LOS DESEOS DE AMBAS
Tarde. Sí, esa era la palabra que describía perfectamente la llegada a su hogar, eran ya las seis y cuarto de la mañana, seguramente Haru aún seguía dormida. Tokaku entró a su casa lo más silenciosa posible, haciendo uso de sus grandes habilidades como asesina para evitar despertar a Haru, no obstante Haru se había despertado desde hace una hora, con el objetivo de esperar la llegada de la persona que amaba sin haber podido conciliar el sueño como era debido.
— ¡Tokaku-san! — Saltó Haru antes de que siquiera Tokaku pudiera dar un paso dentro de la casa.
— Ichinose... — Masculló Tokaku recibiendo a Haru en sus brazos con un ligero azote por parte de la chica.
— Estaba tan preocupada por ti. — Instó Haru. Con una sonrisa tomó a la asesina del antebrazo y la llevo dentro. — Debes estar cansada, será mejor que duermas un poco. — Dijo Haru casi arrastrando a Tokaku hasta el futón que ya tenía preparado especialmente para ella. No hubo ninguna clase de resistencia por parte de la asesina, ni siquiera una sola palabra o gemido.
Haru no permitió siquiera que Tokaku se cambiara de ropa, lo que ella deseaba era simplemente que su novia descansara. Tokaku sin querer contradecir a Haru se recostó.
— Bienvenida a casa. — Susurró Haru mientras se metía entre sus brazos y con una manta cubría los cuerpos de ambas. Esas palabras hicieron que algo caliente surgiera en el interior de Tokaku que le revolvió el estómago, pero no en el mal sentido.
— Se supone que eso se dice apenas entrando a la casa. — Replicó Tokaku levemente cubriendo sus ojos con su antebrazo izquierdo, debido a que el brazo derecho estaba baja el completo control de Haru.
— Lo sé. — Sonrió Haru y se acurrucó en el cuerpo de Tokaku.
Tokaku no estaba cansada, pero tener a Haru a su lado la hacía sentir bien, tranquila y en calma; debido a eso y sólo por esa razón podría dormir, siempre y cuando fuera abrazando a Haru. Teniendo eso en cuenta Tokaku comenzó a cerrar sus ojos para poder conciliar el sueño, pero cuando el sueño estaba por vencerla los recuerdos de su misión llegaron a ella, como si de disparos se tratasen. Haru estaba indirectamente en peligro, pero ella no permitiría que ese "indirecto" se volviera "directo", sólo ese pensamiento logró que Tokaku arrugara las cejas y mirando al vació lo inquiriera con gran enojo que la hacía hervir por dentro, al grado de querer levantarse y así ir a buscar al líder de toda esa banda de revolucionarios para matarlo y de esta manera acabar con todo el problema; sin embargo, debía controlarse y dejar que el equipo de inteligencia de su agencia se encargara de crear el plan. Estaba ansiosa por comenzar.
— Tengo hambre... — Balbuceó Haru estirando ligeramente su cuerpo y recargándose más en Tokaku, despertando por fin a cinco horas de haber conciliado el sueño.
— Entonces levántate. — Repuso Tokaku con los ojos entrecerrados, despertando también. Haru pego la cabeza al pecho de Tokaku y la movió de un lado a otro negándose a la idea impuesta por su novia. — Es tarde... — Volvió a decir Tokaku esta vez levándose con un solo movimiento y como consecuencia dejando caer la cabeza de Haru pesadamente en el futón, logrando que esta se despertara por completo.
— Tokaku-saan... — Gimió Haru moviéndose como pez recién sacado del agua. — Cinco minutos más... — Balbuceaba en forma de berrinche con tal de que Tokaku cediera a sus suplicas y se recostara de nuevo en el futón, pero como era de esperarse eso no pasó.
— Duerme tú, voy debo ducharme. — Fueron las últimas palabras de Tokaku antes de meterse al baño.
Al meterse a la bañera, el agua caliente cubrió por completo su cuerpo, dejando sólo al descubierto la mitad de su cuello para arriba. Justo lo que necesitaba para poder relajarse. Recargó su cabeza en la esquina de la bañera y estiro más su cuerpo para poder extenderse, relajó sus músculos y cerró los ojos. En ese momento la puerta del baño se abrió y después de un ligero rechinido apareció Haru con una bata cubriendo su cuerpo desnudo.
— También quiero darme baño. — Dijo con una sonrisa y sin esperar el consentimiento de Tokaku se metió a la bañera obligando a la asesina a recorrer sus pies para darle espacio.
— ¿No podías esperar a que saliera? — Interrogó Tokaku con una ligera conmoción.
— No, ya es tarde. — Contestó Haru sin quitar en ningún momento su sonrisa. Tokaku la examinó con la mirada y dejándose conquistar por la sonrisa de su novia, sólo suspiro resignada.
— En una semana regreso a los asesinatos. — Mencionó Tokaku después de unos segundos de silencio. Haru quien disfrutaba de la sensación del agua caliente, dio un pequeño brincó al escuchar esas palabras delatando su conmoción.
— Me lo imaginaba... — Masculló Haru bajando la mirada. — Ya hablamos de esto Tokaku, sabes que te apoyo. — Añadió recuperando su gentil sonrisa, sorprendiendo ligeramente a su novia. — Pero... — Balbuceó.
— ¿Qué? — Preguntó Tokaku debido a que Haru no continuaba.
— Debido a que tú te estarás yendo, yo no quisiera quedarme sola en la casa y por eso... — Dudo de sus palabras por unos segundos, mirando en distintas direcciones menos en Tokaku siendo muy obvia en su nerviosismo. — Quisiera poder seguir estudiando. — Soltó casi gritando.
— ¿Qué cosa? — Volvió a preguntar Tokaku tranquilamente, al parecer no le importaba demasiado que su novia quisiera algo como eso, de hecho ya se lo veía venir.
— Quiero estudiar puericultura. — Contestó aun nerviosa dando golpecitos al agua con sus dedos. Tokaku sólo la miró extrañada, sin decir nada, no quería dejar a la vista su ignorancia, pero no tenía idea en lo que consistía esa carrera. — Un puericulturista es aquella persona que se encarga del cuidado de los niños desde que nacen hasta los seis años. — Explicó Haru notando la confusión en su novia.
— Lo sé, pero antes de estudiar una carrera profesional ¿no necesitas terminar el bachillerato? — Instó Tokaku saliendo de la bañera dejando escurrir un poco de agua durante el camino a su toalla.
— Sí, es por eso que deseo regresar a la academia Myojo. — Comentó Haru saliendo también, pero sus palabras detuvieron en seco a Tokaku. — Ya pasó el peligro, podré ir a estudiar en un salón normal que no sea la clase negra. — Agregó Haru secándose con su toalla, mientras Tokaku permanecía sería meditando sobre esa decisión.
— ¿La directora Yuri te dejará estudiar sin condiciones? — Interrogó Tokaku, aunque sabía que ninguna de las dos tenía la respuesta.
— No lo sé, tendría que llamarla. — Contestó Haru. Tokaku no podía oponerse a los de deseos de Haru, debido a que su novia había aceptado su profesión como asesina, pero el hecho de que Haru regresara a esa academia no le agradaba del todo, especialmente cuando la directora parecía estar más perturbada que su propio jefe.
— Esta bien, hazlo y ya veremos. — Concluyó Tokaku seria, saliendo del baño.
El día paso tranquilamente con ambas chicas continuando con el arreglo del jardín trasero y delantero de la casa Azuma, no tocaron ningún tema referido a los asesinatos o el regreso a la academia Myojo mientras hacían sus quehaceres, pero las dos sabían que era algo inevitable, especialmente lo segundo que aún estaba en discusión y aunque Haru podía tomar la decisión que quisiera debido a la libertad que ahora tenía, simplemente no podía hacerlo sin tomar en cuenta la opinión de Tokaku y por supuesto su permiso. La amaba y al mismo tiempo se había vuelto dependiente de ella y aunque Tokaku no quisiera admitirlo, también.
— Será mejor que llame de una vez a la directora Yuri. — Mencionó Haru mientras se tomaban un descanso. Tokaku la miró moviendo ligeramente su cabeza en forma de asentimiento.
Haru estaba nerviosa, no le era de su completo agrado llamar a la directora Yuri; sin embargo, sus deseos de seguir estudiando eran más fuertes y teniendo a Tokaku a su lado, no sentía miedo. Con un poco de lentitud y tensión Haru tecleó el número de la directora desde su teléfono y cuando el sonido de la llamada llevándose a cabo comenzó a sonar, sin poder evitarlo trago saliva. Al cabo de cinco segundos la llamada fue aceptada.
— Hola, habla la secretaria de la directora Yuri ¿qué desea? — Una voz algo infantil, pero formal y muy conocida para Haru la sorprendió.
— ¿Nio? — Preguntó Haru algo consternada.
— ¿Eh?... Haru ¡Hola! — Exclamó Nio desde el otro lado de la llamada reconociendo de inmediato la voz de Haru. — ¿Qué se te ofrece? — Preguntó.
— Bueno... quisiera pedirle un favor a la directora Yuri. — Tartamudeó un poco, respondiendo superficialmente a la pregunta de Nio.
— Claro, dime lo que quieras y yo se lo informo a la directora. — Contestó Nio relajada.
— Yo... quisiera terminar el bachillerato en la academia Myojo. — Dijo Haru más tranquila, al poder hablar con Nio en lugar de la directora.
— ¡Suena genial! — Gritó Nio directamente en el teléfono causando un susto en Haru. — Deja le informo. — Añadió. Pasaron tan sólo dos minutos desde que Nio la puso en espera. — Ya está.
— ¿Qué dijo? — Preguntó Haru nerviosa.
— No hay ningún problema, un nuevo curso inicia en una semana exactamente y la directora Yuri es tan generosa que te ha dado una beca completa, no tienes que preocuparte por el papeleo, simplemente preséntate en la academia en una semana. — Contestó Nio con un tono agradable.
— ¿De verdad? — Sonrió Haru feliz de escuchar eso, pero la mirada de Tokaku le recordó preguntar lo más importante. — Nio... — Susurró Haru conteniendo su felicidad.
— ¿Qué pasa?
— No hay una condición de por medio ¿verdad? — Interrogó Haru bajando la mirada, deseando que no hubiese ningunas letritas pequeñas en el trato.
— Por supuesto que no. — Declaró Nio de inmediato. — Lo único sería que mantuvieras un buen promedio durante los dos años que estudiaras en la academia. — Comentó tranquilamente.
— Me alegra escuchar eso... — Murmuró Haru soltando un gran suspiro que casi la ahogaba.
— Nos vemos en una semana, recuerda llegar antes de las siete de la mañana. — Terminó Nio despidiéndose.
— Claro, muchas gracias Nio y a la directora Yuri. — Se despidió también Haru y Nio le colgó. Las cosas habían salido bien y sin poder contener más su felicidad Haru abrazo a Tokaku, sorprendiéndola con esa acción al grado de poder tirarla al suelo.
— Ichinose... — Se quejó Tokaku al caer pesadamente en el suelo con Haru encima de ella, no había nada que preguntar; Tokaku se había mantenido alerta de cada palabra que Nio dijese por el teléfono, así que de algún modo comprendía la felicidad de su novia.
— Te amo, Tokaku-san. — Soltó Haru con una gran sonrisa sin quitarse y en cambio abrazarla más fuerte. Tokaku no dejaba de sorprenderse de las acciones tan infantiles de su novia, pero al mismo tiempo esas acciones siempre le sacaban una sonrisa que aunque no podía expresarla tan abiertamente, estaba ahí.
— Protegeré tu sonrisa. — Susurró Tokaku para ella misma mirando con ojos entrecerrados a Haru.
— ¿Eh? — Preguntó Haru sin haber entendido las palabras de su novia, pero sin poder decir más, Tokaku se enderezo ágilmente sentándose y dejando a Haru en sus piernas, debido a esa posición Haru lo único que pudo hacer fue sonrojarse y sin poder contenerse más Tokaku la beso en los labios, siendo correspondida de inmediato.
Desde ahora ambas seguirían un camino diferente, pero sin separarse, manteniéndose juntas y apoyándose mutuamente en lo que fuese el interés de la otra. Aunque el futuro era incierto para ambas, lo que más deseaban era mantener su relación y Tokaku no permitiría que nadie la destruyera, dejaría que Haru siguiera con su recién comenzada vida normal y tranquila, mientras la asesina se encargaba de destruir cualquier cosa que quisiera interponerse en el sueño de su novia; ahora esa era la prioridad de Tokaku, su misión y su razón de vivir, por lo que no podía permitirse cometer el mínimo error.
Hasta aquí el capítulo, espero que haya sido de su agrado.. Gracias a todos por sus comentarios y por haber llegado a los 100 reviews ¡Muchas gracias!
Nota extra: Como se dan cuenta la relación de Tokaku y Haru se está tornando seria (que de por si desde hace unos capítulos atrás ya estaba empezando a serlo). A partir de este punto, nuestras chicas comenzaran a ser más maduras y el tiempo pasará más rápido.
