Una decisión capaz de cambiar vidas
(Dedicado a: sakurahatsune. ¡Feliz cumpleaños!)
Bajó las escaleras llegando a la planta baja, Kenta que venía detrás de ella se acercó poniéndose a su lado. La miraba con gran curiosidad.
— ¿Enserio te los llevarás? — Preguntó por fin. No acababa de procesar que su compañera, la letal y seria asesina, sería capaz de hacer tal acción. — Nosotros terminamos la misión una vemos capturamos a Mozo.
— Es culpa nuestra que sus padres fueran asesinados…
— Entiendo, pero…
— Avísale a Kaiba, no tienes nada de qué preocuparte. — Lo interrumpió tajantemente.
Los niños los alcanzaron en el jardín, el mayor traía en brazos a su hermano, apenas logrando sostenerlo. Tokaku únicamente se limitó a mirarlos y caminó hacia donde estaba su camioneta.
— Sube. — Ordenó. Abrió la puerta trasera. El niño intentó subir, pero le era imposible teniendo a su hermano en brazos. La asesina no tuvo de otra más que ayudarlo, lo tomó por la espalda alzándolo hasta el asiento y prácticamente arrojándolo al interior.
Estaba decidida, por lo que Kenta se comunicó con Kaiba. Mientras hablaba con él, dos camionetas se acercaron, Sakura conducía una de ellas. Aparcaron detrás de la camioneta de Tokaku. De la segunda camioneta bajaron seis agentes con equipo médico, los cuales se acercaron para atender sus heridas. Debido a que la mayoría de las casas que se encontraban alrededor eran vacacionales, no había ninguna persona, así que podían actuar libremente.
— ¿Asesinaron a Mozo? — Cuestionó Sakura. La chica llevaba varios vendajes por sus extremidades y uno que otro parche en su rostro. Al parecer ella también tuvo una situación difícil.
— No. — Contestó Kenta. — Está atado en el interior de la casa.
Sakura asintió. Al levantar un poco la vista, visualizó en el interior de la camioneta a dos niños, se sorprendió.
— ¿Por qué trajeron consigo a los niños Ohazaka? — Cuestionó acercándose a la ventana, para corroborar lo que veía.
— Azuma-san se hará cargo de ellos.
— Eso no era parte de la misión. — Replicó.
— Ya he avisado a Kaiba, al parecer ellos se encargaran de todo.
— Bueno, pero… — Balbuceó no tan convencida. No lograba comprender la razón de dicha acción y estaba segura que la asesina no había tomado tan problemática decisión, únicamente por su parentesco físico con los niños. — ¿Por qué?
— No tengo porque darte explicaciones. — Refutó Tokaku. Su voz tenía un tono severo. — Solo concéntrate en tu trabajo.
La asesina no estaba de humor y menos para andar dando explicaciones a todo el mundo, especialmente porque ni ella tenía una razón certera. Sakura se molestó, pero tomo la sabia decisión de obedecer, no era el lugar, ni el momento para intentar siquiera retar a la legendaria Azuma. Quizá no lo parecía, pero los revolucionarios eran bastante fuertes y astutos, este simple grupo al cual habían enfrentado, era prueba de ello y aun así Tokaku apenas tenía una pequeña herida.
Tokaku y Kenta volvieron al departamento. Sakura y el resto de los agentes se encargarían de limpiar cualquier huella que la asesina hubiese dejado, incluyendo cualquier resto de tejido y sangre; llevándose con ellos a Mozo. Ya era media noche, la misión les había tomado alrededor de cuatro horas, desde el momento que oscureció. En el departamento, Tokaku les dejo su cama a los niños, el mayor se había tranquilizado un poco y el pequeño solo se notaba cansado, cada que los veía una parte de su misma le decía que no era una buena idea, pero ya era tarde para ello.
— Azuma-san… — Le llamó Kenta. — Kaiba dijo que no hay demasiado problema, pero el proceso será complicado.
— Entiendo.
La asesina salió al balcón y se recargó en el barandal. Al menos, después de tantos problemas, por fin podría ver a su querida Haru, aunque no estaba segura de cómo esta tomaría la noticia de los niños.
Al día siguiente, exactamente a las seis de la tarde, ya estaban de regreso en la escuela privada, los niños fueron llevados a revisión media, mientras Kenta y Tokaku se reunían con Kaiba para dar sus respectivos informes.
— ¡Me sorprendí cuando Kenta me informó sobre tu decisión, Tokaku! — Expresó Kaiba con una enorme sonrisa.
— ¿Y bien?
— La misión fue un éxito y se le informó al director sobre los niños, al parecer se te concederá ese deseo, pero para su protección tendrás que adoptarlos legalmente.
Aquello tomó la tomó por sorpresa, nunca consideró esa opción. Únicamente planeaba darles un hogar donde pudieran continuar juntos, nunca de una manera legal.
— Ohazaka Ryu de nueve años y Ohazaka Toshio de dos años, pasarían a ser Azuma Ryu y Azuma Toshio. Con su anterior nombre serán dados por muertos… eso será posible con facilidad, ya que sus padres nunca los presentaron a los medios y los mantuvieron bien protegidos, por lo que cambiar su identidad será sencillo. — Mencionó Kaiba jugueteando nuevamente con sus dados. — ¿Tomarás la responsabilidad?
Tokaku arrugó sus cejas y meditó la idea por unos segundos. Kaiba arrojó los dados y llevó los brazos a su nuca con una molesta despreocupación.
— Debo… — Comenzó a hablar. — Debo platicarlo con Ichinose.
— De acuerdo, pero tu respuesta la necesito a más tardar las once del día de mañana…
Después de aquello, Tokaku por fin se dispuso a dirigirse a su hogar. Tardó una hora y al llegar el cielo ya estaba oscureciendo. Estaba agotada, pero en el fondo se sentía ansiosa, quería verla.
Al llegar, abrió la puerta con cuidado, se quitó sus botas y entro con profesional silencio, quería sorprenderla. Sabía que estaba en la casa, podía percibir su aroma, al final la encontró en el pasillo que daba hacia el jardín trasero, la chica estaba recostada sobre una manta, boca abajo y leía un libro, lucía tranquila ya que movía los pies como si pateara el aire.
— Ichinose... — La llamó con un tono de voz bajo, pero lo suficiente como para que la chica la escuchara.
Haru se giró instintivamente y al ver a su novia detrás de ella figuró una enorme sonrisa y se levantó con rapidez para arrojarse a sus brazos.
— ¡Tokaku! — Gritó. La abrazó con fuerza y la asesina correspondió al abrazo de la misma forma. — Te extrañé tanto y estaba tan preocupada…
Haru movió de un lado a otro su rostro, restregándolo sobre el pecho de su novia.
— Ichinose… estoy en casa.
Haru alzó su rostro, la miró a los ojos y los suyos brillaron aún más, dejando caer unas pocas lágrimas de felicidad.
— Bienvenida… — Saludó. Tan solo habían sido cinco días, pero para ella había sido más de un año, desde que vivía con Tokaku, se le había olvidado lo que era estar sola.
Tokaku limpió el resto de sus lágrimas y tomó su rostro por sus mejillas, la besó. Fue un beso suave, Haru bajó sus brazos y la abrazo por la cintura, en ese momento Tokaku se quejó un poco.
— ¿Estas bien? — Se separó. Tokaku negó con la cabeza.
— No es nada, debo hablarte sobre algo…
La asesina la llevó a la habitación. Haru se acomodó en el futon y ambas se sentaron en él, Tokaku le explicó la situación y la mayoría de lo sucedidó durante su misión. Por esta vez la asesina no se molestó en ocultarle la frustración que sentía en esos momentos y Haru, por otro lado lucía sorprendida. A unos segundos de que su novia terminó de hablar, sonrió y tomó sus manos.
— Hiciste lo correcto, Tokaku-san.
— Pero… ¿adoptarlos?
El considerarlo le parecía una especie de locura, apenas tenían 21 años. Cuando los trajo consigo no imaginó que terminaría así, quizá aún estaba a tiempo de retractarse.
— Tokaku-san, no estás sola. — Mencionó Haru cerrando sus ojos por un momento, los abrió después de tres segundos. — Confían en ti, en ese momento de desesperación, para ellos tú fuiste su única esperanza, justo como lo fuiste para mí cuando te conocí.
— No soy una buena persona…
— Lo eres, además en algún momento tendríamos que adoptar.
Haru dijo aquello con total naturalidad, tanto que hizo sonrojar levemente a Tokaku, de esas escasas veces que lo lograba.
— Bueno, tendríamos que casarnos primeros. — Refutó, mirando al techo con un mano en su mentón. Parecía decirlo con total inocencia.
— ¡O-oye! — Balbuceó la asesina con un poco de nerviosismo, solo Haru lograba ponerla en ese punto. La chica la abrazó.
— No te preocupes… te ayudaré a cuidarlos.
Después de aquello Tokaku quedó convencida al 85%, por lo que le envió un mensaje a Kaiba.
"… Desde ahora, son mi problema…"
Kaiba contesto de inmediato.
"Mañana temprano, desde las ocho… serán tu problema"
— ¿Dormirán con nosotros? — Preguntó Haru.
— ¡No! — Negó la asesina. — Dormirán en el cuarto que está a lado de la cocina. — Respondió tomando un par de toallas y dirigiéndose hacia al baño. Haru infló sus mejillas.
— Hay muchos cuartos… ¿por qué no uno más cerca?
Tokaku abrió la puerta del baño. — No quiero que te escuchen cuando comiences a gritar. — Dijo y entró. Haru se quedó pensando por unos segundos.
Aunque no logró comprender de inmediato, cuando lo hizo su rostro enrojeció, ciertamente en ese sentido le era casi imposible controlarse. No podía creer que Tokaku pensara en eso, y que además lo dijese tan tranquila.
Tokaku se tardó poco más de una hora en la bañera y cuando estaba secándose Haru entró, notando inmediatamente la herida en su abdomen. La herida estaba suturada, pero tenía una coloración rojiza y se encontraba algo inflamada.
— Quita esa cara, no es nada importante. — Comentó Tokaku sin darle importancia. Haru se acercó y deslizó su mano alrededor de la herida. Se sentía caliente.
— ¿Te duele? — Preguntó. Tokaku negó con la cabeza. — Aunque te pregunte, no me dirás ¿cierto?
— ¿De qué te serviría saberlo?
— Te preparé de cenar, apresúrate, Tokaku. — Dijo y salió del baño. Por su forma de expresarse era obvio que se había molestado.
Una vez terminó de cambiarse, se dirigió a la cocina donde Haru la esperaba con la cena lista. Había preparado pescado asado y una taza de té, la mesa estaba servida para una persona.
— Me adelanto… — Dijo la chica una vez terminó de lavar unos trastes. Se fue dejando comer sola a Tokaku.
Cuando la asesina terminó, tuvo que aceptar para sí misma que la cena había estado deliciosa, aunque Haru no la acompañara. En la habitación, las luces estaban apagadas y Haru recostada de lado, viendo hacia la pared, fingía dormir. Tokaku se acostó a su lado, de la misma forma, pero dejando una distancia sublime entre ellas, apoyaba su mentón en su mano, recargándose con su codo.
— ¿Cuánto tiempo estarás molesta?
No obtuvo respuesta, así que solo le quedó suspirar. Debía aceptar que Haru tenía derecho a molestarse de vez en cuando. Se acercó a ella, rompiendo esa distancia y la abrazó por la espalda, rodeándola completamente con su brazo. Haru respingó.
Tokaku acercó sus labios al oído libre de Haru. — Perdón. — Le susurro con seriedad y Haru no pudo evitar tensarse.
Después de eso, la asesina volvió a separarse y se volteó hacia el otro lado. Haru sorprendida por el alejamiento repentino y sin poder evitarlo más, se giró hacia su novia y la abrazó justo como anteriormente Tokaku lo hizo con ella.
— Tokaku-san. — La llamó en un susurro, pero fue ignorada. La abrazó más fuerte. — ¡Te amo! — Restregó esta vez su rostro en la espalda de su novia. Tokaku se limitó a sonreír de medio lado.
Gracias por sus maravillas de comentarios :3
Riux: No pensé que aun la leyeras xD ¡qué pena! Aun así no me arrepiento de nada |m|
Legan Hanazono: ¡Muchas gracias por tus comentarios y apoyo! Desde siempre :D
Lileana: Igualmente te agradezco por tu apoyo *-*
Sakurahatsune: Tu comentario me convenció de subir el capítulo, solo por tu cumpleaños, así que felicidades y espero sea de tu agrado el capítulo :3
