EMOCIONES
En su hogar sentadas en los futones ninguna de las dos mencionaba palabra alguna, simplemente estaban ahí… una frente a la otra. Haru tomaba las manos de Tokaku con fuerza y nerviosismo, aunque sabía que Tokaku la protegería tenía miedo, no solo por ella sino por ambas. No deseaba que nuevas personas la buscaran con el deseo de tomar provecho de su "habilidad" y aunque nunca lo había demostrado, en el fondo se maldecía por haber nacido con ella, a causa de eso los más cercanos terminaban muertos y ahora que ya tenía familia nuevamente, no quería perderla, no quería que Tokaku muriera.
— Vámonos… — Soltó Haru sin atreverse a mirarla. Tokaku únicamente la miró con cierta inquietud. — Aún estamos a tiempo de irnos, ocultarnos en algún lugar lejano, donde nadie sea capaz de encontrarnos… a ninguna.
Tokaku arqueó las cejas. — No. — Repuso. — Si solo huimos entonces no estaremos solucionando nada, no es posible escapar para siempre. Tú mejor que nadie lo sabe… — Hizo una pequeña pausa. — Sabes que eso es tedioso y cansado, es por eso que decidiste entrar a la clase negra, para ponerle fin a todo esto.
— No sirvió de nada.
— ¿A no? — Preguntó Tokaku con suavidad. — Nos conocimos, te salve una vez y volveré a hacerlo. Eso sirvió para mí.
— ¡No! — Gritó Haru agitando su cabeza. — Tan solo lo hiciste, porque te obligué a hacerlo… de no ser por mí…
— De no ser por ti, mi vida no tendría sentido. — La interrumpió apretando el agarre de sus manos. — No me importa si en primera instancia me moví a causa de tu habilidad, al contrario, lo agradezco… no me arrepiento de nada. Si ahora que soy completamente consciente de ello me dijeran que tengo la oportunidad de cambiar el pasado, no cambiaría nada. — Afirmó con gran determinación. Tomó su rostro y la obligó a mirarla. — Tú eres mi reina, Haru.
Haru comenzó a llorar, no pudo resistirlo. Todas las emociones que sentía en ese momento comenzaron a desbordarse, pero aunque en su mayoría eran negativos las palabras de Tokaku la llenaron de felicidad y aun así se sentía culpable.
— Gracias Tokaku-san… enserio, gracias por existir… yo… — Respiraba entrecortadamente, su llanto la envolvía por completo dificultándole respirar sin dar zancadas. — Te amo. — Logró decir con los ojos cerrados e inundados por sus lágrimas.
Con sus palmas Tokaku limpiaba cada lagrima que salía de sus ojos, el solo verla en ese estado se llenaba de ira y sentía como si algo estrujara su corazón desde adentro. Contraía su pecho intentado hacer que aquella sensación cesara, pero era inútil.
— Te amo. — Dijo también y la besó. Aunque sus palabras fueron suaves su beso no resultó así, sino un tanto agresivo. — Sonríe. — Le ordenó. Cerró sus ojos y los apretó con fuerza. La sensación no se iba.
El rostro de Tokaku mostraba determinación, pero al mismo tiempo frustración. Haru se dio cuenta. Sabía que Tokaku sufría porque ella lo hacía, si continuaba llorando desconsoladamente no sólo estaría torturando a su novia, sino que estaría olvidando a su familia que siempre había protegido su sonrisa. Era cierto, tenía que sonreí, mostrarse fuerte como siempre lo había hecho.
— Tienes razón, Tokaku-san… — Ahora fue ella quien levantó el rostro de su novia. — Lo lograremos, confió en ti… — Dijo y sonrió. Su sonrisa fue sincera y dulce, una sonrisa especialmente para la persona que más amaba. Quizá eso era lo único que podría hacer por ella.
Y algo más….
Su sonrisa duró unos segundos, lo suficiente para que Tokaku se relajara. Haru calmando un poco su expresión la besó, tomaba su rostro con suavidad mientras la besaba dulcemente. Se inclinó más hacia ella y deslizo su mano derecha hacia su cuello acariciándolo desde la nuca hasta casi debajo del mentón; sin dejar de besarla deslizó aún más su mano bajando el cierre de la chaqueta de cuero que su novia traía puesta.
— Haru… — Masculló Tokaku al sentir la mano de Haru en la piel de su estómago. Sus manos estaban cálidas. Los besos de su novia habían descendido a su cuello y ocasionalmente en cierta zona, Haru daba lamiditas con la punta de su lengua antes de besarla con suavidad.
Haru no decía nada, solo se dedicaba a besarla y acariciarla. Era la primera vez que ella tomaba la iniciativa y eso le había agradado a Tokaku, dejando que hiciera lo que quisiera, únicamente dedicándose a disfrutar.
Tokaku se retiró su chaqueta y con calma, dirigiéndose a Haru le retiró el polo que esta traía puesto, después de todo era invierno y aun así en ese momento, no sentían frío. El cuerpo de Haru era hermoso para los ojos de Tokaku, aun con todas las cicatrices que no habían desaparecido y que nunca lo harían. Dejando que Haru continuase con sus besos, Tokaku llevó sus manos al cuerpo de su novia, acarició su espalda y deslizaba la yema de sus dedos sobre ella con suma delicadeza y suavidad, Haru se enderezó un poco deteniendo sus besos y ahora fue ella quien le quitó la playera que en ese momento aún tenía puesta, la arrojó lejos y aunque trató de evitarlo, sonrojada desabrochó su sostén. La pena por fin la había invadido.
— Eres hermosa. — Mencionó Tokaku sonriendo mirando cada parte del cuerpo de su novia. Haru se sonrojó aún más y perdió la iniciativa que hace un momento tenía, había llegado a su límite.
Tokaku sonrió aún más y ahora fue ella quien se inclinó para besarla. Haru la recibió abrazando su cuello y dejándose caer de espaldas con Tokaku sobre ella, sus besos se apasionaron al igual que las caricias.
Por ese instante que solo les pertenecía a ellas, se olvidaron del resto del mundo…
Estuve bastante tentada a escribir "algo más" ¬3¬. Pero algo me detuvo, quizá sea algo que debo dejar en la imaginación de cada uno de ustedes.
Ya empezaré a hacer los capítulos más largos y se vienen ciertas sorpresas, momentos difíciles e interesantes más adelante x3.
Gracias por los comentarios :3
