MISIÓN IV

Tokaku estaba recostada en la cama, miraba hacia el techo. No tenía nada que hacer, ni siquiera ejercitarse ya que en la mañana lo había hecho. Solo le quedaba pensar en Haru y por cuatro días era lo único que hacía, quizá no lo admitía abiertamente, pero estaba enamorada, Haru era todo para ella.

— Azuma-san — Se acercó Kenta. — Han comenzado a moverse.

Tokaku se levantó enseguida.

— ¿En dónde?

— Sakura-san me envió un mensaje, viene para acá.

Justo en ese momento la puerta del departamento se abrió, entrando Sakura y sus compañeros. De inmediato colocaron en la mesita de centro una laptop y uno de ellos tecleo con rapidez, en la pantalla apareció el mapa del lugar con algunos puntos azules parpadeando.

— El grupo de Mozo se dividió en dos. — Mencionó el hombre frente al computador. — Al parecer en este punto está él. — Señalo el primer punto a la izquierda de la pantalla. De igual forma era el más cercano a la casa de los Ohazaka, aproximadamente a unas tres casas de distancia.

— Bien. — Mencionó Sakura dando un aplauso. — Tokaku y Kenta vayan por Mozo, nosotros nos encargaremos del otro grupo.

No perdieron tiempo. De inmediato se dirigieron a sus puestos, eran las cinco de la tarde, por lo que tendrían que esperar a que oscureciera. Tokaku y Kenta tomaron su camioneta negra y se estacionaron un par de casas detrás de la ubicación donde se suponía estaba Mozo.

— Según el mapa, Mozo está dentro de esa casa. — Señaló Kenta mirando su celular y mostrándole la casa a Tokaku.

Era una casa de dos pisos, bardeada por la parte trasera y lateral. No parecía haber ningún movimiento.

— En tres horas podremos entrar. — Kenta colocó su celular en el tablero del auto y activó la pantalla holográfica.

Tokaku preparaba su arma y unos cuantos cuchillos.

— Toma. — Le dio una pistola básica a Kenta, este dudo unos segundos, pero la tomó.

— Recuerda, solo importan los niños. — Le recordó Kenta, Tokaku asintió.

— Lo sé. — Contestó. — ¿Debemos tomarlos y llevarlos con nosotros?

— No. — Respondió Kenta. — En cuando demos la señal, la policía llegará y se hará cargo de ellos.

Las tres horas avanzaron con rapidez. El sol se había ocultado y no había nadie por los alrededores. Salieron del auto y se acercaron a la casa, seguía sin ningun movimiento e incluso las luces continuaba encendidas. Tokaku se recarfó en un arbusto y Kenta detrás de ella.

— ¿Sigue ahí?

— Sí, de cualquier forma tenemos detectores en la casa de los Ohazaka, si llega a ocurrir algo fuera de lo común seremos avisados inmediatamente.

— Espera afuera. — Ordenó Tokaku, llegando a la puerta.

Utilizó una llave maestra y abrió la puerta con tranquilidad, el interior estaba oscuro y no parecía haber nadie en la casa. Sacó su arma y comenzó a inspeccionar, en la planta baja no había nada por lo que subió al primer piso, justo en la primera habitación, al ingresar apenas logró moverse esquivando un disparo. Retrocedió al pasillo contraatacando con su propia arma y visualizo una sombra en el interior. La bala había rozado su frente y tenía una herida por donde comenzaba a brotar un poco de sangre.

— ¡Muéstrate! — Ordenó sosteniendo con firmeza su arma. Se escuchó una risa, parecía ser de una mujer.

— Tienes buenos reflejos. — Comentó la voz acercándose a una pequeña luz que entraba por la ventana.

Era una mujer bastante alta y delgada. Vestía un uniforme oscuro usando zapatillas con tacones bastante altos, su cabello era largo y lucía ridícula para los ojos de la asesina.

— ¿Dónde está Mozo?

— Creo que te equivocaste de lugar, cariño.

La mujer jugueteó con su arma. Todo había resultado ser una trampa, Mozo no estaba, tan solo aquella despreciable mujer. Tokaku no tardó en darse cuenta de que habían caído en una trampa.

— ¡Kenta! — Gritó.

La mujer volvió a disparar, estaba bastante confiada y ese fue su error, especialmente no saber quién era su enemigo. Tokaku con mayor rapidez disparó una sola vez, la bala atravesó el cuello de la mujer causando que esta se desplomara sobre una mesita.

— ¿Qué ocurre?

— Revisa el mapa. — Ordenó.

Kenta obedeció de inmediato. Seguía parpadeando, pero ya no había nadie en el lugar.

— Llama a Sakura, me adelantaré a la casa de los Ohazaka, seguro lograron evadir los detectores.

Tokaku se apresuró mientras Kenta la seguía por detrás, al momento que intentaba comunicarse con Sakura. Al llegar las luces exteriores estaban encendidas y algunas del interior, pero no parecía haber algo extraño. Por otro lado Sakura no tomaba la llamada, lo más seguro que se encontraban en combate.

— No podemos entrar sin estar seguros… — Mencionó Kenta.

Justo en ese momento se escuchó el grito de una mujer junto con el ruido de lo que parecía ser muebles cayendo de un lugar alto. No había tiempo para detenerse a comprobar. Tokaku entró a la casa golpeando la puerta principal, no fue necesaria tanta fuerza ya que estaba entre abierta. Una vez dentro fueron sorprendidos inmediatamente por otras personas. Tokaku fue embestida por tres sujetos causando que tirara su arma. Kenta por otro lado lidiaba en el suelo contra otro sujeto que estaba arriba de él, intentando aplicarle una llave, para poder apuñalarlo.

— Bienvenidos. — Se burló uno de ellos. Usaban el mismo ridículo uniforme de la mujer con la que acababan de enfrentarse.

Tokaku sacó uno de sus cuchillos y miró de reojo a Kenta, el chico estaba en serios problemas. Los habían tomado por sorpresa y apenas podía contener al hombre.

Sus cuchillos chocaban. Tokaku contenía los ataques de los tres hombres. Ciertamente ellos no eran rivales así que con su gran habilidad al más alto lo apuñaló directamente en el abdomen o mejor dicho, hizo que su propio compañero lo hiciera al desviar su ataque. Aprovechando aquella situación, insertó otro cuchillo ahora en el cuello del que acababa de apuñalar a su compañero. Ahora solo quedaba uno, que ya no sonreía ni se burlaba, al contrario en sus ojos podía verse el miedo, Tokaku aprovechó la oportunidad y sacando otro cuchillo le cortó la yugular. Lo deslizo con suavidad sobre su garganta y se dirigió a ayudar a Kenta, que había rodado hasta el jardín. Le clavó su cuchillo en la nuca, matándolo al instante.

— ¿Estás bien? — Le ayudó a levantarse. Kenta afirmó con un movimiento de cabeza, pero tenía un fuerte golpe en su cabeza que sangraba bastante. — Realiza presión y espera aquí, yo me encargo del resto.

Volvió a entrar a la casa y subió las escaleras, avanzó unos metros y en el tercer cuarto encontró a Mozo, forcejeando con la madre la cual sostenía un martillo e intentaba con la parte trasera golpear al hombre. Los niños estaban arrinconados llorando. Mozo sonreía, movió apenas un poco su brazo derecho y disparó su arma, la mujer cayó al suelo.

— Maldita… — Murmuró el hombre pateando el cuerpo sin vida de la mujer. — Me manchaste con tu sucia sangre.

El hombre detectó a Tokaku y la miró sonriendo.

— Estoy sorprendido. — Dijo. — ¿Cómo los derrotaste a todos?

Tokaku no se molestó en contestar y embistió hacia él. Al chocar sus armas produjo un poco de chispas, aquel hombre no dejaba de sonreír. Estaba confiado, era ágil así que con su mano libre golpeo con fuerza el rostro de Tokaku, el golpe logró aturdirla unos segundos. Mozo rotó su muñeca y la estiró hacia ella logrando rasgarla un poco aun cuando esta lo esquivó.

— ¡Eres muy hábil! — Se burló.

En su abdomen aun costado, Tokaku estaba sangrando. Su ropa en esa zona comenzaba a mancharse. Había sido descuidada, Mozo era mucho más alto que ella y tenía bastante fuerza, aun así ella era una Azuma.

— ¿Eres hermana de la mujer? — Cuestionó el hombre. Después de todo el parecido era enorme.

Tokaku llevó sus manos a la herida y presionó, debía contener el sangrado, la herida era profunda. Mozo sacó de la parte trasera de su pantalón otra arma, un poco más chica que la anterior de la cual ya no tenía munición; apuntó hacia Tokaku y aunque podría esquivarlo, debía evitar moverse demasiado.

— ¿Prefieres que los mate?

Sacó otra arma y apuntó a los niños. Si realizaba algún movimiento en falto, entonces mataría a los niños. Ella podría evitar un solo disparo, ya sea uno dirigido hacia ella o hacia los niños.

— ¿Tu o ellos?

— Los necesitas vivos. — Replicó. Sentía un fuerte ardor en su herida y la sangre brotaba a pulsaciones.

— Solo a uno… aunque puede haber excepciones.

Sudor comenzó a caer por su sien. Aun así Tokaku sonrió con malicia. Mozo arqueó las cejas confundido por su actitud y fue entonces cuando percibió la presencia de otra persona, pero fue demasiado tarde. Volteó hacia la puerta del cuarto, pero una bala perforó su hombro haciendo que retrocediera. Tokaku aprovechó el momento y con el mangó de su cuchillo golpeó con fuerza brutal el rostro de Mozo, noqueándolo al instante.

— Le di… — Murmuró Kenta. — Respiraba agitado, además de tener varios rasguños y moretones. La práctica había dado sus frutos.

Tokaku se quitó su chaqueta y su blusa, tomó la última y la rasgo por la mitad, con ella envolvió su cintura. Para su suerte, al parecer solo había sido daño a una de las arterias cutáneas, no había riesgo de que se desangrara. Apretó con fuerza ambas mangas, de esta manera formaba una especia de torniquete.

— Debemos atarlo. — Dijo Kenta y sacó una soga delgada. Tokaku se volvió a poner su chaqueta y lo ayudo; aunque fuese una soga delgada era prácticamente irrompible.

Lo ataron de tobillos y muñecas, al mismo tiempo que cubrían su boca. Aun con el disparo en su hombro el hombre sobreviviría y era solo cuestión de tiempo para que despertara.

— Sakura-san llamó, también tuvieron problemas, pero vienen en camino. — Mencionó Kenta limpiando la poca sangre que aun resbalaba por su mejilla. — Eso sería todo…

— ¿Mamá?

Escucharon la voz de un niño, entonces recordaron que los hijos de la familia Ohazaka observaron toda la escena. El más pequeño, que apenas caminaba estaba a lado del cuerpo de su madre tocando con delicadeza su mejila, llamándola. El mayor, estaba de pie a lado de su hermana y apretaba con fuerza sus puños intentando inútilmente contener su llanto. Para Tokaku la escena le hizo recordar muchas cosas del pasado.

— ¡Azuma-san! — Alzó un poco la voz Kenta, para que esta le hiciera caso. — Vámonos, Sakura se encargará del resto.

Tokaku asintió y se dispusieron a marcharse, pero antes de siquiera dar un paso afuera alguien la detuvo. El niño mayor la tomó de la parte trasera de su chaqueta, la miraba con los ojos inundados por las lágrimas.

— No… no nos dejen. — Balbuceó. Respiraba entrecortadamente debido al llanto.

— No te preocupes, la policía llegará enseguida. — Le dijo Kenta con una sonrisa.

— ¡No! — Gritó el niño. — Nos llevaran a esas casas para niños sin hogar.

— Suéltame. — Ordenó Tokaku, a pesar de ello no sonaba severa. — No son nuestro problema.

El niño apretó el agarre, esta vez la tomó con sus dos manos. — Nos van a separar, quizá mi hermano olvide lo sucedido y me olvide a mí, pero yo… yo nunca podré hacerlo… Si nos separan… — El llanto volvió a inundarlo, soltó a Tokaku y se limpió las lágrimas que no dejaban de brotar. — Toshio... es lo único que me queda…

Tokaku dirigió su mirada al otro niño, el pequeño seguía acariciando la mejilla de su madre, pero no lloraba, quizá no sabía que su madre estaba muerta o más bien no entendía lo que había y estaba sucediendo. Miró nuevamente al mayor, no pudo evitar que los recuerdos de su niñez resurgieran, específicamente cuando vio morir a su tía, pero aparte de esos recuerdo, uno más invadió su mente. Haru, su novia, también había pasado por lo mismo.

Le dio la espalda al niño. — Vámonos. — Ordenó y salió del cuarto, Kenta la siguió. El niño solo le quedó mirarla con tristeza y desesperanza. — ¿No me oíste?, toma a tu hermano y vámonos…

Siguió su camino bajando las escaleras.

¡Hola! Les traigo un nuevo capítulo, un poco más largo que el anterior. Gracias a todos por sus comentarios :D

De igual forma, quisiera pedirles un favor, estoy haciendo una historia original que publiqué en la página de Wattpad y que se llama Om~ preservación. Me gustaría que si a alguien le interesa, le dé el visto bueno y puedan darme sus críticas o recomendaciones. Ahí me encuentran como JePaDoors … me haría mucha ilusión si alguien le echa un vistazo y ahí estoy actualizando dos capítulos por semana, así que es activo.

Perdón por prostituir mi historia aquí y esperen al nuevo capítulo, que está en parte inspirado en la historia de la usuario Riux, que es una buena amiga mía con la que suelo hablar por whats, aunque ya no lea mi historia. xD