SU PRIMERA ENTREGA

Ninguna de las dos sabía exactamente qué hacer en ese momento, no tenían ni idea; era algo sumamente nuevo, pero ambas lo deseaban y ese simple hecho las hacía seguir adelante.

— Tokaku…san… — Susurró Haru nerviosa y tensa al mismo tiempo, mientras sentía los labios de Tokaku besar cada centímetro de su cuello; podía sentir cosquillas, pero más que eso un escalofríos que le agradaba.

Tokaku paso por algo las palabras de Haru y se concentró en su trabajo, poco tardó para desabrochar su camisón; haciendo honor a su habilidad de asesina; así comenzó a bajar sus besos hasta llegar al borde del corpiño que usaba Haru a la hora de dormir.

— Haru… ¿puedo? — Preguntó Tokaku deteniéndose un poco a mirar los ojos de su chica, a lo que ella con la cara completamente roja sólo movió ligeramente su cabeza dándole el permiso.

Tokaku sin perder tiempo despojo a Haru de su camisón y posteriormente de ese corpiño rosado que aunque estaba muy lindo le estorbaba. Dudó por tres segundos, pero sin más comenzó a besar suavemente sus pechos de una manera tan dulce y cariñosa que Haru no pudo evitar contraerse un poco apretando fuertemente sus manos, a pesar de ser nueva Tokaku era delicada con la persona que más amaba.

— ¿Te gusta? — Interrogó de la nada Tokaku, sin embargo no obtuvo respuesta, Haru estaba sumida completamente en todas las nuevas sensaciones que recorrían su cuerpo a cada roce de los labios de Tokaku. — ¿puedo continuar?...

Haru abrió ligeramente los ojos al notar una ligera preocupación y nerviosismo en Tokaku. — Aunque justo ahora…te diga que no… ¿te detendrías? — Interrogó Haru tomando con sus dos manos el rostro de Tokaku acercándola a ella.

— No. — Respondió Tokaku seria sacándole una sonrisa a Haru.

— Lo sabía… — Susurró Haru atrayendo el rostro de Tokaku completamente a su rostro para besarla dulcemente como símbolo del permiso que le otorgaba.

Justo después de eso Tokaku volvió a lo suyo. Por al menos cinco horas experimentaron y descubrieron el cuerpo de la otra, ambas se entregaron y aunque Tokaku era la que hacía casi todo el trabajo, hicieron cosas que en su vida habían imaginado y a pesar de la inexperiencia ambas sabían lo que querían de la otra, así que sin mencionar palabra gozaron del cuerpo y el amor mutuo hasta quedar profundamente dormidas.

Al día siguiente la primera en despertarse fue Tokaku, quien a pesar de la experiencia como asesina y de estar alerta las veinticuatro horas, se había quedado profundamente dormida hasta poco después de la una de la tarde. Por extraño que parezca y sin recordar con claridad cómo fue, ambas colchonetas habían terminado perpendicularmente una con la otra y ella encima de ambas con Haru encima de ella. Talló un poco sus ojos con la mano libre que tenía, ya que la derecha estaba completamente bajo el poder de Haru, quien aun en un profundo sueño se mantenía abrazada de ella completamente desnuda con apenas una sábana cubriéndole de la cintura para abajo.

— Te amo… — Susurró Tokaku al ver a Haru de esa manera y de una manera tan silenciosa que ni despierta Haru ya hubiese escuchado. No queriendo despertar a su novia como pudo acercó las cobijas para cubrir a Haru con ellas.

— Tokaku-san… bueno días. — Saludó Haru despertándose a los pocos minutos dando un bostezo sumamente largo. Tokaku sólo la miro con una sonrisa tierna. — Te amo, Tokaku-san. — Dijo Haru pegándose más a ella escondiendo su cabeza en su hombro con los ojos cerrados.

— Es tarde, debemos levantarnos ya. — Dijo Tokaku sonrojándose ligeramente mirando a otro lado de la habitación.

— Aun no… Tokaku-san, quiero permanecer así un poco más de tiempo. — Pidió Haru en la misma posición, a lo que la pobre de Tokaku no le quedo de otra más que suspirar resignada, no podía decirle que no a Haru, después de todo lo que ella le hizo en esa noche.

— De acuerdo. — Fue lo único que respondió.

Pasaron dos horas en las que Haru se había quedado dormida nuevamente, mientras la pobre de Tokaku hambrienta no podía moverse por no querer molestar a su novia. Sin poder evitarlo un fuerte gruñido salió del interior de Tokaku, tan fuerte que despertó a Haru.

— ¿Qué fue eso? — Preguntó Haru despertándose una vez más.

— Nada…

— ¿Qué hora es Tokaku-san? — Preguntó Haru somnolienta, pero sin soltar el agarre al brazo de Tokaku.

— Las tres de la tarde. — Respondió Tokaku seria con los ojos cerrados.

— ¿¡Qué!? — Gritó Haru sorprendida enderezándose de inmediato algo impactada por lo tarde que era colocándose de rodillas a lado de Tokaku. — ¿por qué no te levantaste?

— No podía, me estabas agarrando muy fuerte y no quería despertarte. — Contestó Tokaku mirándola a los ojos, mientras Haru avergonzada sólo cerró los ojos disculpándose.

— En verdad lo siento mucho Tokaku-san, por mi culpa no has comido nada… — Expresó Haru preocupada, a lo que Tokaku sólo se enderezo sentándose quedando frente a Haru para darle un pequeño beso en los labios.

— No te preocupes, lo que debería importarte ahora es vestirte. — Comentó Tokaku mirándola a los ojos causando un sonrojo inmediato en el rostro de Haru, que rápidamente comenzó a buscar sus prendas.

— T-tú también deberías vestirte… — Se defendió Haru mientras se ponía su ropa interior.

— Primero debo tomar un baño. — Dijo Tokaku tomando su toalla y dirigiéndose al baño, siendo seguida por Haru. — ¿Qué?

— Bañémonos juntas. — Propuso Haru felizmente tomándola del brazo una vez más, por su cara Tokaku pudo notar que no tenía opción.

— Ya que. — Respondió con un suspiro yendo con su chica al baño.

Una hora después juntas comenzaron a preparar el desayuno tranquilamente, aunque a Tokaku al menos diez veces su estómago ya había gruñido ordenándole comida.

— Pronto estará listo, resiste un poco estómago de Tokaku-san. — Bromeó Haru con una sonrisa, irritando un poco a Tokaku por lo vergonzoso que eso resultaba.

Por fin, después de media hora cocinando filetes de pollo encebollados, Tokaku podía llevarse algo a la boca con un gran vaso de agua natural de sabor limón; un desayuno-comida sencillo, pero que al menos iba a calmar el ruidoso estómago de Tokaku.

— Está muy bueno, para haberlo hecho rápido ¿verdad Tokaku-san? — Preguntó Haru mientras masticaba un pedazo del filete. Tokaku por otra parte estaba concentrada en comer por lo que no respondió a la pregunta de Haru.

A mitad de comida el móvil de Tokaku vibró levemente en el bolsillo de su chaqueta, Tokaku acostumbrada a esa vibración, supo de inmediato que era Kaiba ya que, después de todo nadie más le mandaba mensajes. Sacó tranquilamente el móvil de su chaqueta para ver el mensaje y ya que sólo había vibrado, Haru no se había dado cuenta; una vez revisó su móvil el contenido del mensaje la irrito de sobremanera.

"Tokaku…Sé que aún no es tiempo, pero necesito de tus servicios. ¡Es urgente!"

A pesar de la seriedad que parecía tener el mensaje, sabía perfectamente que desde donde quiera que estuviera el molesto de Kaiba, tenía una sonrisa sarcástica y molesta.

— ¿Qué sucede Tokaku-san? — Preguntó Haru al notar la seriedad de su novia al ver el móvil.

— Nada… Es muy tarde. — Contestó Tokaku guardando su móvil de inmediato, fingiendo que sólo estaba viendo la hora.

— ¡Realmente lo siento, Tokaku-san! — Volvió a disculparse Haru por quinta vez en lo que llevaban despiertas. — Pero… es tú culpa, Tokaku-san. — Añadió Haru sonrojándose levemente.

— Tú eras la que no me soltabas. — Se defendió Tokaku sin notar el rostro enrojecido de su novia.

— Sí, pero… por tu culpa termine muy cansada, eres demasiado "activa" Tokaku-san. — Soltó Haru una risita nerviosa, haciendo que Tokaku casi se atragantara con el bocado que tenía en la boca; sin embargo, Tokaku logró mantener la compostura.

— Yo no era la que pedía más. — Contraatacó. Haru explotó en ese momento, su cara enrojeció como si de un maquillaje se tratase y sólo pudo azotar su cara contra la mesa, completamente nerviosa y avergonzada. — ¿Qué? — Interrogó Tokaku al escuchar el sonido de la cara de Haru contra la mesa.

— ¿Cómo puedes decir eso tan tranquila? — Susurró Haru con la voz quebrada, sin alzar su rostro. En ese momento era imposible para ella mirar a su novia.

— Tú empezaste…

Después de una hora de llenar sus estómagos Haru fue de inmediato al jardín, con la intención de hacerlo más bonito, ya que después de mucho tiempo las hierbas malas estaban entre los rosales y demás flores hermosas. Tokaku que sólo la miraba desde el pasillo que daba al jardín, no podía dejar de mirar el mensaje de Kaiba, sabía que tenía que ir… era su trabajo, pero no quería decirle a Haru, quien seguramente estaría en desacuerdo y todo terminaría con Haru llorando, pidiéndole que no fuera; aun así, debía de contarle.

— ¿Qué tal va quedando Tokaku-san? — Haru se acercó a ella, sacándola de sus pensamientos.

— ¿Has hecho algo? — Contestó Tokaku burlándose un poco del casi nulo trabajo de su novia en una hora.

— ¡Tokaku-san! Que grosera eres. — Expresó Haru haciendo pucheros mientras se sentaba a su lado. Tokaku la miro de reojo y sin contenerse demasiado beso sus labios dulcemente.

— Tengo que decirte algo… — Dijo sería una vez separándose de ella.

— ¿Qué sucede? — Preguntó Haru preocupada al ver el rostro más serio de lo normal de su novia.

— Kaiba me envió un mensaje, quiere que vaya. Es urgente. — Soltó sin vacilación, no había razón de seguir ocultándolo.

— Tus vacaciones no terminan aun. — Comentó Haru sin esconder la conmoción que crecía en su pecho.

— Lo sé, pero parece que esto es un trabajo especial. — Respondió Tokaku sin dejar de mirar sus ojos. — Sé que no te agrada lo que hago, pero…

— Está bien… — La interrumpió Haru. — Está bien, Tokaku-san… — Dudó de lo que diría por unos segundos. — sé que no puedo cambiar lo que eres, tampoco es que quiera cambiarte y te amo así tal y como eres, es por eso que… sólo por ti también me esforzaré. — Concluyó con pequeñas gotas de agua queriendo resbalar por sus ojos, pero sonriendo al mismo tiempo que tocaba las mejillas de Tokaku.

— Haru… — Fue lo único que dijo Tokaku, aun sin comprender del todo las palabras de su novia.

— Lo que quiero decir, es que dejaré que hagas tu trabajo, pero por favor a cambio, tienes que prometerme que nunca vas a abandonarme. — Pidió Haru recargando su frente con la de Tokaku.

— Sí. — Fue lo único que contestó Tokaku cerrando los ojos, compartiendo ese pequeño momento con la persona que más amaba en el mundo.

Por fin pudo subir el siguiente capítulo un poquito más largo que el anterior y espero que les guste, espero que en mínimo una semana o antes tenga el siguiente. Gracias a todos por sus comentarios, como siempre digo me animan a seguir adelante, la historia es por y para ustedes :D.