"Vamos, Cas. Sé que no debí besarte de esa forma. Sé que fue inesperado, ¿ok? Pero no me hagas esto. Háblame" dijo Dean.

Cas maulló.

Sam, bolsas en mano, se detuvo frente a la puerta, paralizado por lo que acababa de oír. De acuerdo. Gabriel le había dicho que sería el primero en saber si Dean cruzaba ciertos límites con Cas. Hasta entonces nada había sucedido entre ellos. Pero Dean se estaba disculpando por haber besado al ángel…

Oh.

Sammy entró a la habitación como un tornado. Lanzó las bolsas con la comida de gato al suelo. Dean estaba en cuclillas frente a la mesa de café sobre la que Cas se sentaba –sus rostros estaban uno a la altura del otro, Dean tenía las mejillas encendidas y Sam podría jurar que el pelaje de Cas estaba mucho más revuelto.

"¡Oh por Dios! ¿¡Besaste a Cas!?" exclamó Sam con el rostro desencajado.

Dean pegó un saltito (algo que negaría hasta la muerte) y se volteó hacia su inoportuno y gigante hermano, el marco de la puerta parecía tan pequeño tras él.

"Así que ahora te dedicas a andar escuchando conversaciones ajenas, Sammy? Wow. Muy elegante" dijo Dean, arqueando las cejas en un gesto de profunda confusión y enojo.

"No evadas la respuesta, Dean. ¿L-lo hiciste?" dijo Sam, mirándolo como si su hermano mayor acabase de matar a un crío para beberse su sangre. Dean no entendía la reacción. Sammy sabía lo que sentía por Cas, probablemente desde hace mucho tiempo, probablemente incluso desde antes que él mismo lo supiera. Pero Sam tenía el rostro rojo y las manos le temblaban. El reproche en voz era imposible de simular. Dean medio que explotó.

"¡Por supuesto que lo hice! ¿Qué esperabas?" le soltó devuelta, sus mejillas encendidas, mirando de soslayo los enormes ojos azules de Cas. Ojala pudiese saber lo que estaba pensando.

Sam sintió como si el estomago se le cayera a los pies. Estaba a la vez horrorizado y asombrado por la repentina honestidad de Dean. Sammy miró a Cas, al peludo, pequeño y felino Cas.

"Sam no es lo que piensas" maulló Cas, pero Sam no le hizo caso.

"¡Pero es un gato!" gritó Sam, apretando la mandíbula y frunciendo el ceño.

Dean por fin comprendió qué era lo que trataba de decirle su hermano menor. Casi se ahoga con sus palabras. "¡Qué mierda, Sam! ¿¡Qué clase de enfermo crees que soy!?"

"Pero dijiste que…"

"Sé lo que dije. Besé a Cas hace unas semanas, cuando nos quedamos en casa de Bobby. Santo Dios no puedo creer que de verdad pensaras que yo…con un gato….que yo—"Dean no podía siquiera terminar la frase.

"Oh" dijo Sam. Gabriel se había equivocado y él era el más grande de los idiotas (no solo por una cuestión de tamaño). "Oh- vaya. Lo siento. Entonces…está bien"

"Te lo dije" soltó Cas. Fue a penas un gruñido a los oídos de Dean, pero Sam comprendió perfectamente y no se le pasó por alto el tono alterado.

"Que mierda, Sammy. Que tu tengas una fijación retorcida por los perros no quiere decir que todo el mundo tenga esas inclinaciones hacia los animales" dijo Dean, dejándose caer sobre uno de los sillones.

"Lo siento, Dean. Es que Gabriel dijo que…y no me esperaba que tu y Cas ya hubiesen..." dijo Sam, haciendo girar su mano en el aire. Sutil.

"WOA. NO SAM. Cas y yo…no llegamos ahí" lo atajó apurado Dean. "De hecho creo que Cas no quiere tener nada que ver conmigo. Ni siquiera me habla" La angustia era evidente en su voz.

Sam miró con sorpresa a Cas, quien movió la cola cual látigo. El gato maulló algo que Dean no entendió.

"Acaba de decir que estas equivocado y que eres tu el de, uh, los sentidos nublados" dijo Sam, recogiendo las bolsas del suelo, ofreciéndole con su mirada una última disculpa a su hermano por la extraña escena. Dean miró a Cas y luego a Sammy, perplejo.

"¿Tu le entiendes? P-pero…" balbuceó Dean. ¿No se suponía que era él con quien Cas compartía un vínculo profundo o lo que fuera? Una parte infantil y enérgica de Dean se sacudió de envidia. Mirando a Castiel, suspiró, rendido. No había caso en hablar con Cas mientras no volviese a la normalidad. Además, si es que iba a tener una crisis de colegiala enamorada, no la tendría en frente de su hermano menor. Aun le quedaba algo de dignidad.

"Sip. Es algo más bien telepático. Tal vez es, ya sabes, ¿por mis habilidades psíquicas?" ofreció Sam, con una media sonrisa, adivinando como se sentía Dean. Aunque…con la cara que tenía no le fue muy difícil; ese ceño fruncido no engañaba a nadie.

"Como sea tenemos que resolver esto" sentenció Dean mientras miraba a su hermano buscar unas tijeras para cortar la punta del paquete de comida para gatos recién sacado de la tienda y verter una cantidad para nada despreciable en un potecillo metálico. Al oír el ruido y sentir el olor aceitoso del pellet, las enormes orejas puntiagudas de Cas se sacudieron, y su cuerpo instintivamente lo llevo hacía la comida en menos de lo que dura un parpadeo. Dean vio la escena con preocupación.

"Estoy de acuerdo. ¿Si fuera una caso normal, que haríamos?" preguntó Sam, tomando asiento frente a su hermano.

"A que te refieres con "normal". Ningún caso que hayamos tenido ha sido "normal", precisamente" aclaró Dean, jugueteando con la pulsera de cuero que pendía de su muñeca. Cas maulló algo y Sammy rió de buena gana. Dean sabía que se había perdido de algo.

Sam se aclaró la garganta, dirigiéndole una sonrisa cómplice a su hermano. "Cas dijo…que por normal quería decir, un caso en que no estuvieran indubitablemente comprometidos tus sentimientos"

La cara que Dean puso no tenía precio. De haber podido, Sam la hubiese guardado para siempre con la cámara del celular, asegurándose material de tortura fraternal para unos cuantos años más, pero el cacharro se había quedado sin batería.

"Vaya parcito están hechos" dijo Dean, rehuyendo la sagaz e intensa mirada felina de Castiel y ahogando garganta abajo el impulso de salir corriendo, subirse al Impala y avanzar carretera adentro sin rumbo fijo. ¿Se estaba burlando de él Castiel? ¿Era este su modo de reprocharle por haberlo besado sin aviso previo? ¿Estaba con ello implicando que eran sus propios sentimientos y no los de Castiel, los que estaban en juego aquí? Dean sabía que todos estos cuestionamientos eran inútiles. Cas le había dejado bien claro su postura allá en casa de Bobby. Y sin embargo su corazón le decía que ese no era el fin.

"Información. Necesitamos información" dijo Dean, atajando sus propios pensamientos. Necesitaba hablar con el ángel lo antes posible.

"Bien pues. Lo que pasó es que Gabriel se apareció aquí con Cas en brazos y me dijo que tú sabrías solucionarlo" replicó Sam, cruzándose de brazos y ahorrándose los detalles. Su hermano no tenía por qué saber que, de hecho, era cómplice del arcángel. Mas o menos, claro, porque Gabriel no lo había puesto taaan al tanto de la situación que digamos.

"Ya...resulta que no tengo idea" dijo al fin Dean después de un largo silencio en que se dedicó a reflexionar cual podría ser la maldita llave a este embrollo "Usa tus poderes mágicos, Sabrina, y pregúntale a Salem. Quizás él sepa algo más"

"¿Quienes son esas personas?" dijo Cas de pronto.

"Sabrina era una bruja que-" empezó a explicar Sam, pero se detuvo de inmediato, regalándole una bitchface espectacular a su hermano mayor, por haberlo inducido a decir tanta tontera. "Olvídalo. Es una de esas referencias que no entiendes. Mira, Cas, ¿No sabes por qué Gabriel está haciendo esto? Digo, uno no va por la vida transformando a sus hermanos en animales" Siendo justos, a Sammy le estaba costando un poco mantener su fachada de absoluta ignorancia. Pero, citado a Gabriel, todo fuera por el épico amor gay entre Cas y Dean. Quería verlos felices y si tenía que mentir un poco, bueno, así sería.

Castiel dudo un instante. No quería que Dean supiera el motivo por el cual había acudido a su hermano en primer lugar. Castiel, hasta hace unos minutos, albergaba la pequeña esperanza de que el beso que Dean le dio fuese sincero. Pero a la menor oportunidad, el cazador se había disculpado por haberlo hecho. Era obvio que, por más que quisiera, su vínculo con Dean no iría más allá de la amistad.

"No lo sé" mintió. Sam le tradujo a Dean.

"Woa. Gracias por tu contribución" espetó el mayor. Estaban en un punto muerto.

Dean bufó. Sam se acomodó el pelo tras la oreja, inseguro de qué más hacer. Y Cas no hubiese podido parecer más deprimido ni aunque le hubiesen pagado.

"Espera. Acabo de recordar algo" dijo Sam, desvaneciendo la nube negra que se hubo asentado aparentemente en la habitación. "Gabriel dijo algo más. Pero no va a gustarte..." pese al tono apagado en que lo dijo, había un brillo de divertido entendimiento en sus ojos.

"Dispara, Sam" fue la respuesta de su hermano mayor.

"Solo el príncipe Dean puede resolverlo. Piensa en Disney" soltó sin más, una sonrisa triunfal es su rostro. Castiel no entendía ya más nada.

"¿Qué...? Digo… ¿qué?" exclamó Dean arqueando las cejas monumentalmente. Había oído cosas sinsentido y esta.

"Explícate por favor, Sam" rogó Castiel hecho un ovillo en el cómodo sillón. Tal vez el 'doctor corazón' hubiese urdido un plan más complicado de lo que se figuró al principio, y todo porque él no pudo resolver sus conflictos emocionales por si mismo, todo porque no pudo confrontar a Dean, evitar huir de aquel beso.

"Disney. Miren..." dijo el menor de los Winchester, paseando su mirada entre sus dos interlocutores. "…pongámoslo en términos simples. Cas esta bajo una especie de encantamiento, ¿verdad? Y Gabriel dijo que solo tú, Dean, podrías resolverlo. En las películas de Disney, ¿qué es lo que siempre rompe el hechizo?"

"No...No sé" Dean lo sabía. Ya, cualquier crío de primero básico también lo sabría. Pero no pensaba pronunciar las palabras. Esas palabras jamás saldrían de su boca. Sam puso los ojos en blanco. El rubor furioso en las mejillas de su hermano emocionalmente constipado lo delataban sin piedad alguna y él se lo estaba pasando fenomenal.

"Claro que lo sabes, Dean. Lo que romperá el hechizo…"

"No lo digas, Sam" pidió, mirando la nieve caer allá afuera y considerando cuanto tiempo le tomaría hacerse con un puñado para silenciar al bocazas de su hermano.

"…Lo que traerá a la normalidad a Cas, algo que tu y solamente tú puedes darle es..." continuó el menor.

"Vamos, Sammy, por fa—"

"Un beso de amor verdadero" rio a carcajadas Sam. Tenía que darle crédito a Gabriel. Esta estaba resultando ser la venganza más divertida y efectiva que hubiese realizado, apenas recordaba la cara del estúpido payaso aquel.

De haber podido, Castiel hubiese volado a un lugar muy lejano, lo más apartado de Dean Winchester, de preferencia. Le había casi que suplicado discreción a Gabriel y luego va y lo obliga prácticamente a lanzarse a los brazos del cazador. Sentía su Gracia bullir. Afuera, en la calle, las luces parpadearon imperceptiblemente.

"¿Me estás diciendo que yo y Cas...que Cas y yo, que tenemos que...uh...besarnos?" balbuceó Dean. No estaba seguro de poder soportar el rechazo de Castiel una vez más.

¿Qué otra cosa sino? Sam se limitó a asentir con la cabeza. Después, se paró de su asiento y caminó hacia la puerta, calmando a su hermano, diciéndole que no se preocupara, que él no había instalado ningún tipo de cámara y que por favor, si manchaba algo, lo incinerara y jamás hablara del tema.