Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer, simplemente estoy jugando con ellos. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi consentimiento. Di NO al plagio.

CAPÍTULO 18

Bella

Estaba desayunando con James en la cafetería dónde solíamos vernos. Le conté lo que había pasado la noche anterior, prácticamente se atragantó con el jugo que bebía antes de soltar una fuerte carcajada.

—Espero que al menos le haya dolido un poco —negué, recordando que sólo había tenido una leve hinchazón—. Recuérdame nunca desconfiar de ti. ¿Dónde te llevará?

Me encogí de hombros y sonreí tímidamente. La noche anterior, antes de que Edward se fuese dónde se estuviese hospedando, me invitó a cenar. Con James trayendo el tema a conversación empecé a sentirme ansiosa.

—Me da gusto que las cosas entre ustedes se estén arreglando —siguió comiendo y no pude estar más de acuerdo con James, a pesar de mi temor a lo que pasará después.

—Igual a mí. Y… ¿hay alguna chica en tu vida? —cambié de tema y espere alguna de sus reacciones peculiares.

—Demasiadas, ¡por favor!, soy la sensación de las mujeres —me guiñó un ojo y reí suavemente.

—No me refería a eso. Habló de una chica que no sea sólo de una noche.

—Podría decirse que sí existe esa chica pero somos muy distintos, mientras ella nació en una cuna de oro yo soy simplemente atractivo —bromeó al final—. Además, tal vez se case con otro chico por obligación.

—¿Por obligación? —cuestioné en un susurro, él lo afirmó con la cabeza—. Eso es...

—¿Anticuado? Realmente trato de no pensar mucho en eso —habló con seriedad—, y desenfocarme de mi venganza personal.

Me sentí perturbada al escucharlo mencionar su venganza personal. Vio mi expresión y fue cuando se enfocó en lo que me había confesado. Maldijo por lo bajo y soltó un gruñido.

—No suelo hablar de eso con nadie —dijo de manera sombría.

—Oh…bien —comenté.

Hubo un silencio incómodo entre nosotros.

—Discúlpame Bella. No debí hablar sobre ello, sé que me has contado de tu vida y apenas nos conocemos —se veía contrariado—, es sólo que… mi hermano menor murió de una sobredosis, su novia quien aparentemente era dulce lo metió en esa adicción.

No tenía hermanos pero si tuviera y lo perdiera sería difícil también, aunque eso no me hacía entender su forma de hacer justicia. Apreté la mano del chico sobre la mesa, él me miró con agradecimiento e incomodidad.

—Estoy fingiendo ser su amigo y cómplice para ganar su confianza y saber más sobre ella. Quiero que pague por lo que le hizo a mi hermano —añadió con rencor y enfado.

—James, tu sabes lo qué estás haciendo y no soy nadie para juzgarte pero ¿cómo sabes que la culpa lo tuvo la chica?

—Vende droga —sonrió sin humor—. ¿Sabes?, es mejor dejar de hablar sobre ello, no quiero meterte en problemas y es hora de que te vayas, dentro de un par de horas verás a tu prometido —volvió a sonreír, sólo que esta vez su sonrisa era por amabilidad. Gracias por escucharme.

Aunque no estuviera segura sobre que faceta me gustaba más de James, quise poder ayudarlo y que no se metiera en problemas.

«•»

Mi celular sonó y vi el nombre de mi mejor amiga. Conocía el motivo de su llamada.

"¡Ocurrió algo malo! " chilló apenas descolgué, no pude detener el parloteo que le siguió. "Jasper es un total chismoso. ¡Le dijo a Edward dónde estabas!"

—Calma Alice. Llamaste un poco tarde, hablé con él ayer —confesé, hubo silencio en la línea—. ¿Alice?

"Sigo aquí. ¿Hablaste con él?, ¿qué dijo?" me bombardeó con sus preguntas. "¿Debo matar a Jasper?" escuché un lamento que supuse pertenecía a su novio.

—No es necesario. Edward lo obligó y tendría que agradecerle ya que pude hablar con Edward.

"¿Eso significa que regresaste con él?" cuestionó con energía. "¿Lo perdonaste?"

¿Por qué todos creían que lo había abandonado?

—Algo así —reconocí—. Me pidió una oportunidad.

Alice chilló, está vez sonó con entusiasmo. "¿Y se la diste?"

Guardé silencioso, sintiéndome apenada de hablar sobre eso. Mi acción pareció responder su pregunta.

"Al menos dime que lo hiciste sufrir un poco" pidió.

—Le di un intento de gancho derecho —hice una mueca al recordarlo y Alice soltó una carcajada—, aunque a mí me dolió más que a él.

"¡No importa, esa es mi chica!" comentó alegremente entre risas. "Supongo que entonces puedo levantarle el castigo a Jazz."

—¿Castigo?

"No te preocupes, él llegó muy preocupado y confesó todo, no lo golpeé sólo le prohibí que me hablará y mirara pero… él me observa" dijo lo último por lo bajo, pocos segundos después le gritó al chico. "Ah, prácticamente le hice la ley de hielo".

—Alice, no seas cruel con Jasper —pedí sintiendo simpatía por Jasper. Miré el reloj, faltaba una hora para que Edward llegara por mí—. Edward me invitó a cenar ésta noche.

Alice empezó a hablar sobre lo que pondría y sobre cómo me sentía. Aproveché ese tiempo para confesarle el miedo de nuestra segunda oportunidad. Ella dijo que fuera paso a paso y no me adelantará porque eso sólo empeoraría mi ansiedad. Se despidió de mí deseándome una hermosa velada y compartiéndome que iría a reconciliarse con Jasper.

Edward

La única que sabía mi paradero era Tanya, me había dado consejos sobre cómo tratar a Bella y pensaba que debería hablarle sobre nuestro beso y nuestro trato. Sólo si te dabas el tiempo para conocerla podrías descubrir que era una enamorada emprendida.

De camino a la casa Swan compré claveles, las flores preferidas de Bella, cuando me recibió parecía agradecida por el ramo. Se veía hermosa y adorablemente nerviosa, estaba agradecido de que me hubiera dado una segunda oportunidad.

—Estás preciosa —saludé.

Me sonrió alegremente, fue hacia la cocina en dónde dejó el ramo y regreso luciendo emocionada.

—Podemos irnos.

Antes de salir observé un trofeo que la abuela de Bella había ganado como primer lugar en un concurso de Póker.

—Tu abuela es interesante —comenté.

—¿Debo ponerme celosa? —me siguió el juego.

—No, tu eres mi Swan favorita —sonreí y acaricié su mejilla, sabía que era demasiado rápido hablar sobre cuánto la quería pero no soportaba no hacerlo—. Te quiero mucho.

Ella me sonrío dulcemente, no esperaba que me dijera lo mismo ya que estábamos empezando desde cero así que cambié el tema y nos dirigimos al auto que había rentado durante mi estadía en Forks. Nos dirigimos hacia el restaurante que había elegido para nuestra primera cita formal con ayuda del GPS.

Me estaba contando sobre la última vez que visitó a su abuela y el disgusto de su madre por aquel pueblo. Me contó sobre James para que no hubiera malos entendidos, no pude estar más apenado por haber pensado así de ella. Terminé contándole sobre el beso de Tanya y el trato, estuvo pasmada pero no me reprochó nada. Sentí que al tener esa plática estábamos fortaleciendo nuestra confianza.

—Mira, Edward —Bella apuntó hacia un auto estacionado en la carretera—, creo que necesitan ayuda.

Nos estacionamos unos metros adelante y retrocedí antes de estacionarnos.

—Quédate aquí —le pedí a Bella, mientras salía del auto.

Me acerqué al auto y observé al dueño del auto. Era un hombre alto, moreno y con cara de mal humor.

—¿Necesita ayuda? —pregunté amablemente.

El hombre me miro algo extraño antes de salir del auto, algo en su forma de mirarme no me agradó. Él desprendía peligro por todas partes, no estaba paranoico pero eso era lo que sentía, incluso me sentí enfermo.

—Edward —me llamó una voz femenina a mis espaldas.

Al voltearme me encontré con la inconfundible melena pelirroja de Victoria. ¿Victoria? ¿Qué hacia ella ahí? Antes de hacer cualquier pregunta sentí una presión en mi cabeza y un mareo, antes de caer al pavimento y caer en la inconsciencia mi último pensamiento se dirigió hacia Bella.

«•»

No podía levantar los parpados porque se sentían pesados y aunque deseaba mover los músculos estos no respondían. Había tanta tranquilidad que perturbaba. Por momentos lograba escuchar lo que ocurría a mí alrededor pero después la inconsciencia volvía.

Escuché unos sollozos lamentables que encogieron mi corazón y una gruesa mano apretándome la mano cómo señal de apoyo. Quería moverme pero no podía y después de un momento volví a caer en la ignorancia.

«•»

Abrí los ojos con dificultad y los cerré cuando mis pupilas se molestaron con la claridad del lugar. Sabía que me encontraba en un hospital por las paredes eran blancas y el olor a medicina. Cuando quise sentarme un fuerte mareo me hizo desplomarme en la cama de nuevo, el jadeo que solté hizo que mis acompañantes se despertaran y que reparara en que no estaba solo.

Los ojos de mi madre estaban humedecidos con lágrimas y agradecimiento, mi padre posó su mano sobre mi hombro y sonrió. Me sentí confundido de verlos ahí, ¿aún seguía en Forks?

—Mamá, Papá —saludé, sintiendo mi voz extraña—. ¿Qué hacen aquí? —indagué, levantándome con la ayuda de mi padre.

—Cariño, ¿no recuerdas nada? —preguntó mi madre precipitadamente, cuando negué me miró con angustia—. Te golpearon en la cabeza, cuando te trajeron aquí el hospital nos contactó así que viajamos lo más rápido que pudimos —mi madre acomodó mi cabello revuelto.

Eso explicaba porque sentía que me punzaba la cabeza, mis manos se fueron hacia mi cabeza y sintieron la rasposa venda enredada en mi cabeza. Mi padre salió de la habitación para llamar al doctor.

—¿Mamá, cómo me pasó esto?

—Sólo sabemos que una chica pelirroja te trajo y se fue sin dar dato alguno, sólo tu nombre para que localizaran a tus familiares.

Cerré los ojos tratando de recordar un poco, lo primero que vino a mi mente fue que estaba feliz porque iba a salir con Bella y después nada.

—¡Bella! —grité con angustia—. Mamá ¿Dónde está Bella?

Supe que algo andaba mal cuando mi madre se tensó y no supo cómo responder sin balbuceos.

—Edward, no pienses en ella en este momento —más que un consejo fue una orden, por un momento pensé que tal vez había leído sobre el tema de la infidelidad y por eso reaccionaba así pero mi madre era más inteligente que eso.

Antes de tratar de explicarle sobre el malentendido recordé el auto varado y al hombre que desprendió desconfianza, mi cuerpo se paralizó cuando me llegaron imágenes de Victoria.

Mi madre se acercó a mí con precaución justo cuando mi padre entró acompañado del doctor. El doctor me examinó y yo pacientemente seguí sus indicaciones. Observé a mis padres hablar entre ellos y supe que estaban ocultándome algo.

—¿Cuándo me podré ir? —le pregunté al doctor.

—Por el momento estarás en observación —comunicó con seriedad—, también te hicimos pruebas y estamos esperando los resultados; si te recuperas como es debido creo que dentro de dos días.

El doctor salió de la habitación y volví la vista hacia mis padres.

—¿Qué paso con Bella? —mis padres se miraron entre sí—.Y no se les ocurra decir que nada o mentirme. Si están así por el tema de la infidelidad...

—No es eso, cariño —aseguró mi padre—. La chica sólo te trajo a ti, la policía encontró el auto que alquilaste en medio de la carretera. No había nadie en el auto. Bella está desaparecida desde hace dos días —añadió con algunas lágrimas.

Bella. Bella, desaparecida.

No podía ser posible que nadie supiera donde se encontraba. Mi corazón se contrajo y sentí que respiraba con gran dificultad. Si algo le sucedía a Bella simplemente me moriría, incluso en ese momento sentí que perdí cualquier objetivo.

Intenté levantarme de la camilla para ayudar de algún modo a encontrarla pero mi padre me detuvo. Empecé a maldecir y quejarme sin importarme que mis padres estuvieran presentes. Sabía que podría ser contraproducente pero realmente necesitaba buscar a Bella.

—Edward tienes que tranquilízate, aún estás en observación.

—Tú no entiendes... —le dije a mi padre en un hilo de voz—,...si algo le pasa a Bella nunca podré con ello.

—Hijo, lo entendemos pero si algo te ocurre a ti sólo dificultaras todo —mi mamá trató de convencerme.

—La policía ya está buscándola, sus padres llegaron ayer con nosotros y nos han estado manteniendo al tanto pero por el momento tienes que quedarte aquí, de nada servirá que empeores más tu estado —sentenció mi padre.

Nunca lo había escuchado tan estricto y demandante. Traté de regular mi respiración sin éxito, cada vez que recordaba a Bella intentaba levantarme e ir por ella, a ese paso mi padre quería pedir un calmante. No podía con la situación, la acababa de encontrar y estaba recuperándola. ¿Por qué me la querían quitar?

No dije nada a partir de ahí estaba concentrando todas mis fuerzas en no pensar en todas las cosas malas que podían suceder. El doctor me había dicho que intentará descansar pero me era imposible. Cuando mi madre salió de la habitación, mi padre se acercó hasta mi dirección.

—Hablé con Charlie —me comentó, llamando mi atención.

—¿Te dijo algo? ¿Encontraron a Bella?

—No, aún no. ¿Tienes alguna idea de donde pudiera estar? —hice una mueca de dolor—. No te presiones pero cualquier pista puede ayudar.

Claro que tenía una idea, una pequeña parte de mi cabeza decía que Victoria tenía algo que ver pero por más que divagaba en mi cabeza no lograba que ella encajara con lo que estaba ocurriendo.

—Victoria —mencioné.

—¿Victoria? —preguntó con incredulidad, asentí levemente.

—Es la nieta de kata, ¿la recuerdas? —él asintió.

—Pero en todo caso, ¿por qué ella haría algo así? —preguntó con duda.

—No lo sé pero papá tienen que investigarla —le pedí—.Tenemos que encontrar a Bella —agregué.

¡Hola a Todos! Jajajaja ¿que tal? ¿ les gusto? Se que unas me amaran y otras me odiaran (risa malévola). Bueno ya se van aclarado algunas cosillas¿ verdad?, yo se que muchas no quieren a James pero el no es malo solo ha hecho mal las cosas :D, en fin gracias por los comentarios anteriores, alertas ,favoritos e inbox. También a los lectores fantasma y anónimos :D

Les recuerdo que tengo otras historias...Bueno ahora si. Adiós nos leemos pronto.