Capítulo 4

Shaka llego ante la cámara del patriarca apenas unos segundos antes de que este apareciera. Internamente dio gracias a Athena por ayudarlo a no llegar tarde. Si había algo que sacaba de quicio al gran patriarca era la impuntualidad en sus citas.

Arles se sentó en su trono mientras Shaka se hincaba en una rodilla en señal de respeto.

- Levántate Shaka. Tu pediste esta audiencia. En que puedo ayudarte?

- Si Gran Maestro. – contestó – Es sobre… la persona que me envió ayer.

- Tan rápido te rendiste? Cuánto duraste? 10 minutos? – dijo Arles en tono divertido.

- No señor. En realidad, me tomó por sorpresa que fuera una mujer a la que envió a mi casa – dijo – Usted sabía que ninguna Fémina había cruzado el umbral de la sexta casa en toda la historia del santuario?

Arles comenzó a reír.

- No lo sabía, pero es una reverenda vergüenza. – dijo

- Qué?

- Lo siento Shaka. No sabía que los de tu signo tendían a ser….

- No! No es eso! – dijo Shaka ruborizándose un poco – Para ese tipo de situaciones, existen otros lugares más apropiados. Nuestra casa es un templo sagrado para nosotros.

- Algo aburrido si me preguntas, pero allá tú. – contestó Arles muy serio – Entonces… Cuál es el problema?.

Shaka se quedó callado un momento meditando lo que tenía que decir. El patriarca parecía estar de buen humor ese día pero no quería tentar su suerte.

- Pues… como sabe, la Elite no solemos convivir con santos inferiores…

- A excepción hecha del Caballero de Leo que parece estar más a gusto con ellos que con la Elite – aseguro el patriarca

- Si bueno… Que puede usted decirme de Shaina de Ofiuco que no sepa ya? Que no sea del conocimiento público?

Arles se recostó en su trono. Él no iba a revelar los secretos de Shaina.

- Por qué no mejor me dices que es lo que tú sabes sobre ella – dijo finalmente.

Shaka lo pensó un poco. La verdad es que no sabía mucho.

- Pues… tiene el rango de plata…

- Eso todos lo saben – dijo Arles – Esfuérzate mas.

- Mmm… está a cargo de parte de la guardia imperial? – dijo Shaka dudando

- Porque dudas?

- Pues… es que creí que Phaeton…

- Phaeton está a cargo de mis Sonota Saints y Gigas de mis Shihei Saints. – Aclaró Arles – Shaina a cargo de todos los soldados. Y como puedes ver, funciona bien.

Shaka se tomó un momento para recordar más cosas que supiera de Shaina.

- También entiendo que tiene una especial rivalidad con Marín de Águila

- Jajaja y que esperabas? Es la única otra mujer que hay en el rango de Shaina – contesto Arles bostezando. Ya se estaba aburriendo de toda esa conversación sin sentido.

- Si pero…. Bueno ya! De donde sacó usted a Shaina? Como llegó al Santuario? – Preguntó Shaka directamente y sin tapujos.

Arles sonrió por debajo de la máscara.

- Hace diez años en la Toscana me la tope de frente en circunstancias un poco… desafortunadas. – dijo el Patriarca recordando el momento – Cuando vi el fuego en sus ojos supe de inmediato que sería una excelente Saint.

- Ahhh

- Pero no fue tan fácil de traer.

- Como dice?

- Ella no quiso venir si no era con su hermana. – soltó el patriarca descontrolando totalmente a Shaka.

El patriarca disfrutaba mucho de la conversación mientras pudiera sacar de balance a su caballero más controlado.

- Entonces Marín…

- Jaja Jajaja noooooooo Jajaja Jajaja pero tú estás loco? Jajaja Jajaja

Shaka no veía lo divertido. Intentaba comprender todo para poder cumplir con lo que había prometido al Patriarca.

- Pero si no es Marín…

- Marín es japonesa. – contestó Arles – Shaina italiana. De donde ves que puedan ser hermanas?

- Pues… es la única Saints femenino en el santuario. – contesto Shaka – Usted lo dijo.

- Es cierto. Lo dije porque no cuento a los Ghost Saints. Están Exiliados – Aclaro – Su hermana Geist es la líder.

Shaka se sorprendió. Recordaba el escándalo de los Ghost Saint años atrás, cuando por hundir varios barcos de la manera más sádica posible, habían sido expulsados del santuario.

- Geist fue entrenada exactamente de la misma manera que Shaina, pero su rebeldía la hizo perder el camino. Shaina no pudo hacer nada. – señaló Arles viendo la confusión en la cara de Shaka.

- Y el Grandulón que siempre esta con ella…

- Cassius? Su primer y único alumno. Ella le enseno bien, pero le faltó un ligerísimo detalle que lo hizo perder la armadura de Pegaso. – dijo el patriarca restándole importancia – Me pidió permiso para dejarlo como su asistente y accedí.

Shaka sonrió. El Gran Patriarca no dejaba de ser el gran hombre que él conocía desde niño. Si bien tenía sus momentos malvados… Quien no los tenía? Ah sí… el.

Shaka iba a seguir preguntando aprovechando que el Gran Maestro tenía ganas de hablar pero Gigas llego corriendo interrumpiendo así le reunión.

- Señor… Señor…! Tenemos noticias de Docrates y…

Arles se levantó de su trono con violencia.

- Gigas! Que te he dicho de no entrar así a mi cámara! – dijo enojado – Shaka. Terminaremos nuestra conversación otro día. Tengo cosas urgentes que atender.

- Si Maestro. Muchas gracias por su tiempo.

Shaka salió de la cámara del patriarca con poca información, pero bastante valiosa. Sería que podía utilizarla en su favor con la terapia de Shaina?

Shaina estaba molesta. Muy molesta.

Después de sentir que alguien la estaba viendo, Shaina se había puesto su máscara y salido a investigar. No pudo ver o sentir a nadie alrededor, pero pudo encontrar unas huellas por toda la parte trasera de las tres cabañas que venían desde más abajo de la colina. Dejando atrás a Cassius y su almuerzo, se decidió a seguirlas. No parecían de unas botas de la guardia, tampoco del tipo de calzado que usaban los aprendices. No eran las huellas de ella obviamente ni las de Cassius por lo angosto y delicado de estas. Parecía que casi no pisaba el suelo. Las huellas terminaron en el Coliseo y después desaparecían. Acaso alguien de los guardias se había atrevido a seguirla?

De solo imaginarse que alguien pudiera estarla espiando, su cosmo comenzó a encenderse furioso y a golpear lo que se le pusiera enfrente. Rocas, escalones, arboles, guardias. Su furia era tal, que incluso se sintió en la cámara del Patriarca, quien por estar distraído con Gigas, no le hizo el menor caso.

Shaka también pudo sentirlo desde los escalones que conducían a su casa, y ya con su armadura dorada puesta, volvió a abrir un portal desde su casa hasta el lugar desde donde venía ese cosmo tan agresivo. Se detuvo en un punto alto para poder ver y escuchar todo sin ser descubierto.

Shaina estaba a punto de darle a otro árbol cuando un cosmo más poderoso de ella la detuvo. Volteo la cabeza y todo su enfado desapareció.

- Docrates! Cuando llegaste? - dijo

- Voy llegando y mira con lo que me encuentro – dijo viendo hacia atrás – todo un camino de destrucción y estúpido desperdicio de energía.

- Tu no entiendes nada!

- Entiendo que es la hora del almuerzo y mi hermano debe estar esperándote para consumir sus sagrados alimentos. Acaso no ves que está muy desnutrido y necesita comer algo? – dijo el grandulón en tono muy serio – Si se pone muy flaco por tu culpa, las chicas no lo van a querer y luego que voy a hacer con el.

El tono en que lo dijo hizo reír finalmente a Shaina. No era la risa grave y burlona que había utilizado con Marín, era una risa cantarina de verdadera gracia. El solo imaginarse a un Cassius flaco y desnutrido había sido demasiado para su cerebro. Le tomó algunos minutos tranquilizarse para lanzarle un golpe amistoso a Docrates.

- Eres un imbécil! – dijo Shaina – No debes hacerme reír así en un lugar público. Pierdo mi papel de HDP!

- A mí me gusta que te rías y a mi hermano también. – dijo Docrates con voz dulce

- Ya le avisaste que habías llegado? – pregunto Shaina – Andaba muy preocupado por ti.

- No. Aún no. Pero si me dan unos minutos, solo debo ir a reportarme con Gigas y almorzare con ustedes.

- Le avisare que prepare otra olla de las horripilantes cosas que hace últimamente. Después de todo, yo como muy poco en comparación a ustedes. – dijo cruzándose de brazos – te esperaremos entonces. Pero no tardes que ya estoy retrasada por estar persiguiendo a un maldito fisgón.

- Ahhh… por eso tanta violencia?

- Te parece poco?

- En absoluto. – dijo Docrates moviendo la cabeza negativamente – Si te hace sentir mejor, encuéntralo y Mátalo. Nadie que haga enojar a nuestra cobrita de esa manera merece vivir.

Esta vez el golpe que le dio Shaina no era tan amistoso.

- Nuestra cobrita mis polainas *(&&^#%$#%*!

- Jajaja ya ya tranquila… - dijo Docrates. Era obvio que con la masa muscular que se cargaba, los golpes de Shaina que no intentaban hacerle daño, apenas y le hacían cosquillas. – No hay nadie por aquí que nos escuche. Te veo a la hora del almuerzo.

Shaina se dio la media vuelta con actitud muy digna y se echó a correr hacia su cabaña mientras Shaka se quedaba más confundido que antes. Como habían ellos podido ganarse su confianza y amistad? Por qué Docrates podía controlar sus ataques de Ira con tanta facilidad. Tenía que ponerse a leer todos los libros que pudiera al respecto porque al día siguiente era su siguiente entrevista con ella y no quería otro fracaso como el del día anterior.