Bueeeeeeno, como veis estoy de vuelta.

Lo siento por la tardanza, pero no sé si os habéis fijado que tardo mucho en actualizar. Como para no hacerlo. Pero si no pongo justo en el resumen de arriba del fic ABANDONADO (Sí, con mayúsculas. Es más fácil darse cuenta) entonces voy a seguir actualizando, solo que un poquito de paciencia, porque soy peor que una tortuga o un caracol.

Hasta la próxima.

Y ya sabéis, Ha-a-arry P-p-p-potter no e-es mío, ni de Q-quir-r-rr-e-e-ell.

Harry había estado hablando hace unos minutos con sus nuevos amigos, Ron, Ginny y Hermione, cuando sintió la imperiosa necesidad de darse un paseo fuera del Gran Comedor, si entendéis a lo que me refiero y si no ya os lo explico, es que tenía que ir al baño. Ya sabéis, cómo eso de "¡No puedo aguantar más, mi vejiga explota!".

Y así fue como, inventándose una excusa bastante buena y andando tranquilamente salió del lugar, antes de darse cuenta, demasiado tarde, de que no sabía dónde estaba el cuarto de baño y frenéticamente se puso a buscar la enfermería, que aunque quedaba un poco lejos era el único lugar donde sabía que había uno.

Mientras tanto, ya un poco (muy) perdido, miraba frenético cualquier indicación de un servicio, preguntándose, algo crispado, si a los magos no les hacía falta ir al cuarto de baño, cuando, de repente, se encontró de frente con una figura de negro (Que casi hizo que se lo hiciese en los pantalones del susto que le pegó).

– Señor Potter – le llamó la atención alguien, que parecía haberse tragado un limón de lo ácido que pronuncio su nombre – ¿Qué hace aquí, tan lejos de Black y Lupin?

Mirando frenético aún en busca de un cuarto de baño, no le quedó otra que subir la mirada y encontrarse con unos pozos negros, que parecían una pared sólida y firme, lo reconoció como Snape. Menos mal que recordó su nombre, suspiro mentalmente aliviado.

– Buenos dí… tardes, señor – comenzó, nerviosos – Me preguntaba si usted sabe dónde está el baño, profesor Snape – dijo sin asomo de vergüenza, ya que estaba en necesidad de ayuda urgente, el pobre niño.

Se quedaron callados un momento, mirándose entre sí más quietos que estatuas.

Pasó un segundo.

Dos.

Tres.

Y cuando Harry estaba a punto de disculparse educadamente y salir corriendo, ya no importaba donde, la boca del hombre se abrió y contesto sin asomo de burla.

– Sígame, señor Potter, le indicaré el camino – se puso a andar casi en seguida y el niño le siguió rápidamente, conteniéndose de saltar de un pie a otro de la impaciencia – En Hogwarts hay baños en cada piso, señor Potter, no hace falta subir o bajar escaleras para buscarlos y están situados en el mismo lugar en distintas plantas.

Asintió escuchándolo atentamente y los dos se dirigieron a la mitad de un pasillo lleno de estatuas, donde se pararon cerca de una puerta de madera vieja

– Gracias señor Snape, es usted muy amable.

Y sin quedarse a mirar la cara de incredulidad del profesor en cuestión se metió en el servicio apresuradamente, a punto de no aguantar más. Entonces, pensó Harry, Sirius, Remus y Tonks se reirían de él seguro, bueno no tanto, pero le recordarían eso en años futuros, de eso no le cabía duda.

O eso creía, porque, en ese caso, Remus hubiese pegado ciertos tortazos a dos Black, que hubiesen estado callados para el resto de sus días, aunque no tuvo que suceder así.

Mientras tanto, a Severus ya no le quedaban muchas más dudas y no sabía exactamente porque era, si por el hecho de que le hubiese tratado con tanto respeto al llamarlo profesor y señor Snape, si el que le hubiese calificado como amable o por que le hubiese preguntado sin tono de broma donde estaba el baño.

Potter, su padre, jamás hubiese pedido a Severus la dirección del servicio, ni por encima de su cadáver y eso que estaba muerto.

Y así, de la nada, o mejor dicho, de una pregunta vergonzosa, se ganó Harry Potter un cambio de mira de Severus Snape, no sabremos nunca si por el baño o por su amabilidad (Bueno sí, está claro. Por el baño).

Cuando el niño salió ya sin tanta prisa no se encontró al hombre de negro y encogiéndose de hombros volvió al Gran Comedor, bajo la atenta observación de un niño rubio que anhelaba ser amigo de él.

Quizás, tal vez, puede, no es probable, que con su fuerte mirada Harry se tropezara y casi cállese, por coincidencia topándose con los ojos grises, como los de Sirius, de Draco Malfoy.

Sonrojándose un poco, pero dándose cuenta de que nadie lo miraba le saludo con la mano y curioso por la atención fue hacia él, sin ser notado por el rígido Lucius Malfoy que hablaba con su esposa a un lado de su hijo.

– Hola – murmuró el rubio un poco vergonzoso, aunque no lo demostrase.

– Hola – le respondió parpadeando entre sus gafas – Soy Harry, encantado de conocerte – le sonrió abiertamente y extendió su mano, ya que parecía que el otro era aún más tímido que él en esos momentos.

– Soy Draco – repuso contento el otro, devolviéndole el gesto y estrechándole la mano.

El silencio calló sobre ellos.

– ¿Sabes sobre… um… – pensó apresuradamente Harry algún tema que sacarle, para no ser incomodo – sobre Quidditch? – pregunto un poco esperanzado de que le alumbrasen más en eso.

Vio su sonrisa ensancharse y supo que había acertado de lleno el tema, así que sin otro suspiro más los dos niños empezaron a hablar emocionados del deporte (Que a veces hace milagros), forjando una amistad débil pero en constante crecimiento, como había pasado con Ron, Hermione y Ginny.

No había pasado ni un cuarto de hora cuando Harry por el rabilo del ojo vio que alguien le hacía señales y un poco decepcionado por no poder seguir conversando interrumpió a su nuevo amigo con suavidad.

– Tengo que ir con mi padrino y mi tío ahora, Draco – le dijo al niño un poco triste por esto – Pero volveremos a hablar después – prometió Harry con una sonrisa, ya alejándose.

– Adiós – murmuró Draco aún en bajo para que su padre no se diese cuenta, aunque nunca lo hacía, cosa que su madre sí y sonreía en su dirección levemente, por debajo de su máscara fría.

– Hasta luego.

Bueno, parece que es hasta aquí abajo y no hasta la próxima.

En fin, el caso, lo de los baños me lo he inventado, por si no os habéis dado cuenta.

Y eso es todo, señores.

Esta vez sí, hasta la próxima.

Espero yo también que sea pronto.

OOOOOOO y gracias por los comentarios.