Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer, simplemente estoy jugando con ellos. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi consentimiento. Di NO al plagio.
CAPÍTULO 14
En el momento que reconocí a Jacob quise que la tierra me tragara, me quede inmóvil, esperando despertar y darme cuenta de que era un sueño. Por supuesto, eso nunca pasó.
—¿Bella, estás bien? —me preguntó titubeante, ignorando a Alice y Claire.
—Estoy bien —aseguré.
Con la mirada le dije a Alice con la mirada que me dejara hablar con él a solas y que se fuera con Claire. Antes de irse le dirigió una mala mirada a Jacob. Cuando alejaron, le presté mi atención a Jacob.
—Así que hace dos años que sales con Edward Cullen —sentenció—. Estoy confuso, creí que, en nuestra relación, yo fui el infiel.
Cambié mi relajada postura a una retadora. Lo peor no era estar a unos centímetros de Jacob Black sino que él era el único, aparte de la familia Cullen, mis padres, Jasper, Alice, Edward yo que sabía la verdad: que hace dos años atrás no conocía a Edward. Me acerqué rápidamente a él.
—No te atrevas a…
—Bella, no estoy pensando arruinar tu relación con Edward —intervinó—. Las cosas entre tú y él parecen serias, comprendo que dijeron eso para cubrir su relación, supongo que en comparación de mí, él es un poco mejor.
Me quedé aturdida, miré a mis costados para asegurarme que no fuera una de sus bromas estúpidas.
—No sé si creerte.
—Lo sé, me conoces bien —sonrió con indiferencia—. Irina me dejó, es cosa de Karma. Sé que no podemos ser amigos pero necesitaba hablar contigo y pedirte disculpas, para cerrar el ciclo.
Intenté encontrar mi voz y aclarar mi mente.
—Creo que ambos tuvimos la culpa de lo que pasó. No puedo disculparte ahora, después de todo un engaño no es fácil de superar y sí, no podemos ser amigos —me di la media vuelta dispuesta a irme.
—¡Bella! —me volteé hacia Jacob—. En verdad quiero desearte lo mejor en tu matrimonio —noté su mirada en mi dedo y al anillo. Asentí con lentitud a sus palabras y me fui.
Respiré profundamente para recuperarme de mi sorpresa, busqué a mis amigas y me acerqué a ellas. Ninguna me preguntó algo pero tenía que contárselo a Alice. ¿Cómo se lo diría a mi novio?
Alice escondió mi silencio hablando todo el camino de regreso con Claire. En el camino estuve preguntándome y reflexionando sobre cómo me sentía. ¿Jacob había sido sincero y quería mis disculpas? Quería creer que Jacob estaba actuando maduramente.
Nunca antes el trayecto a la casa de Edward me había parecido tan largo. Me despedí de las chicas y entré al interior de la casa. Sabía que Alice llamaría más tarde para asegurarse que todo estuviera bien. Cuando entré Edward estaba mirando televisión. Cerré la puerta rompiendo su tranquilidad
—¿Cómo te fue? —me preguntó, dude en qué responderle.
—Lo normal —respondí, pensado cómo decirle sobre mi encuentro con Jacob.
—No pareces convencida, ¿Qué hizo Alice ahora?
Era dulce que estuviera tan preocupado por mí.
—Preocúpate cuando llegue tu estado de cuenta —traté de bromear.
—Si lo que compraste nos beneficia a ambos no me importará pagarlo —reí sonoramente después de su comentario.
—¿Segura que estás bien? —volvió a preguntar, con una caricia en su mano le indique que sí.
Edward suspiró con frustración, me sentí culpable de ser la que lo ponía en ese estado pero no quería hablarle de mi encuentro con Jacob, temía su reacción.
—Te quiero, ¿lo sabes, verdad? —le sonreí con dulzura. Lo sabía.
«•»
—¿Puedo saber en qué piensas? Y no contestes con la cabeza —se adelantó a decir.
Estábamos juntos en la sala mirando una película que, en realidad, no me llamaba en nada la atención.
—Vayamos a dormir.
Estaba recostada en su pecho mientras él acariciaba mi cabello, me empecé a sentir adormilada, me gustaba sentir su calor, en ése momento lo quería a mi lado y también descansar del fatigante día.
Al otro día cuando me terminé de arreglar bajé a la sala para buscar a Edward e irnos a la universidad. Encontré a Edward con su rostro en una mezcla de coraje, frustración e inquietud.
—¿Qué ocurre, Edward?
Él me mostró el periódico y por supuesto tampoco a mí me agradó lo que vi.
—Déjame explicarte… —empecé a decir preocupada de lo que se estuviera imaginado.
—¿Cuándo se vieron? —preguntó Edward, intenté descifrar su tono pero no pude.
—Ayer, nos topamos el centro comercial —expliqué.
—Se están abrazando —dijo él.
—Todo tiene explicación —repetí.
—¿Cuál? ¿Se han estado viendo a escondidas? —hizo alusión al encabezado de la noticia.
Sentí como si un balde de agua fría me cayera encima, no podía creer Edward dudara de mí.
—¿Eso crees de mí? —le pregunté, dolida.
Su gesto cambió a una de arrepentimiento, sin embargo no se disculpó. Maldito hombre orgulloso.
—Hablemos más tarde —propuso.
No tenía ganas de ir a clases pero tenía que demostrarle a Edward que nada era como lo habían dicho los medios. Yo también tenía mi orgullo.
Él encendió la radio sólo para que no pudiéramos hablar del tema. Quería hablar pero tampoco le iba a suplicar si él no quería escucharme. Edward aparcó su auto, no esperé a que me abriera la puerta del auto.
—Sabes que tendremos que hablar algún día —afirmé antes de bajar al auto.
James
Me eché hacia atrás después de observar mi trabajo publicado. Desde que vendí las fotos al periódico principal de Los Ángeles me habían estado llamando para saber de mí, las fotos jugosas que había captado de Isabella Swan y el chico desconocido fueron mi entrada en la prensa amarillista.
Tocaron la puerta de la habitación dónde me estaba quedando, cuando abrí miré a la chica que estaba parada en mi puerta sonriendo de mala gana. Se adentró sin pedir permiso.
—¿También eres paparazzi? —preguntó con sarcasmo, reí amargamente.
—Tanya, no soy tan rico como tú, mi fortuna no está asegurada por lo que puedo ser fotógrafo profesional, paparazzi e incluso gigoló —aclaré con enfado—. A todo esto, ¿Qué haces aquí?
Ella se encogió de hombros y observó el lugar dando una vuelta desde su lugar.
—La próxima semana haré una pasarela, en mi agencia de modelos, quería contratarte y me encontré con la noticia de que ahora destrozas relaciones ajenas —me explicó tajante, enarqué mis cejas con molestia.
—No destrozo parejas —le rectifiqué—, fue una casualidad. Deberías de agradecerme, si esa relación se acaba tú te casas con el tipo
—No quiero casarme con él, por más que no me guste aceptarlo, él ya encontró a alguien que lo ama —reclamó—. Eso deberías de hacer tú y dejar de causar problemas. Por un momento pensé que podrías ser diferente pero me equivoqué.
—¡No tienes derecho para juzgarme, Denali! —grité.
—No me grites —regañó enfurecida. ¿Qué rayos le ocurría a esa mujer? ¿Quién se creía?
—Lárgate de mi habitación —pedí y caminé hacia la puerta, sin dejarse intimidar se dio media vuelta y se fue dejándome alterado. Tanya Denali era la única mujer que no sabía si estar del lado del bien o del mal.
Minutos después me relajé, estaba a punto de ducharme cuando volvieron a tocar a mi puerta.
—James —susurró la pelirroja antes de lanzarse a mis brazos.
Gemí pero de sorpresa, esa mujer no podía ser más fácil.
—Has hecho un buen trabajo, James —gruñí.
La metí en el interior de la habitación para después dejarla encima de la mesita, ella estaba ahí para pagarme y acatar nuestro trato.
Bella
Escondí mi cara con mi cabello largo, sintiéndome tensa. La mayoría de las compañeras de mi primera clase me mandaban miradas de enemistad y hablaban entre murmullos, tal vez estaba siendo paranoica pero sentía que era sobre mí. Sabía que para la mayoría era la maldita mujer infiel, la que engaño a Edward Cullen. Había escuchado que esperaban que Edward no estuviera sufriendo mucho pero ¿qué había de mí y mi sufrimiento?
«•»
Cuando las clases del día concluyeron me dirigí al estacionamiento encontrándome con Edward dentro de su auto, mientras todos miraban con detalle la escena me subí al auto y él me llevó a su casa. Era el tercer día después de las primeras imágenes publicadas y nada parecía estar mejorando. Repitiendo su rutina, se fue dejando sola.
Apenas él se fue las lágrimas se empezaron a formar en mis ojos. No entendía, nunca le había dado a Edward la base para que desconfiara de mí y sin embargo lo estaba haciendo. ¿Dónde quedó su confianza? Podía comprender que había pruebas pero estaban siendo mal difundidas y él, mi novio, el hombre que empezaba a amar no quería escucharme.
Alice me mandaba mensajes desde aquél día, mensajes que aunque leía y demostraban que mi amiga estaba preocupada no respondía. Decidí desconectarme de toda comunicación por mi bien, mi madre también me había llamado y a ella tampoco le había dado explicaciones, me enojaba y molestaba que la única persona a quien necesitaba dárselas no quería escucharlas.
Y luego estaba Kata, su comportamiento hacía mi cambió, ahora parecía que me guardaba rencor y aunque le había explicado que nada era lo que parecía ella estaba recelosa aún. Al menos ya no me ignoraba cuando le hablaba, con un Edward silencioso e indiferente me bastaba.
Cuando el teléfono sonó en la sala tomé la llamada. Era la asistente del abogado Miller, me comunicó con el abogado, al tomar la llamada escuché su voz rasposa exigiéndonos a Edward y a mi hablar en privado al día siguiente. Le pedí a Kata que le avisará a Edward porque sabía que no me escucharía.
Alice llegó a la casa y estaba enfadada, sabía quién era su blanco.
—Hola, Alice —la saludé en un murmullo.
Subí a mi cuarto, Alice iba siguiéndome los talones en silencio. En el momento en que llegamos a mi habitación cerré la puerta con seguro para que no nos molestaran. La miré a sus ojos negros y sin querer mis ojos se humedecieron con tristeza. Realmente necesitaba sacar lo que me estaba molestando.
—Bella... —me atrajo a su pequeño cuerpo para abrazarme y consolarme.
—No me quiere escuchar —solté, un poco más tranquila.
—No me vayas a malinterpretar amiga pero parte de este problema es por tu error, debiste decirle a Edward desde un principio que te encontraste con Jacob.
Suspire profundamente, concordando con Alice. Si Edward en verdad me amaba ¿Debería de creerme, no? Jamás imaginé que haber hablado con Jacob y ocultárselo a Edward me traería esas consecuencias.
—Es un idiota —sentenció mi amiga—, todo mejorara.
—Ya no soporto esto —solté, con un nudo de desesperación y tristeza formándose en mi garganta.
—Y no tienes por qué hacerlo —aclaró mi amiga como si tuviera una solución, la miré confundida mientras limpiaba con mi mano mis lágrimas y retenía las demás.
—¿Qué debo de hacer, Ali?
Aguardé en silencio.
—Aléjate un tiempo de él. Ve a Forks hasta que decida escucharte.
—¿Sin decirle nada? —negué, no me parecía lo más apropiado.
—Creo que tú también debes de ignorarlo, ambos necesitan pensar las cosas. Edward no debería dudar de ti por lo que digan los medios, si siguen juntos y todos los días hay rumores tuyos… ¿él va a creer todos y cada uno de ellos? —tragué saliva considerando el hecho.
—Necesito un respiro —coincidí con ella.
Edward
Maldito Jacob Black, malditos celos...
—Deja de maldecir —intervino Jasper. Mi amigo estaba conmigo dentro del carro mientras bebíamos cervezas, lo miré confundido pensando que hablé en voz alta—. Eres un libro abierto en estos momentos —me explicó mientras le daba un sorbo a su cerveza. — ¿Ya hablaste con...?
—No —lo interrumpí.
—Deberías. Puedo apostar que hay una explicación. ¿Recuerdas cuantos rumores tuyos han salido? —negó con la cabeza—. Demasiados. El mejor fue sobre que no te lavabas el cabello, recuerdo que después de ése recibiste varias propuestas para ser imagen de Shampoos y acondicionadores.
—No es lo mismo —me queje entre dientes.
Mi mejor amigo negó comentando que no pensaba lo mismo, no le presté atención y continúe bebiendo la cerveza hasta que me sentí un poco aturdido por consecuencia del alcohol. Necesitaba aclarar algunas cosas y sabía quién me ayudaría.
—¿Qué haces, Edward? —Jasper me preguntó cuándo bajé del auto.
—Bajándome del auto —le respondí de mala manera.
—Eso lo sé idiota.
—Entonces no preguntes —comenté—. Maneja hasta esta dirección —le pedí cuando lo vi salir del auto para ayudarme, no dijo nada simplemente me llevó a la dirección que le había dado.
Me estaba quedando dormido cuando llegamos al hotel, me sentí valiente aunque en el fondo sabía que era por el alcohol y eso me convertía en un cobarde. Bajé del auto tan rápido que cuando Jasper llego a mi lado ya había entrado al elevador y pulsado el número de piso al que quería ir.
—¿Quién se hospeda aquí? —cuestionó mi amigo, no le respondí inmediatamente.
Cuando llegamos al piso destinado caminé por el pasillo y encontré la habitación rápidamente.
—Jacob —respondí entre dientes.
Jasper me dio una mirada alarmada pero se recompuso rápidamente.
—No me parece buena idea —señaló, aunque me miró con resignación.
La puerta se abrió dejándonos a Jacob Black a la vista, cuando nos vio se quedó estático momentáneamente. Sonreí con suficiencia haciéndolo reaccionar para que me mirara con desprecio. Me dio ganas de golpearlo pero me controlé ya que no había ido para ello. Después de unos segundos mirándonos de mala gana, hablé:
—¿No vas a invitarnos a entrar?
Aunque colocó una mala cara terminó abriendo la puerta y permitiendo nuestra entrada. La pequeña sala me pareció un buen campo de batalla, Jasper se colocó a mi lado para intervenir si se daba el caso.
—¿Desean una taza de té? —Jacob nos preguntó con sarcasmo.
Hice una mueca y solté un bufido.
—Necesitamos hablar —solté dando un paso hacia delante y lo miré lo más intimidantemente que pude, en segundos estábamos en una batalla de miradas—. ¿Tú y Bella... tuvieron... tienen...?
Ni siquiera lograba completar esa maldita pregunta. El maldito comenzó a reírse para torturarme, apreté más mis labios tratando de guardar la compostura, al final cuando la gracia se le acabó me miró con intensidad.
—¿Bella y yo teniendo una aventura? ¡Ya quisiera! —bramó con burla, estuve por lanzarme hacia él cuando volvió a hablar—. ¿Bella te dijo que tenemos una aventura? —cuestionó con arrogancia.
Reí con sorna mientras negaba con la cabeza. Él guardo mucho silencio tanto que me empecé a desesperar cuando iba a preguntarle de nuevo él me ganó, callándome y haciéndome guardar silencio.
—Esto es cómico, Bella y yo nunca pasamos más allá de caricias y ahora que es tu prometida ¿ella y yo tenemos una aventura? —colocó una sonrisa irritada—. ¡La engañé porque no se quiso acostar conmigo! —empuñé mis manos, comprendiendo que nunca le cuestioné a Bella sobre su ruptura con él—. Ese día me la encontré por pura casualidad y me acerqué a felicitarla, a felicitarlos por su compromiso. Le fallé y tú también —terminó su discurso con cinismo.
Odié que el tipo tuviera razón, odié que no pudiera golpearlo, odié no haber escuchado a Bella y me odié a mí mismo por hacerme el dolido cuando no era víctima de nada.
—Le fui infiel porque nunca logré ser un buen novio pero tú no le creíste a tu futura esposa. ¿Quién es más idiota, Cullen?
Si pudiera golpearme a mí mismo lo hubiera hecho. Había pensado lo peor de Bella cuando no se lo merecía, la había acusado de infiel y si tan sólo me hubiera parado a escucharla hubiera aclarado todo desde antes sin necesidad de causarnos dolor a ambos.
Salí de la casa hecho un desastre, más infeliz de lo que entré. Me metí al auto sin decir una sola palabra, me estaba guardando las palabras para algo más importante.
—Dilo —le pedí a Jasper cuando arrancó el auto, su rostro se veía indeciso para hablar pero en el fondo sabía que quería decirme: "te lo dije".
—Le debes una gran disculpa a Bella.
—Le debo más que una disculpa —acepté seriamente.
Bajé del auto corriendo y me dirigí dentro de la casa, mi objetivo era hablar con Bella cuando antes.
—Alto ahí, Edward —Kata me detuvo—. Llamo el abogado de tu abuelo, quiere verte a ti y a Bella mañana —me avisó, asentí con la cabeza.
—¿Algo más? —pregunté con ansiedad.
—Bella salió, se fue con Alice, regresara más tarde —me avisó con cuidado.
Solté un suspiro de frustración, al parecer tendría que esperar hasta que regresara para hablar con ella. Subí a mi habitación mientras Bella regresaba cuando recibí la llamada de mi manager, al parecer teníamos una plática urgente.
Bella
Llegué a la casa entrando la noche, me sorprendí bastante al encontrarme a Edward con Garrett en la sala. Cuando entré detuvieron su conversación, era la primera vez que me topaba con Edward después del rumor, al verlo mi corazón comenzó a palpitar a un ritmo poco común. Ambos se levantaron para recibirme.
—Hola —saludé tímidamente.
—Srta. Swan —me saludo Garrett. Sabía muy poco de él aparte de que era el manager de Edward, sin embargo habíamos coincidido en una reunión y me había caído muy bien. Era muy profesional pero de un modo agradable, por desgracia su profesionalismo lo dejaba claro en no poder llamarme Bella.
—Buenas noches, Garrett —dije.
Al no querer interrumpir su plática me despedí rápidamente, antes de llegar al pie de la escalera me detuvieron unas suaves manos, por la sensación de cosquilleo tan conocido supe que era Edward, y sí, lo era.
—Necesito hablar con ambos, si es posible —nos anunció Garrett, me sentía un poco cansada eso sin contar que necesitaba ordenar mis cosas antes de marcharme pero sonaba serio así que volví a la sala y me senté frente Garrett, Edward se unió a nosotros en silencio y se sentó a mi lado.
—Garrett me explicaba que las fotografías han causado mucho revuelo en los medios, y varias páginas a nivel mundial las han estado incluso alterando información y dejándote en un mal lugar —Edward me explicó suavemente.
—No me importa —mentí, mirando a Garrett con cautela.
—Es más complicado que eso, Srta. Swan, usted es la prometida de Edward por lo tanto esos chismes también lo perjudican a él. En menos de un mes empieza la promoción de su película, queremos que las noticias secén antes para que nada distraiga la atención de la película — Garrett me explicó, aunque fue dulce pude sentir la seriedad en su voz.
—¿Qué podemos hacer, entonces? —le pregunté.
—Hacer frente a la prensa y negar que esas fotos sean verdad —me informó con autoridad.
Cerré los ojos por el plan de Eleazar, me parecía buena idea pero con eso venia todo el paquete. Preguntas indiscretas, fotografías, reproches, admiradoras, paparazis y todo lo demás.
—Está bien, lo que sea para acabar de una vez con esto —accedí de manera inmediata, me levanté rápidamente antes de cambiar de idea. No tenía porque darle explicaciones a la gente pero estaba harta de que me señalaran como una maldita perra, y sí, yo dije eso —. Buenas noches.
Me despedí y subí a mi recamara para darme un baño antes de acostarme a dormir. Lloré un poco, nunca imaginé pasar por un momento tan triste, lo único que me relajaba era que pronto todo acabaría. No estaba segura de sí ir a Forks era la mejor manera pero un tiempo a solas nos ayudaría mucho.
¿Dónde están todos?
Uh-uh, espero que hayan disfrutado el capítulo y espero sus lindos comentarios :)
