Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer, simplemente estoy jugando con ellos. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi consentimiento. Di NO al plagio.
CAPÍTULO 19
Edward
Mi hermano y Rosalie llegaron tan rápido como mis padres les avisaron de la situación. Ambos tomaron el afán de distraerme y contenerme de huir del hospital, principalmente Emmett. Rosalie era cautelosa cuando se quedaba conmigo, por lo que trataba de no darle muchos problemas.
En un principio nos sentimos incomodos, más que nada ella, ya que era una de las muchas personas que creían que Bella me había engañado con Jacob. Después de explicarle cómo ocurrieron las cosas decidió darle otra oportunidad a mi relación con Bella y nuestra incomodidad mejoró.
Un día después, Alice y Jasper también llegaron en el hospital, a diferencia de su ánimo habitual la pelinegra se veía agobiada y triste. Jasper fue el primero en acercarse a mí para demostrarme su apoyo y dejar en claro su preocupación.
—¿Hay noticias sobre Bella? —aproveché la oportunidad, supuse que sabrían algo por mis padres o los de Bella.
—No hay nada seguro, están esperando la investigación que pediste sobre Victoria —Jasper me respondió—. No te agobies por eso, trataré de mantenerte al tanto —agregó en un tono más bajo. Como supuse, él realmente era mi amigo y sabía que no estar haciendo nada para encontrar a Bella me hacía sentir inservible.
Sin poder hacer algo sólo pensaba lo que podría estar sucediéndole, sobre dónde estaba y suplicaba que estuviera bien. Aún tenía la esperanza de encontrarla y la confianza de hacer pagar a los responsables, si de algo estaba seguro es que no era un secuestro común.
Aquella noche sólo logré dormir por un par de horas como venía ocurriendo desde el día del secuestro, cada que cerraba los ojos tenía pesadillas o imágenes de una Bella asustada aparecían. Cada que despertaba me recordaba que debía de ser fuerte por ella y por mí.
«•»
El día siguiente tampoco fue mejor, me volvieron a hacer pruebas y eso me hizo sentir muy cansado. Emmett mencionó que no había podido dormir por lo que me dieron un sedante, cuando desperté mi padre estaba ahí y me anunció que había alguien que quería hablar conmigo sobre algo importante.
Aunque aún estaba adormilado me enderecé cuando vi entrar a Kata en la habitación, ella me dio una mirada que no pude descifrar en el momento, sin embargo pude darme cuenta de su leve temblor en labios y manos. Mi padre, Emmett y Rose salieron de la habitación en silencio para darnos privacidad.
Kata se tomó unos cuantos minutos para llegar junto a la camilla y depositar un beso en mi frente, todo sin hablar. Se colocó a mi derecha y me dio media sonrisa.
—Se ve que estás mejorando, me alegro mucho —inició, junto con un apretón en mi mano como apoyo.
—Podrías decirle eso al médico porque parece que es entretenido mantenerme en observación —le resté importancia al asunto quejándome con sarcasmo.
Me sorprendí cuando Kata comenzó a sollozar en silencio.
—Kata —la llamé con ligereza, ella negó y respiró profundamente.
—Edward —intentó contener su llanto y me tomó de la mano—. Lo lamento, todo lo que está pasando… —habló con dificultad, sin saber por qué la atraje a mi pecho con mucha dificultad.
—Estaré bien —aseguré, sin saberlo, sólo queriendo tranquilizarla.
—No, Edward —me miró atormentada—. Lo que está pasando… creo que lo hizo mi nieta.
Bella
En algún momento recobré el sentido, aunque me hubiera gustado no hacerlo tan rápido. Me sentía cansada, adolorida y sobre todo confundida. Había varias cosas que recién descubría y no lograba entender. También tenía miedo, me asustaba olvidar el rostro de las personas que amaba y de no salir nunca de aquel lugar.
No sabía cuánto tiempo había pasado desde que había despertado y me había dado cuenta de lo que estaba sucediendo. Al estar en un lugar cerrado y vacío los sonidos aumentaban por lo que sabía cuándo alguien estaba llegando, como en ese momento.
—Isabella… —levanté el rostro y aguardé en silencio—. Hoy te ves muy aburrida.
Algo que me había confundido desde un principio fue despertar y encontrarme cara a cara con Victoria. Cada que la veía sonreírme con maldad recordaba cada una de sus palabras y no me podía perdonar no darme cuenta de que algo no estaba bien con ella.
Sabía que no le agradaba, eso había quedado claro desde que la conocí, sin embargo que tuviera la fuerza y habilidad para planear un secuestro rebasaba el límite de la lógica. Mi respiración se atascaba cuando recordaba como Edward había sido golpeado y cómo me habían dejado inconsciente para despertar en aquel frío lugar.
Sabía que Edward estaba bien, ella me lo había asegurado. No tardé mucho en saber por qué estaba ahí, ella me lo había contado todo sin detenerse. Me explicó que estaba enamorada de Edward y yo era un estorbo en sus planes.
Al pensarlo detalladamente me di cuenta que excusaba su obsesión con amor y eso me hacía creer que sólo estaba mentalmente desequilibrada pero que no era precisamente una asesina, aunque otras veces temía que en su estado vulnerable realmente me dañará, sobre todo cuando estaba drogada.
Eran en esos momentos cuando se sinceraba acerca de lo que sentía. Entre el olor y palabras sin sentido me había confesado contratar un fotógrafo para seguirme y tomarme fotos. También eran esos momentos en los que me atrevía a hablarle con la poca probabilidad de que me dejara ir.
—Victoria —la llamé, pude notar sus ojos cansados y de un poco común color rojo.
—Supongo que intentaras convencerme de nuevo —comenzó, acompañada de una sonrisa irónica—, hoy no estoy tan drogada. A pesar de que lo digas, no puedes ayudarme de ninguna manera porque… no hay nada mal conmigo.
—Sabes que puedes terminar en la cárcel por tenerme así —ella gruñó, me detuve y pensé un poco antes de continuar—. Mis padres me estarán buscando…
—Eso no me detendrá, no tienen ninguna pista —aseguró.
—Sé que eso no te importa pero entonces piensa en tu abuela —intenté cambiar su rumbo de pensamientos.
—¿En mi abuela? —cuestionó, alejándose hasta el otro extremo de la pequeña y oscura habitación—. Le pedí a mi abuela que intentara conseguir el trabajo en la casa de Edward y lo logró. Quería utilizar eso para conocerlo y ganarme su confianza y aunque nunca me parecía tomar en cuenta, lo veía como algo sensato de su parte al estar estudiando pero… ¡luego resultó que estaba comprometido! —me lanzo una mirada llena de enojo e irritabilidad—. Sabía que debía separarlos y se me ocurrieron muchas maneras pero preferí que él desconfiara de ti y funcionó por un tiempo —se acercó a mí dando pasos rápidos y amenazantes, bajo su rostro a la altura de la mía y con seguridad agrego: —Desaparecerte para siempre, es ahora la mejor opción.
—Estás obsesionada con él, eso no es amor —la confronté, a pesar de saber que estaba jugando con fuego, ella no tardó mucho en reaccionar y golpearme fuertemente en la mejilla.
—¡No lo entiendes! —chilló—, eres tu quien se está interponiendo, él debía estar a mi lado desde hace mucho —añadió con confianza.
Tomó un profundo respiro y salió de la habitación, no tardó mucho y escuché cómo cerraba la puerta principal, después de eso sólo obtuve silencio, podía gritar pero sabía que nadie me escucharía. Después de algún tiempo escuché el sonido de una motocicleta, sabía que alguien había llegado y como desde la primera vez sabía que era quien se encargaba de alimentarme.
Él era un hombre extraño y silencioso, no me hacía daño pero tenía un ritual extraño, entraba por la puerta de atrás para que no le viera el rostro y me cubría los ojos desde atrás, supuse que era porque temía que lo pudiera reconocer si salía de ahí, había intentado hablarle y le había pedido que me dejara ir a cambio de no denunciarlo pero no obtuve más que silencio. Más de una vez me pregunte si lo conocía de la misma manera que a Victoria porque era cuidadoso hasta el extremo de vendarme los ojos e ignorarme.
Edward
Mis padres acompañaron a Kata hasta la comisaria del pueblo, sabía que sería difícil para ella hablar de sus sospechas hacia su propia nieta a pesar de que aceptó hacerlo debido a su sentimiento de culpa.
Kata había dicho que Victoria no tenía conciencia, no tenía claro los límites de lo bueno y lo malo. Ella se sentía culpable ya que la cuido desde la muerte de sus padres y aun así no pudo evitar que se relacionara con personas adictas, al parecer aparte consumirlas también tenía un problema sin superar: la muerte de su novio por sobredosis.
Tal vez no era una explicación pero podía entender que las drogas y una depresión la hacían una persona vulnerable en ciertas situaciones. Sobre todo en situaciones de rechazo, según mi padre la habitación de Victoria cumplía con las características de un acosador, claramente tenía un enamoramiento peligroso hacia mí y enterarse que nunca sería correspondida fue una sacudida para su mentalidad.
Ahora sabía que ella había sido la responsable del secuestro de Bella, que había seguido a mis amigos y familiares e incluso fue la encargada de las fotografías del periódico y las revistas. Sentía que había sido mi culpa aunque los demás parecían estar en desacuerdo, ya que cada quien tenía sus propias opiniones respecto.
—¿Edward, estás listo? —asentí hacia Emmett.
Me habían dado de alta del hospital, el doctor a cargo me había dado una cita para observar mi recuperación aunque me sentía bien. Ni siquiera había ido al hotel para cambiarme, le pedí a Emmett y Rosalie que fuéramos hacia la casa Swan, la abuela me recibió con los brazos abiertos y aunque pidió que descansará un poco no pude hacerlo.
Mientras estábamos en la sala y me ponía al tanto de la situación tocaron a la puerta, cuando la madre de Bella llamó a su esposo eso nos puso en alerta, no tardó mucho para que nos levantáramos.
—¿Necesitas algo, muchacho? —le preguntó Charlie.
—Soy Riley y los ayudaré a encontrar a su hija.
Eso realmente obtuvo nuestra atención, observé con precaución al hombre impidiéndome sentir un poco de esperanza. Él era alto, musculoso y de ojos claros, levemente parecido a mí. René y Charlie se adelantaron para pedir que explicara sus palabras.
En su lugar él me miró con detenimiento. —¿Eres Edward Cullen?
—¿Dónde está Bella? —fue lo que le di como respuesta.
—¡¿Dónde está mi hija?! —Charlie gritó con voz firme.
Lo arrinconé en la pared más cercana tomándolo del cuello de su camisa y lo obligué a mirarme a la cara.
—¡Edward, suéltalo! —chilló mi madre.
—¡Muchacho habla de una vez! —Charlie le exigió.
En algún momento alguien debió de haberle llamado al investigador del caso porque cuando entró por la puerta le exigió lo mismo al hombre.
—No hay mucho tiempo para explicarles pero sé dónde está —confesó—, hay que darnos prisa porque Victoria planea deshacerse de ella —parecía ansioso pero aun así sonaba seguro.
Con lo que dijo no sabía cómo reaccionar, sabía que deshacerse de Bella para Victoria podía significar matarla. Miramos hacia el investigador esperando que nos dijera si debíamos o no seguir la única pista que teníamos.
Bella
Algunos dicen que cuando estás a punto de morir ves fragmentos de tu vida pasar frente a tus ojos, eso no me sucedió. A pesar de que poco a poco la desesperanza se estaba colando en mi intentaba mantenerme fuerte y controlarme, buscar en mi memoria aquellos recuerdos especiales me fortalecía.
Agradecía cada uno de esos recuerdos, sobre todo aquellos que creía desaparecidos como mi primer día en el preescolar, mi examen de conducción o cuando conocí a Alice pero lo que más me golpeó fue recordar el día que conocí a Edward, tuvimos muchos errores pero aun así lo habíamos hecho funcionar.
Realmente tenía que hablar con él para contarle las cosas que nos había hecho Victoria. Si moría, al menos quería hacer eso. Por supuesto, no iba a morir tan fácilmente sin las personas que amaba.
Sabía que Victoria iba a llegar pronto porque podía notar que estaba oscureciendo, no tardo mucho cuando la puerta del lugar se abrió de un empujón, esta vez Victoria se veía demasiado ansiosa y preocupada que cuando se acercó a mi cerré los ojos por sentido común.
La escuché maldecir entre dientes mientas me desamarraba las manos y me obligaba a ponerme de pie, en ese momento mis piernas empezaron a temblar por la pérdida de mi fuerza y costumbre, por mi mente paso intentar liberarme mientras ella no dejaba de insultarme. Me llamó una torpe cuando mientras me jalaba mi equilibrio me hizo una mala jugada y tropecé para terminar en el suelo.
Hubo un ruido sordo en la alguna parte, lo que hizo que Victoria se detuviera. Otro sonido llegó, esta vez de la puerta abrirse, Victoria tuvo un cambio notorio en su rostro y cuando vi por qué un suspiro salió de mis labios.
—Edward —ambas murmuramos su nombre, aunque yo lo hice en mi mente porque seguía congelada.
Cuando Edward avanzo hacia mi fui consciente de que no estaba sólo, Emmett lo estaba deteniendo, durante esos segundos Victoria me soltó por completo. Fue cuando fui consciente de que estaba realmente débil y que me dolían mis extremidades.
—¡Tú! ¡Sabía que no debía confiar en ti! —el grito de Victoria me estremeció por lo fuerte que sonó.
Me sentí desprevenida cuando me sentí jalada hacia atrás, el shock no me dejo responder ni huir de ahí aun sabiendo que tenía la oportunidad. Me pregunté si estaba delirando porque me sentía fuera de mí, aunque probablemente sólo estaba débil porque sabía que Victoria me estaba apuntando con un arma en ese momento.
Al mantenerme quieta la habitación dejo de dar vueltas y la mis ojos se acostumbraron a su luz. En la esquina de la habitación se encontraba Edward mirándome con preocupación y dolor, Emmett lo estaba deteniendo de la camisa. Habían varios policías alrededor de nosotras, todos apuntando hacia ella. Entonces comprendí la situación pero por muy raro que fuera, aun dentro de todo el peligro, ver a Edward me hacía sentir a salvo.
—¡Señorita, baje esa arma! —ordenó un policía y aunque sonó autoritario ella lo ignoró.
—Victoria —Edward la llamó con aparente calma—. Obedece al policía —Victoria ignoro al policía pero miro a Edward como si fuera lo único existente en su alrededor y con eso dejaba en claro lo importante que él era para ella.
—¿Por qué? —su voz sonó áspera y herida—. ¿Por qué la prefieres? —sentí la punta de la pistola presionar mi cabeza al utilizarla para señalarme.
—Por favor, baja el arma —Edward le repitió.
Pensé que ella escucharía a Edward pero en su lugar continuo hablando. Me sentí preocupada por Victoria porque no quería que hiciera una locura, aunque no precisamente por ella sino por Kata y Claire.
—¡Ella ni siquiera te quiere, te fue infiel! —busqué a Edward con la mirada—. Además... ella es tan simple y torpe. ¡¿Por qué la preferiste a ella?!
—No hagas esto, piensa en tu abuela y hermana —él la ignoró y cambió el rumbo de sus palabras.
Victoria le sonrió y se acercó a él soltándome, todos miraban la escena a su manera, para mi ella se veía muy mal. Cuando estuvo lo suficientemente lejos de mí varios policías me resguardaron haciendo que Victoria se diera cuenta de su error.
Temí lo peor cuando observó con nerviosismo la pistola que me apuntaba anteriormente y dio una rápida mirada a la habitación antes de llevársela hacia su cabeza.
—Victoria, no hagas esto, tienes que detenerte —esta vez Edward se lo dijo con decisión.
—Acabo de darme cuenta de que nunca voy a tenerte de la manera en que quiero —ella comentó con una sonrisa ligera.
—No hagas esto por mí, no lo merezco —Edward le aconsejo.
—No hay sentido… —le aseguró ella y continuo repitiéndolo para sí misma.
La habíamos perdido incluso antes de darnos cuenta.
Victoria sonrió débilmente hacia Edward y sus dedos se movieron con fuerza al gatillo. La vi cerrar ojos al mismo tiempo en que el ruido sordo resonaba en el lugar. Como acción reflejo también cerré los ojos y perdí el contacto con mí alrededor por varios segundos, me sentí mareada y desesperada entre las pisadas, murmullos y jadeos.
—¡Bella! —Edward me llamó a través de toda esa movilización y supe que todo había terminado.
UN FAVORSOTE (SE QUE NO DEBERIA) ACABO DE SUBIR UNA NUEVA HISTORIA QUE SE QUE LES AGRADARA YA QUE SOLO QUEDAN APROXIMMADAMENTE CUATRO CAPITULOS EN ESTA:
www. fanfiction s / 9263249 /1/ EN- ALGUN -LUGAR (SIN ESPACIOS)
SUMARY: Esme y Carlisle nunca pudieron tener hijos, hasta encontrarse con aquellos adolescentes que de la noche a la mañana se convirtieron en parte de su familia al cruzarse sus caminos tormentosos, difíciles y tristes. Ahora los que los unirá ese deseo de ser la felicidad, amor, apoyo y más que nada una nueva /Au. Todas las Parejas.
Muchas gracias por esperarme a que actualizara, por sus RR que me ponen muy feliz, se los agradezco sobre todos esos que me dan ganas de GRACIAS.
LM.
