La pequeña paz antes de la tormenta

Ella sabía que ese grupo de revolucionarios regresaría desde las sombras, sabía perfectamente que mientras quedase al menos uno vivo, renacerían. Si debía culpar a alguien, ese alguien era Kaiba; el negó que ella siguiera acabando con cada uno de los revolucionarios que quedaban y ahora, sufrían las consecuencias. Por el momento era mejor no pensar en ello, al parecer su regreso no parecía haber sido con tanta fuerza, por lo que se concentraría en pasar un buen rato con su novia. Haru ya la estaba esperando en casa.

— Lamento la tardanza. — Se disculpó Tokaku abriendo la puerta de su hogar con cierta rapidez porque se le había hecho tarde, el tráfico la había retrasado más de lo esperado.

Su hogar estaba silencio, no parecía haber nadie y eso le preocupo, Haru le había enviado un mensaje desde hace treinta minutos informándole que estaría en casa esperándola, pero no parecía haber nadie. Tokaku pensó lo peor, así que no pudo evitar consternase. Comenzó a buscar por las habitaciones hasta encontrar a Haru en el jardín aparentemente desmayada.

— ¡Ichinose! — Exclamó Tokaku acercándose con gran velocidad a Haru. — ¿Qué sucedió? — La tomó en sus brazos volteando el rostro de Haru hacia ella, pero estaba inconsciente. Tocó su frente y comprobó que tenía fiebre, de igual forma respiraba algo agitada.

Sin pensarlo dos veces la tomo con gran facilidad entre sus brazos y la llevó a su habitación, por suerte no parecía tener ningún indicio de daño externo. La recostó con suavidad en el futon y le retiro la ropa, Haru se había puesto un hermoso vestido para la cena, estaba maquillada y con el cabello suelto, tal y como a Tokaku le gustaba; sin embargo, no tuvo otra opción más que retirarle aquellas prendas. La cubrió con una manta y le puso una pequeña toalla húmeda en la frente.

— Hmm... — Al cabo de dos horas, por fin Haru despertó enderezándose ligeramente, miraba algo confundida su alrededor.

— Por fin despertaste. — Mencionó Tokaku entrando oportunamente a la habitación con un tazón en sus manos; Haru la miró aun desorientada.

— ¿Qué paso? — Cuestionó Haru siguiendo con la mirada a su novia. Tokaku se sentó a lado de ella.

— Eso debo preguntarlo yo, has estado inconsciente por dos días. — Mintió con total seriedad, pero fue Haru quien reaccionó de inmediato mirando asustada a su novia, no podía creerlo.

— ¿Enserio? — Se tocó a cabeza mirando sus piernas, su reacción hizo que Tokaku sonriera un poco.

— Es mentira, solo han pasado dos horas.

— ¡Tokaku-san! — Reclamó Haru haciendo pucheros. — Entonces... — Susurró al cabo de unos segundos. — Nuestra cena...

— No importa.

— Si importa, yo fui quien insistió en ir a ese lugar y te costó mucho hacer una reservación... — Mencionó Haru sin atreverse a mirarla, había sido culpa suya que todo terminase siendo un desperdicio. Tokaku suspiró.

— Cancele la reservación desde que te encontré inconsciente, lo importante es que te recuperes, además... no me costó demasiado obtener una reservación. — Dijo con total tranquilidad, después de una llamada a Kaiba para que este le consiguiera la reservación justo en la hora y el día que ella quería, no había representado ningún problema y podría hacerlo nuevamente. Cualquier cosa que Haru le pidiera, Tokaku se lo cumpliría costase lo que costase.

— Pero...

— Nada. — La interrumpió Tokaku dándole el tazón, le había preparado una sopa. — Come esto, te sentirás mejor. — Haru miró el tazón aun entristecida, pero sabiendo que continuar con el tema no las llevaría a ningún lado, decidió cambiar el ambiente.

— Dame. — Abrió su boca ligeramente indicándole a Tokaku que le diera en la boca, pero de inmediato la asesina se negó, era de esas cosas vergonzosas a las que aún no estaba acostumbrada.

— Tienes manos.

— Estoy enfermita... Haru quiere que le des tú. — Abrió un poco más su boca, esta vez con un tono de orden. Tokaku la miró algo tensa y también arrugó las cejas, no tenía muchas opciones cuando Haru se podía así no podía decirle que no, de hecho eran pocos los caprichos que no le cumplía.

— Está bien. — Suspiró Tokaku rindiéndose ante su caprichosa novia, sus palabras causaron una sonrisa victoriosa en la misma. Con algo de rigidez estiró su brazo en dirección a la boca de Haru, esta con rapidez engulló la cuchara. — ¿Qué sucedió?

— ¿Eh? ¿Sobre qué? — Preguntó Haru incrédula.

— ¿Por qué te desmayaste?

— Oh… — Bajó la mirada. — Creo que últimamente me he esforzado mucho con los trabajos de la escuela.

— Imaginé que sería por algo así ¿ya empiezan tus exámenes? — Tokaku dejó el plato de sopa aun lado de Haru mientras acomodaba las cobijas de lo que ahora era un solo futon para ambas. Haru asintió. — No deberías sobre esforzarte, te irá bien…

— Lo sé, pero quiero que todo salga perfecto, quiero esforzarme al máximo y así no arrepentirme de nada.

— ¿No te arrepientes de no haber salido a nuestra cita? — Inquirió Tokaku alzando una ceja.

— ¡Ah! — Masculló Haru. — Tienes razón.

— No te preocupes demasiado, te protegeré sin importar qué…porque tú… Haru, tu eres mi reina. — Dijo Tokaku tomando una de las mejillas de su novia y pegando su frente con la de ella.

— Gracias Tokaku-san, pero ¿a qué viene eso?

— Nada, ya descansa. — Se separó bruscamente y apagó la luz de la recamara. Sus palabras dejaron un poco consternada a Haru, quien hacía mucho tiempo que había escuchado que alguien la llamaba "reina" Aunque tenía la curiosidad decidió no preguntar.

A la mañana siguiente Tokaku se levantó temprano como todos los días para realizar sus ejercicios matutinos; Haru aún seguía dormida y ya que era sábado no tenía que preocuparse por asistir a la academia, así que Tokaku decidió no despertarla para que pudiese descansar. Su ejercicio constaba en correr desde su hogar hasta la carretera y luego regresar, pero como estaban las cosas últimamente redujo la distancia a poco menos de la mitad. En la última ronda su celular sonó interrumpiéndola.

— ¿Qué quieres? — Contestó con molestia. Pasaron unos segundos de la llamada, pero el cambio en la expresión del rostro en Tokaku hablaba por sí sólo. Malas noticias.

Regresó con rapidez a su casa entrando en ella de la misma manera. Haru se había levantado y estaba preparando el desayuno, cuando escucho a Tokaku entrar corrió hacía ella con su típica sonrisa de oreja a oreja.

— Tokaku-san, ya casi está el desayuno, toma una ducha mientras sirvo.

— Tengo que irme. — Contestó Tokaku metiendo la cabeza en el lavabo para únicamente enjuagar un poco su rostro y posteriormente cambiarse de ropa.

— ¿A dónde? Es sábado Tokaku-san… — Replicó Haru haciendo sus pucheros.

— Tengo asuntos que atender. — Dijo terminando de vestirse y a punto de salir de su hogar. Haru comenzando a preocuparse la tomo del brazo.

— Tokaku-san ¿qué ocurre? Quedamos que estaríamos juntas el día de hoy, reponiendo el día de ayer. — Comentó con el rostro entristecido intentando detenerla, pero solo causo que Tokaku jalara su brazo bruscamente.

— ¿De quién fue la culpa? — Dijo un poco agresiva. — Ya te lo dije, tengo asuntos que atender… no salgas de casa. — Ordenó y sin más subió al auto yéndose apresuradamente.

Haru tan solo observó a su novia irse, no podía creer que Tokaku le hablara de esa manera, hacía mucho tiempo que ella no mostraba esas actitudes y además siempre había sido paciente, quizá después de todo si estaba molesta por lo ocurrido ayer.

O sí, tardé bastante como dije en mis otros fanfics, subiré un capitulo (aunque sea algo corto) cada tercer día. :D he estado muy ocupada y no he aprovechado bien el tiempo libre para apurarme. Espero les agrade los capítulos que estan por venir :3