Capitulo nuevo!
Lo he escrito en un 90% en el trabajo, soy un pésimo miembro de esta productiva sociedad, cada review o comentario que ha aparecido me ha alegrado la vida, se que puedo ponerme media Tolkien a veces en las descripciones, pero es una manía, soy adicta a las novelas y ese tipo de lectura es la que me influencio.
Este capi me salio algo mas largo, espero que eso sea bueno y que no se saquen los ojos leyendo D=
Aapapachos
Capitulo 3 "Bienvenido a la familia"
Rin entro a su casa azotando la puerta, al instante se arrepintió pensando que lo más probable es que Gou hubiese estado dormida, se quedo en la entrada por unos segundos atento a cualquier ruido, y al no oír nada camino suavemente hasta la cocina. Vio en el mueble los platos limpios, tanto de lo que él había desayunado como de la comida que había dejado para su hermana y no pudo evitar sonreír, no importaba que tan cansada estuviese su hermanita, siempre procuraba ayudarlo en lo que le fuese posible. Camino con pesadez a una silla y se dejo caer agotado, su cabeza estaba hecha un lio, si alguien le hubiese dicho todo lo que iba a ocurrir ese día el se habría burlado, pero, había sido verdad.
La oferta era buena, no importaba que condiciones tuviese el trato, con solo la parte que involucraba a Gou, él ya ganaba, pues casi todo lo que le pagaban en la tienda iba para ella y no era suficiente. Si esa gente corriese con sus gastos, lo que ganara lo podría ahorrar y así tarde o temprano podría largarse de ese pueblo.
Entonces ¿Por que le generaba ese mal sabor de boca la idea de trabajar ahí? La respuesta la sabia, y se la había dicho en voz alta a ese chico, Makoto.
- Es chantaje. - Susurro para mi mismo.
- ¿Chantaje que?
Rin volteo asustado al oír esa repentina voz, tan rápido que casi cae de su silla. - Demonios Gou eres silenciosa como un fantasma.
La pelirroja sonrió. - Quizás es que ya me estoy convirtiendo en uno.
- No hables estupideces. - Protesto Rin sin ver el chiste en lo dicho por su hermana. - Pensé que dormías.
- Oh hermano, cualquiera habría despertado con tu sutil llegada a casa. - Se burlo Gou.
- La lamento. - Se sintió culpable. - ¿Te has sentido bien hoy?
- Me he sentido de maravilla. - Levanto su brazo intentando mostrar una inexistente musculatura. - Llegaste mas temprano hoy ¿La tienda cerro antes?
Rin parpadeo dos veces y se puso de pie de golpe, la tienda, lo había olvidado por completo, se había marchado, pensando en que volvería mas tarde para darle las explicaciones al dueño, y con todo lo que había ocurrido simplemente había caminado a su casa sin recordar nada respecto a su trabajo. Miro el techo y se dejo caer nuevamente en al silla, estaba mentalmente agotado, lo despedirían, no había otro desenlace posible, y no podía culpar de su jefe, por muy condescendiente que hubiese sido hasta la fecha esto era causa de despido en cualquier lugar.
- ¿Que sucede hermano? - Gou se arrodillo quedando frente a frente con su hermano. - ¿Ocurrió algo malo hoy?
Rin miro a los ojos a su hermana, era hermosa, ella debería estar saliendo con amigas, el debería espantar a los chicos que la deberían perseguir, su vida debería ser diferente, el haría lo que fuera para que su vida fuera diferente.
- No mudaremos Gou. - Sentencio Rin seriamente.
- ¿Eh? - Fue todo lo que salió de la boca de la pelirroja.
- Conseguí un nuevo trabajo, nos mudaremos en cuanto todo este en orden, ahí cuidaran mejor de ti. - Rin puso su mano derecha en la coronilla de la menor y la acaricio como un cachorro. - Te gustara el lugar Gou.
- Espera, ¿De que se trata esto? ¿Así como así? No me habías contado nada hermano. - Gou se puso de pie con todas las energías que le eran posible. - ¿A donde iremos?
- A la mansión Iwatobi. - Rin también se puso de pie y camino fuera del comedor. - Me daré un baño, estoy agotado.
Sin darle oportunidad a su hermana de hacer mas preguntas salió de la habitación, dejando a la pelirroja llena de dudas, la menor solo inflo sus mejillas en señal de protesta y se quedo de pie sola en la cocina. Luego suspiro y se encamino a la ventana de atrás que daba a las colinas y se podía ser parte de la mansión.
- Mi hermano y yo, viviendo allí. - Sonrió levemente, si él creía que era una buena idea, ella simplemente lo apoyaría, y ya encontraría el momento para preguntarle como había llegado a conseguir un trabajo allá, lo conocía bien, sabia que cuando no quería hablar era mejor dejarle tranquilo, ella sabia como lidiar con Rin, hallaría la forma de que le contase todo en su momento.
Al día siguiente Rin no fue a clases, sabia que simplemente no podría concentrarse, ademas, no tenia ánimos de ir, no había dormido en toda la noche pensando en como seria una vez que aceptara ese trabajo, sonaba bien, demasiado bien, y las cosas que se veían así de buenas, nunca lo eran tanto, nada en la vida era así de fácil. Entre esos pensamientos se vio de nuevo frente a la puerta de la mansión, donde llevaba ya unos 10 minutos sin atreverse a tocar el timbre, se sentía como un idiota, era solo plantarse ahí y aceptar el trabajo, nunca había sido una persona tímida, motivo por el cual se sentía doblemente idiota. De repente la puerta se abrió ante él, dejándolo estático y aun mas avergonzado. Frente a él estaba un chico de cabellos anaranjados, un poco mas alto que él, con unos incisivos ojos felinos, vestía el mismo uniforme que el peliplateado de ayer, pero en el se veía mucho mas relajado, el pelinaranja le sonrió.
- Oh vamos, no pongas esa cara de espanto, llevabas mucho tiempo parado ahí afuera. - Se cruzo de brazos apoyándose en el umbral.- Te he hecho un favor abriendo la puerta, si no te habrías quedado ahí el resto de tu vida. - Golpeo su hombro de forma amigable y entro a la mansión. Al notar que el pelirojo seguía parado donde mismo volteo con risa tentada. - Vamos chico, entra ya.
Rin nunca fue una persona famosa por ser dócil, pero estando ahí, se sentía tan fuera de lugar que solo obedeció al chico.
- ¿El muchacho de pelo plateado? - Pregunto sin darse cuenta?.
- ¿Nitori? - Menciono sin voltear. - A esta horas los menores estudian. Es un regla estricta aquí.
Rin no dijo nada, solo tomo nota en su cabeza, eso era bueno, este trabajo no interferiría con que terminara la escuela, y sabia que si quería salir de ese pueblo y conseguir un mejor empleo en una ciudad necesitaba estar graduado.
- ¿Y tu? - Rin abrió lo boca sin pensar, no era de meterse en la vida de otros, la pregunta solo fluyo.
El chico volteo y lo miro sin mayor interés a su pregunta. - Termine la escuela el año pasado, estoy aquí con mi hermano, cuando el termine sus estudios veremos que hacer. Tu debes ser Matsuoka ¿no? Makoto-sama me dijo que quizás vendrías hoy, mucho gusto, soy Seijuro Mikoshiba. - Extendió su mano para saludarlo, acto que Rin respondió inmediatamente. - Sígueme, me dijeron que te llevara a al estudio cuando llegases.
Rin chasqueo la lengua, sabían que iba a venir, eso le molestaba, sabían que habían ganado la partida ayer, lo peor es que no entendía que era lo que le molestaba tanto, le iban a pagar, era estúpido fastidiarse tanto, pero bueno, el a veces era un idiota y lo tenia claro. - Se donde esta el estudio.
- Eso es bueno, significa que no tienes memoria a corto plazo. - Se burlo Seijuro. - De todos modos es mi deber llevarte hasta allí.
- Espera. - Rin detuvo la marcha. - ¿Sabias que vine ayer? - Había cierto tono de molestia en su voz que no se esforzó en disimular.
La sonrisa del ojiambar se ensancho. - Era difícil no haberlo notado con el escándalo que tu y el amo Nagisa montaron en el salón. - El pelirojo no pudo evitar sonrojarse avergonzado y desvió su mirada a los cuadros que adornaban la escalera. - Ademas todos saben de ti, eres la novedad aquí en la casa.
Rin tenia toda la intención de preguntar a que se refería con exactitud, pero le fue imposible ya que se vio frente a la puerta del estudio donde había estado apenas ayer. Mikoshiba toco la puerta y espero en silencio hasta escuchar un suave "Adelante" desde dentro de la habitación, con cautela abrió la puerta y hablo en un tono mucho mas solmene que con el que se había dirigido a Rin.
- Amo Makoto, el joven Matsuoka ya ha llegado.
Rin observo que el castaño se encontraba sentado en el sofá de cuero, enfrascado en un lectura que al parecer de Rin parecía una biblia por su tamaño. Makoto levanto la vista e hizo con la cabeza un gesto de agradecimiento al ojiambar, este que se retiro de inmediato cerrado la puerta tras Rin.
- Toma asiento Rin, lamento no tener algo preparado, no te esperaba. - Menciono cerrando el libro y fijando su atención en el pelirojo.
Rin bufo y lo miro de forma burlesca.- ¿En serio no esperabas que viniera? No fue lo que me pareció cuando me dijeron que "me esperabas en el estudio"
Makoto se rasco la nuca y rio bajo, como un niño al que lo descubren en medio de una travesura. - Esta bien, me atrapaste, pero la verdad, era esperanza mas que otra cosa, me alegra que estés aquí.
El pelijojo no supo que responder, no sabia si Makoto era honesto y de verdad le agradaba su presencia ahí, o simplemente era que en verdad lo necesitaban en esa casa, y eso era algo que él no acababa de entender, pero, tenia que admitir que cualquiera de la dos opciones, no se sentía mal.
- Y bien. - Exclamo finalmente Rin. - Hablame de las famosas reglas de tu casa.
El castaño respiro profundo antes de hablar. - Mas que reglas, son tradiciones, o así me gusta llamarlas a mi. - Hizo una pausa y se puso de pie caminando hacia un librero que estaba en un costado, tomo un libro y volvió al escritorio. - Aparentemente esta casa le dio nombre al pueblo y no al revés. - Rin noto que no era un libro lo que cogió Makoto si no un álbum de fotos. - Cuando llegamos aquí, nuestro abuelo, Sasabe-san, siempre nos hablaba de las fiestas que se hacían aquí cuando él era niño, mas aun, de las fiestas que su padre le contaba que se hacia su abuelo, cuando el también era un niño. - Makoto comenzó a girar las hojas del álbum captando la atención del pelirojo, habían fotografiás que estaban prácticamente desteñidas, pero lo que se veía de ellas podía asemejarse a una película antigua, mujeres con vestidos de fiestas y joyas, hombres con smoking arriba de caballos, era bastante irreal. - Sasabe-san siempre decía que parte del encanto de este lugar era que estaba atrapado en el tiempo, sus padre decían lo mismo, y esperaba que sus hijos apreciaran la magia que se encierra aquí. - Se detuvo a mirar las fotos y continuo. - Lamentablemente la esposa del abuelo Sasabe murió muy joven y el nunca volvió a enamorarse de nadie, sin embargo, cuando ya era un hombre entrado en años, lamento que todo lo vivido en esta casa terminara con él, quizás fue la nostalgia o la soledad, pero así fue como nosotros terminamos viviendo aquí y es nuestro deber mantener la tradiciones que Sasabe-san amaba y que nos inculco.
Cuando Rin sintió que Makoto había acabado de hablar, menciono. - Y todo esto me lo estas contando por...
- Tradiciones Rin, son importantes, las reglas se pueden romper, las tradiciones no se obedecen se respetan, aquí no tenemos reglas, tenemos tradiciones.
El pelirojo seguía sin entender porque tanta importancia en el tema, era cosa de solo decirle que hacer, pero, en fin, escucharía. - Esta bien, me queda claro, sus tradiciones son sagradas, ahora es cuando me cuentas de ellas.
- Veras, el personal de la mansión ha funcionado de la misma manera desde que nosotros hemos sabido, es algo exigente, pero tienen todas sus libertades y comodidades, así que nunca ha resultado para ninguno algo complejo.
- ¿Cuando dices de la misma manera, te refieres a igual que hace 100 años?
- Y quizás mas atrás, bueno, ha sido mucho preámbulo, te contare cuales son estas exigencias y también hablaremos de tu sueldo y de todo lo que involucra a tu hermana.
Finalmente el tema que le importaba a Rin, puso ambos brazos sobre el escritorio y se acerco mas a Makoto para no perder detalle en lo que le diría.
- Somos estrictos con los horarios, dentro y fuera, por diferentes motivos, las puertas se cierran a la media noche, este pueblo puede verse tranquilo, pero desde siempre hasta el día de hoy, hay quienes son algo... hostiles con nosotros, no es algo que se hable mucho, pero a media noche se apagan las luces de la mansión, excepto cuando se realicen festejos.
Rin no dijo nada, solo pensó que tendría toque de queda, no era un niño, pero bueno, seguía sin ser terrible.
- Cuando hablo de los horarios dentro, me refiero a las comidas, son tres comidas y se sirven en los mismo horarios sagradamente, desayuno a las 8 de la mañana, almuerzo a las 1 de la tarde y cena a las 7 de la tarde, tu debes supervisar que todo eso se lleve a cabo, igual que el cierre de la puerta y las habitaciones, con esto no quiero decir que son niños que se van a dormir, lo que hagan en sus habitaciones nos tiene sin cuidado, hablo de la luces de los pasillos y salones, tu eres el ultimo en cerrar la puerta de su habitación una vez que veas que esta todo en orden.
El pelirojo no podía evitar pensar en su mente una respuesta sobre cada cosa que le decía Makoto, pero sabia que debía escuchar en silencio.
- Nosotros, los dueños de la mansión. - Makoto dudo en seguir hablando, pero decidió continuar. - No acostumbramos a salir de la propiedad. - Rin iba a abrir la boca, no podía creer que ese rumor fuera cierto, pero al ver la expresión del castaño guardo silencio. - Casi todo lo que necesitamos viene desde Tokyo, pero hay pequeños caprichos que nos gusta concedernos, como las compras que solía hacer el abuelo Eric cada semana. Te encargaras de esas cosas, como dije antes, seras nuestro cable al pueblo.
Inconscientemente Rin asintió a todo como un niño obediente.
- Las visitas deben ser informadas con anterioridad, no hay problema si un pariente o alguien viene a visitarte, tenemos un pequeña casa atrás totalmente equipada para las visitas, pero debes informanos con anticipación, nos gusta mantener nuestra privacidad.
Rin sonrió para si, realmente no tenia a nadie que pudiera ir a visitarlo, pero estaba totalmente fuera de lugar mencionar eso, quizás mas adelante, cuando Gou estuviese mejor podría invitar amigas a ese lugar.
- Esta estrictamente prohibido fraternizar de manera amorosa con alguno de tus compañeros, principalmente por un tema con convivencia, en caso de que una relación termine todo se vuelve muy tenso.
- Finalmente, aunque contaras con días libres, y la casa tienes sus horarios, tu trabajo es 24 horas, mientras estés en la mansión, debes estar siempre disponible para todas la necesidades de cualquiera de nosotros. Sin importar lo que sea, - Rin iba a protestar, sonaba excesivo, sin embargo Makoto siguió hablando. - Esa exigencia es particular de tu cargo en la casa y se justificara con tu sueldo. - el ojiverde deslizo por la mesa una carpeta hacia Rin, por reflejo este la abrió y leyó por encima la hoja que estaba en ella, fijando sus ojos en el dato final, el que seria su sueldo.
- Es broma. - Murmuro el pelirojo.
- Claro, esto es lo que te pagaremos directamente por tus servicios, todo lo que es alimentación y claramente todo lo que conlleva los cuidados de tu hermana corren por cuenta nuestra complemente aparte de esta suma.
- No, digo, no lo decía por eso, es que es... - Rin se sentía idiota balbuceando, pero las palabras no salían. - Es demasiado... - Soltó casi en un murmullo.
- Pues me alegra que estés conforme, sin embargo, ayer mencionaste que también tenias tus exigencias, así que estoy aquí para escucharlas. - Makoto volvió a sonreír como lo hacia habitualmente.
Por otro lado Rin no dejaba de mirar la hoja en la carpeta, era mas de lo que podría aspirar a ganar en cualquier trabajo en el pueblo, sin contar que no tendría que mantener la casa de sus padre, de hecho, con este dinero jamas tendría que volver a esa maldita casa, estaba tan absorto en como esta oportunidad iba a cambiar su vida que unicamente menciono. - Solo, procuren cuidar bien de Gou.
Makoro sonrió extendiéndole a una pluma a Rin para que firmase el contrato que estaba adjunto a la hoja de al carpeta, el pelirojo firmo aun perdido en su mente y luego levanto la vista para ver como Makoto le extendía la mano para un apretón.
- Tenemos un acuerdo de caballeros entonces Rin, bienvenido a la familia. - Y tomo de la mano de Rin fuertemente para cerrar el trato entre ambos.
Sin soltar el agarron, Makoto rodeo el escritorio y se dirigió nuevamente al chico. - Bueno, ya que estas aquí he de suponer que tienes la mañana libre, te apetece un recorrido por toda la propiedad, así aprovechare de presentarte con todos.
Rin de un movimiento sutil se soltó del agarre de Makoto y asintió con la cabeza, aun se sentía algo ensimismado por todo lo que había pasado, miro el castaño y camino a la salida del estudio junto a su nuevo "jefe". Makoto abrió la puerta, y de golpe callo una cabellera rubia a los pies de ambos.
- Noooo, Mako-chan, como abres la puerta así de golpe.
- No deberías espiar Nagisa, es de mala educación. - A pesar que el comentario parecía una reprimenda, no sonaba como tal.
- Ya suenas como Rei. - La culpa es tuya por no dejarme estar contigo aquí. - Nagisa se puso de pie de un salto y abrazo al pelirojo. - Bienvenido Rin-chan! Estoy muy feliz de que estés aquí con nosotros, sera muy divertido, vamos a hacer tantas cosas, Makoto dijo que vendrás con tu hermana, me encanta la idea de ver caras nuevas por aquí. - Parecía que ese chico no respiraba entre frases. - Makoto llevemoslo a conocer a los demás. - Tomo a Rin del brazo y lo arrastro por el pasillo, el pelirojo simplemente se dejo hacer, pues esta vez, si le veía sentido a lo que Nagisa quería. - Primero por la planta baja!
El ojicarmin se vio siendo arrastrado por las escaleras casi corriendo junto al rubio, siendo seguido mas lentamente por Makoto que parecia muy divertido con el cuadro.
- Vamos a la cocina!. - Atravesaron todo el vestíbulo, y luego un pasillo corto para llegar a dos puertas grandes. - Nagisa toco la puerta, cosa que pareció extraña a Rin, pues era uno de los amos de la mansión. - A Ama-chan no le gusta que nos metemos en la cocina sin su permiso. - Explico Nagisa adivinando el pensamiento de Rin.
- ¿Ama-chan? - Pregunto el ojicarmin esperando un mejor presentación.
- La señorita Amakata es la encargada de todo lo que es la cocina de la mansión. - Explico Makoto.
- Adelante! - Se escucho un voz de mujer desde dentro, y de inmediato Nagisa entro arrastrando a Rin con él como lo había hecho desde que inicio su recorrido.
- Ama-chan! ¿Que tienes para darme hoy? - Grito el rubio.
La mujer que volteo impresiono a Rin. era una mujer adulta, pero lejos de una anciana, debía rondar los treinta años, no mas según el, castaña, de ojos miel, a pesar de llevar un mandil se podía apreciar que era de cuerpo fino, no se parecía en nada a la mujer regordeta de aspecto caucásico que Rin se había imaginado y aunque sabia que lo que le esperaba era un cliché, no pudo evitar sorprenderse al toparse con un mujer joven y bastante hermosa en las cocinas de esa casa.
La mujer rodó los ojos al oir a Nagisa. - Hice un kuchen de nuez hace una hora, ya debe estar frio, puede sacar una rebanada amo Nagisa. - El trato de la cocinera era formal pero maternal con el rubio, algo que a Rin le provoco cierta nostalgia.
- ¿Y quien este lindo caballero? - La castaña miro a Rin con una sonrisa.
- Eh, mucho gusto son Mat...
- El es RinRin! Nuestro nuevo asistente! - Interrumpió el rubio en el grupo.
- ¿Como demonios me llamaste? - Toda la compostura que Rin había prometido mantener desde que firmo para trabajar ahí, es decir, hace 5 minutos, se derrumbo por el apodo del rubio.
- Rin no es educado blasfemar frente a las damas. - Calmo Makoto
- ¿Que no escuchaste como... - Pero la voz de Rin fue interrumpida por la alegre risa de la cocinera de la casa.
- Bienvenido a la familia Rin, pasa por la cocina cuando quieras y te daré algo delicioso. - Se agacho a mirar el horno principal. - Ahora, chicos lindos, ¡Fuera de mi cocina! - Bramo la mujer y con un gesto con las manos los mando fuera del lugar.
En cuanto salieron, Nagisa volvió a sujetar a Rin para llevarlo por otros lugares de la planta baja, pasaron rápidamente por el salón principal que fue donde estuvieron el día de ayer mientras esperaban a Makoto, ahí había un gigantesco juego de sillones, un pequeño bar y un mesa de té, luego fueron una habitación mas allá, era una salón tres veces mas grandes que el salón principal, parecía una sala de fiestas o baile, estaba en su mayor medida desocupada, habían cortinas gruesas cubriendo dos de los muros, un piano de cola y dos mesas grandes, antes que Rin pudiese preguntar para que usaban esa sala volvió a ser arrastrado, esta vez al comedor, constaba de una mesa, que el pelirojo calculo era para unas 12 personas, estaba decorada en arreglos de flores y a sus lados habían dos mesas mas delgadas que Rin imagino que eran para colocar charolas, estaba terminando de ver el lugar cuando ya estaba en otra habitación, se preguntaba de que servia el recorrido que el rubio le estaba haciendo si no le estaba explicando nada, en cuestión de minutos ya habría olvidado como llegar a cada lugar, y mientras pensaba en eso terminaron en una sala mucho mas oscura, que logro deducir lo que era.
- Tienen su propia biblioteca. - Dijo Rin impresionado
- Así es, la colección en increíble, tenemos libros antiquísimos, como también literatura moderna, ¿A ti te gusta leer Rin-chan?
Rin medito la pregunta sin saber que responder, no lo sabia, no es que no le gustase, pero tampoco había tenido mucho tiempo para saber si era lo suyo, en vez de eso, opto por no entrar en detalle y desviar le tema. - Gou ama leer, le encantara este lugar.
Esta vez Makoto fue le que intervino. - Eso es bueno, al fondo esta el salón de estudio, pasaras aquí algunas horas en la mañana y también tu hermana cuando se encuentre en condiciones.
- Ademas siempre podrás encontrar a Rei aquí.
- ¿Rei? - Pregunto el pelirojo, no recordaba todos los nombres, habían sido muchas personas en muy poco tiempo.
- ¿No lo recuerdas? Rei, el chico de lentes, muy serio y aburrido.
- No es correcto hablar así de la gente, menos cuando no esta Nagisa. - Hablo una voz algo encrespada saliendo entre los pasillos de libreros.
- Jajajaja, no sabia que me escucharías Rei. - Sonrió sin apenarse Nagisa.
- Es difícil no oír a alguien que no se calla en una habitación donde debería reinar el silencio, - Volvió a reprender al rubio, luego desvió la mirada al pelirojo. - Oh, Rin-san, estas aquí, Bienvenido. - Saludo de forma muy educada.
- Ehhhh, garcías, supongo.
- Nagisa le estaba haciendo el recorrido de la propiedad a Rin, - Explico Makoto. - ¿Te nos deseas unir?
Rei ajusto los lentes y suspiro. - No veo otra alternativa, dudo que Nagisa pueda ayudar a nuestro nuevo encargado a desenvolverse con normalidad por el lugar.
Terminaron saliendo los 4 de la biblioteca, esta vez a paso mas calmo ya que aparentemente el peliazul si lograba calmar a Nagisa, Rin tomo nota mental de todo lo que pudo sobre la información que Rei le daba, por ejemplo, que en la parte de atrás de la cocina había una bajada al sótano, este su usaba como bodega y por lo que pudo entender era bastante grande, ya que pasaba desde cereales, y conservas hasta vinos de hace décadas. En el segundo piso estaban todas las habitaciones, en el ala derecha estaban las habitaciones de los amos de la casa, que por lo que había oído Rin eran cuatro, pero el ultimo integrante seguía perdido en alguna parte de la propiedad, aparte de esas habitaciones estaba la antigua habitación de Sasabe-san que seguía intacta y se ordenaba sagradamente cada día, y dos habitaciones mas, desocupadas. En el ala izquierda estaban las habitaciones del servicio, cada uno tenia su habitación y privada, pero a diferencia de los amos, no así un baño por habitación, pudo ver que había ocho habitaciones en esa ala, pero no le dieron detalle de si todas estaban ocupadas, le explicaron que la ultima del pasillo seria la suya y a diferencia de las demás esa si tendría su baño personal, junto a su habitación había una pequeña sala comunitaria, que aparentemente no se usaba mucho pero estaba a disposición de todo el personal con todas sus comodidades. Pero su mayor sorpresa fue salir al jardín trasero de la mansión, primero se encontró con un pequeño comedor exterior, y le fue explicado que era utilizado para la hora del té, que a pesar de no estar establecida solía tenerse, mas adelante pudo ver un amplio jardín y a lo lejos un quiosco de madera, pero su mayor impresión fue al mirar que había una pequeña bajada por la parte de atrás de la colina que daba directamente a la playa.
- ¿Tienen su playa privada? - La impresión de su voz no paso desapercibida para Makoto.
- Así es, aunque no solemos bajar mucho últimamente, con el rompeolas de la colina la marea puede ser algo traicionera.
- Y yo... podría...
No logro terminar la frase cuando Nagisa le hablo. - Claro Rin-chan en tus tiempos libres puedes hacer lo que gustes.
El pelirojo trato de disimular la ilusión que le hacia esa situación, sin mucho éxito en ello, causando un sonrisa en los presentes, el chico tenia su carácter, pero era muy fácil de leer, lo cual era bueno, este muchacho tendría mucha autoridad dentro de la casa y era bueno que no se tratara se alguien con facilidad para ocultar cosas.
- Bueno, sin lugar a dudas viniste en un horario de poca afluencia ¿Te gustaría ir a tu habitación para familiarizarte? - Hablo Makoto. - Luego puedes pasar por el estudio para coordinar el tema de la mudanza.
Makoto y Rei intercambiaron una mirada y se retiraron excusando que ambos tenían un asunto importante que tratar, Nagisa se quedo mirando a Rin.
- Hey Rin-chan, me alegra que este aquí. - Guardo silencio un segundo. - Pero…
Rin miro como el menor se mordía el labio inferior sin terminar la frase. - ¿Pero que Nagisa? - La paciencia jamas seria su punto fuerte.
- Nada, olvidalo. - Dijo el rubio con una sonrisa. - Yo también tengo algo importante que terminar, haz lo que Makoto dijo, echale un vistazo a fondo a tu habitación y avisanos que necesitaras cambiar en ella.
Nagisa termino de hablar y se retiro a paso apresurado, dejando la pelirojo en tierra desconocida y completamente solo en el jardín, miro la entrada para ir a su habitación y luego miro la bajada a la playa, dudo unos segundos y con algo de reticencia se dirigió a la bajada.
Había una camino hecho para bajar, pero se notaba a simple vista que no era usado a menudo, la madera de los barandales estaba desgastada y la suerte de escalones que alguna vez habían sido formados sobre la tierra de la colina habían sido mellados por el clima de la costa, sin embargo tampoco llegaba a ser peligroso si bajabas con precaución. A Rin le extraño ver ese sector tan descuidado en comparación al resto de la mansión, pero bueno, habían mencionado que la marea del rompeolas podía se peligrosa y eso explicaría porque nadie acostumbraba a bajar, para Rin era una tontería, era solo asunto de ser cuidadoso y responsable, pero en realidad mejor para el, no era fan de la compañía exagerada y pensar en estar ahí con alguien como Nagisa o aquel paliplata taciturno lo hizo apreciar aun mas la soledad.
Cuando llego abajo y piso la arena, lo primero que hizo fue quitarse sus zapatillas para sentir la arena tibia de la mañana en sus pies, hace años que no tenia esa sensación a pasar de vivir en un pueblo costero, camino hacia la orilla, a esa hora la marea estaba tranquila como taza de leche, arremango sus pantalones y se acerco al agua para sentir el mar, extrañaba tanto esa sensación que lamento no poner meterse a nadar y agendo en su cabeza que lo primero que haría cuando tuviese tiempo libre allí seria justamente meterse al mar y nadar tan adentro como pudiese.
Rodeo toda la orilla de la playa y se sentó en una de las rocas de tamaño medio para poder apreciar el mar unos segundos, estaba tan metido en sus pensamiento que se sobresalto con una voz desde el costado.
- ¿Que haces aquí?
La voz no se oía molesta, de hecho, era intrigante mente inexpresiva, pero había un pequeño dejo de fastidio tácito en esa pregunta.
- ¿Eh? - Fue lo que salio de la boca de Rin, para luego querer darse una pateada por su estúpida reacción.
- ¿Te pregunte que se su supone que estas haciendo en mi playa?
Esta vez Rin cerro su boca para evitar cualquier exclamación idiota y miro al dueño de las preguntas y supuestamente de la playa, Era moreno, de ojos azules que no decían absolutamente nada, claramente venia saliendo del mar porque estaba complemente empapado y con traje de baño, debía ser de su estatura y de su edad.
Al no recibir respuesta el moreno recogió una toalla que estaba escondida entre las rocas, la coloco sobre sus hombros y paso por el lado de Rin, cuando estaba pasando por frente del ojicarmin, se detuvo y lo miro por un segundo, entonces pareció ver algo en el pelirojo porque su expresión cambio por un momento.
- ¿Eres el nuevo? - luego murmuro para si, aunque Rin lo pudo escuchar perfectamente. - Makoto tenia razón.
Basto con ese murmullo para que Rin notara que estaba frente al cuarto amo de la casa, pensó que quizás se debía presentar, pero este ojiazul no había demostrado ningún interés o cordialidad, el tampoco iba a hacerlo, podría ser su jefe, pero en las reglas no estaban "se estúpidamente amable."
- No le digas a Makoto que nos encontramos. - Fue todo lo que pronuncio y siguió su camino alejándose de Rin.
El pelirojo se quedo sentado en al roca viendo como el muchacho se marchaba, le extraño la ultima indicación del chico, y pensó si estas cosas se aplicaban a ese asunto de "debes estas disponible a cualquier petición del los amos de la casa", prefirió no darle vueltas al tema, de todos modos no era relevante haber visto al chico, no era algo que mereciera a pena contar. Pero, por algún motivo, le había incomodado la instrucción.
Espero que el pelinegro se perdiera de su vista para ponerse de pie y subir la colina, haría caso, iría a su nueva habitación y luego a ajustar los últimos asuntos con Makoto, no lo admitiría, pero estaba expectante sobre su nueva vida.
Continuara…
Tan-Tan! Capitulo 3 fuera, no tengo mucho que decir, arriba agradecí los comentarios, pero aquí lo hago de nuevo, habrán parejas, pero serán algo complicadas, me gusta el dramon y las cosas turbias.
Estoy publicando paralelamente en amor yaoi, y wattpad, básicamente porque como lectora soy esclava de estas tres mismas.
Gracias a todo quien se dio la molestia de llegar hasta aquí, y no vemos en el capitulo 4
