[Muchos años después]
Afuera, la nieve cubría apenas las ramas secas de los árboles y los brotes que no alcanzaron a madurar antes que el frío invierno iniciase su temporada. Era una mañana helada, pero no en el interior del la alcoba principal.
"Hey, ¿te acuerdas de esa vez…" murmuró Dean Winchester al oído del otro hombre, acomodándose bajo las sábanas para abrazarlo más firme por la cintura. "…en que Gabe nos dio un pequeño empujoncito y fuiste un gato por todo un día?"
"Mmm…" fue la respuesta de Castiel Winchester. Dean sintió como un calor casi físico inundaba su pecho. Cas seguía comportándose como un bebe gruñón durante las mañanas. Al reír, los cabellos café oscuro de Cas, salpicados apenas de hilos plateados, le hicieron cosquillas en la cara y los ojos verdes del cazador no perdieron su brillo pese a las finas arrugas que los adornaban.
"¿Recuerdas que te pregunté qué diablos era el amor verdadero?" prosiguió, su voz apagada ahora que hundía su rostro en el cuello del ex ángel, quien abrió lentamente los ojos y se volteó con suavidad para mirar al cazador.
"Sí, Dean, lo recuerdo perfectamente" afirmó Castiel, suspirando, una suave sonrisa iluminando sus facciones. Dean depositó un casto beso en su mejilla.
"Esa vez me dijiste algo. O sea, lo maullaste" se corrigió Dean "¿qué era?"
Castiel se volteó completamente, su nariz tocando la de Dean, sus brazos apoyados en ese tibio pecho. "Dije que…estaba harto de no entender referencias" Ambos rieron, acercándose un poco más si cabía. "¿A qué viene esto?"
"Creo que al fin encontré la respuesta a esa pregunta" dijo Dean, sonriente. Se veía tan radiante como aquel día, hace ya bastantes lunas, vestido de gala frente al ministro de fe, decidió Castiel.
"¿Si? ¿Qué es el amor verdadero?" Inquirió Castiel, acariciando la mejilla encendida de Dean.
"Lo estoy mirando justo ahora. Y es asombroso" rió Dean antes de inclinarse para besar a Cas.
