Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer, simplemente estoy jugando con ellos. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi consentimiento. Di NO al plagio.
CAPÍTULO 12
Edward
—Edward necesito que profundices ese beso —ordenó el director de la película, miré a mi coestrella y se veía feliz por lo que dijo Peter—, Jane tienes que meterte en tu papel y besarlo con desesperación, ¡Esta apuntó de irse!
—Si eso es lo que necesita con gusto lo hare —alegó mi compañera mirando al director con una sonrisa satisfecha.
Suspiré contrariado, era la quinta vez que repetíamos la escena del beso y no habíamos logrado nada. El director terminó sus instrucciones y empezamos la toma; de nuevo. Jane era una buena actriz y no entendía como era que llevábamos repitiendo esa escena tantas veces. Al final lo logramos y pude salir del set.
Manejé a una velocidad considerable, tomando en cuenta que iba en un volvo y algo retasado. Me golpeé mentalmente por atrasarme, Bella debería estar en un mar de nervios y me lo cobraría. Maniobre y me estacioné al frente de la notaria. Cuando entré le pregunté a la recepcionista por la oficina del abogado Miller y cuando llegué pude ver a Bella jugando con sus manos.
—Siento la tardanza amor, las grabaciones se complicaron —me justifiqué, Bella negó restándole importancia pero aun así me seguía sintiendo culpable.
—Lo importante es que estas aquí —sonrió tenuemente, coloqué mi mano en su mejilla para relajarla.
—Pueden pasar —anunció la secretaria del abogado Miller.
Me levanté y tomé la mano de Bella. La oficina no era tan grande como pensé, estaba llena de varios diplomas en la pared por lo que supuse que el abogado era un ser narcisista.
—Tomen asiento, por favor —nos recibió de pie y saludo con un apretón de manos—, tenía mucha curiosidad por conocerlos, por lo que he leído su relación va bien.
—Perfecto —murmuré y le sonreí a mi novia—. Nosotros nos preguntábamos para qué nos citó.
El abogado de mi abuelo asintió con lentitud.
—Oh, no es nada malo, sólo necesito hacer unas cuantas preguntas —nos explicó mientras verificaba unos documentos, aproveché y le di un apretón a la mano de Bella.
—Como saben, Alfred tiene unas cuantas clausulas en su testamento —resoplé al escuchar eso, mi abuelo aunque no lo conocí había interferido en mi vida de una manera muy peculiar—. Primero: tu prometida no debe ser reconocida; al parecer hizo bien en enamorarse de la Srta. Swan —sonreí complacido—. Segundo: deben estar comprometidos por al menos seis meses; ¿cuánto tiempo llevan saliendo?
Definitivamente no podíamos decirle la duración verdadera,definitivamente no.
—Bueno, empezamos salir desde…—empecé sin tener alguna idea de cómo terminar.
—Dos años. Poco antes de que Edward grabará su primera película romántica. Decidimos mantenerlo en secreto; sólo entre familia y amigos —Bella intervino y respondió de manera tranquila, nadie dudaría de lo que acababa de decir.
—Un noviazgo muy duradero, ¿Desde hace cuánto se conocen? —preguntó el abogado.
—Mis padres y los de Bella son amigos así que…—respondí dejando la respuesta al aire.
— ¿Alguna fecha en concreto para su boda? —el abogado nos miró fijamente.
—Bella y yo queremos terminar nuestras respectivas carreras primero —expresé—, después escogeremos una fecha para nuestra boda —el abogado Miller asintió algo receloso y registró algo en los documentos.
—Haciendo de lado lo que dicen los medios debo hacerle algunas preguntas a sus familiares. Es para asegúrame de que no le estén mintiendo a la ley.
Así cómo lo dijo me sentí un delincuente.
—Estoy segura de que mis padres y los de Edward lo ayudaran con gusto —Bella le comentó.
—También nuestros amigos: Jasper Hale y Alice Brandon —añadí.
—Bien. Dentro de unas semanas recibirán algunas novedades de mí —informó el abogado, guardando todos sus documentos y sonriéndonos con educación—. Ha sido un placer conocerlos.
—Nos alegra haberle ayudado —respondí algo escéptico.
Mi novia y yo salimos de aquella oficina suspirando con alivio de haber finalizado la reunión y nos dirigimos a casa.
—Creo que lo hicimos bien —opinó con alegría.
—Lo hiciste muy bien —la alabé.
—Por un momento pensé que me desmayaría, como cuando Alice te conoció —sonreí ante el recuerdo.
—Esa pequeña ha hecho cosas muy buenas —aseguré, luego recordé algo y le sonreí juguetonamente—, por ejemplo, esa pijama —Bella se sonrojó y me miró con exaltación.
—¡Has visto esa pijama! —exclamó sorprendida y avergonzada, mi risa inundó todo el auto—. ¡Ni siquiera es una pijama, parece ropa interior! —se quedó callada al darse cuenta de lo que dijo, de nueva cuenta me reí.
—Se te ve bien —dije armándome de valor.
Sus mejillas se tiñeron de un rojo carmesí. ¿Estaba bien que empezáramos con esos tipos de comentarios?
—¿Qué piensas sobre Alice y Jasper? —le pregunté para cambiar de tema.
Días atrás había conversado con Jasper y había confesado que entre él y ella tal vez había algo más. Lo cual existía tomado en cuenta que mi amigo había pedido mi ayuda para hacerlo lucir bien frente Alice.
—¿De qué…? —preguntó con confusión.
—Pienso que ahora que son amigos tal vez puedan tener algo más —Bella sonrió.
—Sí, me gusta que sean amigos. Si con el tiempo se vuelven pareja también me alegraría —me respondió y luego me miró con inquisición—, ¿a Jasper le gusta mi amiga?
Titubeé un poco, no le podía mentir así que preferí contraatacarla.
—¿A tu amiga le gusta Jasper?
—No lo sé, amor —negó divertida—. Tal vez si me respondes, lo recuerde...
—Eres una tramposa —respondí.
—Anda, dime —pidió.
—Sí, le gusta Alice —mi hermosa novia gritó—. No se lo cuentes a Alice.
—No lo hare, aunque a ella también le gusta él eso les corresponde a ellos—me prometió—. ¿Regresaras a grabar?
—No, así que… ¿qué te parece pizza y una película? —sugerí cuando nos detuvimos en el garaje.
—Me encanta, ojalá todos los días fueran así —comentó distraídamente.
—Intento que las grabaciones terminen rápido pero no es fácil que todos lo hagan —expliqué, apagué el auto y nos dirigimos al interior de la casa—. Hoy cumplimos casi dos semanas como novios —puntualicé.
—¡Vaya!, te he aguantado tanto.
—¡Ni lo digas, Srta. molestia! —le seguí el juego—, el plan era quedarte por un mes…
—Ed, mi compañera y mejor amiga se acaba de mudar, no me iría tan rápido.
—Oh, ¿sólo por tu compañera te quedarás? —la atraje a mi pecho.
—Principalmente me quedaré para disfrutar a mi novio —reconoció—, claro si mi casero me lo permite.
—En caso contrario podrías mudarte a mi recamara —sugerí, en lugar de sonrojarse, me dio un beso juguetón. Supongo que habíamos entrado en esa etapa juguetona. Me gustaba.
—¿Recuerdas cuando nos conocimos? —preguntó—. En verdad me parecías un engreído.
—No te culpo, siempre he tenido cuidado con las mujeres, no quería enamorarme y que todo acabara; además me gustaba verte molesta —expliqué.
Nos dirigimos a la sala para acomodarnos uno al lado del otro y acurrucarnos.
—Tal vez fue bueno que te comportaras así conmigo, estaba demasiado enojada por lo de Jacob… así que te hubiera odiaba si me resultaras encantador desde un principio.
—¿Tu aún…?
—Oh, no. No hablaremos de Jacob, es otra historia —aseguró—. Ahora estoy contigo.
—No lo había dicho aun pero estoy empezando a quererte —acaricié su mejilla con ternura.
—Yo también —dijo en un murmullo, de alguna manera esa confesión activo algo en nosotros.
Me acerqué a ella y la besé lentamente, disfrutando de sus manos jugando con mi cabello y llenándome de su aroma. Me gustaba estar así.
—Será mejor que ordenes la pizza mientras escojo una película —indicó, asentí y tomé el teléfono.
Después de hacer mi pedido regresé mi atención a ella y la noté seria.
—¿Estás bien? —le pregunté.
—Sí, no es nada. ¿500 días con ellao notas de amor?—cuestionó, resaltando mi primera película romántica.
—500 días con ella —escogí rápidamente.
—Eso pensé —comentó colocándola en el DVD.
Me acomodé a su lado mientras la película iniciaba, me tomé un minuto para observarla y notar que definitivamente algo estaba cambiando porque no podía imaginar mi vida sin ella.
James
Miré por el retrovisor del auto como aquella mujer entraba en el restaurante indicándome que había llegado el momento de conocerla. Entré en aquel establecimiento y la busqué con la mirada, chocando con sus ojos azules.
—¿Eres James? —ella me preguntó con prudencia.
—El mismo preciosa —una sonrisa de satisfacción apareció en su rostro.
Me senté en la misma mesa que ella, quedando frente a frente.
—Debo decir que me sorprende que aceptaras ayudarme... —empezó a hablar, parecía un poco dudosa.
—Por ti incluso mataría a Edward Cullen —le aseguré.
—No quiero que lo mates —especificó con temor.
—Y no lo hare, a menos que tus planes cambien —rectifiqué.
—Lo quiero vivo — detalló. La miré con apatía, era una mujer hermosa y decidida.
Varios recuerdos cruzaron por mi memoria, sobre todo el día en que la conocí.
—Dijiste que querías alejarlo de su prometida.
—Pero no matándolo. Él es mío y debo hacer que se dé cuenta.
Me hice para adelante y la tomé de sus manos.
—Puedes confiar en mí —la miré pícaramente.
Si la iba a ayudar al menos quería diversión.
—Tengo que irme, alguien puede vernos, por ahora has lo que te dije —asentí y la vi alejarse.
Por supuesto que lo haría, al fin de cuentas yo también ganaría. Ella se vengaría y yo también, pero definitivamente alguien ganaría más.
Bella
"¿No te das cuenta?" susurro la sombra. Pude sentir el miedo recorriendo mi cuerpo junto con un escalofrío, lo sentí en cada poro de mi piel.
"Todo estará bien" reconocí la voz de Edward.
Un sonido estremecedor me dejo sorda por un momento y grité.
Me desperté sobresaltada, me tomó unos segundos darme cuenta de que solo había sido una pesadilla. Miré la habitación estaba a oscuras, sólo iluminaba la luz de la luna. Me sentí patética de repente, traté de dormirme de nuevo pero me tomó más tiempo de lo que esperaba.
«•»
El día pintaba para ser maravilloso y Alice había logrado que aceptara ir con ella en la playa, ella había invitado a Claire, y yo había invitado a Rosalie. Convirtiéndose así, por órdenes de Alice, en un día de chicas.
—Me inclinó hacia el bikini azul —un escalofrío recorrió mi cuerpo al escucharlo susurrarme al oído.
—¡Edward! Compórtate —regañé a mi novio, últimamente me halagaba demasiado y sus cumplidos me hacían sonrojar. Nuestra relación estaba oficialmente en otro nivel. En uno íntimo y travieso.
—Creí que mi opinión podría ser de ayuda —se excusó—. ¿Te espero para la cena?
—No lo sé. Alice extiende sus salidas hasta que lo desea —expliqué con una mueca.
—En ese caso, iré con Jasper y Emmett.
—Bien. Pórtate bien —intenté sonar como novia celosa, él enarco una ceja seductoramente.
—Lo mismo para ti, agapi mu —Edward estaba en un taller de latín y esa palabra la había utilizado demasiado desde que la aprendió.
—¡Ya llegue! —Alice chilló desde la sala.
Edward y yo pusimos los ojos en blanco, tomé mis cosas y bajamos hasta la sala.
—No es necesario que grites, Alice —le llamé la atención.
Edward tomó una mochila que tenía preparada en la sala, lo miré confundida.
—Iré a jugar golf con los chicos —me compartió.
—Son tan copiones, de no haber sugerido día de chicas ustedes no hubieran inaugurado su día de chicos —Alice resopló y se cruzó de brazos, a veces era realmente infantil.
Edward le restó importancia y en su lugar me besó.
—Adiós amor, Adiós Alice.
—Eres una pesada —le dije a mi amiga cuando él salió de la casa.
—Lo sé —alegó con una sonrisa.
Kata había vuelto a trabajar y se veía más tranquila y con energía que la última vez que la vi, ella llegó acompañada de Claire y aunque nos negamos Kata nos preparó algo para desayunar.
Rosalie llegó justo cuando Kata terminó de preparar unos sándwiches, ella y Alice no se conocían pero cuando las presenté hubo un clic, no me pareció raro considerando que podrían llegar a ser cuñadas.
Cuando terminamos de desayunar, tomamos nuestras cosas y nos acomodamos en el auto que Rosalie y Emmett habían rentado mientras estaban en la ciudad.
—¿Les agrada Venice Beach? —preguntó Rosalie.
—Bueno, ésa me gusta. Se puede surfear, nadar y no hay tiburones —agregó Claire con diversión.
—¿Tiburones? —Alice enfatizó—. Me parece bien esa.
No estaba tan lejos como imaginé. Alice sonrió cuando pasaron varios chicos sin camisa y sus tablas de surf frente a nosotras. Miré a Claire y nos reímos de la expresión de Alice.
—Qué bueno que se me ocurrió venir a esta playa —dijo Alice.
—Fue mi idea —aclaró Rosalie con sorna.
—Pero yo te apoyé —le dijo con obviedad.
—¿Necesitan ayuda, chicas? —preguntó un chico joven y guapo—. Soy Jordán, mis compañeros harán una fiesta, tal vez quieran acompañarnos —él se centró en Rosalie, enarqué una ceja y Alice tenía una mirada de burla.
—Tal vez deba preguntarle a mi esposo —respondió Rosalie tajantemente, el rostro de Jordán cayó.
El chico rio nerviosamente.
—Bueno tal vez la próxima.
—Tal vez —le aseguró Alice, conteniendo su risa hasta que el chico se fue.
Todas reímos y nos burlamos de Rosalie.
—Cállense, eso fue incomodo —admitió con diversión.
Edward
—Emmett, relájate hombre —Jasper le sugirió a mi hermano.
—Es fácil para ti decirlo. ¡No estás casado! —le respondió mi hermano de regreso.
—Touche —dije bajito, suficientemente alto para que Jasper lo escuchará.
—¡Calla!, cuando te cases serás igualito a Emmett —se defendió con irritación.
Preferí callarme y sonreír de lado.
—Rosalie está bien con las chicas, es mi hermana, lo sé —Jasper tranquilizó a Emmett, quien se había pasado las últimas dos horas llorando por su Rose.
—Tienes razón, tú siempre logras tranquilizarme; te quiero Jazz —mi hermano le dio un incómodo abrazo a Jasper, reí sin poder evitarlo por la mirada incomoda que Jasper me dirigió.
—¿Podemos seguir jugando? —interviné.
Los chicos tomaron sus palos de golf y jugamos por unas horas cuando no nos reíamos de los chistes y burlas de Emmett. Cuando nos aburrimos fuimos a un bar cercano por unos cuantos tragos.
—¿Has hablado con Bella sobre la visita de Tanya? —miré a Emmett con seriedad y negué.
—No he tenido la oportunidad, además no es seguro que Tanya viaje sólo para hablar de mi compromiso.
—Hablamos de Tanya, desde niña supo que se casaría contigo. ¿Cómo se sentirá al enterarse de que tienes una prometida y no es ella? —Jasper me cuestionó con una ceja alzada.
—Tanya ya no es así, ha madurado —puntualicé.
—Como tú digas, pero cuéntaselo a Bella pronto —me aconsejó mi hermano y Jasper lo apoyó.
Tanya Denali era la nieta de Aro Vulturi-amigo de mi abuelo-, fue mi mejor amiga en la infancia. Nunca pensé que el testamento exigiera que debía casarme con ella, me sorprendí bastante cuando lo supe, ella por supuesto lo sabía desde antes ya que su familia se lo contó desde que tuvo conciencia pero después de que me yo enteré ella se fue a España y ahora regresaría porque teníamos que hablar.
—¡Hey chicos, se me ha pasado contarles algo! —Emmett dejó su copa en la barra—. Hace unos días visitamos a un nuevo ginecólogo y hay buenas noticias, puede que después de muchos intentos al fin podamos lograr ser padres —nos contó emocionado, palmeé su espalda.
—¿Cómo es que paso? —le preguntó Jasper a su cuñado dándole un abrazo.
—Hace unos días nos hicimos los exámenes de fertilidad y parece que el tratamiento ha ayudado mucho para los óvulos de Rose; no es seguro pero al menos ahora tenemos más posibilidades.
—Nuestros padres se alegraran.
—Sobre ello, no les cuenten nada, no queremos que luego se desilusionen —Emmett nos previnó.
Ese era un buen punto, la última vez mi madre se había entusiasmada demasiado y cuando no se logró el embarazo Rosalie y ella se pusieron muy tristes.
—Entonces Jasper, ¿qué hay con Alice? —Jasper sonrió avergonzado con la pregunta de Emmett.
Pusimos incomodo a Jasper con preguntas sobre Alice, poco a poco se apenó, incluso pensé que le daría algo. Era obvio que habría algo entre él y la chica y sinceramente ambos parecían acoplarse perfectamente.
Después de un par de minutos empecé a preguntarme qué estaba haciendo Bella. Supongo que estaba bien. Sí, muy bien con un bikini.
—¿Y qué haremos ahora? —preguntó Jasper.
—Se me acabaron las ideas —murmuré.
—Ahora soy un hombre casado, no puedo hacer grandes cosas —Emmett comentó en tono bromista.
—Yo aún puedo —se burló Jasper y colocó su mirada de presumido.
—No mires así de nuevo, me recuerdas a mi perrito de la infancia —agregó Emmett para molestarlo.
—Muy gracioso —Jasper simuló una risa—. Tengo entradas para el partido de béisbol —soltó al fin.
—¡Oh, Jasper te amo! —Jasper se ganó otro abrazo incomodo por parte de mi hermano.
—Si Rosalie te escucha, te matara.
—De todas maneras lo hará, he dejado mi ropa interior en el suelo.
Jasper y yo pusimos una cara de asco.
Bueno he aquí un nuevo capítulo. Avísenme si ven algo mal escrito o falta palabras, porque cuando subo el capítulo se borran algunas palabras. Saludos a todos y gracias por leer esta historia.
