Capítulo 5
Shaina estaba más tranquila. Ya no había sentido la presencia que por un momento creyó que la estaba siguiente. Se había convencido que tal vez estaba un poco más paranoica que de costumbre.
Supervisaba una pequeña pelea que ella misma había provocado entre los guardias. De vez en cuando era mucho mejor ver que se peleaban entre ellos, a ella misma castigarlos. Esa era una de esas ocasiones. Ambos ya se habían roto la nariz y varios dientes y seguían luchando. Lanzó y bostezo. Comenzaba a aburrirse.
Uno de los guardias que tenía apostados en las 12 casas llego corriendo para con ella agitando un papel en la mano.
- Señorita Shaina, Señorita Shaina! – dijo jadeando
- Que quieres? – dijo en tono seco – Que no ves que estoy ocupada?
- Le han enviado este mensaje – dijo entregándole la nota – y esperan respuesta.
Shaina se la arrebató y la leyó:
" Espero que no se te olvide el compromiso que tienes conmigo hoy a las 4. Debido a que la última vez no te sentiste cómoda en mi jardín, te espero en la playa que colinda con Cabo Sunion a la misma hora. Y tráete a tu asistente si gustas. S"
Shaina lo releyó, hizo bolas el recado y lo tiro a la basura cruzándose de brazos para seguir viendo la pelea.
El mensajero se quedó sin saber qué hacer. Tenía que llevar respuesta, pero si la hacía enojar…
- Señorita?
- Ahora qué?
- Su respuesta?
- Dile que sí y que no esté jodiendo! – dijo Shaina regresando su mirada a la pelea de sus guardias.
El guardia que sirvió de mensajero a Shaka puso pies en polvorosa. Era de todos conocido que si Shaina no estaba de humor, era mejor decir aquí corrió que aquí quedó.
Shaina dejo de prestarle atención a la pelea. La verdad es que el recado no le había hecho más que inquietarla. Ese caballero dorado se estaba tomando muy en serio lo de las lecciones de manejo de la ira y a ella no le hacia la menor gracia. Ahora quería hacerlo en la playa? Donde casi nadie se atrevía a ir por estar tan cerca de Cabo Sunion lugar que se rumoraba estaba embrujado? Ni loca iba a ir sola. Afortunadamente le había dicho que podía llevar a Cassius.
Terminó la pelea para darles oportunidad de ir a la enfermería a atenderse y procedió a ir a donde Cassius estaba haciendo el papeleo que a ella le tocaba hacer pero no se le daba la gana.
- Cassius!
- Dime Shaina. – dijo levantándose de su silla
- Estas ocupado?
- Ya estoy terminando los informes y después debo ir a revisar los nuevos reclutas e ir a hacer el almuerzo… Pero dime que se te ofrece? – dijo sonriendo
- Voy a necesitarte a las 4 de la tarde conmigo por una o dos horas – dijo Shaina – Haz lo que tengas que hacer para desocuparte. Por a uno de los supervisores a cargo mientras no estas.
- Claro que sí. Estaré desocupado para esa hora. – dijo Su asistente – Pero… almorzaras con nosotros verdad? Parece que Docrates será enviado de nuevo a una misión acompañando a Gigas a no sé dónde y no sé cuándo volveremos a verlo.
- Sabes que sí. No tengo opción. Que más comería? Pan duro y sopa aguada como la que comen los soldados en el comedor comunitario? – dijo despectivamente – No, gracias.
Cassius sonrió y volvió a sentarse. Estaba acostumbrado a la forma seca en la que ella se comportaba con todo el mundo, el incluido. Pero era parte de su encanto y una de las razones por las que le gustaba.
Shaka corrió a sus discípulos de nuevo a las tres. No estaban muy contentos. Su maestro estaba en algo que no les quería decir, pero parte de sus enseñanzas, había sido la discreción y la paciencia, por lo que ellos entendían que cuando su maestro quisiera, les diría lo que estaba pasando. Shaka bajo casi inmediatamente al lugar convenido. Hacía mucho tiempo que no iba a ese lugar, pero sabía que nadie lo frecuentaba por el miedo que le tenían a la marea tan extraña que se posaba en ese punto geográfico y a las leyendas que decían que las almas de todos los que habían sido castigados en Cabo Sunion aun andaban vagando por ese lugar.
Como lo esperaba, la playa estaba desierta. Abrió una de las sombrillas que había traído, se sentó en flor de loto y con una ramita se puso a dibujar en la arena como si fuera un jardín Zen. Pronto, las olas del mar y la tranquilidad del lugar lo hicieron quedarse dormido en la misma posición.
Shaina y Cassius llegaron justo a las 4 en punto. No fue difícil de localizar al único loco sentado bajo una sombrilla en medio del mar embravecido. La marea había subido lo suficiente como para que cualquiera en ese lugar y posición, ya se hubiera ahogado, pero el cosmo dorado del caballero de Virgo, había creado una barrera en forma de esfera, por lo que de no tenerlo, seguramente se hubiera ahogado. Shaka seguía dormido y Shaina miraba asombrada la escena. Cassius fue el primero en hablar.
- No deberíamos ayudarlo? – dijo Cassius preocupado
- No. Si lo despertamos, podemos hacer que pierda la concentración y todo el mar lo aplastaría sin remedio – dijo Shaina volteando para todos lados – A qué hora baja la marea?
- No debe tardar – dijo Cassius viendo la posición del sol – Se dice que la marea sube y baja unas diez veces cada día.
- Y yo debo hablar con él por órdenes del Gran Maestro – refunfuñó Shaina – Tendremos que esperar sentados aquí. No creo que suba más la marea.
En efecto, La marea estaba a solo 3 metros de la pared de arena del acantilado. Shaina se sentó a esperar apoyando su espalda en una gran roca. Cassius la imito a unos metros de ella.
El sol estaba particularmente abrazador y Shaka no parecía dar señales de despertar. Shaina se quitó su banda de la cintura y se recogió su melena en una coleta trenza ocupando la banda para usarla tipo aeróbicos y al mismo tiempo enredarlo en su trenza muy parecida a la forma en la que colocaba las cintas de sus zapatos.
Cassius no decía nada, pero también estaba resintiendo estar en los rayos del sol sin hacer nada.
Shaina volteo hacia donde estaba Shaka. La marea parecía haber detenido la subida y eso significaba que en unos minutos comenzaría a bajar.
Shaina se desamarró los zapatos uno a uno. Si iba a estar ahí en la playa, porque no sentir la arena? No traía sus calentadores porque solo los usaba con su armadura, así que guardando sus zapatos sobre la roca para resguardarlos del agua se puso a disfrutar de la arena sobre sus dedos. Después ya no solo fueron sus zapatos sino sus rodilleras, sus hombreras y su protección en el pecho, quedando únicamente en su leotardo y sus Licras.
- Ya me aburrí! – Declaró en voz alta – A qué hora va a bajar el agua, Carajo!
- Recuérdame por que tenemos que estar aquí? – preguntó Cassius
- Tengo que hablar con ese caballero –dijo Señalando la burbuja donde Shaka levitaba a la mitad del agua – por órdenes del gran maestro tres veces por semana d horas.
- Y como va a saber el gran maestro que lo hiciste o no?
Shaina iba a contestar cuando sintió dos sombras cerca de ellos. Volteo hacia arriba y por sobre el acantilado vio a dos personas vigilándolos.
- Supongo que ahí está tu respuesta – dijo Shaina señalándolos.
- Mmm…
Shaina comprendió lo que Cassius quería decirle. El no tenía la culpa de estar ahí sufriendo de calor solo por sus barrabasadas.
- Que te parece si vemos quien de los dos levanta el castillo de arena más grande y majestuoso – dijo Shaina
Su asistente y amigo aplaudió emocionado.
- Yo te voy a ganar ya lo veras! – dijo decidido mientras corría hacia arriba para traer un cubo para el agua.
Shaina decidió que mientras él no estaba y Shaka estaba a varios metros dentro del agua, ella podría darse un chapuzón. No tenía ya nada que quitarse y con el calor que hacía, bien se podía secar casi de inmediato unos minutos afuera.
Volteando a todos lados y viendo que ya no había nadie vigilándolos, se quitó su máscara y se fue metiendo en el agua hasta que todo su cuerpo estuvo dentro. Era una sensación deliciosa. Alejándose de donde la corriente era más fuerte, decidió nadar de a muertito un momento para relajarse. Las olas la tranquilizaban y el cielo azul tan brillante la obligó a cerrar los ojos.
De pronto el oleaje se hizo un poco más furioso y ella dejó esa posición para intentar regresar, pero una corriente submarina la estaba queriendo atrapar. No podía dejarse llevar por el pánico, pero vio que entre más trataba de salir, más se alejaba de la playa.
- No puede estar pasándome esto! – pensó
Una ola bastante agresiva le cubrió sin previo aviso haciéndola tragar agua salada sacándola de concentración. Encendió su cosmo para tranquilizarse y obtener fuerza pero0\ cuando de pronto unas manos fuertes la tomaron por detrás por la cintura sacándola del agua y manteniéndola en el aire.
Shaina seguía tosiendo agua cuando la depositaron suavemente sobre la arena junto a sus cosas. Intentó gatear para alcanzar su máscara antes de voltear a ver quien la había ayudado, pero la pelea contra las olas la habían dejado agotada.
Solo se quedó en cuatro viendo hacia la arena, incrédula. El mar no se veía así de agresivo cuando entró. Shaka fue hasta donde vio que ella se dirigía y entendió que quería su máscara. La tomó y se la dio. Shaina se la puso y comenzó a respirar un poco más tranquila.
- Gracias.
- Suicidio por beber agua salada se me hace medio ridículo para una Caballero Femenino de Plata – dijo Shaka – No es más fácil una pistola? O bebe cianuro?
- No seas bestia! No quería suicidarme! – contesto volteándose para recostarse sobre sus codos.
Shaka no dijo nada. Estaba admirando sin querer como se le transparentaba su leotardo dejando ver sus pezones erguidos por el viento sobre su ropa mojada, su vientre plano y algo marcado por el ejercicio, unos muslos y pantorrillas bien torneadas, unos pies bastante delicados como para tenerlos una guerrera como ella con su pedicura en rojo sangre…
Tuvo que sacudir su cabeza y voltear hacia otro lado para no ser distraído por las tentaciones de la que tanto había escuchado hablar de Buda. Tenía que concentrarse en esa misión que se le había encomendado. Se quitó su túnica y se la puso a Shaina en los hombros. De esa manera dejaría de tener frio y de mostrarle cosas que no debería estar viendo.
Se sentó a cierta distancia de Shaina, quien tomo la Túnica que aún estaba tibia pensando que sería una grosería rechazarla después de que el la había salvado, recogió sus piernas e intento cubrirse lo más que pudiera hasta que se secara.
- Me puedes decir por qué te metiste al agua sin saber nadar? – pregunto Shaka tranquilo
- Claro que se nadar! – dijo Shaina viendo a Shaka y como su cuerpo, aunque delgado, mostraba un estómago de lavadero y músculos fuertes y varoniles – Solo no contaba con el tipo de corrientes subterráneas.
- Ah vaya! Fue una suerte que estuviera cerca, no?
- Idiota! Tú eres el culpable por el que yo me metí! Yo no tendría que estar aquí sino trabajando! – reclamó
- Eso no es lo que dice el patriarca.- dijo Shaka
- A él le gusta mi trabajo!
- Eso lo sé. El me lo dijo.
- En serio?
- Sí. Por eso no te quiere perder que es lo que sucederá si sigues con ese comportamiento.
Shaina volteo hacia el otro lado.
- Es que él no entiende… - murmuró Shaina
- Dime
- No es fácil ser mujer en este lugar! – confesó Shaina – Si muestras una pizca de debilidad se aprovechan de ti, se burlan, eres inferior a ellos… Incluso el Gran maestro solo ve a las mujeres como sus esclavas o un pedazo de carne con quien pasar un buen rato.
Shaka asintió. Eso podía entenderlo bien.
- Creo que puedo comprenderte un poco. Intenta ser un niño rubio en un país de morenos. – dijo Shaka viendo al horizonte – Ser considerado "El Elegido" y que todos te rechacen por tu color de piel. Hasta mis propios padres.
Shaina se interesó en esto último.
- Como que tus padres te rechazaron? – preguntó intrigada.
Shaka se puso en posición de loto. Necesitaba respirar conforme a su método de meditación antes de contestar esa pregunta.
Shaina comprendió y no insistió. Minutos más tarde Shaka comenzó a hablar.
- Mi padre al verme… creyó que mi madre le había sido infiel. En cuanto salieron del hospital y llegaron a su casa, el tomó una antigua daga herencia de mi abuelo paterno y la apuñaló hasta matarla. Tuvo el valor de irla a tirar como si fuera basura al rio Ganges, pero no tuvo el mismo valor para hacer lo mismo conmigo. Fue a abandonarme al primer templo budista que encontró. Es lo único que tengo que agradecerle.
Shaina estaba impactada. La historia de Shaka era tan cruel e inhumana como la suya propia.
- Como fue que… llegaste a este santuario? - preguntó verdaderamente interesada.
- En el monasterio se me crio con uno más de los niños que decían podían ser la reencarnación de Buda, con la diferencia que a mi Si me hablaba directamente. A la edad de seis años yo ya había alcanzado la iluminación que buda había alcanzado a una edad muchísimo más madura. Él me dijo que mi destino era venir aquí y servir a Athena pues de mi dependía el futuro de la humanidad. Así que deje el monasterio que fue mi única casa y vine, donde el patriarca me acogió y termino de criarme con amor y sabiduría.
Shaina se quedó callada.
- A mí me recogió de la calle a los seis años. – dijo Shaina abrazándose a si misma bajando un poco la voz. Era algo que no le gustaba recordar – Yo no soy una iluminada, pero mis padres… tampoco fueron los mejores que digamos.
Shaka se inclinó un poco sobre sí mismo para poder escucharla mejor.
- No conocí a mi padre. Supongo que mi madre fue una de las tantas putas que había en toscana en esos días que tenía hijos a lo pendejo…
- Shaina!
- Quieres oírlo o no? – lo callo – No estoy diciendo nada que no sea cierto. A eso se dedicaba y yo fui simplemente un error. Se juntó con lo que ahora supongo era su padrote y tuvo otro bebe tan solo un año de diferencia conmigo. Ahora ya éramos dos errores.
Shaka comenzó a sentir el dolor que tenía Shaina. La chica siguió hablando.
- No recuerdo mucho, excepto que siempre estábamos cambiándonos de casa y mi madre era golpeada por ese hombre. Yo quería protegerla a pesar de todo. Era mi madre no? Pero era muy pequeña. Cuando comenzaban a discutir, yo agarraba a Geist y la escondía debajo de la cama diciéndole que era un juego. Siempre nos dormíamos juntas.
Shaka asintió. Podía imaginar todo eso.
- Un día… cuando yo tenía cinco años, yo ya era más despierta de lo normal. Geist tenía fiebre y mi madre decidió que yo durmiera lejos de ella para no contagiarme de lo que sea que ella tuviera. – Tragó saliva. Ella, la más ruda de los Caballeros de Plata estaba a punto de quebrarse delante de un desconocido. Respiró hondo. – Yo no podía dormir si no abrazaba a Geist, así que cuando vi que mi madre dormía tomé mi cobija y me dirigí a nuestro cuarto…
Shaina estaba temblando y Shaka se dio cuenta que era más de rabia que otra cosa.
- Vi que había una sombra oscura junto a su cama y creí que era un ladrón. Prendí la luz… y cuál fue mi sorpresa al ver al padre de Geist… tocándose… y… tocando a Geist!
Shaka comprendió muchas cosas en ese momento.
- Comencé a gritar y mi madre vino corriendo. Le dije lo que había pasado y no me creyó. Dijo que era una mentirosa y me dio una golpiza ante la mirada satisfecha y sádica de mi padrastro.
Shaka sintió por primera vez en mucho tiempo, verdaderas ganas de matar a alguien.
- Geist aparentemente, gracias a la fiebre, no se dio cuenta de nada y yo no insistí en recordárselo, pero dos días más tarde, cuando el dolor de los golpes habían disminuido me la lleve fuera de esa casa.
- Y supongo que jamás volviste a ver a tu madre y a tu padrastro – pregunto Shaka aunque después quiso darse un golpe por estúpido.
- Que te hace pensar eso? – preguntó Shaina
- Pues…
- Mi madre murió hace unos años de una enfermedad autoinmune y mi padrastro, según la autopsia, fue atacado por 20 hombres, quienes le cortaron los genitales y se los pusieron en la boca antes de morir.
Shaka tragó saliva. Había subestimado el sadismo y la Ira de Shaina. Shaina se sintió mucho mejor al decir todo eso aunque fuera a ese caballero dorado.
- No tengo que decirte que si alguna vez repites esto que has oído, eso se repetirá sin importar que fueras en verdad la reencarnación del mismísimo Buda, verdad?
Shaka negó con la cabeza. No sabía que decirle.
Shaina se levantó y comenzó a colocarse sus zapatos, sus hombreras y demás artículos del uniforme. Se deshizo la trenza y se colocó su mascada aun húmeda en la cintura. Cassius llegó corriendo con la cubeta en la mano y Shaina dobló la túnica de Shaka y este extendió la mano, pero ella no se la regresó.
- Tendrás que esperar al viernes para entregártela limpia y seca – dijo Shaina mientras se alejaba del lugar y daba instrucciones a Cassius de regresar a sus actividades.
