MISIÓN III
Como era de esperarse volaron en primera clase y llegaron a Tokyo en exactamente tres horas, justo como Tokaku había contemplado. Al bajar del avión y estar en el interior del aeropuerto, inmediatamente un hombre se acercó a ellos.
— Azuma Tokaku-san, vengan conmigo. — Aquel hombre giró su mano, dejando a la vista una pulsera blanca con un símbolo en la parte dorsal de la muñeca. Era el símbolo de la organización en la que trabajaba.
Lo siguieron, el hombre los dirigió a la salida donde una camioneta negra con los vidrios polarizados, estaba esperándolos. La puerta, que era corrediza, se abrió dejando que pasaran. El interior constaba de dos asientos con tres lugares cada uno, haciendo que las personas al sentarse quedaran de frente.
— Es un placer conocerla Azuma Tokaku-san. — Saludó una mujer inclinando un poco su cabeza, inmediatamente Tokaku tomó asiento frente a ella. Kenta se inclinó correspondiendo al saludo, pero Tokaku solo se limitó a mirarla. — Mi nombre es Harada Sakura y soy la encargada de informarle sobre la misión, además de otorgarle todo el armamento que necesite.
— Es un placer, soy Kenta. — Se presentó. — El acompañante de Azuma Tokaku-san.
La mujer le sonrió inclinándose levemente con respeto.
— ¿Y bien? — Apresuró Tokaku. Estaba más seria de lo normal.
Sakura le hizo un gesto al hombre que tenía a su derecha, este le pasó un sobre bolsa.
— Para empezar necesitan conocer a la familia en riesgo. — Dijo al tiempo que sacaba unas fotos del interior del sobre bolsa. Primero sacó un puñado de fotos que le entregó a Kenta y posteriormente una sola foto que le dio a Tokaku.
Ambos tomaron las respectivas fotos. Al mirar la foto Tokaku se sorprendió ligeramente, la imagen era de toda la familia reunida, pero lo que le sorprendió fue un tanto el físico de los integrantes.
— ¿Sucede algo Azuma-san? — Preguntó Kenta notando la reacción de su compañera, observó la primera foto que le habían entregado y correspondía al señor Ohazaka. Un hombre alto y un poco gordo, su cabello era café oscuro al igual que sus ojos, además con unas gafas. No parecía tener nada extraño.
Al cambiar de foto, él también se sorprendió. Ahora estaba viendo la imagen de una mujer, alta también.
— ¡Vaya! — Expresó sin dejar de mirar la foto. — Azuma-san… ¿está segura de que no tiene ningún pariente?
La mujer tenía el cabello largo, suelto, llegando casi hasta su cintura. Lo que más llamaba la atención era su color, un azul exactamente de la misma tonalidad que el cabello de Tokaku y sus ojos, exactamente los mismos, tanto en forma como en color. El físico correspondía exactamente al de un miembro del clan Azuma, totalmente identificable como tal.
— Entiendo su sorpresa, pensamos que el señor Kaiba les habría informado sobre ello. — Comentó Sakura con una sonrisa en su rostro. Kenta volvió a cambiar de fotografía.
La siguiente correspondía al primogénito de la familia. Un niño con el físico exactamente igual al de su madre, su cabello y ojos eran azules. El de la siguiente fotografía era la del hijo menor de la familia, un niño o más bien un bebé con las mismas características que su hermano y su madre.
— El hecho de que tenga ese físico no significa que sean de mi clan. — Replicó Tokaku cerrando sus ojos por unos segundos.
— Lo sabemos. — Respondió Sakura. — La organización intento investigar a la mujer, pero no logramos identificar su apellido de soltera, ni siquiera información sobre algún familiar. Al parecer surgió de la nada, por lo que no tenemos pruebas concretas de que sea un miembro del clan Azuma o no…
— Aun así… — Intervino Kenta mirando nuevamente cada una de las fotos y luego mirando a Tokaku. — El clan Azuma es único en su "especie", especialmente referido al físico, por lo que sus características son determinantes y heredadas, sin importar la otra mitad de la dotación genética. Los colores oscuros como el café y el negro, también son determinantes, pero los niños heredaron el físico de su madre… por lo que veo, existe una gran posibilidad de que…
— ¡No vinimos aquí para discutir eso! — Interrumpió Tokaku alzando un poco la voz. — No me interesa el origen de la familia, la misión es otra.
Tokaku miró fulminante a Kenta, como si se tratase de un regaño.
— Bien. — Kenta ordenó las imágenes y tosió un poco. — ¿Cuándo atacaran a la familia?
— Según los informes entre cuatro y siete días, contando el de hoy. — Contestó Sakura cruzando sus piernas y recargándose en el respaldo. — Tenemos al grupo bien vigilado, aunque consideramos que lo harán incluso antes de ese tiempo.
— ¿Aun no están seguros? — Inquirió Tokaku con seriedad.
— Conseguir la información resulta más complicado de lo que parece, los revolucionarios son mucho más cuidadosos que antes. — Excusó Sakura poniéndose igualmente seria. — Ahora mismo nos dirigimos a un edificio cercano a la casa de la familia Ohazaka, desde ahí, solo nos tomarán un par de minutos llegar a ellos en cuanto sean atacados por el grupo de Mozo Akija.
— Bien, espero que esos malditos decidan aparecer antes. — Mencionó Tokaku y desvió su mirada hacia una de las ventanas del auto.
— Azuma-san… — La llamó Sakura. — Sé que eres una asesina de elite, solo debo recomendar que intentes capturar a Mozo Akija con vida, de esta manera podremos sacarle información valiosa sobre los revolucionarios.
— Tenemos contemplado aquello. — Dijo Kenta sacando su celular y verificando su propia información. — Aun si los padres mueren, debemos asegurarnos de que no tomen a los niños.
— En efecto. Su misión termina una vez que los niños estén a salvo, eso es incluso aún más importante que capturar a Mozo Akija con vida.
Tokaku sabía cuál era su trabajo, no necesitaba entrar en temas que podrían distraerla de su deber. Aun si esa mujer y los niños fuesen del clan Azuma, no serían más importantes de lo que es Haru para ella, por lo que no le importaba saber la verdad respecto a eso.
El viaje en el auto continuó por diez minutos más, hasta que por fin llegaron a su destino. El edificio, un hotel de tres estrellas era de unos treinta pisos donde Tokaku, Kenta y Sakura con sus hombres se quedarían en el primer piso. Su habitación era espaciosa, aunque solo contaba con tres camas individuales, justo una para Sakura, Kenta y Tokaku, el resto de los que participaban en la misión se quedarían en el suelo, siendo en total 4 personas más.
— Pueden relajarse mientras obtenemos nueva información y el día de mañana pueden ir a conocer la ciudad. — Dijo Sakura botando sus cosas en una de las camas.
Tokaku dejo su pequeña maleta en otra cama y se dirigió al balcón. Debía llamar a Haru e informarle que estaría fuera por un tiempo, no le agradaba la idea de tener que dejarla sola y desprotegida.
— Ichinose… — Dijo su nombre una vez que su novia tomó la llamada. — No me esperes despierta, no llegaré a casa hoy. — Tokaku recargó sus brazos en el borde del semi muro del balcón. — No estoy segura, quizá me tome una semana, así que por favor… no salgas de casa, no contestes ni hagas llamadas.
Sakura curiosa de ver a Tokaku tan animada mientras hablaba por teléfono intentó ir al balcón, pero fue detenida por Kenta quien con un movimiento de cabeza le informó que sería asesinada si interrumpía a su compañera y no precisamente por él.
— Lo siento. — Susurró Tokaku metiendo sus dedos entre su cabello. Era en este momento donde por fin se sentía arrepentida por su actitud con Haru en esa mañana, guardó silencio por unos segundos, escuchando atentamente lo que su novia le decía, en ese momento sonrió.
Las agentes que la veían desde adentro de la habitación se sorprendieron de ver a tan magistral asesina de elite sonreír de esa manera, incluso para Kenta era la primera vez y no pudo evitar sonrojarse.
— Llegaré pronto a casa. — Contestó Tokaku antes de colgar, su sonrisa se mantenía en su rostro. Una vez colgó, recuperó su postura seria y firme, regresando al interior de la habitación.
Cuando la vieron acercarse todos con una torpe rapidez fingieron estar haciendo otras cosas, Tokaku percibió de inmediato la incomodidad en el ambiente.
— ¿Qué está pasando?
— Azuma-san ¿hablabas con Ichinose-san? — Preguntó Kenta sin atreverse a mirarla, aún estaba ruborizado.
— Dije que la llamaría, una vez conociera los detalles de la misión.
Tokaku le restó importancia a las actitudes de sus compañeros y se dirigió a darse una ducha, no estaba de humor para soportar ningún tipo de estupidez. En cuanto entró al baño todos dejaron salir un suspiro.
— ¿Quién es Ichinose-san? — Preguntó Sakura. Kenta la miró un poco.
— Es la pareja romántica de Azuma-san. — Respondió Kenta recuperando su postura. Sakura soltó un gritito.
— ¿¡Enserio!? — Chilló. — Jamás pensé que alguien como ella pudiese tener a alguien así, quiero decir… Tokaku es… como decirlo… una persona desagradable…
Kenta abrió más de lo normal sus ojos. — ¿Qué?
— Seguro que amenazó al pobre hombre. — Se burló provocando que sus compañeros soltaran unas risitas. Kenta se giró hacia ella con gran seriedad, provocando que todos se callaran.
— Usted no la conoce. — Dijo. Sakura sorprendida no hizo más que mirarlo de la misma forma. — Azuma-san, es amable… la única razón por la que está aquí, es por la persona que la hace sonreír de esa manera.
— Tranquilízate… — Repuso Sakura comenzando asustarse, ya que la mirada de Kenta comenzaba a asustarle.
— ¡Cállate! — Ordenó. — Será mejor que se comporte, ya que yo soy el encargado de dar el informe definitivo y no es Tokaku… es Azuma-san, muestre el respeto a su superior.
Kenta podría parecer un niño, pero era mucho más que eso, aunque no había demostrado del todo sus habilidades y a pesar de ser el hijo de Kaiba, la organización para la que trabajaba Tokaku, había decidido ponerlo a él, como compañero de una asesina maestra para así, no solo apoyarla en el ámbito estratégico de sus misiones, sino también para protegerla. De tantas personas y agentes, Kenta había sido el elegido. Él tenía una misión y un objetivo personal que lo hacía mantenerse a lado de Tokaku.
