Capítulo 14
Cinco días después…
Milo estaba preocupado. Minutos atrás había sentido a los caballeros de bronce en la casa de Géminis luchando contra alguna fuerza invisible y tiempo de después a su amigo Camus subir las escaleras tranquilamente mientras el cosmos de uno de ellos, Hyoga de Cisne, había desaparecido.
- Amigo, te encuentras bien? – le preguntó vía Cosmos – Porque no estás en tu templo?
- Lo siento Milo, pero tuve que encargarme yo mismo de Hyoga – Le contestó por el mismo medio – No se lo iba a dejar a la Barbie budista. Mi alumno, mi fracaso, mi problema.
- Sube rápido y acá me cuentas porque puede haber Hindúes en el alambre. – dijo Milo cortando la comunicación.
Shaka efectivamente escuchó la conversación, pero no le prestó mayor atención. Estaba acostumbrado a ser menospreciado por sus atributos físicos como le platicó a Shaina una vez. Ahorita estaba vigilando a larga distancia y a través de su meditación que sus alumnos cumplieran cabalmente con la misión que les había encomendado pues acababan de ingresar a la Isla de la Reina Muerte. El Patriarca le había enviado toda una tropa de soldados para ayudarlos a esparcir el terror por la Isla, y lo estaba consiguiendo aunque no había señales de Ikki aun.
De pronto su atención fue hacia otro lado. La casa de Leo para ser precisos. Uno de los caballeros de bronce, el único que aparentemente había podido llegar hasta allá, acababa de recibir el plasma relámpago de Aioria, pero no era el único que estaba en esa casa.
- Cassius! – exclamó rompiendo su concentración – Idiota! No te puedes poner a atacar a un dorado!
Abrió un portal hacia la parte trasera de la casa de Leo y escondió su cosmo. Vio como Cassius decidió defender al caballero de bronce bajo la perplejidad de este, y de Aioria de Leo, que como el bien sabia pues estuvo presente cuando ocurrió, estaba bajo el influjo del Satán Imperial del Patriarca.
- Que carajos haces! – pensó.
Cassius fue lanzado por los aires cayendo cerca de la columna donde estaba escondido Shaka y aprovechando la distracción de Aioria con Seiya, abrió un portal y se llevó al grandote a su casa.
- Shaka – murmuró Cassius aun en sus brazos – Debiste dejarme ahí.
- Estás loco? Shaina me matará si algo te pasa! – dijo Shaka depositándolo en su cama
- Aioria… solo morirá… si su enemigo muere… y yo… - cerró
Shaka pasó saliva. Por qué Cassius quería ayudar a que reaccionara Aioria. Cassius intentó levantarse, pero Shaka le aplico su healing y lo durmió con su cosmos. Solo había uno de bronce peleando con Aioria. No duraría mucho, aun así, podría recibir una reprimenda por meterse en su pelea, por lo que junto a la cama se sentó en el suelo y se puso a meditar para crear la ilusión del cuerpo de Cassius en el mismo lugar, después recuperándose e interponiéndose en el ataque para que Aioria lo viera morir.
El plan resultó como esperaba y tanto Aioria como el caballero de bronce sobreviviente creyeron en su muerte, logrando que Aioria se recuperara del Satán Imperial y le advirtiera a Seiya la peligrosidad de Shaka, por lo que este solo sonrió al saber que Aioria sabia el alcance de su poder y decidió regresar a ver cómo iban sus discípulos.
En Italia…
Shaina estaba en la misa de medio día donde todas las alumnas tenían que ir obligatoriamente. Se sentía tranquila y en paz y oraba porque todo estuviera tranquilo en el santuario. Estar en un lugar como ese le había dado una nueva visión de las cosas. Ser agresiva no lo era todo y podía conseguir más cosas con una sonrisa que con un golpe. Muchas de sus compañeras más grandes la habían tomado como un ejemplo y a ella le gustaba estar rodeada de ellas. Al menos ya no se sentía tan sola. Incluso una de ellas le recordaba a Geist.
Estaba concentrada en lo que decía el sacerdote, cuando el corazón se le oprimió. Algo estaba pasando y era algo muy malo. Se levantó de improviso llamando la atención de todas las niñas al tirar su banco que hizo eco por toda la capilla. Todas las monjas también voltearon molestas y el sacerdote comenzó a carraspear. Shaina encendió su cosmos al máximo y salió corriendo del lugar.
- Cassius? Cassius? Contéstame pedazo de chorlito! Cassius! – iba diciendo mientras corría hasta su árbol favorito. – Si no me contestas te dejo de hablar!
Se quedó callada hasta que comprendió que no le iba a contestar. Agito su cabeza negativamente. No, no. Estaba paranoica. Admitía que lo extrañaba porque nadie la consentía como él. Además, nadie tenía nada en su contra. Era como un cachorro de rottweiler Y al mismo tiempo infundía miedo entre los guardias pero entonces… porque no le contestaba? Por qué no podía sentirlo? Acaso estaba muerto? Cayó de rodillas y se quedó inmóvil. Era eso? Ahora si estaba sola. Ya no le quedaba nada por que regresar al santuario. Nada.
- Shaina – dijo una voz detrás de ella – Que sucede?
- Nada – contestó sin voltear. Sabía perfectamente que la madre superiora la había seguido.
- Por qué saliste de ese modo de la capilla?
- Gases
- No me mientas! – reprendió la monja – Ibas muy bien con tu integración.
Shaina no contestó, pero se dejó caer en la hierba sin importarle que trajera falda o no y la monja hizo lo mismo. Durante algunos minutos que parecieron años, ninguna de las dos hablo. Shaina fue la primera en romper el silencio.
- Que… que requisitos se necesitan para… ingresar a la orden que usted precede?
- Tú? Tú quieres ingresar a nuestra orden? – pregunto sorprendida
- Pues… si se puede, porque no? – dijo indiferente – No es como que tenga algún otro lugar a donde ir.
La madre superiora se quedó mirándola preocupada.
- Shaina, ingresar como una religiosa no es una decisión que sea tomada a la ligera – dijo – Necesitas llenar ciertos requisitos y para ser sincera, no te veo como alguien dedicada al Señor.
- Cuáles son esos requisitos?
- Ser mayor de 18 años…
- Pero sé que se puede entrar como postulante desde los 16 – replicó Shaina
- Sí, pero para entrar al postulantado, en primera debes tener alguien que solvente tus gastos y que el responsable de tu familia firme de aprobación. – dijo la madre superiora – Tu no conoces lo duro que es la vida de una religiosa contemplativa como lo somos nosotras.
Shaina la miró con cara condescendiente.
- Cuál es la diferencia a cómo vivimos en el santuario? Estamos recluidas separadas de los hombres, solo servimos a Athena o al Patriarca, vivimos una existencia con recursos limitados y nuestra vida la vemos pasar sin mayor problema. No veo mucha diferencia.
La Madre Superiora le sonrió.
- Son polos opuestos. Aquí hay cuatro votos: Castidad…
- Lo tengo
- …Pobreza…
- Júrelo que lo tengo…
- …Vida Cuaresmal…
- Esa… no creo que sea tan difícil de cumplir
- … y Obediencia Absoluta. –dijo la monja sonriendo mientras cruzaba los brazos retándola a decir algo.
Shaina intentó replicar pero era más que obvio que esa parte no sería tan fácil de cumplir para ella que desde hacía varios años solo hacia su voluntad.
- Además, yo no acepto chicas que no tengan vocación religiosa…
- Lo cual es algo hipócrita sabiendo su historia, Madre.
- Precisamente por lo mismo. Yo recibí el llamado ya estando como novicia. Pero a ti simplemente no te veo para esto. No conoces la vida fuera del Santuario, por lo que no podrías saber de lo que te estás perdiendo y por tanto tus votos no contarían. Además, tu sabes que tu estancia aquí no será por muchos días más.
Shaina suspiró y mejor se dejó caer en el césped. Comenzaba a dudar que alguien fuera a ir por ella nunca.
La madre superiora se levantó y se volvió hacia ella.
- Quédate ahí el tiempo que quieras, pero prepárate para el sermón del Padre Gulianni.
Se dio la media vuelta y lentamente se dirigió hacia la capilla de vuelta con las demás.
Shaina hizo un gesto de exasperación.
- Y luego dice que esto no es igual al santuario!
En Grecia…
Shaka estaba en meditación total al centro del templo de Virgo. Sus discípulos, Ágora y Shiva estaban teniendo dificultades con el caballero Ikki de Fénix y decidió darles una mano, inmovilizándolo a larga distancia. Estaba orgulloso de sus alumnos, pero no podía dejar de sorprenderse de la fuerza de Ikki.
Cassius salió de la habitación moviéndose con dificultad, aun herido e intentó pasar junto a Shaka para salir de ahí.
- A donde crees que vas? – preguntó Shaka sin abrir los ojos
- Necesito… subir con el… patriarca…
- Sabes que no puedes hacerlo. – dijo Shaka tranquilamente – Al menos no por este camino y no estás bien. Espera a que termine la batalla y sube por detrás como siempre.
- No hay tiempo… - dijo Cassius volviendo a sangrar profusamente – La reencarnación de Athena está sufriendo. Shaina no me perdonaría el no ayudarla – dijo doblándose de dolor.
Shaka perdió un poco la concentración.
- De que estás hablando?
- La chica que está abajo, herida con la flecha dorada…
- Que con ella?
- Es la reencarnación de Athena. Yo vi y sentí su cosmos allá abajo. Por eso subí y…
Shaka no lo escuchó porque de nuevo estaba concentrado ayudando a sus discípulos que por alguna razón estaban perdiendo la batalla.
Cassius comenzó a caminar de nuevo hacia la casa de Libra pero el cosmo de Shaka se lo impidió, azotándolo hacia la habitación y encerrándolo ahí. Había dos razones principales: Shaina sufriría mucho si algo le pasaba a Cassius, y el patriarca podría enfadarse con él por entrometerse en una batalla fuera de su templo cuando tenía órdenes específicas.
Sin embargo las palabras de Cassius retumbaban en sus oídos. Podrían ser verdad? Él había visto algo raro aquella vez que había salvado a Shaina de caer en el precipicio.
Sacudió la cabeza y volvió a su concentración total. Estaban a punto de derrotar a Ikki cuando otro cosmos aún más fuerte que el de él, se interpuso en su camino. Momento. Quien tenía un cosmo más fuerte que Shaka de Virgo? Nadie!
Unas pisadas que corrían hacia él lo alertaron y se transportó por medio de su levitación para quedar sobre su trono de flor de loto e Inicio una de sus ilusiones: La que más le gustaba y le daba paz. Necesitaba eliminar cualquier sentimiento negativo.
No tardaron en entrar los tres caballeros de bronce quienes quedaron desconcertados ante el poder y tranquilidad que emanaba Shaka.
Shaka pudo sentir como se le acercaron demasiado. Seiya fue el primero en reaccionar.
- Quiero que me demuestres tu verdadero poder – Gritó atacándolo
Shaka solo lo repelió con su cosmo, haciendo volar por los aires a Seiya. Shiryu y Shun corrieron a donde había caído.
- Tienes muy malos modales – dijo Shaka poniéndose de pie.
Seiya también se levantó.
- Ustedes me recuerdan a tres buitres hambrientos que caen sobre la presa mientras este esta distraído – dijo Shaka
Seiya se limpió la sangre de la boca con el dorso de su mano.
- Este caballero es mucho más poderoso de lo que habíamos imaginado – dijo Seiya a Shiryu.
- Justo como dijo Aioria debemos atacarlo antes de que abra los ojos – contesto Shiryu – Peleare contigo Shaka!
Shaka sonrió. En serio querían pelear con él? Acaso querían morir? Bueno… quien era el para evitarles la inevitable muerte.
- Que pasa Shiryu? Tu dragón no es tan fuerte como tu pensabas, verdad? – se burló Shaka – Pronto tu armadura dejara pasar mi cosmo a tu piel, tus huesos y tu puño desaparecerá por mi poder.
Ante el asombro de Seiya y Shun, Shiryu también voló por los aires noqueándolo. Shun no podía permitirlo y lanzó su cadena de Andrómeda. La cadena ni siquiera llego cerca de Shaka quien ante la palabra "Ohm" logro que la cadena atacara a su dueño apretándolo lo suficiente hasta hacerlo sangrar.
- Cómo te sientes al ser atacado por tu propia cadena Caballerito? Ahora… una palabra más y la cadena le cortara la cabeza. Quieren que emita ese sonido?
- Shun!- grito Seiya a la vez que Shun fue enviado en contra del cayendo aliviado de tener aun su cabeza en su lugar.
Shaka comenzó a acumular su cosmo en sus manos.
- La bendición del señor de las tinieblas! – dijo antes de enviar su técnica contra ellos.
Los tres cayeron alrededor de él.
- No sé cómo estos caballeros sin tanto poder, han podido llegar hasta la sexta casa, pero la única explicación es que el Gran Patriarca fue traicionado por ellos.
Seiya comenzó a querer abrir los ojos y Shaka se acercó.
- Es cierto que soy el caballero más cercano al Gran Maestro, pero no soy tan perfecto. – dijo – aún no he aprendido a tener piedad por los débiles.
Se inclinó hacia él.
- De verdad no sé qué te ve. Eres bastante inútil, Cassius está más guapo que tú y eres un debilucho. Yo tenía razón al decir que ella no quería matarte, porque de hacerlo, lo hubiera hecho. – le dijo mientras se levantaba para poder pisarlo con su bota machacando su mano – Pensándolo bien nunca tuvimos una buena conversación al respecto, y por lo mismo nunca le prometí no matarte – Comenzó a patear su cabeza – No creo que la necesites mucho. Ya eres un cabeza hueca. – Le dio una patada que lo hizo volar de nuevo y caer sobre su cara.
Shun comenzó a moverse y Shaka se movió hacia él.
- Mmm… pareces una niña, pero no tienes forma de mujer. Que caballero masculino aceptaría usar una armadura de ese color? – dijo – Te sacare de tu miseria y te daré una muerte rápida.
- Shaka – dijo Buda en su cabeza – Estas echando todo por la borda. Recuerda que eres un caballero dorado de Athena. Le sirves a ella no al Gran Maestro.
- Sigo tus enseñanzas al intentar ser piadoso con él. – le contesto Shaka – Si este caballerito llega a Libra, será el hazme reír de todos de por vida.
- Ese no es tu problema – contestó Buda - Te desconozco.
- Yo me desconozco – murmuró Shaka – Creo que necesito calmarme un poco.
Shaka regresó a su meditación levitando en su trono de flor de loto. Pasaron algunos minutos en los que parecía ni siquiera poder respirar. De repente volvió a levantarse y se dirigió a su dormitorio abriendo la puerta de golpe. Cassius estaba golpeando la pared intentando destruirla. Shaka no se inmutó por esta acción. Estaba seguro de que esto sucedería.
- Shaka! Déjame ir por favor! – pidió Cassius
- Tranquilo. Te curare y te iras – dijo Shaka lanzando una onda de cálido cosmos hacia el grandote, sanando casi instantáneamente sus heridas – Necesito que me ayudes.
- Tu pidiéndome ayuda… a mí? Un simple soldado? – pregunto Cassius incrédulo.
- Hace un momento, mientras tu yacías inconsciente, Shaina explotó su cosmos por unos segundos. – dijo Shaka – Sé que está en Italia pero lo apagó antes de que pudiera saber en dónde.
Cassius cayó de rodillas. Shaina estaba viva! Shaka fue hasta el cajón junto a su cama y le entregó un sobre.
- Es todo lo que tengo por el momento – le dijo – Sal por la puerta de atrás, que nadie te vea. Recuerda que se supone que estás muerto.
- Pero…
- Ve a Italia y encuéntrala. Y no la traigas hasta que yo me comunique con alguno de ustedes. No será un lugar seguro por el momento – dijo Shaka – Si ella regresa, no podre ayudarla y esta vez sí puede morir, Comprendes?
Cassius asintió y guardó el sobre en su pantalón.
- Gracias. – le murmuró antes de correr por la puerta trasera – Esperaremos tu mensaje.
Shaka lo miro partir con una sonrisa.
- Hazla feliz Cassius. – murmuró – Y ahora… veamos… como hago para atraerte a mi casa Ikki de Fénix?
