Final parte 1
Shaka subió lentamente las escaleras que llevaban a la cámara de Athena. La diosa lo había convocado y la no tenia motivo para rechazar esa invitación.
Con Saga, el falso patriarca muerto, y después de la guerra santa con Poseidón y Hades, Ella y Shion a quien había pedido regresar a la vida a poner orden de nuevo, habían comenzado a reconstruir el santuario finalmente con ayuda de todos los caballeros dorados a quienes también había revivido. Además había habido cambios importantes en la Elite: Kanon, hermano gemelo de Saga, había tomado su lugar en Géminis, Aioros se había negado a regresar a la vida y Dohko, ahora en un cuerpo joven, ocupaba la casa de libra.
Subió los últimos escalones todo callado y taciturno como en los últimos 24 meses. Si, había dado todo por su diosa, las recomendaciones de Buda las había seguido al pie de la letra, y le había ayudado a ganar su batalla contra Hades, pero al regresar, solo lo esperaba una casa dorada vacía, silencio y soledad. Pero debería estar feliz, no? Eso era lo que el más atesoraba.
Llegó ante Athena, quien contaba con el respaldo de Shion que estaba dos pasos atrás de ella, y se hinco en señal de respeto.
- Shaka, levántate. – ordeno Athena
Shaka obedeció mirándola de frente. Ya no tenia caso mantener los ojos cerrados a esas alturas.
Athena lo observó atentamente. Después de unos minutos volteó a ver a Shion asintiendo. Las suposiciones del nuevo patriarca respecto a Shaka eran correctas.
- Shaka, tú has sido uno de los más leales caballeros dorados durante esta guerra santa, verdad?
- Si señora.
- Sin embargo, tus compañeros, a pesar de estar en las mismas circunstancias que tú, dividen su tiempo entre el trabajo y la diversión ahora que estamos más relajados pero tú no.
- No señora.
- Quiero saber por qué?
Shaka pensó en su respuesta un momento, pero su cabeza le ordenó no mentirle a su diosa, así que bajo la mirada.
- No lo sé.
Athena volvió a insistir.
- Shaka… Hemos hecho un conteo de los daños, hemos revisado las bitácoras de Saga. Hubo dos personas de las que no sabemos que paso, pero tienen un elemento en común, y es que ambos, de alguna manera, estaban ligados a ti. – dijo – Sabes a quienes me refiero?
Shaka cerró los puños.
- Contéstame, por favor.
- Cassius y… Shaina de Ofiuco. – dijo con voz débil.
- Así es. Tú sabes dónde están?
- Saga me lo dijo antes de morir la primera vez. – confesó
Athena abrió grandes los ojos.
- Es por eso que quisiste que lo contuvieran antes de que el me robara la daga?
- Si señora.
- Y que estas esperando para ir por ellos?
Shaka volvió su mirada a ella algo sorprendido.
- Disculpe?
La mirada de Athena se suavizó.
- Shaka, te recuerdo que estás hablando con la diosa de la sabiduría y su patriarca. Leímos en el diario de Saga la tarea especial con Shaina que te encomendó. Tus compañeros te han sentido triste y decaído desde la última guerra santa y has ido a la zona de su ex cabaña muchas veces. Que estas esperando para ir por ella y decirle lo que sientes?
- Creo que es demasiado tarde para eso. – contesto Shaka con respeto
Shion intervino:
- Shaka… tú eras el más cercano a Saga. Ignoro si tu sabias que él era un impostor o no, y a estas alturas eso no importa, pero estoy seguro de que alguna vez, le escuchaste decir esta frase: Renunciar a la idea de ganar antes de empezar a pelear, equivale a perder la pelea.
Shaka asintió. Era una frase que usaba constantemente y que a él, en lo particular, le gustaba mucho.
- Nunca podrás vivir tranquilo con el "hubiera" y lo sabes porque ya te lo has preguntado muchas veces, verdad?
Shaka volvió a asentir suspirando. Era algo que no lo había dejado dormir demasiadas noches.
- Ve, búscala, explícale lo que paso y por qué lo hiciste. – dijo Shion – Si ella no siente lo mismo, al menos lo sabrás y podrás dejarlo atrás. Si ella te corresponde… no la dejes ir.
Shaka se ruborizo.
- No es correcto. Soy un caballero dorado y ella…
- Ella es un caballero femenino de plata. Que tiene eso que ver?
- Yo debo servir y amar solo a Athena. Esa es la consigna de un buen caballero dorado.
Athena bajo los escalones que los separaban y Shaka se volvió a arrodillar.
- Shaka… No es ajeno a ti, que he defendido la tierra tantas veces de mi familia porque hay algo que los humanos tienen que los dioses no. Y eso, son las ganas de amar a pesar de todo. Si verdaderamente la amas y ella a ti, tráela y ambos tendrán mi bendición.
Shaka sonrio nervioso. Esa era la incógnita que aún no había podido descifrar en todo ese tiempo. Y si ella no lo hacía? Y si Cassius finalmente se la hubiera ganado? Podría el resistirlo?
Shaina, detrás de la caja, atendía diligentemente la caja de una famosa cadena de cafeterías.
Cargaba un bebe dormido, de escasos dos meses con su cabello plateado en su cangurera verde botella sobre su uniforme de caqui con un delantal también verde.
Shaka no podía dejar de mirarla. Ya llevaba varios días rondando la cafetería pero no se había atrevido a entrar hasta ahora. A decir verdad, tal vez debía admitir que le daba vergüenza haber tardado dos años en buscarla. No esperaba menos, que ella hubiera podido encontrar el camino en su vida con Cassius solo le reafirmaba la estupenda persona que era y ahora lo único que le debía era una disculpa.
Se sentó en la última mesa. La más alejada de la cafetería, desde donde abrió un periódico y esperó pacientemente a que le fueran a tomar la orden.
Shaina lo miro cuando llego y abrió grandes los ojos. No podía gritar por no despertar al bebe y no podía dejar de sonreír porque estaba con clientes. Estúpido Shaka! Como se atreve a entrar en esa cafetería vestido como si fuera a los oscares con ese traje Armani negro mientras ella solo estaba vestida con ese horrible uniforme. Decidió ignorarlo esperando que se aburriera y se fuera.
La línea de personas que esperaban su orden se esfumó y Shaina tuvo que salir resignada a tomar órdenes. Volvió a dejar la mesa de Shaka hasta el final, pero era más que obvio que si no lo atendía pronto, podrían reganarla.
- Bienvenido. Puedo tomar su orden?
- Tienes infusiones? – dijo Shaka siguiéndole la corriente
Shaina volteo a ver la barra. Había mas de 20 sabores diferentes.
- No, no tengo.
- Agua simple?
- Tampoco. Es una cafetería así que se toma café negro y punto. Lo tomas o lo dejas – dijo con ganas de joderlo
- De acuerdo. Tomare un café, una galleta de avena y cinco minutos de tu tiempo – dijo Shaka muy serio
Shaina bajo su libreta. Si le daba esos cinco minutos iba a desquitarse con el por todo el tiempo que había perdido por su culpa.
- Te traeré tu café y tu galleta, pero no te daré ni un segundo del tiempo de mi vida. – dijo tranquilamente
Shaka miro al bebe. Estaba dormido y ella cuidaba con un brazo que no se golpeara.
- Se parece a su papa verdad? – dijo Shaka refiriéndose al bebé
Shaina bajo la mirada y abrazo al bebé.
- Verdad que es precioso. Y casi no da lata o llora. Es un amor.
Shaina se dio media vuelta para traerle lo que pidió y mientras Shaka bajo la mirada. No esperaba encontrarla en esa situación. Había tardado demasiado. Dejo el importe de lo que había pedido más la propina y salió del café.
Shaina lo vio partir y suspiró aliviada. Solo esperaba no volver a verlo por ahí.
Shaka sin embargo tenía otros planes. En el callejón a un lado, otro empleado con el mismo uniforme sacaba la basura y aprovecho para hablar con él.
- Disculpa. Tu eres compañero de Shaina verdad? – le preguntó
- Si. Quien eres tú? – dijo el chico extrañado de ver a alguien trajeado en el callejón de la basura
- Soy un amigo de Cassius. Lo conoces?
- Jajaja claro que sí! Todos aquí lo conocemos.
- Hace varios años que no lo veo, pero Shaina… digamos que me odia y no me quiere decir dónde encontrarlo.
El chico lo miro unos minutos para decidirse a decírselo.
- Si le creo. Es una tirana. Por eso la pusieron como gerente. Cassius trabaja en una planta acerera al final de esta calle – dijo señalándole la dirección hacia donde tenía que ir - Pasa por aquí todos los días por la mañana a tomar un café antes de entrar a trabajar.
- Muchas gracias por tu ayuda.
- De nada.
Shaka camino despacio hacia el lugar que le señalaron. Lo hizo viendo el vecindario con curiosidad. No era el barrio más bajo, pero tampoco era el más decente. Estaba en la parte industrial de Roma y al menos se veía seguro. Aun no sabía dónde vivía Shaina pero ya tendría tiempo para averiguarlo.
Llego por la parte trasera y había varias personas esperando. Tan pronto sonó el silbato del lunch las grandes puertas se abrieron y los obreros comenzaron a salir. Uno de los últimos en salir fue Cassius con un overol azul marino, y un casco amarillo.
Shaka dio un paso hacia el pero alguien se le adelanto. Una preciosa chica con vestido de flores y cabello castaño corrió a abrazarlo y besarlo dejando a Shaka en shock. Qué demonios estaba pasando aquí?
La chica le llevaba una canasta con su almuerzo, que comieron juntos. Shaka calculó unos diez minutos antes de que ella comenzara a recoger las cosas, dejara la canasta en la banca y se fueran a lo obscurito para "platicar" un rato.
Shaka estaba a punto de intervenir hasta que la chica se acomodó el vestido y se despidió de el con un beso. Se fue corriendo y mientras Cassius la despedía con la mano, Shaka salió de su escondite.
- Muy bonito espectáculo – Dijo aplaudiendo sarcásticamente.
Cassius volteo y vio a Shaka.
- Shaka! Amigo! – dijo corriendo a darle un abrazo de oso – Tardaste un poco más de lo que yo esperaba!
- Ba…ja…me… - dijo Shaka apenas pudiendo respirar.
Cassius lo bajo y la expresión de Shaka no le gusto.
- Que pasa amigo? Por qué tardaste tanto tiempo en mandar por nosotros.
- Primero dime por qué? Te la entrego en bandeja de plata, y la… la…
Shaka se ruborizo. No sabía ni como preguntar.
- Mmm… bueno… Re frasearé. Por qué la engañas ahora que ya tienen un bebe? Acaso ya que conseguiste lo que querías ya no te parece lo suficientemente buena para ti?
Cassius lo miro extrañado.
- No te entiendo. A quien engaño con quién?
- La chica que acaba de estar contigo allá atrás quién es? – pregunto Shaka muy serio.
Ahora fue el turno de Cassius de ruborizarse y comenzar a jugar con sus dedos.
- Es mi novia Alina. Planeo pedirle que se case conmigo al final del año. – dijo Cassius – Por eso estoy haciendo doble turno. Para ahorrar para la boda y comprarle una casita.
Shaka no estaba entendiendo nada.
- Y entonces el bebe que tiene Shaina?
Cassius no pudo evitar reír.
- No sé de qué hablas. Shaina no tiene ningún bebe hasta donde me quede hoy en la mañana.
- Y entonces, de quien era el niño que cargaba en una cangurera en la cafetería?
- Debió ser Jossy… el hijo de una de sus compañeras. De vez en cuando Shaina le ayuda a cuidarlo cuando a ella le toca estar en bodega o haciendo labores pesadas, así no tiene que preocuparse por el.
- Pero… se parece a ti!
- Uy no! Brincos diera yo! Su mama es muy bonita pero mi Alina lo es más. Alina es la hija del supervisor en jefe. Ya nos dio permiso y dice que si sigo como hasta ahora puedo ascender rápidamente.
Shaka intentaba asimilar todo para no perder el hilo de la conversación, pero el silbato les indico a los trabajadores que el descanso había terminado.
- Por qué no vienes a la casa a tomar un te después del trabajo? Salgo a las 5
- Me parece bien. Tú y yo tenemos que platicar. Dame la dirección. – contesto Shaka
Cassius se lo escribió rápidamente en un papel y corrió hacia la fabrica la cual cerró las puertas tan solo entrar el. Shaka miro la dirección y la hora. Faltaban 4 horas para eso. Iría a ver la dirección para no perderse y después a caminar. Tenía mucho en que pensar.
A las 5.30pm Shaka se presentó como había convenido con Cassius. El desvencijado edificio de departamentos saco de balance la concepción que tenia del hogar donde podrían vivir ellos dos. No era un barrio peligroso, sino más bien popular. Desde luego tampoco esperaba que vivieran en algún lugar lujoso. Llego cauteloso por las escaleras que crujían a cada paso, al tercer piso, donde buscó el 301.
Toco a la puerta y Cassius lo invitó a pasar. De nuevo otra sorpresa que no esperaba. El apartamento aunque sencillo estaba pulcramente decorado en color blanco y tenía mucha iluminación. Las cortinas color malva de un lado de la casa evitaba que entrara el calor del atardecer.
Cassius se apresuró a servir el té con galletas y Shaka se lo agradeció.
- Es un lugar muy… acogedor – dijo Shaka viendo todos los detalles.
- Gracias. Intento darle un hogar a Shaina aunque no la tengo fácil.
- De acuerdo. A eso quería llegar. – dijo Shaka interesado – que paso? Creí que cuando estuvieran solos…
- Ella me correspondería? – Terminó Cassius con una sonrisa tranquila.
Shaka asintió tomando su te.
- No. Shaina está muy por encima de mí. Su corazón ya estaba ocupado y nunca iba a pertenecerme de otro modo que no fuera como su hermano. En cuanto lo confirmé, mi corazón fue libre para buscar alguien que podría corresponderme y conocí a Alina.
- Tu… le dijiste?
Cassius suspiró.
- No tuve que decirle nada. Ella misma me lo dijo. Shaina sabía lo que yo sentía hacia ella pero a su modo de ver, yo solo era lo más cercano a una familia que tenía y nunca podría verme de otro modo. Tarde unos días pero logre aceptarlo. Ella merecía a alguien mejor.
Shaka asintió comprendiendo.
- Lamento no haber enviado por ustedes como te prometí Cassius, solo creí que era lo mejor.
El semblante de Cassius cambio.
- Comenzó alguna de las guerras santas de las que tanto se hablaba?
- Si. El santuario quedo en muy mal estado – dijo Shaka bajando la mirada – Todos nosotros… perecimos ante la pelea con Hades.
Cassius se puso rígido.
- Ella… hubiera muerto verdad? – pregunto apenas con voz audible
- Lo mas seguro, con lo necia que es, Si. – contesto Shaka.
- Entonces me alegro que no nos hayas pedido regresar – dijo Cassius aliviado – A pesar de que incluso aquí se nos conoce como hermanos, no creo imaginar mi vida sin Shaina en ella.
Shaka intentó sonreír. Como le había dolido llegar a la misma conclusión días antes!.
- Como lograste dar con ella? Te costó mucho trabajo? – pregunto Shaka.
Cassius se sentó frente a el y suspiro.
Flashback
Cassius llego varios días después de salir del Santuario a la puerta del convento donde estaba Shaina. Había hecho sus propias investigaciones y más o menos haciendo cuentas de los días en los que ella desapareció, había convencido a varios amigos de ayudarlo a encontrar información y dieron con que el gran maestro y Shaina, junto a un cardenal y su asistente habían viajado a Italia y habían rentado un auto para llegar a ese convento desde donde solo habían regresado 3 personas.
Toco la puerta y pidió ver a la persona a cargo. Las monjas, quienes se habían asustado en un principio por el tamaño del hombre frente a ellas, lo escoltaron a ver a la madre superiora. Cassius sonrió tímidamente. Iba vestido decentemente con una playera negra y unos jeans. Si hubiera llegado vestido como en el santuario, quizá hubieran llamado a la policía.
Tocaron a la puerta y la madre superiora les dio el paso. Cassius entro y lo invitó a sentarse con una sonrisa.
- Me dijeron que quería verme – dijo poniendo sus manos en sus piernas.
- Madre, me gustaría confirmar si tiene alguna… alumna? Llamada Shaina. – contesto
La superiora se enderezo en su asiento.
- Te ha enviado el Gran Maestro?
- No! Él no sabe que estoy aquí – dijo Cassius – Pero eso quiere decir que esta en este lugar!
- Si. Lo está.
- Me permitiría verla?
- No esta presa, si a eso te refieres, pero comprenderás que me gustaría saber a qué se debe tu visita después de que nadie se ha comunicado con ella en casi un mes.
Cassius bajo la vista. Le había tomado algo de tiempo encontrarla pero lo había hecho al final. Eso era lo que contaba no?
- Madre, no acostumbro mentir en lo que Shaina se refiere. He estado en extremo preocupado por su estado físico y mental. Cuando desapareció tenia pocos días de estar a mis cuidados porque había caído de un barranco, no se despidió de nadie y ella no es así. En este momento se están librando batallas en el Santuario a quien pertenecemos y ella nunca huiría de una pelea. Solo quiero saber que está bien.
La monja lo miro a los ojos para ver si mentía, pero no pudo encontrar indicios de ello.
- Te dejare verla porque le hará bien a ella. – dijo sonando una campana y ordenándole a su asistente que la llevaran a su presencia – Pero solo unos cuantos minutos y después te iras. Ella no puede salir de este lugar sagrado si no es enviado de parte del Gran Maestro con la contraseña correcta. No puedo arriesgar a las niñas a su ira.
- Gracias y comprendo su disyuntiva.
Shaina toco la puerta de la oficina de la madre superiora
- Adelante.
Shaina entro en su uniforme clásico de escuela católica y Cassius se ruborizo y bajo la mirada. No era como esperaba verla a decir verdad. Shaina también tenía la mirada hacia el suelo como se le había ensenado y con las manos al frente.
- Shaina. Tienes una visita. Sabes las reglas. Mi oficina desocupada en no más de diez minutos, y pueden usar los jardines delanteros nada más. – dijo tomando el pomo de la puerta – Y te quiero ver en la clase de las cuatro.
Shaina espero a que la puerta cerrara para alzar la mirada. Cassius estaba ahí frente a ella, vivo. La furia se apodero de ella y corrió para golpearlo, mas no encendió su cosmos. Eran simples ganas de sacar todos los sentimientos de culpa por su muerte que necesitaba sacar. Cassius se dejó golpear hasta que Shaina logro comenzar a llorar por primera vez delante de su discípulo.
- Eres un idiota Cassius! Creí que estabas muerto! – dijo tratando de controlarse
- Pues… estuve muy muy cerca. – confeso Cassius con los ojos tapados. No sabía si debía verla de frente porque no tenía mascara– Estaba muy preocupado por ti.
Shaina volvió a golpearlo, esta vez con un poco más de fuerza.
- Por qué carajos vienes hasta ahora! No puedo salir de aquí!
- Pues… me costó un poco encontrarte, pero ya estoy aquí.
- Vienes a llevarme de regreso al Santuario? – dijo quitándole las manos de los ojos – Cassius por favor. Mírame cuando te hablo!
- Pero la regla dice…
- Con los diez mil diablos del infierno que no estoy para esas reglas ahora! Además… demasiada gente me ha visto sin ella y no estoy en el santuario. Ya no tiene caso usarla.
- Si pero yo…
Shaina se sentó e invitó a Cassius a hacer lo mismo.
- Cassius… lo se… lo he sabido desde hace tiempo. Sabes que… no soy del tipo tierno o amoroso y yo te quiero como mi alumno, mi amigo y hermano menor y me he aprovechado de lo que sé que sientes por mí para… que me consintieras después de cada infernal día de trabajo. Lo lamento. Prometo ya no seguir haciéndolo solo sácame de aquí.
Cassius pasó saliva. Él lo sospechaba pero confirmarlo de sus labios…
- Ayúdame a salir de aquí y regresar. Mi deber… nuestro deber para con Athena es primero. – continuo
- Por qué dices que no puedes salir? La puerta está abierta.
Shaina le contó su encuentro con el gran maestro y por qué la detenía de escaparse.
- Vamos al jardín a seguir platicando – sugirió Cassius – allá pienso mejor.
Ambos salieron y caminaron antes de ponerse a platicar.
- Shaina si llegue hasta aquí es porque Shaka me pidió encontrarte y me dio una importante pista al respecto y un sobre con dinero.
Ella se puso rígida. Había tratado de borrar ese nombre de su cabeza con oración y mucha meditación como Regina le había sugerido y ahora tenía que agradecerle el haberle enviado a Cassius.
- No podemos regresar al santuario por el momento. – dijo Cassius – Shaka dijo…
- Shaka! Shaka! Todo regresa a ese estúpido engreído! – grito Shaina dando un golpe a un pilar de la barda que lo hizo estremecer – Shaka no es nadie para decirnos lo que debemos o no hacer! Sácame de aquí y regresemos.
- Shaina…
- Por favor Cassius… Aquí dentro me voy a volver loca! No puedo ser yo misma!
Cassius sonrió. Ya de por si sería un buen chiste contarle a todos sus amigos donde la había encontrado, pero Shaka le había encomendado una misión.
- Hoy por la noche, en este mismo lugar, voy a sacarte de aquí. – Vio la cara interrogante de Shaina y se rascó la cabeza – La consigna decía que no podías salir, mas no dijo nada de ser secuestrada.
Fin del Flashback.
Shaka terminó su te al mismo tiempo que Cassius su relato.
- Bueno… finalmente aclarado el punto en el que confirmo que Shaina me odia… Por cierto, donde esta?
Cassius vio la hora.
- En la escuela.
- Como dices?
- Shaina decidió estudiar contabilidad en la escuela tecnológica nocturna. Después del trabajo va directo hacia allá. Yo la recojo a las 10.05 en la salida todos los días.
Shaka sonrió.
- Te tomas muy en serio tu papel de hermano no?
- Desde Luego – dijo Cassius haciendo una pose de luchador de la WWE – Ella lo dijo, solo nos tenemos el uno al otro y bueno… próximamente Alina también.
- Vaya!
- Pero… Sé que no es feliz. – dijo Cassius suavemente – Se esfuerza por ser una chica normal, pero tú y yo sabemos que eso… nunca va a suceder.
Shaka suspiro y se frotó las sienes con sus dedos. Eso era algo que él no quería escuchar.
- Pero… Ella se ve… estupenda!
- Si, y del trabajo a la escuela, de la escuela a la casa y así ha sido los últimos dos años. Los días que no trabaja se la pasa haciendo tarea y cuando no hay escuela hace horas extras en la cafetería. No tiene una vida fuera de esos dos lugares y no por falta de pretendejos.
Shaka volteó a verlo. No se le había pasado por la cabeza que hubiera terceros en discordia.
- Por qué?
- Bueno… aquí entre nos, para mi mejor. No voy por ella para protegerla sino a divertirme. Siempre que llego hay algún inútil nuevo al que ella desdeña de la manera más sutil y cruel con la que puede. Incluso se ha llevado a Jossy un par de ocasiones y los pone a cambiarle los panales. Es una cab…cobrita muy bien hecha. – dijo riendo pero Shaka estaba muy serio.
- Crees que el asunto de Seiya le haya afectado tanto?
- No pudo negarte que en esa cuestión es fría como la mirada del señor Camus – dijo Cassius – Pero yo no le he preguntado directamente, aunque Alina sí.
- Como dices?
- Alina una vez quiso presentarle a un amigo y Shaina rechazo la invitación. Alina le dijo que no era normal que una chica joven y guapa como ella estuviera sola y Shaina le dijo que su corazón no había sido hecho para amar, que el amor la volvía débil y no quería sentirlo otra vez. Alina no volvió a sacar el tema.
Shaka se levantó y extendió una tarjeta a Cassius.
- Tengo que irme Cassius. Me quedare en este hotel por algunos días hasta arreglar algunos asuntos. – dijo – Si… necesitan algo dímelo. Está bien?
Cassius asintió y lo acompañó a la puerta de abajo.
- No hablaras con Shaina? Podemos ir por ella juntos al rato!
- No. Hoy no. Tengo mucho en que pensar – respondió Shaka – Sabrás de mi pronto Cassius. Buenas noches.
Cassius lo vio marcharse caminando con las manos en los bolsillos y sin prisa hasta perderse en el horizonte y suspiró. Esos dos necios no tenia remedio.
