Disclaimer: Zootopia no me pertenece, la portada mucho menos & la canción que le da nombre al conjunto es la de All Time Low(8). Sin fines de lucro~.

Hey! ¿La explicación breve de por qué la ausencia? Me doblé estúpidamente la muñeca, luego hubieron vacaciones y... otra vez repetí lo mismo y me volví a lastimar la muñeca u/ou pero hace falta más que eso para quedar silenciada por más tiempo (?).

¡Respondiendo a Laidyx~! Obviamente lo habrá 7v7, y ya veremos si Judy logra resistirse o no (?). Y hasta donde también sé, sep, y como se sabe tan poco del pasado de Nick, querría aferrarme a algo medianamente canon~ para compensarle un poco uwo/.

»Aclaración&Advertencia: Conjunto de viñetas/OneShots sin mucha conexión alguna y variando por el tema que toque; humanizado; post-película; más OoC que IC &... con abundante humor absurdo, como siempre~.

Y sin nada más con que retrasarlos... ¡A Leer!


#06;
El intervalo entre los sueños y la realidad.


Las puntas de los dedos le cosquillearon una vez se animó a pasarlos cuidadosamente por el contorno del rostro de la chica que dormía en el asiento de al lado, causándole una pequeña y curiosa sonrisa al perpetrador; hubiese exclamado o comentado algo al respecto, pero no quería arriesgarse —por mínimo que fuera— a despertarla, y menos desperdiciar la irrepetible oportunidad de mantenerse tras el volante, aún cuando el auto estuviese estacionado y él no tuviese más remedio que ejercer como vigilante en la ronda de patrullaje nocturno.

Luego de encargarse de desactivar el flash y cualquier sonido que su móvil pudiese emitir, encendió la luz sobre ellos, únicamente para poder tomarle fotos a su compañera con la apropiada y justa iluminación. Si despierta era tierna, dormida lo era mil veces más.

Veloz, guardó todo rastro de evidencia y volvió a recargarse en su asiento, satisfecho por el trabajo bien cumplido… hasta que, en menos de cinco minutos, el aburrimiento atacó otra vez, y ya no había ninguna persecución en la radio como para decidir empezar a robarle las misiones al otro equipo asignado.

Siguió peleando contra la radio y gruñendo entre dientes por un rato más. Quería dejar reponer fuerzas porque la de coletas lo merecía; sin embargo, el escucharle nombrarlo entre sueños cambiaba radicalmente el juego.

Alzó una ceja conforme su vista pasaba del panel que marcaba la frecuencia de la emisora (con viejas baladas para incitar el sueño) a Judy, que se movía lo más que podía debido al cinturón de seguridad que la sujetaba; dormida, quizás era más inquieta —y peligrosa— que plenamente consciente.

— ¿Qué tenemos por aquí?

Burlón, se acercó para oírla mejor; al cabo de unos segundos, lo aprovechó para juguetear con el suave cabello que pocas veces podía darse el lujo de tocar… sin tener repercusiones inmediatas, como alguna queja o patada como respuestas rápidas de la oficial que le estaba llamando sin siquiera saberlo.

Los restantes minutos los dedicó a observarla, esperando a que dijese algo que delatara qué es lo que soñaba, aunque no pasó demasiado para darse cuenta de que se trataba de una pesadilla.

Al mecerla un poco, Judy siguió sin despertar y, cuando la movió con más fuerza al mismo tiempo que la llamaba con dulzura, el pelirrojo tuvo que esquivar rápido un puñetazo que le habría dejado un ojo morado de no haberse retirado a tiempo.

—Whoa. —Dándose un respiro, destensó los hombros y repasó lo anterior—. Si termino golpeado por una muñeca así… no podría aparecerme en la oficina durante un buen tiempo. Ni siquiera yo sabría lidiar con tanta vergüenza y desgracia juntas.

Suspiró ante lo último, deshaciendo todo su acto dramático para que su mueca escéptica ocupase el lugar al instante. Si aquella entusiasta no había reaccionado a un argumento así, no cabía duda de que seguía profunda —e inexplicablemente— dormida, para variar con su magnífica suerte.

Encendió las sirenas, subió el volumen de la radio policial e inventó una creíble historia sobre un robo que debían evitar, pero nada de ello sirvió; aún si parecía haber dejado de estar angustiada por el mal sueño, Nick acababa de encapricharse con hacerla despertar de un modo u otro.

Ya es personal. —Y podía excusarlo con querer cambiar turnos de la vigía, lo que era una obvia ventaja para él y una buena justificación para ella.

En vez de ponerse las gafas de sol para acentuar más el furor del momento —a pesar de lo ridículo que pudiese parecer… en el caso de que alguien los lograra ver desde su escondite en aquel callejón—, no lo hizo porque, a oscuras, apenas podría adivinar dónde se encontraba Judy; en cambio, con la mano que no tenía apoyada sobre uno de los bordes de su asiento, se acomodó el cabello hacia atrás lo mejor que pudo…, ignorando que éste volvería a caer con naturalidad por obra y gracia de la gravedad, que actuó apenas se inclinó para examinarla detenidamente, como si fue su presa.

No podía ni quería retroceder, y tampoco tenía alternativa alguna; si debía recurrir a un típico cliché para ganar (aunque fuese una pelea contra su inconsciente), lo haría sin vacilar.

—Además, no es como que vayas a enterarte de esto, Zanahorias —musitó traviesamente, sonriendo de lado al aproximarse con quietud.

Al contrario de lo que pensó, tardó más en el beso de lo que había creído. No había hecho más que presionar sus labios contra los de la líder; no obstante, al proponerse retirarse, el cosquilleo —similar al que le recorrió al delinear su perfil— le distrajo súbitamente.

— ¿Nick…?

Por fortuna, la distracción también le evitó ser consciente de cuándo fue que se había distanciado… aunque siguiese comprometido; al abrir sus ojos, lo primero que hizo fue dar de forma directa contra los lilas de Judy, sin posibilidad de escapar.

—Veo que al fin despiertas, primor.

—No desperté, me despertaste —corrigió con seguridad, logrando ahogar un somnoliento bostezo cuando Nick regresó a su asiento—; ¿ya es mi hora de cuidar la ciudad?

—Tu hora, conejita, fue hace como tres horas —le informó cómodamente, esperando en silencio a que su compañera se alarmase antes de regañarlo por tardarse—. Tenías una pesadilla y yo te rescaté.

—Sólo tenía un raro sueño donde tú eras un zorro rojo, la ex vicealcaldesa Bellwether una oveja (o algo así) y yo…

— Permíteme adivinar…

—Una coneja…

¡Lo sabía! Aunque no me dejaras decirlo, Saltitos. Eres bastante obvia, ¿lo sabes?

—Pero terminabas besándome… —comentó de pronto, totalmente ensimismada en su hablar—. ¡Besándome! ¿Puedes creerlo?

Para cuando la uniformada volteó a verlo, el otro tenía una mueca despectiva, aún si acababa de notar que estaba dándole un sorbo al café frío que alcanzó a tomar por disimular más.

— ¿Siendo un zorro y tú una coneja? —resaltó, entre sarcástico y monocorde—. Una locura total, ¿no?

—No tienes por qué fingir, Nick —rió de pronto, divertida—; sé que me besaste.

—No lo sabes —burló, confiado al verla cuando acomodaba el retrovisor con ese único propósito— y no tienes evidencia para validar eso.

—Tesoro, ¿acaso olvidas que el vehículo tiene una cámara externa y otra interna?

—Y alguien revisa eso a diario, ¿verdad?

—Te responderé en cuanto vuelva a estar detrás del volante. Cuestiones de… seguridad vial.

—Aguafiestas.

—Me quieres así.

—Solamente la mayoría del tiempo.

—Mientes.

—Sí, lo sé.

Fueron el golpe en el hombro y otro beso medio robado los que se encargaron de seguir el tema de conversación de aquella noche.


Hey de nuevo~! Nop, no es la situación que tenía pensada al principio, aunque la inspiración quiso que fuese la única que viese la luz (?), y no es como si pudiera quejarme del todo... aún con el exceso de boberías a causa de una Judy con sueño extremadamente pesado :'D (?); el mundo necesita más de ello y de pelirrojos, de ojos verdes y con ese encanto pícaro, ¿verdad 7u7?

"Superestrella" es el tema que sigue~; quizá cierta no-conejita se robe el protagonismo, o tal vez cierto no-zorro vuelva a hacer de las suyas pronto 7w7(8).

Y sin nada más para decir... ¡Ciao-Ciao nvn7! ¡Y grazie siempre por leer~!