Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, todos son propiedad de Stephenie Meyer.
Summary: bella es una tímida conductora de una sección que nadie ve en un noticiario matutino, que pasara cuando cancelen su sección y ella tenga que salir con el guapo y presuntuoso Edward cullen, y mas después del espectáculo que fue su primer día con el?
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Capitulo 8: la luna de miel
Caímos, al momento de aterrizar mi cabeza se golpeo contra la base de metal de la cama.
-auch…- gemí por el dolor.
Edward de inmediato se incorporo y me tendió la mano para ayudar a levantarme.
Me tallaba el lugar del golpe
-ven déjame ver
Se acerco y quite las manos.
-no te preocupes no tienes nada.
-desde cuando eres medico?- de verdad me había dolido el golpe
-no, no lo soy
-pero mi papa si- continuo
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-te importaría cambiarte?- me miro sin entender
-porque?
-porque me es un poco incomodo
- que te es incomodo?- pregunto sonriente, era obvio que sabia el motivo.
-que andes semidesnudo- dije señalando y volteado a otra dirección
-no lo estoy
-si
-que no
-que si
-no
-si- esto era cómico, algo tonto y perturbador, peleaba con el hermano, que hasta hace unas horas desconocía de su existencia, de mi mejor amiga.
-bueno dime porque según tu está mal?
-porque ni siquiera me conoces, como para andar así- exclame señalándolo traía puestos unos bóxers sumamente ajustados de color negro
- mira si quieres puedes quitarte la ropa para que estemos iguales.
-no, no lo creo- murmure disgustada
-Porque no? – pregunto alzando una ceja
-porque…- no sabía cómo expresarme correctamente.
- y bien?
-hummm, yo tengo algo de decencia y mucho pudor
-no confías en mi?- parecía consternado como si en realidad lo sintiera y a su vez le afectara.
-como? – no entendía a lo que se refería.
-si, que crees que te haría algo o me aprovecharía de ti- aclaro con la mirada perdida
-es cierto quien asegura que no me harás nada- dije sarcásticamente, pero creo que no lo entendió como debiese haber sido su mirada cambio, era fría y sin sentimiento
-oh, por Dios de verdad, crees que te hará algo?- comenzó a reírse, ahora los dos estábamos a un paso del llanto el por la gracia y yo por la pena. Salí disparada de la habitación. La noche era fría e impermeable, así que cruce mis brazos a la altura del pecho, en un intento fallidlo de guardar un poco de temperatura.
Llegue a unos oxidados columpios de canastilla, con una gran imagen de no poder sostenerse ni ellos solos. Pero aun así me senté, era claro que este lugar se pensó en familias y no en………
Los columpios eran bajos a tal grado que se me doblaban las rodillas, y eran sumamente estrechos al parecer seria un poco difícil pararme y salir de ellos. Pero aun así no me importo.
Comencé a balancearme aferrada al suelo, tarareando viejas estrofas de canciones de la época de mi madre.
La somnolencia me azotaba tendría que regresar a la habitación.
Luche contra la canastilla, ya que mis suposiciones si eran ciertas, eran demasiado pequeñas, de un fuerte tirón me separe de ella. (N/a: esto me paso a mí la otra vez, malditos columpios, eso me pasa por querer recordar mi infancia.)
