MISIÓN I
Al día siguiente Tokaku despertó temprano por la mañana, como siempre solía hacerlo, justo en su pecho tenía a Haru durmiendo plácidamente. Lucía tan tranquila. El cabello de Haru estaba suelto y algo desordenado, lo acarició un poco llevando su mano hasta su mejilla, la admiró. Lucía hermosa, la noche anterior había sido extraña debido a que ambas experimentaron diferentes emociones al mismo tiempo, pero al final se quedaron con el que mejor las hacía sentir. La abrazó con fuerza y con sus grandes habilidades de asesina salió de la cama sin despertarla.
— hmm… — Haru dio un respingo y se giró en el futon inclinándose hacia la derecha, parecía una niña pequeña.
Tokaku tomó un baño caliente. No le tomó mucho tiempo y al terminar de cambiarse jugueteó un poco con su celular, estaba pensando. Salió al jardín y se sentó en el corredor que daba hacia este, debes en cuando apretada el celular entre sus manos. Al final decidió llamar.
Por otro lado Haru despertó por fin, de inmediato notó que su novia ya no estaba a su lado, así que tomó la sabana y comenzó a buscarla, la encontró en el corredor del jardín. Tokaku estaba hablando por su celular y parecía terminar de decir unas cuantas palabras que no alcanzó a escuchar.
— ¿Tokaku-san? — La llamó con curiosidad. Tokaku apenas giró la cabeza hacia ella mirándola, pero no dijo nada y colgó.
— Debiste dormir un poco más.
— Si no estás conmigo, no puedo dormir bien. — Reprochó, inflando sus mejillas. En ese momento estornudo con fuerza, tanta que la hizo dar un paso hacia atrás.
— Ve a recostarte, tomarás un resfriado por salir así. — Tokaku se levantó dirigiéndose hacia a ella. — Hace bastante frio y no dudo que comience a nevar en la noche…
— Estaré bien, siempre y cuando estés conmigo, Tokaku-san. — Sonrió.
Tokaku no dijo nada, se limitó a suspirar, ya conocía lo caprichosa y *chipil que podía ponerse su novia. Regresaron juntas a la habitación y volvieron a recostarse con la diferencia que esta vez solo Haru seguía desnuda.
— ¿No crees que deberías vestirte?
— Después de que tome un baño, pero por ahora solo quiero dormir un poco más, contigo a mi lado. — Contestó acurrucándose en los brazos de Tokaku, quien no ponía ninguna resistencia. — ¿Con quién hablabas? — Cuestionó al cabo de unos minutos. No quería demostrarlo, pero su voz denotaba algo de angustia.
— Tengo que continuar con mi trabajo. — Tokaku cerró tranquilamente sus ojos, ya que no quería ver la mirada reprochante de Haru y antes de que esta dijera algo, añadió. — Debo eliminar a esos tipos que quieren encontrarte, entre más rápido lo haga todo volverá a la normalidad.
— Es… muy peligroso.
— Estaré bien, me encargaré de todo y aunque estarás bien aquí, no puedo simplemente dejarte sola, así que le pedí a unas chicas que vinieran a cuidarte mientras estoy fuera. — Contestó por fin abriendo sus ojos y encontrándose con la mirada confusa de Haru.
— ¿A quiénes?
— No tenía muchas opciones, así que solo pude pensar en alguien que nunca haya intentado asesinarte… — Se detuvo por unos segundos, pensando en la persona, Haru esperó impaciente sin tener la menor idea sobre quien se refería su novia. — Namatame Chitaru y como obviamente aún esta con Kirigaya, vendrán ambas.
En el momento que Haru escucho aquello, no podía creerlo. Jamás hubiese imaginado que su novia recurriría a alguien de la clase negra, de hecho no pensó que Tokaku quisiera recurrir a alguien. A pesar de eso, era cierto. Chitaru nunca tuvo la intención de asesinarla, ella solo buscaba a Angel Trumpet, pero por otro lado Kirigaya si lo había intentado.
— ¿Enserio? — Cuestionó Haru como si no terminara de creer aquellas palabras. Tokaku únicamente asintió.
— Al parecer están a punto de salir a algo parecido a unas vacaciones y aceptaron casi de inmediato, no les explique del todo la situación, pero lo haré cuando lleguen.
— ¿Cuándo vendrán?
—En quince días, incluso la voz de Kirigaya se escuchó en el fondo diciendo que quizá en menos de ese tiempo.
Haru se levantó de inmediato y se dirigió al baño. Con rapidez preparó el agua en la tina sin decir, dejado a Tokaku recostada con cierta consternación.
— Si es así, debemos ordenar todo. — Por fin habló entrando y saliendo de la habitación con toallas y preparando un poco de ropa. — Tokaku-san ayúdame a recoger y cambiar las sabanas.
— ¿Por qué la prisa?
— Chitaru-san y Hitsugi-san vendrán, debemos tener todo ordenado.
— ¿No me oíste? Vendrán en quince días.
Sus palabras fueron inútiles Haru ya estaba apresurada ordenando todo el lugar y obligando a Tokaku a hacer los deberes del hogar. Ichinose estaba emocionada de saber que pronto vería a dos de sus amigas de la clase negra, ya habían pasado poco más de tres años de la última vez que se habían visto en la reunión para felicitarla por su graduación y esperaba con ansias que esos quince días pasaran con rapidez. Tokaku por otro lado, no comprendía la emoción que su novia sentía respecto a eso, ella no estaba emocionada por que llegaran, sino preocupada por la razón que las hacía venir.
En la madrugada del día siguiente, tal y como Tokaku predijo comenzó a nevar. La temperatura había descendido y aunque tenían el acondicionador puesto, no sentir el frío era imposible, especialmente por la mañana. Haru tomo como pretexto el clima para evitar que Tokaku dejara la habitación.
— Ichinose, sueltamente. — Ordenó Tokaku comenzando a molestarse. Su novia había secuestrado su brazo derecho, sujetándolo con fuerza.
— No. — Chilló apretando aún más el agarre. Tokaku mantenía la paciencia, pero se veía algo disgustada, no era el momento para que su novia se comportara así.
Sonó su celular y con su mano libre logró alcanzarlo.
— ¿Qué? — Preguntó. Se escuchó la voz de un niño por el otro lado de la bocina. No había duda, era Kenta. — Lo sé, voy de inmediato.
Colgó el celular. Con un ágil movimiento se levantó, logrando escapar del agarre de Haru.
— ¡Tokaku-san! — Gritó arrugando las cejas e inflando sus mejillas. Usualmente usaba ese método ya que creía que Tokaku no podía negarse.
— ¿Se te olvida la situación? — Cuestionó Tokaku cambiándose de ropa y poniéndose su uniforme. Que más que eso consistía en unos pantalones grises que combinaba con un estilo de botas largas de color negro muy parecidas a las que usaba durante la clase negra, un polo blanco con una chaqueta de cuero color negro encima. — Esto no es una broma, te estan buscando y alguien debe eliminar la amenaza antes de que te encuentren. — Sentenció mirándola con severidad. Le molestaba que Haru se tomase aquello con tanta calma y confianza.
— Lo sé… — Respondió Haru cubriendo su boca con las sábanas. — Es solo, que tengo miedo Tokaku-san, tengo miedo que te suceda algo.
Tokaku terminó de vestirse y tomo las llaves de auto. — Se lo que estoy haciendo, preocúpate por ti. — Sus palabras fueron igual de severas y aunque Haru sabía a lo que se refería no podía evitar sentirse dolida en ese momento. Mas no dijo nada. — No salgas de casa.
Tokaku subió a su auto y se dirigió a su compañía. No le dijo nada más a Haru ni viceversa, esa mañana había despertado más tensa de lo normal causando que fuese más agresiva con Haru y aunque no le gustaba hablarle así, había momentos en los que simplemente no podía evitarlo, pero sabía que no era culpa de Haru.
— Por fin apareces Azuma. — Inquirió Kaiba con su usual sonrisa sarcástica.
— Ve al grano. — Repuso Tokaku.
— Hemos conseguido nueva y jugosa información. — Dijo. Movía los dedos de su mano izquierda de un lado a otro, tenía sus dados en ella. — A parte de Haru estan buscando a otra gente "especial"
— ¿A qué te refieres? — Cuestionó. Kaiba lanzó los dados sobre su escritorio.
— Existen ciertos clanes o mejor dicho familias, por todo Japón que son importantes para la nación y algunos, que son pocos; importantes internacionalmente. — Las caras resultantes de los dados fueron cuatro y dos.
— Referente a las familias, no quiere decir que sean específicamente de asesinos, de hecho en su mayoría son solo gente adinerada o con otras características como inteligencia estratega o científica. — Explicó Kenta quien estaba a su lado. Kaiba asintió tomando nuevamente los dados. — Aunque claro, Ichinose-san sigue siendo su prioridad.
— ¡Por supuesto! — Expresó Kaiba elevando repentinamente sus brazos. — Ellos quieren a Ichinose Haru, pero no saben dónde encontrarla. Así que se dedicarán a buscar a gente de las otras familias o más específicamente, buscan a los niños.
— ¿A qué te refieres? — Cuestionó Tokaku sin entender del todo.
— Estos revolucionarios buscan control, necesitan a las familias adineradas para realizar sus proyectos y a las familias científicas para desarrollar nuevas tecnologías, pero consideran que para mantener el control solo necesitan de los miembros más jóvenes. — Informó Kaiba volviendo a juguetear con sus dados. — Entre más jóvenes mejor, así pueden moldearlos a su antojo. Hemos sido informados de que al menos treinta familias han sido atacadas, de las cuales ya van alrededor de diez niños tomados.
— ¿Qué pasa con el resto de la familia?
— No dejan a nadie. — Contestó Kenta cruzando sus brazos. — Matan al resto de la familia. Padres, hermanos mayores, tíos, abuelos o cualquier familiar de primera línea… todos son asesinados, con tal de asegurarse de que el niño con el que se quedan es el único heredero.
— Saben que Ichinose es la última del clan que llaman como "Primer Pheromone" y si la encuentran podrían entonces enfrentarse a Yuri-san — Nuevamente Kaiba arrojó los dados sobre el escritorio. — Ahora bien te haré una pregunta Azuma, dime ¿dónde entras tú?
Arrojó los dados.
— No me importa el resto de las familias, pero si para proteger a Haru, debo protegerlas, entonces lo haré. — Contestó sin inmutarse, estaba decidida. Los dados habían caído doble seis.
— Excelente. — Kaiba amplió su sonrisa y cruzo sus piernas. — No tienes que protegerlas explícitamente, solo asegurarte de llegar a escena cuando ataquen a una y ahí, ir capturando a los revolucionarios o en su defecto, eliminándolos.
— Tenemos una lista de posibles familias que estan por ser atacadas por estos revolucionarios, solo debemos monitorearlas y a la mínima señal de confrontación ir de inmediato. — Dijo Kenta con tranquilidad y a diferencia de su padre con una ligera sonrisa.
— Empezarán esta misma noche…
Un capítulo más y un poco más largo, para aquellos lectores que aún me siguen ;-;. Sé que me esperaron mucho y fue mi culpa, pero agradezco a aquellos que me han leído desde los inicios, además de agradecer que me tuvieran paciencia.
Por otro lado agradezco los comentarios de nuevos lectores y de igual forma aprecio los comentarios de todos, mientras al menos una persona lea mi historia yo la continuare ;D
