LA ÚLTIMA DESPEDIDA
Tokaku y Haru mantenían una sesión de besos continuos y apasionados, en la misma posición en la que habían comenzado; Haru ya más tranquila se estaba dejando llevar por cada uno de los movimientos de Tokaku, la cual ya mantenía sujetada a Haru por la cintura.
— Tokaku-san…— Susurró Haru rompiendo el beso bruscamente para sorpresa de Tokaku.
— ¿Qué? — Preguntó un tanto sorprendida.
— Debemos regresar con las demás, deben estar preocupadas. — Comentó sonrojada y con una sonrisa tímida.
— No me interesan ellas. — Respondió Tokaku tranquilamente.
Por otro lado en el salón, las asesinas se habían puesto algo "románticas" formando sus propias parejitas. Haruki e Inukai, mantenían sus besos tan intensos como el primero que se dieron, sin haberlo declarado la una a la otra, realmente se gustaban. La otra pareja era Namatame con la pequeña Kirigaya, quien sentadas en el sofá, la pequeña y coqueta Kirigaya no se había resistido el besar a su chica subiéndose a sus piernas, para la sorpresa de Namatame quien aún no se acostumbrada a las atrevidas acciones de su pareja frente a otras personas, por lo que su sonrojo era evidente.
— Banba… ven aquí. — Dijo elegantemente Sumireko dejando a un lado su taza de té, levantándose de su caro sillón particular. Banba incrédula y algo tímida frente a las acciones de sus compañeras no sabía a donde voltear, así que al escuchar la voz de su ex compañera la tranquilizó un poco. — ¿Estás bien?
— S-sí. — Respondió mientras se acercaba a Sumireko, en busca de consolación. — Sólo algo incomoda. — Añadió.
— No tienes por qué estarlo, Banba es muy linda. — Mencionó mientras acariciaba su cabello delicadamente y al mismo tiempo su rostro con mucha ternura. Banba sólo la miró tímidamente sonrojándose un poco.
— Gra-gracias. — Respondió antes de ser abrazada por Sumireko como una forma de calmar un poco su ansiedad.
— Yo estoy para cuidarte desde ahora Banba. — Comentó Sumireko mientras se separaba de ella ligeramente, para sorpresa de Banba.
— ¿Por qué? — Interrogó la chica más tranquila.
— Porque me gustas mucho Banba, quiero estar contigo. — Contestó Sumireko besando cálidamente sus labios, un beso pequeño, ligero e inocente para no asustar a la chica. Banba abrió los ojos sorprendida. — ¿Me crees? — Interrogó Sumireko mirando firme a Banba.
— S-sí. — Fue lo único que pudo responder Banba más sonrojada aún, mirando incrédula a Sumireko, quien volvió a acariciar cariñosamente su cabello.
— ¿Puedo besarte de nuevo? — Preguntó Sumireko con una sonrisa coqueta. Banba asintió con un movimiento ligero y apenas perceptible, por lo que Sumireko se acercó a sus labios despacio dándole la oportunidad de ver a la tímida Banba cerrar los ojos en espera de sus labios. Sumireko la beso de nuevo, de la misma forma sólo con un beso más apasionado que antes.
— Vaya, en cuestión de segundos después de ver la escena entre Haru y Tokaku-san, ahora todas están besándose. — Comentó Suzu, mirando a sus compañeras con los brazos cruzados y una sonrisa.
— Es algo divertido. — Respondió Nio de la misma manera. — Aunque me hace sentir sola. — Añadió mirando a Suzu. — ¿Lo intentamos? — Le propuso con una sonrisa.
— No, gracias. — La rechazó Suzu cerrando los ojos. — Yo tengo a alguien esperándome en casa. — Comentó con una media sonrisa. Nio sólo se desanimó un poco, ella era la única sin pareja, por primera vez se sintió sola.
Pasaron unos veinte minutos, antes de que Tokaku y Haru terminaran su sesión de besos y regresaran con sus ex compañeras de clase. A pesar del intento de Haru por regresar antes, Tokaku no se lo permitió.
— Por fin aparecen chicas, todas pensamos que Tokaku ya estaba violando a Haru. — Bromeó Nio, siendo ignorada por Tokaku.
— Parece que ustedes se la pasaron bien durante este tiempo. — Comentó Tokaku al notar y sentir el ambiente en el que estaban todas las chicas. Especialmente porque no era usual ver a Sumireko abrazando a Banba como una niña pequeña, además de Inukai y Haruki abrazadas sensualmente una con la otra. En cuanto a Namatame y Kirigaya no era sorpresa sus escenas de amor.
— Al igual que ustedes. — Respondió Suzu acercándose un poco a ellas. — Ya es un poco tarde, es hora de que me vaya. — Comentó con una sonrisa a las chicas.
— ¿Tan pronto? — Preguntó Nio algo intranquila.
— Nosotras también tenemos que irnos. — Mencionó Inukai sin soltar del agarré a Haruki. — Tenemos que ir a un lugar importante ¿verdad? — Terminó de decir mirando sensualmente a la chica en sus brazos.
— Así es, debemos aprovechar el tiempo que queda hoy. — Respondió Haruki con una gran sonrisa cómplice. Para el resto de las chicas, era algo obvio lo que iban a hacer.
Así fue como cada una de las chicas se despidió de Haru, Tokaku y Nio. Banba se fue en la limosina con Sumireko siguiendo un destino incierto entre ellas, por otro lado Haruki e Inukai no tardaron mucho en tomar el primer taxi en dirección a donde ellas sólo sabían, Namatame y Kirigaya regresaron a su nidito de amor en el auto de la primera y por último Suzu regreso a su hogar en su auto con una sonrisa como despedida.
— Verlas partir una vez más, me hace sentirme nostálgica. — Comentó Haru con una voz ligera en forma de susurro.
— Sí, pero al menos esta vez no se fueron en partes. — Bromeó Nio, siendo ignorada por las chicas una vez más.
— Nosotras también nos vamos. — Habló Tokaku tranquilamente yendo en dirección al auto.
— S-sí. Nio, muchas gracias por esta fiesta, fue maravillosa y estoy feliz de poder haber visto a las chicas de nuevo. — Comentó Nio, antes de ir con Tokaku.
— No fue nada. Después de todo te libraste de la clase negra y todas queríamos felicitarte. — Expresó Nio con su usual sonrisa de gato.
— Gracias, aunque no hubiese sido así de no ser por Tokaku-san. — Contestó devolviendo la sonrisa. — Hasta la próxima Nio, cuídate. — Se despidió y diciendo esto corrió siguiendo a Tokaku subiéndose al auto.
La despedida entre las chicas no fue muy expresiva o amena, ninguna de las que se había ido sabía cuándo se volverían a ver con las demás a excepción de la pareja que se llevaban. Seguramente pasarían años para que Haru y Tokaku volvieran a saber algo de las chicas debido a que no intercambiaron número con ninguna, pero para Haru y las demás eso no era importante, estaban seguras que cuando se vieran de nuevo a pesar de los cambios, se llevarían muy bien, aunque quizá tuviesen que matarse entre ellas de nuevo.
Haru y Tokaku tardaron una hora en llegar a su hogar, ninguna decía nada en especial, pero ahora más que nunca podía sentirse el amor entre ellas.
— ¡Por fin llegamos a casa! — Expresó Haru elevando las manos estirándose.
— Sí, ya estaba harta. — Contestó Tokaku seria, en ese momento su teléfono vibró. Tokaku antes de dar un paso dentro de su casa miro el mensaje, era de
Ya no volveré a prometer nada. Creo que tardaré un poco en subir el capítulo, una semana más o menos, estoy ocupada preparándome para mi examen de admisión a la universidad y aunque no quiera eso me quita demasiado tiempo de lunes a domingo (sin contar la escuela). Pero no dejaré de actualizarme, así como el resto de mis historias. Sé qué antes subía cada tercer día o al día siguiente la actualización del fic, por eso les pido disculpas :( y muchas gracias por sus comentarios.
