Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer. Yo sólo juego con ellos. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi consentimiento.


CAPÍTULO 3

Esme Cullen me contó su historia familia, nuevamente, todos estaban atentos al relato que no se daban cuenta de lo nerviosa que me encontraba, claro que todo cambio cuando llego la parte en dónde yo entraba y la mirada de los presentes se enfocó en mí.

¡Santos cielos! Que presión.

—Mi hija está dispuesta a ayudarlos —la sonrisa de mi madre se extendió lentamente por su rostro.

¿QUÉ? ¡Madre, cierra la boca por todos los cielos! ¡Tierra trágame!

La miraron y rápidamente se voltearon hacia mí.

—¿En verdad estas dispuesta a ayudarnos? —me cuestionó el Sr. Cullen manteniendo un rostro sereno ante la situación.

Es decir, no me estaban obligándome a mantener una relación, me estaban dando la opción de elegir. No era como si estuviera en medio de un matrimonio forzado. Pero así como dispuesta, dispuesta, no lo estaba. Primero tenía que estar segura para estar dispuesta y no creía encontrarme para nada segura.

Pero como toda persona, tenía debilidades y mi debilidad fue la mirada preocupada y casi al borde del colapso de la señora Cullen. Tal vez, por la culpa que sentía al haber metido a sus hijos en esa situación, incluso antes de que nacieran. Me dio tanta pena.

Mi parte buena, no fue capaz de salir corriendo de ahí o negar, en vez de eso me hizo recordar qué con Jacob no había ningún compromiso de por medio, probablemente lo que provocó que acabáramos de una manera tan dramática, éste era como un compromiso por acuerdo, en donde no había un noviazgo ni nada de por medio. Y lo único que me preocupaba era lo que pasaría cuando se acabara el plazo de los seis meses.

—Yo podría intentarlo, pero con una condición —musité lentamente.

Después de un corto silencio por parte de los presentes…

—¿Cuánto quieres? —Edward Cullen mencionó algo por primera vez.

Por desgracia, dijo lo incorrecto.

—No busco hacer negocio con ustedes —aclaré, empezándome a enojar.

—Entonces si no es dinero qué es ¿Una casa, unas vacaciones a un lugar exótico…?

Parecía tener una lista ya bien formulada en su mente.

—No quiero nada de eso—lo interrumpí.

¿Por quién me tomaba? ¿Por una aprovechada? ¡Por su mirada deduje qué sí!

—No me lo tomes a mal querida pero... ¿Entonces qué quieres?

Agradecí con todo mi alma que la señora Esme hubiera intervenido antes de que me enfadará y rompiera la promesa que le había hecho a mi madre.

—Lo único que quiero es que cuando acaben los seis meses hagamos como si esto nunca hubiera pasado —murmuré con seguridad.

Eso lo había decidido mientras discutía con Edward Cullen.

Sus caras mostraban su confusión, después sorpresa y frustración, el silencio reino por mucho tiempo hasta que mi padre carraspeó un poco.

—Mi Bella no es una interesada —dijo con sarcasmo.

Mi madre lo miró mal, al menos logró que todos reaccionaran.

—Lo sentimos, tu respuesta nos tomó por sorpresa.

Le sonreí a la Señora Cullen. Alice solía decirme qué siempre lograba sorprender a todos de una u otra forma.

—Claro qué... yo no puedo ofrecerles tampoco tanto digamos… No soy una gran actriz —murmuré avergonzada.

Y de nuevo, silencio. Vaya, eso sí qué era incómodo.

—¿Estás haciendo esto como un favor? —pregunto Jasper.

—Pueden considerarlo un favor —levanté mis hombros.

Edward me seguía mirando confundido como si buscara algo en mi mirada, incluso mi voz, me sentí tan chiquita y no sabía hacia dónde mirar.

Tocaron suavemente la puerta.

—Disculpen pero la señorita Alice está buscando a la señorita Bella —murmuró María educadamente. Le sonreí en forma de agradecimiento antes de qué se fuera.

¡Gracias al cielo! Ahí estaba mi oportunidad de huir.

—Es todo lo que puedo ofrecer, ahora si me disculpan tengo que irme.

Mi padre soltó su agarre y me dio un beso en la mejilla.

—Cuídate cariño —se despidió mi madre.

No volteé hacia atrás hasta que salí del despacho. Luego me golpeé mentalmente, ¿Cómo pude hacer eso? Era tan fácil decir: "Lo siento pero no puedo ayudarlos".

—¡Aquí estas Bella! Te he estado buscando por media hora, pensé que el alcohol te había hecho daño y te habías desmayado en algún lugar de la casa —me regaño mi amiga sacudiendo su cabeza negativamente.

—Lo siento, me entretuve con mis padres.

—No te creo nada —dijo con suspicacia.

Bufé internamente y la miré fijamente.

—Te lo diré mañana, ahora estoy muy cansada ¿Está bien?

Me miró recelosa pero accedió.

Después de un día como ése dudaba qué despertase para ir en la universidad. Nunca había tenido tantas sorpresas en un día y tampoco había conocido a dos actores.

Cuando llegamos a nuestro departamento, me despedí de Alice y me fui a mi cuarto.

Todo lo que me había pasado había sido tan nuevo y extraño. Incluso pensaba que podría ser un sueño, un sueño del qué quería despertar.

«•»

A la mañana siguiente, el Lunes. Alice hizo el desayuno.

—Ahora si podemos hablar —puso su cara de perro mojado que siempre me impedía decir "no".

—Quita esa cara, duende —me burlé de ella.

—Me alegra verte sonreír hace mucho que estás seria —dijo de repente.

Me di cuenta de que tenía razón, desde lo de Jacob había estado seria, de mal humor y distante con Alice y Mike que eran mis mejores amigos.

—Te lo digo cuando regresemos de la universidad —me levanté.

—No hace falta, llamé para avisar que no podríamos ir.

No dije nada estaba en aturdida.

—Oh, vamos, por un día no reprobaremos el curso —asentí dándole la razón.

Fuimos hacia la sala y la observé acomodarse en el sillón.

—Eres una chismosa —murmuré, me saco la lengua.

—Lo que digas Friki —fue mi turno de sacarle la lengua.

Me acomodé en el sillón a su lado y suspiré profundamente. Cuando se enteré de que no le pedí ni un autógrafo para ella por parte de Cullen y Hale se vengaría.

—Bueno, esto es extraño... No me interrumpas.

—No lo haré —se cruzó de brazos.

—Lo acabas de hacer —protesté.

—¡No es cierto! —bufó—, ¡Ya deja de darle vueltas al asunto!

Respiré para calmarme, estaba nerviosa y la mirada intimidante de Alice no me ayudaba.

—Veras, ¿Cómo empiezo? —me pregunté a mí misma.

—Por el principio —la miré mal—. Me callaré.

—Mi mama y Esme Cullen son amigas —su rostro reflejaba qué no entendía nada—, Esme necesita una prometida para su hijo —decía las palabras separándolas.

—No soy una tonta —se quejó mi amiga, aun así su rostro reflejaba confusión.

Me prepare mentalmente para lo que iba a decir.

—¡Seré la prometida de Edward Cullen!— le solté rápidamente.

Sus ojos se abrieron en par y parecía respirar entrecortadamente, después gritó.

—¿Espera, qué? ¿Cómo sucedió? ¿Cuándo pensabas decírmelo? ¿Cuándo te casaras?

—No, Alice. Déjame explicártelo, no seré su prometida de verdad —traté de explicarle.

— ¿Cómo está eso, Isabella? —sólo me decía Isabella cuando estaba enojada o cuando me estaba obligando a hacer algo.

—Siéntate —le pedí, se bajó del sofá donde me había reclamado antes y se sentó.

—Cómo es que serás su prometida, pero no de verdad —hizo un puchero.

—Bueno, aun no sé si seré su prometida. Ayer cuando me quité de la casa de mis padres no me dijeron si aceptaban que yo fuera la prometida falsa.

—Ayer… ¿Edward Cullen estaba en tu casa? ¡Y no me dijiste!

—¡ALICE!

—Perdón, ¿Prometida falsa? —indagó con curiosidad.

Le conté la historia, tal como me lo conto mi mama y la señora Esme, cuando terminé la historia me miraba con una sonrisa.

—Vaya... es una locura, como una película pero también es genial.

—No, no es genial, es horrible. Lo peor es que pude decir qué no quería ayudarlos —me reproché a mí misma.

Mi amiga me tomó mi mano y la apretó levemente.

—Tienes un gran corazón, siempre ayudas en lo que puedes a las personas —soltó una risita— .Y como dice la canción: sin esperar nada a cambio.

—Pero por eso estoy metida ahora en esto —sonreí de lado, más bien una mueca.

—Oh, vamos. Jacob se morirá cuando se enteré. Podrás darle un poco de su propio chocolate.

Sí claro, pensé sarcásticamente.

—Bueno, ni siquiera sabrá cómo comunicarse conmigo. Ayer me fui sin decirles nada, auch —me quejé al sentir un golpe en mi brazo, la causa: Alice.

—Lo siento, te lo mereces.

Bufé confundida pero lo deje pasar.

—¿Esta tan guapo como en televisión?

Tenía que ser Alice, me levanté de mi asiento y me fui a mi recamara.

— ¡Me la pagaras Isabella Swan! —gritó desde la sala.

Sonreí, por primera vez le gané a mi querida amiga en una plática.

«•»

Estuve estudiando mi lección para no atrasarme en las clases, además si quería ser escritora tenía que echarle todas las ganas del mundo y dar todo lo que pudiera.

—¡Bella!

Me levanté muy rápido de mi cama y tiré el libro al suelo al escuchar el fuerte grito de Alice, se escuchaba tan pasmada.

—¿Por qué gritas? —me quejé llegando a su lado.

—Hay una persona que quiere verte —titubeó hasta acabar su frase.

Me acerqué a la puerta y abrí.

—Hola —dijo con su voz varonil pero tan... aterciopelada.

—¡Oh, por todos los cielos! —volteé hacia mi amiga para mirarla.

Parecía que en cualquier momento se iba a desmayar y no tardo tanto, pocos segundos después escuchamos un golpe seco.

—¡Alice! —reaccioné y fui hacia ella.

La pobre se había sorprendido demasiado que hasta se desmayó, volteé hacia el causante del desmayo.

Edward Cullen.


¡Sopas!pobre alice x)

¡owss hoy fue un día todo genial !

Gracias por los que agregan esta humilde historia a sus favoritos y a esta humilde escritora a su lista de autores, también a las alertas que sin duda me ponen muy feliz, pero lo que más me pone feliz es un Review.

¿Les gusto el capítulo?¿Lo amaron?¿Lo odiaron?,¿Que les gustaría cambiar? Todo se vale, díganmelo en un Reviews,¿sí?

Amo a mis lectoras y lectores :)