Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer. Yo sólo juego con ellos. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi consentimiento.
CAPÍTULO 4
— ¿Tu amiga estará bien? —miré rápidamente a Alice. Estaba en su cama, inconsciente pero al menos no estaba muerta.
—Estará bien, sólo fue la sorpresa de ver a un famoso en la puerta —le respondí.
Le indiqué que me siguiera hasta la sala y lo hizo.
—¿Qué hace Edward Cullen en mi casa?
Sonrió torcidamente lo qué me puso nerviosa.
—Tu madre me dio tu dirección.
¿Por qué no se me hacía raro? ¿Porque mi madre siempre intentaba hacer lo mejor para mí?
Con la mano le indique que se sentará.
—Eso suena a mi mamá, pero... ¿A qué viniste? —murmuré sentándome enfrente de él.
—A verte —esas simples palabras hicieron algo nuevo para mí, me pusieron sumamente nerviosa.
¡Enfócate Isabella!
— Supongo, ¿Por qué?
—Tú sabes porqué —dijo secamente.
¡Ése hombre era tan cambiante! ¿Cómo es que le gustaba a mi amiga?
—Ah, si vienes a ofenderme será mejor que te vayas —me paré rápidamente y le indique la salida.
—No vengo a ofenderte, vengo para que lleguemos a un acuerdo —se paró para quedar enfrente de mí.
—¿Qué tipo de acuerdo? —lo miré recelosamente.
—Bueno, yo necesito alguien que se haga pasar por mi prometida y tú debes querer algo, ¿No?
Esto iba para largo y no quería pasar demasiado tiempo con él a solas por alguna extraña razón.
—Lo único que quiero fue lo que dije ayer —intenté que recordará.
—Debes de querer algo —murmuró—, o si no, ¿Porque lo haces? ¿Fama? —me reí irónicamente.
Parecer seguir empeñado en su lista de lo que yo quería.
—Lo hago como un favor, ¿Tan difícil para ti es notarlo? —me miró fijamente buscando algo, pero lo que buscaba no lo encontraría, porque no estaba ocultando ¡Nada!
—Es sorprendente que no quieras nada —susurró.
—¿Por qué? —indagué—. Tal vez porque tú eres famoso y yo soy una simple chica, ¿Es por eso?
Yo sabía que a los actores siempre se les subía la fama a la cabeza en un momento dado, hay excepciones, pero aun así, Edward Cullen tenía algo que no me gustaba.
—No vine a discutir, únicamente quería llegar a un acuerdo contigo —se quejó.
—¡Yo no quiero discutir!
Me senté en el sofá y respiré profundamente. Me quede en silencio dándole la pauta para que comenzara a hablar.
—Mi familia cree que tú eres la persona correcta para esta... situación, estoy de acuerdo con ellos.
Miré a sus ojos, eran de un hermoso color verde esmeralda y... ¿Por qué pensaba en eso?
—Así que si aun quieres ayudarme, te lo agradecería mucho —miré al suelo pero no había nada interesante.
El modo en que lo dijo, como si en verdad estuviera desesperado, me hizo sentir la necesidad de ayudarlo. Traque en seco.
—Si... quiero ayudarte —dije en un murmuro, casi inaudible pero él lo escuchó y sonrió extendidamente.
Ojalá yo pudiera hacer lo mismo, al menos con toda confianza.
—Te hablaré mañana para decirte donde vernos, para que hablemos de lo nuestro.
Eso de "lo nuestro" me puso incomoda. Asentí.
—¡Espera! —lo llamé pero ya había salido del apartamento.
¿Cómo me iba a llamar? ni siquiera tenía mi número.
Me deje caer en el sofá de nuevo y prendí la televisión para distraerme pero ni así lo logré. Me sentía distinta, como si no estuviera haciendo algo raro, una sensación de paz.
—Dime que no me desmayé enfrente de Edward Cullen —solté una risita.
—Al fin despiertas. Descuida, no te desmayaste enfrente de él y tampoco te llevo a tu habitación.
Se sobó su cabeza y después sonrió malévolamente.
—¿Y...?
—Y nada Alice, simplemente platicamos sobre ese asunto.
Sonreí al notar que no tenía ganas de reprocharme nada.
—Sabes que tarde o temprano me enteraré —murmuró burlonamente.
Gruñí, tenía razón ella se terminaría enterando y aun peor de mi boca.
—Quedó de llamarme para que acordemos lo del "compromiso". Imagino que las reglas o algo así.
—Entonces si aceptaste. Bueno... ya lo venía venir —dijo con suficiencia—, así que mi amiga tendrá una cita con Edward Cullen —festejó.
—No empieces, Alie —la regañé pero no me hizo caso.
Se siguió burlando el resto del día sobre la "cita" ¡Que no era una cita! Y de lo que me tendría que poner. Cada vez que me quejaba su risa se escuchaba hasta la esquina de la manzana.
«•»
A la mañana siguiente llegamos temprano en la Universidad y aprovechamos el tiempo para estar con nuestros amigos.
—¡Ángela pásame esa revista! —le ordenó Jessica a Ángela.
—No me grites —se quejó ella. Luego se volteó hacia el resto—. Entonces ¿El viernes una película?
—¡Sí! Pero antes podemos ir al centro comercial a comer —contestó Alice, muy emocionada.
—Me parece perfecto y luego de la película yo hago la cena —se apuntó Mike, ganándose la risa de todos.
Todos sabíamos que la única comida que Mike sabía hacer era sopa y nadie lo había probado por miedo a que no fuera comestible.
—Mejor yo les invito a cenar —comenté burlonamente.
—Deberías faltar más a menudo —Ben se sentó al lado de Ángela, su novia.
Me reí sarcásticamente.
—No me des buenos consejos, Ben.
—Entonces, el viernes, chicos —resumió Mike y todos asentimos.
Faltaban cinco minutos para qué las clases empezaran, todos nos fuimos a nuestras clases correspondientes para no llegar tarde. Ángela estudiaba periodismo, así que a veces coincidíamos en algunas clases. Mike quería poner su propia tienda de deportes y estudiaba economía. Jessica siempre ha soñado con ser abogada y estudia Derecho. Alice ama comprar y diseñar ropa, será una gran diseñadora de modas. Y Ben será el Pediatra de nuestro grupo.
No siempre podíamos salir en grupo. Estar en la Universidad nos quitaba esas oportunidades, aunque a veces nos reuníamos en casa de alguien para estudiar, lo cual era difícil, ya que todos teníamos carreras diferentes pero eso no nos importaba, desde la preparatoria éramos muy buenos amigos.
En la hora de descanso me topé con Mike en los pasillos.
—Contigo quería hablar.
Miré a Mike y caminamos hasta las escaleras cercanas, donde tomé asiento.
—¿Y ahora en qué problema te metiste?
Mike soltó unas cuantas palabrotas antes de mirarme.
—Yo... Bella, siento que no me vas a creer, pero yo no...Yo…
—¡Mike me desesperas! Habla de una vez.
—Yo-no-soy-gay—dijo demasiado rápido.
— ¿Eh? —en mi mente separe las palabras "yo no soy gay".
Abrí mi boca varias veces pero no logré decirle nada, estaba estática en mi lugar.
—Sé que cuando terminamos te dije que era gay, pero no lo soy, nunca lo he sido, sólo quería que fuera más fácil para nosotros volver a ser amigos —me tomó mi mano pero fui más rápida y las aleje de él.
—¿Por qué me lo dices ahora? —dije entrecortadamente.
No podía ponerle nombre a lo que estaba sintiendo.
—Porque hace una semana descubrí algo —mencionó bajando la mirada.
Sabía que la curiosidad mato al gato, lo bueno que yo no era un gato.
—¿Qué?
—Bella, me enamoré de Jessica —murmuró con semblante serio.
No me pude salir tan fácilmente de mi estado de shock pero cuando lo hice le sonreí abierta y sinceramente.
—Vaya, es raro escuchar eso, pero cuentas conmigo en lo que quieras —tomé su mano en señal de apoyo.
No mentía, estaba feliz por él aunque en el fondo me sentía traicionada. Al mismo tiempo mi lado lógico decía que eso me sirvió mucho para olvidar la relación que Mike y yo tuvimos una vez. Ahora lo que me haría más feliz seria ver a Mike con Jessica.
—Deberías salir con Jessica —sugerí.
—Ya lo hice —sonreí, él era tan rápido—, quedamos en salir otro día, ahora solo falta decirle que no soy gay —se burló de él mismo.
Caminamos con dirección al comedor, cuando llegamos fui con Alice a comprar mi desayuno.
La enana no me dejó de hablar de la nueva colección de Channel mientras esperábamos que nos atendieran. Estar con los chicos me alegraba demasiado y eran tan graciosos. De lejos veía a Ángela abrazando tímidamente a Ben, a Mike mirando a Jessica a los ojos mientras platicaban. Sentí una especie de nostalgia.
—Algún día encontraremos a nuestros príncipes azules —murmuró mi amiga con aire soñador.
—Ya llegará ese día cuando tengas a alguien más que traumar con tus compras —suspiré dramáticamente.
Me dio un golpe en el hombro "indignada".
—Tonta.
Desayunamos entre risas y bromas de Mike, Jessica platicaba con Alice de ropa y Ángela platicaba conmigo de cosas sin importancia, era bueno estar con ella era la más tímida y sabia escuchar.
Cuando llegamos al apartamento, Alice tiró su bolso lo más lejos que pudo, en cambio yo me tomé la molestia de dejar el mío en el sillón.
Nos quedamos en silencio algo raro, Alice no dejaba de hablar casi... nunca, a menos que estuviera planeando algo o estuviera preocupada por algo, la miré confundida.
— ¿Qué? —pregunté, desvió su mirada y prendió la televisión.
—Nada —me alcé de hombros y me acomodé en el sillón para ver la televisión con ella.
Me estaba dando sueño lo que veíamos, además de que no ayudaba de mucho a mi autoestima, era romántica. El teléfono de la cocina llamó nuestra atención, Alice se levantó rápidamente y descolgó, la sonrisa en su rostro se extendió.
—Es para ti —me tendió el teléfono.
Tomé el teléfono, con señas dijo que pusiera el altavoz.
—Hola.
—¿Bella? —pude reconocer esa voz y el porqué de la sonrisa de Alice.
—Sí. Soy yo, Edward.
—Me preguntaba si, ¿Podríamos vernos en Durkin's en... una hora?
Iba a decir que no, eran las 5 de la tarde e iba a pedir algo para comer con Alice, además de que no quería verlo y... ¿Cómo tenía mi número de teléfono?
"Acepta" murmuró Alice con los labios, yo negué. Ella asintió. De nuevo negué. Y ella me miró intimidantemente.
— ¿Bella?
Alice me amenazó con la mirada si decía que no. Me preguntaba si era hija de Renne y yo era adoptada ¡Es que eran tan chantajistas!
—Seguro, en una hora estoy ahí.
Colgué y miré mal a Alice, ella ni siquiera se preocupó en verme salió disparada a su habitación y volvió con una bolsa muy sonriente.
—Olvídalo Alice, no me pondré lo que esté ahí —señalé la bolsa.
—Claro que sí y ahora.
Rodeé los ojos. Alice siempre lograba lo que quería y yo solo era su muñeca a quien maquillaba y vestía, ¿Acaso no tuvo niñez?
Me bañe por 15 minutos y luego me salí a vestir, vi un vestido y me pareció demasiado para ir a un restaurant.
—Sé lo que dirás, pero te recuerdo que estarás con un alguien famoso.
No dije nada y regresé a mi recamara frustrada de que tuviera razón, me puse el vestido, he de admitir que era cómodo y de un bonito color azul.
—¡Te vez divina, Bella! —me abrazó fugazmente y me miró con aprobación.
—Alice, te dije que no vieras tantas novelas juveniles —me sonrió de malagana.
—Toma —me extendió su mano con las llaves de su auto.
Negué rápidamente.
—Me iré en taxi —la escuche gruñir y mejor tomé las llaves—. Sabes que no me gusta que siempre me tengas que prestar tu auto o llevarme.
—A mí no me importa prestarte mis cosas, y anda tienes que ser puntual, ya sabes lo que dicen, la primera impresión es lo que cuenta.
Me empujo para que saliera del apartamento, literalmente. Manejé con cuidado pero la velocidad del auto era natural, después de todo era un Porsche 911 Turbo.
Durkin's era un restaurante familiar cerca del centro, tardé media hora en llegar. Al entrar me fijé en donde estaba Edward Cullen, hasta que lo vi cerca de la ventana en el fondo. Lo reconocí aunque llevaba una gorra, sus lentes y una chamarra, se levantó cuando me vio.
—Hola —saludé intentando sonar natural.
—Hola —respondió.
Me jaló la silla para qué me sentara, ése gesto caballeroso si me sorprendió.
Antes de qué llegará él se había tomado la molestia de ordenar por mí. En realidad, no me enojé había pedido pasta y la pasta me gustaba.
—¿Mi mama te dio mi teléfono, cierto?
Como si no la conociera, tenía que haber sido ella, sino ¿Quién más?
—No creí que te molestara —dijo serio, muy serio.
—No me molesta. Pero creo, que si necesitas saber algo de mí, me lo deberías preguntar personalmente —le expliqué.
—Es tan difícil comprenderte —manifestó, dejándome aturdida.
—No, no lo es —le llevé la contraria.
Me pasó unos papeles en una carpeta, estaba confundida.
—Es el contrato.
El contrato. Lo leí silenciosamente. Sentía su mirada puesta en mí, no es qué me incomodara pero me ponía nerviosa y pensar que pasaría tiempo con él, me daba desconfianza. Al final encontré algo que no me gusto y puse los ojos en blanco.
—Edward, les dije que no quería nada —me quejé.
—Tómalo como un regalo a modo de agradecimiento —dijo serenamente, poniendo la mirada en su comida.
—No aceptaré tu dinero —discutí tercamente.
—¿Qué tiene de malo mi dinero? —me miró—, lo gano honradamente —susurró exaltado.
—Ese no es el punto, es demasiado dinero.
¡Qué haría yo con medio millón de dólares!
—Eres tan difícil —suspiró, entrecerrando los ojos.
—No lo soy. Simplemente no quiero nada de ustedes. Lo juró.
Su cara se tornó seria, me estaba retando con la mirada. Sonrió como cuando Alice tenía una idea "brillante" o había encontrado la respuesta a sus preguntas. Pero ese no fue el caso, me di cuenta cuando abrió su boca.
—Acaso me... ¿Quieres a mi? —puso esa mirada de seductor barato.
Abrí mi boca para quejarme.
— ¡Acabo de terminar con mi novio, lo menos que quiero es acostarme con un tipo que se cree un actor de primera!
Si quería enojarme lo había logrado.
Su mirada cambio bruscamente, supongo que por haber insultado su trabajo. Pero él se lo había buscado si se hubiera mantenido callado yo no hubiera explotado.
—Sin embargo, yo podría ser mejor amante que tu ex, créeme.
¿De Edward Cullen?no lo dudo OK no.
Les prometo que intentare escribir los capitulos mas largos :)
Gracias por lo comentarios que dejan me hacen los favoritos y Alertas
todos ustedes hacen esta historia =)
¡Dejenme un Review!Para q este mas Feliz.
Un quiero
