio cuenta que un par de chicos estaban mirando a Haru de una manera muy descarada causando un enojo interno en Tokaku y cuando notó que se levantaban y se acercaban a ella, se levantó de golpe, pero decidió controlarse y solo observar; solo veía que hablaban un poco y seguido de eso, los dos chicos y Haru se acercaban a ella muy felices.
— Tokaku-san, mira ellos me invitaron la crepa, ten gracias por el préstamo. — Dijo Haru devolviéndole el dinero muy feliz.
— Tu también eres muy linda… — Dijo uno de los chicos, el cual era alto y podía decirse de algún modo atractivo, pero no causaba nada en Tokaku, quien solo los miró molesta a todos y por todos incluyendo a Haru. — ¡Tranquila! — Dijo el chico con una sonrisa burlona al ver la cara de Tokaku. — ¿Les gustaría ir a divertirse con nosotros? — Preguntó el chico.
— ¡Claro! — Contestó Haru de inmediato.
— No, vámonos… — Ordenó Tokaku enojada, tomando las cosas y parándose de la banca.
— No seas aburrida, tu amiga quiere ir… vamos. — Insistió el otro chico.
Tokaku se molestó más, nadie le diría que hacer y menos unos desconocidos como ellos, por lo que se dio media vuelta y comenzó a caminar sola, demasiado molesta más al ver que uno de ellos se tomaba la confianza de abrazar a Haru y peor aún, que Haru no le dijera nada, ella sí que podía ser demasiado tonta.
— Se fue… — Dijo el chico alto mirándola con una sonrisa ligera.
— Lo siento, pero también me voy. — Dijo Haru inclinándose un poco, para seguir a Tokaku, dándose cuenta que su amiga se había enojado de sobremanera.
— No te vayas. — La tomó del brazo el chico. — No la necesitas, divirtámonos nosotros, tú amiga es muy aburrida ella se lo pierde.
— Suéltame… —Dijo Haru poniéndose seria, a lo que el chico la soltó despacio. — Lo siento, pero yo nunca iré a un lugar sin Tokaku-san. — Terminó de hablar y se fue corriendo para alcanzar a Tokaku, dejando a los dos chicos algo sorprendidos y confundidos "habían sido rechazados".
Haru corrió rápidamente, pero le costó alcanzar a Tokaku, que para haber pasado poco tiempo, había avanzado mucho.
— Tokaku… san…— Hablaba Haru entrecortadamente, por el cansancio. — Al fin… te alcanzo, ¿por qué te enojaste Tokaku-san? — Preguntó.
Tokaku no sabía bien porque se había molestado tanto, pero el solo recordar como ellos se tomaban tanta confianza se molestaba aún más, a pesar de que Haru tenía el derecho y ahora la libertad de conocer a más gente y divertirse, pero cuando la veía hacerlo sin ella como una razón principal, le molestaba.
— No me enoje. — Respondió fríamente.
— Tokaku-san, perdona… no debí traer a esos chicos. — Se disculpó Haru triste.
— No. — Contestó Tokaku, a lo que Haru la miró, entonces Tokaku miro a otro lado. — Tú eres libre de hacer lo que quieras ahora, e irte con quien quieras. — Comentó seriamente, pero Haru pudo notar que estaba un poco inquieta a pesar de que es muy difícil saber lo que pasa por la cabeza de Tokaku, pero cada vez la conocía mejor.
— Tokaku-san… — Dijo su nombre despacio con una sonrisa y tomo su mano, entrelazando sus dedos, haciendo que Tokaku la mirara. — Si soy libre ahora es todo gracias a ti, desde que nos conocimos en la clase negra, has estado a mi lado y eso me hace muy feliz. — Puso su otra mano en la mejilla de Tokaku acercándose más a ella. — Pero no te confundas Tokaku-san, no me siento obligada a estar contigo, realmente quiero y me gusta estar a tu lado… yo iré a donde Tokaku-san vaya. — Diciendo esto, se acercó a su rostro dándole un dulce beso en los labios, que fue correspondido de la misma manera por Tokaku. Ambas se sonrieron y ahora había sido Tokaku la que fue calmada por Haru.
