Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer, simplemente estoy jugando con ellos. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi consentimiento. Di NO al plagio.

CAPÍTULO 16

Bella

No era nada buena jugando a los naipes, tanto que podía jurar que las amigas de mi abuela me miraban con burla, por lo que preferí alejarme y dejarlas jugando.

El parque en que estábamos tenía un techo alto, juegos infantiles seguros y limpios. En el exterior estaba rodeado de árboles y senderos donde las personas hacían ejercicio. Compré una taza de café, me senté en una de las bancas vacías y me entretuve por unos minutos viendo a un señor tocando la guitarra.

Desde mi lugar podía ver a la abuela y Marie y sus amigas, verlas alegres me hizo recordar a mi amiga. Saqué el celular de mi bolsillo y lo encendí para encontrarme con más de 60 llamadas perdidas, la mayoría de Edward y otras de mis padres. Traque en seco y con las manos picándome los ignoré.

Contacté con Alice y chillé un saludo cuando me respondió la llamada. Ella bromeó con lo mucho que la extrañaba y me pidió que le contará sobre cómo me encontraba emocionalmente. Después de eso me armé de valor para preguntarle lo que en verdad quería saber.

— Así que… ¿Cómo están?

—Supongo que hablas en plural pero quieres saber sobre Edward —ella supuso correctamente, no como reproche, entre todos ella es la que más me entendía. Y en realidad quería saber sobre Edward.

—Tengo llamadas pérdidas de él —expliqué.

—Lo supuse —comentó tranquilamente—, ha estado un par de veces en mi departamento también —soltó un suspiro—. No debería decirte esto pero se ve arrepentido, aunque sigo pensando que merece sufrir un poquito más —agregó.

Agradecía que Alice fuera mi aliada en la situación aunque eso implicará dejar de lado la admiración que sentía por uno de sus actores favoritos, además sabía que en el fondo ella solo quería lo mejor para ambos.

—Lo extraño —le confesé.

—Lo sé, todo se va arreglar ya lo veras.

Cruzamos unas cuantas palabras más y antes de terminar nuestra conversación prometí llamarla lo más pronto posible.

«•»

Mi abuela tenía en el centro del pueblo, no era enorme pero tenía su encanto. Al entrar rodeamos el mostrador y nos sentamos en la mesa que tenía en la parte trasera del establecimiento.

—Ahora podemos hablar tranquilamente —propuso con dulzura y tranquilidad.

—No hay mucho que contar —intenté no sentirme incomoda—, mi vida no es tan interesante como piensas.

—Creí que al ser joven y tener un novio famoso todo iba a ser más emocionante —inquirió, su mirada cambiando a una de preocupación—. Es normal tener peleas y discusiones en un noviazgo, sobre todo tratándose de uno tan serio —añadió.

—Supongo —dije no muy convencida—. ¿Leíste las noticias? —pregunté con temor de que pensara lo mismo que los medios y Edward.

Al ver su mirada llena de irritación supe que lo había hecho.

—Todo tiene explicación, Edward no quiso escucharme —murmure con una mueca de dolor—. No creí que desconfiara de mí.

—No quiero criticarlo porque no lo conozco, sin embargo quiero pensar que su modo de reaccionar se debe al medio en que trabaja —opinó, reconfortándome al ver mi rostro—. Está bien si no quieres hablarme de eso, hoy hay una fiesta de beneficencia en el orfanato, ¿quisieras acompañarme?

—Supongo que estaría bien —acepté, pensando en que no tenía nada que perder.

«•»

No muy tarde fui al lugar más cercano para comprar algo para almorzar. El lugar tenía algunos clientes así que después de pedir busqué un asiento para esperar. Estaba absorta en mi mundo cuando un hombre se sentó a mi lado y estuvo observándome por varios minutos hasta que decidí mirarlo con molestia.

—¿Puedo ayudarle en algo?

El hombre, de no más de treinta años, me dio una breve sonrisa. —Lo siento, es sólo que se me hace conocida.

Sin ganas de entrar en más detalles negué el hecho de que nos pudiéramos conocer y aparté mi atención del hombre.

—He venido por cuestiones laborales, Forks es un pueblo interesante. ¿Eres de aquí? —preguntó, en un intento de crear una conversación. Aunque se veía amable bien podría ser un acosador por lo que mantuve mi conducta reservada.

—Si te gusta la lluvia, lo es. Sin embargo no soy de aquí —respondí.

Miré a la dirección de la empleada que venía hacia mí con mi pedido. Después de pagarle y agradecerle me dirigí a la salida.

—No soy un acosador, si es lo que piensas —el hombre de minutos antes se acercó a mí, se veía divertido pero aun así no bajé la guardia.

—Pero sí un desconocido —murmure.

—Eso se puede arreglar —dijo, sonreí con suavidad y negué con la cabeza hacia su propuesta—. Con suerte y nos volveremos a encontrar —inquirió y sin más se alejó.

Salí del lugar un poco sorprendida por el hombre y sus palabras directas pero no volteé hacia atrás.

«•»

Me puse un vestido azul rey y unas zapatillas no muy altas, no quería accidentes con el suelo húmedo de Forks. La Fiesta de beneficencia era muy importante para el pueblo y para el orfanato, había más de cien personas desconocidas llenando el recinto con su exuberante presencia.

—Cariño, ¿quieres ir por unas bebidas mientras saludo a mis amigas? —propuso mi abuela, señalándome a su grupo de amigas dónde resaltaba una de vestido naranja y un tocado grande y brilloso.

Asentí y me dirigí con pasos tranquilos hacia la barra de bebidas que se había colocado. Supuse que debería de pedir algo con alcohol pero la verdad no se me hacía atractiva esa idea por lo que pedí un par de sodas.

—Yo pagaré por lo de la señorita, ¿puede darme una copa de whisky, por favor? —ordenó una voz detrás de mí justo cuando iba a pagarle al barman, sin girarme reconocí la voz y al voltearme supe que no me había equivocado.

—No es necesario —intervine, mirando con incomodidad al sujeto de la cafetería—. ¿Seguro que no eres un acosador?

—Te he dicho que no, soy fotógrafo —respondió con calma—, pero para que no te quede duda te lo repito: no soy un acosador —se defendió con diversión—. Tu esposo debe de estar orgulloso de que no seas una mujer confiada.

Su comentario me sonó sacada de alguna mala película de mujeriegos.

—¿Eso aún funciona? —cuestioné.

—¿Qué?

—Acercarte a las mujeres, mirarles sus manos y preguntarles por sus maridos; tu táctica es algo anticuada —expliqué, él miro hacia mi mano y observó el anillo de compromiso que aún se mantenía en mi dedo.

—Usualmente funciona —se encogió de hombros—, aunque últimamente está fallando.

—Bueno pues, me llamo Isabella Swan —me presente con amabilidad—. Y solo para aclarar, estoy comprometida —aseguré con una media sonrisa y un sentimiento de pesadez.

—James, sólo James—respondió el chico con amabilidad, tendiéndome su mano.

Era mala relacionándome con las personas nuevas pero James era un hombre extrovertido y comunicativo. Mientras mi abuela conversaba con sus amigas, él me entretenía con las historias de sus reportajes.

Cuando la fiesta llegó a su fin y los invitados empezaron a irse me despedí de él.

—Estaré unos días más en Forks, así que, ¿te gustaría tomar una taza de café?

Aunque hubiera pasado mayor parte de la velada con él, no lo podía considerar un amigo o alguien de confianza. Pensé en su invitación por unos minutos, al principio no estaba convencida pero al final no pareció tan mala idea.

—Está bien —acepté—. ¿En la cafetería donde nos vimos la primera vez?

A él le pareció bien y aceptó que fuera por la mañana, antes de irse se despidió de mí con un beso en la mejilla, haciéndome sentir incomoda.

—Espero le hayas hablado de tu compromiso —comentó mi abuela, sin intentar ofenderme.

—Lo hice —aseguré.

Con una sonrisa me guiñó un ojo y nos dirigimos a casa para descansar.

Edward

Desde que Bella se había ido, me encontré enfrentando lo mucho que la extrañaba y necesitaba su perdón. Mientras la encontraba tenía que arreglar algunas cosas para que cuando nos volviéramos a encontrar tuviéramos un poco de tranquilidad.

Tanya era un punto importante del momento y estaba parcialmente inseguro de ir a su departamento después de lo sucedido. Cuando me recibió no parecía del todo feliz pero aun así me invitó a pasar.

—Edward, hola —saludó sin su confianza habitual—, ¿quieres algo de beber?

Negué inmediatamente, sentándome en uno de sus sillones.

—Quiero hablar sobre la otra tarde…

—Edward, te repito que lo siento mucho —me interrumpió, sin mirarme fijamente.

—Puedo hacerme la idea del porqué lo hiciste. Es sólo que… éramos buenos amigos a pesar de que sabíamos que algún día podríamos terminar siendo un matrimonio —le comenté, con ello mostró una sonrisa melancólica—. Desde la lectura del testamento nos volvimos unos desconocidos; eso no me gusta.

—Lo sé —aceptó, levantó su mirada hacia mí con culpa—, eres mi mejor amigo, lo más cercano a un hermano. La herencia no es lo que nos cambió, supongo que lo arruiné cuando dejé que mi padre interviniera, porque aunque el testamento sólo nos concierne a nosotros, mi padre no deja de presionarme.

—Tienes razón, él no debería meterse en éste asunto —admití.

—Sin embargo, lo hace —coincidió—. Hace unos días me llamó y dio un ultimátum, por eso fui a tu casa e intenté besarte —explicó con lentitud—. No te quiero de ese modo, realmente me siento muy apenada.

Parecía apunto de ponerse a llorar por lo que la detuve—. Tanya, con esto he tomado una decisión — asintió y me dio pauta para seguir—. Por lo que me informo el abogado, si no nos casamos la herencia se me quedara completamente —murmure—, a tu padre no le gustaría perder una gran oportunidad para ganar dinero así que te ofrezco un trato.

Ella me miro interesada. —Continua.

—Sea cual sea la herencia de mi abuelo, te daré la mitad, lo único que te pido es que pares de seguir las ordenes de tu padre.

Su rostro se contrajo de sorpresa y confusión.

—No puedes hacer eso —puntualizó, negándose a mi plan.

—Tanya, no me interesa la herencia sólo quiero ser libre, —comenté—, quiero ser feliz y que tú lo seas.

Ella no lo sabía, pero estaba al tanto de que parte de la capital de la empresa de Tanya era proporcionado por su padre, además del departamento que su padre le había 'dado' mientras se mantenía en Los Ángeles. Suponía que con eso él lograba que Tanya fuera una chica sumisa y dependiente de él, parecía que no me equivoqué.

—No sé qué decir —se levantó y me abrazó muy fuerte—. Gracias.

«•»

Continuando con mis pendientes me reuní con Garrett, él estaba al pendiente de mi estado de ánimo y había retrasado algunas apariciones, había sido tolerante con mis reacciones inesperadas. Tomando en cuenta su papel como mi representante, él continuamente me decía que me encontraba en la cumbre de mi carrera por lo cual después de hablar con seriamente con él casi termina enloqueciendo.

Gracias a Kate, quien me apoyó como si de una hermana mayor se tratara, Garrett se tranquilizó aunque no aceptó por completo mi imprevista decisión. Me gustaría haberle dicho que a veces, lo que te hace feliz y es importante requiere un esfuerzo extra.

Después de despedirme de él y escucharlo decir qué pensará las cosas bien, conduje hacia la casa de mi mejor amigo. Tenía conocimiento de que su novia estaría en la universidad por lo que sabía que él era mi oportunidad, tomando en cuenta que Alice se rehusó a ayudarme en encontrar a Bella.

Jasper probablemente olía que lo metería en problemas porque parecía un tanto inquieto cuando me abrió la puerta e invitó al interior de su apartamento.

—Edward, que sorpresa —dijo, en un tono nada convincente—. ¿Una cerveza?

Negué con la cabeza y lo seguí hasta su cocina. —¿Iras a grabar tu película?

Me miró con extrañeza ante mi tema de conversación, que no involucraba a Bella.

—Hoy no, están grabando algunas escenas que no me corresponden, iré dentro de unos días para repetir algunas escenas —contó, tirándose en el sofá. El papel de Jasper era interesante ya que en la serie dónde estaba era un agente.

—¿Jasper? —inquirí con titubeo.

—No te diré —musitó de regreso y con voz cansada.

—Sólo quiero saber dónde está Bella —supliqué—. Pr favor, eres mi amigo.

—No juegues conmigo —me miró reprobatoriamente—. Me meterás en problemas hombre —me sentí un poco culpable porque tenía razón, Alice podría hacerlo sufrir por traición.

—No le diré a nadie —afirmé.

—Alice lo sabrá y me matará.

—Te juro que me interpondré para impedirlo.

Después de una larga batalla de silencio Jasper soltó un largo suspiro y supe que conseguiría alguna pista.

—Ella está en Forks, Washington —confesó en un murmuró pero lo suficientemente alto para que lo escuchara.

Forks.

No tenía un plan seguro ya que Jasper no conocía la dirección exacta, aun así sentí un más esperanza de lo que había sentido en días. Me despedí de Jasper sugiriéndole que se mantuviera sereno y salí de su apartamento.

Me sentí más relajado cuando descubrí lo pequeño que era Forks, la única persona relacionada con Bella era Marie Swan, que de hecho aparecía en el directorio local. Tal vez se enojaría conmigo por no darle el espacio que deseaba pero tenía que demostrarle que no había nada que pensar.

Más que espacio necesitábamos explicar todo aquello que sentíamos con palabras. Fui quien jodió lo nuestro pero esperaba conseguir su perdón y estaba dispuesto a suplicar si era el caso.

Para no levantar sospechas no pedí un jet, en su lugar conseguí un vuelo normal a Seattle. Luego me dirigí a casa para tomar unas cuantas cosas, no sabía que le diría a Kata para que de alguna no llegará a oídos de Bella.

—¡Kata, me voy le viaje! —le conté, apenas llegué a casa y la encontré en la sala.

Ella me miro con confusión e incluso me ayudó a preparar mi maleta. Le dije que iría como voluntario a otro estado y eso pareció funcionar. No podía culparla por su felicidad evidente, los últimos días la casa había sido un desastre y aunque que kata no lo dijera abiertamente ella también extrañaba a Bella.

—¿Te vas de viaje? —preguntó Claire, cuando chocó conmigo en la entrada y observó mi maleta.

Le sonreí a la chica, aunque me agradaba, era amiga de Bella por lo que estaba seguro de que sabía el paradero de Bella y podía advertirle.

—Sí, acepté ir como voluntario a una pequeña comunidad, sólo por unos días.

Claire me miró con cuidado, como si buscara algún tipo de información.

—Suena interesante —comentó.

Durante el viaje hasta el aeropuerto le hablé a mi jefe de pasantías, se enojó en un principio y me dijo que cuando volviera me haría recuperar las horas perdidas y al doble. Estaba seguro de ello.

Garrett me llamó antes de abordar y preguntó si había pensado en mí última decisión. No había cambiado de opinión, dejaría la actuación para enfocarme en mi carrera de medicina y en recuperar lo que tenía con Bella, si me perdonaba o no.

Ni para mí, Garrett o Kate sería fácil, pero todos nosotros teníamos planes. Garrett y Kate se enfocarían en su matrimonio y en iniciar su propia familia, Kate incluso bromeó sobre llamar Edward a su primer hijo, por supuesto Garrett se negó.

Estaba tan nervioso que me sentí más cómodo al ir en un avión lleno de otros pasajeros. El aeropuerto más cercano de Forks estaba en Seattle y ahí me dirigí, cuando el avión aterrizó me escabullí entre las personas y renté un auto con GPS.

El viaje hacia Forks fue todo un reto contando que iba manejando a un lugar nuevo, por un momento me creí perdido hasta que encontré la señal de bienvenida al pueblo. Estuve a punto de dirigirme a la casa de Marie Swan pero dada la hora no me pareció sensato, en su lugar busqué un lugar dónde quedarme para reponer fuerzas y para prepararme para nuestro encuentro.

Perdón no había tiempo de subir capítulo, no les prometo actualizar pronto porque estoy muy ocupada con la escuela. La buena noticia es que en una semana más salgo de vacaciones y poder escribir más.

Gracias por su tiempo y espero que comenten aunque sea algo pequeño, eso me alegrara y tal vez hasta suba un capitulo este fin de semana, saludos y siento si los exaspero, pero así soy y es mi mala costumbre.