Capítulo 1

Shaka de Virgo esperaba dentro de la cámara del patriarca junto a Gigas. Era extraño que el Patriarca lo llamara tan tarde, y solo cruzaba los dedos para que no tuviera alguna misión que requiriera viajar. Sus horarios de meditación eran sagrados y no le gustaba hacerlo sobre un avión o un autobús.

La puerta se abrió y Arles entró en todo su esplendor. Se sentó en su trono y le hizo una señal a Gigas para que los dejara solos. El Sanbocho obedeció de inmediato y Shaka se hincó sobre una rodilla en señal de respeto.

- Shaka de Virgo a sus órdenes Gran Maestro.

- Shaka. El caballero más poderoso de la Orden de Athena… – dijo Arles dubitativo

- Solo soy el más humilde servidor de nuestra diosa…

Arles se quedó un momento en silencio. Tenía que llegarle a Shaka por su lado orgulloso.

- Shaka, tanto la gran diosa Athena como yo, el patriarca, necesitamos de tu gran ayuda y gran sabiduría.

De no haber tenido los ojos cerrados, como siempre los tenia Shaka, se hubieran salido de su órbita. Athena lo consideraba sabio!

- No es realmente un problema muy grande, pero tanto ella como yo, precisamente por eso, no podemos ver la solución. Crees poder ayudarnos?

- Desde Luego. – contesto Shaka intrigado – Estaré encantado de poder servirlos.

Arles sonrió. Shaka de Virgo era su Caballero Dorado favorito. Su altanería y la creencia que era la mismísima reencarnación de Buda le causaba mucha gracia.

- Hay una persona en el Santuario que tiene cierto problema de conducta que afecta la paz y la convivencia…

- No quiero rebajarme a eliminarlo – dijo Shaka – Yo solo doy una muerte digna a quien se lo merece.

Arles estuvo a punto de reírse en su cara. Su orgullo no tenía límites.

- No queremos eliminarlo. - dijo

- Y entonces porque no lo corre? – pregunto Shaka. Era la solución más lógica – No creo que sea tan difícil.

Arles sonrió. Sí, eso sería fácil pero no lo que buscaba.

- Esta persona es extremadamente valiosa para la diosa. No desea que salga del santuario pero sí que aprenda a controlarse. – dijo – Tampoco amerita que se le encierre en un calabozo. Tú tienes la habilidad para pensar mucho más allá de las expectativas de la gente. Aplica eso y ayúdanos a encontrar la solución.

Shaka sonrió.

- Ya intentaron con terapia?

Arles rio para sus adentros. Enviar a Shaina a Terapia era muerte segura del terapeuta y del que la enviara. El simple hecho de imaginarse a Shaina acostada en un diván hablando de sus problemas ante el cadáver sangrando del psicólogo era hilarante.

- No. Definitivamente hasta no controlar a esta persona, esa no es una opción – dijo Arles

Shaka pensó de nuevo.

- Cual problema de conducta es el que presenta esta persona?

- Una ira descontrolada. Ha mandado a varios al hospital y es intolerante como pocos – contesto Arles – Desafortunadamente tampoco queremos desaparecer por completo esta conducta pues es necesario para su trabajo aquí mismo.

Shaka hizo una mueca de disgusto. El odiaba el uso de la violencia y lo evitaba lo más que podía.

- Y que tal unas lecciones de Técnicas de control emocional? – pregunto Shaka

- Conoces algún centro Holístico cerca de aquí donde pueda tomarlas?

- Pues… no pero podemos averiguar.

- Pero no es un poco… peligroso sacar a esta persona del Santuario en el estado en el que se encuentra? – refutó Arles.

Shaka asintió.

- Cierto… Aquí como quiera podemos controlar a esta persona pero allá afuera la mataran para que no haga daño.

- Exacto. – dijo Arles sintiendo que Shaka se acercaba a donde él lo quería.

Shaka lo pensó por un segundo. Si era algo difícil de resolver. Arles tamborileo sus dedos urgiéndolo a darle la siguiente respuesta.

- Pues la meditación podría ayudarle pero…

- Shaka! Esa es la solución perfecta! Te la mandare mañana mismo – dijo Arles rápidamente – Muchas gracias, yo estaba seguro que podrías ayudarnos. Pero como ciertamente el problema es grande, tendré que enviártela 3 veces a la semana por un mínimo de 3 meses.

- No! Espere! No quise decir que yo…

- La diosa Athena estará ansiosa de saber por mi boca lo comprometido que estas con tu trabajo y el amplio nivel de compañerismo que demuestras con esto. Estará tan orgullosa de ti como yo y seguro te recompensara con mucha salud y paciencia. – dijo Arles levantándose de su trono – Iré ya mismo a decírselo en este momento.

- Oiga no pero…

El patriarca salió rápidamente del salón antes de que Shaka pudiera decir nada más. Estaba en shock. Él no quería a cualquier pelele entrando en su casa dorada! Por qué tenía la sensación de que había sido vilmente manipulado?


Shaina subió las escaleras hacia la oficina del Jefe de Estado rápidamente. Estaba sumamente ofuscada por haber sido interrumpida en su entrenamiento físico de los guardias de la zona sur que últimamente habían estado, a sus ojos, bastante perezoso.

Phaeton le había ido a avisar personalmente que Gigas quería verla, lo cual la sacó de quicio. Como odiaba la cara de altanero de Phaeton cuando hablaba con ella y de maldito perro chihuahua cuando estaba detrás de Gigas. Ojala se muriera y escogieran a otro Sanbo.

Pensando en esto, se presentó ante Gigas.

- Shaina de Ophiuco reportándose Señor. – dijo con una inclinación de cabeza muy básica. Sus lecciones de protocolo no iban muy bien tampoco.

- Shaina. – dijo Gigas con su manto en la mano – Yo no quería, pero ha llegado a los oídos del mismísimo patriarca, las historias acerca de tu comportamiento con la guardia imperial.

Shaina se cruzó de brazos y comenzó a tamborilear con la punta de su zapato.

- Te dije que no le iba a gustar que trataras a sus guardias así. – indicó Gigas

- Y yo le dije que su anterior Jefe era un inepto que descuidaba la disciplina. – contestó Shaina – Aquí conmigo o se alinean o los alineo. Y ni debería de quejarse pues hoy la guardia esta mejor que nunca.

- Eso lo sé. Y se te agradece. Pero hay formas.

- Hmmm

- Ahora bien. Como te decía, el Gran Maestro ha decidido que no se puede tolerar más tu comportamiento

- Y que va a hacer al respecto? – dijo Shaina en tono desafiante

En Gigas se dibujó una sonrisa de satisfacción en su rostro. Shaina era difícil de domar pero su uniforme dejaba ver unas buenas curvas a sus apenas 16 años. Bajó de la tarima y le dio la vuelta. Shaina no se movió.

- Se te enviara a cursos de manejo de la ira durante tres meses tres veces a la semana.

- Qué? No! No lo acepto!

- No tienes opción – dijo Gigas rozando lascivamente con su báculo el muslo de Shaina.

Shaina no hizo ningún movimiento.

- Aunque… siempre se puede llegar a un arreglo – menciono Gigas estando frente a ella – Una mujer así de agresiva, seguramente puede hacer muchas otras cosas bien…

Shaina agachó la cabeza en forma de resignación y le metió el pie, haciendo que Gigas tropezara hacia adelante, cayendo a pocos centímetros de donde ella estaba. Intentó incorporarse pero Shaina le puso el tacón en la espalda recargando todo su peso sobre él.

Gigas comenzó a chillar como puerco en matadero del dolor. Ella le estaba presionando una de las vértebras mientras se inclinaba hacia él.

- Ciertamente puedo hacer muchas cosas bien y matar infringiendo el mayor dolor posible es una, otra es agarrar tus apestosas bolas para lijarme mis uñas pero no podría quitarme el hedor ni con cloro… Que más, que más… - decía mientras volvía a encajar el tacón – Ah sí! Soy experta en sacar ojos y he perfeccionado el arte de la mutilación… Puedo hacerte una demostración en vivo si quieres, aunque necesitare un voluntario y el único presente eres tú.

Gigas hizo otro intento por pararse, pero en ese momento una imponente figura apareció frente a ella que hizo que automáticamente quitara el pie de Gigas y Se hincara en una rodilla.

- Gran Maestro! – dijo

- Shaina a mi oficina AHORA! – dijo Arles enojado dándose la media vuelta.

Shaina asintió y siguió al Patriarca, solo volteando para hacerle una señal de advertencia a Gigas, quien usaba su báculo para poder pararse mientras se quejaba del dolor de espalda.

Arles se sentó en su trono y Shaina volvió a hincarse.

- Levántate Shaina. – ordenó con una voz de miedo que hizo que ella rápidamente obedeciera pero no levantara la mirada – Estoy totalmente decepcionado de lo que acabo de ver.

- Pero señor…

- Silencio! Es inaudito que la Jefa de Guardias trate así a mi mano derecha y su superior. – dijo Arles – Había escuchado de tu problema de Ira y creí que exageraban, pero ahora que lo vi en persona no tengo otra opción más que consolidar la idea que tengo. Subirás a la sexta casa dorada cada Lunes, Miércoles y Viernes por un espacio de una a dos horas cada día… y estarás atenta a lo que Shaka tenga que ensenarte.

Shaina alzó la cabeza asustada.

- Mi… castigo es… con un caballero dorado? – susurró. No podía medir fuerza con ellos y literalmente ellos podían matarla con solo parpadear.

- Así es. El Caballero de Virgo será tu tutor en el manejo de la Ira. – dijo – Tiene mucha experiencia en meditación, odia la violencia y está bastante letrado en ese tema. Además tienes mucha suerte de que el haya aceptado.

- Grrrr sí. Mucha mala suerte.

- Estaré vigilando muy de cerca tus progresos. Si al final de los tres meses, noto una mejoría, volveré a enviarte a misiones importantes. Por el momento te quedaras aquí dentro del santuario sirviéndome. Entendiste?

- Sí señor.

- Eres la única Saint Femenina que me queda sirviéndome con lealtad y no quiero perderte, pero si después de estos tres meses no veo ninguna mejoría…

Shaina tembló ante el tono de la voz. Era bien sabido que El Gran Maestro no aceptaba que sus órdenes no fueran cumplidas y la gente que lo hacía, desaparecía para siempre de este plano.

- Como sigue Cassius de su oreja?

- Cassius está perfectamente señor. Gracias por preguntar. – dijo Shaina cerrando los puños. Ese era un tema muy delicado, pues no solamente su alumno había perdido una parte de su cuerpo, sino que había perdido ante Seiya la armadura de Pegaso, quien que la había vuelto a humillar al romperle la armadura y ver su rostro por segunda vez.

- Basta ya con eso Shaina! Aprende a perder! – Le dijo Arles leyendo sus pensamientos – La diosa Athena le ha dado la oportunidad de seguir a tu lado como perrito faldero cuando bien sabes que debería haber sido expulsado de la zona.

Shaina asintió. Conocía bien las reglas y agradecía que le hubieran permitido quedárselo como apoyo moral.

- Es todo Shaina. Preséntate mañana ante Shaka a las 4pm y sigue sus instrucciones al pie de la letra y cuidadito con intentar poner cualquier pretexto para no asistir, o veras que yo también puedo llegar a ser lo suficientemente iracundo.

Shaina asintió y dejo la cámara rumbo a su cabaña. Para cuando llegó, al menos dos guardias necesitaron suturas en la cabeza y tres ir al dentista. No. No estaba ni tantito contenta.