REGRESANDO A LOS ASESINATOS 2

Eran las seis de la tarde y quedaban nueve horas antes de que fuese el momento de eliminar al sujeto que Kaiba les había encomendado; sin embargo, nueve horas era demasiado tiempo y no podían ir tan pronto al lugar o podrían levantar sospechas y tampoco Tokaku podía considerar la idea de regresar con Haru llevando al hijo de Kaiba, no confiaba del todo en el niño, así que no arriesgaría la vida de su novia.

— ¿Qué haremos mientras tanto? — Interrogó Tokaku encendiendo su automóvil.

— No he comido, vamos a comer a algo. — Contestó de inmediato el niño colocándose el cinturón de seguridad. — Podríamos ir al buffet italiano que está a diez minutos caminando del lugar donde encontraremos al hombre que debemos matar. — Sugirió.

Tokaku lo medito por unos segundos, pero de inmediato dio marcha atrás para salir del lugar donde se había estacionado, para salir en dirección al restaurante mencionado por Kenta; ella había desayunado algo tarde, pero aun así su cuerpo ya estaba comenzando a exigirle más comida.

Fue un recorrido de por lo menos dos horas y media, que hubiese sido menos de no ser por diversos factores y conflictos que se suscitaron, entre ellos la dirección; Tokaku no tenía ni idea de donde estaba ese dichoso restaurante y el niño por más indicaciones que le daba Tokaku insistía en ignorarlas y después de eso; Tokaku no encontraba donde estacionar el automóvil y después de diez minutos de discusiones decidió llevarlo al estacionamiento privado subterráneo a quince minutos caminando del restaurante.

— Perdimos tres horas, todo por tu culpa. — Gimió en forma de reclamo Kenta, sentándose pesadamente en una mesa vacía junto a una ventana.

— Si no hubieras interferido en mis decisiones, hubiese sido más rápido. — Dijo Tokaku sentándose tranquilamente en la mesa frente a él.

— Se supone que yo soy el niño aquí. — Replicó cerrando los ojos. Ya eran las nueve de la noche y ambos estaban realmente hambrientos.

Al cabo de unos minutos Kenta se levantó de su lugar y se dispuso a servirse comida aun algo irritado por la necedad de Tokaku; por otro lado, Tokaku tomó su celular e inmediatamente llamó a Haru, que seguramente estaría muy preocupada.

— Sí, estoy bien. — Respondió a una voz del otro lado de la llamada, quien obviamente era Haru. — ¿Estás bien? — Preguntó Tokaku mirando al frente, concentrada en la llamada que estaba teniendo y justo en ese momento Kenta regresó a la mesa con dos platos repletos de comida, especialmente pasta. — Sí, de verdad todo está bien, no te preocupes… — Volvió a decir Tokaku, al parecer Haru estaba muy angustiada. — Tengo que colgar, como dije llegaré tarde. — Dijo y entonces la cara de Tokaku cambio levemente, arrugo las cejas y de inmediato miro a la ventana a su lado. Kenta notó ese cambio de postura de la asesina y le entró una enorme curiosidad sobre lo que la persona del otro lado de la llamada estaba diciéndole. — No voy a decirlo… — Murmuró Tokaku al teléfono comenzando a ponerse un poco nerviosa. —…Que no… Haru… ¡ahhh! — Gimió levemente Tokaku desesperada. — Yo también. — Dijo secamente al celular y colgó de inmediato.

— ¿También tú qué? — Preguntó Kenta llevándose un poco de pasta a su boca. Tokaku lo miro aun algo consternada por la llamada, pero mantuvo la compostura cerrando el celular de un movimiento para guardarlo en su pantalón.

— No es de tu incumbencia. — Contestó cortante levantándose de la mesa, para servirse comida ella también. Kenta sólo la siguió con la mirada, figurando una sonrisa bastante maliciosa.

— Es cuestión de tiempo; Azuma Tokaku… pronto vas a confiar en mí. — Susurró con una sonrisa de lado a lado y volvió a llenar su boca de pasta.

Se tomaron su tiempo para comer, tardándose aproximadamente tres horas para ir matando el tiempo, pero la más sorpresivo era la gran cantidad de alimento que Kenta podía comer, tanta que era difícil de creer que a pesar de ello fuera tan delgado, sin mencionar la cantidad de bebidas desde jugos, refrescos y leche que encargo.

— Me siento bien ahora. — Expresó limpiando elegantemente su boca con la servilleta.

— Espero que tengas con que pagar. — Comentó Tokaku con los ojos cerrados y las manos encima de la mesa.

— ¿Eh? Soy un niño, no tengo dinero, para pagar todo lo que comimos. — Replicó Kenta.

— Eso hubieses pensado antes de comer tanto. — Dijo Tokaku abriendo ligeramente los ojos.

— Gracias por invitarme, tú tienes la tarjeta que te dio mi padre y como soy un niño, no puedes obligarme a pagar, toda la culpa sería tuya. — Argumentó el niño con un dejo de superioridad sumamente confiado.

Tokaku lo miró algo molesta, había sido de algún modo estafada por un niño y no se pondría a hacer una escena en el restaurante, aunque pudiese llamar a Kaiba para pagar la cuenta de su hijo, pero prefería evitarse tantos líos así que pago la cena sin más.

— Faltan aún dos horas y media antes de que el sujeto llegue, debemos adelantarnos para ir familiarizándonos con el medio. — Dijo Kenta mientras caminaban en dirección al parque donde cada madrugaba se reunían los mercenarios. — Justo cuando el hombre llegué debemos eliminarlo y dejar esto encima de su cuerpo. — Sacó un sobre de un bolsillo, una carta de advertencia para los mercenarios.

— Suena sencillo. — Comentó Tokaku caminando con las manos en las bolsas de su sudadera.

— No traes ningún tipo de arma… ¿crees que será sencillo? — Interrogó el chico arqueando las cejas a la asesina.

— No me subestimes, no necesito ninguna clase de arma… siendo un solo hombre será sencillo acabar con él; el problema sería si llegan los otros miembros. — Explicó Tokaku tranquilamente. Era cierto, ella era lo suficientemente hábil como para acabar con un solo hombre a mano limpia.

— Espero que así sea. — Murmuró Kenta agitando ligeramente el sobre.

Llegaron al jardín, el cual era pequeño con unos cuantos arboles alrededor del sendero que pasaba en medio de él, justo frente a una gran fuente que por las noches prendía unas luces purpuras había una banca algo desgastada por el tiempo en donde se supondría que el hombre llegaría.

— Es aquí, sólo observemos hasta que ocurra. — Mencionó Kenta, mientras se ocultaban detrás de un gran árbol a unos metros de la banca, los suficientes para no ser vistos por alguien que se acercase ahí.

Pasaron los minutos, ambos se mantuvieron de pie por esas dos horas mientras esperaban al hombre, y exactamente a las tres de la madrugada un hombre de mediana estatura, vestido con un esmoquin de color negro y una corbata roja se acercó a la fuente observándola detenidamente.

— ¿Es él? — Preguntó Tokaku atenta y sin perder de vista ningún movimiento del hombre que acababa de llegar.

— Espera… — Dijo Kenta, esperando poder observar el rostro del hombre. En ese momento dicho sujeto se giró para sentarse tranquilamente en la banca, acomodando de un ligero jalón su traje y cruzando las piernas. — Sí, no hay duda, es él… — Confirmó Kenta al poder observarlo mejor. — Es tú turno Tokaku, acércate a él, de manera normal como si fuese un paseo más en el parque; el seguramente se sorprenderá, pero llegarás y te sentarás a su lado, él no te perderá de vista y será tu oportunidad para acabar con él. — Sugirió Kenta a la asesina.

— Lo haré a mi manera. — Respondió Tokaku, no obedecería a un niño pequeño, así que sin más comenzó a caminar hacia el hombre cubriendo su rostro con la gorra de su sudadera.

El hombre notó su presencia de inmediato, pero sin moverse de donde estaba sólo siguió lo movimientos de Tokaku con la mirada. Tokaku caminaba a pasos largos y seguros, no tenía miedo de lugar contra el hombre y tampoco tenía alguna duda sobre matarlo; sin embargo, si estaba segura de algo, no podía permitir que la vida de Haru corriera peligro.

— ¿Se te ofrece algo? — Preguntó el sujeto en el momento que Tokaku se paró frente a él. — ¿No es muy tarde para que una niña esté fuera de casa? — Volvió a preguntar con cierto aire de ironía, pero manteniéndose serio.

Justó en ese momento, con una habilidad digna de su reputación con un pasó largo se acercó al hombre y con rapidez añadida sacó de alguna parte de sus ropas un cuchillo de mango color negro y lo clavo en el abdomen del hombre con total fluidez, en cuestión de segundos, sin dejar al hombre poder siquiera reaccionar. El cuerpo del hombre debido al impacto termino estampado completamente contra la banca con el ligero intento de apartar el cuchillo de su abdomen, pero era demasiado tarde… Tokaku había acertado sin problema en un punto vital y mientras la vida del hombre se desvanecía frente a Tokaku, este logró ver sus ojos azules, reconociendo en ese instante "quien era".

— Maldita… — Fueron sus últimas palabras, mientras una pequeña línea de sangre salía de su boca, para luego caer de lado en la banca ya sin vida.

Una vez eso ocurrió, Tokaku sacó el cuchillo del hombre para volver a guardarlo de donde lo había sacado y en ese momento Kenta apareció detrás de ella con una sonrisa y la carta en su mano.

— Buen trabajo… — Dijo colocando la carta en el hombre, justo donde estaba la puñalada. — Esto sería todo, pero antes de decir misión cumplida, debemos hacer el informe.

Sin más regresaron al automóvil. La primera misión había sido sencilla, más sencilla de lo que esperaba, sin ningún tipo de dificultad. Para cuando dieron las cinco de la mañana Tokaku y Kenta ya estaban de regreso en la academia privada 17.

— ¡Excelente trabajo a los dos! — Exclamó Kaiba con una gran sonrisa, completamente satisfecho.

— Me retiro. — Dijo Tokaku ansiosa por regresar a lado de Haru.

— Espera Tokaku. — La detuvo Kaiba antes de que pudiese abrir la puerta de su oficina. — Te espero aquí mismo dentro de una semana… las vacaciones terminaron. — Dijo cruzando las piernas con superioridad.

— Sí. — Asintió, no había vuelta atrás, esto era lo suyo y no iba a negarlo.

De esta manera, la asesina Azuma Tokaku regresaba a los asesinatos. Esta vez con el propósito de proteger a Haru de una nueva amenaza y sólo por eso, y por ella ahora tenía una razón para seguir adelante. La amaba y sacrificaría lo que fuese por ella, cuantas veces fuesen necesarias.

Bueno hasta aquí llega el capítulo, espero haya sido de su agrado, a pesar de que hubo muy poco entre Tokaku y Haru, pero bueno la historia debe seguir y aún esperan ciertas sorpresas. Como siempre digo, muchas gracias por sus reviews :D y pronto subiré el siguiente capítulo.