Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer, simplemente estoy jugando con ellos. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi consentimiento. Di NO al plagio.
CAPÍTULO 21
Edward
Forks era un pueblo pequeño por lo que los lugares estaban en los alrededores y no había necesidad de manejar largas distancias, el hospital no era la excepción.
—Pienso que sería mejor hablar con el Doctor a cargo, Kata se podría alterar —sugerí y Bella estuvo de acuerdo.
Por el estado de crítico de Victoria no se podía mover a otro hospital, sin embargo contaban con el apoyo del Doctor Peter, un cirujano traumatólogo que había viajado de Seattle para hacerse cargo del caso de Victoria hasta que pudiera ser trasladada. La enfermera de recepción nos contactó con él y dirigió hasta su oficina provisional.
—¿Son familiares de la Srta. Lefreve? —fue lo que él hombre con notorias canas nos preguntó cuando entramos.
—Amigos, aunque también soy el jefe de la señora Kata —respondí en un tono más formal, sabía que utilizar mi estatus como jefe me daría la oportunidad de tener información.
—¿Puede decirnos cómo está ella? —Isabella le pregunto en un tono calmado—, no queremos alterar a Kata.
El hombre cedió y nos ofreció asiento, con una breve mirada al consultorio descubrí que el hombre fue médico militar. Él empezó explicándonos que la bala ingresó por la parte posterior del cráneo y salió por la parte frontal, así que no quedó incrustada en el cerebro; Victoria fue afortunada porque la bala no tocó puntos mortales. Una de las principales preocupaciones del doctor era un edema cerebral que podría traer variables consecuencias.
Aunque no me parecía apropiado nos acompañó hasta la habitación de Victoria, cuando Kata nos vio se levantó inmediatamente; se sintió como si hubieran pasado años sin verla. Victoria estaba conectada a varias máquinas e intravenosas, a diferencia de la última vez, se veía serena. Después de que el Doctor se fue, Kata se mantuvo recia ante nuestra visita, no creía correcto que estuviéramos ahí por lo que su nieta hizo. Me disculpé con ella por arrollar a su nieta a hacer esa locura porque necesitaba hacerlo aunque ella lo negó una y otra vez. Cuando salíamos de la habitación me detuve en recepción y me volteé hacia Bella.
—Pagaré los gastos del hospital —le anuncié, por mi cabeza pasaron varias reacciones pero en cambio dijo que lo entendía y me apoyaba. Así que después de hacerme cargo pedí que se me informara constantemente de su condición.
Cuando mis padres se enteraron de lo que hice lo vieron como un acto generoso pero Rosalie no lo apoyó. A pesar de eso, Bella estuvo a mi lado y cuando despidió de mí fue con una suave sonrisa y un "hiciste bien".
«•»
—¿Estás segura? —cuestioné hacia Tanya, cuando la vi decidida dejé de insistir.
Isabella y yo la habíamos acompañado para ver a Riley y aunque nosotros nos sentimos como intrusos no podíamos negarnos a su petición. Tanya no se veía emocionada de estar ahí, miraba por todos lados y jugaba con sus manos nerviosamente mientras esperábamos por Riley. Cuando él entro en la habitación recorrió todo el espacio con la mirada y se detuvo en Tanya.
—Tal vez...deberíamos... —empecé a sentir que ellos necesitaban un momento a solas.
—Salir —Bella coincidió conmigo mientras caminábamos hacia la salida.
Tanya
Después de que Edward y su prometida salieran, porque me di cuenta que lo hicieron, me quede a solas con James o bueno Riley. No sabía cómo reaccionar, siempre lo vi tan serio y decidido que no imagine lo que ocultaba, en ese momento tenía otro aspecto, una imagen más sencilla y cálida.
—Así que…Riley —comenté—, es diferente y un poco extraño.
Tomé asiento frente a él y logré calmar mi nerviosismo.
—Te debo una disculpa por mentirte —articuló con serenidad, lo negué, sintiéndolo innecesario—. Aun así me disculpo, también por comportarme como un imbécil...
—En realidad como un idiota —interrumpí rápidamente.
—Como un idiota —repitió—, contigo y cuando obviamente, no te lo merecías.
—Comprendo que a veces soy difícil de complacer, así que tu idiotez me limitaba; algunas veces.
—Tanya, me gustas —soltó de repente.
No lo vi venir. No puede estar a la defensiva por más tiempo, casi me iba hacia atrás.
—Espera… ¿Qué? —chillé ahogadamente, también existía lo posibilidad de que hubiera escuchado mal.
—Sé que suena... como un disparate —estaba de acuerdo—, aun así es verdad. No me había dado cuenta hasta sentirme culpable por mentirte y mostrarme cómo realmente soy, debí darme cuenta ya que te visitaba aunque no fuera por trabajo. El estar encerrado aquí me enferma porque siempre deseo verte.
—Estoy un poco sorprendida en este momento —confesé, mirando a través de sus ojos—. Riley, somos unos desconocidos, lo dijiste, nunca me mostraste quien eras realmente y yo nunca te deje entrar a mi vida. No me conoces realmente para decir que te gusto —traté de hacerlo cambiar de opinión porque era más fácil que aceptar que estaba conmovida.
Era un hombre trabajador pero tenía un problema con la honestidad, me encantaba que fuera valiente y corriera riesgos mientras vivía; justo como en ese momento. ¿Qué sentía por él? ¿Podría enamorarme de él? ¿Él podría superar su pasado?
—Tenemos toda una vida para conocernos —inquirió con una tonta sonrisa, como un signo de advertencia.
—¿Qué estás diciendo?
—Casémonos —pidió risueño. Oh, ¿podía ser más lindo?
¡¿Acaso estaba loco?!
Bella
Me levanté cuando vi a Tanya salir peor de lo que entró, no éramos las mejores amigas por ciertos motivos que nos envolvían pero intenté calmarla. Imaginen nuestra sorpresa cuando ella nos habló de la propuesta de Riley.
—Lo haré —declamó después de un largo silencio—. ¡Me casare con él! —agregó más segura.
Supuse que debía felicitarla y lo hice. Sin embargo no sabía qué hacer en una situación así, juntas llamamos a Rosalie y Alice, seguras de que ellas sabrían. Edward estaba preocupado por cómo lo tomaría la familia Denali pero por el momento, por loco que sonaba, estábamos apoyando la decisión de Tanya. Esa misma noche se realizó una pequeña ceremonia al interior de la misma comisaria de Forks. A pesar de ser oficiada por un juez local y estar rodeados de policías más que de amigos fue una boda significativa porque la pareja se veía decida y satisfecha.
Presenciar tal ceremonia me envolvió dentro de miles de pensamientos. Nunca me vi casándome pero ahora, con Edward la idea de para siempre no me parecía tan descabellada. No tenía claro en qué situación nos encontrábamos, para la mayoría habíamos terminado, pero para ambos estábamos desarrollando una relación madura y real.
Dejamos a los recién casados en aquel lugar finalizando documentos. Alice me arrastró con ella para acompañarme a casa, mis padres se regresarían esa noche a Chicago por lo que ella estaría un par de días en casa de la abuela.
—Ángela te manda saludos —inició la conversación—. Quería saber si viajaríamos a Chicago.
Eso me hizo recordar lo rápido que había pasado el tiempo desde que me mude a L. A., ni siquiera estaba segura de pasar el semestre, prácticamente me había ido a Forks sin pensar en la Universidad.
—Me gustaría mucho verla.
—También a mí. Ben dijo que Mike ha engordado y quiere cruzar unas cuantas palabras con Jasper y Edward —sonreí, Mike amaba hacerse pasar por nuestro hermano mayor.
Antes de llegar a casa de la abuela mi celular comenzó a sonar, me emocioné cuando vi que se trataba de Edward, sin embargo la noticia no fue precisamente buena, más bien fue agridulce. Le pedí a Alice que se dirigiera al hospital y en el camino le conté a Alice la situación. Apenas llegamos me despedí y corrí al interior buscando a Edward.
Observé a Kata apoyada en el pecho de Edward mientras sollozaba con dolor. Me acerque con lentitud, pensando en lo qué podría decir y Kata quisiera escuchar. Cambio el pecho de Edward por un abrazo mío y aunque sus sollozos se debilitaron con el tiempo nada me quitaba el nudo que se formó en mi estómago.
—La operación salió bien, aunque hay que esperar las 72 horas críticas —informó el Doctor cuando llegó a nuestro lado.
—¿Cuáles podrían ser las consecuencias? —Kata le preguntó atropelladamente.
—Debido al edema vasogénico las consecuencias pueden variar desde una discapacidad grave hasta impedimentos sutiles, pueden haber ceguera, problemas de razonamiento o lenguaje.
—¿Cuáles son las graves? —cuestionó de nuevo, aguantando las lágrimas.
—Considerando el disparo puede ser coma, estado vegetativo o apoplejía —incluso pude sentir angustia al escuchar las consideraciones del médico.
Él nos sugirió retirarnos del hospital, de nada servía nuestra presencia. Hasta ese momento Kata dormía, comía y aseaba en el hospital, obviamente sólo eso ya era preocupante, incluso si era fuerte eso era demasiado para ella, incluso se había rehusado a que Claire viajará. Nunca había obligado a una persona a hacer algo que no quisiera pero lo hice con ella, Alice se había mantenido en la sala de espera y se ofreció a llevarla a mi casa. Edward había tomado asiento en la sala de espera, temía que se sintiera mal, descanse mi cabeza sobre su hombro y ambos nos apoyamos de esa manera por varios minutos antes de decidir ir hacia la casa de la abuela.
—Con la boda y lo del hospital olvidé decirte que Tanya pidió una reunió con el abogado de nuestros abuelos. No quisiera obligarte pero tendremos que viajar dentro de un par de días —mencionó antes de encender el automóvil.
—No hay problema, algún día tendríamos que volver —aunque estaba jugueteando con la radio le sonreí para que se relajara—. Alice está haciendo planes para viajar dentro de un mes a Chicago.
—Sí, ella haría eso —sonreí, que tan bien la conocía—. ¿Estoy fuera de esos planes?
—No —le di una alegre sonrisa, no lo dejaría cuando acababa de recuperarlo—. De todas maneras mis amigos quieren conocerte tanto a ti como a Jasper.
—Ah, ¿quieren algo así como una conversación de hombre a hombre? —se veía divertido y menos tenso que minutos antes—. ¿Debo preocuparme?
—Creo que unas cervezas lo harán más fácil —asegure, tan pronto como me sonrió se volvió a poner serio, obviamente le preocupaba Kata y Victoria—. Ed… ¿Qué te preocupa?
—Kata, no quiere que me preocupe por ellas por lo que renunció —comprendía porque Edward estaba así, Kata era como su segunda madre, incluso aunque no tenía mucho de conocerla también la adoraba.
—Lo mínimo que puedo hacer por ella es conseguirle un nuevo empleo, tengo varios conocidos que estarán felices con su trabajo.
—Eso es admirable de tu parte —admití—. Es injusta la manera en que ocurrió todo, no me gusta este desenlace.
—No lo veamos como un final —coincidí con él, aun podía mejorar—. Por cierto, hoy te ves increíblemente hermosa —adoraba el Edward Cullen que me sonreía torcidamente cada que podía.
«•»
Un par de días después estaba despidiéndome de mi abuela, la mayoría de nuestros amigos estaban en Los Ángeles sólo faltábamos nosotros. Mi abuela aseguró su odio hacia Edward por no mostrarle sus movimientos de ajedrez que le prometió en un inicio aunque al estar a punto de partir pidió que regresáramos a visitarla cuando pudiéramos, principalmente si era para llevarle la invitación de nuestra boda.
Esta vez fuimos en un vuelo privado, Tanya también nos acompañaba. Riley había sido transferido a California, su ciudad natal un día antes, con una sentencia final de cinco años. Decidí no declarar en su contra, sin embargo, el mismo se había entregado dispuesto a pagar por sus acciones.
«•»
Odiaba la oficina del Abogado Miller, siempre me ponía nerviosa, tal vez porque siempre llegábamos antes. Tanya llegó con su abogada y no pude evitar sentirme confundida. Cuando la secretaria nos hizo entrar tomé la mano de Edward dispuesta a no alejarme demasiado de él a menos que fuera obligatorio.
—Señorita Denali —el abogado saludó a Tanya y luego ladeo su cabeza hacia nosotros—, Jocen Cullen y Señorita Swan —respondí a su saludo concentrándome en mis propios pensamientos—. ¿A qué se debe esta reunión? ¿Acaso habrá boda? —añadió, mirándonos suspicazmente.
—Aún no —respondió Edward, me sonroje cuando en mi mente repetí: prometido; había pasado mucho tiempo sin llamarlo así—. Pero la hubo.
—¿Cómo? —tuve la leve impresión de que él hombre se desmayaría. Edward y Tanya compartieron una divertida mirada hacia el hombre, y luego Tanya intercambió otra mirada con su abogada.
—La señorita Denali contrajo nupcias hace tres días con el señor Riley Biers —la abogada expuso con formalidad, ella era alta y su mirada atemorizaría a cualquiera. Sacó unos papeles y los extendió frente al abogado—. La ceremonia fue oficiada por un juez, si lo revisa claramente todo es legal —Tanya nos guiñó un ojo.
—Pero... —el abogado aflojó su corbata.
—Todo es legal —acotó la abogada de nuevo cuando el abogado parecía dispuesto a rebatir.
El abogado suspiró contrariado y comenzó a leer los papeles, buscando un error. Busqué la mirada de Edward para sentirme más cómoda y cuando lo hice él me regaló una sonrisa.
—Efectivamente, todo parece estar en orden —admitió—. Quiero agregar que debido a esto la cláusula del testamento del señor Alfred Platt en conjunto con Marco Denali pierde su validez —estuve a punto de saltar—. De igual manera, Edward Cullen puede disponer de sus bienes heredados.
—Los cuales compartiré con la señorita Denali —Edward apuntó, no sin antes guiñarme con diversión.
Estaba al tanto de su decisión ya que me lo había comunicado, aunque aseguré que no tenía nada porque opinar él aseguró que al estar involucrada tenía el derecho de hacerlo.
Aunque el abogado no parecía estar de acuerdo y utilizó varias palabras no pudo retrasar su derrota. Mandó a revisar los documentos del matrimonio de Tanya y el testamento para después redactar otro con los deseos de Edward. Era sorprendente cómo aquellas páginas habían cambiado mi vida.
La herencia albergaba medio millón de dólares, una casa en California y un rancha en las afueras de Oregón, eso era mucho y nada a la vez. Después de conocer la herencia sentí como si nada hubiera ocurrido, al final Tanya nos salvó de un matrimonio prematuro. Ella aceptó la casa en California para estar cerca de su esposo y Edward la convenció de aceptar una significativa cantidad de dinero para su negocio.
Aunque no hicimos las cosas cómo debimos al final habíamos encontrado nuestro camino. Aun así no podía describirme completamente feliz porque ahora que todo el tema de la herencia había concluido nada me unía a Edward y me asustaba que cumpliera lo que le había pedido. No, ambos nos queríamos, aun si viviéramos en diferentes lugares lo haríamos funcionar.
Nos despedimos de Tanya y le deseamos suerte ya que se dirigía con su padre. Después Edward y yo nos dirigimos a una cafetería cercana para comer un poco. Aprovechó ese momento para hablarme de sus planes futuros: terminar su carrera y conseguir un trabajo en Chicago. Por supuesto no supe cómo reaccionar con la idea que regresaría a su ciudad natal, y sí, estaba realmente feliz por ello.
Nos faltó mucho tiempo para platicar otros puntos pero él tenía un compromiso así que como no deseaba estar sola en su casa le pedí me acercara a lo de mi amiga. Mi plan era platicar con ella o ver una película pero ella prefirió reorganizar su armario. Sí, precisamente ese día. Cuando supe que teníamos que reestablecer lo que sacó estuve por huir, aunque no lo logre y pase las siguientes cuatro horas de tienda en tienda. De regreso a su departamento, antes de siguiera entrar, se volteó hacia mí y soltó un gritó eufórico.
—¡Me mudaré con Jasper! —nunca la había visto sonreír tan extensamente—, ¿no es grandioso? Es un gran paso en nuestra relación —en otras palabras…un paso más cerca de la boda.
Aun así, ya se habían tardado, realmente—. ¡Es increíble!
—¡Lo sé! —empezó a saltar y brincar antes de detenerse con preocupación—. Pero… ¿tendré que compartir el armario? —no pude hacer más que reír, es que ella era increíble.
Después de aquello su energía bajo y nos sentamos en los sofás para leer revistar y platicar. Hablamos sobre Victoria, particularmente de Claire, no sabíamos nada de ella, al parecer seguiría los pasos de su abuela y no se acercaría a nosotras. Realmente la extrañábamos por lo que no la dejaríamos ir tan fácilmente.
Después de recibir un mensaje de Edward diciendo que estaba en su casa me despedí de Alice y pedí un taxi. Cuando entré lo encontré caminando de un lado a otro con un gesto de impaciencia.
—¿Qué ocurre? —le cuestioné.
Un suspiro de alivio salió por sus labios y sin que pudiera adivinar sus pensamientos caminó hacia mí y me besó.
—Hey, ¿qué está sucediendo? —volví a preguntarle.
—Tengo que viajar a Forks —explicó.
—¿Qué? ¿Por qué?
—Llamaron del hospital, Victoria acaba de despertar y las cosas no salieron cómo se esperaban, Kata sufrió una crisis nerviosa. Alguien debe responder por ellas —explicó sin detenerse.
—Entonces te acompañaré —dije sin dudar o pensarlo dos veces.
—No, Bella. Sinceramente no sé cómo reaccionará al verte, te quiero lo más alejada de ella. Prometo llamarte para mantenerte al tanto.
—¿Estás seguro? —pregunté y él lo afirmó—. Entonces…estaré esperándote.
Lo ayudé a preparar su maleta y se apresuró a caminar hacia la salida.
—¡Edward! —lo llamé, no estaba segura de si debía decirle lo qué diría o no pero realmente no me importo, necesitaba hacerlo antes de que se fuera—.Te quiero.
Esas palabras significaban más de lo que alguien podría imaginarse y él lo sabía. Se movió rápidamente hasta mi lado y me besó de manera desesperada, de la manera que ambos necesitábamos y aunque deseaba más lo detuve.
—Tienes que irte —le recordé—. Valdrá la pena, te necesitan —antes de irse me dio un último beso.
Edward
Sonreí desde la puerta de mi casa hasta la entrada del hospital en Forks por mi despedida con Bella, sin embargo tuve que borrarla cuando me dirigí a la habitación donde Kata estaba descansando, se veía realmente inestable.
—Le aplique calmantes, cuando despierte estará mejor. Se alteró por el estado de su nieta —me informó el doctor.
—¿Qué ocurre con Victoria?
—Ella despertó hace diez horas, hemos hecho una evaluación física y TAC, tiene una fractura a la derecha de su cerebro y debido a eso tiene apoplejía severa en piernas además de complicaciones del habla, esta es temporal pero de igual manera se alteró y tuvimos que sedarla —me explicó detalladamente.
—¿Cuál piensa será el mejor tratamiento?
—Sin duda necesitara fisioterapia a largo plazo, hay algunas residencias que podrían cuidarla, en su casa creo que la ayuda psicológica no estará de más. Por el momento, aún tenemos que esperar no se presenten más síntomas.
—¿Estará bien? —ambos volteamos hacia Kata, me sentía aliviado al verla despierta.
—Lo estará con el tratamiento, por supuesto, todo dependerá de ella —le respondió el médico.
El médico nos dejó para estar a solas pero volvió minutos después informando que Victoria había despertado y quería verme. Verifiqué que Kata estuviera de acuerdo y cuando lo estuvo me mostraron el camino.
—Quiero recordarle que aún se le dificulta hablar —asentí ante los consejos para después entrar a la habitación.
—Victoria —hablé suavemente. Ella lucía pálida y decaída, no le pregunté cómo se sentía para no alterarla. Tomó un cuaderno pequeño y comenzó a escribir en ella, supuse que la inseguridad de que su voz no fuera comprensible.
"¿Crees en el karma?" escribió.
—¿Crees que esto es el karma? —inquirí.
Se tomó su tiempo escribiendo y luego me lo mostró: "No me arrepiento de lo que hice. Tenía que luchar por lo que me pertenece" supuse que se refería a mí, sin embargo, no lo discutí, ella estaba sufriendo físicamente y mentalmente.
—Estas teniendo una segunda oportunidad —comenté.
"No creo en segundas oportunidades, hubiera preferido morir" tenía una mirada cansada.
—Victoria, tienes una hermana y abuela que te aman, no pienses así —le sugerí.
Negó y tomó su libreta de nuevo, me veía intensamente de vez en cuando hasta que termino.
"Te quiero a ti y tal vez algún día lo consiga. No pienses que cambiaré, sea karma o justicia, no lo haré porque es como soy. No sé si mi lugar es el infierno o a tu lado pero no puedo estar en ambos lugares. Algún día te darás la vuelta y verás que Isabella no es para ti y cuando eso ocurra, seguiré esperando por ti".
Su confesión me dio escalofríos, era sorprendente el daño que la cubría. Sabía que en algún lugar de su mente me veía como su ex novio, Riley lo había dicho. Sin embargo, su límite sería lo que Bella y yo sentíamos.
—Es una pena que no creas en segundas oportunidades— obtuve una mirada de incredulidad—. No nos veremos nunca más, espero alguna vez te des cuenta de lo dichosa que eres al tener a Kata y Claire a tu lado —finalicé.
Ella negó. No podía hacer algo contra eso, era lo que ella creía. Utilicé esas palabras como despedida y levanté una barrera. Sabía que no fui educado pero no me arrepentí, con Bella nadie se metía. Ni siquiera me molesté en mirar hacia atrás cuando salí de la habitación. También me despedí de Kata pero fue un adiós más sentimental y menos tenso.
Llamé a Bella como prometí y le conté todo. Estaba siendo difícil para ella pero aun así se conmovía por su agresora. Hablar con ella me ponía ansioso por volver a su lado, tenía algo importante que proponerle. Releí una vez más el contrato con el cual conocí a Isabella y puse toda mi esperanza en la idea que tenía.
«•»
—¡Hola! —salude entrando al interior de la casa, no escuché ruidos y me pregunté dónde estaba Bella. Después de revisar la segunda y primera planta salí hacia el jardín, no niego que encontrarla leyendo su viejo ejemplar de su libro favorito me quitó toda preocupación que comenzaba a sentir. Me moví silenciosamente y le tapé los ojos con mis manos tratando de no asustarla—. ¿Quién soy?
La vi relajarse y soltar un suspiro de alivio antes de reír—. Espero seas Edward.
—Afortunadamente, lo soy —respondí alejando mis manos de su rostro y poniéndome frente a ella antes de estampar mis labios con los suyos en una suave danza, no pude evitar sonreír sobre ellos.
Cuando nos separamos me sonrió también—. ¿Tienes hambre?, ¿estás cansado? el viaje debió de ser agotador.
—Estoy bien, solo te extrañaba —la atraje a mi pecho y deposité un beso sobre su cabello—.Te quiero tanto.
—También te extrañe —expresó, correspondiendo a mi abrazo. Me dirigió al interior de la casa para sentarnos en el sofá, lugar dónde nos acurrucamos y besas un par de veces más. Después de un rato nos separamos y sonrió divertida—. ¿Quieres hacer algo que deberíamos haber hecho desde hace mucho, Cullen?
Sus palabras me tomaron por sorpresa, a pesar de que estaba bromeando, al menos un poco. Podía ver que me miraba con expectativa y se estaba sonrojando.
—Creo que tendremos que contenernos —murmuré con diversión—. Srta. Swan, ¿Quiere cenar conmigo hoy?
—Claro que sí —accedió con sonrisa segura.
«•»
Prometí no estar impaciente pero fallé y la alfombra lo estaba sufriendo. Alice me había ayudado a escoger un lindo restaurante que cumpliera con los gustos de Bella y la privacidad que necesitaba. Tomé los papeles del dichoso contrato y los metí dentro de mi chaqueta antes de que Bella bajase más resplandeciente de lo que era.
—Esta preciosa —dije con aprobación, logrando que se sonrojara.
—Edward, sólo tengo un simple vestido —murmuro con vergüenza—. Gracias.
Le ofrecí mi mano y la tomó gustosa. En el camino me contó sobre la mudanza de Alice con Jasper y aunque lo sabía me alegró escucharlo de sus labios nuevamente. Por conocer a Bella viví muchas cosas y las seguiría viviendo, incluso Jasper se había beneficiado de nuestro encuentro.
El restaurante era apropiado y lo mejor era que nuestra mesa estaba en la parte más privada del lugar. Después de la comida saqué el contrato de mi chaqueta bajo su atenta mirada y lo coloqué sobre la mesa, frente a ella. Con mi mirada le dije que era para ella, después de mirarlos los dejó sobre la mesa y se quedó en silencio.
—¿El contrato? —asentí rítmicamente—. Ya veo…
—¿Entiendes lo que significa? —pregunté, confuso de su reacción.
Levanto la mirada con los ojos cristalizados hacia mí—. ¿Quieres deshacerte de mí?
—¿Des…deshacerme de ti? ¡No! —dije de manera atropellada—. ¡Nunca haría eso Bella!
— ¿No? —susurró, tristemente.
—¡No! ¡No podría! ¿Cómo llegaste a esa conclusión?
—Por los papeles, te pedí que cuando tu obtuvieras tu libertad...
—Haríamos como que nunca ocurrió nada —interrumpí, sabiendo a lo que se refería—. Pero las personas cambian y sus decisiones también, nunca te dejaría a menos que tú lo quieras —eso me mataría pero lo entendería, sólo quería su felicidad—. Dime nena, ¿eso es lo que quieres? ¿Hacer como si nunca hubiera pasado algo?
—No, quiero estar contigo. Esa es mi nueva decisión —aseguró con una sonrisa. Realmente quería bailar por muy vergonzoso que fuera, sentí alivio y felicidad por lo que me levanté nerviosamente y me puse de rodillas frente a ella.
—Yo también, Bella. Quiero estar contigo. Es por eso que traje este contrato, quiero que lo rompamos como un ritual para empezar una relación verdadera, fiel y real. ¿Qué dices? ¿Quieres ser mi novia? ¿Sin contratos, sin mentiras y desconfianzas? —no pudo retener algunas de sus lágrimas, lagrimas que sequé con una caricia.
—Sí, Edward. Quiero todo eso —aseguró riendo—. Te quiero, mucho.
—Yo también —confirmé y sellamos nuestro nuevo estatus con un beso cargado de cariño.
«•»
Llegamos a casa, nuestra casa. Corrí hacia la cocina y tomé un bol de metal y unos cerrillos, cuando llegué a la sala tomé la mitad del contrato y con la compañía de mi novia empezamos a romper las páginas hasta volverlas simple basura que colocamos en el traste y dejamos que se consumiera con el fuego.
— ¿Entonces seguirás viviendo conmigo? —le pregunte, sabiendo que me iría con ella dónde fuera.
—No, me quedaré contigo, Cullen. Hasta que terminemos nuestras carreras o te fastidies de mí.
—Nunca me fastidiare de ti, me encantas —le aseguré.
Nos estuvimos besando con entrega, impaciencia y sed en un principio hasta que nuestras manos formaron un camino más íntimo.
—Recuérdame agradecerle a mi madre por meterme en esto —se las arregló para hablar entre suspiros. Sonreí y continué dejando besos ya no tan tímidos por su mandíbula y el hueco de su cuello—. Tampoco me fastidiare de ti, amo la manera en que me sonríes —dejé los besos para mirarla a los ojos con interés—. Me gusta tu sonrisa en las mañanas, cuando me besas después de horas sin vernos o cuando me siento preocupada.
—Concuerdo contigo, a mí me encanta cuando me sonríes de vuelta por las mañanas, cuando sonríes desde de besarte al pasar tiempo separados y cuando estás feliz —le sonrió y ella me jala del cuello—. ¿Estamos ansiosos, Swan?
—Oh. Cállate, Cullen —sonrió con sus palabras y la cargo fácilmente para llevarla hasta mi habitación dónde continuamos nuestra competencia de besos y caricias.
Esa noche terminó con nosotros haciendo lo que debimos haber hecho hace tiempo. Fue especial porque fue con ella. Estaba seguro que para ninguno fue un simple acto porque mientras nos recuperábamos no dejamos de sonreírnos el uno al otro, demostrando nuestra adoración y alegría y eso decía más que mil palabras.
Está bien, ahora me iré a llorar. Ya vuelvo…snif, snif.
¡Acabo! ¡La historia llegó a su fin! Muchos dirán: "¡Al fin!" (sí lo sé, no mientan). Después de mm…bueno mucho tiempo. Esta historia significa mucho para mí, fue la primera que publiqué, empecé como novata (aún lo soy, pero no tanto), aprendí a mejorar los guiones, los signos y puntuación, etc. Así que tengo mucho que agradecer, también es una de las historias en las que aunque no lo crean invertí mucho tiempo, hay capítulos que al leer me recuerdan situaciones que viví mientras escribía, parte de mi pubertad se ve reflejada jajaja.
¡No puedo decir más que!: ¡Gracias, gracias, gracias, muchas gracias! Por TODO, por su tiempo en leer, dejar un comentario, por esperar mis actualizaciones, por favoritos, alertas, inbox, por las que agregaron mi página de FB, por sus consejos y opiniones…mm… por respetar mis locuras, por su apoyo, por estas y muchas cosas más, estaré siempre agradecida con ustedes. No hay palabras exactas pero espero que mis gracias sirvan, este capítulo final se los dedico a ustedes. Gracias a TODOS, anónimos y usuarios. Gracias.
Habrá epilogo.
Espero que me dejen su opinión en el recuadro de abajo, y nos leemos en el epilogo donde tratare de cerrar todos esos agujeros que deje en vacios, ¿Bien? Lo juro, estoy de vacaciones así que no tardare.
No me abandonen D:
Sigan mis nuevas historias, las cuales actualizare pronto solo quiero terminar con esta historia para entregarle mi dedicación a esas. No sé que mas decir… bueno ya, hasta luego, Gracias de nuevo. Los amo. Demasiado. Mas que nuestros protagonistas: D . LM.
